miércoles, 11 de julio de 2012

Moby Dick en Las Canteras Beach" artículo de D. Antonio Cabrera Perera


 artículo envíado por D. Antonio Cabrera Perera.
A lo largo de mis cincuenta años como profesor en el Instituto, en la Escuela del Magisterio y finalmente en la Universidad, he tenido infinidad de alumnos, muchos de ellos muy inteligentes, pero como alguien decía que en la huerta del Señor hay de todo, ha habido una gran variedad de tipos y personajes; pero lo que puedo asegurar es que todos ellos han sido buenísimas personas y sobre todo unos seres que le han dado sentido a mi vida. Por lo cual no sólo me siento muy satisfecho sino sobre todo  muy agradecido a todos ellos.
La vida nos ha ido separando y cada uno se ha ido incorporando a su puesto de trabajo, pero nunca he dejado de tener relación amistosa con ellos y solemos encontrarnos alguna vez y cambiamos impresiones de cómo nos ha ido tratando la vida. Y así he podido comprobar que la gran mayoría supieron asimilar mis consejos y muchos han seguido algunos de los derroteros que yo marcaba en mis clases.
Sé que  mis explicaciones de Lengua y Literatura han impactado en ellos  y que no han desoído mis consejos. De mis clases (cosa que me satisface enormemente) han salido muchos lectores, algunos muy empedernidos e incluso algunos (y me atrevo a asegurar que son bastantes) se han dedicado a hacer ellos mismos Literatura.  Conozco a un grupo muy numeroso que se han dedicado a la poesía, otros que   han probado por el  mundo de la prosa (la novela o el ensayo), alguien que se ha aventurado en el ámbito del periodismo, de la radio  o de la televisión y hasta hay alguno que ha probado con el teatro.
Los nombres de muchos de ellos son muy familiares a todos a quienes les gusta la buena literatura, pero que no me atrevo a citarlos, por no sentar una base de favoritismo, si es que lo hiciera y se me olvidara alguno.
Sin embargo hoy llega a mis manos una nueva novela de una  de mis destacadas alumnas, Rosario Valcárcel, y no me resisto a pasar por alto la buena impresión que me ha causado su novela Moby Dick en las Canteras Beach. Creo que esta novela es la sexta obra de Rosario. Recuerdo la primera de ellas: La Peña de la Vieja y otros relatos, que es una especie de homenaje al mar de su infancia.
Con sus libros Del amor y las pasiones, El séptimo cielo  y Sexo, corazón y vida cambia de temática y nos lleva al mundo del erotismo, un tema que a muchos les parece escabroso, pero recordemos  que  en la literatura sánscrita, tenemos ya un libro magistral que a algunos escandalizó y que otros casi han querido tomarlo como guía en el mundo de la sexualidad: el Kamasutra. Contiene el libro un conjunto de reglas y normas ordenadas en forma de código que con frecuencia resultan obscenas. Pero el propio autor de este libro, Vatsyayana,  creía que el sexo por sí mismo no era malo, pero usado de manera frívola podría ser nefando.  Por tanto hay que separar lo erótico, que es artístico y lo pornográfico que suele ser de muy mal gusto y es rechazable.
Rosario Valcárcel en su reciente novela,  Moby Dick, vuele a retomar el tema en que nos trae recuerdos de su infancia. Para ello se inventa un personaje central, María Teresa y  su novio José Antonio en quien van a prender los celos por culpa de otro de los protagonistas reales de la obra.
Nos dice la autora que la película de Moby Dick ha quedado para siempre en la historia de nuestras islas y en el panorama cinematográfico.
Va regando el libro de recuerdos infantiles en los que podemos percibir cómo se vivía, cómo fue el final de esa ciudad pueblerina, que empezaba a entrar en la modernidad con la llegada del turismo.
La novela se basa en una bipolaridad, con su principal protagonista, la ballena, por la que Rosario siente una “fascinación indescriptible” y en  su admiración por los grandes protagonistas de la película, John Huston y sobre todo Gregory Peck.
Creo que vale mucho la pena meterse en  la agradable empresa de leer esta novela, pues se hará con una gran facilidad, con sumo gusto y se revivirá la situación y la casi revolución que produjo en la ciudad el rodaje de este filme. Recuerdo que durante  ese tiempo yo estaba en Madrid enfrascado en mis estudios universitarios, y que lo escasísimo que pude vivir de todo este acontecimiento fue exactamente en los quince días de vacaciones en la Navidad de 1954, en que un día, paseando por la playa de las Canteras vi a lo lejos, detrás de la barra, un barco velero y que la gente arracimada comentaba; allí está  Moby Dick.
Por eso no pude vivir de lleno el entusiasmo de mis paisanos, pues las vacaciones de Navidad eran muy cortas y a principio de enero tuve que regresar a la Universidad Central. Pero, gracias a Rosario Valcárcel, con la lectura de este libro  en que la autora describe con gran ilusión y entusiasmo esos recuerdos de su vida, que son historia de nuestra Ciudad, pude revivir la emoción de mis paisanos durante  aquella época y  participar de la alegría que todos vivieron en esos momentos.
Muchos ánimos a Rosario y a seguir adelante, que hay madera. Un abrazo.
 Antonio Cabrera Perera
www.rosariovalcarcel.com;   facebook/rosariovalcarcel/escritor