martes, 16 de febrero de 2016

Dos poemas, Wislawa Szymborska- Polonia


NADA DOS VECES
Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.
Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.
Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.
Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.
Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?
¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.
Sonrientes, abrazados,
intentemos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.

ESTOY DEMASIADO CERCA PARA QUE ÉL SUEÑE CONMIGO

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.

Wislawa Szymborska- Polonia
Traducción del polaco al español: Elzbieta Borkiewicz

Jestem za blisko, żeby mu się śnić.
Jestem za blisko, żeby mu się śnić.
Nie fruwam nad nim, nie uciekam mu
pod korzeniami drzew. Jestem za blisko.
Nie moim głosem śpiewa ryba w sieci.
Nie z mego palca toczy się pierścionek.
Jestem za blisko. Wielki dom się pali
beze mnie wołającej ratunku. Za blisko,
żeby na moim włosie dzwonił dzwon.
Za blisko, żebym mogła wejść jak gość,
przed którym rozsuwają się ściany.
Już nigdy po raz drugi nie umrę tak lekko,
tak bardzo poza ciałem, tak bezwiednie,
jak niegdys w jego śnie. Jestem za blisko,
za blisko. Słyszę syk
i widzę połyskliwą łuskę tego słowa,
znieruchomiała w objęciu. On śpi,
w tej chwili dostępniejszy widzianej raz w życiu
kasjerce wędrownego cyrku z jednym lwem
niż mnie leżącej obok.
Teraz to dla niej rosnie w nim dolina
rudolistna, zamknięta ośnieżona górą
w lazurowym powietrzu. Ja jestem za blisko,
żeby mu z nieba spaść. Mój krzyk
mógłby go tylko zbudzić. Biedna,
ograniczona do własnej postaci,
a byłam brzozą, a byłam jaszczurką,
a wychodziłam z czasów i atłasów
mieniąc się kolorami skór. A miałam
łaskę znikania sprzed zdumionych oczu,
co jest bogactwem bogactw. Jestem blisko,
za blisko, żeby mu się śnić.
Wysuwam ramię spod głowy śpiącego,
zdrętwiałe, pełne wyrojonych szpilek.
Na czubku każdej z nich, do przeliczenia,
strąceni siedli anieli.

Wislawa Szymborska, poeta, traductora de poesía y periodista Premio Nobel de Literatura en 1966, nació el 2 de julio de 1923 y murió a los 88 años víctima de un cáncer de pulmón, dejando una herencia poética llena de humor e ironía, en la que partía de los objetos más simples para reflexionar sobre las verdades universales.

 Su lenguaje tiene una vibración emocional e intelectual muy particular, debido a una mezcla de observaciones muy concretas, tomadas frecuentemente del mundo de la biología, y de un tono lírico sobrio, siempre atenuado por la ironía. Cada poema parece una joya, perfecta e irrepetible, que la poeta elabora con la máxima discreción. Szymborska suele partir de un dicho, de un giro coloquial, de una pequeña observación práctica o de un reflejo de sus lecturas, deformándolo, arrojando sobre este dato una nueva luz, siempre teñida de humor lingüístico.

 Una grave meditación filosófica sobre la situación del hombre contemporáneo, expresada a través de la danza de una sirena muda de Christian Andersen. Porque amar a la poesía —después de la lección de Tadeuz Różewicz— implica renunciar a la belleza demasiado “alta” de una poesía confiada en sí misma. Para expresar sus inquietudes de ser pensante y comprometido, Szymborska ha preferido olvidar su voz de concertista. No obstante, algunos de sus poemas, gracias a la sencillez y a la elegancia innata de la forma, han sido divulgados como poesía cantada y tuvieron mucho éxito en Polonia, como es el caso de Nada dos veces. (cultura.elpaís.com)



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