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lunes, 31 de mayo de 2021

Corazón de Aridane, Felipe Lorenzo (1906-1978)

 En el corazón del Valle, y a los pies del Bejenado, ofrécese a la vista Los Llanos de Aridane, que forma y conforma la imagen de un abanico abierto, cuyo vértice, en místico reposo parece tomado por la mano de Dios. Dijérase que esta ciudad es aquella de los ensueños de un mundo enajenado que vive eternamente soñando. Ella muestra un perfil de serena tranquilidad franciscana. Empero, conviene adentrarse en su interior para saber de su vida, de su ritmo, de su ambición y de su espíritu.

Vayamos por esta calle asfaltada, limpia, decorada de lado a lado con árboles en simetría. Veamos casas almidonadas, con celosías en las ventanas, de donde se atiende el trajín de la calle sin que se advierta del exterior. Hagamos un recorrido por las demás calles regulares y paralelas a la primera, así como por las que taladran a esta, y palparemos un aire de pulcritud que ya quisieran para algunas ciudades que se precian de singulares en este aspecto. Reparemos en esta fuente, situada en el pulmón de la ciudad, antesala de la calle del cementerio, que hace de fontana día y noche y evocaremos los versos del poeta:

 

-Anda caminante, ven, –ven y aprende de esta fuente, - que en silencio eternamente - a todo el pueblo hace bien

 

Contemplemos esta plaza, con sus laureles centenarios, sus baldosas relucientes, sus bancos de hierro, donde todos los años, ininterrumpidamente, se celebra la fiesta de arte de más renombre del archipiélago.

 

Veamos, más allá, la Casa Consistorial, de estilo canario, en un armonioso conjunto de líneas. Y aquí, en el otro lado, la Iglesia, donde se venera la Virgen de los Remedios, Patrona del Valle.

 

Son todas estas cosas, en su conjunto armónico, las que cautivan e invaden nuestro espíritu, dejándolo anonadado, embriagado en el éxtasis de una contemplación; y muy particularmente en esa hora tibia de la tarde, en que el sol se va hundiendo, en la lejanía crepuscular de una visión pensativa y grave

                                                                                                                                                                                                                     Felipe Lorenzo.


 


El poeta y cronista Felipe Lorenzo nació en Tazacorte (La Palma). Vivió en México. Fija su residencia en Santa Cruz de Tenerife. Comienza a publicar en revistas literarias y suplementos culturales. Colabora con la prensa insular. Y publica Lampos e isla novia (1953); Brumas y Lampos (1958) reúne una selección de su obra. Este último volumen se reedita en el año 2.000. También publicó otras obras en prosa como Aspectos (1971) y Aspectos II (1974.

Su poesía, igual que los de su generación, se nutre de la tierra y el cielo, de los motivos clásicos sobre el mundo y la naturaleza humana. Recurre con frecuencia a motivos relacionados con la tradición literaria y simbólica de la isla de La Palma.

 

Información, Programa Fiesta de La Patrona, Los Llanos de Aridane,1964, y revista literaria bienmesabe.org

 

Rosario Valcárcel, poeta y narradora
Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

sábado, 22 de mayo de 2021

Exposición pictórica, Gloria Esther Rodríguez Rodríguez

 


NATURALEZAS SILENCIOSAS

En Naturalezas silenciosas, Gloria Esther Rodríguez Rodríguez, nos remite a la historia del Hábitat pictórico, a esa naturaleza que igual que el arte se ha integrado en la vida. Nos descubre su propio paraíso.

Y aunque ella trabaja otros registros, a la artista le gusta deambular, imaginar, recorrer los misterios de su origen en Punta Gorda, en el Fayal, en esas zonas rurales que se han convertido para ella en la protagonista principal de su creación.

Y en esa búsqueda de la identidad canaria nos ofrece la visión realista de caseríos, bodegones, flores. El paisaje entrañable de la isla de La Palma. La atmósfera y la poética de los elementos naturales. Los recuerdos y las vivencias, la memoria de los caseríos humildes. Bellas composiciones repleto de ternura, sencillez y desolación en las que reconocemos los escenarios paisajísticos de la isla bonita.


Nos conduce a pequeños pajeros, aferrados a la vida que se conservan en la cumbre de una montaña o en barrancos envueltos en el silencio y rodeados de follajes, de sombras que se mecen en el aire. En un aire que se respiró en otro tiempo. Y al fondo las montañas bajas del horizonte.

En la historia del arte, las flores ha sido uno de los temas preferidos de los pintores. Y Gloria Esther las ama. Ama las rosas florecidas o en capullos a punto de brotar. Las dibuja con gran detallismo y las pinta en óleo sobre lienzo con un cromatismo constante, jugando con el romanticismo de la pintura a través de los tonos de los pétalos amarillos, verdes, rosas, con líneas suaves y redondas, con fondos desdibujados por una sutil bruma que sugiere calidez. Una calidez que es ella misma.

La artista nos invita también a adentrarnos en los hogares. Nos recuerda que la inspiración y la belleza pueden estar en todas partes, como en aquellas cocinas antiguas que pertenecían a nuestras abuelas.

Nos evoca una naturaleza sencilla, doméstica y primitiva. Y nos transporta al silencio de aquella mesa con su piedra de afilar que estaba en su casa de la infancia; un lienzo donde introduce frutos y enseres de nuestras cocinas populares: el cuchillo y el vaso de metal que originó la mano del herrero.

Nos transporta Gloria Esther al recuerdo de aquellas cántaras o lecheras que la mujer campesina tras ordeñar sus animales, bajaba por caminos y veredas con la cesta llena de cacharros de leche en la cabeza. Y hallamos el elemento decorativo en la propuesta de bodegones, dominado por el cultivo y la agricultura. Nos ofrece también la luz de nuestras islas que se filtra a través de botellas, barriles de vino, tazas de cerámica blanca con fondo oscuro, un trozo de queso ahumado y cortado en forma triangular, el almirez y cestas repletas del fruto de nuestra tierra y cafeteras en vivos colores.

Estos óleos están basados sobre una realidad que toman como fuente de inspiración las naturalezas silenciosas. Una artista con una amplia trayectoria, ha realizado cincuenta exposiciones entre individuales, colectivas y participaciones humanitarias, ejecutadas casi todas en las islas del Archipiélago Canario, obteniendo premios y menciones especiales.

Gloria Esther Rodríguez Rodríguez, nos descubre a través de su pintura su propio paraíso. El paraíso de una mujer luchadora y generosa, por lo que es necesario contradecir a Boccacio que dijo que el arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas solo puede realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas.

La exposición se ha realizado dentro del I Encuentro de Escritores Manuel Pedro González organizado por la Concejalía de Cultura de la Villa de Breña Baja y la Asociación  Abra Canarias Cultural. Permanecerá abierta los días 20. 21, y 22 en el Salón de Los Tilos en el Parador de Turismo de La Palma.

 

Rosario Valcárcel, poeta y narradora

 Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

 

 

domingo, 16 de mayo de 2021

Antonio Arroyo Silva: “El poeta que se precie siempre ha de estar

 El poeta palmero acaba de publicar 'Los círculos dorados' dentro del volumen 'Plegar orillas'

Yurena Díaz, Diario de Avisos



Los círculos dorados es el último poemario publicado de Antonio Arroyo Silva, escritor de acreditada trayectoria, que nos entrega este exquisito texto en el que ha querido rendir su particular homenaje a un grupo de destacados poetas. Un reconocimiento sincero y emocionado a sus compañeros literarios que nos llama gratamente la atención, tanto como que haya compartido el libro con otro gran poeta, el peruano José Pablo Quevedo. Plegar orillas (editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria, CCPC) es el título que acoge las voces de dos poetas distantes geográficamente y cercanos en su compromiso sincero con la lírica. Hemos tenido un encuentro con Antonio Arroyo para acercarnos a su biografía personal y literaria. Palmero de nacimiento, extraordinario poeta y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna (ULL), ha sido ganador, entre otros, del prestigioso Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018.

-Ha escrito y publicado numerosos libros de poesía ¿Cómo fueron sus inicios en la literatura? ¿Por qué eligió fundamentalmente la poesía?
“Mi andadura poética, como la de casi todos los que empiezan en esta tarea, comenzó en la adolescencia; pero se afianzó en La Laguna, tanto en las aulas de la universidad como en casa de Olga Rivero Jordán, poeta recientemente fallecida a la que siempre he considerado mi maestra de estética. En esos años, entre 1977 y 1982, escribí un poemario que titulé Captura del silencio. Dichos poemas llamaron la atención de Andrés Sánchez Robayna, profesor, crítico y poeta, por ese entonces tutor mío de 5º de Filología Hispánica en la universidad lagunera. Dichos poemas fueron publicados casi todos en el suplemento cultural Jornada Literaria, que Andrés dirigía en el periódico Jornada. No obstante, ese librito jamás se publicó como tal. Sobre todo porque, acabada mi carrera y habiendo aprobado mis oposiciones, sentí la necesidad de cambiar mi manera de percibir y escribir la poesía y el hecho poético. Ya en La Palma, a partir de 1984 intervine en la redacción de la revista La Menstrua Alba, junto con Roberto Cabrera y Olga Luis Rivero; actividad interrumpida por mi parte al ser destinado al Instituto de Santa María de Guía, en Gran Canaria”.

-¿Cuándo y cómo empieza a publicar?
“No hubo hasta el año 90 ninguna actividad literaria pública. Mucho escribir y mucho borrar. En ese año Nicolás Melini, Antonio Jiménez Paz y Macu Hernández me llamaron desde La Palma al instituto de Guía para pedirme poemas para publicarlos en su recién inaugurada revista Azul. Les envié un pequeño poemario que entonces titulaba Las Metamorfosis y me lo publicaron entero. Este sería el germen de un libro que se editaría mucho después. Como consecuencia, y gracias a los poetas mencionados, contactó conmigo una figura fundamental para las letras canarias y para el posterior desarrollo de mi poesía, Jorge Rodríguez Padrón, que me alabó Las Metamorfosis y, sobre la marcha, me invitó a participar en 50 años de poesía canaria, número especial de la revista Zurgai de Bilbao. Hasta 2008 me mantuve en otro nuevo silencio que, visto desde esta fecha, me parece muy oportuno y fructífero. Así, El Vigía Editora publicó Esquina Paradise, título definitivo del poemario mencionado y bastante ampliado. En él ya estaban recogidas casi todas las líneas que iría a seguir. En 2010, la misma editorial me publica Caballo de la luz”.

 

-Y a partir de ahí, ¿cómo se desarrolló su carrera literaria?
“La poesía es mi manera natural de aprehender las cosas del mundo y también mi forma de respiración. La narrativa muchas veces ha influido en mi poesía, especialmente la de Isaac de Vega. De esta manera he continuado una vertiginosa línea de publicaciones tanto en Canarias como en la Península. Incluso en el extranjero, en Brasil, Rumanía, Alemania y Puerto Rico: Symphonia (Santa Cruz de Tenerife, 2011), Sísifo Sol (Las Palmas de Gran Canaria, 2013), Subirse a la luz, antología personal (bilingüe, español-rumano, Bucarest, 2014), Poética de Esther Hughes (Las Palmas de Gran Canaria, 2015), Ardentía (Madrid, 2017), Mis íntimas enemistades (Las Palmas de Gran Canaria, 2016) y un largo conjunto de ediciones hasta la que hoy comentamos, Plegar orillas, con Los círculos dorados (CCPC, Santa Cruz de Tenerife, 2021). He realizado numerosas plaquettes, la primera, Material de nube, col. carmina in media re (Barcelona). He participado en innumerables antologías nacionales e internacionales. Desde Miguel Hernández, Hombre y poeta. Antología homenaje internacional (Sevilla, 2011) hasta Poetas en El Hierro, Bitácoras”.

-¿Qué le ha supuesto haber recibido el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018?
“Aparte de la satisfacción del premio recibido y que uno aún sigue subido a esa nube, supone una enorme responsabilidad. Eso me ha valido para estar en contacto con gran cantidad de grandes poetas del orbe hispánico. El poeta que se precie siempre ha de estar aprendiendo, siempre en movimiento”.

-¿Qué aporta la poesía al ser humano?
“Primero te digo lo que no aporta: la poesía no aporta certezas, sino que nos mantiene en alerta ante las incertidumbres que nos asaltan a los poetas y, por tanto, a la humanidad. La poesía es palabra y silencio; pero sobre todo es misterio. El misterio es lo que nos mantiene vivos y a la expectativa del próximo paso. La única certeza que existe es la muerte”.

-Háblenos de Los círculos dorados.
“Como digo en la introducción del volumen, el título procede de unos versos de Luis Natera. En el momento que estaba escuchando ese poema y estos versos de Luis Natera me llamó un amigo para anunciarme su fallecimiento. Y cerrar bien los párpados/ para escuchar los círculos dorados… Tras mi perplejidad, caí en la cuenta de que esos párpados los había cerrado muchísimas veces para ver otros círculos dorados como el de Luis, que se estaba despidiendo de mí de alguna manera”.

 

-¿Qué han supuesto para usted las personalidades sobre las que ha escrito en esta obra?
“Esos poetas fallecidos, esos círculos dorados, significaron muchísimo para mí. A muchos los conocí, incluso siendo niño, incluso sin saber que eran o iban a ser grandes poetas ni qué era eso de la poesía. Todo eso me vino con esos versos de Natera. Aunque en general aparece un leve tono elegíaco, siempre prevalece la alegría del encuentro. A otros grandes poetas no los conocí, pero siempre los admiré, como a Domingo López Torres”.

-Realmente Los círculos dorados forma parte del libro Plegar orillas, donde comparte espacio con el escritor José Pablo Quevedo. Háblenos de este proyecto compartido.
“José Pablo, en visitas anteriores a las Islas, había escrito un grupo de poemas sobre el paisaje, la tradición canaria y, por otro lado, poemas dedicados a poetas locales. Yo, por distintas razones, también fui escribiendo en torno a O’Shanahan y Luis Natera un pequeño poemario como intento de recuperar la memoria de estos y de una nómina amplia de grandes poetas canarios también fallecidos. En estos días de confinamiento por la pandemia surgió la idea de publicar un libro a dos voces, Plegar orillas. Lo titulo así porque, en este caso, plegar alude visualmente a unir no solo las páginas escritas en ambas orillas, sino también el espacio y el tiempo del aislamiento, ya no de la literatura canaria, sino de las personas físicas que escriben. En este y en todos los casos la poesía va más allá de estos límites y dialoga con el otro: unas conversaciones por WhatsApp, unos correos electrónicos y aquí tenemos todo el material y la armonía necesaria para que se entone este canto a dos voces”.

-En general, se lee poco. ¿Cómo valora esta situación como docente?
“Se lee poco porque estamos en el momento de la inmediatez y, sobre todo, porque en los programas educativos, a pesar de que resaltan la enseñanza del espíritu crítico, no impulsan la lectura de obras de la literatura universal y mucho menos de la canaria. A pesar de que en las programaciones se habla de impartir un 30% de contenidos canarios, aquí es letra mojada. Cosa que no ocurre en las demás comunidades. Menos mal que actualmente existen organismos como el CCPC que asumen esta tarea. Por mi respuesta a la pregunta se deduce que la educación va de mal en peor y no solo me refiero a la literatura”.

-¿Qué medidas deberían implementarse para divulgar la obra de los escritores canarios?
“Actualmente hay muchísimos escritores que publican demasiado. No hay conciencia crítica ni siquiera autocrítica, ni siquiera preparación para el ejercicio de la escritura. Tampoco existe una crítica especializada que valore estas obras, aunque sea con un mínimo de calidad. Por otra parte, hay otra cantidad de escritores que superan con creces la calidad de lo que comúnmente se escribe en Canarias. Los libros de unos y otros, de vez en cuando, aparecen en las librerías y los pocos lectores, entonces, los rechazan a unos y otros. En cuanto a la divulgación, la cuestión no está muy bien: de alguna manera las corporaciones locales deberían comprar libros para hacérselos llegar a los más jóvenes. Claro está, dentro de un proyecto adecuado de lectura que implique formación”.

-¿Cómo ha influido la pandemia de la COVID-19 en su obra?
“En contra de lo que pensaba, me ha dado un tiempo de soledad necesario para la reflexión sobre mi propia poesía y, por supuesto, para escribirla”.

-¿Que autores o qué obras le han aportado más como escritor?
“Son tantos y de tan variados lugares que no terminaría de enumerarlos. La lección principal que aprendí es que quien escribe está continuamente aprendiendo. Y no solo de la escritura”.

-¿En qué nuevos proyectos está trabajando?
“Estoy revisando unos cuantos poemarios inéditos y preparando una antología personal. Además, estoy en proyectos literarios a nivel mundial. Por ejemplo, dirijo una colección de plaquettes para Kindle, Poesía Móvil, donde participan 100 poetas de distintos lugares del mundo y, por supuesto, de Canarias. En esta colección que estamos lanzando habrá el mismo número de participantes masculinos que femeninos. Y me consta que la calidad que están aportando es muy paritaria”.

-¿Cuáles son los escritores que más admira?
“En cuanto a los vivos, todos los que son y están. Me refiero tanto a hombres como a mujeres. De los fallecidos, aparte de la nómina que aparece en Los círculos dorados, Olga Rivero Jordán, Blanca Varela, Ida Vitale, José Watanabe, José Eduardo Eielson, Luis Cernuda, Paul Valery, Ezra Pound y un largo etcétera. Pero, en lo más alto, siempre estará Rilke

domingo, 9 de mayo de 2021

Un poema de José Manuel Caballero Bonald


 


 

 

Memorias de poco tiempo




Espera


 Y tú me dices

que tienes los pechos rendidos de esperarme,

que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,

que has perdido hasta el tacto de tus manos

de palpar esta ausencia por el aire,

que olvidas el tamaño caliente de mi boca.


Y tú me lo dices que sabes

que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,

de lastimar mis labios con la sed de tenerte,

de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,

una nueva manera de rescatarte en vano

desde la soledad en la que tú me gritas

que sigues esperándome.


Y tú me lo dices que estás tan hecha

a esta deshabitada cerrazón de la carne

que apenas si tu sombra se delata,

que apenas si eres cierta

en esta oscuridad que la distancia pone

entre tu cuerpo y el mío.




El  José Manuel Caballero Bonald, ha fallecido a los 94 años en Madrid. Premio Cervantes 2012 y uno de los grandes poetas españoles contemporáneos. Bonald, había ganado premios como el Nacional de las Letras, el Nacional de Poesía, el Andalucía de las Letras. El Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Federico García Lorca y, en tres ocasiones, el de la Crítica. Fue presidente de la sesión española del PEN Club Internacional, cargo del que dimitió en 1981, y en 1998 creó la Fundación que lleva su nombre. En su honor, se instituyó en 2004 el Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald.

La cuidadosa utilización del lenguaje y el barroquismo caracterizan su obra. También fue un reconocido flamencólogo.

Escribió poesía, participó en numerosas antologías poéticas, novelas, ensayos y artículos. Desde los años 50 que ganó el premio de poesía Platero hasta el 2012 que le concedieron el Cervantes  no dejó de acumular premios. Un escritor al que admiro por su poesía repleta de emociones.  

 

 

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

Poema, Homenaje a la madre, Luis Cobiella Cuevas

 


Poema a la madre, Luis Cobiella Cuevas

 

Hay dos maneras de ser madre:

Queriendo a un hombre, o

diciendo hágase.

 

Hay dos maneras de ser madre:

Entregar sangre propia

o aceptar otra sangre.

 

Hay dos maneras de ser madre:

Repartirse en caricias

o en soledades.

 

Hay dos maneras de ser madre

¡Qué dulcemente crucifican

el vuelo contra el aire!

 

Y el aire nace

eesde sus alas, para abrazo

o para cruz. ¡Quién sabe!

 

Hay dos maneras de ser madre

pero hay un solo amor

y un solo aire.

                                            Luis Cobiella

Luis Cobiella Cuevas nació en Santa Cruz de La Palma en 1925 y falleció en la misma ciudad el 24 de junio del 2013, de la que es Hijo Predilecto. Licenciado en Ciencias Químicas por las Universidad de La Laguna, distinguido de la isla por la Universidad ambiental de La Palma. Socio de Honor de la Asociación Canaria de la Música ASCAM y de la Asociación Wagneriana  de Canarias, Académico emérito de la Real Academía Canaria de Bellas Artes San MIguel Arcángel, Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación 2002, Gran Cruz Orden Islas Canarias, fue el primer Diputado del Común de nuestra Comunidad Autónoma (1986-1991) ,  Compositor en las Fiestas Lustrales, entre otros muchos premios y honores.

Trabajó  en la empresa eléctrica UNELCO , como Director Técnico. Se jubiló en 1991.

Sobresale en la década de 1960 por su papel directivo en la emisora La Voz de la isla de La Palma. Tuvo una larga labor docente como profesor de Matemáticas, Ciencias Naturales y Literatura. El diputado del Común, Jerónimo Saavedra lo definió como "una de las personas más importantes de la Historia de Canarias en la segunda mitad del siglo pasado".

Durante cincuenta años realiza las funciones de organización creación y dirección en la Fiesta de la Bajada de la Virgen. Su poema sinfónico San Borondón fue elegido para el acto de la reapertura del Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma, que abrió sus puertas, nuevamente, con el concierto el 25 de octubre de 2008.

 

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