sábado, 30 de noviembre de 2013

ALMUDENA GRANDES "LA LITERATURA ERÓTICA SE HA MUERTO DE ÉXITO"

artículo tomado de El Comercio.com

 Corría el año 1989. La escritora española Almudena Grandes publicó la novela Las edades de Lulú. La trama: una quinceañera se inicia sexualmente. Más tarde se introduce en tríos, variantes de sadomasoquismo y homosexualismo. 
Grandes tenía 29 años y un modesto trabajo como redactora en una editorial. Ganaba poco. El repentino éxito en ventas de su libro (sólo en España se vendieron alrededor de un millón de ejemplares) hizo que replanteara su vida, que se hiciera escritora. Pese a la acogida comercial que tuvo su obra, la crítica no le restó valor literario; algo que no suele pasar. Logradas imágenes sexuales que provocaron aplausos tan incandescentes como las escenas de cama de Lulú.

Debut y despedida. En adelante, Grandes no escribió otra obra exclusivamente erótica. Abrió el abanico a otros géneros. Sin embargo, sus posteriores libros no han podido evitar, aunque sea en breves párrafos, insertar extractos sexuales con el mismo rigor veinteañero.

Grandes es una de las invitadas de la Feria del Libro, Arte y Erotismo, que se inauguró el último jueves en Guayaquil y continuará hasta el próximo 15 de octubre.

Las edades de Lulú fue publicada poco después del fin del franquismo. ¿Un libro erótico fue una respuesta política a los rezagos que quedaban de la dictadura?

Sí. Los jóvenes necesitábamos demostrar que vivir el sexo sin culpa era posible. Mi infancia transcurrió en un país donde la iglesia Católica formaba parte del Estado. Durante 37 años, los españoles habían vivido en un país donde el pecado era un delito, donde por besarte en la calle o por llevar minifalda te arrestaban, donde un hombre y una mujer no podían tomar un cuarto en un hotel si no demostraban que eran esposos. La represión sexual era tan fuerte como la política.
Pasaron de la censura sobre lo sexual a una actualidad en la que el erotismo es el género predilecto de las editoriales.

La literatura erótica se ha muerto de éxito. Antes tenía que ver con lo clandestino, con lo oscuro, con lo prohibido. Ahora ha aparecido una nueva modalidad de literatura erótica, que es la de consumo. Está dirigida a una capa muy amplia de la población que son las mujeres heterosexuales de mediana edad.

Si el campo de acción de la literatura erótica es lo clandestino, ¿tiene sentido el género en una actualidad en la que el sexo está socialmente aceptado en las letras? 

Ya no hace falta de la literatura erótica para hablar sobre sexo. El erotismo ya no necesita circular por los márgenes. Puede hacerlo por las avenidas principales. Pese a eso, el apogeo de determinadas formas de literatura eróticas, como (la novela) Cincuenta sombras de Grey, me parece un retroceso.

¿Por qué? ¿De qué valores estéticos carece esa novela?

Maneja la estructura de un cuento de hadas: idilio-conflicto-idilio. Una chica que no es guapa que enamora a un millonario guapísimo, que tiene un yate, un helicóptero. En España hay un chiste que tiene mucho éxito: "¿Por qué las chicas ven películas pornográficas? Para ver si al final de la historia, se casan". Cuando leí el final de Cincuenta sombras de Grey, y vi que se casan y tienen hijos, no lo podía creer. ¡Es el chiste español convertido en libro!

¿Sadomasoquismo rosa?

Es un sadomasoquismo light. El supuesto sádico no da miedo. Es un falso dominante.

¿Qué insumos hacen que un texto sea literatura erótica de calidad? 

Cualquier literatura tiene que cumplir con los requisitos de naturaleza emocional y de profundidad. La literatura tiene que ver con las preguntas, no con las respuestas. El problema de estos libros es que dan respuestas muy facilonas. Eso es nocivo para la literatura.
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