viernes, 19 de septiembre de 2014

FAETON

En la Edad Media el mito de Faetón fue motivo inspirador de un romance.

Faetón le ruega a Febo,
Como hijo regalado,
Que le dé el carro del Sol,
Cual se lo tenía mandado.
El padre, como le quiere
En muy excesivo grado,
Dícele entrañablemente
Con un recelo celado
“el don hijo, no te niego.
Pues de dártelo he jurado,
Pero conviene que sepas
Que el cargo que has demandado
Es peligroso y muy fuerte
Por no ser tú experimentado;
Que no te será negado”
“Ese quiero, padre Febo,
 Aquese que me habéis dado”
Viendo Febo a Faetón
Estar tan determinado,
Los caballos rubios, blancos,
Antes del día ha enfrenado
Y uncidos con el carro
A Faetón aposentado
Diole su corona y cetro,
Y de nuevo le ha avisado
De tener recio las riendas
Que tenga especial cuidado
Y que los caballos deje
Ir pos su camino usado.
“Mira que si subes más
De lo que es acostumbrado,
Hijo, quemarás el Cielo
Y si puedes abrasar la tierra,
Lo que en ella está sembrado.
Ve, hijo, empieza tu vía
Que la Aurora ya ha asomado”
Como el carro iba ligero,
De saber poco enseñado,
Fue apartado del camino
Y en un punto trastornado
La gobernación perdida,
Faetón muerto y quemado.
En esto que habéis oído
El hijo y el padre han errado:
El padre en el prometer
Y sujetarse de grado,
El hijo por codicioso
En adquirir nuevo estado,
No siendo para mandar,
Sino para ser mandado.
pídeme otro don, mi hijo,
que no te será negado   .
"Ese quiero, padre Febo
aquese que e habéis dado"
Faetón le ruega a Febo,
como hijo regalado,
que le dé el carro del Sol,
cual se lo tenía mandado.
El padre, como le quiere
en muy excesivo grado,
dícele entrañablemente
con un recelo celado
“el don hijo, no te niego.
Pues de dártelo he jurado,
pero conviene que sepas
que el cargo que has demandado
es peligroso y muy fuerte
por no ser tú experimentado;
que no te será negado”
“Ese quiero, padre Febo,
aquese que me habéis dado”
viendo Febo a Faetón
estar tan determinado,
los caballos rubios, blancos,
antes del día ha enfrenado
y uncidos con el carro
a Faetón aposentado
diole su corona y cetro,
y de nuevo le ha avisado
de tener recio las riendas
que tenga especial cuidado
y que los caballos deje
ir por su camino usado.
“Mira que si subes más
de lo que es acostumbrado,
hijo, quemarás el Cielo
y si bajas demasiado
 puedes abrasar la tierra,
lo que en ella está sembrado.
Ve, hijo, empieza tu vía
que la Aurora ya ha asomado”
Como el carro iba ligero,
de saber poco enseñado,
fue apartado del camino
y en un punto trastornado,
la gobernación perdida,
Faetón muerto y quemado.
En esto que habéis oído
el hijo y el padre han errado:
El padre en el prometer
y sujetarse de grado,
el hijo por codicioso
en adquirir nuevo estado,
no siendo para mandar,
sino para ser mandado.

       Romances de la antigüedad clásica, Marichu Cruz de Castro.

Era Faetón hijo de Clímene y del Sol. Un joven orgulloso, cosa que se comprobó cuando su madre le hizo saber que su padre era Apolo, un dios que diariamente cruzaba nuestro mundo en un carro deslumbrante de sol. Pero un día Épafo, un compañero de juegos hijo de Júpiter, se burló de él y le dijo que no era verdad que su padre fuera el Sol. El niño corrió junto a su madre y le contó lo sucedido.  Y le añadió:

 -Te pido madre que si de verdad soy hijo del Sol, me des una prueba de mi linaje.  Clímene  extendió sus manos hacia el cielo y mirando al sol dijo:

 -Si acaso no es cierto que tu padre es el Sol, que no me sea lícito contemplar más su luz.
Entonces Faetón visitó el palacio de su padre. Y le dijo: Oh padre mío, si de verdad engendraste con Clímene, dame una señal.  Entonces el Sol le dijo:

-Nadie puede negar lo que es verdad y para que no lo pongas en duda, pide un regalo. Juro por la laguna de Estigia, la única que obliga a los dioses a cumplir lo prometido, que te concederé lo que me pidas. Y Faetón pidió conducir durante todo un día el carro que lleva al astro brillante de este a oeste cada día.  Apenas lo dice, su padre se arrepiente del juramento dado:

-¡Ojalá me fuera permitido renegar de mis palabras! ¡Pídeme otra cosa, pero no ésta!
Intentó persuadirle de su idea, pero Faetón seguía intentándolo. Faetón insiste, el carro es lo que quiere y no otra cosa, y el Sol no puede faltar a su juramento. Entonces, intenta convencerlo enumerando los riesgos a que se expone.

 Y Apolo, no sin gran miedo, aceptó y condujo a su hijo a la obra maestra de Hefesto, el carro dorado adornado con gemas chispeantes. Apolo no dejaba de dar consejos a su hijo, pero éste, impaciente, apenas le oía.

La Aurora abrió sus puertas rojas y las estrellas huyeron apresuradas mientras se desvanecían los cuernos de la Luna. Las Horas fueron las encargadas de uncir a los caballos que se agitaban, lanzando llamaradas por las fauces, y el padre dió los últimos consejos, mientras unta el rostro de su hijo con una sustancia divina. Sólo así podrá resistir el calor de las llamas, pensó. Después ciñó la joven cabeza con los rayos y sin poder ocultar su profunda angustia:

¡Que la Fortuna te ayude, hijo mío! Si desistes, que sea ahora, cuando aún estás en suelo firme...
Helios no cesaba de hacerle recomendaciones. Debía mantenerse siempre en el medio, ni muy alto ni muy bajo y seguir el mismo rumbo que él recorría en forma cotidiana.  Faetón subió al carro de oro del sol tirado por caballos en llamas, partió y los alados corceles lo llevaron hacia lo alto perdiéndose en los cielos e iniciando el camino del nuevo día.

Pero el carro se movía demasiado y los caballos se asustaron. Faetón no logró dominar el carro, perdió el control.  Primero se fue demasiado alto, haciendo que la tierra  se enfriara y chocando con cuerpos celestes lo que provocó un verdadero caos cósmico. Después el terror hizo soltar a Faetón las riendas, y los caballos galoparon por rápidas y escarpadas pendientes hacia la tierra.

Comenzó a incendiarse aquí y allá las altas cimas; la corteza terrestre se abrió en grietas; ardieron los árboles y las mieses como antorchas, y los montes se convierten en gigantescas llamaradas. 

Devoradas por las llamas  desaparecen las ciudades, orgullo de los hombres, que cayeron junto con ellas convertidos en cenizas. Finalmente Faetón cae dando vueltas hacia el abismo y describe en el aire una larga estela, como una estrella que aunque no llega a caer lo parece.

          Texto adaptado de Metamorfosis; Ovidio  Antología, Cristina Sánchez Martínez.

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

SESIÓN POÉTICA DEL LIBRO FÓRUM CANARIO EN TENERIF

El viernes 19 de septiembre, a las 20.00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de La Orotava, en la isla de Tenerife, tendrá lugar la sesión del Libro Fórum Canario Poético, dirigido por José Ramón Sampayo, quien ha querido acercar la poesía, como él dice, al público local e insular  y canario, y para ello  ha organizado una sesión OFF del Libro Fórum Canario que rige desde Tegueste.
Esta sesión la denominan  OFF porque se desarrollará en La Orotava y será presidida por su alcalde,  Francisco Linares.


Los poetas que participarán serán: Cecilia Dominguez, Ernesto Suárez, Antonio Jiménez Paz, Domingo Acosta Felipe,  Maiki Martín y Daniel Bernal. Los seis poetas recitarán varios poemas suyos, fragmentos de sus obras, cobrando así la lírica un sentido nuevo, mucho más directo y emocional. Una verdadera creación.  

Después habrá una segunda parte en la que Daniel Bernal nos descubrirá a través de su voz a otras poetas invitadas como: Verónica García, Acerina Cruz, Daniela Martín Hidalgo, Tina Suárez y Rosario Valcárcel. Estoy segura que nuestro rapsoda contagiará la atmósfera de un lirismo lleno de magia. 

Me he tomado la libertad de subir fragmentos de poemas de los poetas que intervienen tanto de una forma presencial como a través de la voz de Bernal.  

INVENTARIO, Cecilia Domínguez:
Se tiene: /La mañana/Para reconocernos sin sorpresas, /La siesta los domingos/En ciudades dormidas, /La enfermedad de siempre, almacenada, /Por si no hay otra excusa, /Un amuleto chino…

TRAVESÍA, Ernesto Suárez 
como desierto la lengua fuese/ la mudez más árida/ la lengua que camina su secura/la lengua sola en su soledad/ de chasqueo

PARECE QUE ESCRIBO TIEMPO, Antonio Jiménez Paz
Parece que escribo tiempo si escribo diecisiete de marzo/ pero no, escribo agua y una tarde con él/ sin tocarlo al filo del tacto. Escribo ternera, /o tal vez ternura, no importa, el diecisiete/ de marzo yo estaba solo al borde de la playa

RAMAS DEL TIEMPO, Domingo Acosta Felipe:
Ahora no te pongas triste/ que llueve en medio de la infancia/
donde se oían los colores. /Yo te entrego la playa, / la huerta de mi pecho…

SIN QUE YO OPINE LO CONTRARIO, Maiki Martín:
Mi madre me expulsó / de su útero / o yo salí corriendo tal vez…

ODIANA, Daniel Bernal:
Alígera la formación del cuenco: miro cómo una llama se vierte y me incendia gradualmente. Asisto a mi ignición y tú eres el hábito aéreo donde yazgo en medio de la nada.

CREO EN EL AIRE QUE ROMPES AL CAER, Verónica García
Creo en el aire que rompes al caer/ en la tierra que abres si cabalgas. / Creo en ti sobre todas las políticas, / los asentamientos, los muros que levantan la discordia

ATERRIZAJE, Acerina Cruz
Dame tu dedo. / Únelo al mío con grapas. / Dejemos aterrizar al avión/ y esperemos a que salga la gente/ Caminemos juntas por los pasillos/ antes de pisar las escaleras.  

ULTIMA CONTEMPLACIÓN DEL MAR,  Daniela Martín Hidalgo
Bajo la incisión de las estrellas/ una hoguera extendida que se apaga, /este mar apretado de la noche/ en el agua constante.

TIEMPO MENESTEROSO, Tina Suárez
es evidente que la mía no parece /del año la estación florida/ y que junio es el mes más cruel /
que la alegría resulta cabeza/ de alfiler y no puedo pasar /por el ojo de un camello…

CUANDO LOS GLACIARES SE FUNDAN, Rosario Valcárcel
se abrirán las cataratas del cielo,/las tapias y las conciencias./ Cuando remonten los barrancos, caminaré /sobre las aguas, me anegaré en ti…

Esta primera sesión del Libro Fórum Canario Poético intentará acercarnos a la poesía escrita por canari@s, intercambiar ideas y estrechar lazos para nuevos encuentros, por lo que felicito a José Ramón Sampayo, a los poetas y a todos los que han hecho posible este recital.

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lunes, 15 de septiembre de 2014

100.000 LECTURAS

Hace casi tres años que Jorge Liria, el editor de mis libros (Anroart y Mercurio) me aconsejó abrir un blog.  Me habló de las virtudes y bendiciones que me podría aportar esta herramienta de comunicación… Yo no lo tenía muy claro porque desconozco los mecanismos de esta nueva tecnología. No sabía subir artículos ni enlazar imágenes. Todo lo veía muy complicado.

Además me daba miedo la cercanía y el distanciamiento de las redes sociales, me parecía un mundo casi mágico. Finalmente con ayuda de Marco Antonio Santana,  quien me lo puso en marcha, logré tener mi blog.  

Y hoy, al ver que hemos llegado a las 100.000 visitas, me siento muy contenta, por eso quiero DAR LAS GRACIAS a todas esas personas anónimas que me visitan, a los que suben comentarios, a los que de una manera u otra forman parte de mi literatura, de mi mundo.

Gracias y reciban mi abrazo apretado. 

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miércoles, 10 de septiembre de 2014

“Violette” la figura de Leduc, con tráiler.

https://www.youtube.com/watch?v=Wn9lXROhkIw

Isabelle me recostó de espaldas sobre el edredón, me levantó y me sostuvo entre sus brazos: me llevaba a otro mundo que era completamente desconocido para de allí lanzarme a otro mundo que ni siquiera había imaginado. Sus labios abrieron los míos ligeramente, me humedecieron los dientes. Su lengua carnosa me daba miedo, pero su extraña virilidad no batalló para entrar en mí. Distraída y calmadamente, esperé. Violette Leduc en La Bastarde

Violette Leduc: Escritora francesa 1907, 1972. Fue un ser repleto de emociones y sentimientos. Una persona insegura y solitaria en constante lucha contra sí misma, siempre buscando el amor. Un alma obsesionada por encontrarse a sí misma, por encontrar su lenguaje. Su obra.


Su vida, sus turbulentos amores, el dolor de no sentirse suficientemente querida por su madre y no aceptada por la sociedad, que la consideró durante un tiempo bastarda, son los temas que se agolpan en sus libros. En unos libros que escribió porque tuvo la suerte de encontrar a un mecenas, un fabricante de perfumes, Jacques Guérin -homosexual, quien sintió que la voz de esa autora contenía ecos de su propia vida—, y la sostuvo económicamente hasta que se asentó artísticamente. Pero, sobre todo porque logró conocer a Simone Beauvoir quien la protegió y la impulso a escribir, a volcar sus sentimientos lésbicos y sexuales.

Pero Leduc no se limitó a  escribir su vida, a contarla simplemente. Ella lo que hizo fue enhebrar su historia con talento y poesía. Estar en su obra. Escribir la más elocuente y conmovedora descripción de amor entre dos mujeres. Una obra que no deja de ser novela y ficción pero también realidad y autobiografía, donde ella fue su propia heroína. Por eso cuando le preguntaban:

 “¿Cuánto de usted hay en su libro?” siempre contestó: Todo.

Ganó el Goncourt en 1964 con su libro de memorias Labastarda que publicó en 1964 y que no tardo en convertirse en Best Seller aclamado por pensadores como Jean Paul Sartre Jean Paul y Jean Cocteau.

En la película “Violette”, su director Martin Provost rescata del silencio la figura de Leduc. Rinde homenaje a  una gran escritora prácticamente desconocida en Europa y conocida solo por una minoría en Francia.

Leduc fue la primera que escribió sobre el aborto. El suyo lo contó paso a paso -"si el niño hubiera nacido no habría podido escribir"-, y, además, habló con un realismo descarnado de su identidad sexual, de la homosexualidad, de sus amores lésbicos en el colegio, del erotismo y consiguió el éxito literario en una sociedad europea patriarcal y machista.

Martín Provost, director de la película “Violette” protagonizada por Enmanuelle Devos, recoge la historia de esta escritora, su desánimo, la tristeza y la palidez de su vida, el cortejo a amores frustrados y el dolor de la rebeldía. Cómo conoció a Simone de Beauvoir, de quien se enamoró obsesivamente, hasta los días de sus éxitos literarios. Provost nos sumerge en lo oculto, la sombra, la mirada de una escritora. Nos presenta su sexualidad su amor de mujer, tema por el cual fue en su momento censurada.

Solitaria, acomplejada por su aspecto físico poco agraciado, Violette Leduc sabía que a las mujeres nos cuesta todo mucho más, pero nunca perdió la fe, luchó contra todos los tabúes establecidos. Y con esa lucha y la ayuda y confianza de la autora de El segundo sexo, Simone de Beauvoir, quien vio cada quince días durante toda su vida, logró conquistar el terreno literario. Pasar a la posteridad.

"Alguien tiene que decir lo que ella escribe, es necesario". Fue la frase que Beauvoir repetía de su amiga, Violette. Ella convenció a los editores para que publicaran los libros de esta gran creadora. Hoy al leer a Violette Leduc piensas que actualmente se puede escribir de todo, pero para llegar a esto fue necesario que hubiera mujeres como ella que escribieran en un mundo con ideas erróneas, que abrieran las puertas a la libertad. Y eso nunca lo debemos olvidar, sentencia el cineasta que reconoce que siempre pensó en Devos para el papel principal.


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lunes, 1 de septiembre de 2014

EXPOSICIÓN "ESTRELLAS DEL CINE DE ORO MEXICANO. COLECCIÓN ANDRÉS PADRÓN.

EN LA CASA DE COLÓN  DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.


Hay personas que coleccionan joyas, coches, romances. Pero Andrés Padrón lo que ha coleccionado a lo largo de su vida ha sido fotos. Fotos de cine. Esa ha sido su pasión. Y lo ha hecho con tal ardor que se ha convertido en uno de los más importantes coleccionistas a nivel mundial, reconocido por el escritor Terence Moix, el Director Luis García Berlanga o El Director de la Cinemateca francesa, entre otros.


Desde muy pequeño se sintió atraído por los artistas, tanto que me contó que cuando se rodó Moby Dick en Las Palmas de Gran Canaria, en las Navidades del 54-55, él se acercó a Gregory Peck y le pidió un autógrafo. Desde entonces no ha dejado de sorprenderse con los cromos que reproducían fotografías de las estrellas, con los programas de cine que repartían en el cine al comprar la entrada, con ese gran lienzo de la pantalla que iba descubriéndose entre el claroscuro y el silencioso clamor de la sala. No ha dejado de rejuvenecerse con las películas y de los excelentes intérpretes, de cómo las conoció, de los secretos y las anécdotas, de las fantasías y de aquel inalcanzable glamour. Y sus palabras nos demuestran, el entusiasmo y el sentimiento, esa pasión palpitante que siempre ha sentido por el Séptimo Arte.
Emilio Fernandez_El Indio
Emilio Fernández
Su vida ha estado dirigida por su gran amor y dedicación al cine y al coleccionismo cinematográfico. Ha estado llena de esas diosas del celuloide, de todo ese repertorio de mujeres de cuerpos ligeros y caras guapísimas, alegres y frívolas, desahogadas y locuaces, de esos mitos de carne y hueso y de azarosas vidas que parecían prometernos otro cielo. De imágenes que han dado vueltas y más vueltas al mundo y al horizonte de Andrés Padrón.

Dolores del Río, Diego Casimiro, Rosario Valcárcel, Andrés Padrón.
Porque Andrés Padrón junto con su mujer, Montse Rivero han coleccionado miles de fotografías, postales, revistas, carteles, guías publicitarias, documentación editada por los grandes estudios del cine, han visitado a numerosos artistas que se han convertido en sus amigos. Han seguido sus huellas y han recibido cartas dedicadas, de grandes figuras del cine.
La exposición que hoy se presenta ha sido posible gracias al Área Cultural Diego Casimiro, Casa Museo Colón y Cabildo Insular de Gran Canaria. Forma parte de la recopilación que Padrón ha hecho a través de toda su vida. Hoy con una temática especial, México. Un país al que nuestro coleccionista adora, un país con él que estuvo en contacto durante casi cincuenta años a través de la empresa en la que trabajó Tropical Films de Canarias como distribuidores exclusivos para España de la marca PELI- MEX, que exportaba todo el material de esta industria.
Y gracias a eso le permitió atesorar grandes retratos de estrellas como la gran María Félix, figura inmortal de la cinematografía mexicana y personaje mítico dentro de la cultura nacional o a Dolores del Río, de la que se cuenta que fue la primera artista mexicana en protagonizar películas en Hollywood y que llegó a ser considerada una de las mujeres más bellas de su tiempo. Imágenes también de Silvia Pinal, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, entre otros muchos.
Andrés Padrón nos descubre su universo: Retratos, caras y gestos, la vida y la belleza de numeros@s protagonistas de la Época de Oro del cine mejicano. Fotos de actores sociales y oficiales, directores, cuyo objetivo es adentrarnos al mundo de los sueños. La presencia de sus voces que se nos acercan, el eco lejano de las películas.
Hoy inauguramos fotografías históricas sobre el mundo del cine en México, imágenes perfeccionistas y tiernas que buscan reflejar la belleza y la elegancia. Retratos que nos transmiten sentimientos, que cobran vida, personajes de ayer y de hoy, unidos por una enorme carga de emoción. Figuras eternas de ese mundo paralelo, que es el cine. Estrellas que, de nuevo, vienen a nuestro encuentro.
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miércoles, 23 de julio de 2014

LA VERGÜENZA



  En casa de un labrador
vivían Blas y Lorenza;
se profesaban amor,
pero él tenía vergüenza
y ella tenía rubor.


   A la aurora en el corral
se encontraron en camisa.
El encuentro fue casual;
cubriose ella a toda prisa
la cosa con el pañal.


   Turbado Blas desde luego
se remanga el camisón,
y de vergüenza hecho un fuego
tápase con el faldón
y como ella queda ciego.




   Al huir tropieza Blas
con la cuitada Lorenza,
y... ¡válgate Barrabás!
Yo también tengo vergüenza;
   
no me atrevo a contar más.

Samaniego)

La vergüenza se produce, a veces, por reparo o inseguridad o cuando sientes expuestas determinadas partes de tu cuerpo, o ante ciertos hechos en particular como cuando vivimos momentos de juegos eróticos especiales o intentamos realizar una posición sexual a la que no estamos acostumbrados. “No hay nada donde la vergüenza sea más dominante que en el sexo”, dice la sexóloga Anita Clayton, afirmando que todos en algún instante nos hemos avergonzado de nuestras pasiones o de lo que envuelve la sexualidad en sí.

“Nos han enseñado a negar el sexo que llevamos entre las piernas, a despreciar el extravagante placer que nos ofrece, a llevar registro cuidadoso de sus efusiones y a perfumarlo con sumisión de aroma floral”, dice la también escritora en su libro “Satisfacción”. Tal cual. Rechazamos cada cosa que tenga que ver con nuestro sexo.

Quizás la introversión sea la culpable, porque ella, algunas veces, se encarga de enviarnos una señal pudorosa, y eso hace que no nos atrevamos a hacer todo lo que nos gusta hacer. Esta emoción surge en especial ante personas desconocidas pero también puede surgir con la persona que convives todos los días y  que conoces  intensamente, pero en ciertos aspectos de la intimidad no puedes dejar de sentir vergüenza.

En los hombres la vergüenza suele aparecer en su rendimiento sexual igual que un cuchillo que te apuñala. Suele aparecer en los momentos en que no ha logrado una erección rápido o un control eyaculatorio.

Eso nos limita la expresión sexual y nos lleva a estar pendiente a detalles sin importancia, a cubrir la repentina desnudez, a sentirnos frustrados y casi me atrevo a decir que aterrados. Por eso debemos abrir nuestras emociones, amar nuestro cuerpo y potenciarlo. Debemos aprender a conocernos. A liberarnos, a sentirnos libres porque en el fondo la vida es una locura. A dialogar con tu pareja, a borrar prejuicios, a olvidar creencias erróneas para así encontrar juntos una salida a nuestros miedos. Aprender a que nadie nos imponga su música.

Lo que está claro es que en el ámbito de las relaciones de pareja la vergüenza limita la expresión sexual, y hace que estemos más pendientes de los detalles antes mencionados que de disfrutar plenamente. Por eso debemos desligarlos, combatirla para recuperar la espontaneidad y la complicidad, el gozo.


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sábado, 19 de julio de 2014

La casa de las mil estancias, Carmen Marina Rodríguez Santana

La estancia o estanza en poesía es un tipo de estrofa que surgió con fuerza en el Renacimiento, pero las "estancias" de Carmen Marina no tienen ninguna relación con esas estrofas sino que pertenecen al espacio privado de la poeta, a los laberintos íntimos, al de su poesía y sus relatos. Pertenece a las estancias en donde ella convive con el verbo que siempre es mágico, con la fórmula del lenguaje evocador y revelador, con esas esencias que la hacen soñar. Con un lenguaje en el que ella se adentra como testimonio de vida.

Y nos presenta La Casa de las mil estancias.
Un libro de poemas dividido en ocho estancias en donde como una adolescente evoca a la vida, y  espera desde su casa sin ventanas, mientras la golpean las palabras:

Soy brote de hoja de otoño sobre lava candente
que busca morir en las desgastadas arenas de la noche,
atrapada en el resplandor de la aurora.
Un mascarón de proa que acuchilla las baladas de sirenas.
y conquista otros mundos y otras lenguas,
para volver a encontrar su tesoro de paz
allí donde los sueños se empapan de lluvia.
De lluvia horizontal que fecunda mi vientre
pariendo versos que germinan
 y enraízan en mi tiempo.
Soy mirada de gente antigua que me cubre
con un manto de sabiduría templada
Y me aúpan en volandas para palpar
los aromas desprendidos de mis ojos.
Me vuelvo piel del aire y me abarcas
con los brazos de la madre protectora
y surco tus coladas como ángel de los senderos
con alma verde dormida,
Isla mía.

La Casa de las Mil estancias está concebida con el propio movimiento de la memoria. Sí, porque ella realiza un sondeo en la intimidad de sus estancias, quizás con la intención de poner en orden sus vivencias para aplicarlas a la vida cotidiana y lo hace con un discurso que con frecuencia alcanzan la narrativa, el relato corto como en:

LA   CITA

Llovía a cántaros. Así que, no sabía si anular la cita que tenía programada hacía semanas en su apretada agenda. Finalmente, decidió ir. Se vistió con su mejor traje, estrenó corbata y calzó sus Ferragano. Llevaba una carísima botella de vino de regalo. Tocó repetidamente la puerta y esperó. Rodeó la casa. Y, por fin, cuando ya pensaba que se tendría que marchar, abrió la puerta desde dentro y se dio la bienvenida, invitándose a pasar para no empaparse.

Y también nos trae Carmen Marina unos haikus en donde nos expone lo que está sucediendo en este lugar, en este momento como lo definía el maestro Basho.

HAIKUS DE INVIERNO

Nubes azules
Blanquecinos volcanes
Sobre los campos.

El sol se esconde
Temeroso del viento
Bravo del norte.

En mi camino
Hacia el este, las nubes
Van al oeste.

La temática del libro es muy variada: hay asuntos amorosos, sociales, esbozos de recuerdos, de personajes, descripciones de paisajes…  La Casa de las mil estancias es una estancia múltiple y bella y, a la vez, un hermoso viaje literario, como lo definió Emilio Porta en la contraportada del libro:

Carmen Marina Rodríguez Santana nació en Santa Cruz de Tenerife. Sus grandes pasiones han sido la lectura y la escritura. Actualmente imparte clases por vocación y escribe por adicción. Ha recibido numerosos premios literarios tanto en el registro de poesía como en relatos. Sus dos últimos libros editados por Ediciones Aguere e Idea son:  La Casa de las mil estancias Y Hari Maguada. 

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lunes, 14 de julio de 2014

José Miguel Junco Ezquerra y su último libro SONETOS

La presencia de la poesía de mi amigo José Miguel Junco Ezquerra ilumina los rincones de las redes de internet casi a diario y esa cita se espera. Y se agradece.

Porque su poesía, es un regalo que nos llega envuelto de evocaciones ardientes y serenas. Evocaciones sobre la amistad, el tiempo, el mar,  el amor, la nostalgia… repleta de energías y de esa conmoción de la vida cotidiana. Pero escrita con tal intensidad que parece que sus voces nos tocan, acecharan nuestros secretos.

La poesía de José Miguel Junco es sencilla, sin artificios, pero tan repleta de emociones que parece  tener la llave de otro universo, donde el instinto, las razones, las urgencias y hasta las penas suenan de otra manera. Es como si su corazón supiera desandar sus pasos en la búsqueda de otros paraísos.

Es una poesía en donde el amor y el alma se entrelazan, como en estos poemas entresacados de su último libro SONETOS, (2014)  editado por NACE, con una portada de Rafa Hierro y un prólogo del también poeta Antonio Arroyo, quien ha hecho un retrato delicioso del soneto.

Tú vienes de la luz tan exaltada,
Tan dueña del secreto de la vida
Que apenas iniciada la partida
Resplandece tu cara iluminada.

Tú la estrella fugaz precipitada,
El íntimo rubor, la bienvenida,
La curación completa de la herida,
Quimera por fulgir, esperanzada.

Si tú te vas el mundo sin señales,
En un lance terrible, inesperado,
Seguro perderá sus referentes.

Un corazón al pairo, abandonado,
 En un acontecer sin precedentes
Reclamará la luz que le has robado.
ENMIENDA

Espera corazón, no te aceleres,
 El tiempo marca ritmos y compases,
 Se trata de intentar hacer las paces
Entre lo que antes fuiste y ahora eres.

No vayamos tan tarde a desbocarnos
Ya víctimas de un tiempo confundido,
 Demos el pulso vocación de nido
 Y a la sangre razón de celebrarnos.

Esa atrofia del ansia enamorada,
Ese ya inadecuado desvarío,
Ese empeño de estar en la trinchera;

Contén  esa pasión corazón mío,
 No sea que la ilusión desarbolada
Nos deje consumidos en la hoguera.  Sonetos de José Miguel Junco

Publicaciones: Sonetos (2014), Cierta forma del viento en los cabellos (2011), Países extranjeros (2004), Los días contados (2002), El hombre de salitre y otros poemas (2000), Cambios de ritmo (1997), Hacer las paces (mención especial del jurado del premio internacional de poesía Tomás Morales 1992), Telegrama a una estrella (1989)  Late con intensidad.

Fotos. Rosario Valcárcel  Y José Junco el día en que él ganó el primer premio de poesía erótica convocado por el Centro Canario de Estudios Caribeños El Atlántico, en colaboración con la Nueva Asociación Canaria para la Edición y el Área Cultural Diego Casimiro y el Taller de Poesía Espejo de Paciencia. 


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jueves, 10 de julio de 2014

El mar y el alma del poeta, en la Fiesta de Arte de Los Llanos de Aridane, La Palma.

Y primero era el agua:
Un agua ronca,
sin respirar de peces, sin orillas
que la apretaran...
Era el agua primero,
sobre un mundo naciendo de la mano
de Dios...
Era el agua,  Creación de Dulce María Loynaz  (Cuba)

 ¿Por qué hemos llamado Tierra a nuestro planeta si más del setenta por ciento está cubierta de agua? de mares y de océanos que sostienen nuestro espacio material y que hasta el siglo XX toda ella ha sido un misterio. Y aunque la vida en la Tierra comenzó en los océanos, aún hoy, seguimos sabiendo muy poco de ellos.

          Esa enorme masa líquida nos da alimentos y empleo, vida, esperanza y futuro. Sin embargo la presencia humana no ha sido agradecida y ha ido destruyendo el hábitat marino con vertidos contaminantes, desechos sólidos, con una pesca abusiva…


Es cierto que desde épocas remotas, el hombre, por ignorancia, ha tomado las aguas de nuestro planeta como lugar para arrojar los desechos inútiles. Pero también ha habido seres cuidadosos, amantes al mar, poetas que le han cantado. Ha existido una estrecha vinculación entre el inmenso y profundo mar y el alma del poeta.

                Así el mar ha sido fuente de inspiración, de soledad y de desamparo, de amor y de desamor. Porque los poetas han amado a un mar pródigo, sagrado, irresistible.  Un mar que nos rodea enteramente, que nos comunica y que nos aísla.

Un mar sentimental de arribadas y despedidas, tentador y erótico, poblado de ninfas o deidades marinas que seducían a los marineros con sus hermosos cantos o a islas de ensueños donde una Venus celeste aliviaba a los cansados viajeros en una sinfonía de placeres como nos cuenta el portugués Camoes en su Os Lusiadas.
                 Un mar cruel, repleto de monstruos marinos y dioses delirantes, un mar en donde el agua palpita y rugen tenebrosas tormentas. Un mar en el que nos hemos adentrado para huir de las hambrunas y sentir temblar la culpa como decía Juan Ramón Jiménez. Y viajar por sus vericuetos y honduras y vivenciar el viaje. Y escuchar los aullidos entrecortados de las olas que golpeaban con furia los antiguos veleros.

Los poetas románticos como el inglés John Keats, buscaron su inspiración en la grandiosidad del océano, en la agitación de su flujo y  reflujo. Y Constantinos P. Cavafis extrae de las navegaciones de Ulises un símbolo de la vida humana. Y si Alfonsina Storni refleja en su obra la profunda atracción por el mar y sus misterios para Juan Ramón Jiménez el mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, la eternidad. Y para el "poeta del mar", Alberti el recuerdo del mar está unido a la infancia y nos lo presenta como insignia de pureza y libertad, lugar deseado y añorado al que quisiera regresar. Mientras que para Pablo Neruda el mar es maestro de vida y armonía:

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia
:

Ahora bien para los canarios, la isla es nuestro paisaje y nuestra conquista. El lugar de la piratería, del conocimiento y del comercio. El aliento que nos balancea, el sonido que resuena bajo los pies.

 Así Tomás Morales busca los sueños viajeros hacia lejanos confines, el mar que trae consigo confidencias de sirenas, del puerto: el muelle, la botadura del barco… y nos dice:

El mar es como un viejo camarada de infancia
a quien estoy unido con un salvaje amor;
yo respire, de niño, su salobre fragancia
y aun llevo en mis oídos su bárbaro fragor

Sin embargo el mar en Alonso Quesada es esperanza que se evapora, sentimiento trágico, angustia. Señaló el historiador Ángel Valbuena Prat que es: la tristeza de la soledad.

Este mar se ha dormido hace cien años… ¡Mira
que dentro de las rocas hay un encanto hecho!...
Un anillo…una flecha… ¡una palabra acaso!...

Saulo Torón poeta íntimo nos abre una ventana a la sencillez con una poesía  que destila encanto:

El mar es a mi vida
lo que al hambriento el pan;
para saciar mi espíritu
tengo que ver el mar...

Sin embargo Pedro García Cabrera, hombre frágil, el mar le proporcionó un sentimiento de esperanza y a la vez de melancolía. De angustia esperanzada e imagen familiar como en estos versos.

Pienso en la habitación a oscuras,
construida en la playa,
con la puerta en la mar.)
¿Es esto soledad o es paraíso?...

Como vemos los poetas románticos y los canarios en general hemos amado tanto al mar enigmático y al bienhechor, al cercano y al lejano, al que nos encierra y nos libera, al apacible y al frenético, que nos hemos hecho poetas para expresar su amor.  Y amor a su tierra sentía el cronista oficial del Municipio de Los Llanos de Aridane, D. Pedro Hernández y Hernández un hombre que fue cronista, historiador, poeta, animador cultural, periodista. Así como autor de una fecunda obra literaria, y de la Loa a La Virgen de Los Remedios, que se cantó por primera vez en el año 1943.
Rendimos homenaje a Hernández y Hernández a través del II concurso literario que lleva su nombre. Y los ganadores de este año han sido: En el apartado de Poesía, el jurado decidió otorgar el primer premio a la asturiana María Josefa Yose Álvarez por su obra “Técnica de evasión” y en el apartado de relato corto ha sido galardonado con el primer premio el también asturiano Carlos Fernández con la obra titulada “Pido perdón si os he hecho daño”

Asimismo el Jurado en apartado relatos, acordó otorgar dos accésit en la modalidad de relato corto al riojano Ernesto Tubía por la obra “Trenes”, y al gaditano Juan Manuel Sainz, por su obra “Isla Verde”.

Las obras premiadas y los accésit serán publicadas por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane como ya lo ha hecho con la primera edición 2013, publicada recientemente con un excelente prólogo de María Remedios González Brito.

Y para finalizar quiero darles a tod@s la bienvenida a Las Fiestas de Arte. Dar las gracias al Ayuntamiento por invitarme a participar en esta celebración, así como felicitar a la alcaldesa Jesús María Armas Domínguez, a la concejala de fiestas Vanesa Pérez, a la concejala de  Educación y Cultura María Nieves Barroso, y a Guacimara León Díaz por su buen hacer.

 Gracias también por hacerme tan feliz en esta tierra. Y por supuesto gracias a todos los que hacen posible que estas fiestas sigan brillando.

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 Fotos: Noche: Fiesta de Arte y al día siguiente por la mañana en la Plaza de España de Los LLanos de Aridane, con la alcaldesa, Jesus María Armas, la diputada regional, María Haro y otros amig@s después de asistir a la Fiesta-Misa dedicada a La Patrona, la Virgen de los Remedios.  


domingo, 6 de julio de 2014

EL ARTE DE MIRAR, VOYERISMO

..Si, estaba en lo cierto. Detrás de la arboleda el ruido se podía percibir con más claridad. Apartó cuidadosamente una de las ramas y, al ver cuál era el origen de aquellos ruidos, se sobresaltó.
En una zona poco profunda del arroyo, un hombre, de espaldas a Marie, se lavaba todo el cuerpo desnudo. Al ver como se agitaban los músculos de los glúteos, la mujer exhaló un suspiro y, casi sin darse cuenta, se llevó una mano a los pechos y la otra al bajo vientre. Cuando vio que se daba media vuelta se excitó sobremanera… Vicios Privados de Jocelyn Joyce.

El Voyerismo, también llamado inspeccionismo es la práctica de obtención de placer a través de mirar o espiar a terceras personas. Se le llegó a considerar una “perversión”. El voyer suele observar la situación desde lejos, bien mirando por la cerradura de una puerta, o por un resquicio, o utilizando medios técnicos como un espejo, una cámara. La masturbación suele acompañar, al acto voyerista. El riesgo de ser descubierto actúa, a menudo, como un potenciador de la excitación.

Algunas veces esa acción de espiar puede llegar a convertirse en una parafilia caracterizada por intensas necesidades y fantasías sexualmente excitantes que implica el hecho de observar ocultamente a personas desnudas, que se están desnudando o que se encuentran en plena actividad sexual. Suelen actuar en desacuerdo con estas necesidades y se encuentran muy perturbados por ello, pero no lo pueden controlar. No buscan ningún tipo de relación con la persona observada y, por lo tanto se masturban.

Se ha dicho con frecuencia que una auténtica liberación sexual en el cine provocaría, por saturación la desaparición de la pornografía. Eso supone despreciar el voyerismo: la mirada es también un acto y no solo el síntoma de una frustración. No hay que olvidar que el acto de mirar sin consentimiento, de ser testigos de cada una de las historias desde la incorrección que supone el espiar vidas ajenas, constituye un obvio atractivo para el espectador. Es el placer del voyeur, de ver sin ser visto.


En la película “La ventana indiscreta” dirigida y producida por Alfred Hitchcock podemos observar una brillante obra sobre el voyerismo. Recrearnos en el poder erótico de la expresión, de la ausencia de sonido, dramáticamente justificada ya que nos coloca de modo exacto en la situación de ese mirón y proporciona la ilusión de escenas realmente captadas de improviso.  El mismo año en que se publica “La ventana indiscreta” al otro lado del charco Georges Simenon escribe “La mirada indiscreta” (La fenêtre des Rouet), que no ve la luz hasta que termina la II Guerra Mundial en 1945. Curioso la similitud de las dos obras, aunque es prácticamente imposible, y más con la guerra de por medio, que Simenon conociera el relato de Wollrich. Estamos, pues, ante dos grandes autores que casualmente, al mismo tiempo y con propósitos y estilos muy distintos, crearon dos personajes y dos situaciones similares.

               “Vouyer” quiere decir en francés “ver”, “mirón”. La pornoscopia sería  otra insana ocupación, estrechamente ligada al voyerismo, de buscar el placer, de forma preferente o exclusiva a través de  la contemplación o lectura de material pornográfico (libros, grabados, cuadros, esculturas, películas, vídeos… Por ejemplo un voyer puede excitarse entreviendo penes en un urinario público.

Se decía que cuando la  concubina Andrómaca montaba como de jinete al héroe troyano Héctor, los esclavos, con el oído pegado a la puerta, se masturbaban. Más recientemente la gente de posición compraba cuadros de pintores famosos que hoy nos parecería de suma candidez, pero que en la época, eran el no va más del erotismo perverso.

Y hablando de voyerismo me he acordado de un sastre llamado Peeping Tom a quien se le atribuye el mérito de ser el primer voyeur. Se cuenta que Lady Godiva, esposa de Leofrico, conde de Chester, con quien se había casado hacia el año 1040. De acuerdo con el cronista del siglo XIII, Roger de Wendower. Godiva (Godgifu en anglosajón, regalo de Dios), rogó a su cónyuge que disminuyera los impuestos que abrumaban a los habitantes de Coventry; el conde accedió, pero con la condición de que la bella rubia atravesase desnuda las calles de la ciudad a lomos de un precioso caballo blando, cosa que hizo cubriéndose únicamente con su larga cabellera.

Y según cuentan, los habitantes, en un acto de solidaridad, se encerraron en sus casas y evitaron mirarla. Sólo la vio Peeping Tom el indiscreto, que se quedó para mirarla. Desde entonces ha sido llamado Tom el fisgón.
 
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martes, 24 de junio de 2014

Un coleccionista de arte, Diego Casimiro.

Diego Casimiro ha sido un gran coleccionista. Desde niño se aficionó a coleccionar cosas. Coleccionó monedas, sellos de correo que intercambiaba con sus amigos y conocidos. Coleccionó tableros de ajedrez y libros, todo tipo de libros: ensayo, poesía, narrativa, libros antiguos que ahora se dedica a regalar a sus amigos, porque quizás la colección que mejor ha sabido hacer a través de su vida sea esa la de la amistad.

Desde muy joven Diego tuvo inclinación por el arte, pero fue en los años setenta cuando Nano Doreste y su mujer le invitaron a visitar la recién inaugurada galería Vegueta, le enseñaron que ese oficio era algo que había que ver y entender, que exige tiempo y esfuerzo aprenderlo. Acometió la idea con fuerza y vida y entre las horas en museos, dentro y fuera de las islas, a los que asistió durante los viajes que tenía que realizar por su negocio de heladerías y sus contactos con el mundo comercial como agente colegiado internacional, aprendió a enriquecer la mirada, a comprender su simbolismo, el sentido y el lugar que ocupa el arte en la cultura y en la vida.

Pronto se sintió atrapado por la pintura. Y quizás entendió aquello que dijo Antonio Muñoz Molina “El arte adquiere toda su dimensión cuando te enseña a mirar la vida”. Y esa relación con artistas, galeristas, museos y cultura le ha llevado a investigar en profundidad la técnica pictórica, le ha despertado a través de los años el conocimiento y el interés, la confianza en sí mismo, el amor por el arte. Le ha llevado a realizar actividades culturas, a construir y gestionar exposiciones de pinturas colectivas e individuales, tanto con artistas noveles como Dagne Cortés, Javier Rodríguez López, Dunia Sánchez… como con artistas de gran prestigio como Emilio Machado, Francisco Lezcano o Isabel Echevarría entre otr@s.

A comprar lo mejor del artista, a poner ilusión y tiempo, a coleccionar durante varios años un conjunto de pequeños tesoros artísticos, de telas poderosas, repletas de manchas, colores, texturas, surcos que exaltan el color. A investigar en profundidad estallidos de óleos, acuarelas, esculturas. Ese lenguaje impresionante que es la pintura.  

Y desde el día 11 de junio hasta el 2 de julio Diego Casimiro nos presenta en la Sala del Centro Comercial El Muelle de Las Palmas de Gran Canaria, su colección particular “Estelas del Mediterráneo”

Una colección en la que ha reunido un importante conjunto de cincuenta obras de distinto formato, realizadas con diferentes técnicas y soportes. Cuarenta autores todos residentes en el mediterráneo, aunque unos veinte de la colección ya han fallecido. Simboliza esta exposición una especie de vibración sentimental, un conjunto muy armonioso donde podemos contemplar a pintores de la talla de Miró a un Julio Viera Fleitas, residente en Palma de Mallorca desde hace muchos años, SanJuán Tarré, Joan Jandró o un Miquel Barceló.

Muchos de ellos han sido premiados y distinguidos en prestigiosos certámenes, otros representados en museos internacionales, nacionales, instituciones oficiales o privadas o en colecciones particulares repartidas por todo el mundo.

Con esta exposición dice Diego Casimiro ha pretendido mostrar “otras miradas” distintas, divergentes de las importantes corrientes artísticas inmersas en Canarias en esos mismos años. Una exposición que revela la preocupación constante de coleccionar formas plásticas, historias que transporten al espectador a vivir una experiencia, otro mundo. Una muestra que ha convivido con más de un centenar de obras de su colección, obras de artistas canarios, peninsulares y extranjeros, que quizás algún día también serán expuestas públicamente.


Pero lo maravilloso es poder penetrar en ese mundo del coleccionista, en ese mundo de Diego Casimiro en donde la belleza y la verdad habitan en unas obras que piensan y dialogan entre sí. Que nos cuentan historias y conviven con un ser que le expresa sus necesidades, sus sueños y sus deseos.
En donde los artistas plásticos le dan la vuelta a la realidad, a la existencia, a la aventura, con esa capacidad que tiene el arte de emocionarnos, de entender el sentido de estar vivo.

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jueves, 19 de junio de 2014

NOCHE MEIGA

Resultaba increíble que estuviéramos otra vez juntos, después de tantos años nos tropezamos en su tierra. La verbena se celebraba en la playa de Panxón. En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos grandes fuegos comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima, no sé si fue un intento de proporcionarme calor o de protegerme de los poderes ocultos del fuego. Mi corazón latió con gran fuerza.

Regresó la música, el eco conquistó las voces. Todos bailábamos de una forma enardecida, abrazados a nuestras parejas sin pronunciar una palabra girábamos y girábamos. Las meigas, acompañadas de un enorme griterío, invadían el paseo marítimo. Era un baile de amanecida, quizás esperábamos ver danzar al sol junto a los gigantes y cabezudos. Los olores característicos de los recitales, los perfumes calientes, dulzones. Los humos de la madera quemada y los efluvios de sudor me bloquearon. Terminaron emborrachándome.

Reconozco que mi primera reacción fue de sorpresa, incluso de enfado, pero mi corazón y mi sexo no se ponían de acuerdo. Me dejé llevar, sus pasos de baile eran pegaditos, aprisionados. En medio de la oscuridad y de la muchedumbre, su pierna entre las mías. Tuve que hacer un esfuerzo horroroso, no quería que notase mi apetito. Sus actos eran decididos, su masculinidad, sus embestidas. La cabeza no me obedecía y el ritmo era tan frenético que en algunos momentos mi cuerpo semejaba una pelota agitándose velozmente para conseguir –a través de la música chillona- la posición adecuada. Empujaba, me atraía hacia él con violencia. Susurraba la letra de la canción que estábamos escuchando. Yo estaba ciega de alcohol. Enloquecida, daba vueltas y más vueltas: uno… dos… tres… Me apretujaba con sus fuertes brazos, me flaqueaban los pies. Levantaba mi falda, tocaba mis piernas sin rumbo, o quizás en una dirección segura. Encontró mis pliegues más íntimos, más oscuros. No se detuvo. Los arañó. Yo no respiré. No veía a nadie. Palpaba su sexo caliente, grande. Ahora bailábamos muy pegados, me estremecí igual que si hubiese metido el dedo en la corriente eléctrica.
Mi madre no me había aleccionado, sólo prevenir y refrenar. No me aconsejó como debía, se dedicó a sermonearme: una chica decente no debe hacer esto o aquello, es mejor que no hagas lo de más allá. Cerré mis oídos.

En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos hogueras grandes  comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima…

       Parpadeé y tuve la impresión de retroceder a través del tiempo, de regresar a los primeros años de mi infancia en la isla. Nos pasábamos varios días recogiendo trastos viejos por todo el barrio, preparando la base de la hoguera. Encender la hoguera era todo un ritual. Queríamos darle más fuerza al sol. Recorríamos las casas de los vecinos y coleccionábamos gran variedad de enseres. Era la ofrenda a las llamas: ropas inservibles, sillas viejas, mesas destartaladas, cajas que quizás contuvieron cartas secretas. Revistas y periódicos que nunca se leyeron. Pedazos de mobiliario llenos de historias. Debíamos quemar el mal.Por las calles los papahuevos anunciaban la fiesta, el triunfo de la luz sobre la oscuridad. ¡Me divertía tanto corriendo tras ellos! Sonaban tambores, maracas y cornetas. Desfilaba. Ellos bailaban, saludaban se acercaban a los niños. Se abalanzaban. Los asustaban.
En la arena hicimos un montón con los cachivaches que habíamos recolectado. Era la noche para la liberación, para exorcisar malos tiempos. El chico que más me gustaba me cogió la mano, me la apretó…
Las parejas que habían bajado a la arena anhelaban que oscureciera, los chiquillos del barrio practicaban canciones, saltos y brincos. Jugaban se divertían. Esperaban que pronto ardieran las hogueras y escalaran alto, tan alto como las casas. Que se abrieran de par en par los castillos fantásticos y las princesas encantadas se desencantaran. Esperaban que dieran las doce.
            Chocolate, molinillo, corre, corre
            que te pillo.
           A estirar, a estirar,
           Que el demonio va a pasar.

Si las hogueras estaban a punto de ser prendidas. Hacíamos coros. Satanás también pretendía bailar alrededor de nuestras almas. Aquella noche no iba a dormir. Era la fiesta del infierno.
El fuego era el protagonista….
                        Fragmentos de “La noche meiga” entresacado de mi libro “El séptimo cielo


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