miércoles, 2 de septiembre de 2015

LAS ESPIRITISTAS DE TELDE, LUIS LEÓN BARRETO, CRÍTICA

De José Miguel Junco Ezquerra.

RELECTURAS

Reencontrarse tanto tiempo después con la saga de los Van der Walle jalonando la historia de las islas, nuestra historia, desde los tiempos de la conquista hasta los de la transición, a través de la prosa magistral de Luis León Barreto, no puede ser motivo más que de celebración y deleite.

Con una envidiable riqueza léxica y un perfecto dominio de la técnica narrativa, la prosa de León Barreto resulta admirable por la cantidad de registros que manifiesta. Pura poesía en la descripción de paisajes y ambientes, precisión y detallismo en la descripción de monumentos o lugares concretos, magia en la descripción de rituales destinados a la expulsión de los malos espíritus, agilidad y emoción durante el juicio, intensidad en las vivencias de los personajes que conforman la trama.

El asesinato de Ariadna en 1930, víctima de prácticas relacionadas con la superstición, la hechicería, los conjuros, para ahuyentar de su cuerpo "los malos espíritus", permite al autor, revivir aspectos sólidamente incardinados en nuestra cultura, elementos irracionales, que se entrecruzan como resultado de distintas influencias traídas a las islas por poblaciones que a lo largo de su historia las han ido conformando. Crisol de razas, culturas, civilizaciones, que explican nuestro modo de ser, nuestra concepción de la vida y del mundo y los modos en que se encara al último tabú: el miedo a la enfermedad y a la muerte.

La llegada a la isla muchos años más tarde de un periodista enviado por el director del periódico para indagar sobre el suceso de la muerte de Ariadna y otros asuntos que estaban dirimiéndose en la etapa de la transición, da una mayor perspectiva e interés a la trama. Realidad y ficción se mezclan magistralmente para permitir una visión de conjunto de todos los acontecimientos históricos que nos han ido conformando tal y como somos en la actualidad.

"Un paseo por el amor y la muerte", parafraseando el título de la extraordinaria película dirigida por John Huston, basada en la novela de Hans Koning publicada en 1961. Es eso en gran medida lo que experimentamos haber hecho al finalizar la lectura de "Las espiritistas de Telde". Un paseo por nuestros orígenes, nuestros encontrados e insospechables destinos, nuestra historia profunda, nuestra idiosincrasia, nuestro modo de ser, actuar y expresarnos.

Animar a la lectura de "Las espiritistas de Telde" no obedece sólo a nuestro entusiasmo lector, sino a la convicción de que nos encontramos ante una de las novelas más sólidas de la narrativa canaria contemporánea.

 Excelente crítica de José Miguel a una novela señera de nuestra identidad insular. Haremos lo imposible para que Luis León Barreto aparezca una vez más en el teatro de Tegueste con sus "espiritistas"José Ramón Sampayo.