martes, 23 de abril de 2013

¿DEBO DECIR CUALES BESOS PREFIERO?

¿Hay algo que elegir, amada?
Me das tus labios húmedos
y yo los agradezco.
Me los da hirviendo
y así los amo,
Cuán dulce es besar tus ojos
cuando arden, mueren,
esos ojos, fuente de mi pena
¡Y qué gran voluptuosidad
sobre tus mejillas,
tu cuello, tus hombros,
tus senos, de alabastro
marcado por tus besos, amarte.
¡Qué voluptuosidad,
las aguadas dagas de tu lengua…!
nuestras almas que fluyen penetrándose.
¡la una se deshace en la otra!
y mueren de deseo…  
¡Si tus besos se demoran
o si son furtivos,
si son suaves o mordientes,
mi muy amada,
todos los amo,
todos valen lo mismo para mí,
los tuyos, los mios!
¡Solo una cosa!
Nunca
me devuelvas el beso que te doy,
bésame siempre de otro modo,
que esto ha de ser un juego que siempre cambia.

Johannes Secundus o Janus Secundus (1511-1536) fue un poeta neolatino de origen holandés.
Secundus fue un autor prolífico, que en curso de su corta vida escribió varios libros de elegías, epigramas, odas,  cartas en verso y  así como varios escritos en prosa.
Su obra más importante y conocida fue el Liber basiorum o Libro de los besos, editado completo por primera vez en 1541. El Liber basiorum, también llamado simplemente Basia o Besos, es una breve colección de diecinueve poemas polimétricos, en los que el poeta trata el tema de los besos. LosBasia son en gran parte imitaciones de los poemas de Catulo.

CATULO, Basia mille: dame mil besos...

(...) Los soles se ocultan, y pueden aparecer de nuevo;
pero cuando nuestra efímera luz se esconde
la noche es para siempre,
y el sueño, eterno (...)

Preciosos poemas sobre los besos  aunque  J. B. Bouvier escribió: “Los besos motivados por la pasión, dados o recibidos, entre personas del mismo o de distinto sexo, son pecados mortales.

Y lo peor fue que los besos se ilegalizaron en la Inglaterra 1439, como método para controlar la propagación de enfermedades de contacto físico.

Y lo más curioso es lo que apunta L. Alonso Tejada ¿Es pecado besar?

 Un beso ligero, sin apasionamiento ni morosidad, sin conmoción orgánica, no será de ordinario pecado mortal. Pero el beso puede ser una satisfacción y deleite de la tendencia sexual… aunque en la joven besada pueda no darse ese desorden, lo experimenta el joven que la besa y ella peca por cooperar al pecado de aquel. Tal pecado  es si es ella la que besa. Conclusión: Guarde la joven estos cariños para el matrimonio. (La represión sexual en la España de Franco. Barcelona Ed. Luis de Caralt, 1977 pag. 74.

                                                           Menos mal que los tiempos y los pensamientos han cambiado...

Fotos: Obra de Klimt y retrato de Johannes Secundus.  

facebook/rosariovalcarcel/escritora;  www.rosariovalcarcel.com