miércoles, 4 de diciembre de 2013

CLUB DE LAS POETAS MUERTAS EN EL MUSEO DOMINGO RIVERO

El pasado día 3 de diciembre en el Museo Poeta Domingo Rivero se rindió un homenaje a nuestras poetas fallecidas, a esas que siempre estarán con nosotros.

Coordinado por María del Pino Berbel todos los participantes leímos un breve curriculum  sobre la vida y la obra de poetas canarias. Y como el poeta vive en su poesía leímos un poema de cada una de ellas, nos acercamos a sus pensamientos, a la pasión y a la esperanza de un mundo mejor. 

El amor todo lo excusa, / lo cree todo, todo lo espera, todo lo tolera, el amor no pasa jamás. (Himno al amor , S. Pablo)

FERNANDA SILIUTO BRIGANTY (La Laguna, Tenerife, 1834 – Puerto de la Cruz, Tenerife, 1859). Romántica en vida y obra. Falleció en el ex convento de Santo Domingo. En la partida de defunción se lee: "falleció día 23/04/1859... (...) y no recibió los Santos Sacramentos.



Su novio se va a las Américas en busca de fortuna y ella romántica en vida y obra al verse sola, ingresa a vivir en el convento. Ella estaba enamorada. Él no volvió.


¿Falleció o se suicidó?  No se descarta la posibilidad de un suicidio porque padecía también mal de amores. Sus restos fueron hallados por las monjas y amortajado con el traje de novia que había confeccionado para las deseadas nupcias con su primo. Sus poemas nunca se publicaron en formato libro.



                A UNA NUBE

            ¡Nube errante, nube errante

            que al cruzar en raudo vuelo

tiendes tu velo flotante

sobre el claro azul del cielo!

¡Fueran cual tú las sombrías
nubes que eternas se mecen
en el cielo de mis días
y que mi senda oscurecen.
¡Del sol las rubias guedejas
sólo ocultas un instante,
y para siempre te alejas,
nube errante, nube errante!

Mientras cual fúnebre manto,
cual señal de eterno duelo,
las contemplo con espanto,
siempre flotando en mi cielo.

Cielo en que triste fulgura,
cual sol de la vida mía
la estrella de desventura
que llaman Melancolía.


¡Y si levísimos rastros
dejas ¡oh nube!, al pasar,
y como antes los astros
de nuevo se ven brillar!

Y ¡ay! En mi cielo se placen
esas nubes tristemente…
¡O si se alejan lo hacen
tan lenta, tan lentamente!

Y en el pobre pecho mío,
que suspira por amor,
dejan un velo sombrío,
sombrío como el dolor.

Dejan en mí un desaliento
y una congoja, un afán…
que ignoro si es más tormento,
si vienen o si se van.
Por eso, al ver que los cielos
recorres, digo anhelante:
“Fueran como tú mis duelos,
Nube errante, nube errante”.

Intervinieron  Chicha Reina Jiménez, Albertine Orleans, Orlando Rodríguez Cabrera, Rosario Valcárcel, Guadalupe Martín Santana, Teresa García, Antonio Luis González Pérez, Alicia Llarena, Santiago Gil, Isabel Guerra García, Astrid Ramos, Leonilo Molina Ramírez, Olivia Falcón, Macu Vidal, José Miguel Junco, Blanca Brescia, Javier Cabrera, Jorge Miranda, Margarita Ojeda, Noel Olivares, Isabel Padilla Santervaz, Teca Barreiro, Elsa López, Pepa Aurora, Juan Francisco González-Díaz, Félix Martín Arencibia, Purina Santana, Antonio Arroyo Silva, Aquiles García Brito, Antonio Luis González Hernández y Guillermo Bueno Marrero.


Gracias Berbel. Un acto emotivo lleno de ternura
Fotos de Miguel Antonio Hernández

facebook/rosariovalcarcel/escritora