domingo, 2 de abril de 2017

POESÍA Y NARRATIVA, BALBINA RIVERO

Conocí a Balbina Rivero, hace ya bastantes años cuando el azar nos sorprendió en Santa Cruz de Tenerife. Ella se nos acercó y muy animada nos habló de algunos libros que había publicado y de sus proyectos literarios, del hecho de escribir. Así fue como empezó nuestra amistad. No la conocíamos, pero a partir de aquel día nos tropezamos con mucha frecuencia con un nuevo libro que tanto puede ser para niños como para adultos o nos envía su último libro de poemas, como el que presentamos hoy  “Poemas al viento”


Un libro de poesía publicado en el 2014 por la editorial “Escritura entre las nubes” que tiene el aroma de la sencillez y la espontaneidad, la actitud creativa del conocimiento y la estética que, comparte con el lector en sus poemas sobre las despedidas, la religión, la muerte, las letanías y las plegarias con una dosis de espiritualidad. Comparte también la amistad, el amor o el erotismo como podemos escuchar en el poema “Queja a Afrodita” en el que Balbina invoca las deidades del sueño, los seres inmemoriales:

¡Ay, Afrodita! Tu hijo, ese inquieto y caprichoso niño,
el que tiene las alas llenas de vino y las flechas oxidadas,
corrígele y que no me torture, no quiero sufrir más
este desasosiego nocturno ni sufrir impaciente los días.
Me prometió un  tálamo para compartir con mi otra mitad
que de celos sufre por mí y retenido lo tiene, alejado.
No creas que solo él sufre por Psique.
...Sabes bien que el corazón no sabe, no ve, no comprende…
La voluptuosidad me embarga y espero bajo el manzano,
ansiosa, la llegada de mi amado
espero sus caricias tantas veces degustadas.
Mi perfume le señalará el camino hasta llegar a mí

Un poema que fue premiado con un accésit en el certamen de Poesía erótica. Canarias 2013 coordinado por Juan Francisco González Díaz y Aquiles García Brito y que tuve el placer de formar parte del Jurado y realizar el prólogo del libro titulado Poesía Erótica Canaria, que publica Ediciones Ciudad Galdós.

“Poemas al viento” tiene el aroma de esa poesía de la cotidianidad, de la experiencia en la que la autora incide con intención de transformarla. Tiene el aroma de la poesía de las relaciones entre las palabras y los seres que la rodean, de los lugares comunes, del mundo. Por lo que podemos decir que es una poeta inquieta y soñadora en medio de las realidades humanas y de su circunstancia. Una poeta siempre en constante experimentación, capaz de entusiasmar a un público amplio.

Una escritora que alterna poesía y narrativa. En este último género recrea la figura de Beneharo y se incorpora al tratamiento novelesco de los mitos canarios; cada isla tiene su personaje. Doramas en Gran Canaria o Tanausú en La Palma. En el caso de Beneharo, mencey de Anaga, se trata de un héroe que según la tradición prefiere el suicidio frente al sometimiento a los conquistadores castellanos. De este modo practica el mismo ritual que Tanausú o que los últimos resistentes en Gran Canaria, que al grito de ¡Atis Tirma! Se arrojan al vacío.

Beneharo es, según Balbina Rivero, “un valiente que no se dejó doblegar por el conquistador”, y con la conquista lucha consigo mismo para aceptar propuestas de los conquistadores que van en contra de su voluntad. Era un “hombre sensible, amante de la tierra y del contacto con la naturaleza, con la que vive en una especie de simbiosis, y presiente que algo va a acaecer.” Y nos añade la escritora que el mencey fue bautizado como Fernando de Anaga, desterrado en Arguinenín, y enterrado en Gran Canaria.

Sin embargo, popularmente, se ha creído que Beneharo se despeñó para no caer cautivo cuando el adelantado Alonso Fernández de Lugo invadió Tenerife, pero este error parte de la recreación literaria que hizo el poeta Antonio de Viana, poema que inspiró a autores posteriores como Viera y Clavijo, y Ramón Gil Roldán, que sirvió de base a la Cantata del Mencey Loco, de los Sabandeños.

Para el doctor Alvarez  Delgado, quien fuera catedrático de Latín en la Universidad de La Laguna, historiador y humanista, Beneharo fue una invención del poeta Viana, del mismo modo que el vocablo Tamarán para designar a la isla de Gran Canaria fue también una creación literaria del siglo XIX, una invención de Manuel de Osuna Saviñón recogida en 1844. Lo cierto es que a  través de la historia de la literatura canaria se estructura un tipo de creaciones basadas en tópicos y contradicciones, leyendas tejidas a los largo de los siglos sobre la historia de Canarias.

Ahora Balbina Rivero nos plantea en “Beneharo, mencey de Anaga. Fin del mito”, temas como creencias, costumbres, a veces se adentra en la fantasía otras se ajusta a la realidad. En un relato que divide en una veintena de capítulos cortos en el que nos va narrando desde las costumbres de un pueblo, a los preparativos para la batalla o la muerte de Bencomo. Una novela corta que tiene como eje central a Beneharo. En definitiva un libro que con polémica o sin ella Balbina Rivero rescata al heróe, al mencey de Anaga.


Un libro que nos permite fomentar la lectura y el aprecio por uno de los mitos de Canarias. Beneharo, mencey de Anaga

Foto Balbina Rivero con Rosario Valcárcel en el Museo Domingo Rivero

facebook/rosariovalcarcel