miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL MITO DE PROCNE:


El rey Pandión de Atenas ofreció en matrimonio al rey Tereo de Tracia una de sus hijas, Procne o Filomela, en agradecimiento por su ayuda en una batalla. Él escogió a la mayor, a Procne y tuvo un hijo con ella. La boda se celebró pero Himeneo, dios del matrimonio no asistió. Eso fue un mal augurio.

Pasados más de cinco años, Procne le muestra a su marido la cabeza de su hijo Itis, y le desvela que acaba de comérselo en un exquisito banquete preparado por ella en venganza por haber violado a su hermana Filomela.

Un problema que comienza porque Procne, que vive en Tracia, se siente sola, lejos de su hermana y Tereo por complacerla va a buscarla, pero arrebatado por las pasiones más bajas, la engaña y la viola, después le corta la lengua y la encierra para que no descubriera su pecado. Pero Filomela logró mandar a su hermana Procne un tapiz bordado en donde le describía lo sucedido. Procne libera a Filomela y juntas traman la reparación.

Al enterarse Tereo de lo ocurrido trata de matarlas, pero los dioses ponen remedio y convierte a los tres en aves. A Tereo en abubilla, que dice que es un ave agresiva, a Filomela en golondrina, pájaro mudo y a Procne en ruiseñor.

El mito de Procne sirvió de inspiración al romance Blancaflor y Filomena, que deriva de la leyenda mitológica de Philomela y Procne y, aunque conserva de modo general el argumento y los personajes de la leyenda, incorpora novedades que lo distinguen y apartan de la tradición erudita tanto clásica como hispana. Este mito narrado por escritores clásicos como Ovidio, Demóstenes y Apolodoro, contó también con una fuerte tradición en la península Ibérica.

Por las orillas del Duero /paseaba Isabel bella/ con sus hijas de la mano/ Blancaflor y
 Filomena. Pasó por allí Torquino/ y una de ellas le pidiera. / -Casarás con Blancaflor/ que es
 mi hija la primera. /-Casaré con Blancaflor/ olvidando a Filomena. / De allí a unos nueve
 meses /Torquín  por allí volviera./ Buenas tardes tengáis yerno./ -Visitada seáis, suegra./
 -Preguntarte quiero  luego/ la mi hija como queda./ -la su hija queda buena,/ con la barriga
 a la boca/ que parece  una ballena; de mandado de ella vengo/que me des a Filomena/
cuando vaiga a dar a luz/ quié verla a su cabecera. ¿Cómo te la doy mi hijo/ no teniendo otra
 más que ella?/-Beberá  del vino tinto/del mejor vino de mi bodega/ y comerá del pan
 blanco/ del mejor que haya en  mi mesa./ Por las palabras que has dicho/ llevarás a
Filomena./ Subiendo de un arroyuelo,  bajando de una alameda/ bajó Torquín del caballo/ y
la derribó de la yegua./ Estate quieto mi cuñado/ que es el diablo que te tienta./ -Ni me
 tiente ni que no/ de aquí no pasas doncella./ Cosas, le hiciera, cosas,/ hasta sacarle la
lengua./ Pasó por allí un pastor,/ de mano de Dios viniera. / -Pastor, si traes papel/
Escríbeme aquí unas letras. / -El papel aquí lo  traigo, /la tinta en casa me queda./-Si de tinta
 serviría/ La sangre de la mil lengua/ escribes a  Blancaflor/ Y a mi madre Isabel bella/
Blancaflor de que lo supo/ Al momento “amuviera”/ y el chiquillo que tenía/  La guisó en
 una cazuela/  Para darle de cenar/ A Torquino cuando venga./ -¿Qué me has dado
Blancaflor?/¿Qué me has dado en esta cena/ que no hay cena en el mundo/que me gustará
como ésta?  Más te gustaban traidor/ los besos de Filomena. -Tú eres santa o eres  bruja/o
el diablo te lo dijera. /-Ni soy santa ni soy bruja, / que por letras me viniera.

(Texto recopilado por J Díaz en Santiago de la Requejada, Zamora)

Fotos: Rubens, el banquete de Tereo. Filomea y Procne.

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