miércoles, 19 de noviembre de 2014

JAIME SILES, POETA

Poeta valenciano, crítico y profesor universitario en España, Alemania, Viena. Ha escrito “Canon”, premio Ocnos en 1973   y “Música de agua”, Premio de la Crítica del País Valenciano y Nacional de la Crítica de 1983. También ha escrito Semáforos, semáforos e Himnos tardíos, Poemas al revés, “La Realidad y el Lenguaje”, “Y la tierra de la noche”. En la trayectoria poética de Jaime Siles, “Pasos en la nieve” (Tusquets 2004) constituye un reflejo de la evolución de un quehacer poético, que desde el diálogo con la tradición se dirige hacia un tipo de poesía más discursiva y meditativa. 


HIMNO A VENUS

Amor bajo las jarcias de un velero,
amor en los jardines luminosos,
amor en los andenes peligrosos
y amor en los crepúsculos de enero.

Amor a treinta grados bajo cero,
amor en terciopelos procelosos,
amor en los expresos presurosos
y amor en los océanos de acero.

Amor en las cenizas de la noche,
amor en un combate de carmines,
amor en los asientos de algún coche,


amor en las butacas de los cines.
Amor, en las hebillas de tu broche,
gimen gemas de jades y jazmines.

MÚSICA DE AGUA

El espacio
-debajo del espacio-
es la forma del agua
en Chantilly.

No tú, ni tu memoria.
Sólo el nombre
que tu lenguaje escribe
en tu silencio:

un idioma de agua
más allá de los signos.

En el poemario “Pasos en la nieve” nos ofrece el poeta el gusto por la poesía rimada, por el cuidado del poema, por el sentido estético. El mar como espíritu que alienta en sus emociones, las ciudades que han formado parte de su vida...

NIÑEZ

Niñez, niñez, cómo te siento
lejana y próxima
bajo la piel del agua.
Lejana y próxima en la luz
de la memoria
junto a la sal

y el oleaje de las algas…

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lunes, 17 de noviembre de 2014

El plagio literario

 por Manu de Ordoñana 

Se suele decir que todo está escrito en los clásicos griegos y que, a partir de ellos, ha sido imposible crear algo nuevo y original. Ya Eugenio D´Ors aseguró que todo lo que no es tradición es plagio, y Baroja fue más allá al concluir que todo lo que no es autobiografía es plagio. Eso explicaría el que pocos escritores se hayan librado de ser acusados alguna vez de plagio literario, tal y como apunta Manuel Francisco Reina en su libro “El plagio como una de las bellas artes”. Y es que la frontera entre plagio e imitación —o reproducción o falsificación— no está bien delimitada y se presta a confusión.


El inicio del Quijote “En un lugar de la Mancha…” es un octosílabo copiado del romance popular “El amante apaleado”. La fórmula “de cuyo nombre no quiero acordarme…” está en un cuento del infante Juan Manuel sobre el conde Lucanor  Juan Manuel sobre el conde Lucanor, que empieza así: “Señor conde —dixo Patronio—, en una tierra de que me non acuerdo el nombre, avía un rey…”. El sobrenombre de “Caballero de la triste figura” que Cervantes atribuye al Quijote es el título del libro III de Clarián de Landanís, escrito por Jerónimo López en 1588.

También Shakespeare fue acusado de plagio. Hasta se le atribuye una frase en la que lo defiende con altivez “He rescatado las ideas interesantes de unas obras bastante mediocres y las he mejorado”. Leopoldo Alas “Clarín” dijo de él que había tomado 6043 versos de 1771 poetas que le precedieron. “La leyenda del rey Lear” la contó el galés Godofredo de Monmouth en la “Historia de los reyes de Bretaña”, un libro de escaso valor histórico escrito entre 1130 y 1136, pero que contiene la versión más antigua conocida de la historia del rey Leir de Britania, aunque Shakespeare modificó el argumento y desheredó a Cordelia, la hija menor, que casó con el rey de Francia y que más tarde acogió a su padre, tras ser depuesto por sus yernos.

¿Sería justo acusar de plagio a Cervantes y a Shakespeare por esos préstamos tomados de textos antes escritos por otros autores? En el primer caso, es la mera adopción de unas expresiones que probablemente eran de uso común en la época—aunque luego hayan pasado a la posteridad—, mientras que, en el segundo, es valerse de una leyenda perdida en la noche de los tiempos. El propio Clarín fue objeto de crítica acerba por parte de sus enemigos, que vieron en “La Regenta” grandes similitudes con “Madame Bovary”, dos obras harto diferentes, que sólo coinciden en que se sirven del adulterio para destapar una sociedad que lucha por dejar atrás su vieja moralidad, además de la técnica impresionista con que ambas fueron escritas y que Flaubert utilizó por primera vez.

La lista de escritores ilustres que han cometido plagio es larga y bien documentada. En el libro antes citado, “El plagio como una de las bellas artes” Manuel Francisco Reina rastrea los “robos” más significativos que se han producido en la literatura hispánica. Pero siempre queda la duda de si realmente se trata de plagio o son simplemente imitaciones.

El Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (1996) sobre derechos de autor define la propiedad intelectual como el conjunto de derechos que asisten a un autor por cada una de sus obras, ya sean literarias o artísticas, siguiendo la línea que ya marcó el Tratado de Berna en 1886. Para ello, exige dos requisitos: que se trate de una obra original y que esté plasmada en un soporte físico o digital, entendiendo que las ideas abstractas no se protegen. Pero curiosamente, en ninguno de los dos textos, figura la palabra “plagio”. Y tampoco la hemos encontrado en la Ley de Propiedad Intelectual que el Congreso Español ha enviado al Senado, y que, previsiblemente, será aprobada antes del 31 de diciembre de 2014. Por algo será…
En la Antigüedad, el concepto de plagio surgió con el comienzo de la esclavitud y era plagiario aquél que poseía siervos en propiedad, como si fuere una cosa. En el siglo I de nuestra Era, Marcial utilizó por primera vez el término en otro sentido, acusando a Fidentino de poeta plagiario, por haberle copiado versos y presentado como suyos. A partir de ese momento, se extendió el calificativo de plagio a toda apropiación indebida de un texto literario, considerándolo un delito de hurto, primer indicio de lo que hoy entendemos por propiedad literaria.

Con la invención de la imprenta, se simplificó la reproducción de los libros y apareció la piratería. El trabajo que suponía reproducir muchos ejemplares de un mismo texto era nimio comparado con el beneficio que se obtenía vendiéndolo, sobre todo, cuando el Renacimiento despierta el interés de las clases privilegiadas por el conocimiento de los textos clásicos. Así se explica la intervención de los príncipes para conceder licencias de explotación —con el consiguiente abono de alcabalas— y proteger al impresor —que no al autor— de la competencia de réplicas no autorizadas, además del interés que tenía la Iglesia en evitar desviaciones de la ortodoxia oficial.

Así, poco a poco, en la Edad Moderna, se va configurando el régimen jurídico del plagio como el acto de copiar libros y hacerlos pasar como  propios, aunque las licencias se concedían a los talleres de impresión. El estatuto de la Reina Ana (1710), en Inglaterra, fue el primer intento de legislar sobre derechos de autor, si bien su intención seguía siendo la de proteger a los libreros. Pero, poco a poco, se fueron concediendo a los autores privilegios de exclusividad para editar sus propias obras, en detrimento de los gremios que pretendían conservar de su monopolio.

A partir de ahí, los países de Occidente siguieron su ejemplo y adoptaron medidas más o menos estrictas para proteger la creación literaria, entendiendo que la paternidad que el autor posee sobre la obra nacida de su inteligencia es un derecho de naturaleza espiritual que le corresponde, cuya usurpación por otro sin su consentimiento es un delito. El autor escribe un libro y luego lo imprime —o hace un ebook—, para que el público lo compre, lo lea y disfrute de él. El lector es así propietario del libro para su uso personal, pero nada más que para eso. Tiene autorización para leerlo, pero no puede copiarlo ni difundirlo —tan sólo volverlo a vender—, ya que ese derecho corresponde íntegramente al autor o a su concesionario.
Esta limitación en el uso de un bien adquirido en condiciones legales ha generado lucubraciones jurídicas acerca de su aplicación, que no vienen al caso. Sólo consignar que la propiedad intelectual presenta el carácter general de un bien material —como la posesión de un automóvil—, que otorga a su propietario el derecho a disponer de él con absoluta libertad, y el carácter especial que corresponde a un bien incorporal, que necesita materializarse para entrar en el mercado y generar beneficios a su creador.

Precisamente, por este carácter especial que poseen los libros —igual que cualquier otra creación artística—, hubo que desarrollar una legislación propia para su protección. En el ámbito anglosajón, surgió el término de copyright y en Europa el de derecho de autor, dos conceptos que, si bien coinciden en lo fundamental, presentan una diferencia importante: El primero tiene una finalidad más mercantilista, ya que defiende, sobre todo, el derecho patrimonial o económico, de carácter enajenable, para obtener beneficios por la explotación de la obra, mientras que el segundo reconoce además elderecho moral , de carácter irrenunciable e inalienable, que el autor posee a divulgar su obra, al reconocimiento de la autoría de la misma, al respeto a la integridad, a su modificación, a la retirada del comercio y el derecho al acceso del ejemplar raro, con lo cual el legislador ha querido diferenciar dos tipos de delitos:

1.- La piratería, que viola siempre el derecho patrimonial, bien sea por reproducción, bien sea por su posterior distribución.
2.- El plagio, que vulnera el derecho moral, por ser el hurto de un bien inmaterial, aunque pueda no tener consecuencias crematísticas.

Si bien la piratería es un concepto inequívoco, no ocurre lo mismo con el plagio, cuya definición es ambigua y se presta a numerosas interpretaciones. El diccionario de la Real Academia Española dice: ”Plagiar equivale a copiar sustancialmente una obra dándola como propia”. Y el Código Penal tampoco concreta demasiado. El Tribunal Supremo, en sentencia de 23/3/1999 señala que “plagiar es todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial, sin creatividad propia, aunque se aporte cierta manifestación de ingenio. El plagio puede ser encubierto pero fácilmente detectable al despojar la obra de los ardides o ropajes que la disfrazan. Sin embargo, no procede confusión con todo aquello que es común e integra el acervo cultural generalizado. En suma, el plagio ha de referirse a coincidencias básicas y fundamentales, no a las accesorias, añadidas, superpuestas o no transcendentales”.

Ante definiciones tan imprecisas, si nos preguntamos qué es el plagio y cómo se reconoce, será difícil que respondamos de forma clara y contundente, aunque luego, ante un caso práctico, seamos capaces de discernirlo sin demasiado esfuerzo, justificando nuestro juicio en alguna apreciación estética. Por una parte, calificaremos la originalidad de la obra encausada, tras investigar tanto el fondo —la composición —como la forma —la expresión—, y por la otra, la intensidad, es decir, cuánto del texto plagiado se repite y qué grado de modificación ha sufrido.

Es verdad que el plagio es una falta imperdonable que todo escritor debe evitar. Pero eso no le impide acometer asuntos tratados anteriormente —al contrario, la colectividad se lo exige—, siempre que cumpla determinados requisitos y no perjudique los intereses de los autores que le precedieron. “Todo está escrito”, dijo Mario Benedetti en 1983, y Félix de Azúa lo ha confirmado en su libro Autobiografía de papel: “la poesía y la novela literaria han muerto“. Hagamos lo imposible para resucitarlas


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jueves, 13 de noviembre de 2014

CUADERNO FERIADO, JOSÉ RAMÓN SAMPAYO RODRÍGUEZ

CUADERNO FERIADO, JOSÉ RAMÓN SAMPAYO RODRÍGUEZ
Que Dios me lo perdone, pero no lo puedo evitar: amo todo lo que recuerdo y recuerdo casi todo lo que he visto
Páginas de geografía errabunda, Camilo José Cela.

Hay libros en que el amor o el lugar son los temas principales o ambos a la vez como en Romeo y Julietta en el que Shakespeare consiguió que la ciudad de Verona esté para siempre sellada por el amor. Otras veces son pequeños lugares, espacios geográficos y en otros lo imprtante es el viaje, la aventura. Y se hace tan significativo el espacio que terminamos por convertirlo en un lugar común como La Mancha en el "Ingenioso caballero don Quijote de La Mancha
Y hablando de lugares y de viajes, hoy presentamos en el Museo Domingo Rivero “Cuaderno Feriado. Un viaje a León” de José Ramón Sampayo, profesor de Lengua y Literatura, un escritor de origen cubano que vive en Tenerife, un hombre que, con una gran capacidad de observación y una perspectiva privilegiada, nos narra el viaje de ida y vuelta desde el sábado 19 de julio del 2008 al sábado siguiente, 28 de julio.
Nos sumerge en una historia de Tenerife a León y regreso a Tenerife. Un viaje circular que el autor organiza para asistir al I Congreso de Literatura Medieval Europea celebrado en Hospital de Órbigo, en León. Una obra real porque maneja datos verdaderos pero al mismo tiempo ficticios. Un texto amable sobre la bondad del pequeño desplazamiento, como apunta Ernesto Suárez en su prólogo. Una obra que está a medio camino entre algunos géneros porque no llega a ser un relato autobiográfico, ni tampoco un dietario, aunque progrese marcando los días sucesivos en los que transcurre la acción.
Un texto que podría ser una crónica de viajes, un pequeño ensayo, un monólogo interior sobre la vida o una narración fantasiosa  ya que cada humano es un fabulador, un creador de sueños como señala Doris Lessing. Aunque yo la defino como una novela sobre la reflexión del alma de un viajero.
“Cuaderno Feriado. Un viaje a León” nos muestra un viajero que comparte la soledad con el escritor. Un viajero amante de la aventura, un viajero que recorre las calles, plazas, iglesias, que se detiene a contemplar las escenas que en ella se desarrollan, los rituales religiosos. Un viajero que escucha las fachadas de los edificios, las construcciones que el tiempo ha borrado de la superficie pero no de su historia, los niños y adolescentes que por ellas transitan, que juegan. Entonces no puede evitar la agitación de su corazón, la evocación de su infancia y en ese reencuentro asume la idea romántica del poeta, la ternura, el refugio del alma. 
Un escritor que seduce por su ritmo narrativo y por su cuidada y delicada prosa. Un viajero que va tomando nota de los hechos culturales,  observa los comentarios sobre la vida en general, toma fotos de los lugares más ricos e interesantes de la historia leonesa con todo lujo de detalles, pateando el antiguo Camino de Santiago que convocaba, a lo largo de varios siglos, un ingente flujo de peregrinos que desde los puntos más distantes de Europa viajan hasta la tumba del Apóstol. Un viajero que no se resiste a copiar en su libreta de viajes una parte del romance anónimo del siglo XVII que halla a los pies de la Virgen de los Buenos Libros en la Biblioteca Capitular el día que visitó el Museo Panteón de la Real Colegiata de San Isidoro  
Todo el amparo, señora,
de mi libro en ti le libro;
pues eres libro en quien Dios
enquadernó sus prodigios.
Si al que es vida le ceñiste
en tu virgen pergamino,
ya libro eres de la vida;
vida has de ser de los libros…

Porque le gusta usar el recurso estilístico  de introducir versos, como hacía Camilo José Cela en sus novelas de viajes, en este caso Sampayo nos recuerda a Antonio Colinas y a su admirado  Luis Feria. 

Y nos relata un idilio: …cuando el viajero aprovecha ese único momento de aislamiento de la guía para acercarse rápidamente a ella: se coloca a su lado, acerca sus labios a su pelo, largo y sedoso, y le susurra al oído:
-Te quiero pedir un favor.
Ella se aparta un tanto y lo mira entre sorprendida y cordial. Él añade:
-Me gustaría que una compañera tuya, ésa por ejemplo, nos hiciera una foto juntos, frente al mural blanco del hall donde aparece el rótulo del Museo de León y sus distintas secciones.
No duda, llama a su compañera, el viajero saca la cámara, le enseña cómo funciona y se coloca junto a ella. Se miran, se sonríen y le preguntan a la fotógrafa de ocasión si así están bien colocados, si se ve bien el fondo. Dice que un poco más a su derecha y algo más juntos. Al hacerlo, sus antebrazos desnudos se rozan, sus cuerpos están muy próximos, y ninguno de los dos hace nada por separarlos. Sus pieles transmiten magnetismo, el vello del viajero se eriza como si hubiera sufrido una punzante descarga eléctrica, su corazón se desboca… Salta el flash, los dos muy quietos, sonrientes, el volcán va por dentro. Ya está, él se adelanta, coge la cámara y le da las gracias a la compañera. Ella no se ha movido, él regresa sobre sus pasos y… nada ya fue igual.”

Después del escarceo amoroso. El viajero adopta la actitud de la espera, aunque enseguida se despiertan los deseos, la idealización…  La guía consiguió por unas horas redescubrirle el camino oscuro de su corazón y despertar violentamente su sexo dormido… Y el viajero piensa en ella, en su sueño y la ve reflejada en su espejo como una explosión emotiva, impregnada de gran belleza. 
Entonces…  quiere soñar una vez más con ella, levitando en el presente y volando ingrávidamente a lo largo del tiempo, de las épocas y tiempos del pasado que ella tan bien conoce. 
Pero el fundamento del viaje a León es asistir al I Congreso de Literatura Medieval. La novela “Cuaderno Feriado. Un viaje a León” es un libro publicado por la editorial Baile del Sol que refleja un canto de amor a Tenerife y a León, un libro descriptivo, escrito con gran detallismo y  pulcritud, con una prosa de aire cervantino donde a la noción de juego se añade la realidad mediante el absurdo y el humor.

Un libro que despliega un gran caudal informativo sobre edificios, monumentos, hechos de la historia local, discursos y ponencias del Curso al que asistió el viajero. Un libro que construye la historia del viaje que es la historia de la memoria. Un libro que ha recorrido un largo trayecto por Tenerife, La Palma y península junto a su compañera María.  Enhorabuena a los dos.

 “Cuaderno Feriado. Un viaje a León” de José Ramón Sampayo  es una novela corta que presenta un viaje del que al igual que en el libro de “Las Ciudades Invisibles”, de Italo Calvino: La ciudad, le dio respuesta a cada pregunta.
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miércoles, 12 de noviembre de 2014

MI AMADA GUITARRA, Soly Medina García:

A veces un libro de poemas tiene su punto de partida en un objeto: una mesa, un libro, en un amor frustrado o en un problema social. Y en el caso del poemario que hoy presentamos, Soly Medina se ha inspirado en una figura que le regalaron sus hijos hace más de tres décadas, en una figurita de porcelana, en una pieza que tenía  forma de guitarra. 


Una figurita pequeña y frágil que ella durante todos estos años ha conservado como si se tratara de un gran tesoro, como un reencuentro con una etapa de su vida, con las vivencias de la infancia y la juventud de sus hijos.

Una pequeña joya que con el paso de los años le ha servido de inspiración para escribir este libro que hoy presentamos “Mi amada guitarra” 


Pero de tantos y tantos / recuerdos hermosos/ hay uno que me llega más/ al corazón/ Que me conmueve, / que me llena de nostalgia, / que hace que mi pensamiento/ viaje a través del tiempo/ muchos años atrás. / Es una simple y sencilla / guitarra / una pequeñita y preciosa/ guitarra de cerámica

“Mi amada guitarra” es un libro que contiene un centenar de poemas y que refleja a un ser humano que vive a plenitud su vida, que se siente solidaria, una poeta que quiere eternizar en la poesía la amistad.

Amigo, cuanto encierra esta palabra, / es lealtad, sinceridad, cariño,/ es saber escuchar, dar, compartir,/ estar para lo malo y lo bueno, / es saber que cuentas con él o ella contigo…

Una poeta que habla de la vida, del amor, que le habla a su propio corazón, a los animales. Al archipiélago canario.

A Fuerteventura quiero/ dedicar mi poesía, / decirle cuanto la quiero/ que la añoro noche y día. / Pues no he podido olvidar/ aquellas hermosas playas, / su gente maravillosa, / su sol y su arena tan dorada. / Todos los años, en verano, / la íbamos a visitar

Todo se va sucediendo en la vida de la poeta  el amor, los libros de poesía, los problemas sociales, la música.

 Soly Medina nació en Las Palmas de Gran Canaria. Lleva 19 años dedicándose a la poesía. Ha publicado cuatro libros de poemas: “Escrito con el alma”  “La razón de mi existir”  “El ave de mis sueños” Y el que hoy presentamos “Mi amada guitarra un libro vivencial, un libro en donde nuestra poeta refleja lo más íntimo de su conciencia. Unos poemas que son  testimonio de la cotidianidad, del sentimiento, de la fugacidad de la vida. Una poesía que está impregnada de humanismo. 

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viernes, 7 de noviembre de 2014

Eros y Tánatos, Frida Kahlo


Exposición colectiva Las Dos Fridas del 7 nov. al 28 nov. CENTRO COMERCIAL EL MUELLE.(segunda planta)

Todos los seres humanos y especialmente los artistas somos actores de un sinnúmero de historias: reales o ficticias, tiernas e inocentes, desesperantes o terroríficas. Todos estamos sometidos a nuestros estados de ánimo o vivencias.

En el caso de Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón, 1907-1954, fue su proceso personal, su vida, su fantasía revolucionaria de “transformar al mundo” y su especial capacidad de amar locamente lo que determinó su imaginación artística y le dio una connotación feminista y provocadora.



Coincidiendo con el 75 aniversario de la creación de “Las Dos Fridas” y el 60 aniversario de su fallecimiento, Diego Casimiro, curador de esta exposición, ha querido hacer un homenaje a la obra de esta artista, junto con 42 pintores plásticos que con un lenguaje propio han conseguido introducirnos en el testimonio de Frida Kahlo.

En su historia azarosa, en los desnudos casi literarios,

dedicados a Frida como el de Clodobaldo González que igual que en un escenario teatral juega con el ilusionismo y permite que se nos presente natural y desinhibida. O sensual con el cabello suelto como es la escena de Lilian Campo un desnudo de mujer que se retoca el cabello envuelta en una sensación de intimidad. Y hablando de cabellos, René García Ramón nos muestra una Frida muy fashion, con la melena cortada, símbolo de los votos de su segundo matrimonio con Rivera.

El significado del cabello como medio expresivo del dolor del alma.

Y la fortaleza en la obra de Hosnova. Una imagen atormentada que huye de la autocompasión. Una Frida con corsé de acero y yeso que simboliza su columna vertebral herida. Y herida brutalmente con unas tijeras nos la exhibe Ángel del Barrio simbolizando el flujo del dolor. Heridas y más heridas esta vez emocionales nos presenta Zoraida Rodríguez en una Frida dividida, una coqueta y apasionada, otra atormentada, cuarteada por el desamor de su marido.
Un dolor que solo se puede aliviar con los sueños:

A los que nos transporta Arima García en “El nacimiento de Venus” un óleo de una Frida sensual que evoca la escultura de Boticelli. En ambas obras la Venus oculta sus senos y la zona genital con sus brazos. Ilustra el misterio del origen del mundo, de Maya Tonogami, representado por el globo terrestre que pare Frida acompañada por la propia autora que le da fuerza. Fantasean con un universo mejor, con un hueco para los sueños como el de Jesús Ojeda, un paisaje de pinceladas oscuras pero brillantes con predominio de rojos. Poder y vitalidad del mar, del Cosmos, realizada con óleo y mortero de arena conglomerado sobre soporte de lienzo. Y otro sueño:
Volar. ¿Pie para que los quiero si tengo alas para volar?
Es la muestra de Juana Teresa Rodríguez en su Frida vuela libre, con un enjambre de mariposas, culto en muchas culturas. Encarnan la posibilidad de moverse a su antojo, la salud. El gozo de vivir, lo manifiesta Juan Hernández, con una gran Frida convertida en una mariposa que quiere salir del cuadro. Con ese deseo irrealizable de elevarse representado también por una expresiva mariposa de Elena Robaina junto al simbolismo del reloj como paso del tiempo, a la cercanía de la muerte que siempre nos espera.

Y el color de la vida,

en el verde luminoso y encendido que nos presenta Luis Diego Blanchard, una Frida esplendida con un colibrí vivo, símbolo de la buena suerte. Y hablando de colores Patricia Sullivan nos regala una dama de amarillo y rojo. Una fusión de colores en los que experimenta con el misterio de la vida, la energía. Con el sufrimiento de dos corazones al descubierto, palpitantes, enviado por Leo Lobos. Dos corazones unidos por vasos sanguíneos en forma de enredadera, inmersos en una paleta de amor color cobalto. Y más dolor y soledad en la Frida de Eva Lilith quien nos afirma que la Kahlo le trae recuerdos de ella misma, instantes de fuerza y de desarraigo que la llegan hacer masculina…   

Y al delirio onírico,

nos transporta Dunia Sánchez Padrón, en la silueta una mujer de la que brota un pelícano y en cuya cabeza está el corazón y a sus pies el simbolismo vegetal, las raíces de lágrimas.  Nos transporta al surrealismo como las manchas, que viven en la obra de Carmina Hernández, que reflejan la tormenta y la tristeza, el sosiego y la paz. O las nubes de Victoria Sánchez, disueltas en manchas tenebrosas, en manchas que representan a una Frida con un abanico abierto unido con hilo de sangre a un sombrero azul,  Diego Rivera y su caos interno su caos interno. Y el llanto azul de Ester Barber que cae sobre un fondo rojo de sufrimiento y se desploma sobre una gran D mayúscula. 

Javier Rodríguez López nos muestra un recuerdo prenatal que realiza con tela, cristal, metal, un hueso, símbolo de la parte que no muere, y la vida en las dos Fridas que se columpian en lo alto contemplando el panorama. Los recuerdos y las vivencias. O la sensación de monumentalidad y sosiego, dos conceptos en la pintura de Isabel Echevarría El encuentro entre el arte de Frida y una anciana con una niña, tal vez ella misma. El ayer y el hoy en una escena callejera. Y con trazos sueltos y de vivos colores, aborda Juan Cabrera una Frida muy personal, con un mensaje provocador y directo de fuertes pinceladas verdes de esperanza en su rostro.
O Serena a pesar de los amores robados, de los repudios… como la Frida que nos envía Beatriz Hidalgo que titula Dos Diegos… una pasión. Una trasposición de imagen a nuestro Diego Casimiro. Una influencia, un bello poema en su arte. Y con ojos grandes, grandes y unas cejas muy oscuras como signo de revelación y africanidad nos la ofrece Nadia Monteiro en su collage colorista. Y otro representante de Africa, Abdoulaye nos traslada a la abstracción con rasgos picassiano llena de colores fuertes. Muy expresivos.   

Para Baudelaire el ser humano está inmerso en el misterio que envuelve a la vida y al universo. Y ese misterio es el que nos acerca Manuel Romero con una Frida envejecida que, sujeta un pincel en la mano y, se representa asimismo junto a su marido, evocando su amor incondicional. Pero cuando afloraba su desesperación, surgía su espíritu libre, buscaba la satisfacción de su cuerpo en otra mujer como nos la representa Irma Ariola con su A tres y Janet Leal con sus Dos mujeres, el tono lésbico de figuras femeninas ligadas a la anatomía humana. La sensualidad compartida de Frida.

O la expresión del arte y del amor libre,

fuera de cadenas como la obra de Pilar Arranz. Cadenas por las que se sentía apresada por Diego, por el hierro que la atravesó y la marcó toda su vida. Envuelta en una gran mancha azul de agua como signo de la fugacidad es la obra de Rolfes K. donde una bailarina danza en el mar, en un remolino de emociones apasionadas de las que no puede escapar.

Y dejándose llevar por la alegría de vivir, pinta Emilio Almoguera una alegoría de felicidad, una Frida-Geissa joven, natural, bella, segura de sí misma, engalanada con estrelicias, típicas también de la flora canaria. La acompaña su loro y su mono Caimito, símbolo de júbilo y lujuria que lo festeja Arsenio Morales con una composición sobre la evocación y la memoria. Las Dos Fridas acompañadas de amigos, escritores, pintores y su propio marido que la convirtieron en el objeto del deseo.

Y aborda el tema de la maternidad Lesli Zapata y nos envía un gran medallón donde habita una Frida que amamanta un bebé, mientras vigila a otro niño que está a su lado. Una alusión simbólica a la maternidad dos veces perdida. Y la fauna y la flora en el acrílico de Paz Barreiro un mosaico repleto de emociones, el día y la noche, el sol y la luna, la diosa de la tierra Cihuacoatl. Y la figura mitológica con forma de perro Xólotl, el guardián del mundo de los muertos. Y la serpiente emplumada y la calavera, signo de la muerte que nos sonríe, representada en una acuarela sobre papel de Carmen Cruz. Y más acuarelas: La de Ángel Cabrera, titulada Desiderium Affectu representa la añoranza, el dolor de un amor pasado, el recuerdo enrejado en pimientos colores malvas.

El mundo interiorizado.

En la obra titulada Sombra de Frida como en la de Free-da Paco Navarro y Diego Umerez, exhiben la alusión sexual de ella, la mirada masculina que vive en el cuerpo femenino. O el susurro de la verdad interior que exhibe José Sosa Serván en la Casa Azul, un lugar en el que los celos, las pasiones, el arte y la muerte adquieren un aspecto cotidiano al que Bulhosa Jorge le añade los objetos de Frida Kahlo con verdes y azules que simbolizan la distancia de Diego, el dolor como en la obra de Victor José Guindo Singh y Manuel Lantigua con una técnica de Collage más Pintura: Vida y pasión, muerte y reencarnación de Frida. La inmortalidad.

Un homenaje a esas Dos Fridas que alude a la diversidad étnica de sus orígenes mediterráneo e indígena. A Frida Kahlo, a su amor por Diego Rivera, otro grande de la pintura, al arte, a la vida. Un homenaje a una mujer adelantada a su tiempo y a su género. Un mito, un símbolo de la trasgresión. Un homenaje a su imagen: tocados florales, melena, cejas, bigote, sensualidad femenina, y masculina, la flora y la fauna mexicana, el folclor, la libertad, a sus obsesivos autorretratos. A su pensamiento mágico. Todo eso que nuestros 42 pintores han sabido reflejar en sus óleos, acuarelas, collages. Un homenaje a una pintura llena de  simbología y emociones que podemos comprender, una búsqueda del sentido del existir.

Una exposición que permite múltiples lecturas y que ha sido posible gracias al Área Cultural Diego Casimiro AC/DC, a los pintores que han participado, así como a Enmarcaciones Vidal y al Centro Comercial El Muelle.

Que nos han aproximado a la esencia de un ser humano llamada Frida Kahlo, una pintora del amor y la muerte.
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

TOYO SHIBATA, POEMAS

Mi nombre es Toyo Shibata. Tengo 101 años. A lo largo de mi vida he protagonizado momentos buenos y malos. He sufrido guerras, bombardeos y terremotos. He experimentado el miedo y en ocasiones he deseado morir debido al acoso, a la traición y a la simple tristeza. He sido madre. En la actualidad vivo sola y recibo a menudo la visita de mi hijo. Cuando se acerca la hora de su marcha pierdo el ánimo pero intento reconfortarme y me digo “se fuerte aún se puede recoger la luz del sol con las manos” Empecé a componer versos a los 92 años y me he dado cuenta de que a pesar de las dificultades existo gracias a mis recuerdos y a las personas que me han acompañado en este viaje. Aunque me pese la soledad cada mañana me pinto ligeramente los labios y me alegro de ver el sol a través de la ventana, otra vez…y sonrío.

MADRE I
Pienso en mi desaparecida madre
cuando, tal como yo ahora,
llegó a los 90 años.

Cada vez que iba a a visitarla
a la residencia de ancianos,
la hora del regreso era penosa.

Mi madre siempre me acompañaba
hasta la salida.
Todavía recuerdo claramente
aquel cielo nublado
y las flores de cosmos mecidas por la brisa.

PARA MÍ MISMA

Una a una
las lágrimas caen
sin cesar del grifo.

Sean cuales fueren tus penalidades,
por triste que sea lo que te suceda,
amargarte pensando en ello
no te servirá de nada.
Abandónate
abre bien el grifo
ydeja que las lágrimas caigan
de una sola vez.

Ya está, y ahora
tomemos café en una taza nueva.

Recoge la luz del sol con las manos, es un libro del que fluye pura sabiduría. Toyo Shibata nos demuestra, a pesar de su avanzada edad, que ella aún sabe seguir soñando y disfrutar de la vida.

EN EL ANIVERSARIO DE TU MUERTE
He soñado contigo
y, al contárselo a Ken´nichi,
me ha dicho.

¿Cómo os peleabais, ¿verdad?
Yo estaba muy nerviosa
Y no sabía qué hacer.
Ahora él me trata con mucha dulzura,
Juntos componemos poemas.
¿Por qué no participas tú también?

Toyo Shibata (柴田トヨ Shibata Toyo) (26 de junio de 1911 - 20 de enero de 2013) fue una poetisa japonesa. Su primera antología Kujikenaide ("No te desanimes"), publicada en 2009, ha vendido 1,58 millones de copia

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lunes, 3 de noviembre de 2014

EL RACISMO LATENTE

publicado por José M. Balbuena Castellano

Unión Romaní Internacional ha publicado un informe, riguroso y científico,  con datos contrastados y estadísticas, en el que se resalta el racismo creciente que existe en Europa, del que no se libra España. El presidente de esta organización, Juan de Dios Ramírez-Heredia, que fue diputado del PSOE, indica que los gitanos son víctimas generalizadas del mal tratamiento que reciben por parte de determinados medios y periodistas. En un informe de 256 páginas, titulado “¿Periodistas contra el racismo?” se analizan las noticias publicadas en 1013 sobre este grupo étnico, que según Ramírez-Heredia,  se le trata todavía “de una forma parcial y sesgada” en España y, sobre todo, “los periodistas no acuden a las fuentes gitanas para contrastar las informaciones que tratan sobre nosotros”. El dirigente gitano considera este hecho como “una flagrante falta de deontología periodística” contra su pueblo.

Ramírez-Heredia asegura que 2013 pasará a la historia de la ignominia contra los gitanos al emitirse en televisión el programa “Palabra de gitano”, al que dedican un extenso capítulo en el aludido estudio. “Nunca, a lo largo de la historia, hemos sufrido un ataque más letal y destructivo del que hemos padecido con la reiterada difusión de este espacio televisivo”, subraya el ex-diputado del PSOE.

Reconoce, además,  de que “muy poco servirá, los esfuerzos de toda índole que realizamos por sacar a nuestro pueblo de la miseria y la marginación -esfuerzos realizados por los propios gitanos y por las diferentes administraciones públicas -mientras no ganemos previamente la batalla en los medios de comunicación”.

Con respecto a Canarias indica que en nuestra autonomía viven unos 3.000 gitanos y que se organizan en asociaciones que da  mucha más visibilidad a la cultura gitana. La prensa de Tenerife fue la  que más escritos difundió sobre ellos -un 76,47 del total. El resto se publicó en la provincia de Las Palmas. En cuanto a la valoración que se hace, los periodistas de Santa Cruz de Tenerife trataron de forma negativa el 15,38% de las redacciones, mientras que este mismo dato  ascendió al 25% en Las Palmas. Los asuntos tratados se referían a política, un 21,41%, policía, un 12,24% y asociacionismo, un 11,22%. Otros temas no generaron ninguna información: vivienda, lengua, corsos o talleres. Los temas relacionados con drogas o justicia sólo generaron informaciones negativas. Los relacionados con música, danza o jornadas se realizaron de forma positiva.

Aparte del trato negativo que recibe en la mayoría de los medios la raza gitana, no debemos olvidar que existen determinadas series españolas que pretenden hacer reir a su audiencia a costa de emigrantes procedentes en su mayoría de Hispanoamérica. La verdad es que la maldita gracia que hacen. 

Dos ejemplos de ellos los tenemos en “Aída”, donde sale el impresentable  facha de Mauricio Colmeneroque explota, humilla y ridiculiza  a  dos empleados latinos que tiene en su bar, llamando a uno Machu-Pichu  y al otro, Aconcagua. Es realmente bochornoso y ofensivo que se permita elaborar guiones como estos. Otro ejemplo lo tenemos en la serie “La que se avecina”, donde aparece ese personaje  violento y paranoico, dedicado a la venta de pescado, llamado El Rancio, (“mayorista, no corto pescado”, es su lema)) que trata también  a su empleado sudamericano de forma desconsiderada.


No nos sirve de consuelo que en otros países del mundo siga habiendo racismo, o persecuciones por motivos religiosos, como si tuviéramos el terrible sino de que no cambién nunca en la Tierra tales comportamientos.

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sábado, 1 de noviembre de 2014

Halloween, el día de los difuntos.

  flores, flores... para los muertos!
                         "Un tranvía llamado deseo"

El mes de Noviembre es el mes de la nostalgia, del misterio que nos roza, de los recuerdos.
Y cuando llegan épocas de crisis se revive la añoranza. Tiempos en que algunos corríamos por las verdes praderas, con sueldos decentes y dinero para despilfarrar. Se revive la nostalgia de pasar las tardes-noches en casa viendo la televisión. Una televisión que nos parecía maravillosa con series como El fugitivo, Embrujada o Los ángeles de Charly. Y tardes de lluvias y de partidos de fútbol y hombres sentados delante del televisor siguiendo el partido al mismo tiempo que lo escuchaban a través de un transistor.

Pero la programación estrella de la tele del mes de noviembre era El Tenorio de Zorrilla. "Estudio Uno" se constituyó en guardián de la cultura y emitía una serie casi siempre teatral donde afrontaba los misterios del corazón o un Tenorio que intentaba dar una explicación a esas preguntas que, sobre la vida y la muerte, nos hacemos los humanos con un Don Juan seductor y burlador de mujeres que asesinaba a hombres y deshonraba a muertos. Un Don Juan que raptaba y seducía a una bellísima Doña Inés.


Y en el teatro como en el cine no puedo olvidar una secuencia inolvidable ¿Quién teme a Virginia Woolf?  El momento en que Edward Albee hace un homenaje a Tenenesse Willians y entra Burton con un ramillete de flores secas repitiendo la famosa frase de "Un tranvía llamado deseo" ¡Flores, flores para los muertos! Y el grito desgarrador de Elizabeth Taylor porque su marido ha roto el pacto y ha asesinado al hijo ficticio.

Lo peor es que cuando llega el día de los Difuntos y el de todos los Santos me resulta triste pensar en nuestros seres queridos. Y no sé por qué vuelven a flotar esas palabras de la obra de Williams, la temperatura del aire desciende, se respira un intenso frío que va acompañado de recuerdos, de generosidad, de inteligencia, de amor. Por unos días nos contaminamos del efluvio de la muerte y dejamos atrás los egoísmos y los resentimientos. Y en silencio lloramos nuestras pérdidas.

El origen de la noche de Halloween, se remonta a la cultura céltica. Y era la noche en que los espíritus de los difuntos eran libres y vagaban por la Tierra. Creían que las almas benditas regresaban a la tierra, nos visitaban por unas horas. En una ocasión hubo entre esas almas un espíritu malévolo que iba por las casas pidiendo “truco o trato” y la leyenda asegura que lo mejor fue hacer un trato, es decir pactar con el espíritu, para librarse de las posibles maldiciones Y como protección surgió la idea de crear horrendas calabazas y encenderlas por dentro, no para darles luz como hacemos nosotros con nuestras velitas ardiendo, sino todo lo contrario su luz tiene como fin espantarlos. Evitar encontrarse de nuevo con el espectro.

En la cultura anglicana y en la  luterana también cobraban vida los espíritus tanto que en algunas zonas la gente no dormía en sus camas esa noche para que los difuntos tuvieran un fugaz descanso.

En Méjico el día de los difuntos fue un culto anterior a la llegada de los españoles, ellos conservaban los cráneos como trofeos y los mostraban durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. Aún hoy mantienen la representación de la muerte, les hacen fiestas en los cementerios, elaboran altares en sus casas. Celebran el Día de los Muertos Chiquitos, de los niños fallecidos, una Festividad que precede al Día de los Difuntos. Y elaboran el pan de muertos que simboliza el ciclo de la vida y la muerte, y cocinan frijoles y arroz. Pero los tiempos han cambiado, y hoy completan la ofrenda colocando fotos de sus hijos disfrazados de calabazas o de brujitas.

En España combinamos las costumbres tradicionales con otras más pintorescas llegadas del otro lado del Atlántico, así los cementerios se siguen visitando para enflorar y limpiar las tumbas de nuestros seres queridos que cobran vida. Les hablamos de acontecimientos presentes o pasados, de cosas que compartimos juntos. Pero con la muchedumbre los diálogos se entrecruzan y sin querer se crea malentendidos y miradas de extrañeza y de silencio y vagamos de un tema a otro.
En definitiva los que poseemos una ciega fe religiosa rezamos por los que se fueron pero no por el fin de su vida, sino por la continuación de un ciclo quizás porque eso nos da un efecto tranquilizador.

Pero cuando llegamos a una edad respetable entramos en una pesadilla y aturdidos rezamos más por nosotros, les pedimos a los que están más allá y a todos los dioses habidos y por haber para que nos ayuden con una muerte serena, en paz y con rapidez. Todo con la esperanza de que no nos trasladen a una mala residencia de ancianos o evitar ser durante un tiempo enfermos terminales, una pesada carga familiar.

En definitiva deseamos morir sin molestar a los demás.


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jueves, 30 de octubre de 2014

SUSURROS DESDE LA OSCURIDAD, Francisco Amaya y Sergio Sicilia.

Con vídeo del corto
 https://www.youtube.com/watch?v=S6AAgZhv-cI


La ficción está hecha de sueños que encierra otros sueños, Lewis Carroll

Francisco Amaya y Sergio Sicilia confiesan que desde niño leían casi todo, y ambos eran aficionados al cine, al teatro, la música, la lectura, la escritura. Con el paso de los años se han especializado en un género en concreto o en varios géneros: el fantástico, el de terror o el suspense. Se han convertido en verdadero expertos.

Tanto que se animan a escribir un corto a cuatro manos, y a interpretarlo. Un corto titulado“Frank siempre gana” basado en una historia de Sergio. A eso le sigue la aventura cinematográfica, un guion, y otro y otro, pero al no poder llevarlos a la pantalla decidieron transformar el lenguaje visual, esos guiones de cortometrajes en narraciones. De esta forma Francisco y Sergio ejecutaron un libro compuesto por 12 relatos en los que la amistad y la complicidad han triunfado. 

Un libro editado por CamPDS Un libro titulado “Susurros desde la oscuridad” que no 
 es un libro  de aventuras, ni de terror, ni de obsesiones o incapacidades de las relaciones humanas, aunque tiene elementos de todos ellos.

 Evocan lugares extraños, lejanos, en donde los dos autores buscan el rescate de mitos pasados, el retorno a la niñez, el gusto por las anomalías psíquicas, los coqueteos con la muerte.

Las posibilidades de grandes catástrofes que destruyan la civilización, la vida.

Sergio Sicilia, Francisco Amaya: Les animo a que sigan escribiendo  guiones, merece la pena porque a través de esos guiones tienen la posibilidad de jugar con la cámara, dar forma a realidades, a destinos, a vidas, quizás hasta de llevarlos a la gran pantalla o convertirlos en relatos como los que forman este  libro”. Un libro fantástico, diferente con un lenguaje muy de hoy, con historias actuales. 

 “Susurros desde la oscuridad” no es una literatura para gente con prisas, porque la mayoría de los relatos no se limitan sólo a narrar aventuras fantásticas, plantean también problemas sociales de la humanidad, sus expectativas de futuro. Evocan lugares extraños, lejanos, en donde los dos autores buscan el rescate de mitos pasados, el retorno a la niñez, el gusto por las anomalías psíquicas, los coqueteos con la muerte. Las posibilidades de grandes catástrofes que destruyan la civilización, la vida.

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martes, 28 de octubre de 2014

“Relatos de arena” Dunia Sánchez Padrón

A medida que me aproximaba al iceberg la recordaba. Cómo la recordaba… ¡Amor! ¡Amor! Esta noche especial en que mis dolencias se disipan por un instante mientras navego sobre ti, soy beso alado de este nocturno donde la plateada me hace un guiño de serenidad, un saludo de bienestar…, “El náufrago y las olas”

“El náufrago y las olas” es el relato que encabeza el libro titulado “Relatos de arena” de Dunia Sánchez Padrón, descrito en un ambiente de ensoñación, que oscila entre lo placentero y la pesadilla de sus protagonistas, entre el plano simbólico y el recuerdo de los sueños. Quizás porque la autora sabe que solo desde el sueño, todo es posible, todo adquiere coherencia, tanta que en el Libro de sueños, Borges señala que los sueños constituyen el más antiguo y el no menos complejo de todos los géneros literarios.

En “El náufrago y las olas” Nos muestra la imaginación de un hombre perdido, la soledad  ante la que se encuentra el hombre, ante la adversidad pero también ante la belleza. Su mirada interrogativa, llena de terror ante el paraíso de la isla solitaria. Nos manifiesta cómo sintió la belleza infinita del mar y la duda de que fuera un fantasma o un sueño, nos conduce al viaje, a la búsqueda que supone una purificación y un paso más hacia la perfección. Y lo hace con el mensaje del cómo los humanos hemos contribuido a llevar al borde del colapso a los mares, lo que en tiempos atrás fue un ecosistema próspero.

-No sabe de la contaminación atmosférica que está sufriendo este planeta. Ay, todavía queda mucho por hacer. Gases atmosféricos, asesinos que se quedan en la tierra provocando un aumento de temperatura y así desprendiéndose los casquetes polares. Despellejando por los conscientes la tierra más milagrosa, más prodigiosa, más magnánima, más ilustre, más pura. Tierra helada por al cual yo soy reverencia…

“El náufrago y las olas” es una alegoría del hombre en el mundo de la estupidez y de la ferocidad humana. Es un texto que bajo el signo del caos y de la imaginación, persigue el ideal estético basado en la originalidad creadora, la evocación del misterio del Universo, de la armonía ideal con la que soñamos en nuestro deseo de recuperar la plenitud del Cosmos.

Y se sitúa en la corriente romántica y le da prioridad al amor, al alma, porque Dunia tiene alma de poeta, y conduce a los personajes por el terreno de las pasiones, no en busca del placer, sino de la idea pura y desnuda del amor. 

Una pasión esfumada hace años volvía a sus lunas verdes. Algo cabalgaba en su pecho, en lo más hondo. Igualmente algo me arrastraba hasta la claridad de sus ojos hasta ambos ser erectos en el labio a labio. ¡Corrientes de pasión! ¡Amor triunfal! Nos enamoramos. ¡Amantes de la naturaleza que nos unía! El  hielo y el agua se aunó consagrando nuestros cuerpos cuando la caída del sol en fundición con la bandada de las olas….

En “Relatos de arena” Dunia Sánchez Padrón elabora un registro poético misterioso,  de realidades y ensueños. Un libro, algunas veces difícil de leer, casi incomprensible. Porque ella igual que en su pintura, dibujos, óleos y acuarelas basados también en el surrealismo, se ocupa de la existencia humana, de imágenes que no se sabe de dónde vienen ni hacia dónde van, de imágenes tenebrosas, equivocas, a veces tétricas, a veces sugerentes. Porque nuestra pintora interpreta la realidad desde la irracionalidad, donde lo misterioso roza con lo mágico, con lo fantástico y lo sorprendente. Con lo onírico.

Experimenta con un lenguaje elaborado y sonoro, con el movimiento y el vaivén de algunos diálogos. Explora la temática de un universo confuso, manifestaciones válidas del pensamiento humano, en donde es posible transportarnos a un mundo destruido y repleto de injusticias.

“Relatos de arena” incluye tres narraciones tituladas: “El náufrago y las olas” que es un relato largo de casi cincuenta páginas, “La oscuridad” y “Lobos” en donde Dunia rememora los recuerdos, entrelaza memorias y las transforma en una expresión del inconsciente y una evidencia de la angustia del hombre decepcionado con la realidad.

Recrea en su escritura un estilo propio con una temática de compromiso con la existencia, con el Cosmos, con el ser humano. Ahonda en la búsqueda de una naturaleza perdida frente a la agresividad desatada que nosotros hacemos al medio ambiente.

"Relatos de arena" es un libro editado por Begingbook, con portada e ilustraciones en el interior realizadas por la propia autora. El libro constituye tres relatos imaginarios, simbólicos de la relación del yo y el mundo, que nos lleva a una palabra: Surrealismo

Foto de la Provincia del día 1. 11.2014. Rosario Valcárcel presenta el nuevo libro de Dunia Sanchez "Relatos de arena.

Foto del día de la presentación en el Museo Domingo Rivero

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viernes, 24 de octubre de 2014

Giorgos Seferis

Dondequiera que vaya, Grecia me duele. Giorgos Seferis -Όπου και να ταξιδέψω η Ελλάδα με πληγώνει. Γιώργος Σεφέρης

La familia Seferis; Giorgos, posiblemente a la izquierda del padre, en Urla, la ciudad de la que procedía la madre. Pasaban el invierno en Esmirna y el verano en Urla.


Seferis, es uno de los grandes poetas del siglo pasado. Nace el 13 de marzo de 1900 en Esmirna (Turquía) y muere el 20 de septiembre de 1971 en Atenas.

JOVEN

Con el capitán Odiseo viajé un año,
fui feliz:
en el buen tiempo me acomodaba en la proa cerca de
 la sirena,
canté sus labios rojos contemplando los peces vola-
 dores,
en las tormentas me hundía en una esquina de la cala
 con el perro del barco que daba calor.
Al acabar el año yo vi una madrugada minaretes
y me dijo el patrón:
"Es Santa Sofía, te llevaré a la tarde de mujeres".
Así conocí las mujeres que sólo llevan medias;
aquellas que elegimos, desde luego.
Era un lugar extraño;
un patio con dos nogales, una parra, un pozo
y, en torno, la pared con cristales rotos en el borde.
Un canal cantaba "Al correr de mi vida".
Entonces vi por primera vez un corazón
traspasado por una flecha conocida
pintada con carbón en la pared.
Vi amarillas las hojas de la parra
caídas en la tierra,
pegadas al barro miserable, al pavimento,
y di un paso atrás para volver al barco.
Entonces el patrón me cogió por el cuello y me
 arrojó en el pozo:
¡qué caliente el agua y tanta vida en torno de la piel!
Después me dijo la muchacha jugando distraída con
 su seno derecho:
"Soy de Rodas, por cien duros me desposaron a los
 trece años".
Y el canal cantaba "Al correr de mi vida".
Me acordé del cántaro roto en aquella tarde fresca
 y pensé:
"¿Morirá también ésta, cómo morirá?"
Le dije solamente:
"Ten cuidado, vas a estropearlo y es tu vida".
Por la tarde en el barco no pude acercarme a la sirena,
 estaba avergonzado.

Seferis posa su mirada en las hendiduras del alma griega y se reafirma en que el mundo griego gira en torno a la impotente y silenciosa presencia del Mar Egeo. Como poeta busca la esencia de la helenidad, entiende la lengua griega como unidad desde la épica homérica hasta nuestros días, busca el equilibrio exacto entre la razón y la emoción, la armonía entre el ser humano y su entorno, las voces detenidas entre las piedras que susurran todavía en lengua griega.

ME PESA

Me pesa que he dejado que se me fuera de los dedos un ancho
río
sin haber bebido ni una gota.
Ahora me hundo en la piedra.
Un pequeño pino sobre la tierra roja,
no tengo más compañía.
Cuanto amé se ha perdido con las casas
que eran nuevas el pasado verano
y se derrumbaron con el viento de otoño.

Giorgos Seferis, está considerado como uno de los líricos modernos de mayor envergadura. Diplomático de profesión, conoció muy bien cuantas corrientes literarias se estaban gestando en Europa durante las primeras décadas del siglo, pero su gran obsesión poética tenía un tema más concreto: Grecia y la grecidad: la tradición helenística y la moderna Grecia. Como señaló Henry Miller, Seferis “es el hombre que ha atrapado este espíritu de eternidad que se encuentra en toda Grecia, por todas partes, y lo ha trasplantado a sus poemas.
En 1963 ganó el Premio Nobel de Literatura.

EPITAFIO

Los carbones en la niebla
Eran rosas con raíces en tu corazón
Y la ceniza te cubría el rostro
Cada mañana
Deshojando sombras de cipreses
Te fuiste el último verano.

EURÍPIDES, ATENIENSE

Envejeció entre las llamas de Troya
y las canteras de Sicilia.
Le gustaban las grutas en las playas y los paisajes del
 mar. 

Imaginó las venas de los hombres
como redes de los dioses donde nos atrapan como
 a fieras. 

Intentó romperlas.
Era agrio y sus amigos eran pocos;
y un día, le despedazaron unos perros. 


INVITÉ A  VICTOR JOSÉ GUINDO SINGH  A LEER ESTOS POEMAS DE SEFERIS Y A QUE DESPUÉS DE LA LECTURA NOS REGALARA UNO SUYO.  UNO DE ESOS QUE EL ESCRIBE CON UN GUSTO CASI OBSESIVO POR LA PALABRA. 

. MUCHÍSIMAS GRACIAS VICTOR Y UN BESO GRANDE. 


Víctor José Guindo Singh26 de octubre de 2014, 18:48
Nunca pude comprar carne

no de esa que viene con olores
a sudor ajeno, cotidiano...

Nunca pude visitar,
ni en secreto,
una Dama que otea el horizonte
en las agujas de un reloj
que repite la misma hora
de hora en hora y cada día...

No puedo izar velas en mi mástil
ni navegar las humedades
de un mar calcado de tantas latitudes...

me gusta tender las sábanas
de la mano de la que quiere
porque quiere conmigo, ahora...
y nadie puede creer
que no sea eso un privilegio...

... mejor un sólo día de un año
que nunca empieza por enero
que cambiar una boca
por un pedazo de metal
que marca el tiempo
de besar en fingidas humedades
que brotan de un oficio...

pero también fui demasiado joven,
por fuera,
y así por dentro aún
me desespero
desfallezco y añoro el puro olor
salvaje a voluntad
de aquella que
aunque huya me la llevo
conmigo...
No puedo evitarlo,
siempre me enamoro...



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