viernes, 10 de enero de 2014

CHONA MADERA, POETA

    A U S E N C I A

El día que te deje, definitivamente,
tú tendrás este aire de todas las mañanas
cuando yo me levanto para empezar el día,
cama que me cobijas, blanda, mullida cama.
Y pensar al mirarte así, desarreglada,
que tú serás quien diga más de la ausencia.
Porque  ¿habéis visto algo que más hable de un muerto
que al entrar en su cuarto, ver la cama en desorden, ver la cama vacía?

Nada tendrá la fuerza que tú en este momento.
Ni la caja en que yazca ¿qué será cosa nueva?
Ni todo el aparato de los paños mortuorios.
Ni la luz amarilla que difunda la cera.
Por eso este beso ahora, esta larga mirada,
que una ternura siento por ti, de despedida…
Por la paz, y el descanso que eres para mis noches.
Porque no podrá ser, en el último día,
la mirada, y el beso, y este íntimo instante,
y la flor de mi verso con la ternura mía…, Chona Madera, 1901 -1980
   
Chona Madera, Empezó colaborando en la prensa y con revistas literarias insulares, entre las que destacan Gánigo y Mujeres en la Isla. Su vida transcurrió entre Madrid, Málaga hasta que fijo definitivamente su residencia en Gran Canaria. Poeta de tendencia intimista con predominio de la poesía elegíaca y amorosa, su obra alude a la nostalgia, a la soledad, a la muerte, al dolor, a veces, desde el consuelo de su fe en Dios.


Autora de los siguientes poemarios y ganadora del Tercer Premio Tomás Morales de Las Palmas: El volcado silencio (1944), Mi presencia más clara (1955), Las estancias vacías (1961), La voz que me desvela (1965), Continuada.  El volcado silencio(1944), Mi presencia más clara (1955), Las estancias vacías (1961),  La voz que me desvela (1965), Continuada señal (1970), Los contados instantes (1973) y Mi otra palabra (1977). Un año antes de morir aparecieron sus Obras completas. 

facebook/rosariovalcarcel/escritora.

4 comentarios:

  1. Me parece un ejercicio de justicia recuperar a voces tan especiales como las de Chona Madera, una mujer incomprendida que vivió en tiempos de silencio, represión y soledad.

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  2. Admito mi ignorancia total también sobre Chona Madera. Sabía de su existencia, pero no recuerdo nunca haber leído sus poemas. El que has expuesto revela un mundo interior oprimido. Desconozco su vida, aunque me parece descubrir un desconsuelo sin posible solución. Gracias, Rosario. Adolfo.

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  3. Querido Adolfo:
    He encontrado en internet un escrito sobre CHONA MADERA, escrito por Maribel Naranjo que, quizás, te puede, ayudar a conocer mejor a la poeta.
    No sé a ciencia cierta cómo calificar sus poemas. Es, por una parte, una historia fragmentada de su corazón; y por otra, una lamentación de lo que no fue pero pudo ser.
    No encontramos en sus poemas rebuscamiento literario, no intenta sustituir la emoción por brillantes vocablos.
    Chona Madera ha ido levantando verso a verso una edificación sobria y sólida. Su propio espíritu recorrerá Las estancias vacías. El tiempo implacable se ha llevado a los seres que allí moraban abriendo, unas tras otras, las alas de par en par: en una, se refugia Esperanza; en otra, el Dolor; en aquella otra, el Amor.
    Siente en el alma el melancólico recuerdo. Echa otra vez las llaves a las puertas y vuelve al mundo exterior.
    Por eso puede decir: “Lo único vivo es el silencio”
    Tuve la suerte de conocerla, pues, en verano, solía visitar a mis suegros. Era una mujer muy peculiar

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