domingo, 30 de noviembre de 2014

FÉLIX GRANDE, Recuerdo de un poeta con poema musicado Alfonso Baro

http://www.goear.com/listen/9b6ccfd/poetica-felix-grande-alfonso-baro

www.youtube.com/watch?v=_UKXiwIMA8k

POÉTICA
Tal como van las cosas, tal como va la herida
Puede venir el fin desde cualquier lugar.
Pero caeré diciendo que era buena la vida
Y que valía la pena vivir y reventar.
Puedo morir de insomnio de angustia o de terror
o de cirrosis o de soledad o de pena
Pero hasta el mismo fin resistirá el fervor
Me moriré diciendo que la vida era buena..
Puedo quedar sin casa sin gente sin visita
Descalzo y sin mendrugo ni nada en mi alhacena.
Sospecho que mi vida será así y ya está escrita
Pero caeré diciendo que la vida era buena.
Puede matarme el asco la vergüenza o el tedio
o la venal tortura o una bomba homicida
Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio.
Pero caeré diciendo que era buena la vida (...) La adoro con cansancio, con horror, con amor…  La canción de la Tierra (Antología 1963-1998)

Muy pronto hará un año que nos dejó Félix Grande Lara, un poeta que nació en Mérida, pero vivió su infancia y juventud en Tomelloso. Ciudad Real y murió en Madrid en enero 2014. Reconocido escritor y flamencólogo afirmó: "El flamenco es la canción protesta más irrompible y duradera". Cultivó tanto el género narrativo como el lírico y está considerado uno de los grandes renovadores de la poesía española de los años sesenta.


Donde fuiste feliz alguna vez 
Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.
Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones-.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajenidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.
No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.
Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hayas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...

Su primera publicación fue "Las piedras", un poemario con el que consiguió el Premio Adonáis en 1963, cuando tenía 26 años. Dos años más tarde, presentó su novela "Las calles", con la cual también fue galardonado. Ha escrito muchos textos relacionados con la poesía y la música de su tierra, tales como "Memoria del flamenco" y "García Lorca y el flamenco", y muchas narraciones, entre las que puede destacarse "El marido de Alicia".
“Del árbol de los tiempos” y “Una postal de nieve ". Recibió el premio Nacional de Poesía (1978), el Nacional de las Letras (2004) y el Nacional de Flamencología (1980).
Su mujer, Francisca Aguirre, escribe una poesía con una temática que se mueve como testigo del mundo en el que vive.

Fotos: Félix Grande y Félix con su mujer Francisca Aguirre. 

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