domingo, 16 de febrero de 2014

FANTASÍA SEXUAL

Tómale después entre las manos
el miembro genital recién nacido,
al qual daba loores soberanos
poniéndole contino este apellido:
-¡O padre universal de los humanos
de quien tantas naciones an salido!
¡Tú solo das contento a las mugeres
y en ti se cifran todos sus plazeres!
Furiosamente a todas acometes,
y con mayor ardor a los doncellas,
entre las quales, quando te entremetes,
a la primera buelta triunphas dellas.
Tienes tanto dulçor quando te metes,
que aquel dolor que entonçes sienten ellas,
es puntilla del agro que se añade
al muy dulce manjar porque no enfade.
Entre casadas eres tan contino
que, si discretas son, nunca te dejan,
y aunque tengan hecho ya el camino
por más gustar se duelen y se quejan.
Mas como vienes luego y tomas tino,
y ellas mesmas la entrada te aparejan,
entras muy orgulloso y entonado
y sales muy humilde y despechado.
Viudas como yo, Dios sabe quántas
noches no duermen sin tu compañía,
de aquestas nunca vivo te levantas
por más que traygas brío y osadía.
Mas son sus artes y sus mañas tantas,
según se muestra por la mano mía,
que si cinqüenta veçes te marchitan
cinqüenta mil y más te resucitan.
Pues que quanto tú entras denodado
entre las debotísimas beatas,
donde encuentras un virgo remendado
que de solos tres golpes desbaratas.
Allí eres querido y regalado,
pues nunca das herida, que no matas,
y quando las matases desa suerte
sería darles vida con la muerte.
Tú das también el dote a muchas tristes
que huérfanas sus padres las dejaron,
y a las que están desnudas, tú las vistes
y a muchas das remedio que enfermaron.
Ninguna muger ay que no conquistes
y a las que de tus burlas se pribaron
más hazen con la gana y los deseos
que nosotras con obras y meneos.
Desde la mayor reyna hasta la esclava
ninguna muger ay que te aborrezca,
la ques autora no se muestra brava
y no porque desea que anochezca.
Aquella que mirarte rehusaba,
yo fiador que antes que amanezca
ella te ponga tal, aunqués muy sancta,
que llegues con los pies a la garganta.
¡O parte de quien naçe todo el todo,
herida sin lisión en la cabeça,
perdida por vençer del mismo modo
que vienes a perder la fortaleza!
Quien no te quiere, póngase de lodo
y pugne y vença a su naturaleza.
Sin quien no puedo ser, no quiero vida
ques vida violenta y aburrida,       Fray Melchor de la Serna, en El sueño de la viuda

Día a día, el campo de la sexualidad avanza a pasos gigantescos, tanto que la fantasía y la realidad algunas veces parece no tener límite.

Las fantasías sexuales son representaciones mentales creadas por el inconsciente de forma voluntaria o involuntaria. Comienza con la pubertad y suelen acompañar al ser humano durante toda su existencia. Freud las definió como “representaciones no destinadas a ejecutarse”. Quizás porque si se ejecutaran perderían el efecto estimulante que tienen, la magia. La idealización.  

Pero las tornas se han vuelto y es la mujer la que, contrariamente a lo que se pensaba en el pasado, también tiene fantasías y somete al hombre y de mutuo acuerdo con su pareja controla la fantasía sexual, ocupa su espíritu, convierte el sexo en ficción y al hombre en el objeto de deseo dominado.

La Fantasía de la dominación está a la orden del día en la canción y el videoclip, en la literatura erótica-amorosa y en las películas “normales”. Ya nadie se extraña de que la mujer represente esas invenciones, el misterio, su actitud agresiva y amenazante o que una joven ate a su compañero con unas esposas a las barras de la cama, como hizo Melanie Griffith en Algo Salvaje en el año 1986. 

La figura tradicional de la dominadora se ha vuelto familiar. Pero unos años antes, Franco Brogi Taviani realizó el guión y dirigió una película que sorprendió a la sociedad, una película que en España se llamó Las Perversiones de Wanda y recordemos como el caballero vienés conoce a Wanda y se casa con ella, una ama de casa excelente, todo lo contrario a la dominadora de La Venus de las pieles, producto de su fantasía.

Sin embargo él decide metamorfosear a esta insípida compañera, le hace firmar un contrato, y le exige que sacie la bestia que hay dentro de él, que desgarre su cuerpo con sesiones de humillación y flagelación… En fin, una comedia de un escritor que se obstina en querer satisfacer sus gustos sexuales a través de una mujer mediocre, completamente cerrada a su mundo imaginario.

Al mismo mundo y al mismo tema que ahora nos trae Roman Polanski en La venus de las pieles. Basada en la obra teatral de David Ives, retrata a una actriz Emmanuelle Seigner, que llega tarde a una audición para un director inclinado al masoquismo, Mathieu Amalric, desciende hasta su alma y escucha los placeres que bullen en su cerebro, sus confesiones. Se embarca en una encarnizada batalla de sexos.

Polanski ha vuelto a rodar con su esposa, Emmanuelle Seigner, ha vuelto a  hacer un cine provocador, una comedia, porque según él el mundo sufre un puritanismo cada vez más absurdo.

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