miércoles, 10 de noviembre de 2021

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi gana el Cervantes



DE Javier Rodríguez Marcos

La ganadora del premio Cervantes 2021, el más prestigioso de las letras en español y dotado con 125.000 euros, ha sido la uruguaya Cristina Peri Rossi (Montevideo, 79 años). Exiliada en Barcelona desde 1972, la nueva ganadora, que este viernes cumplirá los 80, fue premonitoria en 2017 en una entrevista con EL PAÍS. A la pregunta “¿A quién le daría el premio Cervantes?” respondió: “A Cristina Peri Rossi, para que siga escribiendo”. Además de acertar, no parece haber necesitado el Cervantes para seguir cultivando su oficio. En todos los géneros. Entre sus últimos títulos se cuentan un libro de relatos —Los amores equivocados (Menoscuarto)—, un poemario —Las replicantes (Cálamo)— y una antología de versos —La barca del tiempo (Visor)—. A esos se sumó en 2018 una novela: Todo lo que no te pude decir (Menoscuarto).

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

"Linguística general" 1979

Esa novela reune precisamente, dos de las constantes de la obra de la nueva galardonada: el amor y el exilio. Y una reivindicación del papel activo de la mujer: “Cuando una mujer se siente frustrada, llora. Cuando un hombre se siente frustrado, descarga violencia”, se lee en sus páginas. 

Según ha explicado el Ministro de Cultura, Miquel Iceta, al anunciar el fallo, el jurado ha querido destacar cómo el trabajo de Peri Rossi se ha centrado en “la condición de la mujer y la sexualidad”. También ha subrayado que este premio reconoce el puente entre las dos orillas que ha construido la ganadora con su obra “un recordatorio perpetuo del exilio”.

“La poesía es una percepción; la narrativa, un discurso”, suele decir cuando se le pregunta por dos de los géneros que más ha cultivado. Como Hemingway, sostiene que “la novela gana por puntos y la poesía, por KO”. No obstante, el ministro ha elegido unos versos de la ganadora para presentarla al anunciar el premio: “¿cuál es mi casa? / ¿dónde vivo? / Mi casa es la escritura / la habito como el hogar de la hija descarriada / la pródiga / la que siempre vuelve para encontrar los rostros conocidos / el único fuego que no se extingue”.

Cristina Peri Rossi abandonó Uruguay en 1972, con tan solo 31 años. Meses antes del golpe militar que desencadenó una de las más atroces represiones de América Latina. “Renuncié a una carrera universitaria brillante y a un futuro literario que ya tenía encarrilado, pero sabía con seguridad que el futuro del país estaba ya encarrilado hacia el golpe y tuve soplos que me permitieron averiguar que mi vida corría peligro”, afirmó ya en España al rememorar su salida de Montevideo.

En la capital uruguaya vivía en un apartamento situado frente a la Embajada de Estados Unidos. Desde allí vio cómo muchas noches entraban y salían militares que después protagonizaron el golpe: “Vi incluso una noche cómo arrojaban envuelto en mantas un cadáver al mar, situado en un ángulo de visión desde mi ventana. En Montevideo se lacraban los ataúdes y se les entregaban los cadáveres a los familiares después de que éstos firmaran un papel en el que se comprometían a no abrirlos”.

La autora uruguaya forma parte de una generación de escritoras del Cono Sur que vio dos veces oscurecida su voz: como exiliadas y como mujeres. El primer destino lo compartió con autores represaliados por las dictaduras de los años setenta como Antonio Di Benedetto, Haroldo Conti, Daniel Moyano o su paisana y compañera en el palmarés del Cervantes Ida Vitale. Su madurez creativa coincidió con el destierro y la consiguiente separación de sus lectores naturales. Muchos terminaron en una España que se encaminaba hacia el fin de su propia dictadura y hacia el nacimiento de la “nueva narrativa”, es decir, hacia el desinterés por aquellos autores que no hubieran tenido la suerte de caber bajo la etiqueta del famoso boom.

El año pasado el ganador del Premio Cervantes fue el poeta valenciano Francisco Brines, y en 2019 el poeta catalán Joan Margarit, ambos fallecidos en 2021. Sus premios consecutivos rompieron por segunda vez con una tradición no escrita por la que se alternaban un autor español y uno latinoamericano. Esa alternancia ya se rompió en 2017 y 2018 cuando fueron premiados el nicaragüense Sergio Ramírez y la citada Ida Vitale, respectivamente.

Solo cinco mujeres se habían hecho hasta ahora con el Premio Cervantes, la última de ellas Ida Vitale, tras las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013). Peri Rossi fue, en 2008, la primera autora en ganar el Loewe, uno de los galardones más prestigiosos de la lírica en español. Se lo llevó con Playstation (Visor), un libro de poesía narrativa ajeno a las convenciones de la llamada alta cultura y tejido con estampas que iban desde una escena en urgencias a otra en un sex shop. En palabras de su autora, “un libro contra las apariencias, escrito poniéndome en el lugar de los perdedores”.

El Cervantes fue instaurado en 1976 y el primer ganador fue Jorge Guillén. Las normas establecen que nunca puede quedar desierto ni repartirse, esta última condición se añadió después de que Jorge Luis Borges y Gerardo Diego lo ganaran ex aequo en 1979. Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier, Nicanor Parra, Rafael Sánchez Ferlosio y Miguel Delibes se cuentan entre los ganadores.

El jurado de esta edición ha estado compuesto por José Manuel Sánchez Ron, a propuesta de la Real Academia; Cristina Maya, por la Academia Colombiana de la Lengua; José Francisco Asís Montero, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Ana Rosa Domenella, por la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL); Ignacio Peyró, por la Dirección del Instituto Cervantes; Laura Revuelta, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Ciro Francisco Bianchi, por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y por último Maja Zovko, por la Asociación Internacional de Hispanistas.

El premio se entrega anualmente cada 23 de abril en una ceremonia presidida por los reyes de España en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque los dos últimos años este acto no se ha podido celebrar, por las restricciones impuestas por pandemia y en 2021 por el estado de salud del último galardonado, Francisco Brines, que falleció el pasado mes de mayo, tan solo ocho días después de recibir el galardón, en su casa, de manos de los Reyes.

Últimos 10 ganadores

2020: Francisco Brines (España)

2019: Joan Margarit (España)

2018: Ida Vitale (Uruguay)

2017: Sergio Ramírez (Nicaragua)

2016: Eduardo Mendoza (España)

2015: Fernando del Paso (México)

2014: Juan Goytisolo (España)

2013: Elena Poniatowska (México)

2012: José Manuel Caballero Bonald (España)

2011: Nicanor Parra (Chile)

2010: Ana María Matute (España)

Texto del pais.com 

Poema de las redes sociales.

domingo, 24 de octubre de 2021

Tertuliando con Rosario Valcárcel

 


Rosario Valcárcel

Nombre y Apellidos:

Rosario Valcárcel                                     

Nacimiento:

Las Palmas de Gran Canaria, 1949        

Categoría:

Poesía y narrativa

Formación:

Profesora de Educación General Básica        


Colaboradora: Casandra González
Fecha de la publicación: 18/10/2021

 

Hoy tenemos una cita con Rosario Valcárcel (Las Palmas de Gran Canaria, 1949). Su nacimiento en Las Canteras influyó en su primer libro La Peña de La Vieja y otros relatos (2006, 2014 ), un homenaje al mar de la infancia, a la evocación y la memoria. Ha participado en antologías de relatos y poemarios que han sido publicados en Berlín. Su literatura se nutre del amor y del deseo, de la caducidad del tiempo y de la fugacidad de la vida. Asimismo, ha participado en antologías, realizado prólogos, presentaciones de libros lecturas y críticas de arte.

Tras esta breve presentación, y para comenzar con la ronda de preguntas, damos una calurosa bienvenida a nuestra pequeña tertulia a Rosario Valcárcel. Comenzamos con la primera: ¿Cómo fueron tus inicios como escritora? ¿En qué momento marcó la escritura literaria tu devenir profesional y personal?

Tuve suerte. A pesar de que la literatura hasta los años setenta fue una actividad masculina y que las mujeres hemos estado atadas, como yo suelo decir, comencé mi carrera literaria escribiendo poemas. ¡Qué adolescente no lo ha hecho! Más tarde, a principios de los noventa, un amigo murió de sida y decidí que debía plasmar la conmoción social que produjo la enfermedad e indagar en los recovecos dolorosos por los que pasó el personaje. Nunca publiqué esa primera novela. Cuando realmente pude volcar mis sueños como escritora fue a principios de siglo XXI, en la etapa que viví en Madrid. Allí, desde la nostalgia del mar, de la isla, escribí lo que sería mi primera publicación: La Peña de La Vieja y otros relatos. Un homenaje a La Playa de Las Canteras, al cine de siempre, a la Navidad, al Carnaval, a las calles donde jugaba de pequeña, a una ciudad más humana, al entorno en donde crecí y me enamoré. A mi infancia en Gran Canaria y en La Palma, dos islas a las que estoy muy unida.

En cuanto a tu proceso creativo, ¿cómo te enfrentas al papel en blanco? ¿Qué pasos sigues para darle forma a tu obra textual?

¡Horror! Algunas veces siento que la página en blanco me persigue, pero intento no bloquearme. Anoto pensamientos, frases, ideas, porque sé que el proceso creativo surge si estás atenta, si eres curiosa y observadora, si lees. A veces es una imagen de la película, una frase que escuchas. No sé, o simplemente es estar en estado gamma. En definitiva, el proceso creativo se basa en estar atenta a la vida, a los acontecimientos que produce la cotidianidad y trabajar, trabajar.

¿Qué supone para ti ser una de las mayores exponentes del género erótico en Canarias?

Ser una de las exponentes del género erótico en Canarias es una satisfacción, sobre todo por haber escrito cuando aún no estaba de moda ni había aparecido Cincuenta sombras de Grey. Mi debut literario con registro erótico fue con una trilogía: Del amor y las pasionesEl séptimo cielo y sexo, Corazón y vida. Hace tres años publiqué de nuevo con ese registro Cuentos gozosos. En mis relatos eróticos desnudo las palabras y los personajes ascienden al cielo o descienden al infierno. 

En tu literatura hay erotismo, pero también concepto, lenguaje e identidad femenina. ¿Por qué?

La reivindicación de la mujer y su papel en la historia. Elaboro una escritura desde el cuerpo femenino y el masculino con una carga sensual del placer y del sufrimiento sin atarlo a la genitalidad, sino con un sentido de conciencia e identidad, sin disfrazar el pensamiento. Sabía y sé que la mujer en el mundo Occidental se ha impuesto como ser que reivindica su sexualidad y no como objeto deseado. Se encuentra libre de culpas. Mi concepción del erotismo es amplia. Intento reflejar el mundo de la pareja, las conductas humanas con un registro repleto de humanidad, privacidad y ternura, donde esté presente la tolerancia, la libertad, la soledad y la conciencia de lo efímero en la vida. La celebración de la vida.

¿Crees que la insularidad ha marcado tu hacer literario? 

La insularidad influye en la vida personal y cultural. Por supuesto, mi nacimiento en Las Canteras influyó en mi primer libro La Peña de La Vieja y otros relatos. Cómo no va a estar presente el mar con su grandiosa presencia para todos los insulares si lo encontramos en todas las esquinas. Un mar que nos une y nos separa, que nos limita pero que nos enriquece. Nos hemos pasado la vida haciéndonos la misma pregunta. Pero este alegato (antes de la pandemia) no tiene sentido si pensamos que desde Gran Canaria salen vuelos a cualquier parte del mundo a todas horas.

¿Qué opinas sobre la literatura que se gesta en Canarias?  

La humanidad publica un libro cada minuto. De hecho, si uno leyera un libro diario, se estaría perdiendo leer cuatro mil libros publicados ese mismo día. Canarias no ha estado al margen del mundo y la producción literaria canaria se ha aproximado en estos últimos años casi a los ochocientas libros por año.



Fotografía de José Luis López de Iniesta, director de Tak TV

A raíz de tu experiencia, ¿qué ventajas y desventajas observas a la hora de publicar en Canarias?

La comunicación con los editores suele ser lenta. Hay pocas editoriales y la tarta es pequeña para tantos comensales. Eso repercute en la publicación, pero no creo que sea más difícil publicar en Canarias que en Vigo o en otra ciudad peninsular. Pero la pandemia no solo ha paralizado muchos aspectos de la vida sino también el mundo cultural y, por supuesto, las publicaciones y presentaciones literarias.

¿Qué opinas sobre el frenético ritmo de vida actual y el papel tan importante que juegan las redes sociales en la comunicación? ¿Y en relación con la literatura?

Con la llegada de las nuevas tecnologías, los comportamientos sociales han cambiado. Ya no existe ni proximidad ni lejanía. Hemos cambiado poco a poco nuestros hábitos de comunicación. Ya casi nada es secreto ni profundo. Nos acercamos a la pequeña pantalla y desde el sillón de nuestra casa podemos disfrutar de la numerosa información que las redes sociales nos proporciona o entrar en museos, en teatros y en cines. Escuchar cómo los poetas recitan sus poemas… Crear, consumir y compartir información, pero es tanta que deambulamos conectados a las redes sociales sin capacidad de escuchar y tocar a los que tenemos cerca. ¿Nos estaremos deshumanizando?

Si tuvieras la oportunidad, ¿con qué autor/a te gustaría colaborar hoy por hoy? ¿Por qué?

Qué difícil. Me gustaría con algunos. Me limitaré a algunos de los autores vivos: Paul Auster, Almudena Grandes o Haruki Murakami.

Estamos creando una colección artística para nuestros lectores. ¿Qué obra artística canaria no puede faltar en la colección de Tertulia y Arte? ¿Por qué?

Creo que Jane Millares fue una mujer adelantada a su tiempo. Su pintura representa el paisaje isleño. Representa a la mujer, a las mujeres, a las madres. El concepto de la maternidad. Su estilo inspirado en Felo Monzón o Jorge Oramas, entre otros, es de una belleza sorprendente, vivaz y emotiva. Creo que ha tenido que competir con sus hermanos, los Millares, quienes han tenido mucho brillo y fueron hombres.

La carrera literaria, como cualquier carrera profesional, requiere ciertos apoyos para poder alzar el vuelo. Nos gustaría saber quiénes te han apoyado o cuáles han sido tus apoyos a lo largo de tu trayectoria literaria.

Para ser justa y conservar mi paz interior es necesario mencionar el universo familiar, la infancia. Mi padre contaba cuentos a sus hijos. Cuentos que yo nunca supe si los había soñado o vivido, si eran reales o eran literatura. Ese fue el comienzo. Muchos años más tarde, León Barreto, mi pareja, me animó a que sacara de las gavetas los folios que durante años había escrito, que los revisara y los trabajara para una posible publicación. Entonces llega la figura del editor que en mi caso ha sido Jorge Liria, quien ha publicado casi toda mi obra desde mis comienzos. Y tengo que confesar lo feliz que me siento con que esa circunstancia haya existido.

De los proyectos que has realizado o en los que has participado, ¿cuál merece una mención especial? ¿Por qué? ¿Tienes algún proyecto en camino?

Quizá podría mencionar mis relatos eróticos, porque me han permitido profundizar en mi vida y en la de otros seres, compartir sus emociones, sus experiencias e incluso su destino. Y lo más importante: el lector no se siente defraudado, sabe con lo que se va a encontrar.

Finalmente, y para despedirnos, solo nos queda darte las gracias por dedicarnos este ratito. Ha sido un placer descubrir un poco más de ti y de tu hacer literario. Te deseamos mucha suerte en tus futuros proyectos. Hasta la próxima tertulia.

Gracias. Ha sido un momento de satisfacción el compartir con ustedes este ratito.



Currículum    Publicaciones

Publicaciones

2017

  • Cuentos gozosos, Editorial Anroart 

2007-2013

  • Trilogía de relatos eróticos: Del amor y las pasiones,  El séptimo cielo (2007, 2013) y Sexo, corazón y vida (2010, 2013), Editorial Anroart 

2012

  • Moby Dick en Las Canteras Beach, Anroart. Publicado en Franciac como Moby Dick aux Canaries,Harmattan, 2015 

2009

  • Las Máscaras de Afrodita, Idea

Premios

Ganadora del XVI Premio de Poesía Domingo Acosta Pérez con su poemario Himno a la vida, 2013

 

Valcárcel

Nombre y Apellidos:

Rosario Valcárcel                                     

Nacimiento:

Las Palmas de Gran Canaria, 1949        

Categoría:

Poesía y narrativa


sábado, 16 de octubre de 2021

Los estragos psicológicos que nos está dejando la pandemia, el volcán de Cumbre Vieja


        
La dichosa pandemia del Covi19 no termina de despedirse, ni los fuegos de verano, ni los cataclismos que provoca el planeta, como el drama del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma, que igual que la parca ha iniciado su viaje de destrucción y dolor.
Actualmente vivimos con la sensación de pérdida, de sabor a muerte, de no saber con claridad como sucumbir en este planeta por el que transitamos.

 Pero los estudios han demostrado que tras un desastre natural, la gran mayoría de las personas reaccionan con valentía y se adaptan a estas situaciones estresantes sin desarrollar gran tipo de psicología grave. 

Mas la vida es más sorprendente de lo que habíamos pensado o soñado. El miedo y la amargura, los problemas de concentración, la pérdida de memoria nos ha alcanzado y hemos sufrido la ruptura interna, perturbaciones, tormentos que se ha quedado grabados en la memoria. La pandemia y ahora el volcán de La Palma nos está llevando a un incremento de diagnóstico de trastornos psicológicos serios. Nos han sacudido la salud mental de la población y ha aumentado las autolesiones en intentos de suicido entre los jóvenes.

Y a pesar de que actualmente nos estamos incorporando a la “nueva normalidad”,  al reencuentro por fin presencial, a cumplir nuestros deseos, esos que hace muy poco tiempo parecían incansables, a de que estamos retomando los latidos callejeros, la belleza de la cotidianidad y el placer de las pequeñas cosas, otros siguen aterrados, no se quitan las mascarillas ni en los lugares permitidos, viven sin disfrutar de las montañas ni el mar, las tardes apacibles y las noches estrelladas. Viven con una sensación de que hay que seguir batallando con nuestro sufrimiento, tristeza y confusión, sin plantearse la opción de ir aligerando cargas, asumiendo, eso sí, todo lo vivido. 

 Viven con el alma en un puño, se niegan a compartir mesa con otro amigo que no sea conviviente. Sienten un miedo exagerado a ser tocado, temen el contagio, que lo alcance la enfermedad, la incertidumbre, las miserias diarias. Solo se sienten seguros en su aislamiento, en su propia cueva, en su propio mundo. 

-No podremos vernos, lo siento, lo siento. Salir de casa es muy peligroso. Nada es seguro

-No podremos vernos, lo siento, lo siento. Salir de casa es muy peligroso. Nada es seguro

-        No podremos vernos, lo siento, lo siento. Salir de casa es muy peligroso. Nada es seguro.

Me dijo mi amigo Juan Ignacio, a través del teléfono, a pesar de que yo había recorrido dos mil quinientos kilómetros para compartir un ratito de amistad.

Lo triste es que los grupos más afectados han sido, adolescentes, jóvenes, mujeres, personas mayores con enfermedades mentales previas y clases sociales más desfavorecidas, han sentido una gran impotencia por no saber cómo defenderse de un enemigo invisible y letal. Un enemigo que nos ha llevado a la pobreza, a las colas del hambre. Nos ha llevado a un incremento de diagnóstico de trastornos psicológicos serios.

 Pero como afortunadamente el tema de la salud mental ya no es un tabú, ell@s han buscado ayuda psicológica, experimentando una gran crisis en el sistema público sanitario en España.   

Una crisis que ya existía mucho antes de marzo del 2020, en la que, a diario, se suicidaba una media de 10 personas en España. Los ataques de ansiedad y los trastornos depresivos estaban al alza e íbamos a la cabeza de Europa en el consumo de ansiolíticos.

No estamos preparados para esta pandemia, ni para ningún cataclismo. Vivimos con la sensación de destrucción, de sabor a muerte, de no saber cómo sucumbir en este enloquecido mundo que nos lleva a esa desesperada confusión y al delirio brutal que alimenta las enfermedades mentales, el ofuscamiento que nutre la enfermedad, el mal, el vacío, la nada.

Los líderes de la tierra se han visto en encrucijadas dramáticas, en fenómenos complejos, en tener que buscar asesoramientos, curas secretas, en tomar opciones algunas veces no entendidas: entre salvar a millones de personas del virus, atender a uno de cada cinco españoles que sufren depresión o destruir millones de vidas por la quiebra económica.

Decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano: …El destino es un espacio abierto y para llenarlo como se debe hay que pelear a brazo partido contra el quieto mundo de la muerte y la obediencia y las putas prohibiciones

 Y para que no nos alcance la frontera entre la locura y la muerte creo que trabajar las emociones será lo prioritario, urge algún tipo de reforma drástica: campañas de sensibilización; formación y capacitación en los ámbitos sanitario y educativo. Actualización de la estrategia de salud mental. Aprobar un plan nacional de prevención ante los trastornos mentales. Además de estar convencida de que es necesario aumentar las ratios de psicólogos y psiquiatras por habitante en la Sanidad Pública, así como en atención primaria para que las terapias en grupos vulnerables no sea un privilegio de unos pocos. 

 Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

miércoles, 6 de octubre de 2021

"Al palmero la esperanza no se la quita un volcán"

Santiago Gil

02 oct. 2021 - 18:54

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ANTONIO ARROYO SILVA - POESÍA - LA PALMA - VOLCÁN - LA LAGUNA - SARDINA DEL NORTE


Concretamos esta entrevista unos días antes de que se activara el volcán de Cumbre Vieja.

Íbamos a hablar de poesía, de vivencias laguneras y de las propuestas literarias en las que trabajaba el poeta palmero Antonio Arroyo Silva. Yo le iba a preguntar por La Palma, por su infancia y su juventud, y la respuesta, en esos días tranquilos de finales del verano, no hubiera llevado la estela de la desolación que está dejando la erupción del volcán. Pero creo que esta vez el titular no debe ser literario, o debe ser literario pero cargado de esperanza, con esa halo de resiliencia que deja Antonio al definir a los palmeros.

Les invito a que se adentren en el universo poético de Antonio Arroyo Silva. Esta entrevista es una puerta de entrada, un acto de generosidad del poeta que nos cuenta buena parte de su camino vital y literario. Las fotografías, una vez más, son de Carlos Díaz-Recio.

¿Dónde empieza el viaje de la poesía para Antonio Arroyo Silva?

El viaje poético, como en casi todos y todas, comienza en la adolescencia. Claro que en los primeros intentos, al subir a ese barco, uno mide la quilla por debajo ja ja ja. De ese comienzo uno va perdiendo esos recuerdos; pero resulta que la memoria, cosa muy distinta al recuerdo, en la actualidad me trae una serie de imágenes que, por supuesto plasmo en mi escritura con total naturalidad.

“El viaje poético, como en casi todos y todas, comienza en la adolescencia”

¿Es el poeta el que elige ser profesor de Literatura o es el profesor el que elige ser poeta?

En mi caso desde el principio yo quería ser aprendiz de poeta. Y en cuanto a profesión quería dedicarme a la Filosofía o al Periodismo. Pero un gran profesor de Filosofía me aconsejó que, queriendo escribir poesía, lo lógico era estudiar Filología Hispánica. Actualmente no lo veo de esa manera, pues está bien saber las técnicas literarias; pero lo que realmente me lleva a la aventura de la escritura poética es la lectura. Te pongo un ejemplo: aprendí durante mi carrera todas las técnicas del endecasílabo; pero no aprendí a escribir buenos endecasílabos hasta que no leí a Alonso Quesada. Esas cadencias que solo atraen a los aspirantes a poeta. Y esto es solo un ejemplo de todo un entramado.

Sin embargo, aparte de escribir poesía también soy filólogo. Siempre he sentido un gran interés por las palabras: su origen, su desarrollo, su desaparición. Y, por último, algo que me apasiona (o me apasionaba, pues ya estoy jubilado) es dar clase de literatura, ya que el hecho de escribir hace que mi forma de enseñanza fuera creativa y, por tanto, un intento de traspasar a mis alumnos el espíritu crítico necesario para enfrentarse a la realidad que los circunda.

 “Lo que realmente me lleva a la aventura de la escritura poética es la lectura”

Háblame de La Palma, de tu infancia

Dice Rilke que la infancia es la patria de la poesía. Y para mí ha sido grandioso que esta patria haya transcurrido en La Palma. La Palma es mi madre, mi padre, mis hermanos, mi tía Matilde la que llamó a su famoso postre Príncipe Alberto porque un día vio a Alberto de Mónaco y dijo que el postre que había inventado estaba más bueno que él. La Palma es Elsa López, Antonio Abdo y Pilar Rey, las noches interminables de Lo Divino con Anelio y Fran Medina. La Palma son mis largas caminatas con mi amigo Luis Feliciano por la Ruta de los Volcanes, el bosque de laurisilva o los canales de agua rumbo a La Caldera de Taburiente, en donde aprendí a escuchar el silencio y que este muchas veces dice más que las palabras. La Palma es un lugar donde el mar está en el cielo y a veces baja por las laderas de los montes formando cataratas. En fin, La Palma forma parte de la arquitectura que me formó como persona y como poeta.

Y ahora, estimado Santiago, mientras mantenemos esta charla tan agradable, nos llega la noticia del estallido del volcán de Cumbre Vieja. Lo que en el párrafo anterior fue alegría y lírica evocación, ahora va a ser ese sentimiento trágico que los palmeros tenemos en la sangre. Bueno, más que sentimiento trágico, resignación ante las fuerzas de la naturaleza. Ese valle mío de mi infancia ha cambiado drásticamente y yo, desde mi Puerto de Sardina, no puedo hacer otra cosa que sentir ese tremendo vacío que ahora comparto con todos los palmeros y los canarios. Creo que nos viene de los antiguos auaritas que creían que si Idafe caía sería el fin del mundo. Por eso en sus rituales ponían a los pies del Roque asaduras de cabra. Lo único que puedo darle a La Palma es poesía, no ya para evitar la tragedia, que ya está en ciernes, sino para dar un poco de esperanza y de paso dármela a mí mismo. Al palmero la esperanza no se la quita un volcán.

“La Palma forma parte de la arquitectura que me formó como persona y como poeta”

Cuéntame La Laguna de tus años universitarios

En cuanto a La Laguna también tengo mi mitología personal. No solo es el lugar donde estudié mi carrera, sino de mi formación total. Primero, el haber estado en el Colegio Mayor San Fernando despertó en mí una conciencia política, social y, sobre todo, humanística. Ten en cuenta que llegué a La Laguna en el 77, dos años después de muerto Franco. Una época de convulsiones políticas y sociales; pero también de una apretura como nunca se había experimentado en toda España. Me marcó muchísimo el haber presenciado el asesinato de Javier Fernández Quesada.

En La Laguna despertó también mi conciencia poética; sobre todo en las tertulias que la poeta recientemente fallecida Olga Rivero Jordán tenía en el Ateneo. Más tarde prosiguió en su casa del Edificio Benito, cerca del Cuadrilátero. Siempre he dicho que si alguna vez tuve una maestra en esto de escribir poesía esa fue Olga. Después, a la facultad llegó un profesor joven llamado Andrés Sánchez Robayna que vio en mi poesía todo un descubrimiento. Y así lo demostró, pues todas las semanas salía en su página Jornada Literaria (el embrión de lo que más tarde fue Syntaxis). Además, conocí a muchísimos escritores con la mayoría de los cuales aún sigo en contacto.

“Me marcó muchísimo el haber presenciado el asesinato de Javier Fernández Quesada”  

¿Cómo escribes un poema, de qué manera aparece?

Jorge Rodríguez Padrón que, para mí, ha sido mi mentor durante muchísimos años (y eso es un gran privilegio) me decía en sus largas cartas que el poema llega cuando menos lo esperamos. Y es verdad, en mí el poema no surge por unas palabras más o menos hermosas. Viene a partir de una serie de sensaciones en principio inexplicables y de ahí surge un primer verso que considero vale la pena. A partir de ahí, como si tirara de ese primer hilo, el poema va apareciendo hasta llegar al remate. Después viene la corrección; es decir, tirarlo a la basura, quitarle palabras que están de más y observar el ritmo. Considero que el ritmo, más que a la métrica tradicional (que también) debe ajustarse a mi respiración. Es la única manera de presencia del yo del poeta en el poema. Por último, el poema ha de tener cuerpo, como si fuera un ente físico. Si a un poema le falta o le sobra algo, muere.

¿Qué es para ti la literatura, cómo la cuentas cuando te preguntan por ella?

La literatura es algo más que la plasmación de la llamada función estética. Va más allá de las consideraciones académicas de las que también participo, como ya dije en preguntas anteriores. Es una manera de ver con distintos ojos algo que la gran mayoría ve según le dicta el sistema, bien a través de los medios de comunicación, bien a través del sentir de la masa. Pienso que el escritor, lo mismo que el filósofo, ha de estar por encima de las limitaciones ideológicas, sociales o religiosas. Deben mantener la antorcha de ese espíritu crítico tan necesarios para el desarrollo de la humanidad.

Por otra parte, considero que la poesía, más que un simple género literario, está o debe estar a la vanguardia de la literatura y no se debe contaminar de los límites.



“Hay quien dice que Sardina fue para mí un huracán, pues todos los libros publicados y por publicar fueron concebidos ahí”

¿Qué has encontrado en la costa de Sardina de Gáldar?

Muy buena pregunta. Me parece fundamental para entender mi poesía, si es que algo hay que entender. Desde 1980 hasta el 2008 mi aporte como poeta aparece en revistas universitarias, en la revista Azul de Santa Cruz de La Palma y en la revista Zurgai de Bilbao.

En Sardina encontré la paz y el sosiego para poner en orden la obra que tenía escrita hasta entonces y así pude publicar mis dos primeros poemarios Esquina Paradise Caballo de la luz. Después vinieron Symphonia, Sísifo Sol, Poética de Esther Hughes y por lo menos diez poemarios más. Hasta llegar a mis últimos Bahía Borinquen, Música para un arjé, Plegar orillas y el que tengo listo para edición que se va a titular Borrarse del mapa. Entre esos libros está mi participación en muchísimas antologías y mi libro de ensayo La palabra devagar.

Hay quien dice que Sardina fue para mí un huracán, pues todos los libros publicados y por publicar fueron concebidos ahí. Pero esa afirmación no es del todo cierta, algunos libros ya me rondaban por la cabeza desde mucho antes. Es mi manera, me pienso y me repienso un libro antes de escribirlo; pero antes lo vivo. Poesía y vida son lo mismo. Aunque no lo parezca todos mis poemarios parten de experiencias vitales, con el lenguaje y con la vida misma.

Una cosa cierta es que el erial de Sardina se llenó con la frondosidad de La Palma. Cosa que no conseguía en mi Isla. Dicen que la distancia es el olvido/ pero yo no concibo esa razón, cantaban Los Panchos.

¿Qué supuso para ti el Premio de Poesía Juan Ramón Jiménez?

En primer lugar, en vista que mi poemario Las horas muertas fue seleccionado desde el principio de un total de más de 600 participantes, sería falsa modestia decirte que fue inmerecido, que fueron cosas del azar y algunas boberías que se suelen decir. Muy merecido. Sin embargo, este merecimiento ni me ha hecho más chico ni más grande. Sigo siendo el mismo de siempre, que nunca se cuelga los galones en la solapa. El premio, sobre todo, me ha servido para seguir escribiendo más y mejor. Ese poemario es un rasero por superar y no me refiero a otros posibles premios. Mi mayores premios son la poesía, la vida y la amistad.

“Yo soy un lector tanto de novela como de poesía. Estuve diez años que leía solo novela. Galdós siempre”

Eso sí, el dichoso premio algún episodio de celos trajo por parte de alguna persona que no esperaba. Pero bueno, así es la vida que, de esa manera, te libera de ciertos pesos; pero que después te abre las puertas al resto de la Humanidad. Antes de ir a recibir el premio me fui a Berlín a un encuentro con poetas alemanes y ahí me hicieron una fiesta para homenajearme, en un piso frente a la Ópera, con Schiller de testigo. Luego, mi viaje a Moguer, donde me retuvieron cinco días y me trataron a cuerpo de rey. En el 2019, a consecuencia del premio, me invitaron al FIP de Puerto Rico. Pero esa ya es otra historia, que hizo cambiar mi concepción de la poesía.

¿Qué poetas te llevaron a ser poeta?

Sin ser poeta, en primer lugar, tengo que nombrar a mi madre. Después, como ya dije, Olga Rivero Jordán, su hija Olga Luis Rivero y su yerno Roberto Cabrera, de quieres me vienen mis lecturas de la poesía anglosajona, sobre todo T.S. Eliot y Ezra Pound, entre otros.

Sería injusto no mencionar a Andrés Sánchez Robayna, quien me aportó mucho y me animó. También Elsa López por su cariño y sus buenos consejos. Jorge Rodríguez Padrón, por supuesto. Y después una lista interminable. Leocadio Ortega y Félix Francisco Casanova fueron los poetas más cercanos en edad que leí. Leocadio, amigo de la infancia. A Félix lo conocí siendo ambos muy pequeños (él un año más que yo). Después, antes de ir a la Universidad y a pocos días de su muerte. Antonio Abdo me regaló El invernadero

 

Antonio ganó el premio de poesía Juan Ramón Jiménez con el poemario

las horas muertas.                                                                                       


C:Nuestro José María Millares, al que no conocí, me enseñó que el poeta debe dominar todos los registros poéticos posibles para ganar en amplitud y profundidad. En ese estado tengo también a Cecilia Domínguez.

Yo soy un lector tanto de novela como de poesía. Estuve diez años que leía solo novela. Galdós siempre. Ahora, estoy leyendo casi exclusivamente poesía. Te quiero decir con ello que la novela me influye bastante en mi poesía. Fetasa, por ejemplo; pero también la novela de ciencia ficción tanto de Ray Bradbury como de Herbert. Sobre todo Dune.

“Cuando una ley educativa depende del éxito electoral de un partido, mal va la cosa”  

Tengo una lista de autores canarios que me han influido, aparte de los dichos. Pedro García Cabrera, Domingo Rivero, Emeterio Gutiérrez Albelo, Luis Feria. Este último no me ha influido mucho, pero cambiaría todos mis libros por unos versos suyos.

Y por supuesto, los de afuera, hispanoamericanos, norteamericanos, europeos…

¿Cómo ves la situación de la educación en estos momentos, cuál ha sido la evolución en todos los años que llevas impartiendo clases?

Yo la veo muy mal, demasiadas leyes educativas y muy pocos recursos. Cuando una ley educativa depende del éxito electoral de un partido, mal va la cosa.

Llegué al Instituto de FP de Santa María de Guía, donde se suponía que me iba a encontrar con los desheredados del reino de la Educación. Pero no, golfos sí; pero al final al menos para mí eran unos alumnos muy receptivos al aprendizaje. Claro, yo lo hacía partiendo de sus centros de interés; pues nunca me creí el cuento de que la letra con sangre entra. Al final, yo era un golfo más. Los alumnos lo pasaban bien y hasta aprendían.

“El arte es lo que nos hace huir de tanta banalidad que nos rodea y educar en el arte me parece fundamental”

Recuerdo aquella broma tan extendida de los compañeros de clase que decían que la ESO iba a terminar en que los alumnos iban a subrayar la palabra patata y discutirla con sus compañeros. No andaban muy descaminados. Se ha quedado por el camino la humanidad del alumno y del profesor y de paso las enseñanzas de la literatura, la filosofía, el latín, etc. Eso sí, yo siempre pude impartir toda la lengua y la literatura con todas las adaptaciones curriculares personalizadas que hicieron falta. Otra cosa positiva fue que, como había que enseñar la competencia de expresión escrita, podía convertir el aula en un taller de escritura tanto literaria como no literaria.

¿Qué es el arte?

Precisamente, la literatura y la poesía son un arte. Y como tales las trato en mi escritura. Los materiales son las palabras, el silencio, las sensaciones, las imágenes, las metáforas.

El arte es lo que nos hace huir de tanta banalidad que nos rodea y educar en el arte me parece fundamental. La vista ha de ser educada, pues este sistema de cosas del que vengo hablando no nos deja ver y apreciar lo que tenemos delante. Lo mismo ocurre con los demás sentidos, incluso con el llamado sentido común que es el sentido de las cosas y de la vida.

Lo mío es la poesía, la literatura; pero yo creo que un diálogo entre las artes viene siendo muy necesario. De hecho ya se está haciendo.

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