domingo, 4 de diciembre de 2016

Un Poema Victoria Santa Cruz, Me gritaron negra. Vídeo

 Me gritaron negra

https://www.youtube.com/watch?v=754QnDUWamk

Tenía siete años apenas,
¡Qué siete años!
¡No llegaba a cinco siquiera!
De pronto unas voces en la calle
me gritaron ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
“¿Soy acaso negra?”- me dije
¡SÍ!
“¿Qué cosa es ser negra?”
¡Negra!
Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.
¡Negra!
Y me sentí negra,
¡Negra!
Como ellos decían
¡Negra!
Y retrocedí
¡Negra!
Como ellos querían
¡Negra!
Y odie mis cabellos y mis labios gruesos
y mire apenada mi carne tostada
Y retrocedí
¡Negra!
Y retrocedí . . .
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
Y pasaba el tiempo,
y siempre amargada
Seguía llevando a mi espalda
mi pesada carga
¡Y cómo pesaba!…
Me alacié el cabello,
me polvee la cara,
y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
Hasta que un día que retrocedía , retrocedía y qué iba a caer
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¿Y qué?
¿Y qué?
¡Negra!
Si
¡Negra!
Soy
¡Negra!
Negra
¡Negra!
Negra soy
¡Negra!
Si
¡Negra!
Soy
¡Negra!
Negra
¡Negra!
Negra soy
De hoy en adelante no quiero
laciar mi cabello
No quiero
Y voy a reírme de aquellos,
que por evitar -según ellos-
que por evitarnos algún sinsabor
Llaman a los negros gente de color
¡Y de qué color!
NEGRO
¡Y qué lindo suena!
NEGRO
¡Y qué ritmo tiene!
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO
Al fin
Al fin comprendí
AL FIN
Ya no retrocedo
AL FIN
Y avanzo segura
AL FIN
Avanzo y espero
AL FIN
Y bendigo al cielo porque quiso Dios
que negro azabache fuese mi color
Y ya comprendí
AL FIN
¡Ya tengo la llave!
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO
¡Negra soy¡



 Victoria Eugenia Santa Cruz Gamarra, nació el 27 de octubre de 1922 en La Victoria, provincia de Lima y murió el 30 de agosto de 2014, en Lima. Compositora, coreógrafa y diseñadora, exponente del arte afroperuano.

Su padre, Nicomedes Santa Cruz Aparicio, fue escritor y dramaturgo, y su madre, Victoria Gamarra, quien provenía de una familia muy ligada a la pintura, fue una gran bailarina de zamacueca y marinera. Victoria se convirtió en la voz del arte negro peruano. “Encontré en lo que había heredado justamente como ancestro, África, la base para ponerme de pie. Tuve que empezar por el negro, por esas combinaciones rítmicas africanas que hemos heredado y conservamos tan celosamente a través de cuatrocientos años, fue lo que me hizo decir un día el negro no fue nunca esclavo, porque nadie pudo esclavizar su ritmo interior, que es la única guía del ser humano. Que no me diga nadie que no es racista antes de serlo, hay que serlo primero”.

Se inició en el mundo de las tablas con el grupo Cumanana (1958), junto a uno de sus diez hermanos, Nicomedes, quien también era estudioso del folklore peruano: “Cultura viene de cultivo, y si el hombre a través de sus manifestaciones no se cultiva no está haciendo nada, sino vivir en el sueño.”
Sus estudios se realizaron en un contexto donde la discriminación era mucho más acentuada. Becada por el gobierno francés, viajó a París para estudiar en la Universidad del Teatro de las Naciones (1961) y en la Escuela Superior de Estudios Coreográficos, allí se destacó como creadora y diseñadora del vestuario de la obra “El retablo de don Cristóbal”, de Federico García Lorca, y en “La rosa de papel”, de Ramón del Valle Inclán.

En 1968 fundó Teatro y Danzas Negras del Perú, comenzando una nueva etapa de su estudio. El folklore no era considerado por ella como algo exótico ni pintoresco, sino como vida pura.
Viajó difundiendo la cultura negra de Perú y fue una de las pocas mujeres, latinoamericanas y negras, catedrática en la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos), de la que quedó como profesora vitalicia.

En 1973, fue designada directora del Conjunto Nacional de Folclore del Instituto Nacional de Cultura (INC) de Perú, cargo en el que se mantuvo hasta 1982.
Los últimos años, antes de su voluntario retiro, los dedicó a dictar talleres en Estados Unidos y Europa.


Su actitud rebelde y sus escritos transgresores son una invitación para navegar entre las páginas de sus libros y contagiarnos así de su arriesgada valentía y de su sabia desobediencia, ya sea en su vida personal o en su labor literaria

Foto, Victoria Santa Cruz
Material de las redes sociales. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL COLOR DE SU VOZ”, BLANCA QUESADA


En este mundo acelerado en que vivimos, cada vez se nos hace más necesaria la forma de lectura que exige poco tiempo, textos literarios breves como cuentos, relatos o la novela corta. Textos para leer en una tarde de lluvia o en días soleados.

A través de la literatura siempre ha habido narraciones breves, un registro que se consolidó en el siglo XIX con autores como Chéjov, Wilde, Poe, Kafka, composiciones que no desmerecen de los trabajos de mayor extensión, porque si la obra está bien llevada puede poseer los atributos de lo inmenso como ha ocurrido con Raymond Carver, uno de los mejores escritores de relatos de la segunda mitad del siglo XX, o la escritora Alice Munro, Nobel del 2013, considerada la maestra del cuento contemporáneo.

O convertirse en un placer como la nueva edición de relatos de Blanca Quesada titulada “El color de su voz” Un libro que ya su título hace alusión a los afectos. A la cotidianidad mezclada con momentos ficticios, a ese oleaje continúo que recorremos día a día, al tiempo que nos devora.

Un libro que muestra la mirada a las raíces familiares, las emociones de la adolescencia y la vejez. A esos seres que el mundo contempla. A la muerte, al destino final de los humanos que irremediablemente llega a cumplirse. Temas sobre la vida real en el que la autora no juzga ni interfiere, sino procura difuminarlos, vestirlos de una forma ingenua, tan poética que nos deja un poso de placidez y de luz.

En “El color de su voz” encontramos una decena de relatos cortos para todas las edades, heterogéneos, escritos con una prosa intimista y un hilo común: lo cotidiano. Relatos que son como una fotografía reciente, retratos que hablan de “nuestras vivencias”, escritos que nos envuelven, que rezuman poesía y color.

O composiciones que le da rienda suelta a su imaginación y se nos escapa una sonrisa como en el relato titulado “Las llaves” y escuchamos la voz de la autora:   

…La mujer del bolso era realmente maravillosa. No me acuerdo de su nombre, pero su mirada era de color caramelo y tan tierna… Sentí que en cualquier momento podría desaparecer.
                Me gustan esas personas, son plumas que se escapan de las manos, tiernas, espuma de mar, es como un olor, apenas un poco de aire llega a mí.
                Por supuesto que la ayudé a abrir el bolso y volcamos sobre la mesa lo que había en él: un pájaro muerto, un espejo roto, lentejas que corrían y las llaves…
                Ella necesitaba tirar el espejo al mar, enterrar el pájaro debajo de un árbol y meter las lentejas en una bolsita, la ayudé a hacerlo….

                Blanca Quesada nació en Lanzarote aunque desde los dos años su familia se trasladó a Gran Canaria. Ha vivido largas temporadas en Madrid y en Berlín en donde impartió clases de español y talleres de autoestima para la integración de la mujer latina en Alemania. Ha publicado en revistas catalanas, (hoy desaparecidas) y en el Canarias 7. 

                “El color de su voz” se publicó por vez primera en la Editorial Turquesa 2007 en una versión español-francés. Ahora lo presenta el sello de Cam-PDS Editores SL, 2016 en versión trilingüe con la traducción al francés y al árabe de Patricia Ghobril. Una edición muy cuidada con una atractiva portada. Una pequeña colección de cuentos y relatos, que no es exactamente lo mismo como afirma el prologuista, Ernesto García Cejas.

             Y tiene razón, aunque creo que Blanca combina un poco las formas tradicionales del género, y escribe breves textos de ficción con finales abiertos, inesperados o sorprendentes, repletos de un realismo convincente que ahondan en la esencia misma de la humanidad y nos adentra a los rincones de nuestra imaginación. Un gusto para los amantes de los libros, una tarea de magias y delicias que deseamos a la autora que sean fructíferas.

Una escritora, Blanca Quesada, a la que no hay que perder de vista, y si no tiempo al tiempo.

Fotos del día de la presentación en la Sala de Arte del Centro Comercial "Las Arenas que dirige Diego Casimiro.

facebook./rosariovalcarcel

martes, 29 de noviembre de 2016

Un relato, El tren de Santiago Dabove,

El tren era todos los días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje.

Yo iba a comprar algo por encargo de mi madre. Era suave el momento, como si el rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí, y me puse a atrapar el recuerdo más antiguo, el primero de mi vida. El tren retardaba tanto que encontré en mi memoria un olor maternal: leche calentada, alcohol encendido.
 Esto hasta la primera parada: Haedo. Después recordé mis juegos pueriles, y ya iba hacia la adolescencia cuando Ramos Mejía me ofreció una calle sombrosa y romántica, con su niña dispuesta al noviazgo. Allí mismo me casé, después de visitar y conocer a sus padres y el patio de su casa, casi andaluz. Ya salíamos de la iglesia del pueblo, cuando oí tocar la campana; el tren proseguía el viaje. Me despedí, y como soy muy ágil, lo alcancé. Fui a dar a Ciudadela, donde mis esfuerzos querían horadar un pasado quizá imposible de resucitar en el recuerdo.


El jefe de estación, que era mi amigo, acudió para decirme que aguardara buenas nuevas, pues mi esposa enviaba un telegrama anunciándolas. Yo pugnaba por encontrar un terror infantil (pues los tuve), que fuera anterior al recuerdo de la leche calentada y del alcohol. En eso llegamos a Liniers. Allí, en esa parada tan abundante en tiempo presente, que ofrece el F. C.O., pude ser alcanzado por mi esposa, que traía los mellizos vestidos con ropas caseras. Bajamos y en una de las resplandecientes tiendas que tiene Liniers, los proveímos de ropas standard pero elegantes, y también de buenas carteras de escolares y libros.

 En seguida alcanzamos el mismo tren en que íbamos y que se había demorado mucho, porque antes había otro tren descargando leche. Mi mujer se quedó en Liniers, pero yo en el tren, gustaba de ver a mis hijos tan floridos y robustos, hablando de fútbol y haciendo los chistes que la juventud cree inaugurar. Pero en Flores me aguardaba lo inconcebible: una demora por un choque con vagones y un accidente en un paso a nivel. El jefe de la estación de Liniers, que me conocía, se puso en comunicación telegráfica con el de Flores. Me anunciaron malas noticias. Mi mujer había muerto, y el cortejo fúnebre trataría de alcanzar el tren que estaba detenido en esta última estación. Me bajé atribulado, sin poder enterar de nada a mis hijos, a quienes había mandado adelante para que bajaran en Caballito, donde estaba la escuela.

En compañía de unos parientes y allegados, enterramos a mi mujer en el cementerio de Flores, y una sencilla cruz de hierro nombra e indica el lugar de su detención invisible. Cuando volvimos a Flores, todavía encontramos el tren que nos acompañara en tan felices y aciagas andanzas. Me despedí en el Once de mis parientes políticos y, pensando en mis pobres chicos huérfanos y en mi esposa difunta, fui como un sonámbulo a la “Compañía de Seguros” donde trabajaba. No encontré el lugar.

Preguntando a los más ancianos de las inmediaciones, me enteré que habían demolido hacía tiempo la casa de la “Compañía de Seguros”. En su lugar se erigía un edificio de veinticinco pisos. Me dijeron que era un Ministerio donde todo era inseguridad, desde los empleos hasta los decretos. Me metí en un ascensor, y ya en el piso veinticinco, busqué furioso una ventana y me arrojé a la calle. Fui a dar al follaje de un árbol coposo, de hojas y ramas como de higuera algodonada. Mi carne, que ya se iba a estrellar, se dispersó en recuerdos. La bandada de recuerdos, junto con mi cuerpo, llegó hasta mi madre. “A que no recordaste lo que te encargué”, dijo mi madre, al tiempo que hacía un ademán de amenaza cómica. “Tienes cabeza de pájaro.

Santiago Dabove, argentino, 1889, 1951. Escritor y diletante argentino, oriundo de Morón.  Su libro póstumo La muerte y su traje (1961), fue prologado por Borges. El episodio El experimento del filme Tres historias fantásticas dirigido en 1964 por Marcos Madanes se basa en el cuento homónimo de Dabove.

El tren es uno de los muy buenos cuentos de Dabove. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

DOS POEMAS DE PABLO GARCÍA BAENA, ADECUACIÓN DE LA PALABRA Y EL SENTIMIENTO



Noche oscura

                                                                                      San Juan de la Cruz
Porque es de noche y va cayendo el agua
nos abrazamos, solos, en el viejo
regazo del sofá en tanto suena
la voz de Nat King Cole, triste y cálida
rama de broncas ascuas crepitantes
en la garganta humana de los discos.
Aunque es de noche duerme en su litera  de angustia el senescal, ora dormido
el obispo yacente sobre el laude
y en su cama de ruedas duerme el ciego.
Dormido el mundo, tú y yo veíamos
solos sobre la tierra, porque es noche
y el agua vierte pura hondo sueño.
Un humo de durmientes nos acerca
las bocas... Calla tu corazón al miedo
aunque es de noche y está frío el planeta
con nosotros y el bosque de esa música
tupiendo yedras alrededor nuestro.
Llamas somos de un sueño largo y torpe
que los tendidos sueñan silenciosos
desde el catre postrero de la tierra.
Sólo es real el vaso rebosante
de mi sed, aunque el agua está manando
y es de noche para siempre, noche oscura.

Elegía

Me envuelvo en tu recuerdo
como en nieblas secretas que me apartan del mundo.
En la calle sonrío al amigo que pasa,
y nadie,
nunca nadie
adivinó mi muerte bajo aquella sonrisa
ni el frío sin consuelo de mis ojos que ciegan
pidiendo de los tuyos más desdén,
más veneno.
Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada
llama de mi quinqué,
dime si tú no sueñas en tu balcón, ahora
que la lluvia nos une a los dos con sus lágrimas,
o si sobre el teclado de tu piano oscuro
agoniza Chopin
bajo tus manos trémulas.
Nunca sabrás el loco deseo que me tortura
de cautivar tus labios bajo mi boca ávida,
y sentir el latido de tu sien en mi mano
aprisionada como un pájaro aterido.
Pero no sabrás nunca nada de mi deseo.
Nada de cuando pienso desgarrar con mis dientes
los azules canales de tus venas
y juntos
morirnos desangrados, confundidas las sangres.
Pero estamos ajenos.
Yo sigo en mi ventana,
y tú soñando en otro mientras Chopin suspira,
ahora que aún no arde en mi quinqué la luz
y que a los dos nos une la lluvia con sus lágrimas.


BIOGRAFÍA
Pablo García Baena nació en Córdoba el 29 de junio de 1923. Asistió al colegio Hermanos López Diéguez y cursó el bachillerato en el colegio Francés, con los Maristas y en el colegio de la Asunción. Estudió pintura e historia del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba.

Publicó sus primeros poemas y dibujos en la prensa local, en Caracola, en El Español y en La Estafeta Literaria. En 1942 estrenó en Córdoba una versión teatral de cuatro poemas de San Juan de la Cruz. Su primer libro de poemas, Rumor oculto, apareció en la revista Fantasía en enero de 1946. Junto con los poetas Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana formaron el grupo Cántico y editaron una revista (Córdoba, 1947-1949 y 1954-1957), que se convertiría en una de las más importantes de la Posguerra española.

La poesía barroca, exaltada y vitalista de Baena influyó entre las generaciones más jóvenes e hizo de puente entre los Novísimos y la Generación del 27.

Desde 1965 hasta el 2004 residió primero en Torremolinos y finalmente en Benalmádena (Málaga), donde trabajó como anticuario. Es colaborador de distintos diarios nacionales y realiza lecturas y conferencias en los centros culturales españoles.

Fue declarado Hijo Predilecto de Andalucía en 1988, y. Recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba en 1984, y de la Provincia de Málaga en 2004. Actualmente es miembro de la Comisión Asesora del Centro Andaluz de las Letras del que es director.

Obtuvo el Premio Ha recibido muchos premios entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.

La "perfecta adecuación de la palabra y el sentimiento" es una de las cualidades de la obra del autor cordobés, que encarna "la poesía del detalle y del instante, del tiempo y de la fugacidad" a través de temas universales como el amor, el desengaño, la muerte y la soledad

Foto Pablo García Baena. 

martes, 22 de noviembre de 2016

DOMINGO RIVERO, DEL YO, A MI CUERPO, AL TÚ, A TU CUERPO,

Del poema a una obra de teatro. Victoria Oramas Montañez.

Se suele decir que la poesía es la oveja negra de la literatura, que durante muchos años ha estado arrinconada, sin embargo en los últimos tiempos se ha puesto de moda, nos la encontramos en las redes sociales, en Youtube, con vídeos de poemas recitados, convertidos en palabra y música, en recitales callejeros, en eventos pictóricos, en encuentros internacionales ofreciendo una perspectiva más global que incluye música, teatro, cine o fotografía.

O quizás se ha puesto de moda porque la poesía y los grandes poetas no mueren nunca, y menos si hablamos del poeta de la talla de Domingo Rivero.

Y no sé si por casualidad o por causalidad pero Victoria andaba buscando una historia sobre un personaje. Y el azar la lleva a encontrarse con Elisa Quintana, a hablar del poeta, de su lírica que ha cautivado y cautiva. A hablar del creador del Museo Domingo Rivero, de su nieto José Rivero, de la labor encomiable que realizan tanto él como esos seres generosos que forman lo que yo llamo la familia del Museo. Les lleva a las dos amigas a hablar del poema “Yo, a mí cuerpo” a escucharlo:

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?/ ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte?

Un poema que afirma Eugenio Padorno que está considerado como una de las cimas líricas de la Poesía Canaria. Un poema que en un principio le perturba, le hiere a Victoria. No entiende ese perdón al cuerpo, esa interpretación del amor. No entiende ese mensaje de dignidad a pesar de lo vivido. Pero de pronto respira por esa herida y percibe el hálito del poema, siente la luz y escucha la voz del poeta:

La muerte roe mi cuerpo con dentelladas finas, las cicatrices son frescas... Pero he vivido, he vivido... y amo este cuerpo viejo…

Y comienza a navegar por los mundos interiores de Domingo Rivero, sigue sus huellas, el germen de su poesía, sus gestos. Penetra en su universo y recupera esa memoria de la tristeza, de lo vivido, ese deseo de retorno que ella convierte en experiencia corporal y visual.

Y transforma “Yo, a mi cuerpo, en Tú, a tu cuerpo” lo traslada al teatro, a ese espacio que dicen que es el más apropiado para emocionarnos. Y nos habla de la vejez, del deterioro del cuerpo, del drama íntimo que vivió el poeta, del destino que afecta a la humanidad entera: La Muerte. Lo traslada a ese teatro que Francisco Viena, dramaturgo recientemente desaparecido, definía como “engaño de la mentira que dice la verdad al mundo”

Y el poema “Yo a mi cuerpo” del poeta grancanario Domingo Rivero González y su vida personal se convierten en el territorio de creación y de reflexión de Victoria Oramas, se convierte en un diálogo existencialista, en un monólogo dialogado entre Domingo, hombre ya mayor, indefenso y profundamente humano y su hijo Juan fallecido cuando era joven. Una conversación que tiene un fondo universal, común con las personas de cualquier rincón del mundo. Un diálogo íntimo entre dos personas, entre dos almas en las que la poesía y la filosofía de la muerte hablan: 

Domingo. No lo entiendo... no entiendo nada. ¿Por qué te moriste si no eras viejo? ¿No ves que amarte me hacía amar a otros? Pero ahora, ¿cómo preservar mi pureza? ¿Cómo no contagiar a otros de tanta pena y tanta rabia? Cuando se pierde a alguien a quien se quiere...

(...) lentamente volvemos, / con la muerte en el alma / y los ojos abiertos, / a continuar la vida /andando como ciegos.

Ciego por no poder verte más, dando tumbos, golpeándome con los muebles de este cuarto, como si de ellos brotasen brazos y tirasen de mí... para regresarme a la vida... No te tengo a ti, hijo, solo tengo humildes cosas viejas...

Juan. A estos muebles les aguarda el polvo y el olvido, pero a ti no. Sí, pronto los dejará atrás, pero usted estará aquí...  

“Tú, a tu cuerpo” es una pieza teatral sencilla y directa, en la que la autora se deja llevar por la humanidad ante la tristeza y la desesperanza. Ese dolor que nos pertenece a todos, al mundo entero. 

“Tú a tu cuerpo” es una obra que prescinde de retórica y adornos pero llena de carga emocional, una pieza  escénica que demuestra que es posible adaptar la vida y la poesía de un poeta al teatro, que es viable acercarlo a un público más amplio y menos especializado. 

                Una trama que se desarrolla en una habitación en donde los recuerdos vienen envueltos entre el oleaje y el lamento encrespado de quien ha visto morir una parte de sí mismo. De quien pronuncia estas palabras: Hace treinta años que miro el mar desde la ventana de mi oficina, sentado en la misma silla... Y compartiendo horizonte con algún amigo en más de una ocasión he acabado confesándome, porque el mar es lo que tiene, obliga al alma a ser alma...

                Victoria Oramas Montañez  es profesora de Lengua Castellana y Literatura y su obra literaria abarca el género del relato en el que ha ganado premios a nivel internacional e insular,  así como el del Festival de Monólogos 2016 (Fundación Canaria de las Artes Escénicas y de la Música de Gran Canaria, Premio ex aequo Certamen de  Teatro Exprés Máscara (2015), Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Pérez Minik (2012).

 La obra de Domingo Rivero, correcta y sobria, ha sido caracterizada de forma diferente por los distintos autores que la han estudiado. “Tú, a tu cuerpo” es la número décimo quinta que presenta aspectos vitales de la obra del poeta aruquense, la primera dentro de las artes escénicas. La primera que teje y desteje el hilo de la fibra humana en una narrativa llena de sensaciones y de recuerdos concretos, del presente y del pasado del padre y del hijo. Entre dos almas que transitan las tinieblas, entre dos almas repletas de ternura y realismo humano, y lo hace Victoria Oramas con técnica y emoción, tanta que estoy segura que el poeta Domingo Rivero se hubiera sentido orgulloso.

Y sin poder encontrar explicación al deterioro de nuestro cuerpo, el poema se filtra en nuestros oídos como un rumor sin palabras, como un susurro de suspiros ahogados.

…¿Por qué no te he de amar? ¿Qué seré el día/que tú dejes de ser? ¡Profundo arcano!/ Solo sé que en tus hombros hice mía/ mi cruz, mi parte en el dolor humano.

                Un poema “Yo a mi cuerpo” encierra una lección de humanidad, de reflexión y vitalidad. Una obra de teatro: “Tú, a tu cuerpo” que es para seguir creyendo que hablar de Domingo Rivero es una odisea de horizontes.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Poema agradecimiento a Tomás Morales, Jean Marie Flores.


 


Reconnaissance


Devant l’immense tâche
Cent fois j’ai voulu lâcher
Mais toi, tu m’as dit : lâche
Reprends-toi il ne faut point céder

Ne pas céder à ma redoutable paresse
Ne pas céder au découragement
Que ta volonté soit une forteresse
Reprends-toi, fais-moi le serment.

J’ai relu tes lumineux poèmes
J’ai rêvé tous tes songes
J’ai repris mes phonèmes
Et j’ai haï mes mensonges.

À moi-même je me mentais
J’inventais mes vaines excuses
Le labeur était si alambiqué
Je ne croyais plus à ma muse.

Je n’étais pas seul, non, non !
J’avais quelqu’un sur qui compter
Elle m’encourageait par son bon
Goût et son amour pour la mer.

La mer ! L’océan ! Cet être infini
Qui berçait mon cœur attristé
Quand, lorsqu’arrivait midi
Pour mon malheur je devais te quitter.

Ô cher poète, mon bon ami
Deux ans tu as empli ma vie
Avec toi j’ai marché vers l’infini
Pour toi j’ai écrit cette élégie.

Si ton corps a quitté cette terre
Si en paix il repose dans ton jardin
Ton âme rôde, je t’ai laissé un verre
Que j’ai rempli de bon vin ce matin.
 
Pour toi mon éternelle reconnaissance
Car avec toi j’ai vécu des jours heureux
Te sonder a été une vraie renaissance
Que ces piètres vers montent jusqu’aux cieux.

Permets que ce fils venu d’ailleurs
Imite, voire mal, tes beaux vers
Les écrire a été un grand bonheur
Reçois-les de ma pauvre chaumière

Merci, ô illustre barde canarien
La fragrance de tes roses embaume mes pensées
Tes hommes, ton océan sont aussi les miens
Ils ont hanté mon âme et mon cœur ébranlé.
Merci ! Merci ! Merci ! Glorieux poète canarien, Jean-Marie Florès, Moliets, décembre 2015

El pasado mes de octubre, el Cabildo de Gran Canaria a través de su Departamento de Ediciones lanza la nueva edición francesa de “Las Rosas de Hércules” de Tomás Morales, coincidiendo con los 40 años que cumple La Casa Museo. Una  institución que vela por la difusión del legado de la obra del poeta modernista.  

Oswaldo Guerra, director general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Gran Canaria, así como los autores de esta traducción, los ex profesores e investigadores Marie-Claire Durand Guiziou y Jean-Marie Flores sostuvieron que esta nueva entrega puede contribuir a impulsar la emancipación de la obra poética de Tomás Morales hacia otros horizontes lingüísticos y culturales.

Ambos especialistas explican que traducir semejante obra poética “ha sido todo un desafío, un trabajo que requiere mucho rigor y tiempo para interiorizar el mundo mítico pero también intimista de Morales y encontrar los equivalentes más apropiados en francés, buscando en la métrica, la prosodia y el léxico una fuerza similar, una música capaz de reflejar la maestría del poeta canario”.

Al final del acto Jean Marie Flores le dedicó un poema  de agradecimiento al célebre poeta,  Tomás Morales.

Fotos: el poeta Tomás Morales,  Jean Marie Flores y  Marie Claire Durand, así como fachada de la Casa Museo Tomás Morales en Moya, Gran Canaria.  

martes, 15 de noviembre de 2016

TRES POEMAS DE EMILY DICKINSON Y UNA PELÍCULA “HISTORIA DE PASIÓN”


 En mi flor me he escondido...

En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases,
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.
Versión de L.S.

Morir no duele mucho
Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.

Ensueño

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.
Versión de Carlos López Narváez


UNA PELÍCULA “HISTORIA DE PASIÓN

El cineasta británico, Terence Davis, ahonda en el universo de la poeta Emily Dickinson, muestra de forma fidedigna la  personalidad de una mujer de carácter difícil que rompió los moldes que la oprimían, sin adaptarse en ningún momento a lo que su época esperaba de ella, hasta tal punto que llega a  a desafiar la religión, la moral y las convecciones del momento.

 Durante su vida rehuyó de las formas más tradicionales de socialización para recluirse en la seguridad del hogar familiar, cumpliéndose lo que la profesora del Mount Holyoke le vaticinó a la escritora siendo aún joven: "Estará sola en su rebeldía".
Davies, nos presenta una película que plasma escena de interiores melancólicos, y de exteriores lujosas, destacando los jardines de las típicas casas solariegas. Una trama original sobre la condición humana, sobre elementos autobiográficos de la poeta.

"Quite passion" es una película realizada con rigor en la que la muerte está presente como un personaje solemne, tanto que casi me atrevo a decir que la trama gira primordialmente alrededor de la muerte, de las sensibilidades y las emociones que están a flor de piel.

Lo mejor es que a lo largo de todo el metraje el director con un gusto exquisito en lo artístico como en lo visual roza la genialidad a través de sus poemas, añadiendo una belleza extraordinaria a la película.

 Y aunque solo le publicaron unos pocos poemas en vida, ella misma explicó en la película que encontró en la poesía el único consuelo Tras su muerte en 1.886, Emily Dickinson alcanzó la fama.

Historia de una pasión, dirigida por Terence Davies
Reparto; Cynthia Nixon, Jennifer Ehle, Keith Carradine entre otros.  
Géneros Biografía, Drama
Paises: Gran Bretaña y Bélgica.

 Fotos: Emily Dickinson, tomada de las redes internet, Portada de la película "Historia  de una pasión y la actriz que representa en la película a Dickinson: Cynthia Nixon.

facebook/rosariovalcarcel

sábado, 12 de noviembre de 2016

“LEOCRICIA, LA POETISA BLANCA”, HISTORIA DE UNA PELÍCULA RODADA EN LA ISLA DE LA PALMA



                A LA SOCIEDAD AMOR SAPIENTIAE
                Con férreo diente la corteza dura
                de nuestra madre tierra, audaz destroza
                el arado, que mano vigorosa
                va impulsando por árida llanura…, Leocricia Pestana Fierro (1853-1926)

Este precioso poema me lo envió hace unos dos años Ginés Lao Mendoza, director de cine de autor, junto con una invitación para participar en la película Leocricia, “la poetisa blanca”. Un largometraje que él estaba rodando en la isla de La Palma.

Conocí a Ginés en el Museo Domingo Rivero de Las Palmas de Gran Canaria, aquel día yo presentaba un libro de poemas. Y Ginés me comentó que él era escritor y cineasta, que ya había rodado algunos cortos como “Psiquiátrico de la Fe” e “Inocentes armas de guerra” y creo que también  “El sector”.

Aquella misma tarde me habló del rodaje de “Leocricia, de dos libros que había publicado: “Desde mi ansiedad” y “Ansiedad, más allá de la frontera” de las enfermedades psicosomáticas. Sospeché que tenía una habilidad innata para relacionarse: 



 -Considero la ansiedad como el cáncer del siglo XX y XXI, está matando a mucha gente. -Eso me aseguró.

Ginés Lao, ha sido el primero en realizar un largometraje documental sobre la “Dama Blanca”, Leocricia Pestana Fierro, sobre la historia de una mujer con un pensamiento abierto, nacida en la isla de La Palma, pensadora y seguidora de la obra de Voltaire, cosa que le produjo ciertas complicaciones en la sociedad de entonces. Una poeta valiente, culta, lectora voraz, pensadora y enamorada. Al morir su marido siempre le enviaba flores con unos versos, muchos escritos en sus pétalos.

Al principio el proyecto se diseña para hacer un corto pero tras largas conversaciones con  Isidro Tejera, Ginés queda tan entusiasmado con la visión que le aporta sobre la poetisa tachada de masona, anticlerical y republicana que se convierte en su fuente de inspiración y, según sus propias palabras, decide con unos pequeños ahorros realizar un largometraje. Aprovechar las vacaciones y algún fin de semana para trasladarse, desde Gran Canaria en donde vive y trabaja, a la isla bonita. Poner en marcha el trabajo.

Y sin estudios de rodaje, sin recursos económicos, con una sola cámara, algo de maquillaje y peluquería. El precioso vestuario de época diseñado por Marisol País, numerosos colaboradores como la escritora Sandra Lorenzo, muchísima ilusión y muchas ganas de trabajar, el director-guionista se pone en contacto con Víctor Hernández Correa y Manuel Poggio.  

Y me dice Ginés, que fue entonces cuando comprendió que debía dar el salto a la gran pantalla: -Todo iba ocurriendo de una manera tan maravillosa e inesperada que se me apilaban las imágenes ¿Cómo puedo explicártelo? Empecé a trabajar duro en el posible guion y las ideas que se me ocurrían no eran ideas, sino sueños.

Busca escenarios por calles silenciosas, por plazas y senderos. Le muestran espacios que le seducen como la Escuela de Música, el Colegio Luis Albendea y Gómez de Aranda y la casa particular de San Andrés. Así como la Quinta Verde, el histórico inmueble de la familia Massieu-Monteverde construido en el siglo XVII que está ubicado en las laderas del barranco de Dolores, en Santa Cruz de La Palma y la casa familiar de D Elías Santos Abreu, amigo de Leocricia.

E invita a Luis Morera, polifacético creador a participar en la película con su famosa composición a “La Quinta Verde” un poema que canta al amor, a la vida, a los sueños posibles y al Universo… Y escuchamos: Cada mañana veo el sol/y siento ganas de vivir/es tan perfecto tu camino/que estabiliza mi existencia...

Por fin Ginés Lao tiene el relato. Los seres y las cosas comienzan a desfilar ante sus ojos. Y pone en marcha el argumento, la ambientación y la atmósfera cinematográfica. El papel de Leocricia Pestana Fierro lo interpreta de una forma magnífica, la actriz de ARTEnaciente Carmen Rosa Mendoza Concepción, fotógrafa ocasional, más conocida por Tata.    

Planos que nos acercan a una película en blanco y negro de finales del diecinueve y el plano actual donde unos jóvenes interpretados por Valentina Rodríguez, Pablo y Lucas Hernández, Abian Lázaro Calero, Cira Rodríguez y Ayatimas Pérez, compañeros de un Instituto, comienzan a interesarse por la poesía de Leocricia con una admiración particular. A interesarse por la música y el misterio que envuelve a la Quinta Verde, todo un espectáculo para la imaginación.


Una película en el que el pasado y el presente se entremezclan en la cinta. Un presente en la que unos jóvenes viven las peripecias de la adolescencia y quizás, alguno de ellos, sin saberlo, podrá convertirse en la gran revelación. Una película en la que la historia y el mito se entremezclan con un efecto de lo que está más allá de la realidad, eso que podríamos llamar el efecto poético.

Una especie de documental en la que todas las escenas están grabadas en plano de secuencia y “cámara en mano” tanto en interiores como en exteriores. Y como dato curioso, Ginés al igual que Alfred Hitchcock aparece como actor en la trama de la película.

Rodada en San Andrés y Sauces, en Puntallana y en el  teatrino de los Sauces y en Santa Cruz de La Palma.  Participan también en el rodaje otros actores de ARTEnaciente como Cristina Rodríguez, Juan M. Lorenzo, Mercedes Martín, Pedro Herrera, y otros actores aficionados. También invita el director del film a personajes de la cultura palmera como el mencionado Luis Morera, la escritora Rosario Valcárcel, el historiador Víctor Hernández Correa o el investigador José Guillermo Rodríguez Escudero.

El crear un largometraje sin recursos económicos fue un proyecto tan ilusionante como utópico, pero los Ayuntamientos y gran parte de la población de San Andrés y Los Sauces, Puntallana  y Santa Cruz de La Palma se involucran.

Y finalmente no es una película de Hollywood ni con efectos especiales, pero es una película digna, un referente para un público de cualquier edad que quiera conocer parte de la bonita isla de La Palma y la existencia de la poeta palmera Leocricia Pestana Fierro, una de las mujeres más insignes que ha dado La Palma, solidaria, caritativa, sonetista excepcional y célebre intelectual, injustamente olvidada.

Felicito a un hombre excepcional, a un director de cine infatigable: Ginés Lao Mendoza. Y a tod@s los que se han dejado la piel para sacar adelante el proyecto. Y dejo a los espectadores que cuando vean la película alcancen su sentimiento propio de esta historia, de esta entrañable película.

face/rosariovalcarcel

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA VOZ DE LEONARD COHEN


Eduardo Sanguinetti




HA MUERTO LEONARD COHEN, UN POETA COMO NINGUNO... HIZO DE SU VIDA UNA CEREMONIA DIGNA DE SER TOMADA COMO REFERENCIA... HA TRANSITADO MÚLTIPLES SENDEROS EN BÚSQUEDA DE LOS TRASCENDENTE, DEL AMOR, LA RELIGIÓN, LAS RELACIONES, LA SEXUALIDAD Y LA POLÍTICA... CREO PRESENTÍA SU FINAL, PUES EN SU ÚLTIMA ENTREGA, "YOU WANT IT DARKER" ABORDA EL TEMA DE LA FINITUD, DE SU MUERTE.
DESCANSA POETA!.. ERES ETERNO... POR SIEMPRE!

sábado, 5 de noviembre de 2016

UN POEMA ESPAÑOL-INGLÉS, TONY HARRISON

                                    Larga distancia II      
                      
A pesar de que mi madre llevaba muerta dos años
papá mantiene sus zapatillas templadas junto a la estufa
pone las botellas de agua caliente en su lado de la cama
y sigue renovando su abono de transporte.

No podías dejarte caer. Tenías que telefonear
el pospondría el encuentro una hora para darse tiempo
para recoger las cosas de ella y aparentar solo
como si su amor aún vivo fuera un crimen que ocultar.

No podía arriesgarse a que mi recelo lo arruinase
aunque estaba seguro de que muy pronto oiría la llave
rascar en el cerrojo oxidado y acabar con su pena.
Sabía que ella solo había salido a por té.

Creo que la vida termina con la muerte, y eso es todo.
ustedes no han ido juntos de compras; de la misma manera,
que en mi nuevo listín de teléfonos de cuero negro está tu nombre,
y el número desconectado al que aún llamo.  



Long Distance II

Though my mother was already two years dead
Dad kept her slippers warming by the gas,
put hot water bottles her side of the bed
and still went to renew her transport pass.

You couldn’t just drop in.  You had to phone.
He’d put you off an hour to give him time
to clear away her things and look alone
as though his still raw love were such a crime.

He couldn’t risk my blight of disbelief
though sure that very soon he’d hear her key
scrape in the rusted lock and end his grief.
He knew she’d just popped out to get the tea.

I believe life ends with death, and that is all.
You haven’t both gone shopping; just the same,
in my new black leather phone book there’s your name
and the disconnected number I still call.



Tony Harrison, es un poeta Inglés, traductor y dramaturgo.  Nació en la ciudad norteña de Leeds en 1937, de una familia pobre, pero pudo obtener por unas becas brillantemente ganadas el privilegio de una sólida educación clásica en una buena escuela secundaria. Leeds, Grammar Schooll y en la Universidad de Leeds y recibió su educación en las obras clásicas.

 Es uno de los poetas más importantes de Gran Bretaña y muchos de sus trabajos se han realizado en el Royal National Theatre

Entre sus volúmenes de poesía, conviene destacar The loiners (1970), The school of eloquence and other poems (1978), Continuous (1981), V (1985), Loving memory (1987), The blasphemers´banquet(1989), Selected poems (1984), V and other poems (1990), A cold coming: gulf war poems (1992) y The graze of the gorgon (1992).

Como traductor, ha realizado las siguientes adaptaciones del francés para la escena inglesa: The misanthrope (1973) de Moliere, Phèdre (1975) de Racine y Oresteia (1981) de Esquilo, que bien podrían considerarse como piezas originales que toman como punto de partida la obra clásica.  



Traducción español, Roberto Samper. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SILENCIOS, DE UN ESPECIAL PERIODO, JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ-DÍAZ


Veníamos de todos nuestros puentes, / en la música de la multitud. /Desde las barandas / lanzábamos largos aretes /amarillos, / a la barahúnda de la calle, / chasqueaban en la cuneta. / Girábamos en el aire, / muy cerca del devenir. / Muy cerca, /solos en la noche. / Cómo sería amarte. / Cómo sería, / Amor.

Después de haber leído y prologado el poemario de Juan Francisco González-Díaz, “Una mujer es” NACE, 2012, en el que el tema del amor y el erotismo estaban presentes a lo largo de toda su obra. Estos días me acerco a su última publicación “Silencios, de un especial periodo” y, descubro con emoción que, esa voz sigue transitando, esta vez muy cerca del devenir, del acontecer: Cómo sería amarte, cómo sería…, repite con una estremecedora elocuencia, y quizás su palabra surge así como sentido a una existencia de silencios. 

A una existencia en un tiempo concreto de su país, en una etapa de desolación, de pobreza, de pérdidas y de belleza en la Cuba de finales de mil novecientos noventa. 

            En “Silencios, de un especial periodo” González-Díaz saca a la luz un tiempo concreto y nos traslada a una realidad de vivencias que se insertan en un espacio poético, en una etapa de melancolía, de penurias y de pérdidas. Nos traslada al eco de su memoria. Y en sus versos adjetiva vicisitudes, sonoriza ideas y  verbaliza sueños.

Sin embargo, a pesar de que su lírica está marcada por la separación de los lugares y seres queridos, de los silencios que él vivió y de los conmovedores efectos, destila su poesía una cierta serenidad y una entereza pensada y reposada. Una poesía repleta de simbolismos y añoranzas líricas, situaciones humanas y casi me atrevo a decir trágicas.  

El caballo de San Jorge
Por las calles andan los inmortales,
el caballo de San Jorge pasta frente a la casa
mientras comemos las alcachofas del jardín
condimentadas con el verdor de la impaciencia.
Todo es demasiado perfecto.
faltan los encendedores de la luz
y en el río no revienta
ni un milímetro de agua.

Vuelve el poeta una y otra vez a lo largo del poemario a su memoria, a una memoria objetiva, a la verdadera esencia del recuerdo. Al silencio que habita la poesía y para ello atraviesa los oscuros niveles y desciende a la Cuba empobrecida en busca del verdadera ambiente y nos muestra el reverso. Nos muestra el saqueo y el abandono, el dolor y la miseria.

Olor a polvo viejo exhalan. / De soslayo / rehuyen las miradas y aceptan / que el mundo sea los frijoles / Los frijoles y el polvo… /

            Nos entrega Juan Francisco González- Díaz, una poética valiente entre el lirismo adverso y la magia de una épica. Plasma la creación poética como proceso de conocimiento sobre la realidad social; el desolador paisaje de entonces y las formas de supervivencia.



“Silencios, de un especial periodo” está compuesto por una treintena de poemas cortos en versos libres. Un libro editado por el Centro Canario Estudios Caribeños –El Atlántico-, dentro de la colección que lleva por nombre ‘Cuadernos La Gueldera’, 2015. Incluye un prólogo del narrador y promotor cubano Arístides Vega Chapú. con una bella portada realizada por la pintora grancanaria Elva Ramírez Brandón, en la que podemos ver un precioso acrílico titulado “Rincón habanero”, recreación a partir de “Portales de La Habana” y fotografía de Guillermo Bello.

Juan Francisco González Díaz es un hombre de plurales actividades, poeta y narrador, psicoanalista y antropólogo cubano residente en Las Palmas de Gran Canaria. Pertenece a la Escuela de Poesía “De Canarias al Mundo” y el Centro Canario de Estudios Caribeños –El Atlántico-. También coordina el Taller Literario “Espejo de Paciencia” y el Taller de Poesía “Dulce María Loynaz” de Las Palmas de Gran Canaria. Tiene una decena de obras publicadas.

“Silencios, de un especial periodo” es un poemario sobre una época “traumática” de Cuba, escrito de una forma concisa y precisa como dice el prologuista Arístides Vega Chapú. Aunque yo añadiría que es una poesía concentrada y con una gran capacidad para fundir la desnudez de la palabra con la complejidad del sentimiento.

Juan Francisco González-Díaz ha sido capaz de transformar con su lírica el silencio en belleza y la belleza en una poesía que perdurará.  



 Foto: Portada del libro, "Silencios, de un especial periodo"
y Juan Francisco González Díaz con su esposa, Elva Rrodríguez Brandón, autora de la portada del libro.

sábado, 29 de octubre de 2016

De nuevo el Día de los difuntos, el Día de los muertos.


 flores, flores... para los muertos!
                         "Un tranvía llamado deseo"

El mes de Noviembre es el mes de la nostalgia, del misterio que nos roza, de los recuerdos.

Y cuando llegan épocas de crisis se revive la añoranza. Tiempos en que algunos corríamos por las verdes praderas con sueldos decentes y dinero para despilfarrar. Se revive la nostalgia de pasar las tardes-noches en casa viendo la televisión. Una televisión que nos parecía maravillosa con series como El fugitivo, Embrujada o Los ángeles de Charly. Y tardes de lluvias y de partidos de fútbol y hombres sentados delante del televisor siguiendo el partido al mismo tiempo que lo escuchaban a través de un transistor

Pero la programación estrella de la tele del mes de noviembre era El Tenorio de Zorrilla. "Estudio Uno" se constituyó en guardián de la cultura y emitía una serie casi siempre teatral donde afrontaba los misterios del corazón o un Tenorio que intentaba dar una explicación a esas preguntas que sobre la vida y la muerte nos hacemos los humanos con un Don Juan seductor y burlador de mujeres que asesinaba a hombres y deshonraba a los muertos. Un Don Juan que raptaba y seducía a una bellísima Doña Inés.

Y en el teatro como en el cine no puedo olvidar una secuencia inolvidable ¿Quién teme a Virginia Woolf?  El momento en que Edward Albee hace un homenaje a Tennessee Willians y entra Burton con un ramillete de flores secas repitiendo la famosa frase de "Un tranvía llamado deseo" ¡Flores, flores para los muertos! Y el grito desgarrador de Elizabeth Taylor porque su marido ha roto el pacto y ha asesinado al hijo ficticio.

Lo peor es que cuando llega el Día de los Difuntos y el de Todos los Santos me resulta triste pensar en nuestros seres queridos. Y no sé por qué vuelven a flotar esas palabras de la obra de T. Williams, la temperatura del aire desciende, se respira un intenso frío que va acompañado de recuerdos, de generosidad, de inteligencia, de amor. Por unos días nos contaminamos del efluvio de la muerte y dejamos atrás los egoísmos y los resentimientos. Y en silencio lloramos nuestras pérdidas.

El origen de la noche de Halloween, se remonta a la cultura céltica. Y era la noche en que los espíritus de los difuntos eran libres y vagaban por la Tierra. Creían que las almas benditas regresaban a la tierra, nos visitaban por unas horas. En una ocasión hubo entre esas almas un espíritu malévolo que iba por las casas pidiendo “truco o trato” y la leyenda asegura que lo mejor fue hacer un trato, es decir pactar con el espíritu, para librarse de las posibles maldiciones Y como protección surgió la idea de crear horrendas calabazas y encenderlas por dentro, no para darles luz como hacemos nosotros con nuestras velitas ardiendo, sino todo lo contrario son una velitas que tienen como fin espantarlos. Evitar encontrarse de nuevo con el espectro.

“Los antiguos griegos llevaban a sus muertos
pasteles, leche y vino. Nosotros seducidos
por una ilusión más refinada, sino más sabia,
les ofrecemos flores y libros”

Marcel Proust, Los placeres y los días

En la cultura anglicana y en la  luterana también cobraban vida los espíritus tanto que en algunas zonas la gente no dormía en sus camas esa noche para que los difuntos tuvieran un fugaz descanso.


En Méjico el día de los difuntos fue un culto anterior a la llegada de los españoles, ellos conservaban los cráneos como trofeos y los mostraban durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. 

Aún hoy mantienen la representación de la muerte, les hacen fiestas en los cementerios, elaboran altares en sus casas, e incluso les depositan sus alimentos preferidos. Celebran el Día de los Muertos Chiquitos, de los niños fallecidos, una Festividad que precede al Día de los Difuntos. Elaboran el pan de muertos que simboliza el ciclo de la vida y la muerte, y cocinan frijoles y arroz. Hoy completan la ofrenda colocando fotos de sus hijos disfrazados de calabazas o de brujitas.

En España y en Canarias en particular la familia se reunía y los mayores contaban a los pequeños de la casa los recuerdos de los que se habían ido. Todo alrededor de la mesa en donde siempre había algunos frutos secos, castañas, anís y con suerte vino de la cosecha familiar. Después acudían a los cementerios a limpiar las lápidas, enramar las tumbas y dedicar una oración de recuerdo y respeto a sus finado. Después el día 1 se celebraba el Rancho de Ánimas. Un grupo de personas recorrían las casas. Cantaban y tocaban el timple por los enfermos y por las ánimas de la familia.  

Hoy combinamos las costumbres tradicionales con otras más pintorescas llegadas del otro lado del Atlántico, así los cementerios se siguen visitando para enflorar y limpiar las tumbas de nuestros seres queridos que cobran vida. Les hablamos de acontecimientos presentes o pasados, de cosas que compartimos juntos. Pero con la muchedumbre los diálogos se entrecruzan y sin querer se crea malentendidos y miradas de extrañeza y de silencio y vagamos de un tema a otro.

En definitiva los que poseemos una ciega fe religiosa rezamos por los que se fueron pero no por el fin de su vida, sino por la continuación de un ciclo quizás porque eso nos da un efecto tranquilizador.

Pero cuando llegamos a una edad respetable entramos en una pesadilla y aturdidos rezamos más por nosotros, les pedimos a los que están más allá y a todos los dioses habidos y por haber para que nos ayuden con una muerte serena, en paz y con rapidez. Todo con la esperanza de que no nos trasladen a una mala residencia de ancianos o evitar ser durante un tiempo enfermos terminales, una pesada carga familiar.

En definitiva deseamos morir sin molestar a los demás.

Foto: Livia Amaya Samper  y foto entresacada de Internet.