viernes, 17 de enero de 2014

¿Y USTED, DE QUÉ SE FÍA?

Artículo enviado por José M. Balbuena Castellano

Me llamó la atención un artículo del obispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, que lei en uno de los últimos números  de la revista Mundo Negro. En el mismo, resalta que en estos momentos de crisis religiosa se multiplica una serie de actuaciones, que denomina lo espurio,  de redentores que realizan determinadas prácticas, más o menos supersticiosas, o creencias de origen oriental o africano, con las que tratan de suplantar la creencia en un Dios todopoderoso, generoso y omnipresente.




Tal vez la Navidad que acabamos de pasar, con toda su parafernalia y puesta en escena, nos podría servir para tratar de reflexionar y pensar en asuntos más trascendentales y salirnos de ese entorno tan materialista materialista que esclaviza a muchos No soy muy dado a la teología o a las discusiones de tipo religioso, pero sí he leído sobre sobre esa institución que sostiene a parte de la cultura y las tradiciones española, porque la mayoría de su población la profesa, o al menos está inscrito como católico, aunque después muchos declaren que “no son practicantes”. 
Un mundo dirigido por hombres, poco democrático, impositivo, dogmático, donde, a veces, en el pasado (no muy lejano) su comportamiento no ha sido nada  ejemplar ni de acuerdo con las enseñanzas del que tanto se dice que vino como Redentor de la Humanidad. Un mundo en el  sobresalía más la ambición por obtener el poder temporal que el espiritual y, al mismo tiempo, escandalizaba con su degradación moral, afán de riqueza, crueldad, torturas, muertes, falta de caridad y de perdón, etc. que han motivado el desafecto  de muchos que se consideran cristianos  hacia esta institución, o ha sido el origen de la proliferación de cismas, sectas o de herejías que empezaron a proliferar pocos años después  de la creación del cristianismo.

El citado prelado hace alusión a toda esa corte de videntes, nigromantes, adivinos, quirománticos, gurús, creyentes del vudú, etc. que en los últimos tiempos atraen a muchísimas personas desesperadas, por algún que otro motivo (y no todos son ignorantes o fácilmente sugestionables)  han perdido la fe en ese Dios omnipotente o en las religiones tradicionales. Son seres humanos que, quizás, ven en estas prácticas un consuelo, o un remedio a sus carencias de tipo espiritual. Otro fenómeno existente en la entrada a saco de filosofías o creencias exóticas y hasta extravagantes,, o de diversas sectas protestantes que los neoconversos  se toman con mucho entusiasmo.

“Productos esotéricos que se ofrecen como remedio eficaz para solucionar casi todas las penurias humanas”, escribe monseñor Amigo. Por otro lado, afirma que existen campañas que intentan “desprestigiar a Dios”. A juicio del prelado, “creer en Dios es fiarse de Él, adherirse incondicionalmente a lo que Él ha querido revelar a la humanidad y asumirlo como algo propio, no solo como una norma de conducta moral, sino como quien toma posesión por completo de la vida y el pensamiento del hombre”.

Menciona  la carta Lumen fidei de Benedicto XVI y Francisco I, en la que tratan de iluminar el camino de todas las personas “que buscan a Dios”. Va dirigida, tanto a quienes tienen fe como a los que aún no la ha encontrado, incluso, a los que se declaran ateos, “a los que quizás la oscuridad del camino no les deja ver la Verdad, la Gran Verdad”, escribe monseñor Amigo. También incluye  a los que “no tienen tiempo para creer” porque están agobiados y envueltos por múltiples problemas; a los que sufren, a los que han perdido sus hogares, sus trabajos, su familia y su salud. A los que andan como sonámbulos errantes en un mundo en ebullición, lleno de maldades y odios, rebosantes de desesperanzas y desafectos. A los que han pensado alguna vez  que sería mejor estar muertos que enfrentarse a los hechos, luchar y superarse para darle algún sentido a nuestro paso por la vida.

Las asociaciones de ateos y librepensadores dicen: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. El obispo emérito replica a esa invitación: “no puede haber mayor engaño. Si quieres, de verdad, disfrutar de la vida, cree en Dios y en su providencia y preocúpate, lo más que puedas, de ayudar y hacer felices a quienes te encuentras por el camino”.

Ahí queda eso.

Foto: Arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. 


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