jueves, 27 de septiembre de 2012

Una poeta, Teca Barreiro

Hace ya unos años que conocí a Teca Barreiro Llorente. Pero la primera vez que la oí recitar un poema fue con motivo de la presentación del número II de la revista de la Asociación Canaria de Escritores, Insularia,  aquel día, ella leyó el poema “Encuentro con el pasado” Y debo confesar que me impactó su forma de leer poesía, el timbre de su voz, español- portugués, la expresión, el tono con el que pronunciaba cada palabra, el entusiasmo, la atmósfera. Cómo era capaz de crear el fenómeno poético, parecía que estaba enamorada de la poesía.

A partir de aquel día, entablamos una amistad tanto con ella como con su marido Noel Olivares, poeta también, y de quien puedo decir, buen amigo. Una amistad  basada principalmente en la literatura. .Compartíamos de vez en cuando los mismos espacios y poco a poco comprendí que Teca también es un ser especial. Me contó que había nacido en Salvador de Bahía y que desde los años ochenta residía en Gran Canaria. Licenciada en psicología ejercía como terapeuta. También me reveló que para ella la poesía es comunicación, gestos cotidianos, contar acontecimientos, vivirlos y por qué no soñarlos.

Pero un día, la vida le presentó un aviso y tuvo que suspender su actividad profesional, dedicarse a acciones de tipo contemplativo. Y suele decir que “desde que corre menos siente que llega más lejos”. Oyéndola me hizo recordar a ese ese refrán que dice -que no hay mal que por bien no venga-,  porque este imprevisto le ha dado la oportunidad de realizar encuentros literarios, así como impartir talleres de escrituras a grupos de mujeres. Y tan a gusto se siente que se ha convertido en su actividad principal. 
Ha participado en proyectos literarios colectivos, tanto de relatos como de poesía, y ha colaborado en revistas con sus poemas. En la actualidad está gestionando la publicación de un poemario bilingüe: español-portugués.

 “Encuentro con el pasado”  Un poema de la nostalgia, del paso del tiempo, de la memoria.  
Porque Teca sabe recrear el estado poético almacenado en su memoria. Lo recuerda porque ella, como tod@s los poetas,  tiene una memoria capaz de albergar aquellos detalles que pasaron desapercibidos para otro. Y cuando lo recuerda, no evoca la vivencia en sí,  sino la conciencia soñadora, el paisaje interior y externo del recuerdo, que durante un tiempo ha permanecido en su memoria. Y con ese sentimiento ahonda en él y habita en su conocimiento, en el encuentro.  
Encuentro con el pasado

las raíces del ser se ocultan
tras la ventana rota
la vieja cortina
eclipsa la silueta del paisaje

Ir hasta el fondo del pasillo
de esquinas oscuras
sentir el miedo frío
en la carne distante
la herrumbre en las verjas
de los sueños olvidados
la niña tiembla de duda:
huir con los ojos cerrados
o sonreír a los fantasmas sin rostro.

El pasado es un circo
con payasos dormidos
y sin público
un sunami que inunda
la playa de algas secas
y viejas caracolas
nidos de mar petrificados
por la salitre del tiempo.

No hay vuelta atrás.

Encontro com o passado
As raízes do ser escóndem-se/ detrás de janela quebrada/ a velha cortina/ opaca silueta da paisagem/  
Ir até o fundo do corredor/ de esquinas escuras/ sentir o mêdo frío/ na carne distante/ a ferrugem nas grades/ dos sonhos esquecidos/ a menina treme de dúvida:/ fugir com olhos fechados/ ou sorrir aos fantasmas sem rosto/
O pasado é um circo/ com palhaços adormecidos/ e platéia vazía/ um sunami que inunda/ a praia de algas sêcas/  e caracóis envelhecidos/ ninhos de mar petrificados/ pela salitre do tempo/
nâo há volta a tras.           Salvador –Bahía-Brasil, mayo/2005

blog-rosariovalcarcel.blogspot.com;   www.rosariovalcarcel.com