domingo, 29 de enero de 2017

TRUMP "MALEDETTO"

Por: Eduardo Sanguinetti, Filósofo
Donald Trump, “el aceitoso”, ha derrotado en elecciones a Hillary Clinton, CNN, NBC, Hollywood… ¿Qué ha ocurrido?, un hombre en pugna contra el establishment, contra la globalización y los medios corporativos de prensa que no cesan de publicar notas pueriles acerca de este “presidente maledetto”.
Hasta el conocido de Mujica, el multimillonario, especulador financiero, fumigador, cannabis for export, de origen húngaro George Soros (en húngaro: Soros György y nacido como Schwartz Gyôorgy), partidario de Hillary Clinton, la “curiosa”, parece ha hecho trato con 56 de las empresas de la Marcha de las Mujeres, realizada al día siguiente de la ceremonia presidencial, cuando Donald Trump fue ungido como 45º presidente de Estados Unidos de Norte América.
Multitudinaria manifestación, sin dudas, pero en absoluto espontánea. La sponsoreada Marcha de las Mujeres contra el nuevo presidente ha sido una movilización feminista, que clamaba por los derechos de las minorías y los débiles, excepción hecha de los más indefensos e inocentes: los niños en el vientre materno. Significativamente, las organizadoras no permitieron a las pro-vida participar de la Marcha. Se puede protestar contra Trump, y se puede ser feminista, pero con la condición de que no se defienda la vida del nasciturus.
Desde nuestra Latinoamérica mestiza no dejaron de oírse los lamentos y pedido de “socorro”, de presidentes, expresidentes, funcionarios, intelectuales de la más rancia izquierda neoliberal, modelos de pasarela, actrices “todo terreno”, actorcitos, en fin, toda la fauna parásita que conforma la élite vernácula de “celebrities” latinoamericana, tan alejada de los reales y concretos problemas que aquejan a los pueblos del continente, colonizado y siguiendo tendencias ajenas a nuestras tradiciones y culturas.
Nadie que conoce a Estados Unidos, ignora que Trump llevaría a cabo todas las promesas de campaña, como la atroz construcción del muro que separará a su país de Latinoamérica, sumado a un giro brutal en los acuerdos comerciales y nuevos pactos con naciones del planeta.
Latinoamericanos, ha llegado nuestra hora, dejar de hablar de Trump y enfrentar este tiempo, donde no somos bienvenidos en EEUU, nosotros, ni nuestro idioma, ni nuestras tradiciones, ya de por si degradadas hace tiempo. ¿No deseábamos dejar de ser colonizados? Bien, el primer paso debería ser poner en funcionamiento los disfuncionales Organismos en estado de letargo, compuestos por naciones de nuestra región, con miras de conformar los Estados Unidos de Sur América, la tan proclamada “Patria Grande”.
América Latina no es ni fue jamás una nación constituida basada en la unión de las naciones que la conforman, fundamentados en fines y principios socialistas.
Hago la salvedad de que el único que lo ha manifestado y legitimado en acto, hasta su muerte, fue el glorioso Ernesto Che Guevara, referente ineludible del hombre que con valor, capacidad y coraje, supo ser muy claro en la exposición de sus ideas socialistas.
Sin dar lugar a dudas, afirmo que ningún movimiento o partido político que aspire a representar a su pueblo puede negarse a esta afirmación que hago desde la convicción y el hartazgo de tanto simulacro puesto en acto en nuestra historia, que está siendo eliminada día a día, por gobiernos simuladores y mentirosos y sobre todo hoy, ante la irrupción de una revolución que se ha instalado en el mundo, ¿o no se está produciendo con Trump y sus medidas concretas y reales un giro de 180º en la relación de naciones?
La fragmentación y balcanización de América Latina es la esencial y puntual razón, un prerrequisito, para que el imperialismo siga existiendo en estas tierras, devastando nuestras tradiciones, nuestras culturas en franca desaparición e imponiendo su política de vasallaje y esclavitud, implementada por las multinacionales de tendencia neoliberal, que pareciera tienen sitio de honor en nuestros territorios y nuestras comunidades.
En consecuencia, quien se niega a considerar el problema de la división y fragmentación de nuestra América Latina, en naciones divorciadas y a veces enfrentadas, engaña a su pueblo, muchas veces ya cansado de tanta farsa y temeroso de los poderes.
Los mandatarios de las naciones que componen esta América Latina tan castigada y bastardeada, deben llevar a cabo, hoy más que nunca, el prodigio de conformar una sola nación, por cuya constitución debemos luchar con una dialéctica clara y sin dobleces, pues quien no lo haga desde su puesto de mandatario, estará colaborando para perpetuar la presencia de la peste neoliberal… hoy representada por un presidente de neto perfil fascistoide, en su discurso, y sus actos de gobierno inmediatos va cristalizándolo, sin pausa ni espera.
Un drama puede estar gestándose. El conflicto de la diferencia que ya instalado, hoy se potencia, en generaciones que se acusan mutuamente, se está dando a nivel planetario, no podemos dejar de tomar posición conciliadora pues la atrozmente afamada “Grieta” es una realidad atroz, que ataca todos los principios de relación.
El poder omnívoro y genocida produce la fisura, el desmembramiento, la ruptura, devenidos en confrontaciones, con “amargas victorias”, donde sigue habiendo esclavos, derrotados y muertos. La principal causa de mortandad en el mundo sigue siendo el hambre, cobra más vidas que el sida, la tuberculosis y la malaria juntas. ¿Algo ha modificado su rumbo?, ¿la humanidad ha podido salir de su estado presocial? Las tendencias filosóficas, los pensamientos de geniales hombres que han vivido en este mundo, son sólo vagos recuerdos de un pasado que pareciera nunca ha tenido lugar.
La prensa es deshonesta, según Trump. No me resulta novedoso, basta leer cualquier pasquín para darse cuenta de qué manera se manipula con la verdad de los hechos, de qué manera se construye una reputación, como también se la destruye, lanzando una noticia falsa… me refiero desde un romance inventado de modelo en leve ascenso con empresario ricachón, intentando cotizar en mundillo farandulezco de Nirvana siliconado, hasta un affaire político que jamás tuvo lugar, o a un presidente que le suman dones inexistentes, siempre viene bien inventar la figura de un héroe y si es construido en las usinas de la inteligencia mucho mejor, tienen un funcional por siempre. Este juego de espejos lacanianos, donde ya nadie sabe quién mira a quién, ha dado espacio a un futuro demasiado difuso y apocalíptico de manera muy concreta.
Los “grandes principios” que han tenidos su sitial de honor en el pasado, se han vuelto moneda falaz y maleable en un mundo donde los valores humanísticos se derrumban sin alternativa posible.