miércoles, 7 de noviembre de 2012

Juan Calero, Tercer Premio del XVII edición de las Jornadas de la Viña y el Vino, en La Palma

 “El vino hidrata y suaviza el alma, adormece las preocupaciones,   Sócrates
                                        “…y  alababa el vino que le ponía en las nubes, aunque no se atrevía a dejarle mucho en ellas porque no se aguase.”, Miguel de Cervantes

EL VINO, LA SANGRE DE LA FIESTA

Un par de tradiciones anuncia el cortejo
 viejos ritos del lagar y las pipas en la bodega.
 Ordena el timple desatar las cuerdas.
Sobre el jolgorio se arma la parranda
 todos súbditos del canto alegre
 pámpanos y sarmientos se agregan a la cepa
 y cualquier picoteo es el mejor manjar.
 El vino, el jugo de la vida, la sangre de la fiesta.  
 Fuego de la hoguera, brote del volcán.
 Seduce sonidos, texturas, olores.
 Corre por las gargantas la esencia del día.
 Es vicio, es consuelo, remedio y motivo.
 Pero qué tiene el vino para calentar el invierno
 ya sea espumoso, dulce, blanco, amargo, tinto
 si desde los albores disfrazó al árabe y al persa
 servido en cualquier idioma
 nivela todas las mesas
 desde la aristócrata hasta el más modesto bar
 al cobarde envalentona y al pobre reina.
 Pero cuidado, al vértigo liberado desnuda
 y baila frenético su arrebato con sensual lujuria.
 Es campo fértil, embriagador,
 inexplicable, atrevido.
 En un tiempo que corre más deprisa
 sutil alguien evoca endechas otras historia
antes de que los caminos, los de siempre
 vuelvan a ser rumbos y certezas
 naciente pleamar desde la cumbre hasta la orilla
 mientras la aurora en su túnica blanca
 con su sabio deber cotidiano
 apaga las esquirlas con sus pies florecidos.

Siempre que me hablan de un poeta cubano, me viene a la memoria el gran novelista Guillermo Cabrera Infante, aquel narrador que cuando yo estrenaba adolescencia, él ganó  su primer premio internacional con 'Tres tristes tigres', el Premio Biblioteca Breve, de Seix Barral. Ambientada en La Habana de 1958. Pero hoy no les quería hablar de Cabrera Infante, ni de José Martí, sino de un poeta cubano del siglo XXI que vino desde Cuba a nuestras tierras Canarias.

Un poeta de padre palmero y madre cubana que nace en La Habana, Cuba y que actualmente preside la Agrupación Cultural ARTEnaciente, una agrupación cultural del noreste de La Palma que en menos de cinco años ha realizado 72 eventos de teatro, pintura, escultura, fotografía, cerámica, artesanía, música y literatura, que como otros muchos, trabaja por la cultura en la isla de La Palma.

Ha desarrollado los géneros de poesía, cuento y novela y compone versos casi sin proponérselo. Y aunque él dice que su verdadera vocación es  la pintura, caricatura y el diseño gráfico. Yo creo que él está destinado a la poesía.

Ha obtenido varios premios de poesía tanto en La Habana como en Santa Cruz de Tenerife y ha publicado "Pasajero sin oficio"y  "Palabras del balsero”, unos textos escritos con gran intensidad, en el que palpita el drama, el homenaje a esos emigrantes, a esas pateras, que como luces que se esconden, cruzan nuestro Océano.

Pero este año nuestro poeta ha querido acudir a la cita, participar en La Fiesta de San Martín, con un poema que refleja el evento escénico, el ambiente, el ritmo poético. Con un poema que ha sido seleccionado con el tercer premio. Que nos impregna de una atmósfera repleta de ritual festivo. Un poema que nos ofrece una pequeña visión de una fiesta. Un poeta, llamado Juan Calero, que demuestra el compromiso con el entorno de la isla de La Palma.

Mis felicitaciones para El Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vinos de “La Palma”, para  Juan Calero, autor de este poema y para todas aquellas personas que hacen posible que las Fiestas de San Martín de la isla de La Palma sigan vivas.
facebook/rosariovalcarcel/escritora;  www.rosariovalcarcel.com