La mujer tiene los mismos derechos
que los hombres. Yo no quiero a una mujer que esté solo en casa. Los hombres
senegaleses queremos que ellas también tengan trabajo y conocimiento",
afirma Abou. A su lado, Marie Louise le da la razón: En las universidades africanas hay muchas mujeres, ya es una realidad. Entrevista realizada en un encuentro que se
celebró en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria entre universidades
africanas y españolas.
África
es un continente desconocido e ignorado en muchas de sus facetas y su
literatura también.
Sin
embargo los escritores africanos encierran una riqueza cultural un lirismo, una
magia, una necesidad de contar, de transmitir y de crear su presente y su
pasado.
Sobre todo las mujeres, ellas quieren romper el silencio en el que estaban inmersas, poder expresarse mediante el texto escrito, porque como decía el poeta y político francés, Aimé Césaire, defensor de las raíces africanas: Ninguna raza tiene el monopolio de la belleza, de la inteligencia, de la fuerza…
En las últimas décadas las transformaciones estructurales en
África han llevado a las africanas a ser protagonistas y agentes económicas,
sociales y políticas de los cambios postcoloniales. Así cada vez menos se
percibe a la mujer africana como exóticas con prácticas ornamentales o como
objeto de ceremonias rituales.
La mujer africana juega un triple papel en la sociedad:
productivo, reproductivo y de administración de la familia y comunidad. Y hoy
ocupan puestos de responsabilidad en el continente, cosa que era reservada solo
para los hombres. En el nuevo contexto consigue día a día la supervivencia de
muchas familias. Su esforzada lucha se ha convertido en uno de los motores
económicos de la sociedad africana post colonial por no decir el principal. Su
aportación representa el 80‐85% de la economía en el África Negra.
Las mujeres están presentes en los trabajos sencillos y en
la economía informal, pero también en la vida pública, en cargos políticos,
administrativos y sociales… En el cine, detrás y delante de las cámaras, en los
parlamentos, en grandes empresas, en la administración, bancos, cooperativas,
movimientos reivindicativos, acciones políticas, lucha por la justicia y la
paz. Pero a pesar de toda esta labor hasta fechas muy recientes no han
comenzado a alcanzar el reconocimiento internacional que merecen.
Los primeros escritos realizados por mujeres son símbolos,
señales y mensajes, casi todos autobiográficos y la temática de los mismos son
acerca de las mujeres desde una perspectiva menos idealizada, más realista y
sumamente enriquecedora, giran alrededor de los problemas que las han asediado
y las asedian como la ablación del clítoris, que está extendida en los países
del Cuerno de África y en Somalia, Eritrea y Yibuti donde afecta al 90 por
ciento. Las violaciones, la falta de alimentos en algunos lugares, la
emigración. Temas que hablan del corazón humano, palabras, colores, su mundo
privado.
Pero poco a poco la escritura se convierte en un arma de
protesta que intenta transformar la realidad, los mitos occidentales acerca de
las sociedades africanas. Se va difuminando
esta visión falsa que, según la escritora ghanesa Ama Ata Aidoo, las consideraba como bestias de trabajo,
harapientas y rodeadas de hijos hambrientos. Se va perdiendo esa
perspectiva folklórica y de rituales explotado hasta la saciedad por el
turismo.
Pero la literatura africana en general, tanto escrita por
hombres como por mujeres mantiene la herencia literaria, los hallazgos
expresivos, los proverbios, las leyendas, la oralidad que indaga en temas como
la resistencia entre la tradición y la modernidad, el desarraigo de las
identidades, el exilio interior y geográfico y sobre todo la inserción de la
mujer en la vida social y cultural. Y para todo ello emplean el relato y la
poesía. No en vano a lo largo de la historia, poesía y música han sido dos
artes que han confluido inevitablemente. De hecho, el poeta senegalés Léopold
Sédar Senghor escribió:
La poesía llega a su
completa expresión cuando se convierte en canto: en palabra y en música
simultáneamente. Sociedades del
europeizado mundo occidental, han olvidado en su mayor parte, que la cultura
durante milenios ha sido oral y que de esta forma se han transmitido a lo
largo de generaciones los valores y la historia de los pueblos.
Lejos nos queda los narradores y poetas de la Edad Media
europea que en forma de juglares recorrían aldeas y pueblos llevando noticias,
poesía y música. Aunque los africanos siguen reencontrándose con sus orígenes a
través de la poesía, se reencuentran con los tiempos en que fue cantada y
bailada, como en Grecia, en Israel y, sobre todo, en el Egipto de los faraones.
Pero ¿por qué escriben las africanas? Según la opinión de Micere Mugo, profesor y poeta en Kenia, las
africanas escriben para romper el silencio en el que han estado sumidas tanto
tiempo y para acceder a una parcela de poder, ya que la escritura otorga poder
a la vez que mediante el acto social de escribir, la escritora pretende ser la
voz que represente a todas las mujeres del continente.
Para hablar sobre la emigración o sobre la mujer en el
Islam. Del papel de la mujer en la comunidad y la familia o acerca de la
condición humana, pero como reconoce la escritora Noo Saro-Wiwa. Cualquier buena narrativa se centra,
fundamentalmente, en la condición humana. Sin embargo, cada Estado y cultura
proporcionan un telón de fondo único.
Quizás, las mujeres africanas
escriben para no sentirse objeto pasivo de fuerzas sociales e imperativos masculinos
o porque han encontrado el secreto para transmitir el gran diálogo.
Fotos de: Emecheta Buchi, Ama Ata Aidoo, Tsitsi Dangaremba
Facebook/rosariovalcarcel/escritora.
