sábado, 21 de abril de 2012


Dunia y el surrealismo en Canarias

Durante siglos, pintores y escultores han representado el cuerpo humano, a través del retrato y del desnudo.
La obra que hoy nos presenta Dunia Sánchez se ocupa también de la existencia humana, de imágenes irreales, de imágenes que no se sabe de donde vienen ni hacia donde van, imágenes a veces tenebrosas, a veces sugerentes. Equívocas, ya que una misma cosa podemos interpretarla de varias formas. Óleos que basados en el surrealismo  toman como fuente de inspiración el cuerpo humano, a la mujer. A la mujer mutilada, a su carne, a su piel, a su intimidad, a los sueños. A su alma.
A la interpretación de la realidad desde la irracionalidad, donde lo misterioso roza con lo mágico, con lo fantástico y lo sorprendente. Con lo onírico.
 Así nuestra pintora diseña y pinta mujeres bellas o no. Mujeres con miradas tristes pero con cierta paz, mujeres con plasticidad, mujeres que me han hecho recordar a la Poupée, la maniquí articulada de los años 30, creada por Hans Bellmer. Una muñeca sin cabeza, todo torso, objeto erótico y sensual, a la vez que mórbido y violento que estuvo a expensas de la fantasía masculina. Pinta mujeres que van más allá de la estética y de la lógica. Mujeres especiales de donde  surgen aves que nacen de un brazo, de un pie o de un dedo. Aves protectoras que parecen estar vivas, pelícanos poseedores de un símbolo alquímico.
Provoca colores emotivos y para eso emplea habitualmente los tonos primarios: sobre todo los azules y los colores tierra, en fondos algunas veces rojos o verdes que atraen la mirada.  
Dunia traza cuerpos desnudos de los que brota una Naturaleza como en el cuadro de la fertilidad de Frida Khalo: Raíces. Porque ella hace surgir hojas de plantas que parecen estar unidas a las arterias del cerebro, a las de las manos o al útero. Cuerpos despojados que se fusionan en un paisaje ilusionista. Eterno, donde podemos entrever lunas, un mar inmenso, casas y tejados o la cola gigantesca de una ballena.
Hay que valorar en Dunia que siendo autodidacta sabe desarrollar categorías y conceptos, sabe margullar por el universo romántico que alude a la feminidad en los cabellos largos, a la relación amorosa en la expresión del erotismo. Sabe desarrollar la sorpresa y la ambigüedad y el guiño picassiano que con ojos silenciosos observan el drama de la existencia.
Su pintura tiene capacidad imaginativa y participa de  la tradición surrealista arraigada en Canarias, tras la exposición que organizó en Santa Cruz de Tenerife el grupo Gaceta de Arte, en 1935. Con nombres en literatura como Agustín Espinosa, autor de “Crimen”, la mejor novela surrealista española, prohibida en los tiempos del franquismo, en poesía a Emeterio Gutiérrez Albelo  y a Pedro García Cabrera,  y en pintura a Oscar Domínguez.
Ha realizado Dunia Sánchez dos exposiciones individuales una en el Círculo Mercantil en el 2009 y otra C.N. Metropole en el 2.011, ambas en Las Palmas de Gran Canaria. Me ha comentado que le atrae mucho Modigliani, que asistió a una exposición de sus obras en Londres y que ha visitado Tatem moderm, Tatem britain, National Gallery, algunos museos de Italia, el Reina Sofía, el Thyseen, y el Prado. Ha ilustrado un libro de  titulado  Tierras de cuentos (2009) cuyos fondos fueron destinados a la Fundación Vicente Ferrer.  Y ha publicado varios libros en narrativa corta: Amada (2007). Y en poesía: Desde la sombra (2008), y A la sombra de una lluvia de estrellas (2009) 
Demuestra Dunia una ingenuidad y una sinceridad en la pintura que realiza, una pintura que es inquietante  y creativa y nos conduce por territorios plásticos que casi nadie explora en las islas por lo que la felicito y me felicito.    
www.facebook/rosariovalcarcel/escritora;   www.rosariovalcarcel.com