lunes, 27 de enero de 2014

JUSTO JORGE PADRÓN, LOS CÍRCULOS DEL INFIERNO

 EL LLANTO

Porque no hay más que llanto,
sólo llanto en el mundo,
vértigo de dolor, pérdida, decadencia,
y llanto, muchedumbres condenadas,
vacío y llanto, rostros de impávida amargura,
desolados, perdidos sin saber,
y el estremecimiento que crece como un fondo del abismo,
llanto, llanto llenando el mundo, trenes,
bodegas, llanto, cárceles,
cementerios y llanto, ruinas, llanto,
igual que una invasión constante y ciega,
como una plaga incontenible el llanto,
siempre el llanto en la playa solitaria,
tras el silencio turbio de la tarde,
tras cristales mojados, desconchadas paredes,
en coches negros, siempre el llanto, el llanto,
monótono, terrible, inconsolable, hermético,
el llanto, letanías, hospitales,
órdenes, llanto, botas y fusiles,
llanto, miseria, llanto,
llanto por las aceras,
en las casas cerradas
llanto, entre uñas y dedos y cabellos,
mojando el pecho, trasminando el mundo,
ahogando al hombre, sólo el llanto, el llanto, “Los círculos del infierno”. 1976)


NINGÚN RUIDO,
NINGÚN SILENCIO

Y de pronto cortando vertiginoso el aire,
oscuro frío en mi cerrado cuerpo.
Un golpe atroz estalla. Con cortantes añicos
me violenta la espuma, mi mudo cuerpo insomne
sumergiéndose insomne, sumergiéndose
como un tren sin rieles y sin faros,
reducidos a burbujas en el mar de los hielos.
Ya soy este espesor que nunca se ha de abrir,
hundiéndome en lo negro inextinguible,
hundiéndome, hundiéndome.
Como la lluvia o los torrentes caen,
van cayendo los muertos desde ríos y tumbas,
desde noches y crímenes y siglos olvidados,
girantes torres de ojos, rostros rígidos
como columnas, gélido museo
de gestos, vaho turbio entre venas de piedra,
toda la eternidad encerrada en el agua,
pálidas ondas casi vidrio,
oscilante torpeza de inertes manos,
bocas abiertas, máscaras fueron
vejez y dolor y este humo inmóvil
que ya todo lo ocupa.
Huecos y sombras que laceran
desaparecen en lo oscuro, sueños
entrevistos y fríos remolinos
de un círculo de olvido y desamparo,
apariciones, súbito centellear de huesos
en lomos de corceles invisibles,
rompiéndose entre sí, disgregándose, sordas
explosiones, naufragios y cráneos que descienden
y maromas sonámbulas y pelos
extensos cortando témpanos, ocultando
inmensos bosques, fósiles, espejos de lo exangüe,
larguísimos descensos de la muerte,
atravesando corredores, angostas galerías,
sumideros, sentinas, cavernas, desplomándose
a los abismos, órbitas y racimos de manos,
cadenas macilentas de las que emergen dedos
que los relámpagos encienden,
mas ningún ruido, ningún signo,
ninguna voz, ningún silencio.
Busco el grito en mi corazón,
lo estoy buscando en  vano, Los círculos del infiernos”. 1976)

Justo Jorge Padrón es Poeta, ensayista y traductor español nació en Las Palmas de Gran Canaria y a pesar de su universalidad nunca  rompe ni se aísla totalmente del contexto canario. Es una figura importante de la generación poética del setenta. Padrón se forma entre los máximos representantes de la generación del 27, en particular Alexandre. Lee mucho a Neruda y a Rilke, uno de los poetas más importante de la literatura universal. Lee, también entre otros muchos, a los surrealistas.

Publicó su primer libro de versos en 1969, «Escrito en el agua», con el que quedó finalista del premio Adonais. La Real Academia Española le otorgó con «Los círculos del infierno» el premio Fastenrath al mejor libro de poesía publicado entre 1972 y 1975. Traductor de importantes autores escandinavos, ha merecido importantes premios, entre los que se destacan: 



Premio Boscán,  Premio Canarias de LiteraturaPremio Europa de Literatura en 1986, Gran Premio Internacional  de Literatura de Sofía, Bulgaria, en 1988; Premio Orfeo de Bulgaria en 1992; Premio Internacional de la Academia Sueca en 1972, Premio de la Asociación de Escritores Suecos, al mejor libro de poesía europea de 1976 por «Los Círculos del Infierno»,  Medalla de Oro de la Cultura China en 1983; Medalla de oro de Bruselas en 1981; Corona de Oro del Festival Internacional de Struga, en 1990, Premio Blaise Cendrars de los encuentros Internacionales de Suiza en 1994; en 1996 el Gran Premio  Internacional Nichita Stanescu de Rumania y el Gran Premio de Poesía Senghor, otorgado en África en 2003.

Los “Círculos de Infierno” es una obra que conmueve a argentinos (Borges), mejicanos (Paz), españoles (Alexaindre), suecos (Lundkvist), franceses ( Bosquet), rusos (Voznesenki), yugoslavos, suizos, japoneses, norteamericanos, cubanos... Ha sido nominado varias veces al premio Nobel. 

Muy pronto se cumplirán los cuarenta años de la primera publicación de “Los Círculos del Infierno que coincidirá, según su autor, con las cuarenta traducciones de la obra a cuarenta  lenguas diferentes.  


facebook/rosariovalcarcel/escritora