domingo, 15 de enero de 2017

MERYL STREEP, GALARDONADA

Por: Eduardo Sanguinetti, Filósofo
Meryl Streep, en la densa y rutinaria “Gala de los Globos de Oro”, recibió días pasados, el premio honorífico Cecil B. De Mille por toda su carrera… al momento de agradecer, lanzó un impecable discurso a favor de la diferencia y de la prensa. Discurso dirigido, aún sin mencionarlo, al presidente electo Donald Trump.
Discurso políticamente correcto, el de esta gran actriz, multifacética, sin dudarlo, prolífica y talentosa; lástima que no hizo extensivo su discurso al sistema neoliberal, excluyente, discriminador, genocida y sionista, como también al siniestro Hollywood, una de las usinas de la inteligencia yanky.


También pudo hacer extensivas sus palabras, tan sentidas, a las guerras neocoloniales que lleva a cabo Estados Unidos en las más diversas regiones del planeta; a las 27.000 bombas caídas en Siria, Irak, etc… durante el gobierno del Premio Nobel de la Paz: Barack Obama; a la adhesión de Hillary Clinton a invadir Libia y el genocidio devenido en astutos mecanismos de espionaje que Julian Assange en WikiLeaks deja al desnudo, así como a las corrupciones y estafas del poder junto con los negociados de corporaciones mediáticas que entregan fábulas de lo que jamás ha acontecido… Ah! Y a la cárcel de Guantánamo y a los terroristas instalados en la atroz guerra de Siria y demás atrocidades.
Las multinacionales dominan el mundo. No sé si son las sombras o las imágenes las que nos ocultan la realidad. Podemos discutir sobre el tema infinitamente, lo cierto es que hemos perdido capacidad crítica para analizar lo que pasa en el mundo… la expresión del actor Viggo Mortensen, de Mel Gibson y de otros presentes en dicha ceremonia que no aplaudieron. Artistas talentosos, con un modo de ser muy claro y sin condicionamientos, como los demuestran sus trayectorias y una filosofía de vida humanista, no dudo que hubieran denunciado al sistema todo, una apología de Hollywood es una desmesura, a pesar de los tan gratos momentos que nos han dado en nuestra vida. Insisto, el sistema está en jaque y no por Trump, que es la “cola de lagartija”, no llegó al poder por nada, sin apoyo de toda la prensa yanky habría que cuestionar al sistema. ¿Qué ocurrió? ¿Qué ocurre en Argentina? ¿Qué acontece en el mundo?
Todos los días desaparecen especies animales y vegetales, idiomas, oficios. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Cada día hay una minoría que sabe más y una mayoría que sabe menos. La ignorancia se expande de forma aterradora.
EEUU se replica en actitudes atroces y canallescas a lo largo de su historia, con presidentes de todo tipo y color, apuntalado por corporaciones mediáticas que justifican lo injustificable.
“Todos los que estamos en esta sala pertenecemos a dos de los sectores más vilipendiados, extranjeros y prensa”, comenzó su disertación Meryl Streep. Ensalzó el cosmopolitismo del cine, repasando rápidamente a algunos de los actores que han nacido fuera de Estados Unidos. A lo que agregó que Hollywood “está lleno de extranjeros, de forasteros”.
Streep también abogó por la necesidad de un periodismo fuerte e independiente: “Necesitamos que la prensa defienda y saque a la luz todas las historias, que hagan que los poderosos respondan por sus actos. Todos tenemos que apoyar a nuestros periodistas porque los vamos a necesitar”… sin dudas, nadie puede disentir con lo que ha manifestado esta actriz estupenda, pero me pregunto ¿por qué no lanzó estas palabras en gobiernos de Bush, Clinton, Obama, cuando la prensa fue cómplice de las atrocidades cometidas por esos gobiernos, elegidos por el pueblo de dicha nación? ¿Recién cae en la cuenta del peligro de la desinformación a la que estamos expuestos, nosotros ciudadanos sin pantalla y sin libertad de expresión en las macrocorporaciones de medios al servicio del gobierno de turno?
Meryl Streep tiene idea de la eficacia escatológica de las imágenes que día a día presentan los medios audiovisuales, de accidentes ‘anunciados’, homicidios a repetición, violaciones en serie, genocidios amparados por organismos disfuncionales, que con frases torpes y simuladas de funcionarios y periodistas intentan decir “algo” acerca de los luctuosos sucesos que se proyectan sin cesar de las imágenes del desastre del día.
A mi entender, la información debe ejercerse desde la dialéctica, acompañada de la imagen de quien la ejerce en discurso, en contenido, y esta debe estar sujeta a un monitoreo que pueda ser clasificable en términos de veracidad, falsedad, credibilidad, precisión etc., pero debe evaluarse. Al informar, no lo dudo, debemos decir algo y a la vez evaluar lo que decimos.
Frente a esta situación de bajas defensas para pueblos enajenados en lo referente a “lo político”, a “lo social”, a “lo cultural”, hago responsables a los medios de comunicación y a quienes los dirigen desde la esfera privada y pública de sub-informar a sus espectadores incautos, con información patéticamente idéntica en su tratamiento, caminando el sendero de discriminación aberrante al conocimiento y a la inteligencia, ocultando información de cables de noticias que no son ofrecidas a una platea anestesiada. Por supuesto, deviene de lo manifestado que dicha discriminación recae sobre quienes están dotados de estas cualidades.
No hay dudas de que “la coartada de la democracia” en el cosmos consumista es una lógica cultural demasiado manifiesta en una comunidad materialista, similar a los candidatos en oferta de “liquidación”, que hacen pasar el consumo de objetos innecesarios, por una ‘función social democrática’ indispensable para seguir viviendo en este mundo.
La formación de la opinión pública debe ser mejorada de inmediato, mi condición de ser que transita esta existencia lo exige… y utilizando esa misma “tekné”. Padres, centros de educación y periodismo valiente y capaz -hoy en fuga- deben rediseñar su camino en resistencia a la estupidez reinante y la impunidad instalada en lo referente a los ilícitos perpetrados por el poder y que llevan un estado de caos en el que el pueblo es víctima y cómplice pasivo de un tiempo en que la simulación y la mentira los llevaron por consiguiente a una moral de esclavos.
Meryl Streep, actriz multipremiada, no dudo, sabe muy bien que a los poderosos del mundo, multinacionales, transnacionales, no les importa demasiado agradar a la opinión pública, obsesión de los políticos de barricada. Ya no precisan seducir al electorado servil, van a lo esencial para ellos: ¿cómo administrar las ganancias?, ¿cómo obtenerlas?, ¿cómo manipular la “gran” empresa planetaria en beneficio de la deidad suprema de este sistema genocida: el dinero?

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