miércoles, 27 de julio de 2016

Un poema de Willian Blake, El deshollinador


El deshollinador
Cuando mi madre murió yo era muy joven,
y cuando mi padre me vendió mi boca
apenas podía gemir, gemir, gemir, gemir,
así que limpio chimeneas y duermo en el hollín.
Un día el pequeño Tom Dacre lloró cuando raparon
su cabeza rizada como el lomo de un cordero,
y le dije “¡Calla, Tom! No importa, porque con
la cabeza desnuda el hollín no arruinará tu pelo claro.”
De modo que se calmó, y aquella misma noche,
¡durante el sueño tuvo una visión!
donde miles de deshollinadores, Dick, Joe, Ned y Jack,
estaban todos prisioneros en ataúdes negros.
Y llegó un Ángel que tenía una llave brillante,
abrió los ataúdes y los puso en libertad;
entonces por un verde prado corren brincando y riendo,
y se lavan en un río, y brillan bajo el sol.
Luego desnudos y blancos, abandonadas sus bolsas,
se encaraman a las nubes y juguetean con el viento,
y el ángel le dice a Tom que si se comporta bien,
tendrá a Dios como padre y no carecerá de alegrías.
Tom despertó entonces, y nos levantamos en la oscuridad,
y con nuestras bolsas y cepillos salimos a trabajar.
Si bien la mañana era fría, Tom se sentía feliz y abrigado;
pues quienes cumplen sus deberes nada tienen que temer.

The chimney-sweeper

When my mother died I was very young,
And my father sold me while yet my tongue
Could scarcely cry “Weep! weep! weep! weep!”
So your chimneys I sweep, and in soot I sleep.
There’s little Tom Dacre, who cried when his head,
That curled like a lamb’s back, was shaved; so I said,
“Hush, Tom! never mind it, for, when your head’s bare,
You know that the soot cannot spoil your white hair.”
And so he was quiet, and that very night,
As Tom was a-sleeping, he had such a sight! —
That thousands of sweepers, Dick, Joe, Ned, and Jack,
Were all of them locked up in coffins of black.
And by came an angel, who had a bright key,
And he opened the coffins, and let them all free;
Then down a green plain, leaping, laughing, they run,
And wash in a river, and shine in the sun.
Then naked and white, all their bags left behind,
They rise upon clouds, and sport in the wind;
And the Angel told Tom, if he’d be a good boy,
He’d have God for his father, and never want joy.
And so Tom awoke, and we rose in the dark,
And got with our bags and our brushes to work.
Though the morning was cold, Tom was happy and warm:
So, if all do their duty, they need not fear harm.

William Blake (Londres, 1757-1827), fue Poeta, dibujante, grabador e ilustrador de sus propios libros, además de ganarse una reputación como escritor místico y herético. Aunque permaneció en gran parte desconocido durante el transcurso de su vida, actualmente el trabajo de Blake cuenta con una alta consideración. Por la relación que en su obra tienen la poesía y sus grabados respectivos suele ponerse a Blake como ejemplo del «artista total».
Considerar los logros de Blake en poesía o en las artes visuales por separado sería perjudicial para entender la magnitud de su obra: Blake veía estas dos disciplinas como dos medios de un esfuerzo espiritual unificado, y son inseparables para apreciar correctamente su trabajo. Por esta razón, las ediciones ilustradas de la obra de Blake no habían sido especialmente valoradas en el pasado, hasta que los avances en las técnicas de impresión han permitido una mayor difusión, al hacerse éstas más accesibles.
Para ver un mundo en un grano de arena
y un paraíso en una flor silvestre,
sostén el infinito en la palma de la mano
y la eternidad en una hora.

(Fragmento de Augurios de inocencia),  Wikipedia.  

lunes, 25 de julio de 2016

El compromiso de permanencia - 'El grito de Campanilla'

De Sara Sánchez

Existen al menos un par de opciones posibles para cada movimiento que realizamos. “¿Voy o no voy?”, “Should I stay or should I go?”, “digo lo que pienso o pienso lo que digo?”, “aparezco o desaparezco?”, “me levanto o sigo durmiendo?”… 

Cada pulsión interna se ve respondida de alguna forma por otra opuesta. Por un deseo encontrado que la confronta y nos sitúa en un entramado perfecto de tensiones. Lo que pasa es que en la vida real nos olvidamos y nos ponemos dóciles y conformes con lo que sabemos repetir –ir al trabajo, comer, y según el grado hasta besar– y corremos dentro de la rueda de ratón sin percibir de ninguna manera esos movimientos internos. ¿Nos habremos vuelto planos? Será por eso que el teatro mola. Es multimedia en 3D. Para que no nos olvidemos de que tenemos más miga.

 La cuestión es que la vida cotidiana casi siempre es demasiado ordinaria y sucede que la necesidad de encontrar algún asidero para mirar adentro se hace imperativa. Por eso la gente va al teatro (aunque algunos crean que van sólo a entretenerse), y por eso uno de los temas centrales en la historia de la ficción es el de las relaciones de pareja. Y al igual que en una perfecta infinidad caleidoscópica, ahí está el espectador que tuvo que optar entre sus dos pulsiones –ir y no ir al teatro hoy–, asistiendo a ver una obra que pudo o pudo no ser escrita, ser interpretada o no por los estupendos Maya Reyes, Diego Quirós y Chema Coloma, hablar o no acerca de las pulsiones opuestas entre estar o no estar con esta persona, y la posibilidad de estar o no estar con esta otra…

Pero lo más interesante es que pudiendo interesar o no hacerlo, esta obra interesa. Pudiendo decir o no, opta por lo primero. Pudiendo repetir clichés y ponerse conformista o no, la respuesta es negativa. Hay algo fresco y tremendamente sugerente en esta puesta, que tiene que ver con elegir estar vivo. Con lo que se entrevé del deseo de estar, de mostrar, de querer, de pertenecer y de permanecer. Porque a veces el compromiso de permanencia es revolucionario, aunque el concepto lo hayan robado los mercados. Y es que este material actualiza y acarrea la realidad en la que vivimos con el respeto a la esencia de las cosas de una manera sutil y concreta. Y está bien que se diga, que se vea, y sobre todo que se meta mucha gente en las salas que trabajan por amor.



El grito de Campanilla está ensordeciendo la escena madrileña. Galardonada con el 1º Premio en el Festival de Teatro Universitario de la CAM, esta obra de la joven autora Sara Sánchez está llegando a los oídos del público de Madrid

El grito de Campanilla da una vuelta de tuerca a la clásica historia de Peter Pan, que se transforma aquí en una agridulce comedia generacional para adultos sobre el amor, los celos, el compromiso y la pareja. Una aguda e ingeniosa reflexión sobre el miedo a crecer y el inexpugnable tic-tac del paso del tiempo.

Ficha artística:
Autora: Sara Sánchez
Dirección: Andrés Rus
Reparto: Maya Reyes, Chema Coloma y Diego Quirós
Producción: Calibán Teatro
                                                                                   

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  • pelma y gris , 
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  • viernes, 22 de julio de 2016

    EXPOSICIÓN COLECTIVA "MIGUEL DE CERVANTES EN LA PALMA EN LA REAL SOCIEDAD ARIDANE

    La muestra se inaugura el viernes, 22 de julio,  y la escritora Rosario Valcárcel realizará la crítica de la exposición.

    Este viernes, 22 de julio, se inaugura, a las 19:30 horas, en la Real Sociedad Aridane la exposición colectiva Miguel de Cervantes en La Palma.  La escritora Rosario Valcárcel realizará la crítica  de la muestra en la que,  con un proyecto y curaduría de Diego Casimiro,  participan 20 artistas plásticos.

    De los citados artistas, seis son residentes en La Palma. Los participantes, señala Rosario Valcárcel, “se han  enfrentado a la apasionante relación que se establece entre imagen y palabra, entre pintura y literatura con el más universal de los escritores españoles: Miguel de Cervantes Saavedra, en las diferentes versiones de su obra”.

    En la inauguración intervendrá la soprano Alma Anduix. La exposición permanecerá abierta hasta el día 31 de julio en horario de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas

    Noticia entresacada La Palmaahora.com

    domingo, 17 de julio de 2016

    EL PEZ FRÍO cuento erótico del Japón (siglo XI)

    Hanako, una joven bella, aunque atolondrada, tenía un amante escrupuloso y pulcro que gustaba de hacer el amor con guantes. Antes de tocarla, el hombre vigilaba personalmente su baño y exigía que ella se fregara con piedra pómez de pies a cabeza, se depilara hasta el último vello y enjabonara cuanto pliegue y orificio había en su esbelto cuerpo, todo esto sin una palabra de afecto o de aprecio por sus encantos. Ahora bien, en el jardín de Hanako había un estanque donde todavía nadaba una carpa enorme y venerable. A pesar de sus cuarenta años de existencia, el viejo pez no tenía ninguna de las mañas del meticuloso enamorado de Hanako, por el contrario, era fuerte como un atleta y lleno de consideración, como deben ser los buenos amantes. No es raro, por lo mismo, que ella lo prefiriera como compañero.


    La joven solía sentarse a la orilla del agua y al llamarlo por su nombre él subía a la superficie a jugar con ella. Una noche, después de recibir las higiénicas caricias del hombre con guantes, salió al jardín y se echó a la orilla del estanque a llorar. Atraído por los sollozos, el gigante subió del fondo y acercándose a la mano lánguida que tocaba apenas el agua, le chupó uno a uno los dedos con sus fuertes labios. Hanako sintió que su piel se erizaba y una sensualidad desconocida la recorría entera, sacudiéndola hasta la esencia misma de su ser. Dejó caer un pie al agua y el pez besó también cada dedo con la misma dedicación, y luego la otra mano y el otro pie, y enseguida ella puso las piernas en el estanque y la carpa frotó las escamas de plata de su vientre contra la piel de la muchacha. Hanako comprendió la invitación y se dejó caer en el barro del estanque, abierta y blanca como una flor de loto, mientras el atrevido pez rondaba en torno a ella acariciándola y besándola y obligándola a abrir las piernas y entregarse a sus caricias. El pez le soplaba chorros de agua por las partes más sensibles y así, poco a poco, fue ganando terreno y conduciéndola por las rutas del placer más sublime, un placer que Hanako no había tenido jamás en brazos de hombre alguno y menos, por supuesto, del amante enguantado.

    Más tarde ambos reposaron flotando contentos en el barro del estanque bajo el escrutinio de las estrellas.


    Nota: este bello cuento es un aporte inestimable de nuestro amigo Juan Carrillo Constain

    miércoles, 13 de julio de 2016

    CONCEPTOS DES-HEREDADOS, REALISMO SOCIAL ,EXPOSICIÓN PINTURA.


    Cuando mi madre murió yo era muy joven, /y cuando mi padre me vendió mi boca /apenas podía gemir, gemir, gemir, gemir, /así que limpio chimeneas y duermo en el hollín… “El deshollinador” de William Blake 1757-1827

    Las historias que reflejan la pobreza y el dolor como tema social han estado representadas desde siempre en obras literarias o en pintores como Murillo o Goya quienes mostraron niños pobres y andrajosos, niños discriminados, la desigualdad y el hambre. Imágenes de dolor y miseria en menores de edad. Niños que sufren en un Mundo injusto y desigual.





    Así, Clodobaldo González, transmite a través de unos trazos rápidos, las emociones de los niños trabajadores, la explotación infantil, el empleo de niños inocentes. Cautiva el pintor al espectador colocando a los niños una nariz de payaso como guiño cómico al sufrimiento, un gesto a lo Chaplin.
    Óleos y acrílicos en los que nos muestra Clodobaldo rostros expresivos al estilo del pintor ecuatoriano Kingman. Una obra de tristeza derramada por la que transitan seres humildes, víctimas de humillación, el abuso por parte de los organismos de poder. Una obra que provoca emociones en el espectador.  

    Daniel Rodríguez Báez ha sabido retratar la soledad que se oculta tras esos retratos íntimos y cercanos, repletos del estremecimiento, del color y el candor de personajes marginados como el lienzo de “Lolita Pluma”. 

    Quizás sus estudios de Grado en Arquitectura le han ayudado a manejar con destreza la proporción y la perspectiva del dibujo en ambientes urbanos como La Catedral de Las Palmas de Gran Canaria o La Playa de Las Canteras que hoy exhibe con un ligero tinte del Pop-Art Americano.   
    Un artista que, través de la abstracción del color, se adapta a las exigencias del mundo del arte de hoy en día. Un artista joven que ha sido recientemente galardonado con el Primer Premio en el Certamen de Pintura del Ayuntamiento de Arucas y un accésit con su obra “El paseo por Vegueta” en el Certamen de Pintura de Mesa y López. Las Palmas de G. Canaria.

    Juan Santiago González Machín, en su profesión de radiotelegrafista tuvo la oportunidad de conocer varios continentes, de observar a través de su alma viajera el paisaje desde el interior de las personas. Rostros que hoy nos ofrece, retratos de africanos de Laos, en Nigeria y el rostro de una mejicana que trató de pintar aprisa cuando la conoció, de explicar en un boceto a pastel su presencia, y hoy nos entrega al óleo.

     Alumno de la Escuela Luján Pérez y del pintor Juan Alberto Díaz González se siente atraído por su entorno, por la belleza natural de sus cactus y por los rincones que le rodea. Revive el espíritu de una calle de Vegueta, llena de quietud y nos envuelve con la luz suave y triste, con el color del oro viejo de la luz de una farola.  

    Paco Dávila, fue profesor en la Universidad de Ingeniería Técnica. Comenzó su carrera artística hace más de una década. Sus profesores han sido Pablo Losa y Robert Murray, entre otros. Nos brinda bodegones realistas, uno en acrílico y otro en acuarela. Unos pocos objetos colocados sobre una vieja mesa: queso recién cortado, rodeado de tallas de barro y el típico cuchillo canario. El fondo más oscuro intensifica el contraste claro y compacto del queso o de las botellas y su apariencia.

    Pero el pintor nos celebra también la belleza del paisaje herreño en el óleo del Charco azul, y lo hace con un lirismo romántico de aguas mansas que parece que se escuchan. Y otro paisaje realizado a pastel de la umbría del Roque Nublo, repleto de tranquilidad y armonía.

    El escultor Román del Pino Medina Quintana, ha realizado diversos cursos en su formación escultórica entre ellos con la catedrática en Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, M. Isabel Sánchez Bonilla.

    Román del Pino hace escultura, el arte que toca más a la tierra. Y nos presenta una obra titulada “La Frontera” que es una alegoría sobre la vida y la muerte representada con un huevo de caracol. Y “La perdición de Ícaro (Folias del triste Poder) realizada en acero corten, que simboliza el viejo tema mitológico de Ícaro. Una preciosa obra que para nuestro escultor significa la obsesión del poder. De ese poder que queremos conseguir a cualquier precio, olvidando algunos de sus protagonistas que los pueblos requieren como empleo, ingreso, alimentos, una buena Sanidad, Educación, Libertad y Democracia.

    También el escultor ha exteriorizado en sus obras las emociones provocadas por su experiencia ante la sociedad, por eso le da vida a una obra titulada “El fuerte de los cuatro arqueros” una pieza realizada con cadenas y sujeta a un soporte reciclado de un tractor. Una alusión a los partidos políticos de nuestro país. 
      
    Felicito a los artistas por el sentimiento artístico, por este grito de denuncia al dolor y a la miseria que soportan los niños trabajadores. Una colectiva repleta de simbolismo, del color del paisaje, de los rostros y de la neblina triste de un mundo desigual.

    Una exposición que pueden ver desde el día 4 al 18 en el Museo Domingo Rivero, calle Torres, 10. Las Palmas de Gran Canaria.


    facebook/rosariovalcarcel

    domingo, 10 de julio de 2016

    Relato de Raymond Carver, MECÁNICA POPULAR.



    Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. Delgados regueros de nieve derretida caían de la pequeña ventana —una ventana abierta a la altura del hombro— que daba al traspatio. Por la calle pasaban coches salpicando. Estaba oscureciendo. Pero también oscurecía dentro de la casa.
    Él estaba en el dormitorio metiendo ropas en una maleta cuando ella apareció en la puerta.
    ¡Estoy contenta de que te vayas! ¡Estoy contenta de que te vayas!, gritó. ¿Me oyes?
    Él siguió metiendo sus cosas en la maleta.¡Hijo de perra! ¡Estoy contentísima de que te vayas! Empezó a llorar. Ni siquiera te atreves a mirarme a la cara, ¿no es cierto?
    Entonces ella vio la fotografía del niño encima de la cama, y la cogió.
    Él la miró; ella se secó los ojos y se quedó mirándole fijamente, y después se dio la vuelta y volvió a la sala.
    Trae aquí eso, le ordenó él.
    Coge tus cosas y lárgate, contestó ella.
    Él no respondió. Cerró la maleta, se puso el abrigo, miró a su alrededor antes de apagar la luz. Luego pasó a la sala.
    Ella estaba en el umbral de la cocina, con el niño en brazos.
    Quiero el niño, dijo él.
    ¿Estás loco?
    No, pero quiero al niño. Mandaré a alguien a recoger sus cosas.
    A este niño no lo tocas, advirtió ella.
    El niño se había puesto a llorar, y ella le retiró la manta que le abrigaba la cabeza.
    Oh, oh, exclamó ella mirando al niño.
    Él avanzó hacia ella.
    ¡Por el amor de Dios!, se lamentó ella. Retrocedió unos pasos hacia el interior de la cocina.
    Quiero el niño.
    ¡Fuera de aquí!
    Ella se volvió y trató de refugiarse con el niño en un rincón, detrás de la cocina.
    Pero él les alcanzó. Alargó las manos por encima de la cocina y agarró al niño con fuerza.
    Suéltalo, dijo.
    ¡Apártate! ¡Apártate!, gritó ella.
    El bebé, congestionado, gritaba. En la pelea tiraron una maceta que colgaba detrás de la cocina.
    Él la aprisionó contra la pared, tratando de que soltara al niño. Siguió agarrando con fuerza al niño y empujó con todo su peso.
    Suéltalo, repitió.
    No, dijo ella. Le estás haciendo daño al niño.
    No le estoy haciendo daño.
    Por la ventana de la cocina no entraba luz alguna. En la oscuridad él trató de abrir los aferrados dedos ella con una mano, mientras con la otra agarraba al niño, que no paraba de chillar, por un brazo, cerca del hombro.
    Ella sintió que sus dedos iban a abrirse. Sintió que el bebé se le iba de las manos.
    ¡No!, gritó al darse cuenta de que sus manos cedían.
    Tenía que retener a su bebé. Trató de agarrarle el otro brazo. Logró asirlo por la muñeca y se echó hacia atrás.
    Pero él no lo soltaba.
    Él vio que el bebé se le escurría de las manos, y estiró con todas sus fuerzas.
    Así, la cuestión quedó zanjada.Sobre el autor
    Raymond Carver (25 de mayo de 1938 — 2 de agosto de 1988), escritor estadounidense adscrito al llamado realismo sucio. Foto Carver.Cuentosfin, bilioteca  


    miércoles, 6 de julio de 2016

    MIGUEL HERNÁNDEZ, vídeo Joan Manuel Serrat

    La lucha por la vida lo lleva a escribir elegías o poemas sobre la muerte.

    https://www.youtube.com/watch?v=IgAT0jwnVzA


    EL HERIDO
    II

    Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
    Para la libertad, mis ojos y mis manos,
    como un árbol carnal, generoso y cautivo,
    doy a los cirujanos.
    Para la libertad siento más corazones
    que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
    y entro en los hospitales, y entro en los algodones
    como en las azucenas.
    Para la libertad me desprendo a balazos
    de los que han revolcado su estatua por el lodo.
    Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
    de mi casa, de todo.
    Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
    ella pondrá dos piedras de futura mirada
    y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
    en la carne talada.
    Retoñarán aladas de savia sin otoño
    reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
    Porque soy como el árbol talado, que retoño:
    porque aún tengo la vida.  El hombre acecha, (1938-39)



    A MI HIJO

    Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
    abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
    su color coronado de junios, ya es rocío
    alejándose a ciertas regiones matutinas.

    Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
    como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
    con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
    como bajo la tierra quiero haberte enterrado.

    Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
    al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
    precipitado octubre contra nuestras ventanas,
    diste paso al otoño y anocheció los mares.

    Te ha devorado el sol, rival único y hondo
    y la remota sombra que te lanzó encendido;
    te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
    tragándote; y es como si no hubieras nacido.

    Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
    sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
    Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
    atardeció tu carne con el alba en un lado.

    El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
    carne naciente al alba y al júbilo, precisa;
    niño que sólo supo reír,  tan largamente,
    que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.

    Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
    ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
    golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
    naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.

    Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
    de llegar al más leve signo de la fiereza.
    Vida como una hoja de labios incipientes,
    hoja que se desliza cuando a sonar empieza.

    Los consejos del mar de nada te han valido...
    Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
    de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
    de echar sobre unos ojos un puñado de nada.

    Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado;
    los latentes colores de la vida, los huertos,
    el centro de las flores a tus pies destinado,
    de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.

    Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
    (¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
    Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
    la noche continúa cayendo desolada.




    TODO ERA AZUL

    Todo era azul delante de aquellos ojos y era
    verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
    Porque el color hallaba su encarnación primera
    dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.

    Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
    Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
    Vivificar las cosas para la primavera
    poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.

    Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
    como sentir aquella mirada inundadora.
    Cuando se me alejaba, me despedí del día.

    La claridad brotaba de su directo roce,
    pero los devoraron. Y están brotando ahora
    penumbras como el pardo rubor de la agonía.

    Miguel Hernández, Poeta y dramaturgo español, nació en Orihuela, 30 de Oct. 1910 y murió en Alicante, el 28 de marzo de 1942. Gran lector, tuvo que abandonar la escuela ponerse a trabajar, muy joven. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.

    A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas como El Pueblo de Orihuela El Día de Alicante. En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. A su vuelta a Orihuela redacta Perito en Lunas, donde se refleja la influencia de los autores que lee en su infancia y los que conoce en su viaje a Madrid.

    Ya establecido en Madrid, trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones pedagógicas de Alejandro Casona; colabora además en importantes revistas poéticas españolas. Escribe en estos años los poemas titulados El silbo vulnerado Imagen de tu huella, y el más conocido El Rayo que no cesa (1936).

    Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal.  Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

    Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz. (Biografía, Cervantes. es)

    Foto cedida pos sus herederos. 


    sábado, 2 de julio de 2016

    What a wonderful world, de Louis Armstrong, con video

    https://www.youtube.com/watch?v=FTi3mf6v6cU

    https://www.letras.com/louis-armstrong/2211/

    I see trees of green
    Red roses too
    I see them bloom
    For me and you
    And I think to myself...
    What a wonderful world
    I see skies of blue
    And clouds of white
    The bright blessed day
    The dark sacred night
    And I think to myself...
    What a wonderful world
    The colors of the rainbow
    So pretty in the sky
    Are also on the faces of people going by
    I see friends shaking hands
    Saying "how do you do?"
    They're really saying "I love you"
    I hear babies crying
    I watch them grow
    They'll learn much more
    Than I'll ever know
    And I think to myself...
    What a wonderful world
    Yes, I think to myself...
    What a wonderful world


    Qué mundo tan maravilloso

    Veo árboles de color verde,
    también rosas rojas.
    Las veo florecer,
    para ti y para mí.
    Y pienso para mí...
    qué mundo tan maravilloso.
    Veo cielos de color azul,
    y nubes de color blanco.
    El brillante bendecido día,
    la oscura sagrada noche,
    y pienso para mí...
    qué mundo tan maravilloso.
    Los colores del arco iris,
    tan hermosos en el cielo,
    están también en las caras de la gente que pasa.
    Veo a amigos estrechándose las manos,
    diciendo "¿qué tal estás?.
    En realidad, están diciendo "te quiero".
    Oigo a niños llorar,
    los veo crecer,
    aprenderán mucho más
    que lo que yo nunca sabré,
    y pienso para mí...
    qué mundo tan maravilloso.
    Sí, pienso para mí...
    qué mundo tan maravilloso.
    Louis Armstrong -

    Louis Armstrong, trompetista y cantante estadounidense de jazz. Nació en Nueva Orleans el 4 de agosto de 1901-y murió el 6 julio 1971

    Se trata de una de las figuras más carismáticas e innovadoras de la historia del jazz y, probablemente, el músico más popular. Gracias a sus habilidades musicales y a su brillante personalidad, transformó el jazz desde su condición inicial de música de baile, en una forma de arte popular. Aunque en el arranque de su carrera cimentó su fama sobre todo como cornetista y trompetista, más adelante sería su condición de vocalista la que le consagraría como una figura internacionalmente reconocida y de enorme influencia para el canto jazzístic , Wilkipedia.

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    lunes, 27 de junio de 2016

    DOS POEMAS DE VÍCTOR YANES, ANIMAL LUMINOSO

    AMARGAMENTE RESENTIDO

    Busco apartar de mi vista
    Las deformes sombras de mi sufrimiento,
    El lastre de las alfombras llenas de polvo.
    ¿Sabes?, yo estaba dispuesto a disparar,
    a matar por el amor que arrebataron.

    Mantuve las formas discretas de mi desencanto:
    Aparente cordura, habilidad oportunista con la
    Palabra,
    Imagen social enormemente trabajada
    Como quien no quiere ser descubierto
    En su íntima fealdad de ser agraviado
    Por las circunstancias propias del abandono.

    SUGERENCIAS

    Somos los chinos de ojos como platos,
    somos los negros de la Europa
    de piel blanca de Noruega,
    somos hormiguero constante de un pasí de Asia
    en medio del desierto,
    somos árabes con Jesucristo colgantes,
    somos un papel recortado del sueño de Manhattan,
    somos de alguna parte porque el azar preparó
    el imán de las suelas de los zapatos y
    la patria con sus propuestas de arenas movedizas, Víctor Yanes.



    Animal Luminoso” es el título de un libro de poemas de Víctor Yanes, escritor nacido en Tenerife pero muy unido a la isla de La Palma. Un libro en el que el poeta palpa la vida con una poesía desnuda, con una poesía de la experiencia que trasciende lo personal,  lo terrestre y lo espiritual.  Y como él mismo poeta afirma en una poesía que se transforma en animal luminoso.
    En un animal como mito que encierra una visión de dolor, infelicidad y desencanto del ser humano. En un animal que es él mismo.
    Afirma Daniel Bernal Suárez,  prologuista del libro que “Animal luminoso”es: Apetencia, de lo emotivo de raíz irracional de los instintos, de las pulsaciones terrestres.
    Víctor Yanes activo ante la realidad y los acontecimientos que observa se convierte en el reflejo de la soledad del hombre, de ese hombre que acepta el dolor como algo propio. Del poeta que busca el amor como una necesidad pura, como un amor que lo pueda salvar.
    Y para ello el poeta, igual que un periodista o un escritor, es un animal rebelde que trasciende la cotidianidad y sigue la pista, la contradicción que habita en el hombre y se convierte en el motor de la poesía.
    El primer libro de  Víctor Yánez “Cuando Yo era otro” ve la luz en el 2007. Hoy en el 2016 al poeta le sigue gustando  hablar, en su soledad de su círculo íntimo, de su profundo carácter existencial y de su relación con el mundo que lo rodea; los amores, los amigos, la familia. De los excesos de pasión y sentimientos de pertenencia. De la isla de La Palma, su segunda casa que le atrapó en 2005, en aquel primer verano de la que es ya una larga relación, de amor- odio.
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    jueves, 23 de junio de 2016

    NOITE MEIGA

                Aunque ya nada pueda devolver
                del esplendor en la hierba,
                de la gloria en las flores,
                no hay que afligirse
                porque la belleza
                subsiste en el recuerdo.
                                       W.Wordsworth, Esplendor en la hierba

              Se aproximaba el solsticio de verano.
             Creía que me había olvidado, que vivía en Alemania, que tenía novia, que se había casado, que estaba loco.
             No creo en las casualidades; yo paseaba de un lado a otro, aprovechaba mis días de vacaciones cerca de Vigo, era la ocasión para estar contenta, pero soñaba con tropezarme con él

    Playa de Las Canteras. Las Palmas de G. Canaria.

       
               De pronto una sensación extraña se apoderó de mí, percibí un calorcillo agradable, la proximidad. Volví la cabeza y él estaba allí, en su tierra, bien plantado, no cabía dentro de su alegría. Se acercó, le sonreí sorprendida. Comenzó a andar a mi lado como si hubiéramos retrocedido en el tiempo.
             -¿Te acuerdas de mí?
              -Claro,  -Estamos en la fiesta de San Juan no en los carnavales, donde nadie se conoce….
              Me miró con sus ojos oscuros. Estaba cerca, muy cerca. Aproximó sus manos a las mías, las tenía calentitas. Acarició disimuladamente un dedo, luego otro. Apretó mi mano, disimulé el temblor. Rodeó mi cintura con sus manos, me envolvió. Lo percibí intensamente. No hice ningún movimiento de rechazo. Parecía el héroe que regresa victorioso…
              No podía creer que me había abandonado.
             Resultaba increíble que estuviéramos otra vez juntos, después de tantos años…. Brindamos una y otra vez, por el
    más delicioso de los encuentros:
             -¡Chin chin, -dije yo.
             -Por nuestro futuro  -añadió él.
             Allí estábamos los dos, nos carcajeábamos. La ausencia se escapaba. Parecía una fiesta bacanal…
             La verbena se celebraba en la playa de Panxón. En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos hogueras grandes comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor.
    Brotaron las hogueras como surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad.
              El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima… Regresó la música, el eco conquistó las voces. Todos bailábamos de una forma enardecida, abrazados a nuestras parejas sin pronunciar una palabra girábamos y girábamos. Las meigas acompañadas de un enorme griterío, invadían el Paseo Marítimo…
             De pronto parpadeé y tuve la impresión de retroceder a través del tiempo, de regresar a los primeros años de mi infancia en la isla. Nos pasábamos varios días recogiendo trastos viejos por todo el barrio, preparando la base de la hoguera. Recorríamos las casas de los vecinos y coleccionábamos gran variedad de enseres. Era la ofrenda a las llamas: ropas inservibles, sillas viejas, mesas destartaladas, cajas que quizás contuvieron cartas secretas, revistas y periódicos que nunca se leyeron, pedazos de mobiliario llenos de historias. Debíamos quemar el mal.
              Por las calles los papahuevos anunciaban la fiesta. ¡Me divertía tanto corriendo tras ellos! Sonaban tambores, maracas y cornetas. Yo desfilaba. Ellos bailaban, saludaban se acercaban a los niños. Se abalanzaban. Los asustaban.
             En la arena hicimos un montón con los cachivaches que habíamos recolectado. Era la noche para la liberación, para exorcizar malos tiempos. El chico que más me gustaba me cogió la mano, me la apretó… No me retiré; al contrario, se me escapó una sonrisa en forma de pompas de jabón. Una sensación acariciante, me quedé rígida. En ese momento decidí que no me lavaría la cara en un año. Me tembló el corazón, sabía que eso era pecado. Yo quería ser virgen hasta que me casara. ¡Cuántas cosas bonitas me decía!
             Las parejas que habían bajado a la arena anhelaban que oscureciera, los chiquillos del barrio practicaban canciones, saltos y brincos. Jugaban se divertían. Esperaban que pronto ardieran las hogueras y escalaran alto, tan alto como las casas. Que se abrieran de par en par los castillos fantásticos y que las princesas encantadas se desencantaran. Esperaban que dieran las doce. 

    Chocolate, molinillo, corre, corre
    que te pillo.
    A estirar, a estirar,
    Que el demonio va a pasar.
     

             Si las hogueras estaban a punto de ser prendidas. Hacíamos coros. Satanás también pretendía bailar alrededor de nuestras almas. Aquella noche no iba a dormir. Era la fiesta del Infierno.
             El fuego era el protagonista…

    Fragmentos de “La noche meiga” entresacado de mi libro “El séptimo cielo” 

    foto: FIESTAS FUNDACIONALES DE LA CIUDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Foto: J. Péres Curbelo
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    martes, 21 de junio de 2016

    EL MITO DE LA NINFA ECO

    La ninfa Liriópe, violada por Cefiso, dio a luz un hermoso niño al que llamó Narciso. Tenía ya dieciséis y su hermosura era indescriptible. De él se enamoró Eco.

    Era Eco una joven muy charlatana que recibió un terrible castigo, precisamente por hablar tanto. Juno fue quien la castigó y Júpiter el motivo. Ella recibió el castigo y él… nada. Cada vez que el dios quería “yacer” en el monte con alguna ninfa, mandaba a Eco ante Juno siempre con las mismas órdenes:

    -Ve a ver a mi esposa y dale conversación. Cuéntale lo que quieras. Tenla entretenida para que no me busque.



    La joven  obedecía al momento los mandatos del dios. Y, cuando veía que la ninfa de turno ya se marchaba, se despedía de la diosa.

    Mas Juno descubrió el engaño y castigo severamente a la niña:

    -Tu lengua, le dijo, - con la que tantas veces me has burlado hablará, pero sólo será capaz de repetir las palabras que oigas, y no todas. Ya no podrás entretener más a la gente y mucho menos a mí.
    Eco no alcanzo a conocer la magnitud del castigo hasta que se enamoró de Narciso. El joven iba todos los días a cazar. Sin que éste lo supiera, la ninfa lo seguía por los campos y los montes. Oculta para que no la descubriera, no cesaba de observarlo y admirarlo, y día a día crecía en ella la llama del amor. Numerosas veces intento llamarlo y entablar con él conversación, pero las palabras no salían de su boca.

    Un día Narciso oyó un ruido a sus espaldas. Se volvió para ver quien o qué había allí pero no vio nada:

    -¿Hay alguien ahí? preguntó

    -Ahí, respondió Eco.

    Narciso miró a su alrededor. No había nadie.

    -Quien quieras que seas, comenzó a decir, -sal.

    La joven repitió la orden.

    -Sal.

    La ninfa repetía una y otra vez sus palabras finales.

    Dijo entonces Narciso: -Ven y así nos veremos. Juntémonos.

    Con gran deseo pronunció Eco esta última palabrea. Y mientras la decía, apartaba con sus manos los arbustos que la separaban del joven y tendía sus manos hacia el cuello que deseaba abrazar. Narciso huyó y dejó el abrazo sin dar.

    Eco sintiéndose despreciada, se ocultó en el bosque y a partir de ese momento vivió en cuevas solitarias. Pero no podía olvidar a su amor. Por las noches no lograba conciliar el sueño y se iba consumiendo poco a poco. Finalmente solo quedaron la voz y los huesos. Estos se transformaron en piedra siendo la voz lo único que permaneció.

     Nadie podía ver ya a la joven pero todos podían oírla. El sonido fue lo único que quedó de ella.
                                                   (Texto adaptado de Ovidio, Metamorfosis III, 339 -402)

                                                   Antología (selección y adaptación Cristina Sánchez Martínez 

    Foto: Eco y Narciso, de Internet. 

    viernes, 17 de junio de 2016

    NE ME QUITTE PAS, JACQUES BREL: Sonido Édith Piaf

    https://www.youtube.com/watch?v=slHjkszSAKs

    'Ne me quitte pas'
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Il faut oublier
    Tout peut s'oublier
    Qui s'enfuit déjà
    Oublier le temps
    Des malentendus
    Et le temps perdu
    A savoir comment
    Oublier ces heures
    Qui tuaient parfois
    A coups de pourquoi
    Le coeur du bonheur
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Moi je t'offrirai
    Des perles de pluie
    Venues de pays
    Où il ne pleut pas
    Je creuserais la terre
    Jusqu'après ma mort
    Pour couvrir ton corps
    D'or et de lumière
    Je ferai un domaine
    Où l'amour sera roi
    Où l'amour sera loi
    Où tu seras ma reine
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Je t'inventerai
    Des mots insensés
    Que tu comprendras
    Je te parlerai
    De ces amants là
    Qui ont vu deux fois
    Leurs coeurs s'embraser
    Je te raconterai
    L'histoire de ce roi
    Mort de n'avoir pas
    Pu te rencontrer
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    On a vu souvent
    Rejaillir le feu
    D'un ancien volcan
    Qu'on croyait trop vieux
    Il est paraît-il
    Des terres brûlées
    Donnant plus de blé
    Qu'un meilleur avril
    Et quand vient le soir
    Pour qu'un ciel flamboie
    Le rouge et le noir                                                  
    Ne s'épousent-ils pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Je ne vais plus pleurer
    Je ne vais plus parler
    Je me cacherai là
    A te regarder
    Danser et sourire
    Et à t'écouter
    Chanter et puis rire
    Laisse-moi devenir
    L'ombre de ton ombre
    L'ombre de ta main
    L'ombre de ton chien
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas
    Ne me quitte pas.
     
    'No me dejes'
    No me dejes
    hay que olvidar
    todo se puede olvidar lo que ya huya
    olvidar al tiempo
    de los malentendidos
    y el tiempo perdido
    a saber como
    olvidar a estas horas
    que mataban a veces
    de golpes de por qué
    el corazón de la felicidad
    no me dejes (*4)
    yo te ofreceré
    unas perlas de lluvia
    venidas de países donde no llueve
    cavaré la tierra
    hasta después de mi muerte
    para cubrir tu cuerpo
    de oro y de luz
    haré un dominio
    donde el amor será rey
    donde el amor será ley
    donde tu serás mi reina
    no me dejes (*4)
    Te inventaré
    palabras insensatas
    que entenderás
    te hablaré
    de aquellos amantes
    quien han visto dos veces
    sus corazones abrasarse
    te contaré
    la historia de este rey
    muerto por no poder
    encontrarte
    no me dejes (*4)
    a menudo hemos visto
    saltar en fuego
    de un antiguo volcán
    que pensábamos demasiado viejo
    parece ser que hayan
    tierras abrasadas
    dando más trigo
    que un mejor abril
    y cuando llega la tarde
    para que un cielo brillé
    el rojo y el negro
    ¿no se abrazan?
    no me dejes (*4)
    no lloraré más
    no hablaré más
    me esconderé aquí
    viéndote
    bailar y sonreír
    y a escucharte
    catar y después reír
    déjame volverme
    en la sombra de tu sombra
    la sombra de tu mano
    la sombra de tu perro
    no me dejes (* 4)


    Ne me quitte pas es una de las canciones más bellas y desesperantes canciones de la historia del amor. Compuesta, escrita e interpretada por el cantautor belga Jacques Brel.

    Una canción perfecta. Fue publicada en 1959 y fue escrita tras la separación de Brel y su amada, la  actriz cómica Suzanne Gabriello, conocida por  Zizou, aunque fue él quien la dejó a ella.

    Jacques Brel, hombre nostálgico, cantó a la infancia. Amó y se entregó vehemente a Zizou durante todo un lustro. Cinco años repletos de intrigas, de encuentros y desencuentros. Un amor prohibido, loco, apasionado, extraño, entre la intelectualidad triunfante de los últimos años 50 en París.

    Al final, Brel se comportó como muchos hombres asustados que se resisten a abandonar a su esposa y decidió preservar a la comprensiva Michel, Therese Michielsen, con la que tenía tres hijos. Un descenlace envuelto en sombras y angustia que le llevó al cantante a componer un brillante retrato de de la pérdida de un gran amor: Ne me quitte pas.

    Antes de que los estudiantes de París lanzaran la revolución cultural que, en alguna medida, significaron las barricadas de 1968, Brel cambió de rumbo. En el Olimpia, el music-hall que los franceses consideran como el más célebre del mundo.

    Brel dijo adiós al mundo de la canción en 1967. Murió a los 49 años.

    Foto Jacques Brel y Zizou tomada del mundo.es y de las redes internet.

    martes, 14 de junio de 2016

    LA FRANCESA, ADOLFO BIOY CASARES

              Me dice que está aburrida de la gente. Las conversaciones se repiten. Siempre los hombres empiezan interrogándola en español: « ¿Usted es francés?» y continúan con la afirmación en francés: « J’aime la France». Cuando, a la inevitable pregunta sobre el lugar de su nacimiento ella contesta «Paris», todos exclaman: «Parisienne!», con sonriente admiración, no exenta de grivoiserie como si dijeran «comme vous devez éter cochonne!». 

             Mientras la oigo recuerdo mi primera conversación con ella: fue minuciosamente idéntica a la que me refiere. Sin embargo, no está burlándose de mí. Me cuenta la verdad. Todos los interlocutores le dicen lo mismo. La prueba de esto es que yo también se lo dije. Y yo también en algún momento le comuniqué mi sospecha de que a mí me gusta Francia más que a ella. 

             Parece que todos, tarde o temprano, le comunican ese hallazgo. No comprendo -no comprendemos- que Francia para ella es el recuerdo de su madre, de su casa, de todo lo que ha querido y que tal vez no volverá a ver.

    Adolfo Bioy Casares, nació en Buenos Aires, en 1914 y murió en marzo de 1999. Como escritor argentino abordó las literaturas fantástica, policial y de ciencia ficción.

    Es considerado uno de los escritores más importantes de su país y de la literatura en español, habiendo recibido el Premio Internacional Alfonso Reyes y el Premio Miguel de Cervantes, ambos en 1990. Colaboró literariamente en varias ocasiones con Jorge Luis Borges, y este consideró a Bioy como uno de los más notables escritores argentinos. Fue esposo de la escritora Silvina Ocampo.

    En 1929 escribió Prólogo, manuscrito que revisó y mandó a imprimir su padre. Su temprana vocación por las letras fue estimulada por su familia, y ya en 1933 publicó el volumen de cuentos Diecisiete disparos contra lo porvenir. El mismo año de su boda publicó La invención de Morel   (1940), su obra más famosa y un clásico de la literatura contemporánea.

    Su obra narrativa le valió diversos galardones, como el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1975 y el Premio Cervantes en 1990. Se lo distinguió como Miembro de la Legión de Honor de Francia (1981) y Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1986) Algunas de sus obras fueron llevadas al cine.

    foto: Adolfo Bioy Casares, elpais.com

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    viernes, 10 de junio de 2016

    ALDABAS, POEMAS. ANTONIO ABDO

    ALDABA   1

    ¿Por qué no atiendes mi llamada?
    Estás. Lo sé.
    Lo proclama tu aroma en la madera.

    Estás.
    Dentro estás. Lo anuncia
    El sol que te acaricia
    Más allá de los frutos permitidos,
    Más allá del deseo.

    Los vitrales te dan su compromiso.
    Callan.
    Y tú callas.
    Te buscas en tus ojos,
    Sombra y luz de tu gozo indescifrable.

    Sigo el rastro
    Del pálpito del aire
    Y me vuelvo al encuentro
    De mi último recuerdo. 

    En Playa de las Américas (9-1-2012)

    ALDABA   17

    No puedo escribir y verte sola entre las olas.

    Ellas te llevan, te traen y, de pronto, desapareces.
    Te busco, y en la memoria mi soledad te
    Trasfigura.
    Cambio la aldaba por un grito unánime.

    Estás y no estarás, todo es posible
    En este apenas mar embravecido.

    Y de pronto advierto cómo surges
    Desde el piélago y vuelves a tu arena.

    Un sorbo de cerveza me recorre
    Y busco las palabras que te acerquen. 

                          El Medano (Granadilla de Abona)

    Hace unas semanas, el escritor Anelio Rodríguez hablaba sobre el último libro de poesía de Antonio Abdo, Aldabas. Hablaba sobre un amigo, un ser cálido, un escritor, un hombre de teatro. Disfrutábamos de la charla. Celebrábamos el Primer Encuentro de Escritores Félix Francisco Casanova, en la Real, 21, Los Llanos de Aridane, 

    A los pocos minutos, Antonio Abdo, que parecía darle vueltas a algo, echó una mirada a todos los asistentes y afirmó que le gustaba la palabra aldaba, que le gustan las palabras que empiezan por al. Esas palabras del árabe hispánico en la que uno de las principales peculiaridades fue la incorporación al inicio de la palabra del artículo al. No podemos olvidar que el árabe es, después del latín, la lengua que más léxico ha aportado al castellano.

    -Me gustan las aldabas y las palabras que comienzan por al repetía y enumeraba una nueva y otra y otra.  

    Y quizás, al poeta le gustan las aldabas porque ha descubierto el poder que han tenido en las ciudades como museos al aire libre. El poder de esconder un lenguaje propio, un mundo gráfico que le ha servido a Antonio Abdo para iniciar un diálogo, para abrirse a su realidad, para utilizarlas como testigo de su dolor. Un dolor que expresa como reflexión.

    En el Poemario Aldabas, el poeta se acerca a través de esos llamadores a los afectos, a los recuerdos, a una cotidianidad aguda y punzante, al abismo de lo humano que lo golpea en espirales sucesivas. A una realidad, y lo manifiesta a través de sus emociones. De unas emociones condicionadas por la historia del momento en que se expresan.    

    Palpita en Aldabas el miedo y la soledad de la noche. Recuerdos de voces y silencios, de palabras sumergidas en el delirio. En el amor que de forma subyacente o emergiendo a la superficie está presente en unos versos hechos de aflicción ante la enfermedad de su esposa, Pilar Rey. Ante el naufragio emocional del autor. 


    En definitiva Aldabas es un libro en el que habita Eros y Thánatos en forma de confesión o de diario íntimo. Es la actitud vital del hombre que no desfallece.


    Antonio Abdo Pérez nació en Los Realejos, Tenerife, de padre libanés y madre canaria. Estudió la carrera de Derecho  Ha sido Locutor de Radio Juventud de Canarias, Actor y Director teatral, con premios nacionales de interpretación en Cuenca y Manzanares  -Ciudad Real. Ha codirigido con Pilar Rey la Escuela Municipal de teatro de Santa Cruz de La Palma desde 1981 hasta 2009.

    Ha escrito teatro, obteniendo el Premio “Francisco Martines Viera” en 1977, por su pieza El violoncelo, estrenada en el Festival Internacional de Teatro de Stiges, en 1978. Ha publicado los poemarios. El silencio se estremece, Piel de gato con dibujos de Pedro Fausto, Playas, Puzlzles.

    Junto a Pilar Rey realiza una gran labor de investigación teatral. Ha realizado conjuntamente el trabajo de transcripción documental para sucesivas ediciones de la Historia de la bajada de la Virgen de Las Nieves de la Palma y la Historia del Teatro en esa isla.

    Ha sido profesor de interpretación, ortofonía y verso clásico en la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma. Actualmente junto a Pilar Rey dirige la Compañía de Teatro que lleva sus nombres.



    Fotos: Nicolás Mellini


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