viernes, 28 de abril de 2017

DESDE MI ANSIEDAD, GINES LAO MENDOZA

El personaje que Woody Allen interpreta en sus películas podría ser un buen reflejo de una persona que sufre un trastorno de ansiedad generalizada. Pensar que un leve dolor de estómago es fiel reflejo de un cáncer, que la tercera guerra mundial va a estallar encima de tu cabeza, que tu familia va a morir por un accidente de tráfico o que cualquier terrorista va a poner una bomba en tu oficina, no es algo que le ocurra a todo el mundo sino que son las manifestaciones de un trastorno. El mundo.es



He escuchado a algún escritor comentar: “Escribimos para revelarnos contra nosotros mismos” En el caso de Ginés Lao creo que ha escrito “Desde mi ansiedad” por una necesidad vital  de conocerse a sí mismo, y al mismo tiempo por un empeño de contarnos su experiencia como un hecho solidario hacia los demás.

Un libro original, lleno de confesiones. Un acto de valentía que refleja las emociones, la lucha y las peripecias físicas como psicológicas que tuvo que asumir para vencer una enfermedad que le desequilibró en un momento determinado de su vida.  

Desde pequeños hemos aprendido que, cuando alguien nos dice que está enfermo lo relacionamos con el aspecto físico: una gripe, una mala digestión… Nos olvidamos por completo de que existe otro tipo de enfermedad, una que nos sobrecarga y que puede ser igual de peligrosa; la enfermedad de la mente. Y es curioso porque según la Organización Mundial de la Salud casi trescientos millones de habitantes padecen trastornos de ansiedad. Y la tendencia a sufrir desórdenes mentales va en aumento entre otros motivos porque no queremos salirnos del patrón impuesto de la sociedad, de la cultura de la prisa, las separaciones conyugales. Y si a esto le añadimos la falta de trabajo que produce inseguridad, sufrimiento… El sentirse solo que es muy duro. El vivir en un mundo violento rodeado de agresiones, malos tratos, atentados, crímenes, terrorismo que nos añade una cierta cantidad de miedo ante un nuevo estímulo amenazante.  
Pero el autor no ha pretendido presentar la ansiedad como una maldición, sino como un amplio conjunto de sensaciones de agobio, de miedos, de debilidades… De esos deseos que están en el pasado y de esos sueños que perdimos y reemplazamos por la nostalgia. De ahí la importancia de este libro: “Desde mi ansiedad” que radica en las aportaciones y experiencias de un hombre  Ginés Lao:

Además de asumir la ansiedad, también considero un primer paso, descubrir y conocer cuál es nuestra ansiedad. No olvidemos que todos somos diferentes por lo que nuestras ansiedades también lo son. Por muy parecidas que parezcan, cada una de ellas procede de distintas causas y produce efectos diferentes.

El propósito de este libro no es ofrecer al paciente ni a los familiares ejercicios ni pautas a seguir para eliminar la crisis. Nuestro autor explica de forma sencilla su experiencia personal y las pautas que llevó para eliminar sus crisis de ansiedad. Los ataques de pánico y las crisis de angustia que le impidió llevar una vida normal…Nos relata el autor:

Recuerdo, la verdad que jamás lo olvidaré, que iba conduciendo mi vehículo junto con un compañero… y en una curva sin visibilidad debido a la neblina que había me entró un calor que salía por todo mi cuerpo, como si mi corazón se hubiese convertido en una antorcha y en vez de sangre, corriese fuego por mis venas. Comencé a sudar, una sudoración fría, muy fría… al mismo tiempo que perdí el control de mis piernas; no las sentía… Por último comencé a asfixiarme…

Como vemos a lo largo de su libro “desde mi ansiedad” Ginés Lao, nos  introduce en el tema en las crisis de pánico, problema derivado de la ansiedad, y las repercusiones que ellas tuvieron para luego abordar directamente su particular visión sobre qué es la ansiedad real o irreal, las herramientas para combatirla. Para ello pretende evitar la salida de la recomendación.
De todas formas dicen los especialistas que la ansiedad no es un sentimiento negativo que hay que eliminar, al contrario puede ser muy útil en la vida diaria; que las crisis de pánico nos pueden revelar aspectos personales ocultos; que no son un invento de la psiquiatría ni sólo un problema psicológico, ni sólo causados por las exigencias de la sociedad; que no es sinónimo de debilidad ni un paso hacia la locura o que no tiene cura.

“Desde mi ansiedad” es un  libro editado por Begingbook, mayo 2008. Con una cubierta que representa la foto de Manuel Hernández, realizada por Ginés Lao Mendoza.

Incentivar la lectura de este libro me parece lo menos que podría hacer luego de leer “Desde mi ansiedad”, porque creo en el poder de la palabra, en que quizás su lectura podría ser un gran aporte para todas aquellas personas que se vean reflejadas en casos de ansiedad.  

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lunes, 24 de abril de 2017

EL FUNERAL

                         Durante un paseo, me uní a un cortejo fúnebre. Siempre anima más que vagar uno solo y sin rumbo. No sabía a quién estaban enterrando, pero ¿qué importaba? Nosotros los humanos, formamos todos, una gran familia.

Además, siempre se puede preguntar. Mi vecino de la izquierda del cortejo tampoco lo sabía.

—Voy a la tintorería a recoger un pantalón. He visto el funeral y, puesto que me pilla de camino, me he unido. Solo hasta la esquina y después tuerzo.
Pregunté, pues, al vecino de la derecha.

—¿Que de quién es el funeral? Y yo qué sé, ¿acaso muere poca gente? El banco no abre hasta las nueve, así que tengo un poco de tiempo todavía.

El tercero, que caminaba unos pasos atrás, tampoco era capaz de informarme.

—Yo no soy de aquí, soy un simple turista. Pero pregunte a esa señora con velo negro, la que camina detrás del féretro. Tiene pinta de ser la viuda y debe saberlo.

En ese momento empezó a llover y abandoné el cortejo. No voy a mojarme por alguien a quien ni siquiera conozco personalmente.

                                          Sławomir Mrożek (Borzęcin29 de junio de 1930 – Niza15 de agosto de 2013) fue un escritor, dibujante, periodista y dramaturgo polaco que exploraba en sus obras el comportamiento humano, la alineación y el abuso de poder de los sistemas totalitarios. Como dibujante de comics alcanzaría también gran popularidad.
    

Slawomir a menudo utiliza el humor surrealista y las situaciones grotescas para revelar las creencias distorsionadas de sus personajes.

Foto Mrozek
 Foto e información wilkipedia.        

miércoles, 19 de abril de 2017

LA POESÍA DE GABRIEL CELAYA, 26 años de su muerte. Vídeo Paco Ibañez

EN EL FONDO DE LA NOCHE TIEMBLAN LAS AGUAS DE PLATA 

(De "Marea de silencio", 1935)

En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.

Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.

En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.

Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.

Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos. (Biografía)


NO COJAS LA CUCHARA

Biografía, 
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: Morir.

Según el propio autor Biografía, es el poema que hubiera descrito mejor su vida.


La poesía es un arma cargada de futuro -Gabriel Celaya- Interprete Paco Ibañez.

Gabriel Celaya es uno de los seudónimos que utilizó un poeta de origen español, siendo los dos restantes Rafael Múgica y Juan de Leceta. Nacido en Hernani en 1911, Gabriel Celaya es de los poetas más significativos de la poesía de posguerra en nuestro país; una poesía social, comprometida con el entorno y sus problemas.

En su etapa universitaria conoció a otros poetas y comprendió que sería la poesía su razón de ser. Escribió entonces Tentativas, un libro que para él supuso comienzo y fin de toda su obra. Un libro que no puede terminar nunca. Su lema es: atrévete a equivocarte. Si algún día dejamos de buscar y acabamos por querer sino lo que ya somos, será señal de que estamos maduros para la muerte.’

A Celaya se le recuerda por su poesía social pero no solo escribe poesía social, sino que encarna también una gran síntesis de todas las preocupaciones y estilos que forman la poesía del siglo XX.  De hecho, el propio Celaya dijo en su momento que existe una tendencia a reducir la obra del escritor al tópico:


La desgracia de un escritor consiste en que se le suele encasillar muy pronto, y diga lo que diga o escriba lo que escriba, a partir de ese momento, sólo se le ve según una leyenda o según un esquema simplista.

Entre los premios que recibió por su importante trabajo literario, encontramos el de la Crítica, por "De claro en claro", y el Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura. Con un título que dice mucho y con versos intensos y llenos de colores, es de digna lectura su poema “La poesía es un arma cargada de futuro”

Falleció el  18 de abril de 1991 en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.


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sábado, 15 de abril de 2017

MALTRATO ANIMAL

La primera vez que vi a Maiden, supe que no era el gato con botas que yo había conocido en mi niñez, ni el de Shrek y mucho menos el negro de Allan Poe. La primera vez que la vi me provocó la misma impresión de aquellas historias literarias de animales humanizados que, inventados por seres humanos, me desataban pánico. Miedo, el mismo que me originaba aquellos cuentos de ogros y brujerías de mi infancia, tanto que lo recuerdo como la única cosa que parecía proporcionarme desasosiego.





Pero afortunadamente todo eso cambió con los años, y entre la gata y yo se fue creando un vínculo, que yo me atrevería a decir, amoroso. Maiden se dejaba acariciar, se acurrucaba junto a mis pies, se subía a mi falda, ronroneaba cuando yo le acariciaba con la yema de los dedos: el cuello, el lomo, la barriga. ¡Cuánto le gustaba! 

Me seguía por todos los rincones de la casa. Remilgada y caprichosa, apuraba el paso, se escondía y con sus garras hacía miles de diabluras. Pero poco a poco como un hada convertida en gatita nos fue conquistando. Se ganó el corazón de la familia. Y yo entendí el por qué en la antigüedad los adoraban como a dioses.  

De vez en cuando recuerdo cómo la conocí. Fue aquel día que al entrar en casa me encontré a la familia sentada en el cuarto de la tele, y entre ellos a una gata pequeñita, siamesa, mezcla con callejera, de pelaje blanco y negro y ojos azules. La mimaban mientras ella quería zafarse de los brazos de uno de mis hijos, ahora no recuerdo quién la sujetaba. Lo que si recuerdo es que el nombre se lo puso mi hijo Roberto. Y sin la menor compasión dije:

-¡Saquen esta gata fuera de casa! ¡Aquí no la quiero!

-Pero alguien dijo: -¡Si la echamos se convertirá en felpudo del asfalto! La encontramos en la calle, abandonada, asustada. -¿Por qué no la dejamos hasta mañana? gritaron todos alarmados.  
   
Esa fue la excusa que me dieron para aplazar la despedida, y a mí al ver su mirada triste de animal asustado, me invadió un sentimiento de ternura y pena. Fue un error creer que al día siguiente ya no estaría con nosotros. No la quería entonces, pero cuanto la quise después. Con su andar suave y sus piruetas para cazar moscas, pájaros o cualquier cosa que se moviera, aportaba un aire entrañable a la casa. ¡Cuánto me gustaba!

Pronto un repentino sentimiento nos unió, se convirtió en un miembro más de la familia con sus alegrías y sus tristezas, con su mirada velada por una lágrima que siempre le afloraba. El veterinario nos dijo que era un defecto de nacimiento. Con Maiden entendí ese amor que los ingleses sienten por las mascotas, entendí el respeto y la adoración de los egipcios por los gatos y perros. Por la figura de Anubis.

Estos días los medios de comunicación han dado noticias espeluznantes sobre el maltrato animal, sobre peleas de perros, de gallos… Alarmante es el incremento de la violencia hacia los animales en nuestra sociedad, quizás porque en el hombre se dan cita los peores rasgos de la especie y cometen atrocidades que puede ser intencionada, maliciosa o irresponsable, me da igual, la definición. Lo único que es cierto es que el hombre es el único animal que ha alcanzado la fase suprema de la crueldad.

El problema es que el maltrato no deja de crecer. Sólo el Seprona realizó en 2016 más de 12.400 actuaciones, de situaciones de abandono, desnutrición, asesinato. Solo el hombre parece sentir gusto en maltratar, aniquilar, arrancar el alma a un ser vivo, sin más razón que el divertimento y la destrucción. Por eso, desde la más tierna infancia debemos transmitir a los niños educación y respeto. Entender que no son un juguete y que cuando llegan unas vacaciones no debemos abandonarlos. Concienciarnos  todos de que los animales son seres vivos, y no sólo los domésticos, también los salvajes que en otras épocas fueron libres.

Afirma Erich Fromm que es difícil que una persona que es cruel hacia los animales, difícilmente cambie de actitud, seguirá siendo cruel con sus semejantes también. Por eso los pacifistas, animalistas debemos seguir luchando por la verdadera justicia.

Foto, Mi nieta Livia con Maiden

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martes, 11 de abril de 2017

UN POEMA, FRANCISCO LEZCANO LEZCANO



Semana Santa,
Semana Muerta:
Una cicatriz de miles de kilómetros
quiebra el milagro albino
del Polo Norte...

Un industrial coronado
con laca y spray  zanahoria,
bombardea sin cálculo de consecuencias,
ni olvidar su partida de golf...

Fanáticos de otra fe,
como los de ayer,
vuelven a acuchillar
poniendo a su dios como testigo...

El hambre sesga medio planeta.
Miles de seres aterrorizados huyen de su patria,
creyendo en los olivos y palomas blancas
de otras fronteras,
pero pierden sus hijos en el frío,
aun antes de alcanzarlas...

Semana Santa,
Semana Muerta:
¿Dónde está el grito de Dios?

Cientos de mujeres violadas...

Semana Santa.
Semana Muerta:
¿Dónde están vuestras vírgenes
madres de todos los milagros?

Cientos de niños guerreros
no saben por qué matan,
ni por qué les regalan coca.

Plañideras emotivas de la Semana Santa,
caballeros leales y dignos
¿Cuántas lágrimas habéis vertido
por los degollados del mundo,
por tantos inocentes gaseados
como ratas apestadas,
por los flajelados de la Tierra,
los crucificados sin posibilidad de resurrección...
En abril, lluvias mil.
¡Ha empezado a llover!
Al menos el cielo llora...
¿Mañana será otro día?

                                   Francisco Lezcano-Abril 2017

Francisco Lezcano Lezcano, nació en Barcelona en enero 1934 aunque afincado en Canarias desde su infancia. Ha cultivado la pintura, el dibujo, la poesía, la ciencia-ficcion, la escultura, el mural la actuación. Y fue pionero de la fotografía submarina.  

Foto Francisco Lezcano junto a Rosario Valcàrcel
Foto de la Exposición "El origen de la vida y el Cosmos" Presentada por Rosario Valcárcel en La Caldereta, S. Mateo.
Y en la foto inferior,  Francisco Lezcano saliendo del mar después de realizar fotografía submarina.  

viernes, 7 de abril de 2017

DE NUEVO, SEMANA SANTA


 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó y preguntaban: ¿Quién es éste? Y la muchedumbre respondía: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.

   
         A medida que el tiempo pasa, me doy cuenta de que el mundo ha cambiado totalmente y que por supuesto han cambiado nuestras vidas, nuestras formas de enfrentarnos a cualquier acontecimiento.
        Por eso al llegar la Semana Santa me entra añoranza y me acuerdo de aquellos ejercicios espirituales, de la lectura de los libros ejemplares, de películas sobre la Biblia, Benhur o Los Diez Mandamientos… Era el símbolo del amor y los reencuentros, de las familias. Eran tiempos de ver a nuestros abuelos asomados a las ventanas para contemplar las procesiones, la gloria de las imágenes, las señoras ataviadas con mantillas negras y con nuestras mantillas blancas. Y la saeta que alguien lanza desde un balcón
Quién me presta una escalera /para subir al madero, / para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?



El mundo parecía que se paraba, los sentimientos se manifestaban en las calles. Eran tiempos memorables para lo religioso, las imágenes, los imagineros como nuestro José Lujan Pérez, un grancanario que culminó la fachada neoclásica de la catedral de Las Palmas.
        A mí la Procesión que más me gustaba era la del domingo de Ramos, la del Paso de la Burrita. Al llegar ese día, por fin estrenaba mi vestido nuevo, así que vestida de guapa, entre ciento de niños y niñas, esperaba con las manos en alto agitando las palmas y aplaudiendo. Yo abría y cerraba los ojos asombrada al ver al Señor con su carita tan sonriente. No parecía el dueño del mundo.
       Esa mañana el Sol siempre nos acompañaba y los bombos y platillos sonaban a alegría. ¡Cómo me gustaba escuchar los sonidos de cornetas y redobles de tambores!  Desfilar al lado de la banda de música y contemplar a aquellos primeros turistas, espectadores asombrados, haciendo fotografías. 
        Después mi padre me subía en los cochitos que instalaban en el Parque de San Telmo: en los caballitos que subían y bajaban, en la ambulancia o en la caldera que daba vueltas y vueltas. 
        Y al llegar a mi casa, mi madre nos sorprendía con algún postre. Esa semana preparaba sus torrijas y la casa olía a canela y a limón.
       Todos los días de la semana había una procesión y de las iglesias salían filas de devotos. No recuerdo bien las imágenes que sacaban el lunes pero sí que era el día de los seminaristas. ¡Qué serios avanzaban en procesión detrás de los tronos! Envueltos en sus capas rojas. Aunque el día más conmovedor era el día que trasladaban a la Virgen para que viera a su Hijo, llagado, subido en una peana. Era el día del Santo Encuentro y coincidía con el miércoles. Algunas mujeres lloraban.
      Así las imágenes recorrían casi a diario el casco histórico, menos el jueves que visitábamos las iglesias, los Monumentos. Me llamaba la atención la fuerza de aquellos santuarios, las velas que ardían erguidas en la penumbra como custodiando las imágenes de los santos que estaban cubiertos con telas de color malva. Y en un altar, bajo una luz tenue, se explayaban enormes cestas de rosas, azucenas, claveles, gladiolos…, entre una platería reluciente y bellos jarrones repletos de flores y más flores.
      Entonces nos arrodillábamos y musitábamos oraciones.
      En esos días se escuchaban lamentaciones y cantos de sufrimiento y el tiempo cada día se empeoraba más y más, como una señal de dolor. Incluso algunas veces llovía y en las casas se hacía un silencio. No se podía cantar, ni manifestar alegrías, las ropas se oscurecían. Se hacían Vía Crucis y se cantaban Misereres. Las calles olían a incienso y las radios sólo emitían música sacra, marchas fúnebres y las Siete Palabras que duraban una eternidad.
        Después  silencios, muchos silencios. Yo cerraba los ojos y sólo veía curas ataviados con sus sotanas negras, lanzas, coronas de espinas, cruces y clavos. Sentía miedo. Menos mal que Dios es compasivo y hacía que llegara el sábado. Entonces se escuchaban el repicar de las campanas. Resucitaba el tiempo.     
        Hoy se habla de las vacaciones de primavera, de que las zonas de acampadas están repletas, que se han cubierto las plazas hoteleras, que el lleno se repite en las zonas costeras. Se habla del arranque de la Semana Santa, de los muertos de la operación de tráfico, de que la gasolina sube en esos días. De actividades y cursillos para que los niños no se aburran en su tiempo libre. 
      Y algunos siguen creyendo que el paraíso terrenal está en estas manifestaciones, en la fuerza que emanan, en el rito al sufrimiento, otros piensan que los niños actuales desconocen esas historias, desconocen la Biblia, los personajes y los misterios.
     Niños que cuando ven la procesión de La Burrita se preguntan ¿Quién es éste?

domingo, 2 de abril de 2017

POESÍA Y NARRATIVA, BALBINA RIVERO

Conocí a Balbina Rivero, hace ya bastantes años cuando el azar nos sorprendió en Santa Cruz de Tenerife. Ella se nos acercó y muy animada nos habló de algunos libros que había publicado y de sus proyectos literarios, del hecho de escribir. Así fue como empezó nuestra amistad. No la conocíamos, pero a partir de aquel día nos tropezamos con mucha frecuencia con un nuevo libro que tanto puede ser para niños como para adultos o nos envía su último libro de poemas, como el que presentamos hoy  “Poemas al viento”


Un libro de poesía publicado en el 2014 por la editorial “Escritura entre las nubes” que tiene el aroma de la sencillez y la espontaneidad, la actitud creativa del conocimiento y la estética que, comparte con el lector en sus poemas sobre las despedidas, la religión, la muerte, las letanías y las plegarias con una dosis de espiritualidad. Comparte también la amistad, el amor o el erotismo como podemos escuchar en el poema “Queja a Afrodita” en el que Balbina invoca las deidades del sueño, los seres inmemoriales:

¡Ay, Afrodita! Tu hijo, ese inquieto y caprichoso niño,
el que tiene las alas llenas de vino y las flechas oxidadas,
corrígele y que no me torture, no quiero sufrir más
este desasosiego nocturno ni sufrir impaciente los días.
Me prometió un  tálamo para compartir con mi otra mitad
que de celos sufre por mí y retenido lo tiene, alejado.
No creas que solo él sufre por Psique.
...Sabes bien que el corazón no sabe, no ve, no comprende…
La voluptuosidad me embarga y espero bajo el manzano,
ansiosa, la llegada de mi amado
espero sus caricias tantas veces degustadas.
Mi perfume le señalará el camino hasta llegar a mí

Un poema que fue premiado con un accésit en el certamen de Poesía erótica. Canarias 2013 coordinado por Juan Francisco González Díaz y Aquiles García Brito y que tuve el placer de formar parte del Jurado y realizar el prólogo del libro titulado Poesía Erótica Canaria, que publica Ediciones Ciudad Galdós.

“Poemas al viento” tiene el aroma de esa poesía de la cotidianidad, de la experiencia en la que la autora incide con intención de transformarla. Tiene el aroma de la poesía de las relaciones entre las palabras y los seres que la rodean, de los lugares comunes, del mundo. Por lo que podemos decir que es una poeta inquieta y soñadora en medio de las realidades humanas y de su circunstancia. Una poeta siempre en constante experimentación, capaz de entusiasmar a un público amplio.

Una escritora que alterna poesía y narrativa. En este último género recrea la figura de Beneharo y se incorpora al tratamiento novelesco de los mitos canarios; cada isla tiene su personaje. Doramas en Gran Canaria o Tanausú en La Palma. En el caso de Beneharo, mencey de Anaga, se trata de un héroe que según la tradición prefiere el suicidio frente al sometimiento a los conquistadores castellanos. De este modo practica el mismo ritual que Tanausú o que los últimos resistentes en Gran Canaria, que al grito de ¡Atis Tirma! Se arrojan al vacío.

Beneharo es, según Balbina Rivero, “un valiente que no se dejó doblegar por el conquistador”, y con la conquista lucha consigo mismo para aceptar propuestas de los conquistadores que van en contra de su voluntad. Era un “hombre sensible, amante de la tierra y del contacto con la naturaleza, con la que vive en una especie de simbiosis, y presiente que algo va a acaecer.” Y nos añade la escritora que el mencey fue bautizado como Fernando de Anaga, desterrado en Arguinenín, y enterrado en Gran Canaria.

Sin embargo, popularmente, se ha creído que Beneharo se despeñó para no caer cautivo cuando el adelantado Alonso Fernández de Lugo invadió Tenerife, pero este error parte de la recreación literaria que hizo el poeta Antonio de Viana, poema que inspiró a autores posteriores como Viera y Clavijo, y Ramón Gil Roldán, que sirvió de base a la Cantata del Mencey Loco, de los Sabandeños.

Para el doctor Alvarez  Delgado, quien fuera catedrático de Latín en la Universidad de La Laguna, historiador y humanista, Beneharo fue una invención del poeta Viana, del mismo modo que el vocablo Tamarán para designar a la isla de Gran Canaria fue también una creación literaria del siglo XIX, una invención de Manuel de Osuna Saviñón recogida en 1844. Lo cierto es que a  través de la historia de la literatura canaria se estructura un tipo de creaciones basadas en tópicos y contradicciones, leyendas tejidas a los largo de los siglos sobre la historia de Canarias.

Ahora Balbina Rivero nos plantea en “Beneharo, mencey de Anaga. Fin del mito”, temas como creencias, costumbres, a veces se adentra en la fantasía otras se ajusta a la realidad. En un relato que divide en una veintena de capítulos cortos en el que nos va narrando desde las costumbres de un pueblo, a los preparativos para la batalla o la muerte de Bencomo. Una novela corta que tiene como eje central a Beneharo. En definitiva un libro que con polémica o sin ella Balbina Rivero rescata al heróe, al mencey de Anaga.


Un libro que nos permite fomentar la lectura y el aprecio por uno de los mitos de Canarias. Beneharo, mencey de Anaga

Foto Balbina Rivero con Rosario Valcárcel en el Museo Domingo Rivero

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miércoles, 29 de marzo de 2017

DOS POEMAS DE FRANCISCA AGUIRRE


                DESDE FUERA
¿Quién sería el extraño que quisiera
conocer un paisaje como éste?
Desde fuera, la isla es infinita:
una vida resultaría escasa
para cubrir su territorio.

Desde fuera.

Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.
¿Y quién querría descender al fondo
de un silencio más vasto que el océano?
Silencio son sus habitantes, silencio y ojos hacia el mar.

Desde fuera
las aguas son caminos
—desde la playa son sólo frontera—.
¿Y quién sería el torpe navegante
que entraría en un puerto sin faro?

Desde fuera, los dioses nos contemplan.

Desde aquí, no hay un pecho
capaz de cobijarlos:
los dioses son palabras; con el silencio, mueren.
¿Alguna vez la isla fue distinta?

Quién lo puede saber desde el aturdimiento.
Sin palabras, sin dioses, Ítaca es sólo el mar.




Aventura
El compañero de mi vida lee un libro sobre Kafka.
Al cruzar el pasillo yo lo miro de refilón:
tiene su rostro la expresión de un niño,
ese gesto que teníamos cuando leíamos tebeos,
lee como si el libro fuera un libro de aventuras.
Y algo en mí rie para adentro,
algo se pone alegre, muy alegre.
Me bebo un vaso de agua
y brindo por la dicha que me espera.

Francisca Aguirre poeta y narradora nació en Alicante en 1930. Es hija del pintor Lorenzo Aguirre, a quien le dedicó el poemario “Trescientos escalones”, y que fue condenado a muerte por el régimen dictatorial franquista. Estuvo casada con el poeta Félix Grande (1937-2014) y es madre de la también poeta Guadalupe Grande. Francisca Aguirre.

Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y valenciano. Su primer poemario, premio de poesía Leopoldo Panero 1971, fue Ítaca, publicado cuando la autora contaba con 42 años. Desde entonces, y con la excepción de la década de los 80, la autora ha continuado publicando su obra de manera ininterrumpida.


Gana el Premio Nacional de Poesía en 2011 con su poemario Historia de una anatomía (2010), libro con el que ya ganó el premio Miguel Hernández 2010. (Alicante, 1930), esposa del 

Actualmente se la considera una voz ineludible de nuestra época, y es invitada a participar en numerosos espectáculos. En lo que respecta a su manera de hacer poesía, dice que se identifica absolutamente con el pensamiento de Antonio Machado con respecto a la creación literaria. El mismo pensaba que el arte de escribir es demasiado extenso y poco significativo, y lo que realmente debe preocuparnos es la propia existencia.

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domingo, 26 de marzo de 2017

Se cumplen cinco años del Museo Domingo Rivero

No sé si en algún lugar del mundo un poeta ha tenido un nieto como el periodista José Rivero. Un hombre de corazón grande y generoso quien comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero, que su obra debía ser publicada, leída y conocida. Porque él no podía permitir que se apagara la voz del poeta, que cayera en el olvido o la desmemoria.

Y para ello rehabilitó un piso en la calle Torres junto al precioso barrio arquitectónico de Triana. Una calle que sigue siendo la misma que cuando el escritor deambulaba por ella. Un piso que está construido sobre la casa que habitó el poeta hasta su fallecimiento en 1929. Un escenario para recitales liricos, teatro, cine y exposiciones de pintores, fotógrafos, escultores, unos en plena madurez artística, y otros que se inician con dignidad.


José Rivero se encontraba dispuesto a todo, quería crear una atmósfera para la reflexión, el debate y la utopía; para examinar la cultura. Un espacio para la investigación y conservación en el que la poesía de Domingo Rivero no permanezca paralizada. Un Museo auténtico, capaz de unificar arte y vida, un punto de encuentro para un público amplio, para todos.

Durante algunos años, Luis y yo nos tropezábamos con José Rivero, nos confió el proyecto del Museo que, tanto él como su esposa, María Luisa Estévez, trabajaban con firmeza día a día, centímetro a centímetro. Hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras, él se negaba a los problemas que aparecían, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro. Otras veces lo veía como avanzaba pensativo como si las ideas se hubiesen apoderado de él o quizás reflexionaba en aquella frase de Borges: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

Y lo consiguieron. Hoy el Museo Domingo Rivero cumple cinco años y da cabida al legado integrado por la biblioteca del escritor y de su esposa María de las Nieves del Castillo Olivares y Fierro, a los recuerdos y objetos personales, al olor de libros nuevos y viejos en una pequeña exposición donde la poesía del poeta dialoga con las obras que se presentan en el abarrotado salón de actos de este periodo de vida del Museo. Un periodo corto pero fructífero.

Se cumplen cinco años del Museo Domingo Rivero, una edad apreciable en el esfuerzo y el propósito de la diversidad y la acogida. En el que gracias a la labor que realiza José Rivero junto con Elisa Quintana han llevado a cabo un Taller de escritura creativa que lleva el nombre del poeta, así como una exposición de caricaturas sobre el poeta. La exposición por el Centenario de Shakespeare y Cervantes en colaboración con el Grupo Filatélico en la que se mostraron libros de la biblioteca personal del poeta, el sello de Domingo Rivero; la traducción al inglés de una selección de poemas realizada por María de Mar Santana, y la presentación de "De una poética de la escisión", por Antonio Puente. Así como la presentación de "Tú, a tu cuerpo", de Victoria Oramas. Una obra basada en el maravilloso soneto: “Yo, a mi cuerpo”.

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?/ ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte?

Un poema que afirma Eugenio Padorno que está considerado como una de las cimas líricas de la Poesía Canaria. Y comienza Victoria Oramas a navegar por los mundos interiores de Domingo Rivero, en el oleaje de la fatalidad que le inundó la muerte de su hijo, Juan, precisamente cuando se disponía a trabajar en la posibilidad de publicar una selección de poemas que nunca llevo a cabo. La muerte roe mi cuerpo con dentelladas finas, las cicatrices son frescas... Pero he vivido, he vivido... y amo este cuerpo viejo…

Se cumplen cinco años del Museo Domingo Rivero, un proyecto encomiable de Pepe Rivero junto con Elisa Quintana. Una labor que el periodista, ajeno a los elogios y aplausos personales, lo ha llenado de satisfacción y lo ha unido a su abuelo por el que sentía una profunda admiración y con el que siempre se ha encontrado plenamente identificado en lo político, personal y en lo poético.


Un Museo que la memoria de Domingo Rivero merecía.

facebook/rosariovalcarcel

sábado, 25 de marzo de 2017

Sofiel del Pino, músico, cantautor,


Un referente de la música latina. Se mueve en varios estilos a la hora de componer, que van desde el roxk y el bluies hasta el mismo son cubano de sus raíces.

Hace de la música su hobbie, su pasión, su forma de vida, su filosofía...


https://www.youtube.com/watch?v=SkF5WHsYDvw

lunes, 20 de marzo de 2017

EL CÁNCER, ASESINO VORAZ

A  veces se llega demasiado pronto a una cita, a un cine, a un teatro o a ese lugar donde habitan los muertos, a ese lugar tenebroso que nadie quiere ir. A esa cita con una enfermedad llamada cáncer que disfrazada de parca nos persigue, nos atemoriza, nos anuncia una posible muerte.

Y lo peor es que no respeta ni a niños ni a mayores. En el caso del cáncer infantil, la Sociedad de Hemato-Oncología Pediátrica informa que es la primera causa de muerte en España entre menores de 18 años, que cada año se diagnostican alrededor de 1.400 nuevos casos. Una enfermedad que lleva a muchos padres a cruzar la tristeza, a compartir el sueño y la vigilia, las risas y los llantos de sus hijos con devoción y ternura. A perseguir el sueño de alargarles la vida. Y aunque es cierto que unos consiguen arrinconar la enfermedad, otros se sumergen  en el recuerdo, en lo felices que fueron
juntos.  


El cáncer nos enseña a morir cada día, a luchar en soledad, a buscar el camino de regreso, a pensar en los poderes de Dios. Nos enseña el dolor y las despedidas como las de Pedro Santiago García, Clara Isabel Hernández o Pepe Rivero Gómez.

Pepe Rivero fue un hombre de corazón grande y generoso que comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero por el que sentía verdadera devoción. Estaba convencido que la obra del poeta debía ser publicada, leída y conocida. Durante algunos años, nos tropezábamos en la calle Triana. Nos confió el proyecto del Museo que , tanto él como su esposa, María Luisa Estévez, trabajaban con firmeza día a día. Hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras, él se negaba a los problemas que aparecían, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro. Hoy el Museo Domingo Rivero es una realidad, y aunque Pepe se ha marchado sus pensamientos  seguirán vagando libres, cordiales, entrañables en ese espacio común que él creó.

Pedro Santiago fue también un hombre discreto  y como gerente en “Quesos de Valsequillo” colaboró en proyectos artísticos-culturales que organiza el curador Diego Casimiro. A los tres el  cáncer acabó minando las fuerzas, a pesar de que lucharon y lucharon a brazo partido con la enfermedad, no lograron escapar de ella. Solo les quedó dulcificar la vida, dulcificar la muerte.

Clara Isabel vital, estaba convencida que la palabra y el sueño podía engañar a su terrible enfermedad. Y se puso a escribir. La literatura le alargó la vida, le brindó la oportunidad de sondear en sus emociones. Nos dejó tres libros publicados y una obra poética inédita.

Algunos investigadores creen que estamos más cerca de lograr terapias más eficaces y con menos efectos secundarios, de descubrir nuevos tratamientos que, aplicados a medida para cada caso, podrían acabar con las células malignas en constante mutación, lograr que no sea la tercera causa de muerte en los humanos.

¿Pero cuando lo veremos?  Si España se resiste a hacer reformas claves contra la escasa inversión en innovación y cultura científica, si no es capaz de apostar por la investigación, si permite que los científicos españoles tengan que exiliarse, si  leemos que es el país de OCD que más recortes ha hecho al presupuesto excepto Grecia.

¿Qué nos queda a los enfermos, luchar y luchar en vano? No  sería más útil como dice el escritor, Eduardo Sanguinetti que lucháramos nosotros por ellos y por nosotros, por todos, y que dejáramos de votar opciones políticas que recortan de manera homicida en investigación científica y en el sistema público de salud. Porque nadie sale a flote de ninguna cuestión importante de la vida luchando en soledad ni aplicando un libro de citas célebres de Paulo Coelho.


Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

domingo, 19 de marzo de 2017

Ha fallecido el director del Museo Domingo Rivero

En el día de hoy ha fallecido el director de nuestro Museo, don José A. Rivero Gómez.
                                    A partir de las 13: 00 horas estará en el Tanatorio San Miguel  en la sala 109.
                                                                                    El entierro tendrá lugar mañana lunes 20 de marzo a las 15.00 horas en el Cementerio de Las Palmas.

En estos días en los que celebramos el V aniversario de un Museo dedicado por y para la cultura. Un proyecto vital al que tantos años dedicó junto a Luisa Estévez, su esposa y sus hijos, Domingo y Ana a los que les ha inculcado su pasión por la cultura y las artes. Un espacio que el 19 de marzo de 2012 abrió sus puertas a la ciudadanía y por el que siempre apostó. Era su ilusión, así como que el legado de Domingo Rivero se diera a conocer y que se continuara investigando en generaciones venideras.
LO HERMOSO DEL VIAJE ES LA GENEROSIDAD DE LA VIDA, PEPE RIVERO, LO SABÍA.

viernes, 17 de marzo de 2017

Ángela Molina, presenta en el Domingo Rivero, su poemario, "Gula"


CONFLUYO EN TI
El poema se desliza por tus muslos
por el abismo de tus nalgas
sube montes escarpados
ruge como una tempestad

No hay distancia aunque parezca
que unos pocos centímetros se extienden
en medio de los ojos con los que nos miramos

Muero en ti, si la muerte es dejar de ser una
escapar de las fronteras marcadas por la piel

Muero en ti, en la concavidad de tu obsidiana
si la muerte es abolir el pensamiento y el tiempo

No hay deseos ni cimas conquistadas
ni ansias de poseer ni propio aliento
sólo ojos para meterme en ti

 Soy tus pies que se mueven
soy tu pecho que exhala
soy esa gota de ambrosía que tu sexo me ofrenda
quiero morirme en ti
aprender el aroma  fundirme en tu calor  y desaparecer

RETRATO DE MUJER QUE MIRA AL MAR

Es el mismo este mar mirado desde aquí
Desde la lontananza de esta tarde de junio
desde la algarabía de esta noche de abril

Es el mismo este mar ajeno y siempre otro
Este mar con todos sus caminos por andar




Antonio Arroyo acompaña a la autora y entren otras cosas dijo: Entre el horror y el placer, entre el infierno y el paraíso, nuestra poeta venezolana Ángela Molina nos presenta un poemario breve titulado Gula; pero de una intensidad que a mi entender le proporciona muchísima eficacia al conjunto. Y esta concentración, por tanto, produce un estallido poético que demostraremos más adelante.

No en vano abro este comentario con la preposición entre, que no solo caracteriza a la obra sino a la poeta, por su condición de hija de emigrante canario en Venezuela, tema ya tratado en su poemario anterior, Aclaratoria. Esto le da a la poeta una doble condición fronteriza en cuanto a la cosmovisión y en tanto a la expresión poética, no solo como venezolana sino como mujer. Y estas circunstancias son el motor que impulsan a Ángela Molina a un alejamiento crítico necesario para observar la realidad por encima de los determinismos y clichés poéticos e, incluso, socioculturales. Doy fe de que nuestra autora cuenta con las herramientas sociales, culturales y afectivas y de que es capaz de lograr esa bendita química del error que el que escribe llama poesía [...]

Después se hizo una lectura-recital de una selección de poemas en la que intervinieron Rosario Valcárcel, Manuel Díaz Martínez, Ruben Mettini y Juan Francisco Santana. 

¿Sigue la vida aunque nos la arrebaten? se pregunta Ángela Molina en Gula. Y sus poemas van dando respuesta a esta interrogante a través de un viaje hacia sí misma, cuyo punto de partida es lo colectivo para llegar a la esencia de lo íntimo individual.

El libro de poemas Gula (Editorial Eclepsidra, 2016), Un poemario que nos introduce en el horror cotidiano de una sociedad fracturada para luego tomar como puerta el océano Atlántico y descubrir otro destino, uno signado de antemano, en los parajes propios del padre ya ausente, para hallar la identidad en los pasos de los ancestros y saberse perdida en el azul inmenso que separa Venezuela de Canarias. Dos patrias, dos tierras de acogidas el diario de un viaje íntimo hacia el erotismo que arriba finalmente, a la herida fundamental vinculada a la poesía.


Ángela Molina, autora venezolana de origen canario, es Licenciada en Comunicación Social y Abogado por la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado dos poemarios anteriores:Aclaratoria (Editorial Bid&Co, 2013) e Imprudencias (Editorial Diosa Blanca, 2015) 

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martes, 14 de marzo de 2017

La poesía confesional de Anne Sexton

DESEANDO MORIR

Ya que lo preguntan, la mayor parte de los días no me acuerdo.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Después, casi innombrable, vuelve la lujuria.

Incluso en ese instante, no tengo nada en contra de la vida. Conozco bien las hojas que mencionan,
los muebles que sacaron al sol.

Pero los suicidas tienen un idioma propio.
Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

Dos veces me pronuncié tan claramente,
poseí al enemigo, me comí al enemigo
le arrebaté su oficio, su magia.

Así, grave y pensativa,
más tibia que el agua o el aceite,
descansé, babeando por el agujero de la boca.

No pensaba en mi cuerpo ante la punta de la aguja.
Ni siquiera había córnea o restos de orina.
Los suicidas ya traicionaron al cuerpo.

Nacieron muertos, aunque no siempre se mueran,
y, deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta un chico podría mirarla y sonreír.

¡Meterse toda esa vida debajo de la lengua!—
eso, en sí mismo, se vuelve una pasión.
Dirán que la muerte es un hueso triste y golpeado,

con todo, año tras año me espera,
para deshacer con delicadeza una vieja herida,
para soltar mi aliento de su prisión insana.

Compensados así, los suicidas se encuentran a veces
furiosos con el fruto, una luna inflada,
dejan el pan que confundieron con un beso,

dejan la página del libro abierta por descuido,
algo sin decir, el teléfono sin colgar
y el amor, fuera lo que fuese, como una infección.




CUANDO EL HOMBRE PENETRA A LA MUJER

Cuando el hombre
penetra a la mujer,
como oleaje que rompe en la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca de placer
y sus dientes relucen
como el abecedario,
aparece Logos ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo
para que nunca
vuelvan a separarse
y la mujer
trepa a una flor
y se traga el tallo
y aparece Logos
a liberar sus ríos.
Este hombre,
esta mujer
con su hambre duplicada,
trataron de atravesar
la cortina de Dios
y por un instante lo lograron,
aunque Dios
en Su perversidad
desate el nudo.


Anne Sexton. La poesía confesional de Anne Sexton, al español La estadounidense Anne Sexton, una de las poetas más subyugantes y trasgresoras del siglo XX, abrió su vida en canal y construyó un universo creativo con su cuerpo y alma como material poético, al que puso punto final quitándose la vida. Ahora se publica por primera vez en castellano su poesía completa. 

Anne Sexton (Massachusetts, 1928-Boston, 1974) caminó toda su vida entre la pasión y el hundimiento hasta que, como ya hiciera su amiga la poeta Sylvia Plath, decidió suicidarse con todo un ritual y después de beberse dos vodkas, tomando un tercero en la mano y vestida con el abrigo de piel de su madre, se encerró en el garaje y se sentó al volante de su Cougar rojo. Entonces puso en marcha el motor y encendió la radio...

 Así se acabó con una de las vidas poéticas más ricas, más laureadas y admiradas y comenzó la historia de un mito, al que José Luis Reina Palazó, poeta y traductor de toda la obra de Sexton, compara con la de Lorca, “por su grandeza metafórica y ritual con la muerte”. “Se podría decir -explica José Luis Reina- que Anne Sexton en Estados Unidos es tan grande, tan simbólica y tan admirada como Lorca en España, por ese acercamiento a la muerte constantemente en su obra, por el uso de metáforas y ricas imágenes y porque se trata de una poesía del alma que enseña todo lo que ella sufre, al tiempo que hace que la gente se acerque a ella como un imán", subraya. Así es que la edición, por primera vez en castellano, de toda la poesía de Sexton en un solo volumen, de casi mil páginas, publicado por la editorial Linteo, dirigida por Antonio Colinas, que ya sacó a la luz un poemario de la estadounidense, “Poema de amor”, es todo un acontecimiento, una oportunidad para acercarse a esta creadora representante de la poesía confesional. 

En opinión de Reina, Sexton realiza el deseo de Kafka sobre los libros que necesitamos: “Han de ser como el hacha que rompe el alma helada en nosotros”. “Ya en sus tres primeros libros, ‘Al manicomio y casi de vuelta’ (1960), ‘Todos mis seres queridos’ (1962) y ‘Vive o muere’ (1966) el hacha de su poesía rompe el hielo del alma acostumbrada a la rutina cotidiana de lo convencional y la exigencia de rendimiento social”, escribe Reina Palazón en la introducción del libro. Este volumen incluye además de la introducción y notas del traductor, un prólogo de Maxine Kumine, escritora y amiga de Sexton, en el que dice: “Ningún otro poeta americano de nuestro tiempo ha gritado públicamente en voz alta tantos detalles privados”. Anne Gray Harvey (Anne Sexton) nació el 9 de noviembre de 1928 y era la menor de tres hijas de una familia burguesa. Pasó la mayor parte de su vida en diversos barrios ricos de Boston. Hija de próspero fabricante de lana, dejó la universidad y se casó. Pero con el nacimiento de su primera hija (tuvo dos) ya sintió el contacto con el abismo por una depresión posparto. Desde ese momento comenzó una intensa vida al límite del desplome que solo encontró alivio con el torrente de la palabra poética, con la creación. Con su primer libro “Al manicomio y casi de vuelta” (1960) se hizo rápidamente famosa; en él describía ya su sufrimiento y su estancia en la clínica de nervios, la terapia y su confrontación con los traumas del pasado. Y desde aquí se inicia, como indica Reina Palazón, lo que caracteriza toda su lírica: “La utilización descarnada del material autobiográfico y su precisa transformación en forma poética”. En los diez libros siguientes escribirá de forma descarnada de la contradicción del amor y odio en la maternidad, del alcohol, las drogas, la labilidad psíquica, el delirio, el aborto, la masturbación, el incesto, el adulterio, el suicidio, o el éxtasis sexual destructor. 

Algunos de sus libros fueron nominados para el National Book Award. Entró en la Royal of Literature. Recibió beca tras beca para escribir y viajar. Fue profesora en la Universidad de Boston, y en 1967 recibió el Premio Pulitzer y el Shelley Award de la Poetry Society of America. Recibió, además, cuatro Honoris Causa por diferentes universidades. Formó parte del jurado del Pulitzer. Y leyó poemas viajando por todo el país. Delgada, alta, morena de ojos azules, seductora, feminista, Anne Sexton desmontó el modo de vida burgués americano con palabras desnudas y sangrantes; certeras, carnosas y viscerales, pero sobre todo de una belleza infinita.

Publicado en  www.eltelegrafo.com.ec

sábado, 11 de marzo de 2017

Dunia Sánchez Padrón, Abstraismo en el Museo Domingo Rivero


Siempre he dicho que Dunia Sánchez es una mujer que a pesar de su aspecto tímido y de su discreción, es valiente y trabajadora, tanto que ha ido creando a lo largo de una década una amplia obra pictórica, pero no solo pinta, hace sus pinitos en la música, imparte un taller de pintura, escribe poemas y narrativa; textos breves, donde nos sumerge en sus sueños y reflexiones, en la lucha humanística.



Pero Dunia es ante todo una pintora que ha logrado prescindir del concepto de la realidad que nos rodea y de la belleza tradicional. Se deja llevar por sus sentimientos y por su realidad íntima y nos proyecta su creación. 
Nos presenta su nueva exposición titulada Abstraismo en la sala del Domingo Rivero. Una exposición que estará abierta hasta el día 20 de marzo del 2017. 

Una obra compuesta por pasteles en una incursión al simbolismo, en la que arrincona por completo las referencias de la realidad, para sumergirse poco a poco y con cautela, composiciones donde prima lo abstracto como fuerza imperante en lo irreal.

Una manifestación de sus vivencias, de las alegrías y de sus silencios. Una abstracción en la que, siente como un anhelo que le lleva a buscar algo diferente, a probar otras cosas, a experimentar en el uso del color casi como una tempestad, en el registro del pastel que funciona como signo de una estética romántica, en la búsqueda de la belleza, en las formas y la composición que transita sobre el lenguaje del surrealismo. 

Una exposición compuesta de elementos bellos: vasijas, jarros en donde juega con una paleta de colores fríos y cálidos. Elementos de los que brota la Naturaleza, hojas de plantas que parece que germinan en los recipientes. Un paisaje ilusionista que nos recuerda a los heredados de la cultura aborigen.

Y también mutaciones, la metamorfosis de objetos que se fraguan de una forma espontánea, en formas insinuantes o geométricas, imágenes extrañas que parece que flotan. Imágenes irreales, casi antropomorfas en la que descubrimos un ojo o la llama de la vida.

Una exposición que a pesar de que Dunia Sánchez ha querido disolver las referencias reconocibles de este mundo podemos percibir que, entre las manchas de color hay poética, connotaciones del figurativismo, como la silueta de un conejo o una mujer o conchas y caracolas.

Según la artista su inspiración es el mundo como manantial de los pasos que damos, y que llega dibujando o impartiendo un taller de dibujo en esta casa, en el Museo Domingo Rivero, en la que felicitamos a una de las alumnas, a Allisson Rivas Logan, que “con sus lápices de colores ha garabateado su carga emocional, su realidad como un ensueño, su creatividad o quizás su Universo secreto y lo ha realizado con una comprensión de la composición, con unas imágenes sencillas e ingenuas que reflejan la mano de la maestra.

La obra de Dunia Sánchez dotada de fuerza en el color, apela a la intuición, a la imaginación, al simbolismo que impulsa de alguna forma al espectador a pensar que hay algo más detrás de cada una de sus obras. 

facebook/rosariovalcarcel

martes, 7 de marzo de 2017

CARNAVAL POLÉMICO EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA


Ha llegado el carnaval, los días equívocos y carnales en el que las noches se convierten en una explosión de luz, hierven los deseos, los maquillajes y las fantasías de oro y plata, de plumas y lentejuelas. La muchedumbre ríe y se balancea al ritmo de murgas que censuran o lanzan improperios a gobernantes y personajes conocidos de la sociedad. Bailan con las comparsas, dan rienda suelta a la ficción y el humor, y por encima de las cabezas enmascaradas agitan los brazos, tiran polvos talcos, gritan, escapan de la cotidianidad, escapan de sí mismos.



El carnaval juega un papel liberador. Un papel en la que los Drags Queen expresan provocación con sus ropajes, zapatos y actitudes. Pero este año en el Parque Santa Catalina se ha formado un revuelo, la parodia titulada: Mi cielo, yo no hago milagros; que sea lo que Dios quiera, ha creado algo más que malestar y opiniones para todos los gustos. Unos dicen que hay ataques homófobos, que solo hay una transgresión dentro del espíritu de los drags, otros que se ha faltado al respeto y a la libertad de los demás, a las religiones cristianas y a la historia, que es ofensivo e innecesario. Apocalíptico.

El director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, Israel Reyes comenta que la actuación de la Drag Sethlas, vestida de Virgen y Jesucristo crucificado: Es, artísticamente hablando, impecable y no tenía intención de ofender, que solo hay una utilización del lenguaje estético como lo hacen pintores, escultores, directores de teatro o de ópera, o como ocurre en la literatura. Otros han visto en la imagen de la Virgen más amor que burla; más profesionalidad que chabacaneríaLo cierto es que ha intervenido hasta el Obispo de Canarias, Francisco Cases lamentando "la frivolidad blasfema” del espectáculo.

Llegados a esto, prefiero recordar otros tiempos, los tiempos de la prohibición, cuando el carnaval era frenesí, aturdimiento de los sentidos, la transgresión metafórica de las normas. Alegría y respeto. Me gusta retroceder en el tiempo en que el carnaval era una fiesta popular, y adopta máscaras igual que los primitivos o los actores griegos o latinos. Me gusta recordar la época de las máscaras, de esas caretas pendientes de un hilo, de esas caretas que decía Alonso Quesada: “compraban el sábado y el domingo entraban en su casa con ella puesta” 

Llevar careta era poner la voz en falsete para fingir quien no era y ejercer la posibilidad de mostrarse atrevido o lanzar proposiciones a las mujeres que encontraban a su paso, pasarse por adivino y leer la suerte sin ser reconocido. Coqueteaban, reían, bromeaban, hacían cabriolas. Y si el interlocutor encajaba la broma le expresaba su sentimiento, la sacaba a bailar,  la invitaba a torrijas y aguardiente o les amenazaban con escobas para que les diesen limosnas. Otras veces, el público perdía el tino y, sin saberlo, se dejaba arrastrar por una  mascarita que nos hacía una pequeña reverencia, al mismo tiempo que se sujetaba con las manos el borde de la falda, como queriendo decir:

- ¿Baila usted? Finalmente vivían lo que en aquella época se podía tachar de momentos de locura en la que terminaban bailando con arrebatados suspiros, hombres con  hombres o mujeres con mujeres.  
Lo peor es que por aquel entonces yo era pequeña, y aquellas mascaritas vestidas con tules, refajos, pijamas, sombreros: todo antiguo y amarillento de estar guardado durante años, con sus caretas acartonadas y deformes que imitaban viej@s, diablos, monstruos, me daban pánico. En la inconsciencia infantil era imposible creer que fueran seres humanos.

Pero cuando más me asustaban era cuando se acercaban y con grititos casi histérico preguntaban: 

-¿Me conoces, mascarita?

Ahora las máscaras son de diseño. El sexo no es un tabú sino un derecho. El carnaval es una alegoría a la vida, una entrega a la muerte simbolizado en el entierro de la sardina. Una fiesta de masas, casi un gigantesco botellón en el que se entremezclan la fantasía de las Reinas con los Drags Queens.

Un carnaval en el que yo sigo escuchando -¿Me conoces, mascarita?

Foto, Juan Vivanco Antón Cabezo T

miércoles, 1 de marzo de 2017

Una carencia íntima, Juan José Millás

Qué vida. Aquí al lado, dos chalés más allá de éste que ahora ocupo yo con mi familia, viví hace treinta años una historia de amor irrepetible. Yo era un joven algo particular, pues la seguridad absoluta de que me haría rico –como así ha sido– en el momento en que me pusiera a ello me daba mucho más tiempo libre que al resto de mis compañeros o amigos, empeñados en labrarse un porvenir en general bastante agotador. De manera que entretenía mi ocio yendo de acá para allá y aprendiendo cosas –como jugar al billar o hacer cócteles– que ya de mayor me han resultado enormemente útiles.

El caso es que una de estas actividades con las que procuraba entretener mi ocio consistía en robar objetos en los grandes almacenes. Sujeta corbatas, gemelos,  broches, cinturones, bolígrafos, calcetines, libros, discos y, ocasionalmente, un par de zapatos, gozaban de mis preferencias frente a otros objetos más valiosos, pero de complicado acceso. En realidad lo que menos me interesaba de estas incursiones era el botín, que repartía generosamente entre mis amigos; yo me quedaba con la emoción de vulnerar la ley enfrentando mi limitado talento a un sistema 1 ponerse a: poderoso por cuyo interior la gente circulaba de un lado a otro, llena de paquetes, como las locas hormigas por el interior de sus galerías. Yo, sin embargo, circulaba por esos túneles, horadados por escaleras mecánicas y huecos de ascensor, ajeno a aquella lógica de intercambio que parecía consumir a hombres, mujeres y niños. La mirada de locura que les veía utilizar al inclinarse sobre un artículo, para valorar su condición y su precio, me parecía fuera de lugar y me costaba comprender que les gustasen las cosas que les gustaban; pero sobre todo, que pagaran por ellas el precio que pagaban. Argumentaba que si algo te atrae debes encontrar el camino menos arduo para conseguirlo. Claro que yo soy un poco especial, pues la verdad es que siempre he obtenido lo que me apetecía sin invertir en ello grandes esfuerzos. Esa facilidad innata ha provocado siempre entre los otros y yo un distanciamiento poco apto para la creación de un clima de comprensión mutua.

Recuerdo, por ejemplo, que siendo niño se pusieron de moda unas plumas estilográficas que tenían alguna característica especial. Pues bien, mis compañeros de clase ahorraron durante meses para llegar a comprarla; ignoro cómo no se les agotó el deseo en una espera tan larga. En cambio, yo me fui un sábado a unos grandes almacenes y la robé. Se podría pensar que con esta actitud mía se corren grandes riesgos. Pero no es cierto; en mi caso, al menos, puedo  horadar noches ni el modo en que tales sucesos llegaron a inscribirse en mi conciencia. Sí sé que en torno a ellos se han articulado todos los demás hechos de mi vida afectiva y que no ha habido un solo día desde entonces en el que no pensara en aquella mujer, cuya casa abandoné al regreso del marido insensible. En cualquier caso, la aventura transformó mi carácter, dotándolo de unos matices nostálgicos propios de aquellos seres que sufren una amputación íntima, una carencia, una separación que sólo la muerte es capaz de aliviar, siquiera parcialmente. Entre tanto he ganado el dinero preciso para comprar estos terrenos donde estaba su casa y donde pienso erigir una enorme escultura, tallada en piedra, que reproduzca lo más exactamente posible aquel armario.

Tal vez ella, si vive, reconozca el mensaje y comience, como yo, a anhelar la muerte.

lunes, 27 de febrero de 2017

De nuevo, recuerdo La Fiesta de los Indianos


                           Para todos los palmeros que hacen posible esta fiesta.

                                             El lunes de Carnaval se celebró la Fiesta de los Indianos en La Palma, y una vez más llegó al Puerto de Santa Cruz un barco lleno hasta rebosar de Indianos procedentes de Tenerife.

Un barco que simulaba llegar desde la otra parte de nuestra Atlántico, impulsado por un mar de sombras grisáceas, por voces que resonaban por el Malecón, un barco que atracó como decía Carmen Laforet en su libro “La llegada” sin gran prisa por llegar al otro lado del mundo.

 Pero cuando por fin colocaron la escalinata y empezaron a bajar los pasajeros, pudimos ver junto con sus compañeros de viaje a un personaje de excepción, a un pasajero especial, a Sosó, más conocido por la Negra Tomasa, que con su cuerpo regordete, su vestido impecable, su sonrisa entrañable, sus mejillas pintadas y sus pestañas verdes fluorescentes derrochaba gracia y talento, bailaba al son del ritmo caribeño:

Maní, Maní
Si te quieres por el pico divertir
Comete un cucuruchito de maní …


En seguida la explosión de alegría y de generosidad nos atrapó, se adueñó de todos. Se escucharon palmas, se dieron vivas y con voces enloquecidas  entonamos canciones. Y llenos de risas y vestidos de riguroso blanco no dejábamos de agitar los polvos con fuerza, con tanta, tanta fuerza que rápidamente una polvacera quedó suspendida en el aire y se convertía en una humareda de plata que nos llenaba de júbilo y de tal excitación que gritábamos:
-¡Viva la Negra Tomasa!

Yo estaba tan extasiada que hubiese deseado abrazarla.

Mientras, en el atrio del Ayuntamiento capitalino, una multitud ansiosa esperaba el tradicional ritual de la llegada. Este año, de nuevo con unos seres maravillosos, con Antonio Abdo, Pilar Rey y acompañantes. Emocionados esperaban el retorno con los representantes oficiales. 

Por fin La Negra Tomasa llega a la Plaza de España con ese don innato que posee para hechizar la fiesta, flota en medio de una multitud que se agolpaba entre sus calles, que vibraba entre densas nubes de polvo que semejaban a una hoguera. Y entonces recordé aquellos tiempos en que éramos niños pobres,  en que la vida era humilde y nos acercábamos extasiados y con miradas tímidas a darles la bienvenida, a besarles, a curiosear la llegada de nuestros compatriotas que llegaban después de cumplir un sueño, de hacer el mundo.

Todos iban vestidos muy elegantes. Ellos fumando cigarros puros, con los bolsillos repletos de dólares acarreando jaulas con loros y pesados baúles, ellas con sus faldas largas, sus pamelas y sus abalorios. Ataviados a la usanza americana bailaban bajo un decorado renacentista que parecía que crepitaba, que a pesar de estar desdibujado por el tiempo también se emocionaba. Porque la Fiesta de los Indianos consigue con mucha clase rememorar la antigua llegada de miles de palmeros que volvieron desde Cuba.

Consigue a través de esas cataratas de polvo ensalzar la memoria de aquellos años de lucha y de dificultades económicas, consigue acercarnos a las sombras y las luces de miles de hombres y mujeres emigrantes que al regresar a su tierra se les comenzó a llamar Indianos.
Un año más, la fiesta de los Indianos vuelve a triunfar, a trascurrir según el ritual de la época, con el ritmo palpitante de la música, con el diálogo de la tradición, con el encanto de la dicha ante la vida, con esa lírica que envuelve el regreso. Transcurrió  igual que una batalla blanca que deja escapar la fragancia de su olor. Su ligero temblor.
Una fiesta que nos recuerda que estamos hechos de polvos y de sueños. Unos polvos que a pesar de haber pasado varios días, aun sus huellas permanecerán entre nosotros durante mucho tiempo como testimonio del mestizaje cultural entre La Palma y Cuba.

Foto antigua blanco y negro: Carnaval de Indianos. Tomda del blog María Victoria Hernández.