martes, 28 de enero de 2020

Un poema español alemán, Rosario Valcárcel


SOY DISCÍPULA DE AFRODITA

y como ella nací en el mar, 
inicié a las novias en los
secretos del turbio sexo,
de la belleza y el infinito

vacío del amar.
Y como Horacio les enseñé
a gozar de este día, sin contar      
con el mañana.

Atributos de la diosa fueron
la dulzura del placer,
sus preciados atavíos,
deshojar jazmines y tribulaciones
en el aleteo de la noche.

Y como ella quisiera ser paloma y delfín,
libar copas de intrigas
con sabias sacerdotisas,
atravesar las sebas oscuras,
trenzar ramas de laurel.
Retozar en la ternura de
humanos dichosos.

Soy discípula de Afrodita,
seré el viento de Chipre,
tendré la gracia del mármol,
y el amargor del membrillo.
Cabalgaré las olas, peldaño a peldaño,
me uniré a su carro triunfal,
inventaré nuevos ardides.

Pocos hombres sobrevivirán.




ICH BIN SCHÜLERIN VON APHRODITE

und wie sie wurde ich aus dem Meer geboren,
ich führte die Bräute in die Geheimnisse
des dunklen Sexes ein,
der Schönheit und der unendlichen
Leere des Liebens.

Und wie Horaz lehrte ich sie,
diesen Tag zu genießen ohne
auf das Morgen zu achten.
Eigenschaften der Göttin waren
die Sanftheit der Lust,
ihre kostbaren Gewänder,
Jasminblüten und Drangsale zu entblättern
während des Flügelschlages der Nacht.

Und wie sie wollte ich Taube und Delphin sein,
Pokale voller Intrigen darbringen
mit weisen Priesterinnen,
dunkle Algenbänke durchdringen,
Lorbeerzweige verflechten.
Mich winden in der Zärtlichkeit
glücklicher Menschenwesen.

Ich bin Schülerin von Aphrodite
ich werde der Wind von Zypern sein,
die Anmut des Marmors haben
und die Herbe der Quitte.

Ich werde die Wogen besteigen, Stufe um Stufe,
mich ihrem Triumphwagen anschließen,
neue Tücken erfinden.

Wenige Männer werden überleben.
                                                         Del libro bilingüe Las Máscaras de Afrodita 

Portada del libro, Inés Melado.

jueves, 16 de enero de 2020

Los versos del varadero, Loli Moreno Hernández


Inclinados 23, 44º

Mi destemplanza no está hecha para pasear pieles.
Usurparla.
Derretida por entero,
Al calor de una caricia
                                    Pide.
Escribo en las ramas.
                                    Te habito.


Vida
Atada al silencio, /saca a paseo /acallados ladridos. / En el bosque, / rápido respiro refresca. / El pestañear/ de su apéndice / vida alumbra.  
    
Hace más de un año, Loli Moreno me regaló un ejemplar de un libro de poesía titulado Los versos del varadero. Y en su dedicatoria la poeta escribió:Compañera de las letras, para mí una de las artífices de que este sueño se cumpliera.

Loli había cumplido uno de sus sueños. Un sueño del que algunas veces hablamos, el sueño de publicar algún día un libro de poemas. Es cierto que durante un tiempo yo le animé a que experimentara, a que escribiera, incluso participó en un taller de literatura erótica que yo impartí en la Biblioteca Insular. Sabía que la lírica es un largo viaje pero
que el camino  cambiaría su vida, tanto que recuerdo que le sugerí que participara en uno de los talleres de poesía que coordinó, durante casi una década, el también amigo y poeta, narrador y editor Juan Francisco González-Díaz.

Y en ese contexto se produjo la ilusión y los deseos de aprender, la necesidad de expresar los sentimientos, de participar y manifestarse. De traspasar los límites y trascender a través del arte. Y, casi sin que se diese cuenta se cumplió la gestación de esos doce poemas publicados en la antología poética titulada Los versos del varadero.
Y en esa ansia de comunicación celebra la búsqueda del amor como asunto literario o quizás como confesión biográfica o simplemente como sentimiento de un estado.

 Amor aunque con reservas, con dudas de correspondencia. De hecho Elsa López, autora del prólogo del libro, manifiesta: Loli Moreno escribe en las ramas de un árbol de tristeza al que no quiere poner nombres.




Una poesía que nos muestra la cercanía de la poeta:

…De los tempranos juegos / pierde la mirada, / al coqueteo de sonrisas…

Una poesía que fluye en una espiral de soledad y pasión, de aliento posible y de esperanza que se diluyen entre la duda y lo no dicho. Una poesía que pinta deseos y se detiene en los recovecos de las ensoñaciones.

 …Huye, /taciturna/ escruta paredes que gritan. / Divaga, / baila la siembra. / Fuera de sí, no se habita/ Rodeada su alma, está sola/


Explora la poeta las zonas de la intimidad y la memoria, la soledad y la aceptación de la derrota. Salta de un verso a otro con versos cortos, huye de sí misma para encontrarse en un nuevo espacio habitado por la poeta.


Los versos del varadero es una antología poética publicada por el Centro Canario Estudios Caribeños 2018. Lleva una  preciosa portada descriptiva del poeta Juan Carlos Mestre. Un volumen con una cuidada selección de poemas en los que participan los siguientes autores:

Martín del Carmen Abreu Almeida, Bachir Ahmed Aomar, Olga Cabrera Negrín,Yubi Cisneros Mussa, Juana Olivia Falcón Falcón, Pino Lorenzo López, Ana María Martín González, Miguel Ángel Navarro Herrera, María Teresa Naveira Gómez, María Isabel Padilla Santervaz y el fundador Juan Francisco González-Díaz, fundador y coordinador de los Talleres Espejo de Paciencia y Dulce María Loynaz que se iniciaron sobre el 2010 y el 2013 hasta principios del 2018.


Por lo que puedo afirmar que esta antología, los versos del varadero, existe gracias al trabajo semanal y al amor por la poesía, a la seriedad del trabajo en equipo en la que, entre otras actividades, investiga y selecciona lecturas que sugieren los componentes del grupo de los Talleres antes mencionados. Un universo abierto a la aventura poética.

Un lugar de encuentro con la palabra y con la reflexión de las emociones en las que Loli Moreno Hernández celebra la amistad, se siente mejor dentro de su mundo y se enriquece con la Belleza.

Fotografías entresacadas de las redes sociales.

Blog-rosariovalcarcel.blogspot. com

jueves, 9 de enero de 2020

Un poema de Doris Lessing en español e ingles.


 Fábula

Cuando miro hacia atrás me parece recordar el canto.
Aunque siempre estaba en silencio aquel salón largo y tibio.

Impenetrables, creímos, esos muros,
oscurecidos de escudos antiguos. La luz
brillaba sobre la cabeza de una chica o sobre sus piernas
jóvenes despatarradas. Y las voces bajas
subían en el silencio a perderse como en el agua.

Además, estando todo tibio y quieto como una mano,
si uno de nosotros corría las cortinas
una lluvia bordada soplaba afuera con descuido.
A veces se colaba un viento que hacía bambolear las llamas,
proyectando sombras agazapadas en las paredes,
o afuera aullaba un lobo en la noche vasta
y al sentir que se nos helaba la carne, nos juntábamos.

Pero la danza seguía por un rato
—así me parece ahora:
formas lentas que se movían serenas a través
de charcos de luz tejiendo una red dorada sobre el piso.
Así debe haber seguido, para siempre, como un sueño.

Pero entre un año y otro —¿cambió el viento?
¿La lluvia al final pudrió las paredes?
¿Vinieron los hocicos de los lobos a empujar los rayos caídos?

Hace tanto.
Sin embargo a veces me acuerdo del salón cortinado
y escucho las voces lejanas y jóvenes que cantan.





Fable

When I look back I seem to remember singing.

Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable, those walls, we thought,

Dark with ancient shields.  The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,

If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on –

That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, for ever.

But between one year and the next – a new wind blew?

The rain rotted the walls at last?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams?

It  is so long ago.

But sometimes I remember the curtained room
And hear the far-off youthful voices singing.


(de Fourteen Poems, 1959).

Nació el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, actualmente Irán. Hija de padres británicos, Lessing es una escritora que ha plasmado buena parte de su experiencia autobiográfica africana en su obra. Así lo hizo en sus comienzos con “The Grass is singing” (Canta la hierba), publicada en 1950, y en buena parte de su obra posterior, impregnada por las esencias del continente africano, donde ha pasado parte de su vida. En 1962 publicó la novela que la lanzó a la fama internacional, “The golden notebook” (El cuaderno dorado), y luego consolidó su fama con una serie de títulos de temática africana, como “African histories” (1964). Su compromiso político le llevó a criticar abiertamente a los gobiernos racistas de Rodhesia (actual Zimbabue) y Sudáfrica, lo cual le supuso el impedimento de entrada a esos países. Su última obra, publicada este mismo año, es “The Cleft” (La hendidura). Publicó también bajo el seudónimo de Jane Somers, Gano el Premio Nobel de Literatura en el año 2007

Inglesa por adopción pero profundamente enamorada de Rhodesia, Doris Lessing nos ha dejado un testimonio inexorable. Fue una de las autoras que más se comprometió con las diferencias socialmente aceptadas entre hombres y mujeres, y que lucho por la igualdad de oportunidades.

Imagen e información entresacada de las redes sociales.