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sábado, 28 de diciembre de 2019

¿QUÉ SÉ YO DE LA NAVIDAD?


Es la pregunta que se hizo Paul Auster cuando el New York Times le encarga un cuento navideño que finalmente se lo inspiró su amigo Auggie Wren, un fotográfo que retrata, diariamente la misma esquina del barrio de Brooklyn. Una historia que fue la simiente de la película Smoke. Un relato que recorre la realidad sentimental del alma humana. 


Porque la literatura descubre mundos nuevos, materializa el sueño en un papel, decía Patrick Modiano. A veces es inspiración de películas, un regalo que nos recuerda el significado de La Navidad, desde los clásicos de los hermanos Grimm y Andersen al Cuento de Navidad de Charles Dickens, al maravilloso film ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, retrato de la nostalgia navideña, una razón de ser y de estar en el mundo.

Películas inspiradas en hechos ficticios o reales. Familias que, en alas del progreso intentan infundir  la esperanza de que algún día podremos vivir en un mundo mejor. Y acogen a un mendigo en su mesa entre manjares, vinos y el arbolito que parpadea entre copas y acordes de villancicos, entre risas o llantos de la Noche Buena. Películas basadas en ideales de dolor, en el caos, olvido e indiferencia de pueblos sometidos al terrorismo, violencia, guerra, en las que la fuerza de la Navidad solo es capaz de conseguir unas horas de tregua. No el fin del conflicto, esa paz tan deseada y recordada en estas fechas. La paz duradera que no se gana porque la guerra es un negocio repugnante de poderosas potencias militares que hieden.

¿Qué sé yo de la Navidad?     

De esa Noche que nace el Niño Dios, de aquella infancia en que Papá Noel golpeaba la puerta de nuestra casa y, sin saber qué hacer, ni qué decir: gritábamos, movíamos las manos y los brazos con gran alboroto, mientras él agitaba una ruidosa campana y se acercaba a cada uno de nosotros que lo observábamos con cierto temor.

Entonces, sin prisas y con aire de bondad, se inclinaba ante el árbol navideño que habíamos adornado con tanto amor, y depositaba a sus pies numerosos regalos colmando las aspiraciones de todos. Mientras yo, a escondidas tras los pantalones de mi padre, miraba como se despedía.

Han pasado muchos años pero todavía estoy poseída por ese hombre del que no estoy segura de que fuese de carne y hueso, de que fuese real, por lo que al igual que Auster, confundida, me pregunto:

¿Qué sé yo de la Navidad?  

Fotografía, de las redes:
 Nacimiento de arena en la playa de Las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria.


sábado, 21 de diciembre de 2019

El disparo de la discordia, primer libro de poemas de Elena de Saá Godoy


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Ahogamos nuestra vida
por decir lo siento,
por las promesas
que no pudimos cumplir.
Ahogamos nuestra vida
y nos hicieron sentir peor
en eso que llamamos…
¿amor?


Desde muy jovencita, Elena de Saá Godoy tenía la costumbre de contar sus pensamientos, sus reflexiones en una especie de diario. Porque a ella le gusta escribir ideas, poemas, cosas. Le gusta susurrar o gritar entre versos, quizás porque pronto averiguó que la literatura y la música, el baile y el deporte y, en especial la poesía tiene poderes milagrosos contra los cambios físicos emocionales, las depresiones, el mundo injusto ante el cual ella en algún poema se rebela.


Aunque en general la poesía que nos presenta hoy transita por esos lugares del encuentro, de las felicidades humanas, de los ensueños y la desolación. En este primer libro que ella dedica a su madre, María José Godoy, y que publica la editorial Punto rojo titulado El disparo de la discordia, viaja por la memoria personal y el amor, que a veces es emoción, confesión y dialogo. Un diálogo que consigue que las palabras suenen y escuchemos melodías y el sonido de las onomatopeyas, consigue que nos acerquemos a unas fotografías y visualicemos el poder de las imágenes que refuerzan el mensaje. Imágenes que son añoranza escrita.

Su pulsión poética la lleva a escribir también prosa poética. La lleva a imaginar y nos manifiesta esperanza y optimismo, como en los versos: Imagina que estamos / nadando juntos en un océano / lleno de amor. / Imagina por un instante / que la guerra ya se ha acabado. / Imagina que con la música / se ha solucionado todo /porque, /imaginado acabaremos ganando. Imagina.

Felicito a Elena de Saa Godoy, un descubrimiento de una jovencísima veinteañera, mujer tímida y de mirada serena, tercera en la generación de una familia en el que esto de escribir parece que está impregnado en el ADN. Una poeta que nos ha hecho partícipe de sus más fuertes fantasías y su firmeza, de los fuegos artificiales del amor y el desamor, tanto que me ha dejado gratamente sorprendida ese universo suyo soñado y vivido. 


Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

sábado, 14 de diciembre de 2019

Él por mí, yo por él, exposición de pintura Saro Armas.


El pasado año, en este mismo mes de diciembre, un dios perverso nos visitó con su guadaña y se llevó a nuestro amigo el pintor Javier Escudero Cuervas Mons. Pero nos dejó su obra y sobre todo la influencia que ejerció en su alumna la pintora que presentamos esta tarde Saro Armas. Una pintora que ha querido homenajear a su maestro en esta exposición, titulada: El por mí, yo por él.

Javier Escudero era Licenciado en Geografía e Historia. Un hombre polifacético que se dedicó a la pintura artística y como profesional al modelismo naval y la escenografía. Un ser sensible y generoso que llega a Canarias en 1998 con muchas ideas pero arrastrando heridas íntimas. El único futuro que le pertenecía era el presente.

Un presente que vivía día a día con dificultad y reserva, que resistía impartiendo clases de dibujo y pintura, vendiendo alguna obra, pero su vida comenzó a alzarse delante de él como un vacío que compartía con compañeras del arte, amig@s generos@s que le brindaron su apoyo y amistad, ese sentimiento humano que nos liga al mundo y a la esperanza. Compañeras- alumnas- amigas como nuestra pintora Saro Armas, quien me cuenta:

-En aquella época en que comencé a recibir clases con Javier. Dibujé, pinté, experimenté. Trabajé con silenciosa concentración y constancia. Intentaba ser una esponja, esperaba grandes cosas de aquellas clases. A veces me parecía que me transmitía sus conocimientos secretos. Se acercaba a la obra que yo realizaba, se alejaba, volvía a examinarla con atención. Yo tenía la cabeza llena de ideas. Seguía sus instrucciones, pero lo más importante entre nosotros se creó una alianza y llegamos a pintar a cuatro manos. Hoy pueden ver algunos de ellos como el titulado Resurgir.

Poco a poco Saro se acerca a pintores como Paul Cézane o Gustave Klimt, y buscando la  forma de plasmar la expresión de la emoción se acerca a Vicent Van Gogh y Edvard Munch y une en un mismo cuadro La noche estrellada y el Grito de estos dos grandes genios de la pintura. Emplea diversas técnicas en su trabajo como la plástica digital en la que la obra se hace más brillante y alegre, como en la trilogía titulada poemas del Ser, en el que nos presenta  la mujer amada, libre y respetada. 

Con Javier vivió numerosas experiencias con esa alegría que conlleva la empatía. Algunas veces al terminar las clases se sentaban juntos y silenciosos jugaban al ajedrez, bajo la atenta mirada de Mattise, un precioso gato de color blanco. Juntos concursaron en la convocatoria de pintura rápida de Mesa y López, y en un trabajo de pintura corporal, e incluso llegaron a participar como actores en un cortometraje titulado XXX versus Amor, que circula por Youtube. Celebraban, las propuestas colectivas, los momentos felices.

Saro se interroga por la esencia humana y nos presenta obras que oscilan entre la realidad y lo onírico. Retratos entre la emoción y la realidad y, frente a una pintura realista envuelta en lazos familiares como las obras de sus nietos o la de su hija Paola, nos presenta algunas obras con un toque surrealista.

Siente la necesidad de buscar en el mundo interior y, se decanta por figuras que transcienden lo material, y expresa una realidad distinta a lo perceptible, iluminando de colores vibrantes las figuras. También siente la necesidad de expresar la realidad pero de una forma simbólica y usa el pincel para contarnos historias. Capta la ambigüedad, la belleza del sexo, el desnudo. El diálogo entre las mujeres, lo femenino, sometiendo las figuras a un cambio de foco, los incorpora a nuevos universos.

Visibiliza el mundo lésbico y gay. Cuerpos masculinos y cuerpos femeninos como en la obra confidencias: El desnudo y la vitalidad de dos figuras pintadas, de dos mujeres que están a punto de disfrutar de los placeres de la vida; lo femenino.



Ha realizado Saro exposiciones individuales y colectivas, ha ganado algún premio. Imparte talleres a niños y alguno de ellos ha sido clasificado en certámenes. Su último trabajo del que se siente muy orgullosa ha sido el presentado hace unos días en el Ámbito Cultural del Corte Inglés titulado "Guerrer@s ( Ave Fenix)" obras  de sus alumnas, pacientes oncológicos de la AECC.

Con esta exposición- homenaje, Saro reivindica la memoria, la mirada, la pérdida, la obra del pintor Javier Escudero Cuervas Mons. Reivindica la pintura y el sentimiento de un amigo. Javier.

La exposición estará abierta hasta el día 13 de enero en el Hotel Fataga, Néstor de la Torre, 21. Las Palmas de G.canaria.


viernes, 6 de diciembre de 2019

Juego de niños, encuentros y desencuentros Osvaldo Cipriani.




Osvaldo Cipriani, es un artista que experimenta con la realidad, y a través de ella realiza montajes fotográficos que convierte en sugerencias y destellos líricos.

En esta muestra titulada Juego de niños. Encuentros y desencuentros, Osvaldo se ha puesto a jugar, e igual que un niño ha canalizado su afición lúdica dejando que las sensaciones fluyan entre miradas y sentimientos que le llaman la atención. Y nos ofrece fotografías que son un juego entre lo racional y lo infantil, entre las penas y las glorias de este mundo irracional.

Sentado frente al ordenador indaga constantemente en las posibilidades estéticas de su trabajo, de un trabajo que realiza desde lo alto de su piso, décimo séptimo con vistas al mar de Las Canteras, en el que vive con Pilar, la muchachita de su vida, como él la llama.


Y exorciza elementos, descubre el horizonte y la danza de las olas, cruza el raso cielo y el arrebato de la luz. Y crea su personal emoción de lo relevante, algunas veces con un tratamiento cubista y planos simultáneos y otras en asociaciones de imágenes repleta de lirismo y movimiento que son una de las claves de esta exposición.

Y sobre todo repleta de pensamiento, como las fotografías de las plataformas petrolíferas, y en especial la titulada plegando el horizonte: Imagen de las petroleras y el impacto que produce el derrame del crudo en una Naturaleza que grita por sobrevivir. Una fotografía de gran belleza en la que no se puede obviar las dos caras de esta realidad ecológica.

Para este juego de niños, Cipriani parte de la poesía del humanismo que transforma a la naturaleza en humana y a lo humano en aventura. Y me confiesa:

-Intento mostrar una verdad transcendente, para descartarla, puesto que en la realidad no hay nada transcendente. Pero tampoco hay realidad. Hay quizás, un caleidoscopio vertiginoso que deja entrever algunas formas de posibles acciones.


Y entre esos pensamientos nos desvela la activación del cuerpo, el “yo” terrenal y la manifestación del amor, la entrega, la desnudez que dicen, que expresan, sugieren en la sensualidad de un abrazo entre un fondo íntimo. O en el desnudo cándido de una muchacha extasiada ante una ola. Una ola  que se niega a ahogarse al llegar a la orilla y se desata en el juego de la muerte.

Y nos sumerge en una escena teatral, en el que presenta cuatro mujeres cubiertas totalmente de una malla con gestos aparentemente interrumpidos. La imaginería religiosa en el que la Cruz recuerda la muerte de Cristo. Y se compromete con el sentimiento trágico de la violencia de género y la igualdad. Las tensiones dramáticas. No olvidemos que nuestro artista desde muy joven terminó sus estudios de Arte Dramático en Argentina, y eso es un tesoro que germina de una forma natural.

También podemos ver en Juego de niños: lienzos en los que asoma el paisaje colmado de matices azules y verdes entre los grises, y el color tierra que dan sensación de armonía y enlace entre ellas.

Y aunque sabemos que lo invisible es un desafío para la fotografía, Osvaldo ha dedicado más de treinta años a la enseñanza de la fotografía. Ha expuesto en varias partes del mundo, como España, Italia, Francia, Argentina, Corea o China, entre otras actividades, y tiene el ojo muy entrenado, tanto que consigue visibilizar lo fantástico, aquello que decía Borges la fantasía en el arte. Y dentro de la fantasía, Cipriani crea visiones poéticas que parecen rastros de nubes libres, tan libres como las líneas del horizonte jugando con las visiones del agua.

Afirma el artista que ha titulado a esta exposición Juego de niños, porque nada, fue nunca tan profundamente real y, por supuesto, trascendente, como nuestros juegos de niños.



Una exposición que pueden ver en el Club La Provincia, León y Castillo, 39. Las Palmas de Gran Canaria, hasta el 27 diciembre. 


Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com