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miércoles, 6 de abril de 2016

CAPITALISMO Y SUS PRÁCTICAS SEXUALES


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 Por: Eduardo Sanguinetti, Filósofo

 Es una realidad “encauzada”, que en la aldea global, la comunidad tecnologizada y manipulada desde los medios corporativos de comunicación “ad hoc” e Internet, los usos, costumbres y actitudes sexuales, están atomizadas en alto grado.

La sexualidad se difunde como estímulo mercantil, como parte activa del gran negocio de activos incorpóreos, representados por los sujetos-objetos, que automatizaron sus relaciones cual máquinas de follar, sin la presencia de Eros, que conservaba y elevaba la vida, como “principio de placer” (Freud dixit).


Hoy, con la integración del sexo y sus prácticas, en los ámbitos del negocio de los poderes, la sociedad no ha ampliado la libertad individual, todo lo contrario, la sociedad articuló nuevas maneras de controlar al individuo. Y este control del individuo se logra mediante la producción de “máquinas de follar”, es decir individuos que siguen las tendencias de una aparente liberación sexual, pero sin los “Principios del Placer”, indispensables para una plena sexualidad en vida, donde el deseo, hoy ausente, actúe a modo de prólogo indispensable para alcanzar un estadio de plenitud en libertad, de nuestros instintos y sentidos puestos en acto a voluntad de cada uno sobre cada uno.

Como núcleo de este concepto, se encuentra el conflicto entre sexualidad (energía del “Principio de Placer”) y sociedad (energía del “Principio de Realidad”) ampliamente estudiado y difundido por Freud. El choque entre el Principio de Placer y de Realidad, es conducido mediante una liberación absolutamente controlada, que incrementa la satisfacción por aquello que ofrece la sociedad.

Pero de esta manera la energía libidinal modifica su función social en la medida que la función sexual está hiperpromocionada y alentada a cualquier costo, incluidos productos de la industria de la droga que hacen follar hasta a una momia, en nombre del progreso, el entendimiento y la libertad virtual, que Gran Hermano ordena y dispone, pasando a un tercer estadio el “Principio Tecnológico”, donde la libertad sexual es sojuzgada y puesta en beneficio de prácticas de diversión alienantes, humillantes y represivas, para de ese modo llegar a un control más enérgico sobre un individuo anestesiado, sin capacidad ni voluntad de resistencia.

Todavía existe una cultura superior, que aún vive entre nosotros; es muy accesible, pero los poderes hace un par de décadas, le han bloqueado los espacios espirituales, donde esta cultura podía ser asimilada en su contenido y en toda su verdad. Los gobiernos y corporaciones capitalistas hoy asumen, organizan, reprimen, censuran, compran y venden lo que denominan cultura del presente: ideas que devienen en adoptar a presión actitudes y comportamientos, como los sexuales, que se traducen en ideas operacionales, que actúan directamente en una actitud, cual proceso social y político en acto.

Los modos del pensamiento e investigación dominantes en esta cultura del presente, tienden a identificar los conceptos normativos y represivos con realizaciones sociales efectivas o adoptan más bien, como normas, los modos en los cuales esa sociedad en caída libre, “traduce” estos conceptos a la realidad, construida en las corporaciones de los medios de comunicación, intentando mejorar la transposición. El resto, lo que es intransponible, se considera como especulación de un “pasado perimido por decreto”.

Educar para una independencia intelectual y personal, en beneficio de la comunidad, suena como si se estuviera hablando de un fin aceptado y aprobado. En realidad no es así, pues también conlleva consigo el educar, efectuar denuncias, manifiestos, proclamas que no siempre se acomodan en beneficio del gobierno de turno. Por lo tanto se convierten de inmediato en subversivos y violadores de algunos de los más sólidos tabúes democráticos del capitalismo. Pues la cultura democrática capitalista dominante promueve la heteronomía (como contraposición a autonomía), bajo la máscara de autonomía, dificultando y retrasando el desarrollo de la satisfacción de necesidades y limitando el libre pensar y la experiencia.

Estas tendencias represivas y regresivas acompañan la creación de una comunidad, ya en acto, bajo una administración absoluta del hombre, y las alteraciones simultáneas del modo de trabajar, comprar, vender, transitar y follar, socavan los fundamentos de la democracia.
Tras el simulacro de la libertad tecnológica, se acepta la heteronomía (reitero: antónimo de autonomía) en formas de libertades y comodidades, cual prostitutas rentadas de la sociedad del espectáculo multimediático capitalista, donde el resultado se visualiza en un estado de mutua dependencia general que oculta la verdadera jerarquía.

La cultura fue redefinida en el régimen capitalista: las grandes obras del pasado, musicales, literarias, filosóficas, teatrales e incluso cinematográficas siguen siendo perdurablemente válidas, pero lo que expresan pierde su verdad. Estas obras que en el pasado destacaban y resaltaban en forma escandalosa muchas veces la realidad que denunciaban o dibujaban, incluso estando en contra de ella, han sido neutralizadas, reduciéndolas a ser “obras clásicas”, con lo cual ya no conservan su delirio creativo, en una sociedad alienada donde las ideas, si es que existen, son normativas, no-operacionales, en consecuencia de la servidumbre, desigualdad, injusticia y dominio institucionalizado de una comunidad, sojuzgada bajo la pesada bota del capitalismo, en su cenit.


viernes, 15 de mayo de 2015

AMOR EN FUGA

Por Eduardo Sanguinetti

Creo y he creído siempre, que la renuncia al amor, se base o no en un pretexto de tipo ideológico, es uno de los grandes crímenes que, en el curso de su vida, pueda cometer un hombre dotado de todos sus elementos constitutivos, sensibilidad, instinto y sabiduría, cuidando de sí, en el espacio que nos ofrece la radicalidad del amor.

Si existe “algo” que parecía haber escapado hasta hace unos años a todo intento de reducción, haber resistido a los más grandes dictadores de tendencias y pesimistas, este “algo”, era el amor: único sentimiento que puede reconciliar a cualquier ser, temporalmente o no, con la idea de la vida y su sentido.

El discurso del amor pareciera, hoy, estar divorciado de la existencia de los pueblos, exiliado e instalado en un espacio de soledad extrema, en un Gulag metafórico. Un discurso despreciado a veces, ignorado, sin prácticas en las nuevas generaciones abandonadas a las relaciones sistemáticas alienadas del consumismo extremo, marcadas por el sistema ultraneoliberal, cual norma y regla de existencia.

El amor está asfixiado por la profusión de pornografía reinante. “La sexualidad se desvanece en la sublimación, la represión se desvanece con mucha mayor seguridad en lo más sexual que el sexo: el porno.

Las cosas se desvanecen en lo más visible que lo visible: la obscenidad”, decía el comunicador y filósofo francés Jean Baudrillard, con quien coincido y sumo a otros asesinos del amor: la publicidad a repetición hasta alcanzar el vértigo, donde los cuerpos, cual objetos de consumo, se nutren de obesidad y simulada obsesión de placer no consumado, liberado del afecto que transmiten los estados de deseo y la sensibilidad del instante, que requieren las prácticas del amor.

El excesivo consumo de las promociones mediáticas, en plan sistemático de degradación de seres, deviene en que hablar sobre el amor adquiera un carácter subversivo para quienes lo sentimos y cristalizamos como acto de vida.

Después de celebrar orgonásticamente a Wilhelm Reich y su cultura sexual, entre los años 60 y 80, se suceden las prácticas publicitadas por el sistema reinante capitalista, adoptando sus fieles seguidores, cuanta tendencia se vende en oferta de shopping periférico, como las teorías de la resistencia sexual, eclectizando los datos: tantrismo, zen, karezza, coitus reservatus…y demasiado atento al cuidado extremo del cuerpo en su forma, no en contenido, deviene “cosa” acompañada de síntomas de angustia, depresión y desambiguación del ser.

A la palabra amor, deseo humildemente restituirle su sentido de vinculación total a un ser humano, fundada en el ineludible reconocimiento de la verdad, de ¡nuestra verdad! en un “alma y en un cuerpo”, que son el alma y el cuerpo de aquel ser al que amamos.

Al amor, que una inmensa mayoría de fanatizados, amargados impotentes, se han complacido en infligirle todo tipo de generalizaciones: amor filial, amor divino, amor a la patria, etc., para ocultar su incapacidad de amar.

El hombre goza aún de un mínimo de libertad para creer en su libertad. Algunos hombres somos dueños de nosotros, aún. Tan solo de nosotros depende elevarnos más allá de la cotidianeidad y del pasajero sentimiento de “cosa archivada”.

Pues entonces, despreciando todas las prohibiciones, sirvámonos de la vengadora arma del sentimiento, contra la bestialidad de todos los sujetos-objetos… y amemos.


Facebook/rosariovalcarcel/escritora

domingo, 15 de diciembre de 2013

ELIGE

Artículo enviado por Eduardo Sanguinetti, 
Filósofo Rioplatense

Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor enorme, en el que verás toda la farsa 

mediática, que te degradará el cerebro. Elige lavadoras robóticas, coches 4X4 chatarra para los caminos que jamás

recorrerás. Elige equipo de música con orquesta incluída . Elige el smartphone de última generación con microndas 

inlcuído. Elige buena salud en la tienda de accesorios, colesterol bajo pastillas y seguro dental, para dibujarte una sonrisa que 

venderá tus bondades patinadas Elige una  hipoteca On Line, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, tele-concursos, 

comida basura, niños atomizados, paseos por el parque artificial de tus sueños de 

country periférico. Elige tú jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantemente

confeccionados para otros, navidades en familia clánica y regalos que te hagan olvidar que Santa Claus no existe,

 planes de pensiones fantasmas, desgravación. Elige a tú verdugo en las elecciones que se celebran

 "religiosamente" cada cuatro años. Elige tu futuro con seguro de muerte...elige ser un dron...Saludos a los que 

eligieron la libertad y un sendero angosto por el que transitan, sin prisas y con ánimos de ser sentido.

facebook/rosariovalcarcel/escritora