lunes, 1 de septiembre de 2014

HOY 1 DE SEPTIEMBRE, A LAS 12.00 DEL MEDIODÍA EN LA CASA DE COLÓN DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, EXPOSICIÓN "ESTRELLAS DEL CNE DE ORO MEXICANO. COLECCIÓN ANDRÉS PADRÓN

Hay personas que coleccionan joyas, coches, romances. Pero Andrés Padrón lo que ha coleccionado a lo largo de su vida ha sido fotos. Fotos de cine. Esa ha sido su pasión. Y lo ha hecho con tal ardor que se ha convertido en uno de los más importantes coleccionistas a nivel mundial, reconocido por el escritor Terence Moix, el Director Luis García Berlanga o El Director de la Cinemateca francesa, entre otros.


Desde muy pequeño se sintió atraído por los artistas, tanto que me contó que cuando se rodó Moby Dick en Las Palmas de Gran Canaria, en las Navidades del 54-55, él se acercó a Gregory Peck y le pidió un autógrafo. Desde entonces no ha dejado de sorprenderse con los cromos que reproducían fotografías de las estrellas, con los programas de cine que repartían en el cine al comprar la entrada, con ese gran lienzo de la pantalla que iba descubriéndose entre el claroscuro y el silencioso clamor de la sala. No ha dejado de rejuvenecerse con las películas y de los excelentes intérpretes, de cómo las conoció, de los secretos y las anécdotas, de las fantasías y de aquel inalcanzable glamour. Y sus palabras nos demuestran, el entusiasmo y el sentimiento, esa pasión palpitante que siempre ha sentido por el Séptimo Arte.
Emilio Fernandez_El Indio
Emilio Fernández
Su vida ha estado dirigida por su gran amor y dedicación al cine y al coleccionismo cinematográfico. Ha estado llena de esas diosas del celuloide, de todo ese repertorio de mujeres de cuerpos ligeros y caras guapísimas, alegres y frívolas, desahogadas y locuaces, de esos mitos de carne y hueso y de azarosas vidas que parecían prometernos otro cielo. De imágenes que han dado vueltas y más vueltas al mundo y al horizonte de Andrés Padrón.
Dolores del Rio
Dolores del Río
Porque Andrés Padrón junto con su mujer, Montse Rivero han coleccionado miles de fotografías, postales, revistas, carteles, guías publicitarias, documentación editada por los grandes estudios del cine, han visitado a numerosos artistas que se han convertido en sus amigos. Han seguido sus huellas y han recibido cartas dedicadas, de grandes figuras del cine.
La exposición que hoy se presenta ha sido posible gracias al Área Cultural Diego Casimiro, Casa Museo Colón y Cabildo Insular de Gran Canaria. Forma parte de la recopilación que Padrón ha hecho a través de toda su vida. Hoy con una temática especial, México. Un país al que nuestro coleccionista adora, un país con él que estuvo en contacto durante casi cincuenta años a través de la empresa en la que trabajó Tropical Films de Canarias como distribuidores exclusivos para España de la marca PELI- MEX, que exportaba todo el material de esta industria.
Y gracias a eso le permitió atesorar grandes retratos de estrellas como la gran María Félix, figura inmortal de la cinematografía mexicana y personaje mítico dentro de la cultura nacional o a Dolores del Río, de la que se cuenta que fue la primera artista mexicana en protagonizar películas en Hollywood y que llegó a ser considerada una de las mujeres más bellas de su tiempo. Imágenes también de Silvia Pinal, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, entre otros muchos.
Andrés Padrón nos descubre su universo: Retratos, caras y gestos, la vida y la belleza de numeros@s protagonistas de la Época de Oro del cine mejicano. Fotos de actores sociales y oficiales, directores, cuyo objetivo es adentrarnos al mundo de los sueños. La presencia de sus voces que se nos acercan, el eco lejano de las películas.
Hoy inauguramos fotografías históricas sobre el mundo del cine en México, imágenes perfeccionistas y tiernas que buscan reflejar la belleza y la elegancia. Retratos que nos transmiten sentimientos, que cobran vida, personajes de ayer y de hoy, unidos por una enorme carga de emoción. Figuras eternas de ese mundo paralelo, que es el cine. Estrellas que, de nuevo, vienen a nuestro encuentro.
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miércoles, 23 de julio de 2014

LA VERGÜENZA



  En casa de un labrador
vivían Blas y Lorenza;
se profesaban amor,
pero él tenía vergüenza
y ella tenía rubor.


   A la aurora en el corral
se encontraron en camisa.
El encuentro fue casual;
cubriose ella a toda prisa
la cosa con el pañal.


   Turbado Blas desde luego
se remanga el camisón,
y de vergüenza hecho un fuego
tápase con el faldón
y como ella queda ciego.




   Al huir tropieza Blas
con la cuitada Lorenza,
y... ¡válgate Barrabás!
Yo también tengo vergüenza;
   
no me atrevo a contar más.

Samaniego)

La vergüenza se produce, a veces, por reparo o inseguridad o cuando sientes expuestas determinadas partes de tu cuerpo, o ante ciertos hechos en particular como cuando vivimos momentos de juegos eróticos especiales o intentamos realizar una posición sexual a la que no estamos acostumbrados. “No hay nada donde la vergüenza sea más dominante que en el sexo”, dice la sexóloga Anita Clayton, afirmando que todos en algún instante nos hemos avergonzado de nuestras pasiones o de lo que envuelve la sexualidad en sí.

“Nos han enseñado a negar el sexo que llevamos entre las piernas, a despreciar el extravagante placer que nos ofrece, a llevar registro cuidadoso de sus efusiones y a perfumarlo con sumisión de aroma floral”, dice la también escritora en su libro “Satisfacción”. Tal cual. Rechazamos cada cosa que tenga que ver con nuestro sexo.

Quizás la introversión sea la culpable, porque ella, algunas veces, se encarga de enviarnos una señal pudorosa, y eso hace que no nos atrevamos a hacer todo lo que nos gusta hacer. Esta emoción surge en especial ante personas desconocidas pero también puede surgir con la persona que convives todos los días y  que conoces  intensamente, pero en ciertos aspectos de la intimidad no puedes dejar de sentir vergüenza.

En los hombres la vergüenza suele aparecer en su rendimiento sexual igual que un cuchillo que te apuñala. Suele aparecer en los momentos en que no ha logrado una erección rápido o un control eyaculatorio.

Eso nos limita la expresión sexual y nos lleva a estar pendiente a detalles sin importancia, a cubrir la repentina desnudez, a sentirnos frustrados y casi me atrevo a decir que aterrados. Por eso debemos abrir nuestras emociones, amar nuestro cuerpo y potenciarlo. Debemos aprender a conocernos. A liberarnos, a sentirnos libres porque en el fondo la vida es una locura. A dialogar con tu pareja, a borrar prejuicios, a olvidar creencias erróneas para así encontrar juntos una salida a nuestros miedos. Aprender a que nadie nos imponga su música.

Lo que está claro es que en el ámbito de las relaciones de pareja la vergüenza limita la expresión sexual, y hace que estemos más pendientes de los detalles antes mencionados que de disfrutar plenamente. Por eso debemos desligarlos, combatirla para recuperar la espontaneidad y la complicidad, el gozo.


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sábado, 19 de julio de 2014

La casa de las mil estancias, Carmen Marina Rodríguez Santana

La estancia o estanza en poesía es un tipo de estrofa que surgió con fuerza en el Renacimiento, pero las "estancias" de Carmen Marina no tienen ninguna relación con esas estrofas sino que pertenecen al espacio privado de la poeta, a los laberintos íntimos, al de su poesía y sus relatos. Pertenece a las estancias en donde ella convive con el verbo que siempre es mágico, con la fórmula del lenguaje evocador y revelador, con esas esencias que la hacen soñar. Con un lenguaje en el que ella se adentra como testimonio de vida.

Y nos presenta La Casa de las mil estancias.
Un libro de poemas dividido en ocho estancias en donde como una adolescente evoca a la vida, y  espera desde su casa sin ventanas, mientras la golpean las palabras:

Soy brote de hoja de otoño sobre lava candente
que busca morir en las desgastadas arenas de la noche,
atrapada en el resplandor de la aurora.
Un mascarón de proa que acuchilla las baladas de sirenas.
y conquista otros mundos y otras lenguas,
para volver a encontrar su tesoro de paz
allí donde los sueños se empapan de lluvia.
De lluvia horizontal que fecunda mi vientre
pariendo versos que germinan
 y enraízan en mi tiempo.
Soy mirada de gente antigua que me cubre
con un manto de sabiduría templada
Y me aúpan en volandas para palpar
los aromas desprendidos de mis ojos.
Me vuelvo piel del aire y me abarcas
con los brazos de la madre protectora
y surco tus coladas como ángel de los senderos
con alma verde dormida,
Isla mía.

La Casa de las Mil estancias está concebida con el propio movimiento de la memoria. Sí, porque ella realiza un sondeo en la intimidad de sus estancias, quizás con la intención de poner en orden sus vivencias para aplicarlas a la vida cotidiana y lo hace con un discurso que con frecuencia alcanzan la narrativa, el relato corto como en:

LA   CITA

Llovía a cántaros. Así que, no sabía si anular la cita que tenía programada hacía semanas en su apretada agenda. Finalmente, decidió ir. Se vistió con su mejor traje, estrenó corbata y calzó sus Ferragano. Llevaba una carísima botella de vino de regalo. Tocó repetidamente la puerta y esperó. Rodeó la casa. Y, por fin, cuando ya pensaba que se tendría que marchar, abrió la puerta desde dentro y se dio la bienvenida, invitándose a pasar para no empaparse.

Y también nos trae Carmen Marina unos haikus en donde nos expone lo que está sucediendo en este lugar, en este momento como lo definía el maestro Basho.

HAIKUS DE INVIERNO

Nubes azules
Blanquecinos volcanes
Sobre los campos.

El sol se esconde
Temeroso del viento
Bravo del norte.

En mi camino
Hacia el este, las nubes
Van al oeste.

La temática del libro es muy variada: hay asuntos amorosos, sociales, esbozos de recuerdos, de personajes, descripciones de paisajes…  La Casa de las mil estancias es una estancia múltiple y bella y, a la vez, un hermoso viaje literario, como lo definió Emilio Porta en la contraportada del libro:

Carmen Marina Rodríguez Santana nació en Santa Cruz de Tenerife. Sus grandes pasiones han sido la lectura y la escritura. Actualmente imparte clases por vocación y escribe por adicción. Ha recibido numerosos premios literarios tanto en el registro de poesía como en relatos. Sus dos últimos libros editados por Ediciones Aguere e Idea son:  La Casa de las mil estancias Y Hari Maguada. 

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lunes, 14 de julio de 2014

José Miguel Junco Ezquerra y su último libro SONETOS

La presencia de la poesía de mi amigo José Miguel Junco Ezquerra ilumina los rincones de las redes de internet casi a diario y esa cita se espera. Y se agradece.

Porque su poesía, es un regalo que nos llega envuelto de evocaciones ardientes y serenas. Evocaciones sobre la amistad, el tiempo, el mar,  el amor, la nostalgia… repleta de energías y de esa conmoción de la vida cotidiana. Pero escrita con tal intensidad que parece que sus voces nos tocan, acecharan nuestros secretos.

La poesía de José Miguel Junco es sencilla, sin artificios, pero tan repleta de emociones que parece  tener la llave de otro universo, donde el instinto, las razones, las urgencias y hasta las penas suenan de otra manera. Es como si su corazón supiera desandar sus pasos en la búsqueda de otros paraísos.

Es una poesía en donde el amor y el alma se entrelazan, como en estos poemas entresacados de su último libro SONETOS, (2014)  editado por NACE, con una portada de Rafa Hierro y un prólogo del también poeta Antonio Arroyo, quien ha hecho un retrato delicioso del soneto.

Tú vienes de la luz tan exaltada,
Tan dueña del secreto de la vida
Que apenas iniciada la partida
Resplandece tu cara iluminada.

Tú la estrella fugaz precipitada,
El íntimo rubor, la bienvenida,
La curación completa de la herida,
Quimera por fulgir, esperanzada.

Si tú te vas el mundo sin señales,
En un lance terrible, inesperado,
Seguro perderá sus referentes.

Un corazón al pairo, abandonado,
 En un acontecer sin precedentes
Reclamará la luz que le has robado.
ENMIENDA

Espera corazón, no te aceleres,
 El tiempo marca ritmos y compases,
 Se trata de intentar hacer las paces
Entre lo que antes fuiste y ahora eres.

No vayamos tan tarde a desbocarnos
Ya víctimas de un tiempo confundido,
 Demos el pulso vocación de nido
 Y a la sangre razón de celebrarnos.

Esa atrofia del ansia enamorada,
Ese ya inadecuado desvarío,
Ese empeño de estar en la trinchera;

Contén  esa pasión corazón mío,
 No sea que la ilusión desarbolada
Nos deje consumidos en la hoguera.  Sonetos de José Miguel Junco

Publicaciones: Sonetos (2014), Cierta forma del viento en los cabellos (2011), Países extranjeros (2004), Los días contados (2002), El hombre de salitre y otros poemas (2000), Cambios de ritmo (1997), Hacer las paces (mención especial del jurado del premio internacional de poesía Tomás Morales 1992), Telegrama a una estrella (1989)  Late con intensidad.

Fotos. Rosario Valcárcel  Y José Junco el día en que él ganó el primer premio de poesía erótica convocado por el Centro Canario de Estudios Caribeños El Atlántico, en colaboración con la Nueva Asociación Canaria para la Edición y el Área Cultural Diego Casimiro y el Taller de Poesía Espejo de Paciencia. 


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jueves, 10 de julio de 2014

El mar y el alma del poeta, en la Fiesta de Arte de Los Llanos de Aridane, La Palma.

Y primero era el agua:
Un agua ronca,
sin respirar de peces, sin orillas
que la apretaran...
Era el agua primero,
sobre un mundo naciendo de la mano
de Dios...
Era el agua,  Creación de Dulce María Loynaz  (Cuba)

 ¿Por qué hemos llamado Tierra a nuestro planeta si más del setenta por ciento está cubierta de agua? de mares y de océanos que sostienen nuestro espacio material y que hasta el siglo XX toda ella ha sido un misterio. Y aunque la vida en la Tierra comenzó en los océanos, aún hoy, seguimos sabiendo muy poco de ellos.

          Esa enorme masa líquida nos da alimentos y empleo, vida, esperanza y futuro. Sin embargo la presencia humana no ha sido agradecida y ha ido destruyendo el hábitat marino con vertidos contaminantes, desechos sólidos, con una pesca abusiva…


Es cierto que desde épocas remotas, el hombre, por ignorancia, ha tomado las aguas de nuestro planeta como lugar para arrojar los desechos inútiles. Pero también ha habido seres cuidadosos, amantes al mar, poetas que le han cantado. Ha existido una estrecha vinculación entre el inmenso y profundo mar y el alma del poeta.

                Así el mar ha sido fuente de inspiración, de soledad y de desamparo, de amor y de desamor. Porque los poetas han amado a un mar pródigo, sagrado, irresistible.  Un mar que nos rodea enteramente, que nos comunica y que nos aísla.

Un mar sentimental de arribadas y despedidas, tentador y erótico, poblado de ninfas o deidades marinas que seducían a los marineros con sus hermosos cantos o a islas de ensueños donde una Venus celeste aliviaba a los cansados viajeros en una sinfonía de placeres como nos cuenta el portugués Camoes en su Os Lusiadas.
                 Un mar cruel, repleto de monstruos marinos y dioses delirantes, un mar en donde el agua palpita y rugen tenebrosas tormentas. Un mar en el que nos hemos adentrado para huir de las hambrunas y sentir temblar la culpa como decía Juan Ramón Jiménez. Y viajar por sus vericuetos y honduras y vivenciar el viaje. Y escuchar los aullidos entrecortados de las olas que golpeaban con furia los antiguos veleros.

Los poetas románticos como el inglés John Keats, buscaron su inspiración en la grandiosidad del océano, en la agitación de su flujo y  reflujo. Y Constantinos P. Cavafis extrae de las navegaciones de Ulises un símbolo de la vida humana. Y si Alfonsina Storni refleja en su obra la profunda atracción por el mar y sus misterios para Juan Ramón Jiménez el mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, la eternidad. Y para el "poeta del mar", Alberti el recuerdo del mar está unido a la infancia y nos lo presenta como insignia de pureza y libertad, lugar deseado y añorado al que quisiera regresar. Mientras que para Pablo Neruda el mar es maestro de vida y armonía:

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia
:

Ahora bien para los canarios, la isla es nuestro paisaje y nuestra conquista. El lugar de la piratería, del conocimiento y del comercio. El aliento que nos balancea, el sonido que resuena bajo los pies.

 Así Tomás Morales busca los sueños viajeros hacia lejanos confines, el mar que trae consigo confidencias de sirenas, del puerto: el muelle, la botadura del barco… y nos dice:

El mar es como un viejo camarada de infancia
a quien estoy unido con un salvaje amor;
yo respire, de niño, su salobre fragancia
y aun llevo en mis oídos su bárbaro fragor

Sin embargo el mar en Alonso Quesada es esperanza que se evapora, sentimiento trágico, angustia. Señaló el historiador Ángel Valbuena Prat que es: la tristeza de la soledad.

Este mar se ha dormido hace cien años… ¡Mira
que dentro de las rocas hay un encanto hecho!...
Un anillo…una flecha… ¡una palabra acaso!...

Saulo Torón poeta íntimo nos abre una ventana a la sencillez con una poesía  que destila encanto:

El mar es a mi vida
lo que al hambriento el pan;
para saciar mi espíritu
tengo que ver el mar...

Sin embargo Pedro García Cabrera, hombre frágil, el mar le proporcionó un sentimiento de esperanza y a la vez de melancolía. De angustia esperanzada e imagen familiar como en estos versos.

Pienso en la habitación a oscuras,
construida en la playa,
con la puerta en la mar.)
¿Es esto soledad o es paraíso?...

Como vemos los poetas románticos y los canarios en general hemos amado tanto al mar enigmático y al bienhechor, al cercano y al lejano, al que nos encierra y nos libera, al apacible y al frenético, que nos hemos hecho poetas para expresar su amor.  Y amor a su tierra sentía el cronista oficial del Municipio de Los Llanos de Aridane, D. Pedro Hernández y Hernández un hombre que fue cronista, historiador, poeta, animador cultural, periodista. Así como autor de una fecunda obra literaria, y de la Loa a La Virgen de Los Remedios, que se cantó por primera vez en el año 1943.
Rendimos homenaje a Hernández y Hernández a través del II concurso literario que lleva su nombre. Y los ganadores de este año han sido: En el apartado de Poesía, el jurado decidió otorgar el primer premio a la asturiana María Josefa Yose Álvarez por su obra “Técnica de evasión” y en el apartado de relato corto ha sido galardonado con el primer premio el también asturiano Carlos Fernández con la obra titulada “Pido perdón si os he hecho daño”

Asimismo el Jurado en apartado relatos, acordó otorgar dos accésit en la modalidad de relato corto al riojano Ernesto Tubía por la obra “Trenes”, y al gaditano Juan Manuel Sainz, por su obra “Isla Verde”.

Las obras premiadas y los accésit serán publicadas por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane como ya lo ha hecho con la primera edición 2013, publicada recientemente con un excelente prólogo de María Remedios González Brito.

Y para finalizar quiero darles a tod@s la bienvenida a Las Fiestas de Arte. Dar las gracias al Ayuntamiento por invitarme a participar en esta celebración, así como felicitar a la alcaldesa Jesús María Armas Domínguez, a la concejala de fiestas Vanesa Pérez, a la concejala de  Educación y Cultura María Nieves Barroso, y a Guacimara León Díaz por su buen hacer.

 Gracias también por hacerme tan feliz en esta tierra. Y por supuesto gracias a todos los que hacen posible que estas fiestas sigan brillando.

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 Fotos: Noche: Fiesta de Arte y al día siguiente por la mañana en la Plaza de España de Los LLanos de Aridane, con la alcaldesa, Jesus María Armas, la diputada regional, María Haro y otros amig@s después de asistir a la Fiesta-Misa dedicada a La Patrona, la Virgen de los Remedios.  


domingo, 6 de julio de 2014

EL ARTE DE MIRAR, VOYERISMO

..Si, estaba en lo cierto. Detrás de la arboleda el ruido se podía percibir con más claridad. Apartó cuidadosamente una de las ramas y, al ver cuál era el origen de aquellos ruidos, se sobresaltó.
En una zona poco profunda del arroyo, un hombre, de espaldas a Marie, se lavaba todo el cuerpo desnudo. Al ver como se agitaban los músculos de los glúteos, la mujer exhaló un suspiro y, casi sin darse cuenta, se llevó una mano a los pechos y la otra al bajo vientre. Cuando vio que se daba media vuelta se excitó sobremanera… Vicios Privados de Jocelyn Joyce.

El Voyerismo, también llamado inspeccionismo es la práctica de obtención de placer a través de mirar o espiar a terceras personas. Se le llegó a considerar una “perversión”. El voyer suele observar la situación desde lejos, bien mirando por la cerradura de una puerta, o por un resquicio, o utilizando medios técnicos como un espejo, una cámara. La masturbación suele acompañar, al acto voyerista. El riesgo de ser descubierto actúa, a menudo, como un potenciador de la excitación.

Algunas veces esa acción de espiar puede llegar a convertirse en una parafilia caracterizada por intensas necesidades y fantasías sexualmente excitantes que implica el hecho de observar ocultamente a personas desnudas, que se están desnudando o que se encuentran en plena actividad sexual. Suelen actuar en desacuerdo con estas necesidades y se encuentran muy perturbados por ello, pero no lo pueden controlar. No buscan ningún tipo de relación con la persona observada y, por lo tanto se masturban.

Se ha dicho con frecuencia que una auténtica liberación sexual en el cine provocaría, por saturación la desaparición de la pornografía. Eso supone despreciar el voyerismo: la mirada es también un acto y no solo el síntoma de una frustración. No hay que olvidar que el acto de mirar sin consentimiento, de ser testigos de cada una de las historias desde la incorrección que supone el espiar vidas ajenas, constituye un obvio atractivo para el espectador. Es el placer del voyeur, de ver sin ser visto.


En la película “La ventana indiscreta” dirigida y producida por Alfred Hitchcock podemos observar una brillante obra sobre el voyerismo. Recrearnos en el poder erótico de la expresión, de la ausencia de sonido, dramáticamente justificada ya que nos coloca de modo exacto en la situación de ese mirón y proporciona la ilusión de escenas realmente captadas de improviso.  El mismo año en que se publica “La ventana indiscreta” al otro lado del charco Georges Simenon escribe “La mirada indiscreta” (La fenêtre des Rouet), que no ve la luz hasta que termina la II Guerra Mundial en 1945. Curioso la similitud de las dos obras, aunque es prácticamente imposible, y más con la guerra de por medio, que Simenon conociera el relato de Wollrich. Estamos, pues, ante dos grandes autores que casualmente, al mismo tiempo y con propósitos y estilos muy distintos, crearon dos personajes y dos situaciones similares.

               “Vouyer” quiere decir en francés “ver”, “mirón”. La pornoscopia sería  otra insana ocupación, estrechamente ligada al voyerismo, de buscar el placer, de forma preferente o exclusiva a través de  la contemplación o lectura de material pornográfico (libros, grabados, cuadros, esculturas, películas, vídeos… Por ejemplo un voyer puede excitarse entreviendo penes en un urinario público.

Se decía que cuando la  concubina Andrómaca montaba como de jinete al héroe troyano Héctor, los esclavos, con el oído pegado a la puerta, se masturbaban. Más recientemente la gente de posición compraba cuadros de pintores famosos que hoy nos parecería de suma candidez, pero que en la época, eran el no va más del erotismo perverso.

Y hablando de voyerismo me he acordado de un sastre llamado Peeping Tom a quien se le atribuye el mérito de ser el primer voyeur. Se cuenta que Lady Godiva, esposa de Leofrico, conde de Chester, con quien se había casado hacia el año 1040. De acuerdo con el cronista del siglo XIII, Roger de Wendower. Godiva (Godgifu en anglosajón, regalo de Dios), rogó a su cónyuge que disminuyera los impuestos que abrumaban a los habitantes de Coventry; el conde accedió, pero con la condición de que la bella rubia atravesase desnuda las calles de la ciudad a lomos de un precioso caballo blando, cosa que hizo cubriéndose únicamente con su larga cabellera.

Y según cuentan, los habitantes, en un acto de solidaridad, se encerraron en sus casas y evitaron mirarla. Sólo la vio Peeping Tom el indiscreto, que se quedó para mirarla. Desde entonces ha sido llamado Tom el fisgón.
 
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martes, 24 de junio de 2014

Un coleccionista de arte, Diego Casimiro.

Diego Casimiro ha sido un gran coleccionista. Desde niño se aficionó a coleccionar cosas. Coleccionó monedas, sellos de correo que intercambiaba con sus amigos y conocidos. Coleccionó tableros de ajedrez y libros, todo tipo de libros: ensayo, poesía, narrativa, libros antiguos que ahora se dedica a regalar a sus amigos, porque quizás la colección que mejor ha sabido hacer a través de su vida sea esa la de la amistad.

Desde muy joven Diego tuvo inclinación por el arte, pero fue en los años setenta cuando Nano Doreste y su mujer le invitaron a visitar la recién inaugurada galería Vegueta, le enseñaron que ese oficio era algo que había que ver y entender, que exige tiempo y esfuerzo aprenderlo. Acometió la idea con fuerza y vida y entre las horas en museos, dentro y fuera de las islas, a los que asistió durante los viajes que tenía que realizar por su negocio de heladerías y sus contactos con el mundo comercial como agente colegiado internacional, aprendió a enriquecer la mirada, a comprender su simbolismo, el sentido y el lugar que ocupa el arte en la cultura y en la vida.

Pronto se sintió atrapado por la pintura. Y quizás entendió aquello que dijo Antonio Muñoz Molina “El arte adquiere toda su dimensión cuando te enseña a mirar la vida”. Y esa relación con artistas, galeristas, museos y cultura le ha llevado a investigar en profundidad la técnica pictórica, le ha despertado a través de los años el conocimiento y el interés, la confianza en sí mismo, el amor por el arte. Le ha llevado a realizar actividades culturas, a construir y gestionar exposiciones de pinturas colectivas e individuales, tanto con artistas noveles como Dagne Cortés, Javier Rodríguez López, Dunia Sánchez… como con artistas de gran prestigio como Emilio Machado, Francisco Lezcano o Isabel Echevarría entre otr@s.

A comprar lo mejor del artista, a poner ilusión y tiempo, a coleccionar durante varios años un conjunto de pequeños tesoros artísticos, de telas poderosas, repletas de manchas, colores, texturas, surcos que exaltan el color. A investigar en profundidad estallidos de óleos, acuarelas, esculturas. Ese lenguaje impresionante que es la pintura.  

Y desde el día 11 de junio hasta el 2 de julio Diego Casimiro nos presenta en la Sala del Centro Comercial El Muelle de Las Palmas de Gran Canaria, su colección particular “Estelas del Mediterráneo”

Una colección en la que ha reunido un importante conjunto de cincuenta obras de distinto formato, realizadas con diferentes técnicas y soportes. Cuarenta autores todos residentes en el mediterráneo, aunque unos veinte de la colección ya han fallecido. Simboliza esta exposición una especie de vibración sentimental, un conjunto muy armonioso donde podemos contemplar a pintores de la talla de Miró a un Julio Viera Fleitas, residente en Palma de Mallorca desde hace muchos años, SanJuán Tarré, Joan Jandró o un Miquel Barceló.

Muchos de ellos han sido premiados y distinguidos en prestigiosos certámenes, otros representados en museos internacionales, nacionales, instituciones oficiales o privadas o en colecciones particulares repartidas por todo el mundo.

Con esta exposición dice Diego Casimiro ha pretendido mostrar “otras miradas” distintas, divergentes de las importantes corrientes artísticas inmersas en Canarias en esos mismos años. Una exposición que revela la preocupación constante de coleccionar formas plásticas, historias que transporten al espectador a vivir una experiencia, otro mundo. Una muestra que ha convivido con más de un centenar de obras de su colección, obras de artistas canarios, peninsulares y extranjeros, que quizás algún día también serán expuestas públicamente.


Pero lo maravilloso es poder penetrar en ese mundo del coleccionista, en ese mundo de Diego Casimiro en donde la belleza y la verdad habitan en unas obras que piensan y dialogan entre sí. Que nos cuentan historias y conviven con un ser que le expresa sus necesidades, sus sueños y sus deseos.
En donde los artistas plásticos le dan la vuelta a la realidad, a la existencia, a la aventura, con esa capacidad que tiene el arte de emocionarnos, de entender el sentido de estar vivo.

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jueves, 19 de junio de 2014

NOCHE MEIGA

Resultaba increíble que estuviéramos otra vez juntos, después de tantos años nos tropezamos en su tierra. La verbena se celebraba en la playa de Panxón. En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos grandes fuegos comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima, no sé si fue un intento de proporcionarme calor o de protegerme de los poderes ocultos del fuego. Mi corazón latió con gran fuerza.

Regresó la música, el eco conquistó las voces. Todos bailábamos de una forma enardecida, abrazados a nuestras parejas sin pronunciar una palabra girábamos y girábamos. Las meigas, acompañadas de un enorme griterío, invadían el paseo marítimo. Era un baile de amanecida, quizás esperábamos ver danzar al sol junto a los gigantes y cabezudos. Los olores característicos de los recitales, los perfumes calientes, dulzones. Los humos de la madera quemada y los efluvios de sudor me bloquearon. Terminaron emborrachándome.

Reconozco que mi primera reacción fue de sorpresa, incluso de enfado, pero mi corazón y mi sexo no se ponían de acuerdo. Me dejé llevar, sus pasos de baile eran pegaditos, aprisionados. En medio de la oscuridad y de la muchedumbre, su pierna entre las mías. Tuve que hacer un esfuerzo horroroso, no quería que notase mi apetito. Sus actos eran decididos, su masculinidad, sus embestidas. La cabeza no me obedecía y el ritmo era tan frenético que en algunos momentos mi cuerpo semejaba una pelota agitándose velozmente para conseguir –a través de la música chillona- la posición adecuada. Empujaba, me atraía hacia él con violencia. Susurraba la letra de la canción que estábamos escuchando. Yo estaba ciega de alcohol. Enloquecida, daba vueltas y más vueltas: uno… dos… tres… Me apretujaba con sus fuertes brazos, me flaqueaban los pies. Levantaba mi falda, tocaba mis piernas sin rumbo, o quizás en una dirección segura. Encontró mis pliegues más íntimos, más oscuros. No se detuvo. Los arañó. Yo no respiré. No veía a nadie. Palpaba su sexo caliente, grande. Ahora bailábamos muy pegados, me estremecí igual que si hubiese metido el dedo en la corriente eléctrica.
Mi madre no me había aleccionado, sólo prevenir y refrenar. No me aconsejó como debía, se dedicó a sermonearme: una chica decente no debe hacer esto o aquello, es mejor que no hagas lo de más allá. Cerré mis oídos.

En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos hogueras grandes  comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima…

       Parpadeé y tuve la impresión de retroceder a través del tiempo, de regresar a los primeros años de mi infancia en la isla. Nos pasábamos varios días recogiendo trastos viejos por todo el barrio, preparando la base de la hoguera. Encender la hoguera era todo un ritual. Queríamos darle más fuerza al sol. Recorríamos las casas de los vecinos y coleccionábamos gran variedad de enseres. Era la ofrenda a las llamas: ropas inservibles, sillas viejas, mesas destartaladas, cajas que quizás contuvieron cartas secretas. Revistas y periódicos que nunca se leyeron. Pedazos de mobiliario llenos de historias. Debíamos quemar el mal.Por las calles los papahuevos anunciaban la fiesta, el triunfo de la luz sobre la oscuridad. ¡Me divertía tanto corriendo tras ellos! Sonaban tambores, maracas y cornetas. Desfilaba. Ellos bailaban, saludaban se acercaban a los niños. Se abalanzaban. Los asustaban.
En la arena hicimos un montón con los cachivaches que habíamos recolectado. Era la noche para la liberación, para exorcisar malos tiempos. El chico que más me gustaba me cogió la mano, me la apretó…
Las parejas que habían bajado a la arena anhelaban que oscureciera, los chiquillos del barrio practicaban canciones, saltos y brincos. Jugaban se divertían. Esperaban que pronto ardieran las hogueras y escalaran alto, tan alto como las casas. Que se abrieran de par en par los castillos fantásticos y las princesas encantadas se desencantaran. Esperaban que dieran las doce.
            Chocolate, molinillo, corre, corre
            que te pillo.
           A estirar, a estirar,
           Que el demonio va a pasar.

Si las hogueras estaban a punto de ser prendidas. Hacíamos coros. Satanás también pretendía bailar alrededor de nuestras almas. Aquella noche no iba a dormir. Era la fiesta del infierno.
El fuego era el protagonista….
                        Fragmentos de “La noche meiga” entresacado de mi libro “El séptimo cielo


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domingo, 15 de junio de 2014

Prem Rawat // Maharaji - "Vivir es una celebracion"

Dice Rawat que sentirse bien es posible porque estamos repletos de bienestar por descubrir, por eso nos invita a través de sus conferencias, no solo a acceder a esa perspectiva de la vida como algo completo y perfecto, sino a enseñarnos unas pautas o técnicas que nos ayuden a recuperar la percepción del bienestar perdido. A aprender unas pautas que él las llama Conocimiento

El mensaje de Prem Rawat representa una gota de esperanza, un recordar que gracias al conocimiento del alma quizás podríamos sorprendernos de nosotros mismos.Ver el mundo en el que vivimos de una forma más simple. Y aunque sabemos que no es nada nuevo y que debajo de lo sencillo se esconden pasiones, soledad, incomprensión, crisis económica. Prem, como otros hicieron antes,  apuesta por la vida y propone mediante sus enseñanzas, a aprender a potenciar y redireccionar nuestra percepción para que, de nuevo, recuperemos las sensaciones maravillosas olvidadas.

¿Puedes ocuparte de este asunto, también?'. Y respondo: 'Sí, claro, como no'. Y ese es el día en que me convierto en un malabarista, sin entender que...
-- Facilidad para personas con déficit auditivo --

Lo sabes. Sabes lo importante que es esta vida. Lo sabes. No es nada nuevo. Sabes que todo el dinero del mundo no puede comprar ni un solo aliento. Lo sabes. Ni uno. Lo sabes. Ahora lo que tiene que suceder es que entiendas lo que ya sabes. No que lo ignores, sino que lo entiendas.

Porque el día en que empieces a entender lo que ya sabes será el día en que de verdad, de verdad, empieces a vivir. No a sobrevivir, a vivir. Porque vivir es una celebración. Vivir es la celebración de la existencia. Y necesitas vivir. Necesitas evolucionar todos los días. No una vez al día, o una vez a la semana, o una vez al mes, sino cada uno de los días que se te conceden. 

¿Qué se requiere? ¿Qué se precisa para tener respeto por el agua? ¿Qué se necesita para respetar la comida? ¿Qué? ¿Qué? Se necesita sed para respetar el agua, nada más. Ni fórmulas, ni discursos, ni libros. Sed. Y cuando esa sed se vuelve rotundamente clara en un ser humano, entonces empieza la verdadera búsqueda del agua. 

Necesidad. Cuando la necesidad está clara, todo lo demás encaja. Mientras no lo está, lo que realmente queremos resulta ambiguo, cada día ese deseo es ambiguo. Te despiertas por la mañana y piensas: "¿Qué vas a hacer hoy? Vaya, tengo tantas cosas que hacer. Tengo que ir de compras, ir a la oficina, hacer unas cuantas llamadas...". Pero para quien ha entendido de qué trata esta vida, resulta claro todos los días: "Hoy voy a vivir. Voy a celebrar mi existencia. Y sí, iré a comprar la leche, y claro que iré a la oficina y haré lo que tenga que hacer, pero eso no me va a impedir celebrar el día de hoy". Esta es la diferencia esencial entre la claridad y la ambigüedad. 

¿Qué puedo hacer? Mientras hago malabarismos con todas las bolas, ¿acaso me pregunto por qué estoy haciendo eso? ¿Se supone que soy un malabarista? Si se supone que soy malabarista, entonces debo hacer malabarismos. ¿Pero quién me convirtió en un malabarista? Pues yo. "Sí. Haré esto también, y eso también y aquello también." Y alguien me pide: "¿Puedes ocuparte de este asunto, también?". Y respondo: "Sí, claro, como no". 

Y ese es el día en que me convierto en un malabarista, sin entender que mi responsabilidad principal, la primordial, la primera, es con esa sed interior que cada día me pide que me sienta plenamente satisfecho.
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Foto de Prem Rawat.
En youtube encontraras numerosos vídeos sobre su filosofía de vida.

jueves, 5 de junio de 2014

CLAUDIO MAGRIS EN LAS CANARIAS

Dice la escritora catalana Nuria Amat en su libro Viajar es muy difícil: “Las ciudades están hechas de personas. Las ciudades literarias están hechas de escritores. Qué mejor recuerdo del viajero para con el lector (viajero también él pero quieto) que el envío de una postal ofreciendo la imagen viva y coloreada de las mejores instantáneas de viaje. Qué mejor regalo para un lector que las vistas de distintos escritores moviéndose por la ciudad fantasma”. Esta columna intenta recuperar las postales que han dejado los escritores de lugares para ellos entrañable.
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El mar, en español, es masculino, como en italiano, pero la gente de la costa que lidia concreta, físicamente con él, lo llama la mar, en femenino. Acaso también gracias a ese artículo el mar resista al nihilismo, a la irrealidad que parece sustraernos lo tangible de las cosas, los objetos y la experiencia sensible, la continuidad de la vida y su transmisión. El carácter épico del mar es también y sobre todo terrible, naufragios y tempestades, pena y lejanía, pero nunca abstracto, ficticio. Tal vez por ello pueda ser símbolo, a pesar de tanta furia devastadora, de la armonía, haciendo que la angustiada fantasía contemporánea logre imaginar, incluso en una película como Abyss de Cameron, que de las profundas tinieblas del océano no surgen monstruos, sino criaturas buenas que vienen para salvarnos; “variopintas mariposas”, como las llama Giovanni Grazzini en su Cine ’89 cual si señalara que la gracia y la levedad, la armoniosa aparición del bien, se habían refugiado en el fondo del mar. […]
Famosas por sus playas, a menudo estropeadas por una especulación de las peores en la construcción, las Canarias revelan una extraordinaria belleza sobre todo en su paisaje variado como el de un continente —ora áspero, ora exuberante— en los colores, en las plantas, especialmente en el azul de la jaracanda y en el rojo del tulipero del Gabón, en los grandiosos cráteres volcánicos del Teide. En Gran Canaria, el Roque Bentaiga era venerado como santuario por los originarios habitantes de la isla; mirando esta maciza cumbre metafísica, se piensa en el monolito de 2001: una odisea en el espacio y se comprende la relación entre la divinidad y las montañas. En Icod, en Tenerife, hay un drago antiquísimo. El drago es el árbol por excelencia de las Canarias, un mítico símbolo de las islas, objeto y lugar de culto y veneración. El de Icod es viejísimo, según algunos pluricentenario y, según otros, milenario; se yergue, pero sobre todo se ensancha y se expande, corre el riesgo de caer por demasía de fuerza, por exceso de vitalidad, por haberse dilatado demasiado en el mundo. En su tronco y sus ramas se abren surcos como arrugas o facciones, afloran barbas venerandas y cejas frondosas, protuberancias de manos callosas y hendiduras de ojos demoníacos. Ese árbol es una pluralidad; es tantos árboles, es un monte incidido por tajados y ríos, es un rostro que se transforma en múltiples rostros, una maraña, es la mueca y la irónica sonrisa de la metamorfosis.
Frente a ese drago se siente la seducción de la vejez, rica en tiempo e historias sin final, dionisíaca en la proliferación de su disolverse; la edad de ese drago, y también la muerte que ésta anuncia, tienen una majestuosa grandeza, pero sobre todo una inquietante vitalidad erótica, una transformación y regeneración sin fin.
Fuente: Claudio Magris, El infinito viajar (traducción de Pilar García Colmenarejo), Anagrama, Barcelona, 2008.
Delia Juárez G.
Autora del libro Gajes del oficio. La pasión de escribir y coordinadora de las antologías colectivas Y sin embargo yo te amaba. 

lunes, 2 de junio de 2014

MIENTRAS NO DIGAS TE QUIERO, LOLA BECCARIA

  LAS ESCRITORAS LOLA BECCARIA Y ROSARIO VALCÁRCEL PROTAGONIZARON EL PASADO  2 DE JUNIO, UN  ENCUENTRO LITERARIO EN LA CASA MUSEO PÉREZ GALDÓS (Cano, 2 y 6 Las Palmas de Gran Canaria dentro del ciclo "En este inmenso Atlántico que nos une)


Lola Beccaria es doctora en Filología Hispánica y se ha formado en Terapia Gestalt. Publica su primera novela, ‘La debutante’, en 1996. En ese mismo año publica una obra de teatro perdida de Lope de Vega, ‘El otomano famoso’, descubierta, y editada, por ella misma cuando trabajaba como documentalista en la Biblioteca del Palacio Real.


En 2001 queda finalista del Premio Nadal con su segunda novela, ‘La luna en Jorge’. Colabora en el argumento para el guión cinematográfico de la película ‘Fausto 5.0′, proyecto de La Fura dels Baus . En el 2004 publica ‘Una mujer desnuda’ en el 2006 Mariposas en la nieve. En el 2009 es Premio Azorín con El arte de perder. En el 2011 publica Zero y en el 2014 “Mientras no digas te quiero”.
Lola Beccaria y libro
Por su parte, la poeta y narradora grancanaria Rosario Valcárcel que hizo el papel de anfitriona tiene varios libros editados alrededor de la literatura erótica entre los que destacan ‘Del amor y las pasiones’, ‘El séptimo cielo’ ‘Sexo, corazón y vida’ y el poemario ‘Las máscaras de Afrodita’. Valcárcel habló del amor, de los cuerpos encontrados, de acontecimientos, del placer del juego, la ironía, de experiencias personalizadas y de las relaciones humanas que sufren metamorfosis. Nos habló del sexo como salvación que sale al encuentro de la pequeña muerte y la convierte en aliada de la vida.
En ‘Mientras no digas te quiero’, Lola Beccaria gira alrededor de las emociones, los sentimientos y el amor. Gira alrededor de un mundo que relata la historia más antigua del hombre: el amor y el desamor en todas sus facetas. Nos presenta un grupo de mujeres con distintos puntos de vista, defraudadas de la vida, perdidas cada una a su manera se apuntan a un taller de seducción para superar sus propias limitaciones, sus miedos. Para disipar las densas nieblas que sin que nos demos cuenta, se interponen en las relaciones de pareja, para ahuyentar las tristezas y volver a encontrar un lugar en una sociedad en la que se sienten perdidas.
Dice Lola Beccaria “Creo que nunca los hombres habían estado tan enfadados con las mujeres ni las mujeres con los hombres y todo es por falta de comunicación”.
La autora rastrea la necesidad de alejar los fantasmas sociales que impiden un pleno desarrollo de la mujer. Recoge las claves más importantes de la personalidad humana para conocernos de una manera sencilla y fácil. Y practica en su obra ‘Mientras no digas te quiero’, lo que en psicología llaman las constelaciones, y a través de ellas se desatan una sucesión de vivencias narradas con realismo y humor. Nos revela los conflictos y las carencias que todos los seres humanos poseemos, las dificultades para alcanzar la madurez afectiva. Nos descubre que el sexo como experiencia física aislada no nos basta y que la libertad asusta por la soledad que sobrelleva. Porque tod@s en el fondo deseamos ser amad@s.
Algunas veces se piensa que una novela escrita y protagonizada por mujeres que tiene como tema central el amor es un libro escrito para mujeres, pero nada más lejos. ‘Mientras no digas te quiero’ es un libro que habla del amor y la pasión, la ternura y los miedos, de la soledad, la ruptura y la pena. Los sentimientos más que las acciones.
Mientras no digas te quiero’ es un libro para los que buscamos el conocimiento, un libro que presenta los problemas que asedian al corazón humano. Un libro para seres humanos, sean hombres o mujeres.

Rosario Vallcarcel y libro
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facebook/rosariovalcarcel/escritora

jueves, 29 de mayo de 2014

ENTREVISTA DE ELGA REATEGUI A ROSARIO VALCÁRCEL

Rosario Valcárcel: “Yo creo que el sexo puede salvarnos del mundo”

Su reino es el sueño perpetuo y camina sobre las aguas de la sensualidad. Está hecha de arena y sentimiento, y se alimenta de sol. Es poeta y como tal, puede ser turista en otras dimensiones y charlar de tú a tú con habitantes mágicos, pero como narradora también  es capaz  de meterse en la piel de comunes mortales y adentrarse en los terrenos de sus insatisfacciones, dolores y ansias. 
Eso y más es Rosario Valcárcel, una autora que es considerada la pionera de la narrativa erótica canaria. Los invito a conocerla.

 ¿De qué manera influye el lugar donde ha nacido o su hábitat en la personalidad u obra de un escritor o creador?  Usted que lo ha hecho en una isla,  y obviamente, cerca al mar, ¿cómo se ve a sí misma y de qué forma interpreta su obra?  ¿Qué le debe a ese entorno?

En mi obra siempre aparece de alguna manera  el mar, aparece el amor y el miedo que siento hacia él. Las imágenes tanto visuales como auditivas de mi playa de Las Canteras, su arena blanca, el nombre de sus piedras, la fauna marina. Las islas. Las calles en donde jugaba de pequeña, el cine, el entorno en donde  crecí y me enamoré. Todo ello ha ocupado un lugar especial al que le debo alegrías, logros, emociones, nostalgias…

Su primera obra “La peña de la Vieja y otros relatos”, como era de esperarse, tenía que ver con el
 mar, pero con aquel de sus recuerdos,  ¿obviamente existe un antes y un después en la visión que se tiene de algo cuando somos niños y luego adultos?  ¿Quién cambia en  verdad,  el mar o el espectador,  ninguno o ambos?
Concretamente en mi primer libro “La Peña de la Vieja y otros relatos” es un homenaje a la playa de Las Canteras, al cine de siempre, la Navidad, el Carnaval, a una ciudad más humana. A mi infancia entre Gran Canaria, Tenerife, La Palma. Un libro escrito sobre los recuerdos.
Un libro que escribí en los años en que viví en Madrid. Momentos en que se creó en mí una necesidad de evocar y transmitir. De escribir sin nostalgias o acaso sí.
La visión que tenía del mar no ha cambiado, sigue siendo aquel espacio sobrenatural, mágico en donde pasé mi infancia. Lo que ha cambiado es la conciencia del mismo y eso es lo maravilloso. 

¿Qué la lleva a escribir? ¿Qué recuerdos tiene de esos primeros instantes con la literatura?  ¿Qué temas la inspiraban? ¿Alguien la alentó en su vocación?

Todos los isleños y especialmente los creadores nos identificamos con el mar porque él nos transmite imágenes, nos cuenta cosas, ideas… Nos inspira.
Pero además yo tuve la suerte de entrar en la literatura y en el cine de la mano de mi padre. Un ser que inventaba historias, que contaba cuentos y que llenó mi universo de murmullos y sueños, de animales que hablaban. De cuentos que él se inventaba.
También me inspira la realidad, la propia vida, el amor las fotografías y sobre todo el cine de antes, ese cine clásico de mi adolescencia en donde todo se imaginaba, se soñaba. Sueños que siguen siendo necesarios para escribir.   

Empezó con los relatos, pero también hizo poesía, ¿por qué el cambio? ¿Qué necesidades no podía cumplir la narrativa?

No creo que haya sido un cambio brusco porque dicen que mi narrativa es poética. Aunque en realidad escribir poesía es algo más hondo, más profundo, más meditado, más potente, más silencioso.  El camino hacia la raíz. Con la poesía la palabra a veces tiembla y sufre, otras  acaricia y goza.
Para mí escribir poesía ha sido un reto heroico.
¿De qué manera colmó sus ansias comunicativas el poemario “Las máscaras de Afrodita?  A propósito, ¿no nos sacamos la máscaras ni para dormir? ¿Es que nunca nos mostramos tal y como somos? 
Aunque ya había participado en antologías con algún poema. El poemario Las Máscaras de Afrodita colmó mis ansias de levedad y de autenticidad interior.
En el mundo actual todos somos productos de nuestra cultura, de una etiqueta. En cierta medida  nos disfrazamos, utilizamos una máscara quizás para defendernos de nuestros miedos o para cumplir un rol ante la sociedad. 
Pero para los artistas eso es una ficción porque nuestra escritura no puede, o no sabe mentir. No podemos ocultarnos detrás de máscaras. Necesitamos contar nuestros secretos, nuestras emociones…

¿Se siente mejor en su rol de poeta?  ¿Qué ventajas otorga ser un narrador y a qué no puede aspirar un poeta dentro de la literatura?

En mi rol de poeta puedo crear seres metafóricos, puedo ser más auténtica. Como narradora puedo contar, hacer ficción o narrar la realidad sobre la rutina y la languidez que se produce en la vida cotidiana de las parejas, sobre el poder de la fantasía y el sexo. Me permite fabular, explayarme en el tema que surja. Me permite adoptar figuras e imágenes diferentes a la vez.

Pero los temas del amor y el erotismo no aparecen por vez primera en su poemario, sino ya antes, en su libro “Del amor y las pasiones”, y en “El Séptimo Cielo” sin embargo, muchos críticos coinciden en afirmar que es con “Las Máscaras de Afrodita” donde se encumbra su talento en el ámbito amoroso-sensual-erótico.

Mi literatura ha tenido desde sus comienzos  una carga sensual, de fantasía, el placer y el sufrimiento, la conciencia de lo efímero de la vida.  Me alegra saber que con “Las Máscaras de Afrodita” ha sido mi momento más amoroso-sensual-erótico.
Ahora bien al estar escrita por una mujer puede aportar elegancia, dulzura, sensualidad, intimidad o ternura… Quizás las mujeres podemos aportar una presencia diferente de nosotras mismas, esa imagen moderna de mujer que se impone como ser que reivindica su sexualidad y no como objeto deseado.

Muchos expresan que con el erotismo hay que ir con mucha sutileza, o mejor dicho, con mucho tacto y esas precauciones se extreman cuando se trata de abordarlo en la literatura. Supongo que a las mujeres se les pide más, o quizá, se espera menos de ellas. Como fuere, ¿cómo se llega a ser considerada la pionera de la literatura erótica canaria hecha por mujeres? ¿En qué momento aparece mostrando su propuesta y por qué impacta tanto?  Y, algo más, hasta ese instante ¿qué habían o no hecho sus colegas hombres por la literatura erótica canaria?

En Canarias ha habido un vacío. Las sociedades patriarcales frenaron y negaron el disfrute de la mujer. El placer ha estado marcado por la religión, la culpabilidad y los tabúes. El deseo y el gozo eran entendidos como sombras pecaminosas, vivíamos entre el cielo y el infierno. Existía una incapacidad para hablar del sexo mismo, de alguna forma se sublimaba. Y por lo tanto no ha sido un tema que se haya prodigado en los tiempos pretéritos.
Hoy el erotismo está de moda en todos sus registros escritos. Como mujer, estoy considerada la pionera de la narrativa erótica en Canarias.

¿Ha cambiado en algo la actitud que tienen los lectores frente a la literatura erótica? ¿Siguen siendo ellos los que más buscan lecturas de este estilo? Y las mujeres, ¿qué esperan de este tipo de libros?

Para la sociedad actual todo es erotismo, se emplea en la publicidad, en la política, en el cine. Estamos saturados de seducción erótica. Y creo que la mujer es la que más busca este tipo de literatura, quizás porque durante mucho tiempo estuvimos vetadas.  Este tipo de libro puede enseñar a los hombres y a las mujeres a querernos más, a ser más libres.  

Cuando se habla de literatura erótica sana ¿entra a tallar la autocensura, los prejuicios, la culpa o la desinformación?  ¿Nos hacemos un lío con los conceptos? ¿La mayoría entiende más o menos lo mismo? El escritor reúne en su escritura el recuerdo de unas experiencias reales.

La sexualidad femenina es un descubrimiento de los años sesenta, gracias a ese momento la mujer se hizo visible, se despoja de sus prejuicios y expresa sus sentimientos más profundos. El escritor/a de alguna forma cuenta sus experiencias y sus sueños. Hoy la mujer explora y descubre su cuerpo, realiza juegos eróticos, se encuentra libre de la culpa, del pecado. Y creo que hoy, nadie se hace un lío con los conceptos.

Mi literatura erótica habla del amor, de los cuerpos encontrados, de acontecimientos, del placer del juego, la ironía, la narración libre y desenfadada, de experiencias personalizadas y de  las relaciones humanas que sufren  metamorfosis. Del sexo como salvación que sale al encuentro de la pequeña muerte y la convierte en aliada de la vida.

¿Qué tipo de literatura erótica es la suya si queremos ubicarla en un contexto determinado?  ¿Cómo definiría su trabajo en este aspecto?

Mi trabajo lo definiría como un canto a la libertad, a la vida, a la belleza. Decía Dostoievsky que “Solo la belleza salvará al mundo”. Yo creo que “el sexo puede salvarnos del mundo”. Es un antídoto ante las desgracias, ante la muerte

Pero su preocupación o interés literario también se extiende hacia el lado de la niñez. Vemos que ha hecho poesía infantil, participado en coloquios realizados en escuelas y  forma parte del colectivo Andersen, ¿no cree que es nuestra obligación devolverle a los niños su edad, su estado natural? En otras palabras, dejar que vivan su tiempo sin apuro y no permitir que envejezcan prematuramente con cosas de adultos.

Totalmente de acuerdo yo siempre digo que yo, afortunadamente, he vuelto a ese mundo de la infancia, de dónde nunca tenía que haber salido. Al mundo que más se acerca a la perfección y del cual siempre estamos aprendiendo. Por eso soy partidaria de que los niños vivan su infancia sin prisas y que la vivan intensamente porque ella será la energía que le servirá para su vida de adulto.

Dio el salto a la novela en 2012 con su obra “Moby Dick en Las Canteras Beach”, que recrea  el
rodaje de la película “Moby Dick” en aguas canarias. ¿Qué tiene de usted, María Teresa, la adolescente narradora de esta historia?  Sin duda hay acontecimientos que nos marcan de por vida, pero con el correr del tiempo, los evocamos algo distorsionados. Sobre todo eso pasa con los que nos hicieron felices, sin embargo, los recordamos mejor de lo que en verdad, fueron, ¿no cree? 

Di el salto a la novela con Moby Dick y para ello me sumergí en el mundo de los platós, del rodaje de Moby Dick, protagonizado por Gregory Peck y dirigido por John Huston en las aguas de mi playa de Las Canteras.
 María Teresa, la narradora de mi “Moby Dick en Las Canteras Beach”, tiene de mí la memoria inconsciente asociada a las cosas que mi familia, amigos y vecinos contaban sobre el rodaje que tuvo lugar en Gran Canaria.
Recuerdos que se relatan en la novela, que no se han distorsionado porque antes de empezar a escribir me documenté con los periódicos de la época. Además tuve la suerte de tener las voces de algunos de los protagonistas canarios, que intervinieron en el rodaje, en un CD titulada “Salvar la Memoria Moby Dick y Tirma” que realizó en la isla Luis Roca Arencibia.

¿Qué espera de su futuro literario?

Espero del presente. No quiero afrontar el futuro sino vivir el presente y en él poder seguir trabajando, leyendo y mucho, tanto para mi proceso de escritora como para mi vida espiritual, porque estoy convencida que a través de la lectura puedo enriquecer mi vida, incluso llegar a ser mejor persona.


Foto de Elga Reategui y portada de libros.
elgareategui.blogspot.es