miércoles, 20 de septiembre de 2017

Muestra pictórica de Paqui Martín inspirada en el libro Perdone que no me calle.

Jueves 21 septiembre a las 20.00 en La Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria

62 ESCRITORAS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA
PERDONE QUE NO ME CALLE

Sí, perdone que no me calle, que alce la voz los 365 del año, porque son muchas las agresiones que seguimos sufriendo, porque son múltiples las formas de violencia que se llevan a cabo contra nuestros cuerpos y nuestras almas.

 “Perdone que no me calle” es un libro en el que 62 mujeres unidas manifiestan el palpitar de la violencia que se ejerce contra el pensamiento, contra  vidas menospreciadas, ninguneadas, desfavorecidas, arruinadas, desvalorizadas. La actitud real de sociedades en donde los códigos de comportamiento son una herramienta en contra niñas y niños, emigrantes, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales, contra las mujeres que ejercen la prostitución… ¡Contra las mujeres!
Un libro transparente que hace que nos preguntemos es: ¿Realidad o ficción? Un documento de la degradación de la conducta humana, de placeres degenerados…que puede servir como denuncia contra la indefensión física y cultural de quienes la padecen.

Escuchemos las voces de las participantes de “Perdone que no me calle”

…El ataúd de S.O. pesaba lo mismo que pesa un ataúd de alguien que lleva cien años muerto… Acerina Cruz

Su cuerpo intacto escondía una autoestima apaleada que moría día, Belén Lorenzo Francisco

. Allí estaba el hombre que había dicho alguna vez que la amaba, que no podría vivir sin ella, que si alguna vez lo dejaba la mataría, que era para él o no era para nadie. Ella se reía. Le parecía un sueño… Elsa López

…Lo descubrió en el momento en que la cogió por el cuello en la estación de metro, solitario a aquellas horas…Gladys de Armas

… ¡Ay mi madre tirándose de los pelos con las piernas separadas como si me estuviera  pariendo muerta, más que muerta… M Candelaria Pérez Galván

Inmediatamente llamé a la policía, a ella no, por supuesto, la muy zorra… Elena Villamandos

Y si pego el oído al grito y el temblor al sonido de tus llaves… Ana Vidal Pérez de la Ossa

…cuando te marchas, te oigo decir que fue culpa mía. Que llevaba minifalda… Nadina Rivero Bethencourt

Hacía frío y decidí enterrarlo todo bajo un suéter de cuello alto gris… Mase

 El hombre de mirada hiriente y huidiza no se detuvo, ni miró hacia atrás, pero dejó a su paso una estela que encendió en ella emociones  dormidas… Teca Barreiro

Él es tu pintor tu artista y tú su lienzo en blanco…  María Maite García Díaz

Se sentía la mujer más afortunada del mundo por haber encontrado a Francisco… Inma Flores

… ya estás vieja y gorda como una foca, ya no sirves ni para limpiar… Juana María Ruíz Suárez

Tenía dos años cuando la sacaron de casa de sus padres… Rafaela RV

…Siempre gestos, palabras, golpes y errores; y siempre terrores… Iballa Rodríguez Herrera

…Por qué no La escuché… Cande Rodríguez

…Comprendió que le aguardaba el miedo, la despedida de la infancia, que pronto sería un desecho de carne y hueso. Pero no podía huir más que en él… Rosario Valcárcel

He pescado al vampiro que devoraba a su propia sangre, y le clavé la estaca en el corazón para romper el de mi madre… Maribel Díaz

Cuando él llegó y me preguntó que dónde había estado entre las once treinta y las doce y no supe que contestar… Purificación Santana

De un bolsillo de la muerta la policía sacó una foto de un niño, de pocos años… Berbel

Le repetiría cuánto la quería y ella contendría de nuevo las arcadas… M. del Carmen Martín Mendoza

El niño se agarraba con fuerzas a sus piernas temblorosas… Rosario Villalba de León

Sus catorce años se han alzado en ayuda de madre y sabe… Camila Rodríguez Aguiar

…Se refugió en la pintura y entre pinceles dibujó emociones… Yolanda Díaz.

La muerte es una grieta profunda, no hay salida… Andrea Abreu López

…¡Qué atrás quedan los días en que me llevabas a la mano con orgullo… Maruja Salgado

…¿Y ahora? ¿Qué hago yo sin ti, mamá? Judit Febles Benítez

Las manos de su hermana que cubrían sus infantiles pupilas… Erminda Pérez Gil

Me acuerdo de su olor a vino y a tabaco. De su aliento pegado a mi boca…Asunción Cívicos Juárez

Y el cuervo del suicidio te ronda incesante empujándote al abismo… Irma Ariola Medina C.

…Una agente en Igualdad de Género que había sido alumna mía nos derivó… Julia Gil

Ese día descubrió que toda su vida cabía en un pequeño bolso de viaje… Josefa Molina

Solo los más ladinos pudieron contemplar como desplegaba sus alas… Gloria de la Soledad López Perera

Mauro la encerró, despojándola de móvil y portátil, como castigo por no complacerle… Albertine Orleans.

Decías que si tuvieras valor la matarías y le destrozarías la cara a ella y a todas las mujeres…Inmaculada Díaz Suárez

…¿Por qué el mirlo le había traído veneno en su vuelo?... Virginia Hernández González

Mírame la piel tiene el color del fango, mírame la piel y dime su valor… Julia Toledo Gómez

…Aquella gota de agua, le había enseñado, o más bien recordado, quien era en realidad… Eva López.

Señora, no hay ninguna persona en la casa, sólo una hiena que dice ser su marido… Ana B. Navarro Morales.

…Aquella tierna princesa con la que dormitaba, de nuevo se había transformado en el lagarto que realmente era…  Claudia Ponce

…Llegó a mi país, enamorada de un hombre que le ofreció una vida de ensueño en Santa Cruz…Amalia Quiroz Pedrazas

De regreso al hogar nos despedimos fundiéndonos en un abrazo con la trabajadora social… Conchi Miranda Galván.

…Nadie debe tener derecho a contar cuentos de sapos convertidos en príncipes,  de espejos mágicos, de hadas madrinas con calabazas… Kalola Quintero González

Mí pecado siempre es el mismo: olvidar que sabe y vale mucho más que yo… Montserrat Cano

Canta con la voz ronca, áspera como la piedra en la que se sienta cada tarde delante de la bodega…Lucía Rosa González

…Resurgió de las cenizas en las que había sepultado un marido maltratador… Balbina Rivero Pimienta
…Y no supe qué decirle pensó que no estaba bien festejar la muerte de un hombre… Lola Suárez

Morirse fue lo único que recibí de mi cónyuge, después de que “accidentalmente” le mordiera tan peligrosa mascota… Nieves Rodríguez Rivero 

Tiene de todo, hasta un marido que la quiere… Elena Herrera.

Aprendió que sólo existía el amor distorsionado, manipulado y desvinculado… Mariana Rodríguez Rivero

… Cuando despertó el dinosaurio, ella…. Maiki Martín Francisco

…Mi madre citaba a menudo a Mateo 7, 3-5. ¿Se pondrá bien?... Teresa Delgado Duque

Imposible olvidar aquella noche de música y luces en su discoteca… Rosa M. Ramos Chinea

Se quitó los tacones y deseo flotar, ser invisible, pero él estaba allí, en el salón, esperando, escrutándola… Elena de la Torre

Alardea de su hombría, de sus alegrías, de su mujer y sus hijas… Estela García López

Las ramas muertas son arrastradas río abajo. Muchas no lucharon por permanecer en el árbol… Graciliana Montelongo

Odiaba su cuerpo y odiaba a aquel hombre, se odiaba por pensar que era su culpa… Silvia Rodríguez

Llegó el momento de liberarse del viajo legado de sumisión… Mónica Buaiz

Aquella noche, un simple cuchillo de rebanar pan le bastó… Irene Fernández

…Cómplices, huyeron, como ratas del nido anegado, cuando comenzaron las pesquisas policías… María Gutierrez

En las habitaciones de la planta alta, ocupadas por mujeres rotas, Artemisa sana sus pieles quemadas por el ácido…Carmen de la Rosa

Ya solo falta Candelaria, madre soltera, expulsada de la empresa injustamente, por su maternidad… M. del Rosario Guimerá Ravina.

...¿Quién se atreverá contra el Mundo?.... dijo, esbozando una sonrisa… P.G.D.

“Perdone que no me calle” es una cuidada edición del Centro de la Cultura Popular Canaria, recopilada por María Gutierrez, con preciosas ilustraciones en el interior de Candelaria Luque y diseño de cubierta de Borja Blas Díaz Díaz.  Un libro sin ánimo de lucro publicado por el mecanismo de micromecenazgo.  

sábado, 16 de septiembre de 2017

HOMENAJE AL POETA DOMINGO RIVERO

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?/ ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte? 

No sé si en algún lugar del mundo un poeta ha tenido un nieto como el periodista José Rivero. Un hombre de corazón grande y generoso quien comprendió que debía cultivar la memoria humana y literaria de su abuelo, Domingo Rivero. Un Museo auténtico, capaz de unificar arte y vida, un punto de encuentro para un público amplio, para todos.



Y durante algunos años, Luis y yo nos tropezábamos con Pepe Rivero, como le llamamos, y nos confió el proyecto del Museo que, tanto él como su esposa, María Luisa Estévez, trabajaban con firmeza día a día, centímetro a centímetro. Hablábamos de lo que hacíamos o pensábamos hacer cada uno de nosotros. Mientras él se negaba a los problemas, a la tristeza de su frágil salud. La procesión iba por dentro.



Lo consiguieron. Y el 14 de septiembre del 2012 con un proyecto del curador Diego Casimiro inauguramos la exposición Poema al mar. Homenaje a Néstor. Hoy un lustro más tarde celebramos otra exposición internacional, Homenaje a Domingo Rivero.


Homenaje a un poeta de creación tardía, discreto y silencioso que hizo de la poesía su quehacer habitual, aunque solo publica algunos sonetos en la prensa. Aficionado a las peleas de gallos, a la lucha canaria vivió en París, Sevilla, Madrid y en la ciudad glacial y laberíntica de Londres, sintió la grandeza y limitación, la vitalidad y la pasión de otra lengua. Traduce a Shakespeare y a otros poetas, evoca su alma viajera y la relación estrecha con los espacios a los que les tenía apego, compartiéndolo y conmemorándolo en sus letras y en sus imágenes. 


A veces sobre el mar pasa una nave/ que se pierde a lo lejos como un ave /que empuja el viento del destino esquivo… / Son emigrantes. ¿Volverán? ¡Quién sabe!


La obra de Domingo Rivero se conoció unas décadas después de su fallecimiento, gracias a los trabajos de Manuel González Sosa, Andrés Sánchez Robayna, Arturo Maccanti, al libro que publica Jorge Rodríguez Padrón titulado poeta del cuerpo y a la labor recopilatorio de Eugenio Padorno quien considera que el poema “Yo a mi cuerpo” representa una de las cimas líricas de la Poesía canaria.





¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo? / ¿Por qué con humildad no he de quererte, /si en ti fui niño y joven, y en ti arribo, / viejo, a las tristes playas de la muerte?


Domingo Rivero, despoja la palabra de velos, desgarra sus entrañas y logra mostrar un aliento auténtico y personal. Puro, en su más bella desnudez. Yo, a mi cuerpo. Uno de los poemas más justificado de la poesía modernista española. Un modernismo que afirma el poeta tinerfeño Carlos Javier Morales, de emoción interiorizante y depurado.

Con el Homenaje a Domingo Rivero, logra Diego Casimiro desplegar las fuerzas artísticas y la imaginación de los veinte seis pintoras/es, que navegan por los mundos interiores del poeta, siguen su huella, penetran en su universo y reviven la belleza que nos ha dejado en sus gestos, en la memoria de su poesía.

Así han podido concebir lienzos inspirados en la persona del poeta, inspirados en el olor del mar y de los barcos, en el color del paisaje de su tierra. Composiciones íntimas repletas de un misterio lírico que nos atrapa. Retratos que destacan sobre fondos neutros realizados en contornos oscuros muy marcados u otros con bellos contrastes cromáticos.

Coincidencias entre la poesía y el pincel. Óleos, pasteles y acrílicos, texturas pintadas con espátula o pinceles con un tratamiento realista o surrealista, simbolista o vanguardista. 

Con esta Exposición Homenaje a Domingo Rivero han logrado l@s artistas mirar con curiosidad el paso del tiempo, la pureza y la negrura, la virtud y las emociones de un poeta que ya ha cumplido más de ciclo y medio de su nacimiento. Han conseguido que el sentimiento que unía al poeta con el nieto Pepe Rivero siga presente.


Ha alcanzado Diego Casimiro que la Exposición Homenaje a Domingo Rivero esté  tan viva como el corazón del poeta que, gracias  a sus versos, aún late entre nosotros.
Sept. 2017

rosariovalcarcel/facebook.com

miércoles, 13 de septiembre de 2017

JUAN JOSÉ DELGADO,

Por Elsa López

Se ha ido. Poco a poco lo voy perdiendo en esa distancia que va marcando el olvido. Se me borra su rostro lentamente, sobre todo el que hace tiempo dejé de ver por circunstancias ajenas a los dos. Y me vuelve el de entonces, el de hace años, cuando coincidíamos en actos literarios, en conferencias o en jurados de poesía; cuando caminaba algunas veces con él por La Laguna o cuando nos 
encontrábamos en El Ateneo. 


Pocas palabras para hablar de literatura o de su corazón tan cansado a veces. Tan triste. Porque Juan José Delgado era un hombre afable y algo triste o eso me parecía. Yo no era su amiga. Era solo una escritora que lo respetaba y admiraba. Una editora que había puesto en las vitrinas de las librerías un libro suyo de poemas, Un espacio bajo el día, editado por Ediciones La Palma en 1996 dentro de la colección La Caja Literaria de CajaCanarias.

Para mí era eso: unos poemas leídos desde la lejanía y una figura que aparecía y desaparecía de las calles de una hermosa ciudad. Un ser humano al que estimaba por su quehacer y sus pensamientos. Un intelectual apacible, sin estridencias, medido en sus opiniones y con carácter a la hora de defender un criterio. Me gustaba y no podía evitar contemplarlo a través de sus versos. Y cuando él hablaba en alguna reunión a la que yo tenía que asistir, escucharlo era como una reproducción exacta de lo que había encontrado en sus poemas: la cadencia, la armonía, la paciente tonalidad de su voz que era como un susurro, ni alta ni baja, ni dura ni débil. Tajante siempre, segura siempre, como si hubiera meditado cada sílaba antes de pronunciarse igual que hacía con sus poemas. Tan ciertas las unas como los otros. Tan consecuentes los versos con las ideas. “Cada noche te arrancan las techumbres, / así aprendes por el cielo tus probables rutas de mañana. / Y, pasito a paso y en silencio, proseguirás muriendo por el mundo”. 

No. No conviví con él lo necesario como para decir que era mi amigo. Pero si lo suficiente para decir que lo apreciaba de verdad. Me inspiraba tal consideración que no solía abrir mi boca cuando él estaba presente y quizá por eso nunca supo lo que llegué a valorar un análisis suyo a la hora de producirse una situación embarazosa; a la hora de calificar a alguien o a algo; a la hora de regalarnos su sonrisa cuando hablaba de cosas intrascendentes o cuando alguna vez paseamos juntos mientras él y mi santo hablaban sobre sus corazones y las costumbres que sus corazones les obligaban a soportar. ¡Tanta pena y tantas risas!


La Opinión de Tenerife. Martes 12 de septiembre de 2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

LOS BÁRBAROS, CUENTO

Nosotros, los bárbaros, vivíamos en las montañas, en cuevas húmedas y oscuras, comiendo bayas, robando huevos de los nidos y apretándonos los unos contra los otros cuando la noche se hacía insufrible. 

Era cierto que, a veces, un trémolo sordo nos llamaba. Temerosos, descendíamos por el bosque hasta ver el camino que habían construido los hombres del poblado, y veíamos las caravanas, los ricos carruajes, los soldados de brillantes corazas. Y era tanto el odio y la envidia y la rabia, que precipitábamos sobre ellos gruesas piedras (eran nuestra única arma) y escapábamos antes de que nos alcanzaran sus dardos.


A veces, en lo más sombrío e intrincado del bosque, aparecían hombres del poblado que gritaban y agitaban los brazos. Se acercaban y nos ofrecían inútiles objetos. Acariciaban a los niños y, con gestos, trataban de enseñarnos alguna cosa, pero eso nos ofendía, y bastaba que uno de los nuestros gruñera para que todos nos abalanzáramos sobre ellos y destrozáramos sus artilugios y los despedazáramos. Los hombres que venían a nuestro encuentro no eran, además, como los soldados; eran infelices que se dejaban atropellar, que lloraban si rompíamos sus cajas de finas hojas llenas de signos apretados. De los soldados salíamos huyendo, pero a aquellos viejos que venían en son de paz podíamos atarlos a los árboles y torturarlos sin peligro. Babeando, danzábamos delante de ellos, les aplicábamos brasas candentes, los ofrecíamos al hambre de nuestras mujeres y de los niños que colgaban de sus pechos.

 Sin embargo, a veces, disciplinados ejércitos de soldados avanzaban geométricamente sobre el bosque. Nosotros chillábamos, les lanzábamos piedras, les mostrábamos las bocas desdentadas con el gesto de amenaza que veíamos poner a los perros,  pero ellos se desplegaban, y capturaban a algunos de los nuestros, y los lanceaban, y los demás sólo podíamos retroceder, adentrarnos más en el bosque, ocultarnos en lo más espeso, en lo más inhóspito de sus profundidades.
Ahora ya casi todo el bosque es suyo. Rebeldes, rabiosos, ascendemos por las montañas mientras ellos extienden sus poblados, sus caminos empedrados, sus obedientes animales. Debemos retirarnos cada vez más, hasta aterirnos de frío en estas cumbres de nieve donde nada vive, donde nada hay que les pueda ser útil. Aquí nos apretamos, diezmados, cada vez más hambrientos, incapaces de comprender cómo son tan hábiles para aplicarse sobre el cuerpo finas pieles, de dónde sacan sus afiladas armas.

En las montañas, luchamos por sobrevivir frente a los osos y la lluvia. Vagamos en busca de comida, aunque cada vez es más difícil evitar a los hombres del poblado, los hombres sabios, los que tanto odiamos.

Ellos creen que no pensamos, pero se equivocan. Bastaría que vieran nuestras uñas rotas de escarbar la tierra, nuestra mirada agria e intolerante, nuestra rabia; bastaría eso para que al fin se dieran cuenta de que también sabemos preguntarnos por qué la victoria ha de ser suya.

Pedro Ugarte (España, 1963) 

Materiales para una expedición, Toledo, Lengua de Trapo, 2002, págs. 27-28

Pedro Ugarte estudió Derecho en la Universidad de Deusto, si bien su trabajo ha estado siempre relacionado con el mundo de la comunicación. Ha escrito poesía, novela, relatos… En la actualidad es Jefe de Prensa en la Universidad del País Vasco. Ha colaborado con Radio Euskadi, en el diario El Correo y en la edición vasca de El País. En 2009 recibió el Premio Julio Camba de Periodismo. Varias de sus obras han sido traducidas al italiano, francés, alemán y polaco.

sábado, 2 de septiembre de 2017

LA METÁFORA DEL MALPAÍS EN LA ISLA DE LA PALMA.


Mi patria: un negro malpaís;
mi flor: una retama.
Beber agua de una fuente,
descansar bajo un pino,
tener la mar que me separa
de todo aquello que no quiero
y que me ata, 
Carlos Pinto Grote


Cuando llegas a la isla de La Palma con lo primero que te  tropiezas es con un paisaje engendrado por los fuegos y moldeado por el mar y por la potente naturaleza de su tierra y de sus volcanes.

Te encuentras con su color verde brillante de sus altos pinares que agasajan la neblina, con el milagro de su luminosidad y de su cielo tan hondo y limpio que sientes el deseo de bañarte en él, como escribió Henry Miller en “El coloso de Marusi” hablando de una de las islas griegas que tienen muchas similitudes con Las Canarias.



Sí, porque La Palma con su mar también añil y su paisaje volcánico logra que nos sintamos fundidos en el alma de sus rincones y en la luz carnosa de aquel dios solar que llamaban Abora. Logra que nos sintamos fundidos en la belleza sencilla de sus casas acunadas con puertas y ventanas de madera, con tejados envejecidos por el gozo de la lluvia, la humedad, el vaho y las brumas que se filtran a través de la vegetación, de esas flores rojas, amarillas o violetas que han pintado la historia de la isla.

Una isla en donde podemos pasar de la realidad al ensueño con facilidad, del cielo enrojecido de los atardeceres al silencio inmóvil de millones de estrellas aún desconocidas. Donde podemos pasar del verde al gris, al color de la ceniza, a los territorios inhóspitos del Malpaís en el que tienes la sensación de transitar espacios deshabitados, de pisar las cicatrices del mundo, de pisar piedras labradas por dioses de otros tiempos.

De pisar ojos tocados de una leve luz de tristeza que recuerdan la soledad, la aridez y la pobreza de antaño, de pisar la nada. Pequeños presagios, lavas y pedregales del siglo XV como los del volcán de Tacande o el de San Antonio del siglo XVII, ocurridos ambos en la Cumbre Vieja y colonizados actualmente por arbustos, palmeras y plataneras fascinantes que crecen frondosas entre las huellas de mis abuelos, entre paredes de bancales y matas rosadas de adelfas.

Entre ese himno calorífico que se transforma en lecho rugoso, en fisuras y rocas de texturas y formas diferentes. En lavas del  volcán de San Juan en el que ya contrasta el verdor de los pinos, cactus y hierbas que afloran por las rendijas grises de la erupción solidificada, por las arrugadas piedras del Malpaís y el rojo de la toba volcánica. Un Malpaís que ya cuenta con una interesante flora y fauna en un mundo que como decía Heráclito se originó en el fuego y terminará en el fuego, en un fuego que, el filósofo griego apuntó que se encenderá con mesura y con mesura se apagará.

Ese fuego venerado en todas las culturas, ese fuego que todo lo quema y del que nacen también las cosas. Ese fuego del cielo que según cuenta la historia bíblica abrasó a las dos ciudades de Sodoma y Gomorra por la maldad y perversión de sus habitantes. Ese fuego como lugar y escarnio en la doctrina cristiana a donde tenían que ir las almas después de muertas. Ese fuego que robó Prometeo a los dioses para regalárselo a los hombres. Esa Troya ardiendo que le dio pie a Homero a componer “La Ilíada”, uno de los libros más importantes de la literatura.

Esos volcanes “continuadores de la creación” como el Teneguía, el más reciente en la isla de San Miguel de La Palma que entró en erupción el año 1971 en el pueblo de Fuencaliente, del que recuerdo haberlo visto junto a mi tío Antonio Valcárcel cuando sus fauces mordieron el cielo y su  lava incandescente descendió poco a poco hasta la costa y con su fuerza generadora amplió el territorio isleño.

Amplió la isla y a lo largo de su recorrido sus fogonazos ardientes y el trémulo fluir de esas lenguas de fuego formaron un Malpaís mudo, ciego, de color negro. Aún hoy desprovisto de vegetación y con rocas que parecen esqueletos de la humanidad. Una metáfora en la penumbra. Una metáfora de nuestra propia existencia.

Una naturaleza que se impone y triunfa sobre las vidas efímeras que la compone,  incluido el ser humano. Un Fuego que me recuerda también al poema “Don Heráclito” del poeta mexicano José Emilio Pacheco:

El reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
Fuego del aire y soledad del fuego
al incendiar el aire hecho de fuego…   
                    
Un Malpaís que semeja el interior de la tierra. Unos campos de lava que han servido de plató cinematográfico a gran cantidad de cortos y al rodaje de largometrajes de la historia. Un paisaje con profundos barrancos y la Cumbre que cae abruptamente sobre la Caldera. Una costa que te subyuga por la potente resonancia de su mar y por la cantata de las olas. Una isla en la que podemos escuchar los latidos de su corazón, la memoria de sus emociones, la serenidad protectora de su aura.

Una isla, La Palma, que me hace sentir que el tiempo no transcurre y que quizás mi vida podría ser eterna.

facebook/rosariovalcarcel

miércoles, 30 de agosto de 2017

'Despacito' de Luis Fonsi: CON VÍDEO

Está a punto de convertirse en la canción más reproducida de la historia de la plataforma musical y es la primera en español en alcanzar el nº 1 en EEUU desde la 'Macarena'.

https://www.youtube.com/watch?v=kJQP7kiw5Fk


Los 'efectos colaterales' del éxito de 2017

Que levante la mano quien, a estas alturas de la película, no haya escuchado DespacitoA ver... No, ni una sola mano levantada. ¿Raro? Más que eso: extraordinario.



Más allá de que muchos la califiquen como cansina o repetitiva (cosa que no es culpa de la propia canción, obviamente) el tema del puertorriqueño Luis Fonsi —en el que participa Daddy Yankee— se ha convertido en un éxito sin precedentes. No es una frase hecha: está cerca de ser la canción más escuchada de YouTube de todos los tiempos, superando a Gangnam Style y a See you again de Wiz Khalifa. Su videoclip se estrenó el 12 de enero, en dos meses logró 500 millones de reproducciones y en menos de siete roza los 3.000 millones (y cada reproducción implica que se le dé al play durante alrededor de 30 segundos, explican desde esta plataforma).

El tema, según EFE, está a punto de ser el que tiene mayor número de reproducciones en toda la historia de la música en plataformas de audio, como Spotify o Youtube: más de 4.500 millones. En España es disco de diamante por lograr 80 millones de reproducciones en streaming. No hay más que ver cómo han subido las búsquedas de su autor en YouTube entre julio de 2016 y julio de 2017
Además, Despacito ha logrado liderar (durante nada menos que 15 semanas) las listas de éxitos de Estados Unidos, algo histórico que no lograba ninguna canción en español desde agosto de 1996: la Macarena. Antes que ella, solo otra en español había llegado a la cima: La Bamba, cantada por Los Lobos, en agosto de 1987.

El tema del momento fue escrito hace dos años por el propio Fonsi y por la letrista panameña Erika Ender, y ambos la compusieron en el salón de la casa del cantante. La autora, que ha trabajado para Chayanne, Gloria Trevi o Malú y que ha ganado un Grammy, también ha grabado su propia versión.
¡Poder latino!

En una época en que lo latino no vive precisamente su momento de mayor acogida en Estados Unidos, Fonsi y su tropa bailonga han venido a plantarse en las narices de Donald Trump y a colarse 15 semanas en la cima de las listas de éxitos yankis. ¿Veremos al presidente menear las caderas al ritmo de "Tú, tú eres el imán y yo soy el metal"?
El español, universal

¡Sorpresa! Ahora todo el mundo se anima a cantar en español: desde los youtubers más famosos a los BackStreet Boys hasta Justin Bieber (bueno, si consideramos que "Dorito" sea una palabra en español...). ¡Más poder latino!

Puerto Rico, ciudad de vacaciones


"Vamo' a hacerlo en una playa en Puerto Rico", canta Fonsi en una de las frases más laureadas del tema. Además, los primeros acordes no son de una guitarra: salen de un cuatro puertorriqueño, un instrumento clásico de la isla. Daddy Yankee también es natural de allí, como lo es Zuleyka Rivera, exMiss Universo 2006 y protagonista del vídeo, grabado en ese país. Puerto Rico se ha colocado en el centro del mapa gracias al tema.

Información de las redes sociales, "Tendencias"

sábado, 26 de agosto de 2017

EL TAPIZ DEL VIRREY, un relato de Pedro Gómez Valderrama

Cuando el virrey subió a su coche con la virreina, para dirigirse al baile en casa del marqués, el criado mulato se quedó escondido en un rincón del patio, hasta que cesaron todos los ruidos del palacio. Sacó entonces una inmensa llave, y abrió la puerta del salón central. Encendió una antorcha y se situó ante el gran tapiz que adornaba el fondo del salón, y que representaba una hermosa escena de bacantes y caballeros desnudos.


El mulato extendió las manos y acarició el cuerpo de una Diana que se adelantaba sobre el tapiz. Murmuraba en voz baja, hasta que de pronto gritó:
-¡Venid! ¡Danzad!

Los personajes tomaron movimiento y fueron descendiendo al salón. Comenzó la música del sabbat, y la danza de los cuerpos en medio de las antorchas. Ante el mulato, los personajes del tapiz iban cumpliendo el rito de adoración al macho cabrío.

Diana permanecía a su lado, besándole de vez en cuando con golosa codicia.

Después de consumidas las viandas del banquete, vino el momento de la fornicación, hasta que sonó el canto del gallo y los personajes se fueron metiendo uno tras otro en el tejido. Sólo quedaron, trenzados en el suelo, Diana y el mulato, al cual encontraron a la mañana siguiente desnudo y muerto en el suelo con unos desconocidos pámpanos manchados de sangre en la mano. Diana no estaba en el tapiz.

Cuento y foto de Pedro Gómez Valderrama,  (Colombia, 1923-1992) Fo

La Nave de los Locos y otros relatos, Madrid, Alianza, 1984, págs. 127-128.


martes, 22 de agosto de 2017

Un cuento: Hablaba y hablaba.




Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Foto y texto Max Aub (París –España, 1903-1972)

jueves, 17 de agosto de 2017

Un poema español-alemán. Viajar: Un libro de recuerdos

                    
Viajar es imaginar palacios encantados,
ceremonias de amor que se contorsionan
entre seducción de corpiños, miriñaques
y estrellas que rozan
                                    la desnudez del agua.

Seguir la pandereta del guía,
la luz de las grietas que busca el jadear
de una vela, la sonrisa de una bestia.
Escuchar los acontecimientos de otras vidas.
Manosear cartas de muertos, sudarios,
harapos, vestidos de boda
                                    de segunda mano.

Atravesar con pies y manos escaleras sin barandas,
el hálito de las pitonisas, las revelaciones de la sangre
coagulada. Flotar con las momias bajo
el vacío de una ola.

Viajar es arrastrar contigo tu jaula,
alejarse, regresar.
Por eso te narcotizas
                                    te crees invulnerable,
como si la muerte no pudiera engullirte
en vacaciones, como si los aviones
viajaran más rápido que su amenaza.

Las antiguas civilizaciones muestran
el proscenio y las bambalinas del cielo,
las ascuas de cadáveres irreconocibles,
los idilios rosas que envuelven
el hechizo de estar vivo
en una Tierra moribunda.

Muestran la paz mezclada con la guerra,
muestran que la Nada es
                                    más fuerte que el Todo.





REISEN: EIN BUCH DER ERINNERUNGEN

Reisen ist, sich verwunschene Paläste auszumalen,
Liebeszeremonien, die sich umschlingen
zwischen den Verführungen der Büstenhalter, Geschmeide
und Sterne, die flüchtig
                                   die Blöße des Wassers streifen.

Der Trommel des Fremdenführers folgen,
das Licht der Ritzen, welches das Hecheln
einer Kerze sucht, das Lächeln einer Bestie.
Die Vorkommnisse anderer Leben hören.
Briefe Verstorbener durchblättern, Leichentücher,
Lumpen, Hochzeitskleider
                                   aus zweiter Hand.

Auf Händen und Füßen geländerlose Treppen übersteigen,
den Dunst der Wahrsagerinnen, die Offenbarungen des geronnenen
Blutes. Mit den Mumien in der Höhle
unter einer Woge schwimmen.

Reisen ist, deinen Käfig mit dir zu schleppen,
sich entfernen, zurückzukehren.
Deshalb betäubst du dich,
                                   glaubst dich unverwundbar,
als ob der Tod dich nicht verschlingen könnte
während der Ferien, als ob die Flugzeuge
schneller fliegen könnten als seine Bedrohungen.

Die alten Zivilisationen zeigen
die Vorbühne und die Himmelskulissen,
die glühenden Reste nicht mehr erkennbarer Kadaver,
die rosaroten Idyllen, die den Zauber
umhüllen, lebendig zu sein
auf einer sterbenden Erde.

Sie zeigen den Frieden mit dem Krieg verquickt,
sie zeigen, dass das Nichts
                                   mächtiger ist als das Ganze.   Rosario Valcárcel


Foto  Himno a la vida español-alemán.

sábado, 12 de agosto de 2017

Gloria Esther Rodríguez Rodríguez, pintora palmera

La pasión de Gloria Esther Rodríguez, como pintora, ha sido envolvernos en una atmósfera poética, en la Caldera y en los caseríos, en la flora, en los enseres domésticos de su infancia: lecheras, tazones, en el patrimonio cultural, en la bruma y el mar de nubes, en el Paraíso encontrado de la isla de La Palma, que le ha permitido crear una obra armónica y auténtica. Pero en su etapa de madurez repasa su trayectoria artística, y como pintora realista siente la necesidad de aproximarse a la figura humana, casi nunca a seres anónimos sino amigos y familiares.
Así comienza a mirar fotos de sus padres, a entrar en sus corazones, a crear obras de gran formato al óleo con colores llamativos y detallismo, en los que destaco el uso del color rojo o el verde en la indumentaria de su madre y la rosa engarzada en el vestido.
Se recrea en los lazos familiares y los reinterpreta de tal modo que, nos recuerda una instantánea fotográfica, nos evoca recuerdos que no han palidecido, sueños que parecen reales, o una realidad que parece un sueño, como el retrato de sus padres o los de sus tres hijos. Toda una escena familiar, sin artificios, emotiva, pintada con la delicadeza del colorido, casi siempre a base de matices blancos, grises, azules que, a pesar de ser colores fríos, imprimen una gran calidez.
Y como buena observadora centra la atención de los personajes, y representa la ternura y las gracias de los niños, sus poses naturales y los instantes únicos, como cuando una de las niñas chupetea una piruleta.
Porque Gloria Esther sabe transmitir el mundo infantil: el realismo ingenuo. Sabe revelarnos esa predilección por los niños, el amor y la comprensión en las miradas de los mayores. Así podemos ver el retrato del anciano que emerge del fondo semi-oscuro del lienzo con sombrero canario y su pipa de fumar. Una obra en el que la pintora manifiesta la fisonomía y las facciones duras, el pasado irrecuperable. Derrama ella la dureza de su rostro por el trabajo, la vestimenta, dentro de una gran armonía y serenidad. Aunque en pintura nos dice el escritor Manuel Vicent, que existe un principio fundamental: es siempre el espectador el que termina de pintar el cuadro. En este caso el que mira, al ejecutar su retrato paralelo, sin duda podrá añadir sus propios sueños.
Consigue Gloria Esther, la manifestación particular de cada persona, las luces y las sombras arraigadas en el carácter de personas únicas, lo que nos define a cada uno de nosotr@s y a las parejas del mundo cultural que ha plasmado. Recrea también la luz efímera del tiempo y de la memoria, su autobiografía visual, su retrato infantil y su autorretrato actual en el que da rienda suelta a sus rosas, a esas rosas que son aliento de sus vivencias.

A lo largo de su quehacer pictórico, ha desarrollado diferentes temáticas y formas expresivas en su pintura, pero en esta serie de retratos y autorretratos es donde hallamos mejor técnica que muestra, no solo cómo ha sido realizada la obra sino también la personalidad de la imagen creada, la madurez pictórica, la reflexión y el trabajo vocacional cotidiano.
Ésta es una galería de figuras de personas que están con nosotros o que se han ido, de amigos que constituyen parte de la historia de Gloria Esther. Son imágenes líricas que representan un interrogante hacia el pasado y hacia el futuro. Es una lucha por conseguir que el tiempo no sea un concepto filosófico sino una historia de vida. Una historia en busca de la inmortalidad.


Son retratos en los que Gloria Esther ha logrado detener el tiempo. Y el tiempo detenido nos hace inmortales.
Esta Exposición se podrá ver en el Valle de Aridane, en la Real, 21, hasta el día 19 de agosto 2017
Rosario Valcárcel, escritora
Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

lunes, 7 de agosto de 2017

GRAN CANARIA, ISLA DE CINE

El Centro Comercial Las Arenas en Las Palmas de Gran Canaria se ha transformado en un escenario para el Séptimo Arte, con una exposición titulada Gran cine. El cine en Gran Canaria que se exhibe en las plantas baja y primera del centro comercial Las Arenas. Una preciosa muestra comisariada por Luis Roca y Marta de Santa Ana quienes nos ofrecen la oportunidad de conocer más de cien años de historia de la industria cinematográfica en la Isla.



Y como estrella la maqueta de Moby Dick de 1,35 metros traída por los productores ingleses de Moulin Pictures en 1954. No hay que olvidar que ese año fue como si Hollywood desembarcara en nuestra isla, con John Huston como director y Gregory Peck encarnando el papel del capitán Ahab.



La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se revolucionó, movilizó a más de cien personas entre nativos y provenientes de Inglaterra y Estados Unidos, como cuenta el propio John Huston en sus memorias: A libro abierto (Espasa Calpe, Madrid, 1986, tercera edición). En dos meses, con participación decisiva de carpinteros locales, se construyó tanto la réplica de la ballena, de más de 65 metros de largo, como los alargados botes balleneros de dos puntas de mitad del siglo XIX que aparecen en la obra maestra de Melville.



Enseguida, en la primavera del mismo año que se terminó de rodar Moby Dick, tuvo lugar en la isla otro rodaje: el de Tirma, dirigida por Paolo Moffa, con actores de la talla de Marcello Mastroianni,  Gustavo Rojo y como referente erótico la Silvana Pampanini, entre otros.



A partir de ese momento se han sucedido muchos rodajes, lo cual ha dado lugar a toda una historia “casi amorosa” entre Gran Canaria y el cine. Películas como Aliados, Palmeras en la nieve, Los últimos de Filipinas y el actual rodaje del thriller No dormirás dirigido por el uruguayo Gustavo Hernández y protagonizado por Belén Rueda.



El Cabildo de Gran Canaria, a través de la Gran Canaria Film Commission y Espacio Digital, ha aportado piezas del decorado original de diversas producciones, como una tetera, una garita y un caso militar utilizados en Aliados, la gran cruz de madera que aparece en la iglesia y el de la Iglesia de Los últimos de Filipinas, así como los frescos del templo y el uniforme de Luis Tosar, que le valió un Goya a la grancanaria Paola Torres.

La muestra incluye más de un centenar de objetos, muchos de ellos inéditos como el vestido que lució la protagonista de Palmeras en la nieve en el Gabinete Literario, material de rodaje como un proyector de cine ambulante, lentes y bobinas de películas de los años 80. Fotos y más fotos, testimonio de películas como al rodaje de Mararía en Gran Canaria o la construcción de la ballena Moby Dick.

Un proyecto que se divide en diez aéreas temáticas en las que se rinden homenaje a directores grancanarios como Antonio José Betancor, Félix Sabroso, Dunia Ayaso, Elio Quiroga y María Miró, además de los productores Andrés Santana y Adrián Guerra, o el director y productor vasco Ramón Saldías que realizó buena parte de sus producciones en Gran Canaria.

Pero lo que más me emocionó fue encontrarme con la maqueta de Moby Dick, ya que durante un tiempo me sumergí en el mundo apasionante de los platós, de las aguas del Confital, de nuestras aguas de Las Canteras.  Recorrí los rincones del Puerto de La Luz, los Astilleros, aquella compañía carbonera que pertenecía a la Casa Miller donde se construyó el armazón de la  gran Ballena Blanca Escuché a uno de los operarios, a Juan Socorro, decir el día de la terminación de la maqueta que le parecía de verdad como si fuese de carne y hueso. Disfruté con la llegada  de los artistas al  aeropuerto, con la llegada del hidroavión, con el bautizo de Moby Dick. Escuché anécdotas como las de las gaviotas o el día que se echaron a volar al mar unos dólares en una partida de póker y unos de los canarios que trabaja en el film los recuperó. 

También percibí los ruidos y los silencios de Moby Dick y el bullicio del Juan Pérez y del Hotel Madrid, como se lee en mi novela Moby Dick en Las Canteras Beach.



Además de la caza de la ballena, en las costas Canarias se filmó el epílogo del filme, aquel que muestra al superviviente Ishmael (Richard Basehart) flotando agarrado al ataúd de Queequeg (Friedrich von Ledebur) en alta mar.


La muestra de 120 AÑOS DE HISTORIA Gran cine. El cine en Gran Canaria se completa con fotografías cedidas por Filmoteca Canaria, LA PROVINCIA Y Canariasahora, colaboradores junto a Audiovisuales Canarios de esta muestra del Cabildo y las Arenas.

 La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de Agosto 2017.






Felicidades a todos los que lo han hecho posible. 

jueves, 3 de agosto de 2017

LA TRISTEZA, (cuento)


El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al lado del tazón de leche. Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los días, pero eso no es cierto..


Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está encima de los muebles. La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas. El profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.

                                               Rosario Barros Peña (España, 1935) Paz considera que “La tristeza” es un texto explícito y revelador de la honda tragedia cotidiana de tantos seres anónimos; por supuesto, de las mujeres, pero, también y en especial, de nuestros pobres adolescentes”.

Escritora española (Vigo, Pontevedra). Reside en Madrid. Licenciada en filología románica y doctora en hispánica, es profesora de lengua y literatura españolas de enseñanza universitaria. Además de artículos, estudios y otros trabajos, ha editado a Gil y Carrasco, Bécquer y Valle-Inclán, entre otros. Con su marido, Miguel Díez R., es autora de Literatura española. Textos, crítica y relaciones (2 vols., Alhambra, 1981 y 1984), Antología de la poesía española del siglo XX (Istmo, 1993), La memoria de los cuentos. Un viaje por los cuentos populares del mundo (Espasa-Calpe, 1998) y Antología comentada de la poesía lírica española (Cátedra, 2005).

 Ha publicado los poemarios Voces tomadas (1990), El fuego oscuro (1991 y 1993), El curso de la sombra (1994 y 1997), Rumor de vida (1996), Lucerna (1998) y Caída libre (2003).


Da conferencias de vez en cuando, charlas literarias lunes alternos y clases todos los martes. No ve nunca la televisión y apenas oye la radio. Le gusta contemplar el verdor del paisaje, mirar al mar, nadar, oír música, bordar a punto de cruz, charlar con sus amigos, tomar una copita de buen vino y, sobre todo, leer, escribir, estudiar, recitar, vivir LA POESÍA