Páginas

lunes, 27 de mayo de 2019

SONA MARIAMA Y OTROS CUENTOS POPULARES DE GAMBIA.


Cuando yo era pequeña leía cuentos procedentes de la  tradición oral escritos entre  los siglos XVII y XIX. Pequeñas joyas repletas de crueldad y  melancolía. Cuentos rescatados por Charles Perrault o por los hermanos Grimm.

Con el tiempo el Imperio Disney ha suavizado los temas y las formas, ha introducido expresiones de afecto, quizás porque no eran demasiado apropiadas para los niños. La verdad es que yo sentía mucho miedo y por la noche me despertaba con pesadillas. Sin embargo leer este tipo de historias dicen algunos psicólogos que es necesario porque forma parte de la vida, ya que tarde o temprano no solo tendremos que afrontar el desasosiego sino que tendremos que aprender a gestionar el miedo.

Lo cierto es que esos cuentos o relatos han cumplido en todas las sociedades, incluidas las africanas, diversas funciones, una de ellas es describir su origen e inculcar a los niños y a los más jóvenes los valores de la comunidad. Sin olvidar que escuchar relatos, leyendas, cuentos, poemas o asistir a teatros, fortalece el vínculo familiar y la educación emocional. Favorece el desarrollo del lenguaje, la adquisición de normas tan sencillas como esperar turnos de conversación o salvarse del miedo, cuando con las manos entrelazadas escuchan los cuentos. 

En el otoño del 2018, la causalidad quiso que llegara a mis oídos la existencia de un libro de relatos sobre Gambia.  El país más pequeño de África y con muy pocos recursos naturales de importancia. Mis viajes me han permitido recorrer las casas de algunos amigos, me han permitido entender el efecto de las emociones sobre la pobreza y la alegría, el color y el bullicio. Me han permitido conocer la gastronomía y la subsistencia, las tradiciones familiares, Compartir el ágape y observar el fervor por la religión musulmana.

El libro de Sona Mariama lo busqué en un viaje a Tenerife, sin éxito. Más tarde me puse  en contacto con Lorenzo García, Presidente de la Asociación Correcaminos Solidarios de la isla tinerfeña. Y comentamos las afinidades y el atractivo que posee para nosotros Gambia.  Finalmente llega a mis manos Sona Mariama. (Librería Azulia). Un libro que nos relata historias parecidas, idealizadas en un amoroso vuelo común que, responde a los porqués del misterio de la Naturaleza. Historias de seres que como dice el poeta Eduardo Galeano viven cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última. Relatos en las que el desconocimiento y lo desconocido se van trocando en creaciones ubicadas en distintos lugares de África, como un árbol o un cocodrilo que habla:

-Niño, por favor, ayúdame. Hace tres días que estoy aquí sin comida. Si me dejas seguramente moriré.
-El cocodrilo se llamaba Bambo. Pensó que el chico sería una buena comida…

Doce cuentos que fueron recopilados entre gente mandinga que viven en diferentes aldeas de Gambia, concretamente en los distritos de Jarram Badidbu y Kombo. Manuel Arechavaleta  ha traducido y editado este conjunto de relatos con la Asociación Correcaminos Solidarios de Tenerife con el fin de construir y mantener un colegio en proyecto.  En el prólogo de Sona Mariama, Pablo Martín Carbajal nos habla del fuego y la naturaleza. Nos habla del narrador:

-El contador de historias utiliza canciones, gestos y personificaciones para cautivar a la audiencia. En particular los cánticos o estribillos son un elemento central en los cuentos populares de África Occidental.

Sona Mariama y otros cuentos populares de Gambia defiende la recuperación de la memoria, la necesidad de no olvidar los orígenes, la importancia de la tradición, la oralidad, la palabra silenciada.

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com


martes, 21 de mayo de 2019

MI JOCKEY, RELATO DE LUCIA BERLIN


Me gusta trabajar en Urgencias, por los menos ahí se conocen hombres. Hombres de verdad. Héroes. Bomberos y jockeys. Siempre vienen a las salas de urgencias. Las radiografías de los jinetes son alucinantes. Se rompen huesos constantemente, pero se vendan  y corren la siguiente carrera. Sus esqueletos parecen árboles, parecen brontosaurios reconstruidos. Radiografías de San Sebastián.

Suelo atenderlos yo, porque hablo español y la mayoría son mexicanos. Mi primer jockey fue Muñoz. Dios. Me paso el día desvistiendo a la gente y no es para tanto, apenas tardó unos segundos. Muñoz estaba allí tumbado, inconsciente, un dios azteca en miniatura, pero con aquella ropa tan complicada fue como ejecutar un elaborado ritual. Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres páginas en quitarle el kimono a la dama. La camisa de raso morada tenía muchos botones a lo largo del hombro y en los puños que rodeaban sus finas muñecas; los pantalones estaban sujetos con intrincados lazos, nudos precolombinos. Sus botas olían a estiércol y sudor, pero eran tan blandas y delicadas como las de Cenicienta. Entretanto él dormía, un príncipe encantado.


Empezó a llamar a su madre incluso antes de despertarse. No solo me agarró de la mano, como algunos pacientes hacen, sino que se colgó de mi cuello, sollozando ¡Mamacita, mamacita! *. La única de que consintiera que el doctor Johnson lo examinara fue acunándolo en mis brazos como a un bebé. Era pequeño como un niño, pero fuerte musculoso. ¿Un hombre de ensueño? ¿Un bebé de ensueño?

El doctor Johnson me pasaba una toalla húmeda por la frente mientras yo traducía. La clavícula estaba fracturada, había al menos tres costillas rotas, probablemente una conmoción cerebral. No, dijo Muñoz. Debía correr en las carreras del siguiente día. Llévelo a Rayos X, dijo el doctor Johnson. Puesto que no quiso tumbarse en la camilla, lo llevé en brazos por el pasillo, estilo King Kong. Muñoz sollozaba, aterrorizado; sus lágrimas me mojaron el pecho.

Esperamos en la sala oscura al técnico de Rayos X. Lo tranquilicé igual que habría hecho con un caballo. Cálmate, lindo cálmate. Despacio… despacio. Se aquietó en mis brazos, resoplaba y roncaba suavemente. Acaricié su espalda tersa. Se estremeció, lustrosa como el lomo de un potro soberbio. Fue maravilloso.

Mi Jockey,  relato incluido en el libro Manual para mujeres de la limpieza, ganó el Jack London Short Prize de 1985.  

* Se mantiene la cursiva original de las expresiones y de los diálogos en español, rasgo característico de los relatos de Lucia Berlin.


Lucia Brown Berlin, escritora estadounidense,  conocida como Lucia Berlin nace en Alaska, el 12 de noviembre de 1936 y muere en Los Ángeles 12 de noviembre del 2004..

Escribió 77 cuentos cuyos temas estaban conectados con su personalidad y la propia experiencia de una vida compleja que la convirtió, según los críticos literarios, en un personaje maldito y de leyenda, con una historia sentimental atormentada, alcoholismo, serios problemas económicos que solventó limpiando casas ajenas, problemas de salud, etc. Su obra ha sido comparada con la de Hemingway y Carver. En 1991 con Homesick ganó el American Book Award, pero su trabajo quedó olvidado durante años hasta que en 2015 se publicó a título póstumo Manual para mujeres de la limpieza un libro que fue considerado por las principales revistas literarias como uno de los mejores del año.
Las mujeres de sus relatos son fuertes, inteligentes y, sobre todo, extraordinariamente reales: Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.

Sus historias se inspiran en sus propios recuerdos: su infancia, su adolescencia glamurosa, en Santiago de Chile, sus estancias en El Paso, Nueva York,  México o California.

Foto, tomada de las redes.

domingo, 19 de mayo de 2019

Dos poemas de Blanca Varela, poeta peruana.



Así sea

El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.

Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.

Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.


El mar pliega las alas al atardecer...
VI
El mar pliega las alas al atardecer,
tú no eres sino una pálida burbuja
navegando al golpe del aliento,
un negro trino,
el sol que sale en el centro del pecho
en mitad de la calle,
un silencio en la música dura
de la ciudad sin límites.

Para atravesar ese océano,
ese golpe de luz en la siesta,
no bastaría la eternidad.

Blanca Varela Poeta peruana nacida en Lima en 1926.
Muy joven ingresó a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación trabando amistad con importantes intelectuales de la época. En 1949 se radicó en Paris donde conoció a Octavio Paz quien fue determinante en su carrera
literaria, conectándola además al círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.
Posteriormente vivió en Florencia y Washington donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.
En 1959 publicó su primer libro, «Ese puerto existe», en 1963 «Luz de día» y en 1971 «Valses y otras confesiones».
Más tarde, en 1978, realizó la primera recopilación fundamental de su escritura en «Canto villano». Finalmente apareció
su antología de 1949 a 1998 con el título «Como Dios en la nada».
Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001,  el Premio Ciudad de Granada 2006 y los premios 
García Lorca y  Reina Sofía de Poesía Iberoamericana
 en 2007.
Falleció en la ciudad de Lima en marzo de 2009 

viernes, 10 de mayo de 2019

Dos poemas, Alba Sabina Pérez y Covadonga García Fierro


Solomon

Cuando oigo vibrar el centelleo de las campanas vacías me doy cuenta
De que sueltan lastre todos los Dioses-Humanos
Creados con la máquina de hacer miserias
Y nadie sabe contar bien lo que tenemos entre
Manos:
                Un asalto
                Dos asaltos 



                Tres asaltos
Dame ahora el cuerpo de la Virgen María
Para cortarla y hacerme una sábana
Con la que limpiar el color de mi piel
Apoyar mi cráneo sobre almohadas nocturnas,
Mullidas y límpidas. Puestas allí por mis padres:
Cuento los dedos de todas sus manos
Por las águilas que sobrevuelan
                Mi rezagada inteligencia
                Mi sobresalto cuando hablas
Mis velas encendidas por las palomas negras.
Napoleón escondía su mano para que no viésemos
                Un muñón ensangrentado.
Así de vibrante es el centelleo de las campanas vacías.  
Poema del libro Personne del libro Alba Sabina Pérez,

Alba es comunicadora, escritora, traductora. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y autora de libros: Algo que contar (MR Ediciones, 2008), el libro de relatos ¿quién cuidará de mis guardianes? (Ediciones Idea, 2013) la novela Silence (Neys Books Ediciones, 2014), entre otros.
En el 2018 fue galardonada con su el Premio de poesía Pedro García Cabrera con su poemario Zonas de incertidumbre.


La respuesta

HOY HE despertado
con aquella zozobra
en el pecho, tan antigua.
He querido salir corriendo
Y llegar hasta tus brazos.
Yo sé que guardas bajo llave
las respuestas de siempre
para evitar que te hiera mi amor,
tantas veces derrotado.

Pero irremediablemente sueño
con hacerte viejas preguntas
y regresar al punto donde,
equivocada,
decidí emprender otro camino.

Yo quisiera volver atrás
Y entregar mi cuerpo a tus canciones.
Genética del Llanto, Genética del Pianto, Covadonga García Fierro


Nacida en Oviedo, vive en Tenerife. Graduada en Lengua y Literatura, máster en Teoría e Historia del Arte y Gestión Cultural. Ha recibido los premios de poesía Dulce María Loynaz (2013), Yolanda Sáenz de Tejada (2014) y Bohemia Pulido Salazar (2015). También obtuvo el premio de investigación histórica Antonio Rumeu de Armas (2016). Actualmente realiza una tesis doctoral de la figura de Pino Ojeda y colabora con la revista Fogal en la modalidad de ensayo. Es autora del libro de poemas Almario (Ediciones La Palma, Madrid, 2015). Y Genética del Llanto, Genética del Pianto (Ediciones La Palma, Madrid, 2019).  Actualmente es correctora en el Parlamento de Canarias.

Foto. 9 de mayo 2019 en la librería Canaima, Las Palmas de G.Canaria. Presentación de los libros de Alba Sabina Personne y Covadonga García Fierro Genética del Llanto, Genética del Pianto. Grupo: de izqda a dcha, Acerina Cruz, Rosario Valcárcel, Berbel, Yubi Cisneros.  

lunes, 6 de mayo de 2019

Desnuda junto al mar, Beatriz Giovanna Ramírez


La niña ordena por afectos
                       sus recuerdos,  Beatriz Giovanna 

            En un mundo que padecemos terrorismo, injusticia, pobreza, volcanes en erupción, el cáncer y un sinfín de virus y enfermedades nuevas que nos atacan cada día, parece que esto de crear poesía es algo casi enternecedor y más si es poesía erótica y escrita por mujeres.

            Sí, porque a pesar de los pesares las mujeres no sé si es por avivar el fuego o porque hoy sepamos con entera certeza que los dioses nos han desposeído de los tabúes y de la imposibilidad de ser grandes o porque la mujer hoy es más culta y más decidida y escribe con la cabeza fría y los cinco sentidos puestos en su trabajo. Lo cierto es que hoy la literatura y el pensamiento femenino han tomado conciencia y abordan el erotismo alejándose de las vulgaridades cotidianas. Los afrontan en todas las expresiones del arte con una sutil delicadeza.


            Pero incluso en tiempos pasados, cuando la poesía erótica escrita por mujeres era una actividad marginada, ellas supieron olvidar que el erotismo y el pecado se confunden. Se sintieron revolucionarias, y les gustó escribir sobre aquello que estaba prohibido hablar sobre el amor pasional, sobre un recuerdo. O sobre los orgasmos soñados o vividos, o quizás porque la reflexión sobre el recuerdo era como decía Proust una forma de recuperar –el tiempo perdido.

            Así grandes escritoras como Anais Nin Alfonsina Storni, Silvana Ocampo o Almudena Grandes entre otras han perturbado las ensoñaciones de muchos para acentuar el hálito transformador de su creatividad y han tocado con acierto el registro erótico.

Pero hoy de quien quiero hablarles es de una feminista, activista social y política. Licenciada en Lingüística y Literatura y en Teoría Literaria y literatura aplicada por la Universidad complutense de Madrid y Máster en Investigación estudios de género, feminismo y ciudadanía, entre otros pero sobre todo una amiga- poeta colombiana llamada Beatriz Giovanna Ramírez, y de un poemario titulado “Desnuda junto al mar”.

 Un libro donde vuela a ras de piel lo amoroso. Se descubre a sí misma a través de la pasión con unos poemas de temas íntimos, tal es el caso del primer poema que abre este libro titulado “El mar de tu nombre” en la que se adentra en la luz azul como vacío, como simbolismo vital, como un imaginario para junto a su amado enredarse en su piel, fundirse en los sonidos en espiral. Revelar sus sentimientos.

Pronuncio tu nombre y se emocionan las olas.
En tus ojos, brillan las esmeraldas de Simbad,
arden todos los mares y los barcos,
vuelan en La isla del tesoro las doradas águilas.
En tus ojos, dulce hombre de mis días,
lagos como espejos…




Pero el encuentro entre los cuerpos es para la poeta algo inocente, casi infantil, casi un rubor, y para ello utiliza una rememoración lírica, una poesía que busca más allá del alma del sexo quizás para imprimirle un carácter lúdico, una forma estética o para producir un determinado efecto al esencial erótico. Experimenta el desbordamiento de la memoria, lo desgrana, se adentra en su mundo, revolotea en los cuentos de la niñez  y con los personajes elabora la gestualidad. Le otorga al poema una profundidad sonora.

En tus ojos recreo mi ilusión. Encaje 
de mis huesos, nárrame un cuento con las zetas,
que quiero escuchar tu voz en mi oído;
Scheherezade te escuchará tan atenta
que de amor dormirá en nuestro 
nido. Esta noche el fuego recorre nuestras venas.
Esta noche será la de los cuentos prometidos…

Aporta también una poesía enamorada, de deseos y de la necesidad de gozar. Una poesía de recuerdos en donde convive la tradición popular de los ficciones y la habitual, donde sin que nos demos cuenta margullamos en el mar que se oscurece en la fiesta sagrada, y sentimos su sonoridad tan cercana que parece que podemos tocarla, que flota en ese lugar donde emergen los placeres del deseo.

Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Hay un cielo lleno de estrellas
y una estrella que titila de emoción
en el centro, justo en el centro…

Beatriz Giovanna ha sido traducida al inglés, catalán, rumano, portugués, alemán y búlgaro.
Una poeta que sabe hilvanar con una voz espontánea y fantasiosa los temas del amor y los apetitos con una sensualidad cándida. Sabe englobar en la naturaleza, en las pasiones que cimienta nuestra vida y lo hace con una emoción tal que hace que la poesía sea creíble.


Por eso invito al lector a leer “Desnuda junto al mar” a bañarnos todos en el aire suave y tibio del verdadero misterio de las pasiones, de la confesión que, asalta en sus escondites más secretos, en un sin fin de imágenes y ritmos lúdicos, a renacer y a morir. A descubrir y disfrutar de la poesía de Beatriz Giovanna Ramírez.

Las Palmas de Gran Canaria a 8 de abril 2019

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

jueves, 2 de mayo de 2019

poeta italiana -cubana, Alba de Céspedes Bertini (1911-1997)

Mamá quisiera hablarte
como te hablo desde lejos.
Te quiero, bien lo sabes,
aun cuando no regrese
ya nunca más a casa.
Mamá, perdóname
por no haberme casado
con el joven del cuarto piso
que tenía asegurado un buen futuro
en la Oficina Comunal de Impuestos.
Perdóname por el traje de novia
que no podrás
comprarme.No soy aquella
que soñaste,
pero mucho menos
aquella por quien lloras.

Soy una hija
como tantas otras:
una desconocida
que se te parece
y lleva una vida
que no te agrada.
Aunque nació en Italia, ella se sentía más de Cuba que de cualquier lugar. Su estadía estaba entre Cuba e Italia. Incursionó en la novela, el periodismo, el cine, la televisión y la poesía. Fundadora de la Revista Mercurio en 1944, la mayoría de su obra está escrita en Italiano. Fue amiga de Italo Calvino y en conjunto fundan lo que hoy se conoce como la “Asociación de Amistad Italia-Cuba”.