miércoles, 26 de noviembre de 2014

El pudor en el vestir

Llevaba tan delgada vestidura
 Que casi estar desnuda parecía
La ágil cadera, el muslo, la cintura
Todo el lienzo sutil lo descubría
Dos hemisferios de gentil hechura
En que un rollizo globo se partía
Formaba tiernos y elevados bultos
Que no pudo el cendal tener ocultos
Arrebatado del impulso ardiente
De la imaginación y los sentidos
Salió el joven gallardo, y de repente
Con brazos amorosos y atrevidos
Ciñó a la ninfa, señaló en su frente
La estampa de los labios encendidos,
Y el dulce fuego que alteró sus venas, José Iglesias de la Casa.

Este poema de José Iglesia de la Casa, 1748-1791, poeta sacerdote, ensalza la belleza femenina, el deseo sexual a través de una delgada vestidura.

Escribió José Iglesia de la Casa en sus primeros años poemas picantes burlescos Poemas eróticos, escritos quizás con el afán de subrayar la incitación del placer masculino. Este poema titulado “La reconciliación en octavas jocoserías, ganó el premio de poesía lúbrica en la Academia Venérea de Humanidades establecida en el Parnaso a escondidas de las castas musas”.

En su madurez, Iglesia de la Casa se dedicó más al género bucólico, dicen que para estar más acorde con su misión.

El retrato femenino en la literatura dieciochesca fue un motivo recurrente en la poesía amorosa, advirtiéndose cierto gusto en la percepción visual del cuerpo. Así también nos muestra el cuerpo femenino estos poemas anónimos: Estrecha la boquita y la cintura/ estrecha el canalón de la dulzura/ lo más oculto ignorado/ más no quiero nombrarlo…

Pero las mujeres hemos estado sometidas a la virtud de la modestia en cuanto a nuestra vestimenta. Tuviéramos o no una silueta magnífica debíamos tener mucho cuidado con no enviar señales a través de nuestros vestidos. Todo esto surgió del temor de que fuéramos observadas durante el periodo menstrual. Ser vista de esa manera constituía un pecado serio, la violación de un tabú. Bajo las costumbres establecidas de los tiempos antiguos, toda mujer, desde la adolescencia hasta el fin de su periodo reproductor, estaba sujeta a una cuarentena completa de la familia y de la sociedad por una semana entera de cada mes. Todo lo que ella tocaba, el lugar donde se sentaba o donde yacía se consideraba “inmundo”. Durante mucho tiempo existió la costumbre de azotar brutalmente a una muchacha después de cada menstruación, para que se escapara de su cuerpo el espíritu maligno (Urantia: Matrimonio y vida familiar)

Tanto es así que en España se dictaron normas concretas de modestia femenina, quizás ante el miedo de las modas más ligeras que se empezaron a introducir en Francia y en Italia o quizás para salvarnos del fuego eterno.

1.-Los vestidos no deben ser tan ceñidos que señalen las formas del cuerpo provocativamente. 2.-Los vestidos nos deben ser tan cortos que no cubran la mayor parte de las piernas; no es tolerable que llegue solo a la rodilla. 3.-Es contra la modestia el escote, y los hay atrevidos que pudieran ser gravemente pecaminosos por la deshonesta intención que revelan o por el escándalo que producen. 4.-Es contra la modestia el llevar la manga corta, de manera que no cubra el brazo al menos hasta el codo. -5.- Es contra la modestia no llevas medias… 6.-Es también contra la modestia el llevar los vestidos transparentes, o con caladas, en aquellas partes que deben cubrirse. 7.- Aun las niñas deben llevar la falda hasta las rodillas y las que han cumplido doce años deben llevar medias. 8.- Los niños no deben llevar los muslos desnudos. 9.- Al templo se debe ir con mangas largas que cubran el brazo y antebrazo, con medias y vestido que cubra la mayor parte de las piernas, sin escotes, ni transparentes, ni calados. 10.- Las maestras de niñas –y sobre todo las religiosas- sepan que la Sagrada Congregación del Concilio (Instrucción de 12 de Enero 1930) les manda que no reciban en sus colegios y conventos a las que llevan vestidos menos honestos y que, aun a las ya admitidas, si no se corrigieren, las despidan. 11.- Se reprueba como práctica inmoral, por ser peligrosa y escandalosa, el que los novios anden solos por lugares apartados como también el que se permitan actitudes y familiaridades impropias entre los que no están todavía unidos por el santo sacramento del Matrimonio. 13.-Los bailes modernos, bien sea por su reprobable significación, o por el modo de abrazarse el hombre y la mujer, constituyen hablando al menos objetivamente, pecado grave de lujuria o por lo menos de escándalo. 

Así hasta llegar a trece apartados. Que terminaba diciendo: Intimamos particularmente a las religiosas que educan a niñas y jóvenes para que impongan estas normas y las hagan cumplir inexorablemente no solo cuando estén en sus colegios sino aun fuera de ellos; y les ordenamos que expulsen inmediatamente y sin miramientos de ningún género a las que infringieren estas disposiciones.

Mandamos asimismo, que no sean admitidas, o bien sean despedidas de la ACCION CATÓLICA  y de cualquier clase de asociaciones piadosas, todas aquellas jóvenes o mujeres que no se conformen en su conducta con las indicadas normas, que en lo sucesivo se impondrán como condición indispensable para pertenecer a tales asociaciones, Málaga, 8 de Diciembre, 1943. El Obispo de Málaga. (Dirección General de Seguridad, Julio 1943)
A través de estas normas quería la Iglesia junto con el Estado evitar el “agravie” palabra del griego que significa provocar el deseo sexual en otro que no pueda satisfacerse en santidad.

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