jueves, 17 de agosto de 2017

Un poema español-alemán. Viajar: Un libro de recuerdos

                    
Viajar es imaginar palacios encantados,
ceremonias de amor que se contorsionan
entre seducción de corpiños, miriñaques
y estrellas que rozan
                                    la desnudez del agua.

Seguir la pandereta del guía,
la luz de las grietas que busca el jadear
de una vela, la sonrisa de una bestia.
Escuchar los acontecimientos de otras vidas.
Manosear cartas de muertos, sudarios,
harapos, vestidos de boda
                                    de segunda mano.

Atravesar con pies y manos escaleras sin barandas,
el hálito de las pitonisas, las revelaciones de la sangre
coagulada. Flotar con las momias bajo
el vacío de una ola.

Viajar es arrastrar contigo tu jaula,
alejarse, regresar.
Por eso te narcotizas
                                    te crees invulnerable,
como si la muerte no pudiera engullirte
en vacaciones, como si los aviones
viajaran más rápido que su amenaza.

Las antiguas civilizaciones muestran
el proscenio y las bambalinas del cielo,
las ascuas de cadáveres irreconocibles,
los idilios rosas que envuelven
el hechizo de estar vivo
en una Tierra moribunda.

Muestran la paz mezclada con la guerra,
muestran que la Nada es
                                    más fuerte que el Todo.





REISEN: EIN BUCH DER ERINNERUNGEN

Reisen ist, sich verwunschene Paläste auszumalen,
Liebeszeremonien, die sich umschlingen
zwischen den Verführungen der Büstenhalter, Geschmeide
und Sterne, die flüchtig
                                   die Blöße des Wassers streifen.

Der Trommel des Fremdenführers folgen,
das Licht der Ritzen, welches das Hecheln
einer Kerze sucht, das Lächeln einer Bestie.
Die Vorkommnisse anderer Leben hören.
Briefe Verstorbener durchblättern, Leichentücher,
Lumpen, Hochzeitskleider
                                   aus zweiter Hand.

Auf Händen und Füßen geländerlose Treppen übersteigen,
den Dunst der Wahrsagerinnen, die Offenbarungen des geronnenen
Blutes. Mit den Mumien in der Höhle
unter einer Woge schwimmen.

Reisen ist, deinen Käfig mit dir zu schleppen,
sich entfernen, zurückzukehren.
Deshalb betäubst du dich,
                                   glaubst dich unverwundbar,
als ob der Tod dich nicht verschlingen könnte
während der Ferien, als ob die Flugzeuge
schneller fliegen könnten als seine Bedrohungen.

Die alten Zivilisationen zeigen
die Vorbühne und die Himmelskulissen,
die glühenden Reste nicht mehr erkennbarer Kadaver,
die rosaroten Idyllen, die den Zauber
umhüllen, lebendig zu sein
auf einer sterbenden Erde.

Sie zeigen den Frieden mit dem Krieg verquickt,
sie zeigen, dass das Nichts
                                   mächtiger ist als das Ganze.   Rosario Valcárcel


Foto  Himno a la vida español-alemán.

sábado, 12 de agosto de 2017

Gloria Esther Rodríguez Rodríguez, pintora palmera

La pasión de Gloria Esther Rodríguez, como pintora, ha sido envolvernos en una atmósfera poética, en la Caldera y en los caseríos, en la flora, en los enseres domésticos de su infancia: lecheras, tazones, en el patrimonio cultural, en la bruma y el mar de nubes, en el Paraíso encontrado de la isla de La Palma, que le ha permitido crear una obra armónica y auténtica. Pero en su etapa de madurez repasa su trayectoria artística, y como pintora realista siente la necesidad de aproximarse a la figura humana, casi nunca a seres anónimos sino amigos y familiares.
Así comienza a mirar fotos de sus padres, a entrar en sus corazones, a crear obras de gran formato al óleo con colores llamativos y detallismo, en los que destaco el uso del color rojo o el verde en la indumentaria de su madre y la rosa engarzada en el vestido.
Se recrea en los lazos familiares y los reinterpreta de tal modo que, nos recuerda una instantánea fotográfica, nos evoca recuerdos que no han palidecido, sueños que parecen reales, o una realidad que parece un sueño, como el retrato de sus padres o los de sus tres hijos. Toda una escena familiar, sin artificios, emotiva, pintada con la delicadeza del colorido, casi siempre a base de matices blancos, grises, azules que, a pesar de ser colores fríos, imprimen una gran calidez.
Y como buena observadora centra la atención de los personajes, y representa la ternura y las gracias de los niños, sus poses naturales y los instantes únicos, como cuando una de las niñas chupetea una piruleta.
Porque Gloria Esther sabe transmitir el mundo infantil: el realismo ingenuo. Sabe revelarnos esa predilección por los niños, el amor y la comprensión en las miradas de los mayores. Así podemos ver el retrato del anciano que emerge del fondo semi-oscuro del lienzo con sombrero canario y su pipa de fumar. Una obra en el que la pintora manifiesta la fisonomía y las facciones duras, el pasado irrecuperable. Derrama ella la dureza de su rostro por el trabajo, la vestimenta, dentro de una gran armonía y serenidad. Aunque en pintura nos dice el escritor Manuel Vicent, que existe un principio fundamental: es siempre el espectador el que termina de pintar el cuadro. En este caso el que mira, al ejecutar su retrato paralelo, sin duda podrá añadir sus propios sueños.
Consigue Gloria Esther, la manifestación particular de cada persona, las luces y las sombras arraigadas en el carácter de personas únicas, lo que nos define a cada uno de nosotr@s y a las parejas del mundo cultural que ha plasmado. Recrea también la luz efímera del tiempo y de la memoria, su autobiografía visual, su retrato infantil y su autorretrato actual en el que da rienda suelta a sus rosas, a esas rosas que son aliento de sus vivencias.

A lo largo de su quehacer pictórico, ha desarrollado diferentes temáticas y formas expresivas en su pintura, pero en esta serie de retratos y autorretratos es donde hallamos mejor técnica que muestra, no solo cómo ha sido realizada la obra sino también la personalidad de la imagen creada, la madurez pictórica, la reflexión y el trabajo vocacional cotidiano.
Ésta es una galería de figuras de personas que están con nosotros o que se han ido, de amigos que constituyen parte de la historia de Gloria Esther. Son imágenes líricas que representan un interrogante hacia el pasado y hacia el futuro. Es una lucha por conseguir que el tiempo no sea un concepto filosófico sino una historia de vida. Una historia en busca de la inmortalidad.


Son retratos en los que Gloria Esther ha logrado detener el tiempo. Y el tiempo detenido nos hace inmortales.
Esta Exposición se podrá ver en el Valle de Aridane, en la Real, 21, hasta el día 19 de agosto 2017
Rosario Valcárcel, escritora
Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

lunes, 7 de agosto de 2017

GRAN CANARIA, ISLA DE CINE

El Centro Comercial Las Arenas en Las Palmas de Gran Canaria se ha transformado en un escenario para el Séptimo Arte, con una exposición titulada Gran cine. El cine en Gran Canaria que se exhibe en las plantas baja y primera del centro comercial Las Arenas. Una preciosa muestra comisariada por Luis Roca y Marta de Santa Ana quienes nos ofrecen la oportunidad de conocer más de cien años de historia de la industria cinematográfica en la Isla.



Y como estrella la maqueta de Moby Dick de 1,35 metros traída por los productores ingleses de Moulin Pictures en 1954. No hay que olvidar que ese año fue como si Hollywood desembarcara en nuestra isla, con John Huston como director y Gregory Peck encarnando el papel del capitán Ahab.



La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se revolucionó, movilizó a más de cien personas entre nativos y provenientes de Inglaterra y Estados Unidos, como cuenta el propio John Huston en sus memorias: A libro abierto (Espasa Calpe, Madrid, 1986, tercera edición). En dos meses, con participación decisiva de carpinteros locales, se construyó tanto la réplica de la ballena, de más de 65 metros de largo, como los alargados botes balleneros de dos puntas de mitad del siglo XIX que aparecen en la obra maestra de Melville.



Enseguida, en la primavera del mismo año que se terminó de rodar Moby Dick, tuvo lugar en la isla otro rodaje: el de Tirma, dirigida por Paolo Moffa, con actores de la talla de Marcello Mastroianni,  Gustavo Rojo y como referente erótico la Silvana Pampanini, entre otros.



A partir de ese momento se han sucedido muchos rodajes, lo cual ha dado lugar a toda una historia “casi amorosa” entre Gran Canaria y el cine. Películas como Aliados, Palmeras en la nieve, Los últimos de Filipinas y el actual rodaje del thriller No dormirás dirigido por el uruguayo Gustavo Hernández y protagonizado por Belén Rueda.



El Cabildo de Gran Canaria, a través de la Gran Canaria Film Commission y Espacio Digital, ha aportado piezas del decorado original de diversas producciones, como una tetera, una garita y un caso militar utilizados en Aliados, la gran cruz de madera que aparece en la iglesia y el de la Iglesia de Los últimos de Filipinas, así como los frescos del templo y el uniforme de Luis Tosar, que le valió un Goya a la grancanaria Paola Torres.

La muestra incluye más de un centenar de objetos, muchos de ellos inéditos como el vestido que lució la protagonista de Palmeras en la nieve en el Gabinete Literario, material de rodaje como un proyector de cine ambulante, lentes y bobinas de películas de los años 80. Fotos y más fotos, testimonio de películas como al rodaje de Mararía en Gran Canaria o la construcción de la ballena Moby Dick.

Un proyecto que se divide en diez aéreas temáticas en las que se rinden homenaje a directores grancanarios como Antonio José Betancor, Félix Sabroso, Dunia Ayaso, Elio Quiroga y María Miró, además de los productores Andrés Santana y Adrián Guerra, o el director y productor vasco Ramón Saldías que realizó buena parte de sus producciones en Gran Canaria.

Pero lo que más me emocionó fue encontrarme con la maqueta de Moby Dick, ya que durante un tiempo me sumergí en el mundo apasionante de los platós, de las aguas del Confital, de nuestras aguas de Las Canteras.  Recorrí los rincones del Puerto de La Luz, los Astilleros, aquella compañía carbonera que pertenecía a la Casa Miller donde se construyó el armazón de la  gran Ballena Blanca Escuché a uno de los operarios, a Juan Socorro, decir el día de la terminación de la maqueta que le parecía de verdad como si fuese de carne y hueso. Disfruté con la llegada  de los artistas al  aeropuerto, con la llegada del hidroavión, con el bautizo de Moby Dick. Escuché anécdotas como las de las gaviotas o el día que se echaron a volar al mar unos dólares en una partida de póker y unos de los canarios que trabaja en el film los recuperó. 

También percibí los ruidos y los silencios de Moby Dick y el bullicio del Juan Pérez y del Hotel Madrid, como se lee en mi novela Moby Dick en Las Canteras Beach.



Además de la caza de la ballena, en las costas Canarias se filmó el epílogo del filme, aquel que muestra al superviviente Ishmael (Richard Basehart) flotando agarrado al ataúd de Queequeg (Friedrich von Ledebur) en alta mar.


La muestra de 120 AÑOS DE HISTORIA Gran cine. El cine en Gran Canaria se completa con fotografías cedidas por Filmoteca Canaria, LA PROVINCIA Y Canariasahora, colaboradores junto a Audiovisuales Canarios de esta muestra del Cabildo y las Arenas.

 La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de Agosto 2017.






Felicidades a todos los que lo han hecho posible. 

jueves, 3 de agosto de 2017

LA TRISTEZA, (cuento)


El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al lado del tazón de leche. Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los días, pero eso no es cierto..


Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está encima de los muebles. La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas. El profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.

                                               Rosario Barros Peña (España, 1935) Paz considera que “La tristeza” es un texto explícito y revelador de la honda tragedia cotidiana de tantos seres anónimos; por supuesto, de las mujeres, pero, también y en especial, de nuestros pobres adolescentes”.

Escritora española (Vigo, Pontevedra). Reside en Madrid. Licenciada en filología románica y doctora en hispánica, es profesora de lengua y literatura españolas de enseñanza universitaria. Además de artículos, estudios y otros trabajos, ha editado a Gil y Carrasco, Bécquer y Valle-Inclán, entre otros. Con su marido, Miguel Díez R., es autora de Literatura española. Textos, crítica y relaciones (2 vols., Alhambra, 1981 y 1984), Antología de la poesía española del siglo XX (Istmo, 1993), La memoria de los cuentos. Un viaje por los cuentos populares del mundo (Espasa-Calpe, 1998) y Antología comentada de la poesía lírica española (Cátedra, 2005).

 Ha publicado los poemarios Voces tomadas (1990), El fuego oscuro (1991 y 1993), El curso de la sombra (1994 y 1997), Rumor de vida (1996), Lucerna (1998) y Caída libre (2003).


Da conferencias de vez en cuando, charlas literarias lunes alternos y clases todos los martes. No ve nunca la televisión y apenas oye la radio. Le gusta contemplar el verdor del paisaje, mirar al mar, nadar, oír música, bordar a punto de cruz, charlar con sus amigos, tomar una copita de buen vino y, sobre todo, leer, escribir, estudiar, recitar, vivir LA POESÍA