miércoles, 4 de noviembre de 2015

SYLVIA PLATH CUMPLIRÍA HOY 83 AÑOS, vídeo 2 poemas, español-inglés

 “Canción de amor de la joven loca”
Cierro los ojos y el mundo muere;               

Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).


Las estrellas salen valseando en azul y rojo,

Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:

Escapan serafines y soldados de Satán:                          
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
Poema original en inglés:

“Mad Girl’s Love Song”
I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)
The stars go waltzing out in blue and red,
And arbitrary blackness gallops in:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I dreamed that you bewitched me into bed
And sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)
God topples from the sky, hell’s fires fade:
Exit seraphim and Satan’s men:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I dreamed that you bewitched me into bed
And sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)
God topples from the sky, hell’s fires fade:
Exit seraphim and Satan’s men:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I fancied you’d return the way you said,
But I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)
I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
(I think I made you up inside my head.)

“Espejo”

Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan
sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja.
De: “Cruzando el océano”


Traducción de Jesús Pardo
Poema original en inglés:
“Mirror”
I am silver and exact. I have no preconceptions.
What ever you see I swallow immediately
Just as it is, unmisted by love or dislike.
I am not cruel, only truthful—
The eye of a little god, four-cornered.
Most of the time I meditate on the opposite wall.
It is pink, with speckles. I have looked at it so long
I think it is a part of my heart. But it flickers.
Faces and darkness separate us over and over.
Now I am a lake. A woman bends over me,
Searching my reaches for what she really is.
Then she turns to those liars, the candles or the moon.
I see her back, and reflect it faithfully.
She rewards me with tears and an agitation of hands.
I am important to her. She comes and goes.
Each morning it is her face that replaces the darkness.
In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
Rises toward her day after day, like a terrible fish.

Sylvia Plath
La leyenda ha devorado a muchos escritores, en especial a aquellos con un final trágico. Las piedras en los bolsillos de Virginia Woolf, el haraquiri de Mishima, el paseo al mar de Alfonsina Storni... o la cabeza en el horno de Sylvia Plath.


Sylvia Plath nació en Boston, Estados Unidos, el 27 de octubre de 1932.
Junto a Anne Sexton, está reconocida como uno de las más importantes cultivadoras del conocido como género de la poesía confesional.
Sumida en una profunda depresión, enferma y con escasos recursos económicos, se suicidó asfixiándose con gas, en Primrose Hill, Londres, el 11 de febrero de 1963.
Está enterrada en el cementerio de Heptonstall, West Yorkshire.
Tras su muerte, Ted Hughes, que había sido su marido se encargó de la publicación de su poesía completa.