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sábado, 12 de marzo de 2016

SONETO ERÓTICO ATRIBUIDO A FRANCISCO DE QUEVEDO


Estaba una fregona por enero
metida hasta los muslos en el río,
lavando paños, con tal donaire y brío,
que mil necios traía al retortero.

Un cierto conde, alegre y placentero,
le preguntó con gracia: si hacía frío. Respondió la fregona: «Señor mío,
siempre llevo conmigo yo un brasero.»

El conde, que era astuto, y supo dónde,
le dijo, haciendo rueda como pavo,
que le encendiese un cirio que traía.

Y dijo entonces la fregona al conde,
alzándose las faldas hasta el rabo:
«Pues sople este tizón Vueseñoría.


El manuscrito llamado de Rávena contiene una versión distinta, si bien en realidad se trata de un soneto diferente.

En invierno un galán, al orilla de un río,
vio una moza descalza estar lavando
y díjole: "Yo estoy considerando
cómo podéis lavar con este frío".

Ella responde con donaire y brío,
más bajo del ombligo señalando:
"El fuego tengo aquí que calentando
me está más que no el sol por el estío".

Viendo la respuesta, se endereza,
entre las piernas él la mano esconde
y díjole: "Enciéndeme estos carbones".

La moza astuta baja la cabeza,
y con viento corruto le responde,
diciéndole: "Sopladme estas razones".

F. de Quevedo es uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió obras narrativas y obras dramáticas. Hombre de acción envuelto en las intrigas más importantes de su tiempo, era doctor en teología y conocedor de la lengua hebrea, griega, latina y las lenguas modernas. Destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas; acérrimo enemigo personal y literario del culterano Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español.

Las pequeñas historias picantes de amor y sexo entre hombres y mujeres son universales. Así podemos encontrar refranes y canciones populares castellanos, cuentos eróticos en la antigua Grecia, en Roma, en Bizancio, en la Europa latina medieval o en la literatura antigua medieval.


Rosariovalcarcel.blogspot.com

4 comentarios:

  1. Un gran Quevedo dentro de la tradición picaresca, versos bien trazados que cumplen su objetivo

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  2. Muy bonitos los dos sonetos. Sorprende la variedad de versos que podrían hacerse sobre un mismo tema. La gracia de las rimas permiten suponer que realmente el primer soneto es de Quevedo.

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  3. sin duda alguna amiga, el decir con claridad, el deseo que esto contiene, tiene en si mismo, el valor de la picardía que las letras lo demuestran sin llegar a señalar como es de desear la palabra soez y brava con suavidad y ligereza, deja claro lo que quiere..

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  4. Gracias, por la lectura por los comentarios. Un saludo cariñoso.

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