“…y alababa
el vino que le ponía en las nubes, aunque no se atrevía a dejarle mucho en
ellas porque no se aguase.”, Miguel de Cervantes
EL VINO, LA SANGRE
DE LA FIESTA
viejos ritos del lagar y las pipas en la bodega.
Ordena el timple desatar las cuerdas.
Sobre el jolgorio se arma la parranda
todos súbditos del canto alegre
pámpanos y sarmientos se agregan a la cepa
y cualquier picoteo es el mejor manjar.
El vino, el jugo de la vida, la sangre de la fiesta.
Fuego de la hoguera, brote del volcán.
Seduce sonidos, texturas, olores.
Corre por las gargantas la esencia del día.
Es vicio, es consuelo, remedio y motivo.
Pero qué tiene el vino para calentar el invierno
ya sea espumoso, dulce, blanco, amargo, tinto
si desde los albores disfrazó al árabe y al persa
servido en cualquier idioma
nivela todas las mesas
al cobarde envalentona y al pobre reina.
Pero cuidado, al vértigo liberado desnuda
y baila frenético su arrebato con sensual lujuria.
Es campo fértil, embriagador,
inexplicable, atrevido.
En un tiempo que corre más deprisa
sutil alguien evoca endechas otras historia
antes de que los caminos, los de siempre
vuelvan a ser rumbos y certezas
naciente pleamar desde la cumbre hasta la orilla
mientras la aurora en su túnica blanca
con su sabio deber cotidiano
apaga las esquirlas con sus pies florecidos.
Siempre que me hablan de un poeta cubano, me viene a la
memoria el gran novelista Guillermo Cabrera Infante, aquel narrador que cuando yo estrenaba
adolescencia, él ganó su primer premio
internacional con 'Tres tristes tigres',
el Premio Biblioteca Breve, de Seix Barral. Ambientada en La Habana de 1958.
Pero hoy no les quería hablar de Cabrera Infante, ni de José Martí, sino de un
poeta cubano del siglo XXI que vino desde Cuba a nuestras tierras Canarias.
Un poeta de padre palmero y madre cubana que nace en La
Habana, Cuba y que actualmente preside la Agrupación Cultural ARTEnaciente, una
agrupación cultural del noreste de La Palma que en menos de cinco años ha realizado
72 eventos de teatro, pintura, escultura, fotografía, cerámica, artesanía,
música y literatura, que como otros muchos, trabaja por la cultura en la isla
de La Palma.
Ha desarrollado los géneros de poesía, cuento y novela y
compone versos casi sin proponérselo. Y aunque él dice que su verdadera
vocación es la pintura, caricatura y el
diseño gráfico. Yo creo que él está destinado a la poesía.
Ha obtenido varios premios de poesía tanto en La Habana como en Santa Cruz de Tenerife y ha publicado "Pasajero sin oficio"y "Palabras del
balsero”, unos textos escritos con gran intensidad, en el que palpita el
drama, el homenaje a esos emigrantes, a esas pateras, que como luces que se esconden, cruzan
nuestro Océano.
Pero este año nuestro poeta ha querido acudir a la cita, participar en La Fiesta de San Martín, con
un poema que refleja el evento escénico, el ambiente, el ritmo poético. Con un
poema que ha sido seleccionado con el tercer premio. Que nos impregna de una
atmósfera repleta de ritual festivo. Un poema que nos ofrece una pequeña visión de una fiesta. Un poeta, llamado Juan Calero, que demuestra el compromiso con el entorno de la isla de La Palma.
Mis felicitaciones para
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vinos de “La Palma”, para Juan Calero, autor de este poema y para todas
aquellas personas que hacen posible que las Fiestas de San Martín de la isla de La Palma sigan vivas.
facebook/rosariovalcarcel/escritora; www.rosariovalcarcel.com

