martes, 4 de febrero de 2014

JORGE CARRERA ANDRADE, y su poemario Mensaje a África.

 Poema XVI

Te amé mujer de manos laboriosas
creadoras del mundo de mis sueños.
Me trajiste la sal, la luz de las naranjas
un tiempo más dorado que un domingo sin nubes.
tus manos construyeron palacios en la niebla
terrestres paraísos amueblados
con espejos de cielo, armarios de tesoros.
Tus manos me ofrendaron las viandas y los frutos
del país de la dicha.
Tu amor fue más alado que el rocío
sobre un jardín del trópico.
Te amé, te amé mujer, mi dios doméstico
y te amaré hasta el día
en que se apague el fuego
y los últimos pájaros emigren para siempre,

Un poema amoroso de Carrera Andrade que nos habla del júbilo y la exaltación del poeta ante el cuerpo de la amada. Un poema entresacado del libro bilingüe: Mensaje a África/ Message a
 L´afrique.

Je t’ai aimée femme aux mains laborieuses
créatrices du monde de mes rêves.
Tu m’apportas le sel, la lumière et les oranges
un temps plus doré qu’un dimanche sans nuages.
Tes mains construisirent des palais dans la brume
de terrestres paradis meublés
de miroirs de ciel, d’armoires emplies de trésors.
Tes mains m’offrirent les mets et les fruits
du pays du bonheur.
Ton amour fut plus ailé que la rosée

sur un jardin des tropiques.
Je t’ai aimée, je t’ai aimée femme, mon dieu domestique
et je t’aimerai jusqu’au jour
où s’éteindra le feu
et les derniers oiseaux émigreront à jamais,

   MENSAJE A ÁFRICA
Inmensa hermana, escucho el palpitar terrestre
de tu gran corazón oculto en los tambores
hablando en un lenguaje aprendido de las rocas.
Sol, baobab, león: son signos protectores
de tu pueblo de polvo y de raíces
tu pueblo hecho de flores….


Sœur immense, j’écoute la palpitation terrestre
de ton grand cœur caché dans les tam-tams
parlant un langage appris dans les rochers.
Soleil, baobab, lion : signes protecteurs
De ton peuple de poussière et de racines
Ton peuple fait de fleurs…

Junto a esta necesidad por hablar desde lugares, también se hallaba aquella por dar a conocer esos espacios…

Jorge Carrera Andrade. Fue el “Neruda ecuatoriano” cuya obra se considera la superación del modernismo y la iniciación de las vanguardias en su país. Cosmopolita en su formación, trascendió ampliamente las fronteras locales y ejerció la traducción, el ensayo y la diplomacia. Estudió en la Facultad de Jurisprudencia de Quito, en la de Filosofía y Letras de Barcelona (España) y en la de Aix (Francia). Político y diplomático, fue secretario general del partido socialista ecuatoriano (1927-1928), secretario del Senado y del Congreso, cónsul de su país en Paita (Perú), El Havre (Francia), Yokohama (Japón) y San Francisco (EE. UU.); secretario de Embajada en Venezuela, ministro plenipotenciario en Gran Bretaña y delegado en la U.N.E.S.C.O.

Aunque desde los comienzos de su actividad literaria asimiló la estética de los movimientos vanguardistas de la época, nunca dejó de tomar como inspiración el espíritu y el paisaje de su tierra ecuatoriana ciudad natal Quito, a la que alguna vez la calificó como “capital de las nubes”... Su poesía está dotada del lirismo que nace del mestizaje entre dos mundos. Se embriaga de los detalles mínimos, de las cosas pequeñas, de lo auténtico.

En 1930 escribió Boletines de mar y tierra. El poema que da título al libro insiste en esta línea de impresiones metafóricas ligadas a la tierra.

En 1940 escribió Microgramas : miniaturas poéticas, en la cual adaptó el estilo de la poesía Haikú al español, el sentido trascendental, la vibración de la vida, la grandiosidad del mensaje de las cosas pequeñas. Usa como temática, la fauna, flora y folclore ecuatoriano, donde se demuestra una gran influencia del poeta Haikú Matsuo Basho.

GAVIOTA:
Ceja de espuma
de la ola del silencio.
Pañuelo de los naufragios.
Jeroglífico del cielo.

En 1945 apareció la recopilación de lo más destacado de su creación con el título de Registro del mundo, obra considerada como una de las más bellas muestras de la lírica hispanoamericana.
En 1955 abordó el campo histórico con la publicación de La Tierra Siempre es Verde, que trata sobre los 300 años que los españoles dominaron los territorios andinos del Ecuador actual.
Siempre estuvo agradecido a Francia y al preguntarle sobre “París no existe” Carrera confesó:

 Tendría que evocar la ciudad de París para señalar mis mejores momentos de plenitud. Allí encontré comprensión artística y editores para mis libros poéticos. Ejercité mis posibilidades de creación, publiqué muchas colaboraciones en revistas francesas y fundé un hogar…

En los años 1957 y 1959 publicó Hombre planetario, obra clave para entender la maduración de su palabra poética. La obra poética de Carrera Andrade expresa una estética de la percepción del mundo que va de lo grande a lo pequeño o del ser a las cosas.. Y en 1976, la Academia de La Lengua de Ecuador propone su candidatura al Nobel. Ese mismo año, el poeta publicó su Obra poética completa. Fue homenajeado oficialmente en 1977 cuando recibió el Premio Eugenio Espejo, galardón que le permitió disfrutar de la pública admiración de sus compatriotas.

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