viernes, 10 de junio de 2016

ALDABAS, POEMAS. ANTONIO ABDO

ALDABA   1

¿Por qué no atiendes mi llamada?
Estás. Lo sé.
Lo proclama tu aroma en la madera.

Estás.
Dentro estás. Lo anuncia
El sol que te acaricia
Más allá de los frutos permitidos,
Más allá del deseo.

Los vitrales te dan su compromiso.
Callan.
Y tú callas.
Te buscas en tus ojos,
Sombra y luz de tu gozo indescifrable.

Sigo el rastro
Del pálpito del aire
Y me vuelvo al encuentro
De mi último recuerdo. 

En Playa de las Américas (9-1-2012)

ALDABA   17

No puedo escribir y verte sola entre las olas.

Ellas te llevan, te traen y, de pronto, desapareces.
Te busco, y en la memoria mi soledad te
Trasfigura.
Cambio la aldaba por un grito unánime.

Estás y no estarás, todo es posible
En este apenas mar embravecido.

Y de pronto advierto cómo surges
Desde el piélago y vuelves a tu arena.

Un sorbo de cerveza me recorre
Y busco las palabras que te acerquen. 

                      El Medano (Granadilla de Abona)

Hace unas semanas, el escritor Anelio Rodríguez hablaba sobre el último libro de poesía de Antonio Abdo, Aldabas. Hablaba sobre un amigo, un ser cálido, un escritor, un hombre de teatro. Disfrutábamos de la charla. Celebrábamos el Primer Encuentro de Escritores Félix Francisco Casanova, en la Real, 21, Los Llanos de Aridane, 

A los pocos minutos, Antonio Abdo, que parecía darle vueltas a algo, echó una mirada a todos los asistentes y afirmó que le gustaba la palabra aldaba, que le gustan las palabras que empiezan por al. Esas palabras del árabe hispánico en la que uno de las principales peculiaridades fue la incorporación al inicio de la palabra del artículo al. No podemos olvidar que el árabe es, después del latín, la lengua que más léxico ha aportado al castellano.

-Me gustan las aldabas y las palabras que comienzan por al repetía y enumeraba una nueva y otra y otra.  

Y quizás, al poeta le gustan las aldabas porque ha descubierto el poder que han tenido en las ciudades como museos al aire libre. El poder de esconder un lenguaje propio, un mundo gráfico que le ha servido a Antonio Abdo para iniciar un diálogo, para abrirse a su realidad, para utilizarlas como testigo de su dolor. Un dolor que expresa como reflexión.

En el Poemario Aldabas, el poeta se acerca a través de esos llamadores a los afectos, a los recuerdos, a una cotidianidad aguda y punzante, al abismo de lo humano que lo golpea en espirales sucesivas. A una realidad, y lo manifiesta a través de sus emociones. De unas emociones condicionadas por la historia del momento en que se expresan.    

Palpita en Aldabas el miedo y la soledad de la noche. Recuerdos de voces y silencios, de palabras sumergidas en el delirio. En el amor que de forma subyacente o emergiendo a la superficie está presente en unos versos hechos de aflicción ante la enfermedad de su esposa, Pilar Rey. Ante el naufragio emocional del autor. 


En definitiva Aldabas es un libro en el que habita Eros y Thánatos en forma de confesión o de diario íntimo. Es la actitud vital del hombre que no desfallece.


Antonio Abdo Pérez nació en Los Realejos, Tenerife, de padre libanés y madre canaria. Estudió la carrera de Derecho  Ha sido Locutor de Radio Juventud de Canarias, Actor y Director teatral, con premios nacionales de interpretación en Cuenca y Manzanares  -Ciudad Real. Ha codirigido con Pilar Rey la Escuela Municipal de teatro de Santa Cruz de La Palma desde 1981 hasta 2009.

Ha escrito teatro, obteniendo el Premio “Francisco Martines Viera” en 1977, por su pieza El violoncelo, estrenada en el Festival Internacional de Teatro de Stiges, en 1978. Ha publicado los poemarios. El silencio se estremece, Piel de gato con dibujos de Pedro Fausto, Playas, Puzlzles.

Junto a Pilar Rey realiza una gran labor de investigación teatral. Ha realizado conjuntamente el trabajo de transcripción documental para sucesivas ediciones de la Historia de la bajada de la Virgen de Las Nieves de la Palma y la Historia del Teatro en esa isla.

Ha sido profesor de interpretación, ortofonía y verso clásico en la Escuela Municipal de Teatro de Santa Cruz de La Palma. Actualmente junto a Pilar Rey dirige la Compañía de Teatro que lleva sus nombres.



Fotos: Nicolás Mellini


facebook/rosariovalcarcel