lunes, 20 de marzo de 2017

EL CÁNCER, ASESINO VORAZ

A  veces se llega demasiado pronto a una cita, a un cine, a un teatro o a ese lugar donde habitan los muertos, a ese lugar tenebroso que nadie quiere ir. A esa cita con una enfermedad llamada cáncer que disfrazada de parca nos persigue, nos atemoriza, nos anuncia una posible muerte.

Y lo peor es que no respeta ni a niños ni a mayores. En el caso del cáncer infantil, la Sociedad de Hemato-Oncología Pediátrica informa que es la primera causa de muerte en España entre menores de 18 años, que cada año se diagnostican alrededor de 1.400 nuevos casos. Una enfermedad que lleva a muchos padres a cruzar la tristeza, a compartir el sueño y la vigilia, las risas y los llantos de sus hijos con devoción y ternura. A perseguir el sueño de alargarles la vida. Y aunque es cierto que unos consiguen arrinconar la enfermedad, otros se sumergen  en el recuerdo, en lo felices que fueron
juntos.  


El cáncer nos enseña a morir cada día, a luchar en soledad, a buscar el camino de regreso, a pensar en los poderes de Dios. Nos enseña el dolor y las despedidas como las de Pedro Santiago García, Clara Isabel Hernández o Pepe Rivero Gómez.

Pepe Rivero fue un hombre de corazón grande y generoso que comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero por el que sentía verdadera devoción. Estaba convencido que la obra del poeta debía ser publicada, leída y conocida. Durante algunos años, nos tropezábamos en la calle Triana. Nos confió el proyecto del Museo que , tanto él como su esposa, María Luisa Estévez, trabajaban con firmeza día a día. Hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras, él se negaba a los problemas que aparecían, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro. Hoy el Museo Domingo Rivero es una realidad, y aunque Pepe se ha marchado sus pensamientos  seguirán vagando libres, cordiales, entrañables en ese espacio común que él creó.

Pedro Santiago fue también un hombre discreto  y como gerente en “Quesos de Valsequillo” colaboró en proyectos artísticos-culturales que organiza el curador Diego Casimiro. A los tres el  cáncer acabó minando las fuerzas, a pesar de que lucharon y lucharon a brazo partido con la enfermedad, no lograron escapar de ella. Solo les quedó dulcificar la vida, dulcificar la muerte.

Clara Isabel vital, estaba convencida que la palabra y el sueño podía engañar a su terrible enfermedad. Y se puso a escribir. La literatura le alargó la vida, le brindó la oportunidad de sondear en sus emociones. Nos dejó tres libros publicados y una obra poética inédita.

Algunos investigadores creen que estamos más cerca de lograr terapias más eficaces y con menos efectos secundarios, de descubrir nuevos tratamientos que, aplicados a medida para cada caso, podrían acabar con las células malignas en constante mutación, lograr que no sea la tercera causa de muerte en los humanos.

¿Pero cuando lo veremos?  Si España se resiste a hacer reformas claves contra la escasa inversión en innovación y cultura científica, si no es capaz de apostar por la investigación, si permite que los científicos españoles tengan que exiliarse, si  leemos que es el país de OCD que más recortes ha hecho al presupuesto excepto Grecia.

¿Qué nos queda a los enfermos, luchar y luchar en vano? No  sería más útil como dice el escritor, Eduardo Sanguinetti que lucháramos nosotros por ellos y por nosotros, por todos, y que dejáramos de votar opciones políticas que recortan de manera homicida en investigación científica y en el sistema público de salud. Porque nadie sale a flote de ninguna cuestión importante de la vida luchando en soledad ni aplicando un libro de citas célebres de Paulo Coelho.


Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

domingo, 19 de marzo de 2017

Ha fallecido el director del Museo Domingo Rivero

En el día de hoy ha fallecido el director de nuestro Museo, don José A. Rivero Gómez.
                                    A partir de las 13: 00 horas estará en el Tanatorio San Miguel  en la sala 109.
                                                                                    El entierro tendrá lugar mañana lunes 20 de marzo a las 15.00 horas en el Cementerio de Las Palmas.

En estos días en los que celebramos el V aniversario de un Museo dedicado por y para la cultura. Un proyecto vital al que tantos años dedicó junto a Luisa Estévez, su esposa y sus hijos, Domingo y Ana a los que les ha inculcado su pasión por la cultura y las artes. Un espacio que el 19 de marzo de 2012 abrió sus puertas a la ciudadanía y por el que siempre apostó. Era su ilusión, así como que el legado de Domingo Rivero se diera a conocer y que se continuara investigando en generaciones venideras.
LO HERMOSO DEL VIAJE ES LA GENEROSIDAD DE LA VIDA, PEPE RIVERO, LO SABÍA.

viernes, 17 de marzo de 2017

Ángela Molina, presenta en el Domingo Rivero, su poemario, "Gula"


CONFLUYO EN TI
El poema se desliza por tus muslos
por el abismo de tus nalgas
sube montes escarpados
ruge como una tempestad

No hay distancia aunque parezca
que unos pocos centímetros se extienden
en medio de los ojos con los que nos miramos

Muero en ti, si la muerte es dejar de ser una
escapar de las fronteras marcadas por la piel

Muero en ti, en la concavidad de tu obsidiana
si la muerte es abolir el pensamiento y el tiempo

No hay deseos ni cimas conquistadas
ni ansias de poseer ni propio aliento
sólo ojos para meterme en ti

 Soy tus pies que se mueven
soy tu pecho que exhala
soy esa gota de ambrosía que tu sexo me ofrenda
quiero morirme en ti
aprender el aroma  fundirme en tu calor  y desaparecer

RETRATO DE MUJER QUE MIRA AL MAR

Es el mismo este mar mirado desde aquí
Desde la lontananza de esta tarde de junio
desde la algarabía de esta noche de abril

Es el mismo este mar ajeno y siempre otro
Este mar con todos sus caminos por andar




Antonio Arroyo acompaña a la autora y entren otras cosas dijo: Entre el horror y el placer, entre el infierno y el paraíso, nuestra poeta venezolana Ángela Molina nos presenta un poemario breve titulado Gula; pero de una intensidad que a mi entender le proporciona muchísima eficacia al conjunto. Y esta concentración, por tanto, produce un estallido poético que demostraremos más adelante.

No en vano abro este comentario con la preposición entre, que no solo caracteriza a la obra sino a la poeta, por su condición de hija de emigrante canario en Venezuela, tema ya tratado en su poemario anterior, Aclaratoria. Esto le da a la poeta una doble condición fronteriza en cuanto a la cosmovisión y en tanto a la expresión poética, no solo como venezolana sino como mujer. Y estas circunstancias son el motor que impulsan a Ángela Molina a un alejamiento crítico necesario para observar la realidad por encima de los determinismos y clichés poéticos e, incluso, socioculturales. Doy fe de que nuestra autora cuenta con las herramientas sociales, culturales y afectivas y de que es capaz de lograr esa bendita química del error que el que escribe llama poesía [...]

Después se hizo una lectura-recital de una selección de poemas en la que intervinieron Rosario Valcárcel, Manuel Díaz Martínez, Ruben Mettini y Juan Francisco Santana. 

¿Sigue la vida aunque nos la arrebaten? se pregunta Ángela Molina en Gula. Y sus poemas van dando respuesta a esta interrogante a través de un viaje hacia sí misma, cuyo punto de partida es lo colectivo para llegar a la esencia de lo íntimo individual.

El libro de poemas Gula (Editorial Eclepsidra, 2016), Un poemario que nos introduce en el horror cotidiano de una sociedad fracturada para luego tomar como puerta el océano Atlántico y descubrir otro destino, uno signado de antemano, en los parajes propios del padre ya ausente, para hallar la identidad en los pasos de los ancestros y saberse perdida en el azul inmenso que separa Venezuela de Canarias. Dos patrias, dos tierras de acogidas el diario de un viaje íntimo hacia el erotismo que arriba finalmente, a la herida fundamental vinculada a la poesía.


Ángela Molina, autora venezolana de origen canario, es Licenciada en Comunicación Social y Abogado por la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado dos poemarios anteriores:Aclaratoria (Editorial Bid&Co, 2013) e Imprudencias (Editorial Diosa Blanca, 2015) 

face/rosariovalcarcel

martes, 14 de marzo de 2017

La poesía confesional de Anne Sexton

DESEANDO MORIR

Ya que lo preguntan, la mayor parte de los días no me acuerdo.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Después, casi innombrable, vuelve la lujuria.

Incluso en ese instante, no tengo nada en contra de la vida. Conozco bien las hojas que mencionan,
los muebles que sacaron al sol.

Pero los suicidas tienen un idioma propio.
Como los carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

Dos veces me pronuncié tan claramente,
poseí al enemigo, me comí al enemigo
le arrebaté su oficio, su magia.

Así, grave y pensativa,
más tibia que el agua o el aceite,
descansé, babeando por el agujero de la boca.

No pensaba en mi cuerpo ante la punta de la aguja.
Ni siquiera había córnea o restos de orina.
Los suicidas ya traicionaron al cuerpo.

Nacieron muertos, aunque no siempre se mueran,
y, deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta un chico podría mirarla y sonreír.

¡Meterse toda esa vida debajo de la lengua!—
eso, en sí mismo, se vuelve una pasión.
Dirán que la muerte es un hueso triste y golpeado,

con todo, año tras año me espera,
para deshacer con delicadeza una vieja herida,
para soltar mi aliento de su prisión insana.

Compensados así, los suicidas se encuentran a veces
furiosos con el fruto, una luna inflada,
dejan el pan que confundieron con un beso,

dejan la página del libro abierta por descuido,
algo sin decir, el teléfono sin colgar
y el amor, fuera lo que fuese, como una infección.




CUANDO EL HOMBRE PENETRA A LA MUJER

Cuando el hombre
penetra a la mujer,
como oleaje que rompe en la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca de placer
y sus dientes relucen
como el abecedario,
aparece Logos ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo
para que nunca
vuelvan a separarse
y la mujer
trepa a una flor
y se traga el tallo
y aparece Logos
a liberar sus ríos.
Este hombre,
esta mujer
con su hambre duplicada,
trataron de atravesar
la cortina de Dios
y por un instante lo lograron,
aunque Dios
en Su perversidad
desate el nudo.


Anne Sexton. La poesía confesional de Anne Sexton, al español La estadounidense Anne Sexton, una de las poetas más subyugantes y trasgresoras del siglo XX, abrió su vida en canal y construyó un universo creativo con su cuerpo y alma como material poético, al que puso punto final quitándose la vida. Ahora se publica por primera vez en castellano su poesía completa. 

Anne Sexton (Massachusetts, 1928-Boston, 1974) caminó toda su vida entre la pasión y el hundimiento hasta que, como ya hiciera su amiga la poeta Sylvia Plath, decidió suicidarse con todo un ritual y después de beberse dos vodkas, tomando un tercero en la mano y vestida con el abrigo de piel de su madre, se encerró en el garaje y se sentó al volante de su Cougar rojo. Entonces puso en marcha el motor y encendió la radio...

 Así se acabó con una de las vidas poéticas más ricas, más laureadas y admiradas y comenzó la historia de un mito, al que José Luis Reina Palazó, poeta y traductor de toda la obra de Sexton, compara con la de Lorca, “por su grandeza metafórica y ritual con la muerte”. “Se podría decir -explica José Luis Reina- que Anne Sexton en Estados Unidos es tan grande, tan simbólica y tan admirada como Lorca en España, por ese acercamiento a la muerte constantemente en su obra, por el uso de metáforas y ricas imágenes y porque se trata de una poesía del alma que enseña todo lo que ella sufre, al tiempo que hace que la gente se acerque a ella como un imán", subraya. Así es que la edición, por primera vez en castellano, de toda la poesía de Sexton en un solo volumen, de casi mil páginas, publicado por la editorial Linteo, dirigida por Antonio Colinas, que ya sacó a la luz un poemario de la estadounidense, “Poema de amor”, es todo un acontecimiento, una oportunidad para acercarse a esta creadora representante de la poesía confesional. 

En opinión de Reina, Sexton realiza el deseo de Kafka sobre los libros que necesitamos: “Han de ser como el hacha que rompe el alma helada en nosotros”. “Ya en sus tres primeros libros, ‘Al manicomio y casi de vuelta’ (1960), ‘Todos mis seres queridos’ (1962) y ‘Vive o muere’ (1966) el hacha de su poesía rompe el hielo del alma acostumbrada a la rutina cotidiana de lo convencional y la exigencia de rendimiento social”, escribe Reina Palazón en la introducción del libro. Este volumen incluye además de la introducción y notas del traductor, un prólogo de Maxine Kumine, escritora y amiga de Sexton, en el que dice: “Ningún otro poeta americano de nuestro tiempo ha gritado públicamente en voz alta tantos detalles privados”. Anne Gray Harvey (Anne Sexton) nació el 9 de noviembre de 1928 y era la menor de tres hijas de una familia burguesa. Pasó la mayor parte de su vida en diversos barrios ricos de Boston. Hija de próspero fabricante de lana, dejó la universidad y se casó. Pero con el nacimiento de su primera hija (tuvo dos) ya sintió el contacto con el abismo por una depresión posparto. Desde ese momento comenzó una intensa vida al límite del desplome que solo encontró alivio con el torrente de la palabra poética, con la creación. Con su primer libro “Al manicomio y casi de vuelta” (1960) se hizo rápidamente famosa; en él describía ya su sufrimiento y su estancia en la clínica de nervios, la terapia y su confrontación con los traumas del pasado. Y desde aquí se inicia, como indica Reina Palazón, lo que caracteriza toda su lírica: “La utilización descarnada del material autobiográfico y su precisa transformación en forma poética”. En los diez libros siguientes escribirá de forma descarnada de la contradicción del amor y odio en la maternidad, del alcohol, las drogas, la labilidad psíquica, el delirio, el aborto, la masturbación, el incesto, el adulterio, el suicidio, o el éxtasis sexual destructor. 

Algunos de sus libros fueron nominados para el National Book Award. Entró en la Royal of Literature. Recibió beca tras beca para escribir y viajar. Fue profesora en la Universidad de Boston, y en 1967 recibió el Premio Pulitzer y el Shelley Award de la Poetry Society of America. Recibió, además, cuatro Honoris Causa por diferentes universidades. Formó parte del jurado del Pulitzer. Y leyó poemas viajando por todo el país. Delgada, alta, morena de ojos azules, seductora, feminista, Anne Sexton desmontó el modo de vida burgués americano con palabras desnudas y sangrantes; certeras, carnosas y viscerales, pero sobre todo de una belleza infinita.

Publicado en  www.eltelegrafo.com.ec

sábado, 11 de marzo de 2017

Dunia Sánchez Padrón, Abstraismo en el Museo Domingo Rivero


Siempre he dicho que Dunia Sánchez es una mujer que a pesar de su aspecto tímido y de su discreción, es valiente y trabajadora, tanto que ha ido creando a lo largo de una década una amplia obra pictórica, pero no solo pinta, hace sus pinitos en la música, imparte un taller de pintura, escribe poemas y narrativa; textos breves, donde nos sumerge en sus sueños y reflexiones, en la lucha humanística.



Pero Dunia es ante todo una pintora que ha logrado prescindir del concepto de la realidad que nos rodea y de la belleza tradicional. Se deja llevar por sus sentimientos y por su realidad íntima y nos proyecta su creación. 
Nos presenta su nueva exposición titulada Abstraismo en la sala del Domingo Rivero. Una exposición que estará abierta hasta el día 20 de marzo del 2017. 

Una obra compuesta por pasteles en una incursión al simbolismo, en la que arrincona por completo las referencias de la realidad, para sumergirse poco a poco y con cautela, composiciones donde prima lo abstracto como fuerza imperante en lo irreal.

Una manifestación de sus vivencias, de las alegrías y de sus silencios. Una abstracción en la que, siente como un anhelo que le lleva a buscar algo diferente, a probar otras cosas, a experimentar en el uso del color casi como una tempestad, en el registro del pastel que funciona como signo de una estética romántica, en la búsqueda de la belleza, en las formas y la composición que transita sobre el lenguaje del surrealismo. 

Una exposición compuesta de elementos bellos: vasijas, jarros en donde juega con una paleta de colores fríos y cálidos. Elementos de los que brota la Naturaleza, hojas de plantas que parece que germinan en los recipientes. Un paisaje ilusionista que nos recuerda a los heredados de la cultura aborigen.

Y también mutaciones, la metamorfosis de objetos que se fraguan de una forma espontánea, en formas insinuantes o geométricas, imágenes extrañas que parece que flotan. Imágenes irreales, casi antropomorfas en la que descubrimos un ojo o la llama de la vida.

Una exposición que a pesar de que Dunia Sánchez ha querido disolver las referencias reconocibles de este mundo podemos percibir que, entre las manchas de color hay poética, connotaciones del figurativismo, como la silueta de un conejo o una mujer o conchas y caracolas.

Según la artista su inspiración es el mundo como manantial de los pasos que damos, y que llega dibujando o impartiendo un taller de dibujo en esta casa, en el Museo Domingo Rivero, en la que felicitamos a una de las alumnas, a Allisson Rivas Logan, que “con sus lápices de colores ha garabateado su carga emocional, su realidad como un ensueño, su creatividad o quizás su Universo secreto y lo ha realizado con una comprensión de la composición, con unas imágenes sencillas e ingenuas que reflejan la mano de la maestra.

La obra de Dunia Sánchez dotada de fuerza en el color, apela a la intuición, a la imaginación, al simbolismo que impulsa de alguna forma al espectador a pensar que hay algo más detrás de cada una de sus obras. 

facebook/rosariovalcarcel

martes, 7 de marzo de 2017

CARNAVAL POLÉMICO EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA


Ha llegado el carnaval, los días equívocos y carnales en el que las noches se convierten en una explosión de luz, hierven los deseos, los maquillajes y las fantasías de oro y plata, de plumas y lentejuelas. La muchedumbre ríe y se balancea al ritmo de murgas que censuran o lanzan improperios a gobernantes y personajes conocidos de la sociedad. Bailan con las comparsas, dan rienda suelta a la ficción y el humor, y por encima de las cabezas enmascaradas agitan los brazos, tiran polvos talcos, gritan, escapan de la cotidianidad, escapan de sí mismos.



El carnaval juega un papel liberador. Un papel en la que los Drags Queen expresan provocación con sus ropajes, zapatos y actitudes. Pero este año en el Parque Santa Catalina se ha formado un revuelo, la parodia titulada: Mi cielo, yo no hago milagros; que sea lo que Dios quiera, ha creado algo más que malestar y opiniones para todos los gustos. Unos dicen que hay ataques homófobos, que solo hay una transgresión dentro del espíritu de los drags, otros que se ha faltado al respeto y a la libertad de los demás, a las religiones cristianas y a la historia, que es ofensivo e innecesario. Apocalíptico.

El director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, Israel Reyes comenta que la actuación de la Drag Sethlas, vestida de Virgen y Jesucristo crucificado: Es, artísticamente hablando, impecable y no tenía intención de ofender, que solo hay una utilización del lenguaje estético como lo hacen pintores, escultores, directores de teatro o de ópera, o como ocurre en la literatura. Otros han visto en la imagen de la Virgen más amor que burla; más profesionalidad que chabacaneríaLo cierto es que ha intervenido hasta el Obispo de Canarias, Francisco Cases lamentando "la frivolidad blasfema” del espectáculo.

Llegados a esto, prefiero recordar otros tiempos, los tiempos de la prohibición, cuando el carnaval era frenesí, aturdimiento de los sentidos, la transgresión metafórica de las normas. Alegría y respeto. Me gusta retroceder en el tiempo en que el carnaval era una fiesta popular, y adopta máscaras igual que los primitivos o los actores griegos o latinos. Me gusta recordar la época de las máscaras, de esas caretas pendientes de un hilo, de esas caretas que decía Alonso Quesada: “compraban el sábado y el domingo entraban en su casa con ella puesta” 

Llevar careta era poner la voz en falsete para fingir quien no era y ejercer la posibilidad de mostrarse atrevido o lanzar proposiciones a las mujeres que encontraban a su paso, pasarse por adivino y leer la suerte sin ser reconocido. Coqueteaban, reían, bromeaban, hacían cabriolas. Y si el interlocutor encajaba la broma le expresaba su sentimiento, la sacaba a bailar,  la invitaba a torrijas y aguardiente o les amenazaban con escobas para que les diesen limosnas. Otras veces, el público perdía el tino y, sin saberlo, se dejaba arrastrar por una  mascarita que nos hacía una pequeña reverencia, al mismo tiempo que se sujetaba con las manos el borde de la falda, como queriendo decir:

- ¿Baila usted? Finalmente vivían lo que en aquella época se podía tachar de momentos de locura en la que terminaban bailando con arrebatados suspiros, hombres con  hombres o mujeres con mujeres.  
Lo peor es que por aquel entonces yo era pequeña, y aquellas mascaritas vestidas con tules, refajos, pijamas, sombreros: todo antiguo y amarillento de estar guardado durante años, con sus caretas acartonadas y deformes que imitaban viej@s, diablos, monstruos, me daban pánico. En la inconsciencia infantil era imposible creer que fueran seres humanos.

Pero cuando más me asustaban era cuando se acercaban y con grititos casi histérico preguntaban: 

-¿Me conoces, mascarita?

Ahora las máscaras son de diseño. El sexo no es un tabú sino un derecho. El carnaval es una alegoría a la vida, una entrega a la muerte simbolizado en el entierro de la sardina. Una fiesta de masas, casi un gigantesco botellón en el que se entremezclan la fantasía de las Reinas con los Drags Queens.

Un carnaval en el que yo sigo escuchando -¿Me conoces, mascarita?

Foto, Juan Vivanco Antón Cabezo T

miércoles, 1 de marzo de 2017

Una carencia íntima, Juan José Millás

Qué vida. Aquí al lado, dos chalés más allá de éste que ahora ocupo yo con mi familia, viví hace treinta años una historia de amor irrepetible. Yo era un joven algo particular, pues la seguridad absoluta de que me haría rico –como así ha sido– en el momento en que me pusiera a ello me daba mucho más tiempo libre que al resto de mis compañeros o amigos, empeñados en labrarse un porvenir en general bastante agotador. De manera que entretenía mi ocio yendo de acá para allá y aprendiendo cosas –como jugar al billar o hacer cócteles– que ya de mayor me han resultado enormemente útiles.

El caso es que una de estas actividades con las que procuraba entretener mi ocio consistía en robar objetos en los grandes almacenes. Sujeta corbatas, gemelos,  broches, cinturones, bolígrafos, calcetines, libros, discos y, ocasionalmente, un par de zapatos, gozaban de mis preferencias frente a otros objetos más valiosos, pero de complicado acceso. En realidad lo que menos me interesaba de estas incursiones era el botín, que repartía generosamente entre mis amigos; yo me quedaba con la emoción de vulnerar la ley enfrentando mi limitado talento a un sistema 1 ponerse a: poderoso por cuyo interior la gente circulaba de un lado a otro, llena de paquetes, como las locas hormigas por el interior de sus galerías. Yo, sin embargo, circulaba por esos túneles, horadados por escaleras mecánicas y huecos de ascensor, ajeno a aquella lógica de intercambio que parecía consumir a hombres, mujeres y niños. La mirada de locura que les veía utilizar al inclinarse sobre un artículo, para valorar su condición y su precio, me parecía fuera de lugar y me costaba comprender que les gustasen las cosas que les gustaban; pero sobre todo, que pagaran por ellas el precio que pagaban. Argumentaba que si algo te atrae debes encontrar el camino menos arduo para conseguirlo. Claro que yo soy un poco especial, pues la verdad es que siempre he obtenido lo que me apetecía sin invertir en ello grandes esfuerzos. Esa facilidad innata ha provocado siempre entre los otros y yo un distanciamiento poco apto para la creación de un clima de comprensión mutua.

Recuerdo, por ejemplo, que siendo niño se pusieron de moda unas plumas estilográficas que tenían alguna característica especial. Pues bien, mis compañeros de clase ahorraron durante meses para llegar a comprarla; ignoro cómo no se les agotó el deseo en una espera tan larga. En cambio, yo me fui un sábado a unos grandes almacenes y la robé. Se podría pensar que con esta actitud mía se corren grandes riesgos. Pero no es cierto; en mi caso, al menos, puedo  horadar noches ni el modo en que tales sucesos llegaron a inscribirse en mi conciencia. Sí sé que en torno a ellos se han articulado todos los demás hechos de mi vida afectiva y que no ha habido un solo día desde entonces en el que no pensara en aquella mujer, cuya casa abandoné al regreso del marido insensible. En cualquier caso, la aventura transformó mi carácter, dotándolo de unos matices nostálgicos propios de aquellos seres que sufren una amputación íntima, una carencia, una separación que sólo la muerte es capaz de aliviar, siquiera parcialmente. Entre tanto he ganado el dinero preciso para comprar estos terrenos donde estaba su casa y donde pienso erigir una enorme escultura, tallada en piedra, que reproduzca lo más exactamente posible aquel armario.

Tal vez ella, si vive, reconozca el mensaje y comience, como yo, a anhelar la muerte.

lunes, 27 de febrero de 2017

De nuevo, recuerdo La Fiesta de los Indianos


                           Para todos los palmeros que hacen posible esta fiesta.

                                             El lunes de Carnaval se celebró la Fiesta de los Indianos en La Palma, y una vez más llegó al Puerto de Santa Cruz un barco lleno hasta rebosar de Indianos procedentes de Tenerife.

Un barco que simulaba llegar desde la otra parte de nuestra Atlántico, impulsado por un mar de sombras grisáceas, por voces que resonaban por el Malecón, un barco que atracó como decía Carmen Laforet en su libro “La llegada” sin gran prisa por llegar al otro lado del mundo.

 Pero cuando por fin colocaron la escalinata y empezaron a bajar los pasajeros, pudimos ver junto con sus compañeros de viaje a un personaje de excepción, a un pasajero especial, a Sosó, más conocido por la Negra Tomasa, que con su cuerpo regordete, su vestido impecable, su sonrisa entrañable, sus mejillas pintadas y sus pestañas verdes fluorescentes derrochaba gracia y talento, bailaba al son del ritmo caribeño:

Maní, Maní
Si te quieres por el pico divertir
Comete un cucuruchito de maní …


En seguida la explosión de alegría y de generosidad nos atrapó, se adueñó de todos. Se escucharon palmas, se dieron vivas y con voces enloquecidas  entonamos canciones. Y llenos de risas y vestidos de riguroso blanco no dejábamos de agitar los polvos con fuerza, con tanta, tanta fuerza que rápidamente una polvacera quedó suspendida en el aire y se convertía en una humareda de plata que nos llenaba de júbilo y de tal excitación que gritábamos:
-¡Viva la Negra Tomasa!

Yo estaba tan extasiada que hubiese deseado abrazarla.

Mientras, en el atrio del Ayuntamiento capitalino, una multitud ansiosa esperaba el tradicional ritual de la llegada. Este año, de nuevo con unos seres maravillosos, con Antonio Abdo, Pilar Rey y acompañantes. Emocionados esperaban el retorno con los representantes oficiales. 

Por fin La Negra Tomasa llega a la Plaza de España con ese don innato que posee para hechizar la fiesta, flota en medio de una multitud que se agolpaba entre sus calles, que vibraba entre densas nubes de polvo que semejaban a una hoguera. Y entonces recordé aquellos tiempos en que éramos niños pobres,  en que la vida era humilde y nos acercábamos extasiados y con miradas tímidas a darles la bienvenida, a besarles, a curiosear la llegada de nuestros compatriotas que llegaban después de cumplir un sueño, de hacer el mundo.

Todos iban vestidos muy elegantes. Ellos fumando cigarros puros, con los bolsillos repletos de dólares acarreando jaulas con loros y pesados baúles, ellas con sus faldas largas, sus pamelas y sus abalorios. Ataviados a la usanza americana bailaban bajo un decorado renacentista que parecía que crepitaba, que a pesar de estar desdibujado por el tiempo también se emocionaba. Porque la Fiesta de los Indianos consigue con mucha clase rememorar la antigua llegada de miles de palmeros que volvieron desde Cuba.

Consigue a través de esas cataratas de polvo ensalzar la memoria de aquellos años de lucha y de dificultades económicas, consigue acercarnos a las sombras y las luces de miles de hombres y mujeres emigrantes que al regresar a su tierra se les comenzó a llamar Indianos.
Un año más, la fiesta de los Indianos vuelve a triunfar, a trascurrir según el ritual de la época, con el ritmo palpitante de la música, con el diálogo de la tradición, con el encanto de la dicha ante la vida, con esa lírica que envuelve el regreso. Transcurrió  igual que una batalla blanca que deja escapar la fragancia de su olor. Su ligero temblor.
Una fiesta que nos recuerda que estamos hechos de polvos y de sueños. Unos polvos que a pesar de haber pasado varios días, aun sus huellas permanecerán entre nosotros durante mucho tiempo como testimonio del mestizaje cultural entre La Palma y Cuba.

Foto antigua blanco y negro: Carnaval de Indianos. Tomda del blog María Victoria Hernández.

martes, 21 de febrero de 2017

Entrevista a Rosario Valcárcel por Ángela Molina Calzadilla

Una poética al cuerpo masculino. 

 A partir de una poesía que da fe de la experiencia, con una carga sensual del placer, del gozo y del sufrimiento, de la fantasía y la conciencia, de lo efímero de la vida, la escritora esboza los cimientos de la poesía erótica femenina en Canarias.


La geografía del cuerpo masculino ha sido, hasta hace poco, potestad de los amantes de su mismo género. Y es tan extenso y fértil el paisaje que ofrece la sensualidad del hombre a los ojos de la mujer que lo desea, que lo goza, que lo sufre, o lo añora. Ese cuerpo de macho, los deseos que atiza, han sido prohibidos para las hembras que comparten su lecho, en el verbo, al menos. En ese aspecto, tienen tanto por decir las mujeres.



El nombre de Rosario Valcárcel es, en Canarias, sinónimo de poesía erótica femenina.  Tal vez no sea la única, pero es la pionera. Sin duda, no es tan solo una poeta erótica, pero es lo que la marca.  Es una mujer que reconoce: “Soy discípula de Afrodita”.  Y poco después afirma: “Pocos hombres sobrevivirán.”

Una mujer que proclama que vive “para el placer” y que apuesta, “si dios devuelve la inocencia a los arrepentidos” y se adentra en “la inutilidad de la vida.” A una mujer así, es preciso temer: una, que confiesa que “se entrega al diabólico tránsito” y que al amante le confiesa “tu recuerdo me da sed”. De una hembra que dice que “el deseo el el árbol más bello” y, asiente, “me gusta Castilla desolada”, es preciso huir.

En su poema
Al fin estrenamos las sábanas color carmesí, escribe:

Igual que a Diana te sorprendí en el baño,
Te reías, te mirabas, firme y erecto, la carne
Efímera nacía como tridente vencedor…

Cuánto ansío tu virilidad, juntar
Nuestros sentidos.

Como contrapartida, el poeta venezolano Víctor Valera Mora escribía:

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás
Y cómo los demás ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor

Pero, ¿qué tienen que replicar las hembras? ¿Cómo camina un hombre a quien le han hecho el amor? ¿Cómo mueve los pies, dentro del lecho, un hombre que ha sido gozado? ¿Cómo gira la llave de la ducha? ¿Cómo respira un hombre que apenas hace poco ha sido trasegado? ¿Qué piensa un hombre que recién ha hecho el amor? ¿Le acaricia un pecho a la mujer amante? ¿Cierra los ojos y piensa en el orgasmo, en el trabajo, en los números de los negocios, en la amante de la alcoba clandestina, en la infinitud de las hembras?


El discurso erótico femenino, que en el caso de Rosario Valcárcel se llama Las Máscaras de Afrodita, (Ediciones IDEA, 2009, NACE, 2013), está escribiéndose ahora. Después de ser diosas, prostitutas sagradas, Astartès y Marías, de conquistar la ilusoria igualdad, de reconocerse otras, distintas, poderosas, las mujeres se esbozan, certeras, como amantes. Atreverse a caminar entre estos lodazales es empresa de locas, de aventureras, de poetas. Rosario Valcárcel es una de ellas.


1.- En su poema Después de la lluvia, el verso final afirma: “la eternidad sí está al alcance de los vivos”. ¿Cómo acceder a la eternidad? En su opinión, ¿es tarea del poeta, del artista? ¿Qué aportan los escritores a la sociedad actual?

Sabemos que nuestra vida y nuestro ser es mortal pero intentamos acceder a la eternidad verbalizando la experiencia del amor, la música, la belleza…quizás deseamos encontrar algo superior a lo simplemente humano. De todas formas creo que es tarea de todos, vivir“el regreso”, aliviar el sufrimiento humano de la Finitud.

Los escritores debemos aportar pensamiento, reflexión, deleite, y sobre todo coherencia y compromiso social. 

2.- ¿Qué conmueve a Rosario Valcárcel? La infancia, el erotismo, la inutilidad de la vida, parecen ser algunas de sus constantes poéticas. ¿Cómo es su proceso creativo, tanto en la poesía como en la narrativa? ¿En qué se diferencian?

La infancia me conmueve, creo que es un territorio del cual nunca debemos salir del todo.Por eso mi creación, casi siempre, parte de la evocación, de la memoria que tan necesaria es para ahuyentar el olvido. Me conmueve también ese cine sentimental de mi juventud en donde todo se imaginaba, se soñaba. Historias de amor tratadas con gran delicadeza. Abrazos seductores, besos que derrochan sex appeal. Un cine que emocionaba, que excitó mi adolescencia.

El proceso creativo surge si estás atento. A veces es una imagen de una película, una frase que escuchas. No sé, o simplemente estar en estado gamma (risas).

En la prosa el proceso es igual, lo que vez y escuchas, la vida misma, o simplemente un sueño. Creo que para ambas cosas se necesita, curiosidad, observación y leer, leer.

En definitiva, el proceso creativo se basa en trabajar, trabajar, borrar, escribir y volver a reescribir. Un día o una semana de trabajo y todo se puede reducir a unas frases o a una palabra en el caso de la poesía.

3.- Usted afirma que los artistas necesitan “contar sus secretos, sus emociones”. ¿Se inscribe dentro de la corriente de la poesía confesional?

Creo que todos necesitamos, en alguna medida, “confesarnos”, enfrentarnos a una visión del otro sobre ti, expresar las angustias que guarda la memoria. Eso nos humaniza.
 Mi poesía, más que confesional, yo la definiría como una poesía de la experiencia con una carga sensualdel placer, del gozo y del sufrimiento, de la fantasía y la conciencia, de lo efímero de la vida.

4.- La escritora venezolana Victoria De Stefano, en reciente entrevista, asevera: “Cuando escribo no sé qué sexo tengo. Se me olvida. Soy mujer, no estoy cada cinco minutos recordando que lo soy, incluso creo que en aquel momento la interioridad de un escritor está sin género o con los dos géneros.”¿Usted qué opina? ¿Existe una literatura femenina?

Quizás tenga razón Victoria De Stefano. El hecho de que la literatura se siga clasificando por sexos, es porque, históricamente, ha existido una literatura femenina con unas características propias, aunque ese pensamiento cada día se difumina más.

Ahora bien yo me pregunto ¿Hay una literatura masculina? Porque yo he escrito sobre el erotismo de hombres y mujeres, lo que cambia es la reflexión. La mirada.

5.- Usted afirma que un poema erótico "debe despertar los sentidos, contener  pasión y ternura y, sobre todo, belleza". ¿Qué lecturas o relatos eróticos marcaron su inicio? ¿Cuáles escritoras y poetas ha leído que cree hayan influido en su obra? ¿Cómo empezó a escribir poesía erótica?

Mi primer contacto con el erotismo fue, como muchos niños de mi época, a través del cine, de fotografías de los libros de Arte, de las cosas que contaban mis amigas…

 Ahora bien las lecturas que marcaron el inicio y el deseo de escribir sobre esos temas surgió a raíz de leer aquellos libros de color rosa que comenzaron a publicarse a finales de los setenta, a la muerte de Franco, ellos formaron parte de una colección erótica llamada “Sonrisa Vertical”. Yo me aficioné a ellos.

En mis comienzos literarios escribí narrativa sensual, lo de la poesía fue más tarde, de hecho tengo publicado una trilogía de relatos eróticos: “Del amor y las pasiones”, “El séptimo cielo” y “Sexo, corazón y vida”. Entre los autores que influyeron en mí: Henry Miller, Anaïs Nïn, entre otros.

6.- Usted ha dicho quepara escribir erotismo se necesita mentes sin prejuicios ni temores dispuestas a exponer explícita los deleites sexuales". ¿Por qué escribe una mujer literatura erótica? ¿En qué se diferencia de un hombre que lo hace? ¿Ha sido copado y definido el discurso erótico por los hombres? ¿Qué tiene que aportar la mujer en este sentido? ¿Acaso hay un vacío en cuanto a elaborar una poética del cuerpo masculino?

Sí, en el mundo actual en que todos somos producto de nuestra cultura. En España la mujer lo ha tenido muy difícil, ha pasado por siglos de tabúes religiosos y morales, por la oscura etapa del franquismo, aunque por fin junto con los hombres hemos conseguido un sexo sin culpabilidad. Un sexo como fuente de placer rica y estimulante, un sexo donde  el deseo sea infinito.

Afortunadamente la mujer de hoy se impone como ser que reivindica su sexualidad y no como objeto deseado.La mujer de hoy, visible, explora y descubre su cuerpo, realiza juegos eróticos, se encuentra libre de la culpa, del pecado por lo que en literatura aporta un registro erótico repleto intimidad y ternura de una forma sutil que no es tan diferente a la literatura erótica escrita por hombres.

Y con respecto a la poética del cuerpo masculino, estoy convencida que mientras haya deseo y sueño no habrá vacío para elaborar una poética del cuerpo masculino. 

7.- ¿A qué se refiere cuando afirma que el poemario Las máscaras de Afrodita colmó  "sus ansias de levedad”…?

Me refiero a que el poemario “Las máscaras de Afrodita” colmó un vacío comunicativo, me permitió escapar, subir a las nubes, a ese lugar sin peso que llamamos levedad.



8.- En su libro La prostituta sagrada, su autora Nancy Qualls-Corbett transita por la historia de la sexualidad y el rol de la mujer a partir de culturas antiguas. Allí analiza el papel divino que se otorgaba al cuerpo femenino y  sus poderes de creación y curación. También Hans Peter Duerr, citado por Mithu M. Sanyal en su libro Vulva: la revelación del sexo invisible, escribe: “Originalmente la diosa daba a entender mediante la apertura de sus piernas que estaba dispuesta a regenerar a aquel que entrase en ella”. Así mismo, Octavio Paz  habla de “una sociedad que ha tenido que domar el sexo”. Y usted, sostiene “Ahora, afortunadamente, se vive y se siente de otra manera, porque en la sociedad actual todo es erotismo, empleándose en la publicidad, política, medios de comunicación, el cine…"
Sí, afortunadamente hoy el sexo se siente y se vive, es aventura y misterio, pero también es juego, es empatizar, sentir y al  mismo tiempo es un acto de complicidad y eso lo saben bien los medios de comunicación, la política, y sobre todo la publicidad que lo usa como generador de dinero.
9.- ¿Concibe usted el sexo como una vía mística? ¿No cree que a fuerza de insistir en el discurso erótico desde múltiples medios (literatura, publicidad, espectáculo) éste se ha vaciado de sentido? ¿Cómo abordar actualmente al tema erótico amoroso? ¿A qué se refiere cuando habla de erotismo sano?
De ninguna manera el discurso erótico actual se ha vaciado de sentido, todo lo contario, Cada vez más, la literatura se apropia del amor y del erotismo, tal vez porque los escritores se han despojado de sus prejuicios y expresan sus sentimientos más profundos, fusionando amor y sexo. La propia poesía ya es erotismo.
10.- ¿A cuáles escritores y poetas canarios lee? ¿A qué atribuye el hecho de que la poesía haya sido, si lo es, el género literario que por excelencia se ha cultivado en el archipiélago? ¿Quiénes, en su opinión,  le han seguido los pasos en la poesía erótica en Canarias?
A muchos, asisto a presentaciones de libros de autores canarios, me llevo el libro y no solo los leo, algunas veces incluso los presento o hago una reseña sobre el mismo.

11.- ¿Qué libros prepara actualmente?
En fase de publicación un libro titulado “Cuentos gozosos”, compartido con el escritor Luis León Barreto.

Por favor, responda brevemente al siguiente cuestionario:

Un libro imprescindible: Muchos, pero destaco “Fortunata y Jacinta”, Benito Pérez Galdós
Un paisaje predilecto: La Playa de Las Canteras
Un libro que le gustaría haber escrito: Madame Bovary de  Flaubert
Una canción: Lola, de Los Brincos
Un lugar para morir: La isla de La Palma.
Un libro que no haya querido leer: No me suelen gustar los libros de Ciencia-Ficción
Una época en la que la hubiese gustado vivir: Creo que nací en una buena época a todos los niveles. En España se ha conseguido la liberación de la mujer, su presencia en la Sociedad. Y estamos en vías de la igualdad de derechos y las mismas posibilidades.
Una frase lapidaria, que haya dicho o escuchado: Vamos a construir un muro fronterizo entre EE UU y México.
Un aroma: El olor a mi casa de la infancia.
Un recuerdo de la infancia: Mi padre contando cuentos que él se inventaba.
Un ritual cotidiano: Leer todas las noches.
Un sueño: La paz en todos los rincones de este mundo.


A ras de versos (Inciso)

Poemas de Rosario Valcárcel, Las máscaras de Afrodita

YA SÈ DÒNDE ESTÀ MI PUNTO G:
En el bosque rojo donde me deseas.
Entre san Borondòn y el Edén,
En el fondo del mar, en la cima
Del Teide, en tu falo encendido,
En la puerta del Infierno.
Escondido en el nido de una urraca,
En los Jameos del Agua.
En tus ojos tristes, en tu voz cascada,
En tus manos dulces en tu piel morena.
En ese mágico lugar que compite con
La conciencia: en la mente.

Rosario  Valcárcel
Las máscaras de Afrodita


LA PURIFICACIÓN           
Grito para que la ablación sea solo un mal sueño

Cómo iba a imaginar que era la fiesta de mi Purificación
si era un ritual de regocijo, de danzas y cantos donde
                                   germinaba el pasado.
Tatuaron mi cuerpecito de amarga henna,
Invocaron al espíritu, batieron palmas.
                                   El aire me agarraba de la mano.
Celebraban la llegada de una media hechicera.
No podía entender el color de sus ojos centenarios
                                   o si era amiga o enemiga.
Cómo iba a imaginar que era la fiesta de mi Purificación
si inundaron el silencio de risas, tambores y timbales.
El  destino me  trajo chillidos de hiena,
olor a ataúdes.
Me abrió la entrepierna a la sombra de un dátil
y con una vieja hoja de afeitar cortó la raíz de mi deseo.
 Águilas y buitres revoloteaban
Enloquecidas al olor de la sangre, al  rumor que evoca
la muerte. 
Cerré los ojos eigual que un pájaro en una trampa,
                                   aleteé como una loca, grité, lloré.
Aguanta, aprieta los dientes o nunca encontrarás marido!
Castró mi sexo como a los burros del desierto,                  
colocó cerrojos a mis labios vivos.
Convirtió mi sonrisa inocente en una sonrisa macabra.
                                    Desgarró la carne de mi alma.
Cómo iba a imaginar que era la fiesta de mi ablación,
que a mis ocho años una de las peores cosas de mi vida
                                   había sucedido,

Del libro “Himno a la vida”


viernes, 17 de febrero de 2017

DOS POEMAS DE JOSÉ MANUEL BALBUENA CASTELLANO

MIRADOR

Mirador,
que sin ver oteas tanto,
fija sobre el mar la mirada
esperando que alguien venga
aunque aún no sabes quién.

Mirador,
eres un ser que se asoma
al fluir cotidiano de la vida,
que te recreas en nimiedades,
y también en amor y lisonjas,
y en muchas obras colosales,
que regalan honores y glorias.

Mirador,
que ya ni te acercas
al balcón de las miserias
alejando la vista angustiado,
porque no cuentas con medios
para un remedio adecuado.

Mirador,
donde unos ingenuos miran,
venidos de una tierra lejana,
en la que existe abundancia,
pero muestran gran tristeza
porque el sol pereza siente
       y ya  sus cuerpos no calienta…

Mirador,
alelado estás ante la noche
cubierta de luces y neones,
que iluminarán tus sueños
y tus pretéritos recuerdos...

ENTRE EGOISTAS, PITOS Y FLAIUTAS

Aunque esta ciudad me atrape
y me obligue a ser un residente,
aunque ella intenta fascinarme
con sus bellos cantos de sirena,
me atrae mucho más el campo
donde se disfruta del aire puro
y la vida es quizás más tranquila…

***

De la naturaleza yo me enamoré,
desde aquel dia que abrí los ojos
y mi destino a labrar se empezó,
que aunque digan que soy egoísta
compartir con otros yo no quiero,
que del mundanal ruido me aleja,
con su retahílas de fastos y boato,
que crean la soberbia y el orgullo.





Como profesor impartió clases en La Solana de Telde, Jinámar, Huelva, El Paso (La Palma), Tamaraceite y Las Palmas de Gran Canaria, donde ejerció en primaria y secundaria en el Colegio Canarias, así como en los colegios Castilla, Baleares, Adán del Castillo, Valencia y Navarra. En 1972 se integró en Editorial Prensa Canaria, primero en la redacción de La Provincia, donde trabajó durante 30 años, y dos más en el desaparecido Diario de Las Palmas. Antes de 1970 fue corresponsal de La Provincia en la isla de La Palma. A lo largo de su experiencia periodística pasó por diversas secciones de La Provincia: sociedad, cultura, medioambiente, educación, economía, etc. y se especializó en temas turísticos de los que hizo información general, reportajes, series de entrevistas, etc. Creó, en colaboración con el periodista Paco Díaz, las primeras páginas dedicadas al Turismo en Gran Canaria y en Canarias. Así mismo realizó reportajes sobre otras islas del Archipiélago, y también de viajes efectuados a Estados Unidos, diversos países de Europa (Alemania, el Benelux, Escandinavia, Finlandia, Islandia, Italia, Austria, Suiza, Inglaterra, la antigua Checoslovaquia, Francia, Portugal, así como Marruecos, Senegal, Gambia, etc. es autor de numerosos artículos periodísticos de opinión sobre asuntos diversos, especialmente a través de su columna El Periscopio, que escribía en La Provincia y después en Diario de Las Palmas, emisoras de radio y revistas especializadas.

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