domingo, 1 de mayo de 2022

Un poema para mamá. El Patio de mi casa

  

El  PATIO DE MI CASA


 Ocurre a veces que el olor a tierra mojada

me traslada al patio de mi casa, a los granizos

que guardaba en una palangana.

Me transporta al chirrido de la tiza

cuando jugaba al teje

y ganaba amigas inexistentes.

 

Ocurre a veces que el olor a tierra mojada

me recuerda a tu luz hacinada en la sombra,

al olor a Dios, a tu cuerpo cerca,

tan cerca que te oigo respirar.

 

Entonces mi alma sale de mí, y balbuceo:

¿Mamá, estás muerta o estás viva?

Me desgarra el miedo. Pretendo huir.

No hay guarida. Me derrotas.

-¿Puedes entrar y salir del cielo?

Aguzo el oído. No oigo nada.

¡Dios mío, nunca llegué a decirle lo mucho que la quería!

 

Los silencios que golpean las ventanas,

me aproximan al amor que vive con la muerte,

a evocar las obligaciones cotidianas:

¡No olvides, no se te ocurra, cuidado con ese chico…!

 

Ocurre a veces que el olor a tierra mojada me convoca,

como decía la escritora Iris Murdoch,

a un repentino y negro orgasmo.

Al camino dentro del vientre

al agua que fluye y refluye

en los ecos cantarinos de mamá.

 

Me convoca a la Resurrección de la Nada

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