jueves, 26 de diciembre de 2013

¿EXISTE LA NINFOMANÍA?

El sexo es una cosa interesante pero no tiene una importancia decisiva. O sea es menos importante, desde el punto de vista fisiológico, que la defecación, Bukowski

Se cree que la ninfomanía puede suceder por el deseo placentero e indeliberado de obtener cuantiosos y variados orgasmos dando lugar al llamado furor uterino.

La Ninfomanía (ninfa del griego: nymp  lie: muchacha, joven mujer, esposa. Otros opinan que proviene del vocablo latino nympha, una palabra que se usaba para referirse a las diosas muy bellas y graciosas de un rango inferior, que poblaban los bosques, montañas y los ríos ofreciéndose con espontaneidad al deseo sexual de los hombres “hermosa doncella en la mitología griega” y manía “locura erótica” –hipergenitalidad-  “obsesión o anormalidad mental”. Insaciabilidad sicalíptica  de la mujer, en el pasado describía a toda mujer con propensión sexual, ya que estaba mal visto que alguna pudiera disfrutar del sexo.

Norbert Sillamy la define como una “exageración del apetito sexual en la mujer”.

En el lenguaje popular, se confundía frecuentemente este estado con el histerismo, quizás porque la encontramos sobre todo en las crisis de excitación psíquica. También se ha dicho que la ninfomanía, en ocasiones, suele estar ligada a un mal funcionamiento del sistema  hormonal o ser causa de angustia y de obsesiones cuando la mujer lucha contra sus deseos. (Diccionario de la Psicología. Barcelona, Ed. Plaza y Janes (2ª edición), 1970.

En 1878 el Dr. Tartenton en su libro titulado “Higiene de los órganos genitourinarios del hombre y de la mujer escribe textualmente: Esta enfermedad nerviosa específica de la mujer también es llamada furor uterino y se caracteriza por una tendencia irresistible a los placeres del amor. Esta enfermedad se reconoce por los siguientes síntomas: imaginación ardiente, deseos violentos, rostro pálido Y añade el texto: No es raro que la muerte llegue para terminar con estos horribles sufrimientos…
 
La satisfacción de los apetitos sexuales agravaba más el padecimiento en vez de aliviarlo, por eso se aconsejaba apartar a la paciente de toda causa de excitación. Incluso si era necesario secuestrarla o aislarla. Y para aliviarla usaban de tratamiento baños prolongados y medicamentos antiespasmódicos empleados a dosis elevadas.

Por su parte Krafft-Ebing publicó en 1906 su obra Psychopahia Sexualis donde manifiesta: “La ninfomanía crónica debilita la moral y lleva a ofensas de la decencia. Pobre del hombre que caiga en las manos de tan insaciable Mesalina pues sufrirá de pesada neurastenia e impotencia. Estas infortunadas mujeres diseminan el espíritu de la lujuria, desmoralizan a su entorno y se convierten en un peligro para los hombres jóvenes...
Ahora bien lo que está claro es que parece que las mujeres con este “problema” tienden a estar en la constante búsqueda del “amor verdadero” tienen inconformidad con la vida, inquietud y buscan vanamente la satisfacción en las personas que se cruzan por su camino. En los hombres la hipersexualidad se denomina Andromanía, para no confundir los términos.

Pero no hay que confundir promiscuidad con ninfomanía, debido a que la promiscuidad implica un pensamiento deliberado hacia actos sexuales, con o sin deseo sexual.

Menos mal que actualmente dentro del deseo sexual no hay medidas ni reglas. Porque lo que una persona podría considerar un deseo sexual “normal” para otras podría ser entendido como excesivo o bajo.
Se cree que un seis por ciento de  la población la padece, y que solo el dos por ciento de los afectados son mujeres.

Ya lo decía Freud: el pulso sexual domina las emociones. Y cada vez son más las celebridades que confiesan que pasan la mayor parte de sus minutos... intentando calmar sus terrenales instintos. Entre los casos más conocidos o famosos podríamos citar, Rob Lowe,  Joan Crawford, Sharon Stone… En el caso de Michael Douglas llegó a internarse para intentar corregir su sexualidad insaciable. Reconoció sufrir "impulsos incontrolables", y se sometió a rehabilitación en 1993.

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