domingo, 16 de mayo de 2021

Antonio Arroyo Silva: “El poeta que se precie siempre ha de estar

 El poeta palmero acaba de publicar 'Los círculos dorados' dentro del volumen 'Plegar orillas'

Yurena Díaz, Diario de Avisos



Los círculos dorados es el último poemario publicado de Antonio Arroyo Silva, escritor de acreditada trayectoria, que nos entrega este exquisito texto en el que ha querido rendir su particular homenaje a un grupo de destacados poetas. Un reconocimiento sincero y emocionado a sus compañeros literarios que nos llama gratamente la atención, tanto como que haya compartido el libro con otro gran poeta, el peruano José Pablo Quevedo. Plegar orillas (editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria, CCPC) es el título que acoge las voces de dos poetas distantes geográficamente y cercanos en su compromiso sincero con la lírica. Hemos tenido un encuentro con Antonio Arroyo para acercarnos a su biografía personal y literaria. Palmero de nacimiento, extraordinario poeta y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna (ULL), ha sido ganador, entre otros, del prestigioso Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018.

-Ha escrito y publicado numerosos libros de poesía ¿Cómo fueron sus inicios en la literatura? ¿Por qué eligió fundamentalmente la poesía?
“Mi andadura poética, como la de casi todos los que empiezan en esta tarea, comenzó en la adolescencia; pero se afianzó en La Laguna, tanto en las aulas de la universidad como en casa de Olga Rivero Jordán, poeta recientemente fallecida a la que siempre he considerado mi maestra de estética. En esos años, entre 1977 y 1982, escribí un poemario que titulé Captura del silencio. Dichos poemas llamaron la atención de Andrés Sánchez Robayna, profesor, crítico y poeta, por ese entonces tutor mío de 5º de Filología Hispánica en la universidad lagunera. Dichos poemas fueron publicados casi todos en el suplemento cultural Jornada Literaria, que Andrés dirigía en el periódico Jornada. No obstante, ese librito jamás se publicó como tal. Sobre todo porque, acabada mi carrera y habiendo aprobado mis oposiciones, sentí la necesidad de cambiar mi manera de percibir y escribir la poesía y el hecho poético. Ya en La Palma, a partir de 1984 intervine en la redacción de la revista La Menstrua Alba, junto con Roberto Cabrera y Olga Luis Rivero; actividad interrumpida por mi parte al ser destinado al Instituto de Santa María de Guía, en Gran Canaria”.

-¿Cuándo y cómo empieza a publicar?
“No hubo hasta el año 90 ninguna actividad literaria pública. Mucho escribir y mucho borrar. En ese año Nicolás Melini, Antonio Jiménez Paz y Macu Hernández me llamaron desde La Palma al instituto de Guía para pedirme poemas para publicarlos en su recién inaugurada revista Azul. Les envié un pequeño poemario que entonces titulaba Las Metamorfosis y me lo publicaron entero. Este sería el germen de un libro que se editaría mucho después. Como consecuencia, y gracias a los poetas mencionados, contactó conmigo una figura fundamental para las letras canarias y para el posterior desarrollo de mi poesía, Jorge Rodríguez Padrón, que me alabó Las Metamorfosis y, sobre la marcha, me invitó a participar en 50 años de poesía canaria, número especial de la revista Zurgai de Bilbao. Hasta 2008 me mantuve en otro nuevo silencio que, visto desde esta fecha, me parece muy oportuno y fructífero. Así, El Vigía Editora publicó Esquina Paradise, título definitivo del poemario mencionado y bastante ampliado. En él ya estaban recogidas casi todas las líneas que iría a seguir. En 2010, la misma editorial me publica Caballo de la luz”.

 

-Y a partir de ahí, ¿cómo se desarrolló su carrera literaria?
“La poesía es mi manera natural de aprehender las cosas del mundo y también mi forma de respiración. La narrativa muchas veces ha influido en mi poesía, especialmente la de Isaac de Vega. De esta manera he continuado una vertiginosa línea de publicaciones tanto en Canarias como en la Península. Incluso en el extranjero, en Brasil, Rumanía, Alemania y Puerto Rico: Symphonia (Santa Cruz de Tenerife, 2011), Sísifo Sol (Las Palmas de Gran Canaria, 2013), Subirse a la luz, antología personal (bilingüe, español-rumano, Bucarest, 2014), Poética de Esther Hughes (Las Palmas de Gran Canaria, 2015), Ardentía (Madrid, 2017), Mis íntimas enemistades (Las Palmas de Gran Canaria, 2016) y un largo conjunto de ediciones hasta la que hoy comentamos, Plegar orillas, con Los círculos dorados (CCPC, Santa Cruz de Tenerife, 2021). He realizado numerosas plaquettes, la primera, Material de nube, col. carmina in media re (Barcelona). He participado en innumerables antologías nacionales e internacionales. Desde Miguel Hernández, Hombre y poeta. Antología homenaje internacional (Sevilla, 2011) hasta Poetas en El Hierro, Bitácoras”.

-¿Qué le ha supuesto haber recibido el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018?
“Aparte de la satisfacción del premio recibido y que uno aún sigue subido a esa nube, supone una enorme responsabilidad. Eso me ha valido para estar en contacto con gran cantidad de grandes poetas del orbe hispánico. El poeta que se precie siempre ha de estar aprendiendo, siempre en movimiento”.

-¿Qué aporta la poesía al ser humano?
“Primero te digo lo que no aporta: la poesía no aporta certezas, sino que nos mantiene en alerta ante las incertidumbres que nos asaltan a los poetas y, por tanto, a la humanidad. La poesía es palabra y silencio; pero sobre todo es misterio. El misterio es lo que nos mantiene vivos y a la expectativa del próximo paso. La única certeza que existe es la muerte”.

-Háblenos de Los círculos dorados.
“Como digo en la introducción del volumen, el título procede de unos versos de Luis Natera. En el momento que estaba escuchando ese poema y estos versos de Luis Natera me llamó un amigo para anunciarme su fallecimiento. Y cerrar bien los párpados/ para escuchar los círculos dorados… Tras mi perplejidad, caí en la cuenta de que esos párpados los había cerrado muchísimas veces para ver otros círculos dorados como el de Luis, que se estaba despidiendo de mí de alguna manera”.

 

-¿Qué han supuesto para usted las personalidades sobre las que ha escrito en esta obra?
“Esos poetas fallecidos, esos círculos dorados, significaron muchísimo para mí. A muchos los conocí, incluso siendo niño, incluso sin saber que eran o iban a ser grandes poetas ni qué era eso de la poesía. Todo eso me vino con esos versos de Natera. Aunque en general aparece un leve tono elegíaco, siempre prevalece la alegría del encuentro. A otros grandes poetas no los conocí, pero siempre los admiré, como a Domingo López Torres”.

-Realmente Los círculos dorados forma parte del libro Plegar orillas, donde comparte espacio con el escritor José Pablo Quevedo. Háblenos de este proyecto compartido.
“José Pablo, en visitas anteriores a las Islas, había escrito un grupo de poemas sobre el paisaje, la tradición canaria y, por otro lado, poemas dedicados a poetas locales. Yo, por distintas razones, también fui escribiendo en torno a O’Shanahan y Luis Natera un pequeño poemario como intento de recuperar la memoria de estos y de una nómina amplia de grandes poetas canarios también fallecidos. En estos días de confinamiento por la pandemia surgió la idea de publicar un libro a dos voces, Plegar orillas. Lo titulo así porque, en este caso, plegar alude visualmente a unir no solo las páginas escritas en ambas orillas, sino también el espacio y el tiempo del aislamiento, ya no de la literatura canaria, sino de las personas físicas que escriben. En este y en todos los casos la poesía va más allá de estos límites y dialoga con el otro: unas conversaciones por WhatsApp, unos correos electrónicos y aquí tenemos todo el material y la armonía necesaria para que se entone este canto a dos voces”.

-En general, se lee poco. ¿Cómo valora esta situación como docente?
“Se lee poco porque estamos en el momento de la inmediatez y, sobre todo, porque en los programas educativos, a pesar de que resaltan la enseñanza del espíritu crítico, no impulsan la lectura de obras de la literatura universal y mucho menos de la canaria. A pesar de que en las programaciones se habla de impartir un 30% de contenidos canarios, aquí es letra mojada. Cosa que no ocurre en las demás comunidades. Menos mal que actualmente existen organismos como el CCPC que asumen esta tarea. Por mi respuesta a la pregunta se deduce que la educación va de mal en peor y no solo me refiero a la literatura”.

-¿Qué medidas deberían implementarse para divulgar la obra de los escritores canarios?
“Actualmente hay muchísimos escritores que publican demasiado. No hay conciencia crítica ni siquiera autocrítica, ni siquiera preparación para el ejercicio de la escritura. Tampoco existe una crítica especializada que valore estas obras, aunque sea con un mínimo de calidad. Por otra parte, hay otra cantidad de escritores que superan con creces la calidad de lo que comúnmente se escribe en Canarias. Los libros de unos y otros, de vez en cuando, aparecen en las librerías y los pocos lectores, entonces, los rechazan a unos y otros. En cuanto a la divulgación, la cuestión no está muy bien: de alguna manera las corporaciones locales deberían comprar libros para hacérselos llegar a los más jóvenes. Claro está, dentro de un proyecto adecuado de lectura que implique formación”.

-¿Cómo ha influido la pandemia de la COVID-19 en su obra?
“En contra de lo que pensaba, me ha dado un tiempo de soledad necesario para la reflexión sobre mi propia poesía y, por supuesto, para escribirla”.

-¿Que autores o qué obras le han aportado más como escritor?
“Son tantos y de tan variados lugares que no terminaría de enumerarlos. La lección principal que aprendí es que quien escribe está continuamente aprendiendo. Y no solo de la escritura”.

-¿En qué nuevos proyectos está trabajando?
“Estoy revisando unos cuantos poemarios inéditos y preparando una antología personal. Además, estoy en proyectos literarios a nivel mundial. Por ejemplo, dirijo una colección de plaquettes para Kindle, Poesía Móvil, donde participan 100 poetas de distintos lugares del mundo y, por supuesto, de Canarias. En esta colección que estamos lanzando habrá el mismo número de participantes masculinos que femeninos. Y me consta que la calidad que están aportando es muy paritaria”.

-¿Cuáles son los escritores que más admira?
“En cuanto a los vivos, todos los que son y están. Me refiero tanto a hombres como a mujeres. De los fallecidos, aparte de la nómina que aparece en Los círculos dorados, Olga Rivero Jordán, Blanca Varela, Ida Vitale, José Watanabe, José Eduardo Eielson, Luis Cernuda, Paul Valery, Ezra Pound y un largo etcétera. Pero, en lo más alto, siempre estará Rilke

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