jueves, 19 de mayo de 2022

3 poemas de Emily Dickinson, (1830-1886), la poeta de la Naturaleza.


133

El agua se aprende por la sed.

La Tierra —por los Océanos atravesados.

El Éxtasis —por la agonía—

La Paz —la cuentan las batallas—

El Amor, por el Hueco de la Memoria.

Los Pájaros, por la Nieve.

156

Me quieres—estás segura—

No temo equivocarme


No me despertaré engañada

Una complaciente mañana

y descubriré que el Sol se ha ido

¡que los Campos—están desolados

y que mi Amor—se ha marchado!

 

No debo inquietarme—estás segura.

Nunca llegará la noche

En la que, asustada, corra a tu casa

Y encuentre las ventanas oscuras

Y mi Amor se haya ido—dime

¿Nunca llegará?

 

Claro que estás segura—sabes

Que lo soportaré mejor ahora

Si me lo dices así

Que si—cuando la Herida

haya sanado

¡Me hieres—otra vez!


84

Su pecho es propicio para perlas,

Pero yo no soy un Buceador—

Su frente es propicia para tronos

Pero yo no tengo penacho.

Su corazón es propicio para un hogar—

Yo—un Gorrión—construyo ahí—

Con la dulzura de las ramas

Mi perenne nido.

 

Hace un siglo y medio, Emily Dickinson definió el rumbo de la poesía y de cómo se lee y comprende ahora.

 

 

Emily Dickinson fue una de las primeras mujeres en la historia a quien se le reconoció su trabajo como poeta y se ha convirtió en uno de los pilares de la poesía a nivel mundial.

Nació en una familia de abolengo de Nueva Inglaterra: sus ancestros habían llegado en la primer ola de inmigrantes puritanos a Estados Unidos y fueron adquiriendo, generación tras generación, puestos importantes para la sociedad en crecimiento.

Su abuelo, Samuel Fowler Dickinson, fue secretario del Ayuntamiento, representante en la Corte General, senador en el congreso estatal y durante cuarenta años juez del condado de Hampton, Massachusetts.

Su padre, Edward Dickinson, fue abogado de la Universidad de Yale, juez en Amherst –ciudad natal de la poeta–, representante en la Cámara de Diputados de Massachusetts, senador en la capital del Estado y representante por el estado de Massachusetts en el Congreso de Washington. Además fundó la línea ferroviaria Massachusetts Central Railroad y el Amherst College, una escuela de pregrado que sigue siendo famosa por su alto nivel de exigencia.

Emily Dickinson nació el 10 de diciembre de 1830, treinta años antes de que comenzara la Guerra de Secesión, en la que se lucho, principalmente, por acabar con la esclavitud.

La enseñanza puritana, la lucha entre posturas políticas y la influencia social que tenía la familia Dickinson en el noreste del país fueron aspectos  que quedaron plasmados en la obra de la poeta.

Estos son algunos de sus poemas, que hoy tienen un peso histórico y que Emily Dickinson jamás se imaginó. Fue su hermana quien se dedicó a publicar sus obras, pues para ella no era relevante. Sin embargo, hoy resultan indispensables para comprender la poesía contemporánea.

Entresacado del Semanario Gatopardo

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martes, 10 de mayo de 2022

Novela de Julieta Martín Fuentes, Tormenta García


Tormenta García, es una novela negra y también un thriller. Una novela que esconde una crítica social, una especie de ajuste de cuentas con la realidad. Narra a modo de suspense policiaco una historia que se va desvelando progresivamente a medida que nos vamos haciendo cómplices de su personaje principal Tormenta García.

Me confiesa la autora de la novela, Julieta Martín Fuentes, que sabe muy bien lo que dice, que la novela:

 -Es un reflejo del mundo descarnado en el que vivimos y en el que nos parecen normal circunstancias y comportamientos que, en mi opinión, echan por los suelos siglos de lucha para conseguir derechos tan básicos como la libertad y la libertad de expresión. Y añade:

 Un mundo en el que las personas son sepulcros blanqueados, solo fachada, escaparate de posición social, pero que por dentro están llenos de podredumbre y huesos.

    Julieta, se pone del lado de la libertad, de la reparación de las injusticias, de la denuncia social, y quizás de la utopía de construir una sociedad más justa y más libre. Con conocimiento de los medios en el que se mueve construye un complejo mapa de voces, de personajes y situaciones. Y lo hace con un lenguaje casi cinematográfico, ameno y directo. La autora es capaz de contar muchas cosas a la vez y mantener la viveza del relato sin medias tintas, utilizando el flashback; alterando la secuencia cronológica de la historia. Una historia que atrapa al lector con un lenguaje realista, algunas veces, lleno de acidez y otras de ternura.


Dentro de la novela se habla de la corrupción política, de la corrupción social, el tema de los medios de comunicación, el mundo judicial, crear noticias falsas, miedos. La lucha de las interpretaciones. Quizás porque después de quinientos años sigue estando vigente la obra de Shakespeare, el tan traído y llevado tema de Macbeth: Ambición, poder y traición. Los peligros que entraña la ambición desenfrenada, los asesinatos. El poder y la duda. 

    Tormenta García, es el retrato del supuesto mundo judicial, que la autora sitúa en Las Palmas de Gran Canaria. En el que presenciamos los procesos de investigación y sus entresijos, el espectáculo de la televisión, la exhibición de testigos y los periodistas que la autora los define como seres extraños. La aparición de nuevas preguntas y las contradicciones, como aparece en los medios de comunicación. La presunción de corrupciones, venganzas, sentencias caprichosas, sobornos, arreglos e informes que demuestran la inocencia. Teléfonos pinchados y el cómo las posibles mentiras modifica las relaciones de una familia hasta llegar a despedazarla, desintegrarla. 

 Blanca García, una jueza con una carrera jalonada de éxitos, muy profesional y con mucha ética es aparentemente víctima por parte de algunos compañeros. Sobre todo tras corroborarse que había existido un complot para destruirla con falsas pruebas, para arrancarle la dignidad:

 -Antonio, sabes que lo que le están haciendo a Blanca es una caza de brujas.

 Su hija Tormenta García, tiene que afrontar hechos que producen otros hechos, episodios atravesados por la violencia, la muerte y los afectos.

 Escrita con un estilo realista, ameno, rápido es capaz de contar distanciamiento con su madre: Blanca. La catarata de la incertidumbre, momentos de vértigo, pero aprende a vivir con esos miedos y peripecias, que estuvieron a punto de hacerla enloquecer. 

A su lado el lector hace un viaje emocional alrededor de temas como la niñez y la adolescencia, el noviazgo con Samuel, un joven que pertenece a una familia desestructurada.   

 Minutos antes habían hecho el amor bajo las estrellas, sobre el capó del coche, a donde lo había conducido sacándolo del vehículo para sentir el deseo en la noche, cuando él aparcó y comenzó a besarla.

-        No fuera del coche –le pidió ella- Fuera hay más espacio para soñar.

 El sexo y la ensoñación. El buen gusto y la sensibilidad femenina de Julieta Martín en la escritura erótica, en el amor y el deseo. Eros y Thanatos, armas poderosas ante el desamparo y la vida, territorio, a veces, a la intemperie.


 Julieta Martín Fuentes, es periodista, licenciada en historia y, quizás será por eso, por lo que le gusta trabajar con relatos criminales, testamentos, delaciones, con ese apasionante mundo de la historia que es apasionante para un escritor, no solo por los elementos históricos sino por los relatos que circulan, las interpretaciones en las que un escritor puede encontrar multitud de formas y modos de narrar. No olvidemos que la vida se ha convertido en eso, en ir de un problema a otro problema que se llevan el tiempo de tu vida.  

 Julieta Martín ha publicado Lolita Pasión, Travesías, El corazón de Dévora, Cuentos de fuego y Cuentos de otros mundos. Desde el 2018, cuando desgraciadamente perdió a su madre, ha dedicado parte de su tiempo a los cuentos, porque ha necesitado reencontrase con las niñas y los niños, con la inocencia para recuperar la ilusión, así que se ha recetado a sí misma mucha belleza y afirma:

 Esa belleza me la ha enseñado Los Encuentros Escolares, el Taller Infantil de Lectura que impartí dos años en Breña Baja y el que imparto actualmente en Gáldar, en Gran Canaria, compartiendo momentos de gran recreación e intensidad…

 

Tormenta García es un libro escrito desde el desgarro y la emoción, escrito como decía Marguerite Yourcenar en Opus Nigrum: con la esperanza de que algún día, Dios borrará del corazón de los hombres todas las leyes que no sean de amor.

 

Rosario Valcárcel, poeta y narradora

Fotos: Tato Gonçalves

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domingo, 1 de mayo de 2022

Un poema para mamá. El Patio de mi casa

  

El  PATIO DE MI CASA


 Ocurre a veces que el olor a tierra mojada

me traslada al patio de mi casa, a los granizos

que guardaba en una palangana.

Me transporta al chirrido de la tiza

cuando jugaba al teje

y ganaba amigas inexistentes.

 

Ocurre a veces que el olor a tierra mojada

me recuerda a tu luz hacinada en la sombra,

al olor a Dios, a tu cuerpo cerca,

tan cerca que te oigo respirar.

 

Entonces mi alma sale de mí, y balbuceo:

¿Mamá, estás muerta o estás viva?

Me desgarra el miedo. Pretendo huir.

No hay guarida. Me derrotas.

-¿Puedes entrar y salir del cielo?

Aguzo el oído. No oigo nada.

¡Dios mío, nunca llegué a decirle lo mucho que la quería!

 

Los silencios que golpean las ventanas,

me aproximan al amor que vive con la muerte,

a evocar las obligaciones cotidianas:

¡No olvides, no se te ocurra, cuidado con ese chico…!

 

Ocurre a veces que el olor a tierra mojada me convoca,

como decía la escritora Iris Murdoch,

a un repentino y negro orgasmo.

Al camino dentro del vientre

al agua que fluye y refluye

en los ecos cantarinos de mamá.

 

Me convoca a la Resurrección de la Nada

domingo, 17 de abril de 2022

2 Poeme/ Poemas de Rosario Valcárcel español-rumano

 Am stins luminile

Dragostea dispăruse de mult

îngerul păzitor era un căpcăun

cu colți uriași. El îmi sfâșia măruntaiele,

își înfigea dinții-n sfiiciunea mea.

Scormonea în mormintele putrede,

căuta mai adânc în inima mea.

Asculta prevestirile cerului,

superstiția eclipsei.

Vorbea cu morții.

Capul meu dănțuia, îi imita pe derviși,

înnodându-se şi deznodându-se,

ca într-o simfonie,

în lumina tulbure, în frivolele

nopţi în erupţie,

Supusă metamorfozei despărțirilor,

ochilor de rocă,

florilor mucegăite, furiilor rebele,

am stins luminile.

Și m-am îndepărtat de lavele aprinse,

de oameni care adie a spaimă.

 

(Apagué las luces

Hacía tiempo que el amor se había ido,

que el ángel de la guarda era un ogro

de grandes colmillos. Arañaba mis entrañas,

mordía mi ternura

Escarbaba en las tumbas podridas,

buscaba más adentro de mi corazón.

Escuchaba los augurios del cielo,

la superstición del eclipse.

Hablaba con los muertos.

Mi cabeza danzaba, imitaba los derviches

en una sinfonía anudándose y desanudándose

en la luz turbia en las frívolas

noches en erupción

Sometida a la metamorfosis de los adioses,

los ojos de las rocas,

las flores enmohecidas, las cóleras insumisas.

Apagué las luces

Y me alejé de las lavas ardiendo,

de las personas que huelen a miedo).

În tranșeea învinsului

Tu, păstor în stâncării, ce tranzitai

cărări de-argilă, cu bălegar de capră:

lasă păsările moarte să reverse

asupra patului meu darul cântecului tău de leagăn.

Tu – țăran ce sărbătoreai zvâcnetul

ugerelor, zeitățile plopilor,

anotimpurile, cadavrele ce încetează să respire

– nu-mi lăsa viața să se hrănească din plânsul

pe care nimeni nu-l poate auzi.

Tu, bărbat al meu, în tranșeea învinsului,

mi-ai spus: mi-e frică de confidenți:

ei tiranizează lăuntrul,

amuţesc cuvântul, smulg viaţa.

Pluton de execuție sunt ei, călăii.

Nu te teme, suflet pereche, suflet pereche.

Te voi despărți de soare și de grâu,

de ceapa amară care-a hrănit

vise de dreptate și zori de libertate.

În penumbră, eu, Josefina, îți voi îngădui

să-mi atingi veșmântul, să încerci desfătarea frisoanelor,

a temerile acelei prime iubiri,

în care tu scăldai focul steril al vieții.

Suflet pereche, suflet pereche...

 

En la trinchera del perdedor

                              A Miguel Hernández

Tú, pastor en peñascales, que transitabas

senderos de arcilla con boñiga de cabras:

deja que los pájaros muertos derramen

sobre mi lecho el regalo de tu arrullo.

Tú –campesino que festejabas el manar

de las ubres, las deidades de los álamos,

las estaciones, los cadáveres que se detienen a respirar

– no dejes que mi vida se nutra del llanto

que nadie pueda oír.

Marido en la trinchera del perdedor,

me dijiste: tengo miedo de confidentes

que tiranizan las entrañas,

enmudecen la palabra, arrebatan la vida.

Pelotón de fusilamiento, ellos, los verdugos.

No temas, compañero del alma, compañero,

te despediré del sol y los trigos,

de la amarga cebolla que alimentó

sueños de justicia y amanecer de libertad.

Y en la penumbra, yo, Josefina te dejaré

rozar mi vestido, disfrutar los escalofríos,

los miedos de aquel primer amor,

en que chapoteabas el fuego estéril de la vida,

compañero del alma, compañero.

Traducción al rumano: Mirela-Ioana Dorcescu

Mirela-Ioana Dorcescu, es profesora en la Facultad de Letras de la Universidad de Timişoara, prosista, ensayista, traductora del inglés y del español, miembro de la Unión de los Escritores de Rumania. Su traducción del volumen de Andrés Sánchez Robayna, POR EL GRAN MAR/ MAREA CEA MARE, ha obtenido el Premio especial de la Unión de los Escritores de Rumania, Filial Timişoara. 

Foto Mirela-Iona Dorcescu.

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domingo, 3 de abril de 2022

2 poemas de José Hierro. 100 años de su nacimiento

 

 

 La mano es la que recuerda

La mano es la que recuerda
Viaja a través de los años,
desemboca en el presente
siempre recordando.

Apunta, nerviosamente,
lo que vivía olvidado.
la mano de la memoria,
siempre rescatándolo.

Las fantasmales imágenes
se irán solidificando,
irán diciendo quién eran,
por qué regresaron.

Por qué eran carne de sueño,
puro material nostálgico.
La mano va rescatándolas
de su limbo mágico.



Desaliento

«No quiero que pienses», dices
Tú sabes que sólo en ello
puedo pensar. Pasarán
los días, las noches. Tiempos
vendrán sin nosotros. soles
brillarán en cielos nuevos.
Ecos de campana harán
más misterioso el silencio.
(«No quiero que pienses».)
Yo seguiré pensando en ello.

Quisiera hablarte de hermosas
fábulas, de pensamientos
luminosos, de jornadas
soñadas, de flores, vientos,
caricias, ternuras, gracias,
secretos;
pero en la boca me nacen
palabras de fuego.
Como llamas silenciosas
me abrasan por dentro.

Debiera decirte «amor»,
«fantasía», «sueño».

Yo sólo pregunto cómo
fue posible aquello.
Seguiría, paso a paso,
la huella de tu andar. Dentro
de tu vida escondería
la vida que muero.

«No quiero que pienses». Yo
digo que no pienso en ello.
(Cómo podría olvidarlo
sin haberme muerto.)

 

 

Jose Hierro está considerado como uno de los grandes poetas contemporáneos en nuestra lengua. Su carrera literaria estuvo repleta de premios y reconocimientos

Web Zenda, territorio de libros.


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lunes, 28 de marzo de 2022

Un poema a Miguel Hernández en el 80 aniversario de su muerte,

 En la trinchera del perdedor


 

Tú, pastor en peñascales, que transitabas

senderos de arcilla con boñiga de cabras:

deja que los pájaros muertos derramen

sobre mi lecho el regalo de tu arrullo.

 

Tú ­–campesino que festejabas el manar

de las ubres, las deidades de los álamos,

las estaciones, los cadáveres que se detienen a respirar

– no dejes que mi vida se nutra del llanto

que nadie pueda oír. 

 

Marido en la trinchera del perdedor,

me dijiste: tengo miedo de confidentes

que tiranizan las entrañas,

enmudecen la palabra, arrebatan la vida.

Pelotón de fusilamiento, ellos, los verdugos.

 

No temas, compañero del alma, compañero,

te despediré del sol y los trigos,

de la amarga cebolla que alimentó

sueños de justiciay amanecer de libertad.

 

Y en la penumbra, yo, Josefina te dejaré

rozar mi vestido, disfrutar los escalofríos,

los miedos de aquel primer amor,

en que chapoteabas el fuego estéril de la vida,

compañero del alma, compañero.

                                                    Rosario Valcárcel


                                             Poema creado para la exposición colectiva de pintura a Miguel Hernández. Comisariada por Diego Casimiro. Titulada  75 años después.

 

Foto de Miguel Hernández cedida por sus herederos.

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Exposición pictórica de Andrés Delgado en el Espacio Cultural, 21. Los LLanos de Aridane. La Palma

 

  Transformación del Paisaje. podrán visitarla hasta el día 2 de abril

 

El mundo que nos rodea siempre ha fascinado al ser humano. Desde la antigüedad, el paisaje se concebía como una obra divina y el hombre era entonces el centro del Universo. Hoy, a pesar de los muchos años transcurridos, seguimos envolviéndonos en la nostalgia de aquel mundo originario.

Andrés Delgado es un artista pensativo, ensimismado en su mundo, amante de la Creación. Le gusta pasear con su perro Isis, entre la lluvia fina, los caminos y matorrales, oler el estiércol de la tierra húmeda y caliente, escuchar las voces de tabaibas y laurisilvas, fundirse en el zumbido de los insectos, el crepitar de las hojas. Sobrecogerse en el silencio inmóvil de los atardeceres entre las huellas de nuestros ancestros y las muchas estrellas muertas. Penetrar en la mortalidad del tiempo.

Entonces se sumerge en el Todo, se vuelve Naturaleza. Y dibuja en un pequeño blog que lleva consigo, esbozos y pensamientos, notas que dan lugar a la experimentación, al planteamiento plástico, a pequeñas explosiones que es transferida de las manos al cerebro.



En Transformación del Paisaje, ejecuta una representación artística sobre el Hábitat vinculada con la percepción social del mundo natural. Una obra realizada con técnica mixta y materiales desechables incrustados sobre la pintura: piedras, tierra, raíces, hierros quebrados, troncos, restos de vendavales, entrañas del entorno natural. Pasa horas y horas mirando la posible escultura, hablando con los lienzos, la tabla, la tela, ese proceso del trabajo que termina con la creación de algo que, quizás al iniciarse ya existía en la imaginación del autor. Nos descubre un universo que se sitúa entre la pintura, la escultura y la arquitectura del paisaje.

Andrés Delgado busca un replanteamiento permanente del arte y construye un diálogo con la Tierra. Un diálogo en el que invoca libertad, conciencia, reflexión y crítica. Artista conceptual, apela al equilibrio de trazos y superficies, la sutileza y el cromatismo del paisaje. La tierra roja, un fragmento del sol que hace brillar a una pitera igual que una escultura, nos muestra la calidad de la composición. Nos presenta la estética  de un invernadero para pájaros que sufre una metamorfosis incesante. Y como si estuviese suspendido en la nada, en el disfrute estético del verdor de un inmenso cactus, evoca el poder de la Naturaleza. Se refugia en el espectáculo de la Creación y vemos el caserío con formas y manchas de color, enfatizando el molino eólico: hijo del viento que aletea en solitario esplendor.

Nos zambulle en el entorno de la costa, en la orilla del mar y en los charcos turbios y porosos donde yacen cadáveres de plásticos despedazados, restos de organismos marinos, materias que fueron Vida. Una exposición llena de sonidos y efluvios en los que se funde lo vivo con lo muerto. 

Desde las décadas que vivió en Madrid, el creador ha confiado en  su paisaje mítico; el insular, en los símbolos que representan la Naturaleza: montañas, árboles, lluvia, manchas de luz. Ha buscado en la memoria y, con gran meditación ha recreado una y otra vez, desde la distancia, una nueva mirada de los barrancos, riscos, malpaíses, cuanto de paraíso tienen las islas.

Describe el olor de la adolescencia del pinar, del Dios Teide y la Montaña Roja del Médano. Consigue los efectos cromáticos y porosos de cráteres, cicatrices, cenizas y arenas volcánicas con volúmenes matéricos, manchas  blancas, negras, azules o rojas que igual que pavesas centellean el cielo. Juega el artista con las posibilidades formales de su técnica y, asume la actividad plástica como investigación semiótica.

En el 2019, decide revivir el espíritu y la grandeza de rocas graníticas, el arte que afirmaba García Lorca que toca más a la Tierra, y nos presenta otro proyecto creativo: sus esculturas. La dura piedra: oscura, redondeada, inmóvil, lisa y pulimentada por las manos de Andrés. Piezas poseedoras del tiempo, del ruido y del silencio más atronador. Esculturas que recuerdan el culto mágico, la creación de nuestro mundo. Esculturas que son capaces de seducir al espectador con su asombrosa presencia física.  

La obra de Andrés Delgado ha sido expuesta tanto a nivel nacional como internacional. Sus trabajos artísticos logran que nos emocionemos y nos sintamos fundidos, no en una canción fúnebre de un mundo desaparecido, sino en la pasión por la Creación como consecuencia del paso del tiempo, de lo fugaz y lo contemporáneo, de la transformación del paisaje.

 Rosario Valcárcel, poeta y narradora.

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