jueves, 24 de mayo de 2012

Remanso de Paz de Leandro Pinto



La familia nuclear es la catástrofe más terrible.   Harold Bloom

Es curioso pero cuando Leandro me llamó por teléfono para avisarme del día de la  presentación de su nuevo libro “Remanso de paz”, reparé enseguida que era viernes y trece, un día de mala suerte para las culturas anglosajonas, y confieso que le dije enseguida: -¿Te has dado cuenta que es un día de mal augurio por aquello del 13 y de los espíritus malignos…? Pero él muy ufano me contestó: -ah, pues entonces es el día perfecto para provocar la inquietud, el escalofrío o el desasosiego.

Y aquí estamos para presentar su segunda novela, editada por Anroart. Una novela que está estructurada en nueve capítulos y un epílogo final. Una novela en que Leandro Pinto introduce no varios personajes sino una saga familiar en el entorno rural, al modo de los grandes novelistas latinoamericanos.  Coloca nuestro autor como tema principal la familia Hornos, el sistema patriarcal y la endogamia y entremezcla sus historias personales y los hace confluir a todos en un punto común, en un lugar sin nombre, en un país quizás suramericano, en unas tierras de proporciones grandiosas, inexplorada robadas a los indios por D. Fortunato.

Fortunato, primer ocupante de la hacienda mató muchos indios que intentaban recuperar sus antiguos territorios, y con este precedente de usurpación y sangre se sentó una maldición casi bíblica. Pero Felix Hornos igual que en las ironías trágicas le puso por nombre a la hacienda, Remanso de Paz un título que ya indica la paradoja, la ironía, ya que el propio nombre adquirió un sentido distinto del que él pretendía.

Narra Leandro en esta segunda novela la degeneración progresiva de la familia Hornos, lo que une y desune a las familias, el amor, el odio. Propone un texto globalizador, escrita al estilo clásico, una historia rural de una hacienda “maldita” en la se cruzan ambiciones, los odios, las venganzas, el sexo, el adulterio, una carga de fatalismo y el afán de la destrucción humana.  

La dinastía ocupante representa el poder absoluto en una comunidad marcada por la ignorancia y la tiranía despiadada de los patrones.  

Una historia de tres generaciones ambientada en medio del desierto, en la soledad del ámbito rural. Una historia que son muchas historias, la de Félix y Josefa, la de sus hijos Julio y Alicia, Enrique y Mercedes y la de sus hijos Maximiliano, Santiago, el maquiavélico Tomás, Clarissa y Pablo. Una saga familiar con la fatalidad como centro y motor de la trama, en donde la diferencia entre ricos y pobres, señoras y criadas resultan abismales, en donde los espectros del pasado son una presencia inmensa y constante que los amenaza a cada instante. En donde las dos fuerzas psicológicas más poderosas: violencia y ambición están presentes a lo largo de toda la obra.

Un infierno encharcado por las bajas pasiones humanas.

Nuestro autor nos describe personajes dramáticos con sentimientos complejos, dominados por la ambición y el deseo sexual, y en el centro de todo este torbellino está el abuelo, el patriarca Félix Hornos, un personaje que se quiere liberar de si mismo, de su prisión que no es otra que la pobreza. Y cuando el destino le sonríe se tiene que enfrentar a situaciones familiares que lo superan. Ambiciones indomables que convierten paulatinamente el Remanso en las propias palabras del autor en un nido de fantasmas, en una casa habitada por nadie. Y leo unos párrafos.  

 -¿Quieres decirme quién demonios es esa fulana?

-preguntó su padre, sin levantar la vista del plato.

-Es una amiga. Tiene hambre.

-Félix le cogió la mano impidiéndole que siguiera sirviendo el plato.

-Yo no voy a  alimentar a tus amigas ¿entiendes?

Con toda la frialdad del mundo, Julio respondió:

-Está débil. No puede acostarse conmigo sin haber comido algo primero.

Y Félix le responde:

-¿Cómo te atreves a decir semejante cosa delante de tu madre desgraciado? ¡Lárgate de aquí!

Los términos empleados no dejan duda acerca de la agresividad que va creciendo dentro de Félix y simboliza la decadencia de sus valores como persona y como centro familiar.

Un tratamiento ciertamente cruel, pero es que en Felix Hornos y en su descendencia se encierran los conflictos y la  agresividad, el fanatismo.

Unos personajes que aparecen dominados por la codicia, que construyen su imperio a través de la violencia.  Porque los hombres de esta familia atormentados y solitarios son un pozo sin fondo de secretos tortuosos, e inconfesables pecados, de anhelos incestuosos, fratricidio, crímenes… No tienen medida todo sirve para logar el objetivo, incrementar su patrimonio, cueste lo que cueste, apropiarse de la finca sin límites morales.

El libro avanza hacia la consumación de la tragedia,  (la expiación por el fuego que arrasa con la memoria de cuantos allí vivieron) No voy a decirles para no romper esa fuerza y esa magia que el autor logra alcanzar con la fatídica saga. 

Leandro Pinto ha escrito seis novelas, de las cuales cuatro están aun inéditas, y un libro de relatos, con el terror psicológico como telón de fondo.

Porque nuestro narrador es un estudioso de las actitudes negativas de la vida. Y sabe llegar a esos ámbitos oscuros y perversos de la mente humana, manejarlos y dosificar su misterio.  Por eso hoy, felicito a Leandro. Y a ustedes  les recomiendo que no se pierdan la lectura de esta saga familiar el festín literario en el que se entremezclan como ya hemos dicho la ambición y la violencia. Que no se pierdan la lectura de “Remanso de paz”.