miércoles, 24 de junio de 2015

CANARIAS, MARIDAJE DE ARTE Y VINO

En la segunda planta del Centro Comercial "El  Muelle" hasta el día 5 de julio.

…El vino, diabólica tentación de los dioses
 nos rodea con brazos apasionados, 
 nos transporta a regiones soberanas, al fluir
 de las épocas, a emociones irracionales,
  a la embriaguez de Lot…. Del libro de poemas “Himno a la vida
 
Nos dice Mauricio Wiesenthal, escritor y enólogo, que la historia del Vino es la historia del Arte, del campo y de nuestras raíces, de los olores, de la lluvia y el fuego.

El vino forma parte no sólo de la cultura de España sino de la universal. Está unido a las sensaciones descorchadas en torno a la alquimia, al color manoseado por el agua, el aire y la tierra. Al hombre prehistórico que ya elaboraba vinos, a la religión, motivo literario en la Biblia, a los cantos mitológicos. A la historia de la pintura, de la poesía y la danza.

Desde la Edad Media en la literatura española la mujer recolectora es protagonista de coplas en las que el novio o el  pretendiente la distrae de su trabajo para rondarla: "Mocica vendimiadora/ sal de la viña al camino/ porque te viene a rondar/ el que ha de ser tu marido". La cultura del vino ha sabido expresar el candor sensual, la decoración, los accesorios, el diseño en forma de carmesís, púrpuras y escarlatas como regalo de los dioses.

Los creadores plásticos siempre se han dejado llevar por la iconografía vinatera, por sus armonías brillantes y vibrantes, por ese lenguaje de la Tierra donde a través de metáforas podemos percibir como tiembla el arte del paisaje, sus sonidos y sus composiciones, los desfiles dinámicos que hierven cuajados de viñedos, la algarabía de un ciclo vegetativo que germina bajo la surcos y que el hombre desentraña con ese carácter artesanal del oficio.

Temas pictóricos como pedazos de la Creación, o las hojas verdes escalando el viento o los  tallos tratando de encontrar la luz. El racimo de la uva o el tintineo de una copa, o las burbujas y la fragancia de una botella de vino. Sensaciones placenteras. Las nubes y el cielo que describen en el aire  gestos, hojas luminosas como signos de vida, sugerencias de una Naturaleza generosa,  Pueden ver el racimo de la uva o el tintineo de una copa, o las burbujas y la fragancia de una botella de vino. Sensaciones placenteras. Las nubes y el cielo que describen en el aire gestos, hojas luminosas como signos de vida, sugerencias de una Naturaleza generosa. Pinturas que también han sido plasmadas por infinidad de artistas desde el español Francisco de Zurbarán hasta el americano Andy Warhol.

Y hoy Diego Casimiro junto a Beata Pawlowska han creado un espacio de fusión artística, uniendo tres artes: vino, pintura y música en un solo acto de maridaje. Han llegado a un acuerdo con diferentes bodegas de Canarias para acercarnos a sus variadas marcas, al proceso de elaboración de estos deliciosos caldos, a la cata típica, al sabor y al aroma, al sentimiento que fructifica en ese mundo misterioso que nace en el corazón de la Tierra. A la esencia entre la pintura y la enología. Nos ha acercado al inspirador de la locura y el éxtasis, a Dioniso, a aquel dios de la vendimia que animaba a pecar en las bacanales.  

Han convertido el arte del vino en arte plástico, en un pretexto del acto musical-lírico con la actuación del Ballet de Las Palmas de Gran Canaria Gelu Barbu representando una coreografía de sus Directores Miguel Montañez  y Wendy Artiles sobre la conocida opereta "La viuda alegre" con música de Franz Lehár.

Han creado un espacio artístico con todas esas emociones que sugiere el alcohol, y en donde una treintena de pintores nos introducen a través de sus lienzos en la esencia de los viñedos: Las formas de cultivo, la cosecha, el fruto, la recolección y los lagares. 

 En definitiva el paso a paso para reflejar a través de una paleta de color la modulación de la luz centelleante, los valores de antaño, las emociones. Plasman los artistas una mirada panorámica y extensa de lo que representa la Naturaleza a pesar del deterioro y la destrucción del planeta. Una mirada poética del color a través de la perspectiva insular que equivale la mayoría de las veces a soledad pero también a belleza, a la fuerza telúrica del paisaje. A la vid: la carnosidad de los racimos de uvas, las hojas de las viñas, algunos conseguidos con gran detallismo y otros a través de planos generales. Imágenes que representan más imágenes.
Un espacio artístico repleto de símbolos y elementos, de viñedos como fuga de colores, de litros envasados en seductoras botellas. Una exposición en la que hay que estar dispuesto a brindar con una copa llena, porque  su razón de ser es la celebración del placer, de la vida.



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martes, 23 de junio de 2015

DESDE LA GOMERA, UN POEMA DEDICADO A TOD@S LOS JUANES Y JUANITAS

 De Rafael Zamora

De una manera especial,
cumplimos con las Juanitas.
Grandiosa felicidad
y, a disfrutar de verdad,
porque todas, son bonitas.

A los Juanes, no olvidamos

que, se encuentren celebrando.
También les felicitamos
y, un alirón, entonamos,
para que sigan gozando.

Por no callar las verdades,
al Bautista, le mataron
y, entre arpegios musicales,
en bandeja de vestales,
con lujuriosos puñales,
la cabeza, le cortaron.

Danza de "Los Siete Velos",
en manos de Salomé
Cómo lloraron los cielos,
conteniendo sus desvelos,
por no tener los consuelos
de interrumpirle los pies.

El voluptuoso rey, Herodes,
impuso su crueldad,
aceptando los horrores,
de unos carnales favores,
que no tuvieron piedad.
Hermigua, bien se engalana,
con incansable proyecto
viva su gracia serrana
que, a tarde, noche y mañana,
bien merece un monumento.

En fecha tan señalada,
las clases, quedan zanjadas
y, la alegre muchachada,
ya sueña con la llegada
de las notas conquistadas!

En solemne procesión,
el santo, bendecirá
y, entre cantos y emoción,
la música será mejor,
en floreciente hermandad.
¡Vivan los alcaldes buenos,
que saben cómo atinar
la bendición de los cielos,
por desplegar sus empeños,
en próspera vecindad.
Jarana en las Cabezadas,
con bailes en La Montañeta.
a olvidarse de pilladas
que, en tales tierras sembradas,
ya no hacen falta macetas.

Que vivan las comisiones,
ocupadas en festejos,
son, auténticos campeones
y muy fieles servidores,
con todos los forasteros.

Venga el buen trago de vino,
despertando la conciencia
que, unidos con el vecino,
obsequiemos al destino,
con rebosante presencia.
                                                                                          
En la noche de San Juan,
se encenderán las hogueras.
las llamas, vienen o van
y, en el alma quedarán,
como promesas de altar,
el tormento de las penas.
En "GomeraActualidad",
celebremos la tal fecha.

No nos dejemos quemar,
que,tenemos que brindar,
por la abundante cosecha.

facebook/rosariovalcarcel/escritora. 


jueves, 18 de junio de 2015

TRES POEMAS DE LUIS ALBERTO DE CUENCA


ELOGIO DE LA POESÍA

La vida es prosa más o menos aburrida,
pero no siempre ha sido tan tediosa y prosaica.
En el alba imprecisa de nuestro origen hubo,
primero, una voz recia que evocaba las gestas
del caudillo del clan; luego, otra voz más íntima
y dulce que, al compás de la lira, cantaba
el amor, subrayando su plenitud, o el odio
que inspira la traición, o el cruel desengaño.
Y esas voces traían a la vida promesas
de olvido y deshacían los hielos del invierno
al ritmo del bastón de mando del chamán
en los fuegos de campamento de la tribu.
Y esas voces fundaban un jardín de palabras
hermosas en el centro del desierto silente
del mundo, una floresta de color y belleza
que, como un cáncer, iba destruyendo, implacable,
el bosque sin memoria de nuestra soledad,
haciéndonos más libres, más hondos y más sabios.




LA VENUS DE WILLENDORF
Entre las chicas norteamericanas
que estudian español en la academia
de enfrente de tu casa, hay una gorda
que es igual que la Venus de tus sueños.
Bajo una camiseta de elefante
que pone «University of Indiana
(Jones)» y unos pantalones de hipopótamo,
se mueve por el mundo con el arte
que le da su ascendencia mitológica.
Hace ya varios días que vigilo
desde el balcón su cuádruple barbilla
y el sol dorado de su cabellera.
Hace ya varios días que le envío,
cuando se pone a tiro de mis ojos,
dardos de amor y flechas de deseo.
Pero no llegan nunca a su destino

  LA HERIDA
Nada, ni el sordo horror, ni la ruidosa
verdad, ni el rostro amargo de la duda,
ni este incendio en la selva de mi cuerpo
que amenaza con no extinguirse nunca,
ni la terrible imagen que golpea
mis ojos y tortura mi cerebro,
ni el juego cruel, ni el fuego que destruye
esa otra imagen de armonía y fuerza,
ni tus palabras, ni tus movimientos,
ni ese lado salvaje de tu calle,
impedirán que encienda en tu costado
la luz que da la vida y da la muerte:
tarde o temprano sangrará tu herida,
y no será momento de hacer frases.

Luis Alberto de Cuenca es un escritor oriundo de España, nacido en Madrid el 29 de diciembre del año 1950. Filólogo, poeta, traductor, ensayista, columnista, crítico, editor literario e investigador español. Es también académico de número de la Real Academia de la Historia, desde 2010 y académico correspondiente en Madrid por la de Buenas Letras de Granada. Obtuvo en 2013 el prestigioso Premio “Julián Marías” de Investigación en Humanidades. Profesor de Investigación en el Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC.

Como poeta, ha publicado, entre otros libros, Elsinore (Madrid,). Ha sido director de la Biblioteca Nacional (1996-2000) y secretario de Estado de Cultura (2000-2004) Y es también el promotor de la fusión entre las artes cultas y populares, compartiendo trabajos con artistas como Loquillo y José Luis Garci.

Su poesía combina lo urbano, los elementos cinematográficos y el comic, así como una erótica suspicaz y tierna a la vez. Una poesía cuajada de realidad a través de un humor refinado. Un poeta reflexivo.

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domingo, 14 de junio de 2015

UN MONARCA QUE RECONOCE VALORES REPUBLICANOS


por José M. Balbuena Castellano

No deja de ser significativo y hasta ejemplarizante, que el rey Felipe VI de España haya ido a Francia nada menos que homenajear a los soldados republicanos españoles que en 1944 participaron en la liberación de París. Es un reconocimiento a unos héroes, aunque éstos fueran antimonárquicos, que lucharon por una buena causa y contra un régimen totalitario que quería someter a toda Europa.   No le importó a Felipe que aquellos combatientes formaran parte del conjunto de compatriotas que contribuyeron a instaurar la segunda república y a que su abuelo, Alfonso XIII, tuviera que exiliarse en 1931. Este reciente acontecimiento parisino, en una ciudad regida por una descendientes de españoles, Anne Hidalgo, culminó con un  un discurso en francés en la Asamblea Nacional que entusiasmó a los asistentes. En Francia resonó el himno de España, sin que nadie mostrase pancartas en contra o se le pitase, como sucedió en el partido del Barça y el Bilbao, donde unos “patriotas” ofrecieron una muestra de su mala educación y falta de respeto.

Yo no soy monarquico, pero si lo expreso busco los cauces adecuados para decirlo sin perder nunca las formas, que es lo que suele suceder  a muchos cuando se convierten en el descalificador término de “plebe”. Antes que yo otros han dicho que si la república fracasó fue porque actuaron grupos incontrolados, irrespetuosos, intolerantes, fanáticos y llenos de odio, agrupados en un frente popular y criminal que permitió aquellas barrabasadas y dinamitaron las buenas intenciones republicanas, que lo que buscaban eran equidad, oportunidades para todos,  justicia y libertad y no venganzas,  resentimientos, violencia y crímenes.

Podría añadirse a toda aquella tragedia que terminó en una guerra civil,  que existía también un alto nivel de analfabetismo que alejaba a las masas populares de las élites intelectuales, de las clases dominantes, de los poderes fácticos. Que existía una gran  irresponsabilidad y una enorme falta de experiencia democrática. Todavía hay quienes creen que ser demócrata consiste en hacer lo que a uno le plazca, sin atenerse a principios básicos, a unas reglas de juego, a unas leyes. Esta forma de pensar es fatal para un régimen democrático y los socava y denigra, pero aún es peor si quienes la practican son dirigentes políticos y ostentan puestos de responsabilidad y mando. ¿Dónde está la ética de los políticos corruptos, los que se llevan dinero público, los que permiten que haya injusticias o una ley de dependencia que permita a incapacitados o a los que no tienen nada sobrevivir?

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miércoles, 10 de junio de 2015

Himno a la vida en Los LLanos de Aridane, La Palma

El próximo viernes, 12 de junio a las 20.15, Rosario Valcárcel presentará en La Real, 21, de Los Llanos de Aridane, La Palma, su último libro de poemas Himno a la vida.

Un libro militante: no solo constituye un canto apasionado en pro de la libertad y la alegría de vivir sino que toma partido por la mujer, en la medida en que ha sido la parte sumisa y dominada de la humanidad. La autora denuncia las discriminaciones, las injusticias, la falta de libertad de las mujeres a lo largo de las civilizaciones, la mujer que padece todavía la ablación de la conciencia femenina, cuerpo maltratado.
Un libro de poemas dividido en tres apartados y compuesto por 33 poemas. Un libro de poemas que nació en la isla de La Palma, ya que ganó hace dos años el premio Domingo Acosta Pérez de la isla de La Palma, por lo que está dedicado a su isla, como ella dice, adoptiva.
Según Antonio Arroyo, autor del prólogo, Rosario Valcárcel cree a pie firme que el amor es una continua rotación entre Eros y Thanatos, el amor como una pequeña muerte, la muerte como la culminación del amor: no una suerte de transcendencia, como preconizaba Quevedo, sino como una inmanencia que desemboca casi en una mística de lo carnal (como la de San Juan y Santa Teresa), tal como se parecía en fragmentos de una gran intensidad poética:
Desenvaino, la espada y con su luz atravesó
El pespunte de mis labios rojos, el hervidero
De los líquenes, la pelambre de Baudalaire.
E igual que árboles abatidos por una tormenta,
Nos precipitamos el uno en el otro.
Himno a la vida es un libro que muestra la esencialidad femenina, su capacidad de engendrar amor por las pequeñas cosas, su deseo de pertenecer y dialogar con el mundo, con los seres, paisajes, árboles, casas... El deseo de trascendencia a través de la belleza, de temas eróticos, sensuales, del mundo de los gestos y la seducción. También constituye una reflexión sobre lo efímero de la vida que identifica el destino de los humanos y el anhelo de permanecer en el cuerpo del otro. En Himno a la vidaasistimos a la evocación de la memoria, la agitación ardiente de los deseos, la celebración de esos instantes de plenitud que acontece a lo largo de la existencia con una escritura directa, bella, repleta de elegancia y carga emocional."

Portada e ilustraciones interiores de Arsenio Morales. 
En la presentación del libro participará con la guitarra Jorge Guerra, del Trio Zapatista y la voz de ImaGalguén. Leeran: Ángeles Guerra, Carlos Catana y Rosario Valcárcel  
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miércoles, 3 de junio de 2015

Siempre, Carlos Pinto Grote, con entrevista.

 poeta, escritor y médico canario ha fallecido este miércoles. Nacido en San Cristóbal de La Laguna en 1923, era hijo del poeta Pedro Pinto de la Rosa.

 https://www.youtube.com/watch?t=18&v=2W_hZqf7Lac

Llamarme Guanche, precioso poema patriótico al que puso música el grupo Los Sabandeños

Llamarme guanche.
Hijo de los volcanes y las lavas.
Llevar la frente alta.
Tener el corazón hecho de libertades.
Llamarme guanche, nada más.
Mi patria: un negro malpaís;
mi flor: una retama.
Beber agua de una fuente,
descansar bajo un pino,
tener la mar que me separa
de todo aquello que no quiero
y que me ata.
Llamarme guanche.
Labrar puntas de lanza,
darle vueltas al barro
y que el gánigo nazca.
Caminar sin caminos,
subir a la montaña,
mirar entre las nubes.
San Borondón lejana...
Tallar con la tabona
en una añepa larga.
En cada beñesmén
recoger de la tierra
yrichen, yayo, tano,
beber ahof de hara.
Dar gracias a Achamán.
Labrar una obsidiana
para mirar mi rostro
de hombre libre
cuando nace Magec, cada mañana.
Llamarme guanche.
Enterrar a mis muertos en paz.
No saber nada.
Que el mundo se limite
al norte en un volcán;
alrededor de la playa.
Llamarme guanche.
Hundir a los navíos y a las barcas
que abrieron en la mar
caminos a la Isla,
para robar su calma...
Estarme solo.
Ésta es mi tierra humilde,
ésta es mi humilde patria.
Tener el corazón hecho de libertades.
Llevar la frente alta.
Llamarme
guanche,
hijo
de los volcanes
y de las lavas.


"Así comenzábamos la muerte
-unos se sonreían-.
Así comenzábamos el camino
-otros lloraban desesperados
y llamaban a sus madres-.
Así, casi siempre así,
yéndosenos la sangre hacia la tierra
comenzábamos la muerte."

"Conocías el límite del campo
-se llamaba campo también, como la pradera-
en el que, como potros prisioneros,
devorábamos la hierba de la rabia,
pero no llegabas al horizonte." 

"Esta noche será la de la muerte.
Y he de morir.
¿No, no quiero hacerlo!.
¿Por qué me imponen este trabajo?
¡Tengo Miedo!.
Estas eran tus palabras.
¡Qué razón tenías!.
Así se mueren los héroes, llenos de miedo y diciendo ¡no!.
¡Qué muerte tan tuya!....

- Murió sereno en la cama,
lleno de entereza-.

Conté tu aliento .
¡Qué rápido era!.
Apenas notaba tu pulso.
Y fuiste poniéndote blanco.
Y me dijiste adiós,
y tu boca se abrió
desmesuradamente.
Y los ojos se te quedaron fijos
en la ventana.
Y ya no eras más, amigo mío."
  "Elegía para un hombre muerto en un campo de concentración":

Licenciado en Medicina en la Universidad de Cádiz, se especializó en Psiquiatría, llegando a ser miembro y fundador de la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación, así como Académico y Presidente de la Real Academia de Medicina de Canarias y de la Real Academia Nacional de Medicina y la Real Academia de Ciencias Médicas de Barcelona. 

De Carlos Pinto Grote dijo Alberto Pizarro en Poética Insular, que fue por generación un niño de la guerra civil y un joven de la postguerra. Y que ambos acontecimientos le marcaron profundamente. Fue un pensador laico, un filósofo estoico y de un bon vivant inglés, cosa difícil de mantener para los tiempos que corrían. Ya en la temprana poesía de Grote, añade Pizarro , el  mundo  la imaginación se nos muestra como infinitamente delicioso, seductor: como algo que nos apasiona, que nos vuelve ebrios…


Autor de más de veinte libros de poema y un conjunto de trabajos en prosa en el que destaca, entre otros, la novela Los papeles de Abilio Santos, un retrato de un político caído en desgracia no por la política sino por su propia personalidad, la poesía fue sin embargo la gran pasión literaria de toda su vida.

Publica sus poemas en la revista Mensaje, que dirigía su padre, y desarrolla una extensa labor literaria durante prácticamente toda su vida. En 1991 obtiene el Premio Canarias de Literatura.

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martes, 2 de junio de 2015

Poetas del Mundo, Julia Gil

 Celebraciones

Si una mujer negra,
traída desde el África Subsahariana
a un prostíbulo en Marsella,
se siente con los mismos cromosomas
que una mujer blanca y vestida,
esa negra merece el galardón
de Poeta del Mundo.

Si un hombre amarillento y campesino
es enviado largas horas
a un comercio barato en Alcalá
y, aún así, se siente con las mismas neuronas
que sus clientes blancos y elegantes,
ese hombre asiático recibe el premio
de Poeta del Mundo.

Si una mujer y madre latinoamericana
cruza el Atlántico en avión
por trabajar la tierra en Almería
y se siente con la misma tensión arterial
que la Diosa Miss Mundo
en la revista del Domingo,
esa luchadora indígena
celebra el nombramiento que le otorgan
de Poeta del Mundo.

Si un muchacho Papúa
que trabaja en Sidney
en una empresa de la construcción
se siente y sabe a ciencia cierta
que su sistema genital
funciona igual exactamente
que los de sus patrones,
ese joven migrante exhibe hoy
el reconocimiento
de Poeta del Mundo.

Si una chiquilla marroquí,
incluso con pañuelo
en la escuela francesa,
sabe que su familia
no quiso mutilarle el sexo
y ella se acepta y lucha
por los mismos derechos que sus compañeros,
hoy recoge la beca,
por seguir estudiando,
de Poetas del Mundo.

Y nosotras que nos llamamos
los Poetas del Mundo,
creceremos y nos abrazaremos
como la verde laurisilva.

Julia Gil nació en Santa Cruz de Tenerife. Estudió Filología Románica en la Universidad de La Laguna. Hacia los 24 años entró como profesora interina en el Instituto de Santa Cruz de Tenerife. En 1963 ganó la oposición de Agregada de Lengua y Literatura Española en Jaén y en 1967 obtuvo la cátedra para Santa Cruz de La Palma. En 1964 retornó definitivamente a Tenerife. En 1999 vio la luz su primer libro de poemas: Tiempo de pasión. Tiempo de destrucción. Otros de sus poemarios son Grabados en mi infancia (2000); Vuelo, posada, remanso (2003), De olvidos y de existencias (2004) y Ciudad de Espumas (2007). Con Ediciones Idea ha publicado la novela Como tú eres así (2006), el libro de relatos Once trapecios al trasluz (2010) y los poemarios Ruta de las setas (2009)

Y Remando travesía hacia la paz (2011) Un libro Un libro que muestra su indignación ante la represión y la guerra y clama solidaridad y concordia.


Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

domingo, 31 de mayo de 2015

Premio Canarias, discurso Cecilia Domínguez

Publicado el  por cecilia


JUEGO LIMPIO
 Nota previa:
En este breve discurso pretendo recordar y homenajear a todos los Premios Canarias de Literatura, utilizando pequeñas frases o versos suyos, en un intento de demostrar que la cultura no puede ser individualista, sino una unión de diferentes voces, de hombres y mujeres, que tienen como objetivo la libertad y la unión de los pueblos.
 Vivimos tiempos difíciles. Todo se tambalea y aún nos preguntamos de qué lugar del tiempo nos llegó el abandono, este no reconocernos en el otro, el sálvese quien pueda. De dónde ese “aquí vale todo” que ya forma parte de nuestro diario transcurrir.
Algunos resistimos, utópicos tal vez. Y así Totoyo Millares trenza el alma de su tierra en las cuerdas del timple y todo adquiere un aire emocionado, de rito. Y Antonio Ramos no ceja en su lucha por reivindicar un juego limpio, sin trampas ni engaños.
Juego limpio. Tal vez ahí radique uno de nuestros males. Ese pasar por alto tantas cosas nos está convirtiendo en meros espectadores, cuando no en dóciles fichas de un juego donde el tramposo parece tener las de ganar. Y seguimos impávidos porque, mientras no nos toque…
Las tragedias humanas nos conmueven, es cierto, pero solo unos días, los que dure la noticia en los medios de comunicación. Luego olvidamos, por indolencia o cobardía, o para salvar nuestra pequeña parcela de supuesto bienestar.
Sí, todo se tambalea, se deshumaniza, se rompe. ¿Y la cultura? ¿Qué ocurre con ese cultivo de los conocimientos humanos cuyo objetivo es hacer más libre al pueblo que la posea?
Llevamos unos cuantos años asistiendo a su trivialización. Vivimos la cultura de lo superfluo, de lo banal, donde solo se valora aquello que es útil económica o políticamente. La reflexión, el pensamiento, se ha visto relegado a un segundo término, por esa necesidad de lo inmediato y de lo efímero.
Sí, se nos llena la boca al hablar de cultura, pero ¿de qué estamos hablando realmente? Porque una cosa es la cultura y otra muy distinta lo que algunos quieren ofrecer como tal, a una sociedad, la canaria, donde la educación sigue siendo una de sus asignaturas pendientes. Y no hay que olvidar que cultura y educación están íntimamente unidas, o deberían estarlo.
Para empezar, debemos reconocer que los deseos de construir una sociedad más justa, libre y solidaria, chocan con una realidad que nos ofrece, cada día, injusticias, barbarie y mentiras o, lo que es peor, verdades a medias. Una realidad en la que aparecen, a veces soterradamente y otras sin el menor reparo, formas de limitaciones de la libertad, no solo de acción y/o de expresión, sino incluso de pensamiento.
Por otro lado, en lo que concierne a nuestra responsabilidad individual, nos hemos convertido en unos ciudadanos cómodos, encerrados en nuestras, más o menos, confortables viviendas, frente al televisor o el ordenador; pretendidamente seguros y tranquilos en nuestra vida privada y sin tiempo- esa es nuestra excusa más frecuente- para nada.
Así pues, cultivemos la charanga, copiemos cualquier ritmo danzón que nos aturda, sumerjámonos en mezquinas batallas por el “yo primero”, vivamos en, para y por las pequeñas y grandes pantallas. Seamos mediáticos, seamos virtuales y olvidemos.
Todo antes que aceptar que somos los responsables de una situación que nos vuelve cada día más incapaces, más individualistas.
Nadie parece acordarse de que nos ha tocado en suerte/ de tierra, solo un puño/ de cielo, todo el cielo; que las cumbres azuladas, añiles y marrones que nos encontramos delante, nada más levantar la cabeza, pueden tornarse en sombras oprimentes. Que para evitarlo, desde esos ocho puñados de tierra  que son las islas, tenemos que encender el corazón, reconocernos insulares, tomar conciencia de las islas en que estamos y de las islas en que somos, y mirar más allá. Es decir, levantarnos de nuestro propio paisaje para abarcar y hacer nuestro ese universo al que pertenecemos.
Si no tenemos clara esa idea, si nos extasiamos-tal vez  como una forma más de huida- en nuestro entorno, y lo convertimos en una especie de tótem alrededor del cual damos vueltas y vueltas sin sentido, podemos terminar convertidos en inútiles Narcisos que solo han cultivado la flor de su propia imagen. Y llenaremos nuestra maleta de papeles viejos y hojarasca, y lo gris seguirá saliéndose con la suya.
Porque si deseamos construir un humanismo nuevo, no habremos de ahondar únicamente en nosotros mismos, con menosprecio de los restantes. En otras palabras: La humanización o sea, la cultura, es imposible sin una creciente igualdad democrática. Una sociedad igualitaria donde la imprescindible presencia de la mujer contribuya a su consolidación.
Por otro lado no hay que olvidar que un pueblo sin una base educativa y cultural sólida, es una presa fácil para el engaño, para que se le venda gato por liebre, al hacerle creer que cultura es aquello que lo constriñe en una exaltación desmedida y falaz de lo propio, idealizando estereotipos  y una imagen vertida sobre sí misma que falsea y embrutece aún más a la población indefensa.
De ahí la necesidad de una cultura independiente, sin ponerse al servicio de nada ni de nadie,  pues es esta una de las condiciones que le conceden validez y autoridad, pero también, una cultura comprometida con su tiempo y no ceñida a un limitado territorio, sino, como dije antes, aspirando, desde él, a la universalidad. Una cultura hecha entre todos y para todos. Y si abogo por una cultura comprometida es porque no  olvido que la palabra compromiso  lleva implícita la necesidad de una respuesta en el otro.
Pero  parece que hemos olvidado que nuestros actos, sentimientos, deseos, lo que es nuestra vida, nacen de los demás, y de esta forma abandonamos la idea de unir nuestras espaldas/ ese  lugar donde germina el ala.
Acaecen tormentas. Nadie pregunta nada, instalados como estamos en una comodidad estéril, sin exigencia alguna que pueda poner en peligro nuestro estatus. Y, si alguien lo hace ¿quién o qué responde? Una mudez que aniquila la sed de preguntar, o el aturdimiento de lo inmediato  que nos desarma y nos hace correr hacia ninguna parte.
Así, vamos acumulando derrotas hasta que un día descubrimos  que está arrumbado todo en una vieja estancia cuya puerta cerramos para hacer más patente el abandono. De esta forma, la amenaza del olvido se acumula, a pesar de que todos sabemos que somos el resultado de nuestra propia memoria, y de la memoria de los otros, a las que, de un tiempo a esta parte, estamos dejando de analizar y preguntar. Por eso, al ser la memoria algo fundamental para conocer y reconocer la medida de nuestra historia, somos también,  aunque nos pese, el resultado de su ausencia.
Sin embargo quiero pensar que, a pesar de todo, los que aún continuamos en la lucha, los que creemos que la literatura, la música, las artes, el deporte, el juego limpio, en definitiva, la cultura, puede salvarnos, seguimos atesorando la memoria de los días indelebles, de ese ayer en que quisimos encontrar la luz a la sombra del mar. Y así, desde esa memoria del ayer, recuperar lo antes posible esa idea de la cultura como compromiso. Un compromiso con la integridad, con la honradez,  con el otro y los otros, porque simplemente queremos que libertad no sea solo una bella palabra.
Ya es hora. No es tarde ni temprano, porque todos sabemos que a veces es posible alzar la mano y detener el cielo. Porque no es verdad que el momento no tenga una salida. Si nos unimos para alcanzar un horizonte común, podremos llegar a ser caminos/ de esperanza hasta amanecer de nuevo/ con el llanto/ y la respiración /compartidos.
 Con la mano en la mar, así lo espero.
Cecilia Domínguez Luis
30 mayo 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

CONVERSATORIO CON ESTELA ALCAY, escritora

El pasado jueves, 28 de mayo Junio. En la Sala de exposiciones del Centro Comercial "El Muelle" segunda planta que dirigen Rogelio Vida y Diego Casimiro. tuvo lugar el PRIMER CONVERSATORIO  con la escritora Estela Alcay. Presentó Rosario Valcárcel
.   En un ambiente muy agradable hablamos de los libros publicados de Estela Alcay: "Estelas al amanecer" "Mujeres de trapo" "Rabia entre los dientes"De los sentimientos y de las emociones. De 
las relaciones.
De las relaciones de pareja se asocian a idilios de amor, fantasías, sexo, verdad y belleza. Pero desgraciadamente la realidad suele ser bien distinta porque muy pronto el cariño, la ternura, la fantasía y hasta el gozo en las relaciones de pareja se metamorfosean. Y aquello que en un principio se llamaba amor, se tambalea, se atormenta por vivencias de encuentros y desencuentros, por vivencias de odio y de dominio que con demasiada frecuencia van acompañada de falta de respeto, de rencor e incomprensión, por ese camino sin fin que nos lleva a la violencia. A la locura.
En relaciones de pareja que se convierten en enemigos irreconciliables, en una relación dañada, en una relación que ni la pasión ni los afectos son capaces de solucionar, de emerger del problema de vivir en paz. De saber perdonar.
     Porque a pesar de que hoy en día, la de pareja es un estadio también de “poder” y cada parte integrante intentará usar el suyo. En el caso de la mujer (y en algún caso en el hombre) se ve sometida a la vida de la otra persona, sigue estando controlada por su pareja.

Sigue siendo vista como objeto desechable, como una “muñeca de trapo” por la que “el otro” aún tiene que decidir, incluso prohibirle cosas. Y es esa violencia de pareja, familiar, social, la mayoría de las veces, silenciosa, en la que se centra los relatos de Estela Alcay en su libro:

 Mujeres de trapo” expresa sentimientos, episodios reales o ficticios. Diecisiete relatos en la que escritora explora sobre el alma humana, intentando desvelar los misterios que se esconden detrás de nuestro comportamiento. En donde sus protagonistas nos muestran la pasión, el dolor, la educación que nos une y nos divide a los seres humanos.

Atrás, a solo unas horas de distancia, había dejado a su familia. ¿Su familia? Sabía la respuesta. Realmente ése era su hogar: un esposo cuarentón, dominante. Con un carácter muy distinto en el trabajo…

Dos hijos de quince y diecisiete años a quienes, más que vivir en familia, usaban la vivienda…  Y también estaba Most, su perro. Aquel chucho callejero al que todos quisieron adoptar cuando le encontraron abandonado en la gasolinera, al que todos prometieron cuidar y sacar… fragmento del relato “El ocaso”.

La literatura de Estela Alcay resulta emotiva, quizás porque sabe mirar la vida de una forma real, con temas como el sexo, el amor y el odio, el dinero y el trabajo. La inhumanidad. Con imágenes de muecas infelices, que se clavan a fuego en la mente del lector y con finales que aunque esperados tiene la habilidad de conseguir el giro inesperado, el saber sorprendernos.

Y junto con su autora Estela Alcay hablaremos también sobre otros títulos publicados por Alcay, como “Estelas al Amanecer” y la novela “Rabia entre los Dientes”, esta última escrita por Estela Alcay y por Belén Gonzalvo, también zaragozana. Una novela donde la avaricia, la ambición, el asesinato y la propia historia ruedan al hilo de una fotografía, llevando a los protagonistas a la duda, la desconfianza y finalmente al amor.

 Estela Alcay nació en Gallur y actualmente reside en Zaragoza. Su seudónimo corresponde a los apellidos de su progenitora. En 2006 ganó el primer premio del II Certamen Literario Los Incrédulos de Casablanca, con el relato Vivaldi. Colabora en revistas y periódicos así como en tertulias literarias.



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lunes, 25 de mayo de 2015

‎ "Cruce de miradas, puente de encuentros”, Diego Casimiro



"Cruce de miradas, puente de encuentros", Colección Diego Casimiro. Podrán visitarla en el Centro Comercial EL MUELLE (segunda planta) hasta el día 14 de junio. 




“Qué bonito es / que se me llenen los pulmones de aire / que se me clave la luz en los ojos / que se me meta el olor de las flores hasta las venas / que me lata el corazón de emoción / que se me ponga roja la cara / por un sentimiento”, Ouka Leele

Desde muy joven Diego Casimiro se sintió atrapado por la pintura. Y quizás entendió aquello que dijo Antonio Muñoz Molina “El arte adquiere toda su dimensión cuando te enseña a mirar la vida”. Y esa relación con artistas, galeristas, museos y cultura le ha llevado a investigar en profundidad la técnica pictórica, le ha despertado a través de los años el conocimiento y el interés, la confianza en sí mismo, el amor por el arte. Le ha llevado a realizar actividades culturales, a construir y gestionar exposiciones de pinturas colectivas e individuales, tanto con artistas noveles como pintores plásticos de alto prestigio.
                                
 A comprar lo mejor del artista, a poner ilusión y tiempo, a coleccionar durante varios años un conjunto de pequeños tesoros artísticos, de telas poderosas, repletas de manchas, colores, texturas, surcos que exaltan el color. A investigar en profundidad en estallidos de óleos, acuarelas, esculturas. Ese lenguaje impresionante que es la pintura.

Y hablando de Arte, de nuevo Diego Casimiro, nos presenta una magnífica propuesta pictórica, esta vez de pintores canarios o residentes en las islas, junto a algunos foráneos. Una exposición titulada:"Cruce de miradas, puente de encuentros", 
Un recorrido desde los años treinta a la actualidad, autores fallecidos como : Manolo Millares y Manolo Padorno, Jesús Arencibia, César Mánrique, Jorge López, Tomás González Pérez o Miró Mainou entre otros artistas.

Y autores vivos: José Morera Ortiz, Premio Nacional de Bellas Artes conocido con el nombre artístico "El Hortelano" quien está considerado uno de los más importantes artistas españoles de su generación. Ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, 2009. Y es uno de los protagonistas de la Movida madrileña junto con Cesspe, Guillermo Pérez Villalta, Pedro Almodóvar o Bárbara Allende Gil de Biedma.

 Esta última conocida con el nombre artístico de Ouka Leele, artista, pintora, poeta y fotógrafa española, de formación autodidacta, destacan sus características fotografías en blanco y negro pintadas a mano con acuarela. Su obra se ha expuesto en ciudades como Paris, Londres, Tokio, Sao Paulo, Tel Avicv Shangái, Beijing, Roma, Buenos Aires, Colonia o Nueva York entre otros. En 2005 le fue concedido el Premio Nacional de Fotografía.

Y el gran escultor de plena actualidad Jaume Plensa, junto con obras de Miquel Barceló y Miquel Planas.

También están representados en la exposición: Emilio Machado y Arsenio Morales, Isabel Echevarría, Alejandro y Pedro del Castillo, Andrés Delgado, García Álvarez, Irena Hosnová, Abdoulaye Diop, Pedro Lezcano, Elias Marrero, Birgitta Edenborg  y muchos otros artistas plásticos, reconocidos.

Algunos de ellos han sido premiados y distinguidos en prestigiosos certámenes, otros representados en museos internacionales, nacionales, instituciones oficiales o privadas o en colecciones particulares repartidas por todo el mundo.

“Cruce de miradas, puente de encuentros” es una exposición que revela la preocupación constante de coleccionar formas plásticas, historias que transporten al espectador a vivir una experiencia conocida u de otro mundo. Una muestra que ha convivido con más de un centenar de obras de su colección, obras de artistas canarios, peninsulares y extranjeros, una oportunidad que nos acerca a entender el coleccionismo en Canarias.
Lo maravilloso de esta exposición es poder penetrar en ese mundo del coleccionista, en ese mundo de Diego Casimiro en donde la belleza y la verdad habitan en unas obras que piensan y dialogan entre sí, que nos cuentan historias y conviven con un ser que le expresa sus necesidades, sus sueños, sus deseos.

En donde los artistas plásticos le dan la vuelta a la realidad, a la existencia, a la aventura. Con esa capacidad que tiene el arte de emocionarnos, de tratar de entender el sentido de estar vivo.


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miércoles, 20 de mayo de 2015

DOS POEMAS DE JOSÉ LUPIÁÑEZ,

Un poeta entre el exotismo y el compromiso.


Días celestes

Hay versos que guardaron la nostalgia
de hermosos cuerpos que abracé otro tiempo
y que aún avivan la memoria, inerme,
de muchos besos y de algunos nombres.

En otros aún resuenan las semillas,
las cuentas del azar que fue mi vida
y dejan sus sonidos en la mente,
las huellas de aquel paso de la gloria.

Palabras son, pero que así me llevan
de nuevo hasta tus manos o tus labios,
de nuevo a tu cintura en donde siguen
mis sueños aferrándose, ya en vano...

Sonajas venturosas de los versos:
vibrad ahora y espantad la cuitas;
traedme hasta esta esquina de mi casa
el sol, el son de aquellos días celestes.

 Fábula

Del mar, en los adentros,
donde las aguas refulgentes, aún cálidas,
espejean por el astro más bello que conozco,
vive aquella barcaza donde los dos se amaban,
y cómo discurría lentamente.
Ella volcaba todo su candor y con júbilo
era un ovillo hermoso prendido a su cintura.
Su larga cabellera se derramó en el agua
y sus brazos oscuros se alzaban oferentes.
Un tiempo los estuve observando,
hasta que mis ojos se abrasaron
.

José Lupiáñez nace en La Línea (Cádiz) en agosto de 1955. Su infancia transcurre en El Puerto de Santa María. Posteriormente se traslada a Barcelona en cuya Universidad comienza estudios de Filosofía y Letras, que acabará en la de Granada, licenciándose en Filología Hispánica.
                Desde muy joven comienza a colaborar como poeta y crítico en numerosas publicaciones españolas y extranjeras. En 1975 funda junto al poeta José Ortega la colección "Silene", que se inicia con su primer libro Ladrón de fuego (Universidad de Granada, 1975)

                Ha participado en los consejos de redacción de diferentes revistas. Su obra ha sido incluida en importantes recuentos y antologías, y traducida a varios idiomas. Ha participado además en numerosos libros colectivos y ha sido reconocido con diversos premios, tales como: el "Antonio Machado", el "Juan Ramón Jiménez", el "Luis de Góngora" y el I Premio Nacional de Poesía "Emilio Prados", entre otros. 

                Posee José Lupiáñez un gusto por la reflexión sobre los grandes problemas de la vida que se revelan en pequeños detalles. Canta temas eróticos, sensuales cuerpos entregados a la muerte, a la belleza y juventud, al carpe diem.

Su poesía refleja el gusto por los escenarios exóticos, orientales o legendarios, como vemos en Tapiz de Occidente, Cuerno de Oro, Ladrón de Bagdad, Oriental Tule o en composiciones que se sitúan en otros lugares de Turquía, Grecia o Marruecos.  En esa preferencia por los mundos exóticos mereció el primer Premio Nacional de Poesía Emilio Prados con su obra La verde senda (Cuadernos de la India, 1999)


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domingo, 17 de mayo de 2015

LOS ASALTOS DE LA MEMORIA, Karl Müller (con vídeo de Gila)

Fue uno de estos inviernos coloneses que parecen infinitos, oscuros y aburridos como para esperar la muerte. Lo que estábamos haciendo. Ya mi madre iba muy mal de salud. Ella sabía que se iba a morir, había visto morirse tantos durante las dos Guerras Mundiales que le tocó vivir, que disponía de una experiencia larga y asentada, y

Tumbada en su sofá–cama desde el cual solía dejarse aburrir por el televisor miraba al techo en la penumbra. Estaba agotada de haber ido al baño, hacer sus necesidades y volver a su lugar de descanso. Se avergonzaba mucho de que yo la tenía que asistir, asearla cuando se había ensuciado, ayudarle para ponerse la ropa interior limpia, ella, que toda su vida se había valido por sus propias fuerzas. Seguía siendo una anciana grande de cuerpo pero ya no tenía fuerzas. Las caderas varias veces operadas, la columna vertebral descompuesta, los pies, las rodillas, todo le dolía y no le permitía defenderse de los pequeños percances de la vida que se acumulaban en forma de platos rotos y objetos perdidos por los rincones. Empezaba a ser muy olvidadiza. Tuve que desenchufar la cocina eléctrica porque la dejaba prendida, lo que era demasiado peligroso para toda la casa. Fue un gran choque para ella, fue el principio del fin.

En aquella tarde de color gris oscuro, sin embargo, alguna asociación casual de la memoria llevó a mi madre a recordar el día que yo nací. Claro, muchas veces me lo había relatado, cómo me había dado a luz en aquella clínica campestre improvisada, edificio que anteriormente había sido un lugar de descanso para las élites del partido nazi y sus familias. Es que eso de perseguir y matar a judios, gitanos, dementes, pobres y otros seres inferiores, los llamados “Untermenschen” [=infrahumanos] y limpiar la bella tierra alemana de las “lebensunwerte Leben” [=vidas indignas de vivir] era una tarea dura que merecía un descanso en un lugar idílico. Pero ahora, a comienzos de 1945, ya todo se estaba viniendo abajo y el antiguo balneario para nazis con méritos asesinos se había convertido en un hospital improvisado. Mal improvisado porque casi no había infraestructura y la mayor parte de las enfermeras y personal médico no se componía sino de familiares de miembros del partido que los habían enchufado en la clínica lejana de cualquier ciudad, para escapar de los bombardeos sistemáticos y brutales de los aliados.

Que mi madre embarazada y su hermana menor con una niña de corta edad pudieran abandonar Colonia, en estos meses bombardeada, rebombardeada y recontrabombardeada, se debía a una orden del gobierno nazi que no permitía sino a este grupo de personas salir de las ciudades. Sospecho levemente que mi existencia se debe en buena parte a la agudeza de mi padre que las vió venir con bastante antelación. Pero esta pregunta no se la quise plantear nunca a mi madre, me parecía demasiado… qué digamos, denigrante. Y a mi padre nunca le pude preguntar. Ya había fallecido de tuberculosis galopante hacía más de 40 años.

Volviendo a la silenciosa espera, estábamos aguardando a la asistente de Cáritas que ayudaba a mi madre a preparar alguna cena, llevarla hasta la cama, desvestirse y acostarse. En esta bolsa de silencio de pronto mi madre me preguntó en colonés si ella me había contado alguna vez cómo yo realmente había nacido. Paré la oreja. Cuando mi madre empezaba a hablar en la lengua de nuestra ciudad era que tenía que decir algo íntimo e importante. Si no nunca la empleaba.

Le contesté, también en colonés, que creía que sí, que había llegado en los últimos dias del embarazo con la hermana a la clínica improvisada, que ahí nací yo y que nada más que dar los primeros berridos tuvieron que bajar conmigo y con ella en una camilla, corriendo escaleras abajo hasta los sótanos porque pasaban aviones aliados.

“Sí, cierto todo eso”, me dijo, “pero falta algo que nunca te conté”. En la penumbra la veía sonreír melancólicamente. “Lo que nunca te conté es que el famoso aullido de las sirenas que prevenían de los aviones arrancó en medio del parto. Y estos cagones de medicuchos noveles y falsas enfermeras hijas de jerarcas nazis, que jamás habían soportado un ataque aéreo, salieron todos corriendo, al sótano, y me dejaron sola en la mesa. La última parte del parto la hicimos sólos, tú y yo. Por más de una hora no subió nadie a ver lo que pasaba o a ayudar. Al final me desmayé cuando estabas afuera y por fin subió entonces la única enfermera profesional que había. Menos mal. Llevabas enrollado el cordón umbilical en el cuello y ya tenías un color azul bastante subido. La mujer lo cortó con una tijera de papel que muy previsoramente se había traido y te hizo respirar. El resto lo sabes. Subieron otros, todos cagados de miedo por unos avioncitos que pasaban lejos y altos y nos llevaron al sótano”.
Quedamos otra vez en silencio, ella agotada, yo estupefacto. Fue uno de estos momentos en que toda la mente queda en blanco, no, ni en eso, queda en la nada estupefacta. No es que fuera una revelación sensacional sobre el comienzo de mi existencia en tierra, fue más bien un detalle absurdo en un acontecimiento que para mí podía haber acabado en un siniestro, y con algo menos de suerte no estaría yo aquí ahora para contarlo. Lo que me provocó este momento en blanco fue más bien la asociación mental instantánea con un golpe de humor negro, humor español del más oscuro habido y por haber.

El gran Gila, el más grande de los humoristas españoles para los que se acuerdan de él, hoy está bastante olvidado. En la España franquista, en cuya periferia canaria me tocó vivir mi juventud, fue el único que nos hacía reír de vez en cuando, si una emisora de radio algo más atrevida lo ponía. Monólogos telefónicos siniestros sobre la guerra (Oiga¿es la guerra? ¿está el enemigo? ¡Que se ponga!) y otros acontecimientos sombríos con una voz aburrida de subordinado obtuso. Uno de los monólogos empezaba con una frase que me parecía extraordinaria por genial y absurda. Se me quedó al instante en la memoria nada más que oírla la primera vez:
Yo, cuando nací, estaba solo en casa y cuando mi madre volvió me dijo“¡Que sea la última vez que naces solo!”:


Yo no creo en el peso de los grandes traumas infantiles y las demás tonterias del sicoanálisis y doctrinas afines, pero tengo que reconocer que mi predilección por aquella frase, el haberla captado al instante aunque entonces todavía no entendía muy bien el español, es algo extraño. Algún fontanero del alma quizá podría seguir la pista al asunto pero creo que eso daría demasiado trabajo, por lo que lo dejo ahí en el aire.

Aquella tarde no llegué a explicarle a mi madre la curiosa asociación mental del monólogo de Gila con lo que recién me contó . En estos momentos se oía en la puerta el ruido del llavero de la asistente, una mujer grande y cuadrada de Colonia que hablaba impertinentemente en colonés con mi madre, ella le respondía siempre en correcto alemán. El colonés no era para todo el mundo.

Me despedí, bajé las escaleras y pensé contarle la historieta otro día, pero se me olvidó, hasta que pocas semanas después, un domingo, durante una breve excursión con unos amigos para ver una exposición de arte africano, llegó una llamada de la clínica en que estaba ingresada por un problema intestinal, me comunicaron que a mi madre le iba mal. Volvimos inmediatamente pero llegué tarde. Ya había fallecido, rápida y discreta, como solía despachar sus asuntos para no armar muchas molestias a los demás, era su hábito. Me acordé entonces de la frase de Gila, comentario surrealista, poco menos que intuición lejana y paralela a cómo yo había llegado al mundo, que se lo quería haber comentado a mi madre, a quien le encantaba los chistes absurdos, pero ya era tarde. Sea como fuere, se lo conté en silencio junto al lecho de muerte, pero la destinataria ya no atendía aunque estoy seguro que se habría reido bastante. Para los demás lo dejo aquí por escrito, por si interesara.


Este relato de Carlos, que es el nombre por el que lo conocemos todos los hispanohablantes que lo tratamos, es una pincelada de humanidad, humor y emoción, de la mejor estirpe dentro de lo que conozco en la literatura memorialista. Pero si ya les dije antes que se trata de mi mejor amigo, puede que teman o sospechen que exagero. Por eso prefiero dejarle la palabra a él, para que se convenzan por sí solos.  Ricardo Bada,http://www.elespectador.com

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viernes, 15 de mayo de 2015

AMOR EN FUGA

Por Eduardo Sanguinetti

Creo y he creído siempre, que la renuncia al amor, se base o no en un pretexto de tipo ideológico, es uno de los grandes crímenes que, en el curso de su vida, pueda cometer un hombre dotado de todos sus elementos constitutivos, sensibilidad, instinto y sabiduría, cuidando de sí, en el espacio que nos ofrece la radicalidad del amor.

Si existe “algo” que parecía haber escapado hasta hace unos años a todo intento de reducción, haber resistido a los más grandes dictadores de tendencias y pesimistas, este “algo”, era el amor: único sentimiento que puede reconciliar a cualquier ser, temporalmente o no, con la idea de la vida y su sentido.

El discurso del amor pareciera, hoy, estar divorciado de la existencia de los pueblos, exiliado e instalado en un espacio de soledad extrema, en un Gulag metafórico. Un discurso despreciado a veces, ignorado, sin prácticas en las nuevas generaciones abandonadas a las relaciones sistemáticas alienadas del consumismo extremo, marcadas por el sistema ultraneoliberal, cual norma y regla de existencia.

El amor está asfixiado por la profusión de pornografía reinante. “La sexualidad se desvanece en la sublimación, la represión se desvanece con mucha mayor seguridad en lo más sexual que el sexo: el porno.

Las cosas se desvanecen en lo más visible que lo visible: la obscenidad”, decía el comunicador y filósofo francés Jean Baudrillard, con quien coincido y sumo a otros asesinos del amor: la publicidad a repetición hasta alcanzar el vértigo, donde los cuerpos, cual objetos de consumo, se nutren de obesidad y simulada obsesión de placer no consumado, liberado del afecto que transmiten los estados de deseo y la sensibilidad del instante, que requieren las prácticas del amor.

El excesivo consumo de las promociones mediáticas, en plan sistemático de degradación de seres, deviene en que hablar sobre el amor adquiera un carácter subversivo para quienes lo sentimos y cristalizamos como acto de vida.

Después de celebrar orgonásticamente a Wilhelm Reich y su cultura sexual, entre los años 60 y 80, se suceden las prácticas publicitadas por el sistema reinante capitalista, adoptando sus fieles seguidores, cuanta tendencia se vende en oferta de shopping periférico, como las teorías de la resistencia sexual, eclectizando los datos: tantrismo, zen, karezza, coitus reservatus…y demasiado atento al cuidado extremo del cuerpo en su forma, no en contenido, deviene “cosa” acompañada de síntomas de angustia, depresión y desambiguación del ser.

A la palabra amor, deseo humildemente restituirle su sentido de vinculación total a un ser humano, fundada en el ineludible reconocimiento de la verdad, de ¡nuestra verdad! en un “alma y en un cuerpo”, que son el alma y el cuerpo de aquel ser al que amamos.

Al amor, que una inmensa mayoría de fanatizados, amargados impotentes, se han complacido en infligirle todo tipo de generalizaciones: amor filial, amor divino, amor a la patria, etc., para ocultar su incapacidad de amar.

El hombre goza aún de un mínimo de libertad para creer en su libertad. Algunos hombres somos dueños de nosotros, aún. Tan solo de nosotros depende elevarnos más allá de la cotidianeidad y del pasajero sentimiento de “cosa archivada”.

Pues entonces, despreciando todas las prohibiciones, sirvámonos de la vengadora arma del sentimiento, contra la bestialidad de todos los sujetos-objetos… y amemos.


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martes, 12 de mayo de 2015

"HIMNO A LA VIDA", Rosario Valcárcel

Un libro militante: no solo constituye un canto apasionado en pro de la libertad y la alegría de vivir sino que toma partido por la mujer, en la medida en que ha sido la parte sumisa y dominada de la humanidad. La autora denuncia las discriminaciones, las injusticias, la falta de libertad de las mujeres a lo largo de las civilizaciones, la mujer que padece todavía la ablación de la conciencia femenina, cuerpo maltratado.


Según Antonio Arroyo, autor del prólogo, Rosario Valcárcel cree a pie firme que el amor es una continua rotación entre Eros y Thanatos, el amor como una pequeña muerte, la muerte como la culminación del amor: no una suerte de transcendencia, como preconizaba Quevedo, sino como una inmanencia que desemboca casi en una mística de lo carnal (como la de San Juan y Santa Teresa), tal como se parecía en fragmentos de una gran intensidad poética:

Desenvaino, la espada y con su luz atravesó
El pespunte de mis labios rojos, el hervidero
De los líquenes, la pelambre de Baudalaire.
E igual que árboles abatidos por una tormenta,
Nos precipitamos el uno en el otro.

Himno a la vida” es un libro que muestra la esencialidad femenina, su capacidad de engendrar amor por las pequeñas cosas, su deseo de pertenecer y dialogar con el mundo, con los seres, paisajes, árboles, casas... El deseo de trascendencia a través de la belleza, de temas eróticos, sensuales, del mundo de los gestos y la seducción. También constituye una reflexión sobre lo efímero de la vida que identifica el destino de los humanos y el anhelo de permanecer en el cuerpo del otro. En Himno a la vida asistimos a la evocación de la memoria, la agitación ardiente de los deseos, la celebración de esos instantes de plenitud que acontece a lo largo de la existencia con una escritura directa, bella, repleta de elegancia y carga emocional."

El acto estará amenizado por la clarinetista Celia Sánchez.

Al término de la presentación se servirá un vino.