jueves, 29 de mayo de 2014

ENTREVISTA DE ELGA REATEGUI A ROSARIO VALCÁRCEL

Rosario Valcárcel: “Yo creo que el sexo puede salvarnos del mundo”

Su reino es el sueño perpetuo y camina sobre las aguas de la sensualidad. Está hecha de arena y sentimiento, y se alimenta de sol. Es poeta y como tal, puede ser turista en otras dimensiones y charlar de tú a tú con habitantes mágicos, pero como narradora también  es capaz  de meterse en la piel de comunes mortales y adentrarse en los terrenos de sus insatisfacciones, dolores y ansias. 
Eso y más es Rosario Valcárcel, una autora que es considerada la pionera de la narrativa erótica canaria. Los invito a conocerla.

 ¿De qué manera influye el lugar donde ha nacido o su hábitat en la personalidad u obra de un escritor o creador?  Usted que lo ha hecho en una isla,  y obviamente, cerca al mar, ¿cómo se ve a sí misma y de qué forma interpreta su obra?  ¿Qué le debe a ese entorno?

En mi obra siempre aparece de alguna manera  el mar, aparece el amor y el miedo que siento hacia él. Las imágenes tanto visuales como auditivas de mi playa de Las Canteras, su arena blanca, el nombre de sus piedras, la fauna marina. Las islas. Las calles en donde jugaba de pequeña, el cine, el entorno en donde  crecí y me enamoré. Todo ello ha ocupado un lugar especial al que le debo alegrías, logros, emociones, nostalgias…

Su primera obra “La peña de la Vieja y otros relatos”, como era de esperarse, tenía que ver con el
 mar, pero con aquel de sus recuerdos,  ¿obviamente existe un antes y un después en la visión que se tiene de algo cuando somos niños y luego adultos?  ¿Quién cambia en  verdad,  el mar o el espectador,  ninguno o ambos?
Concretamente en mi primer libro “La Peña de la Vieja y otros relatos” es un homenaje a la playa de Las Canteras, al cine de siempre, la Navidad, el Carnaval, a una ciudad más humana. A mi infancia entre Gran Canaria, Tenerife, La Palma. Un libro escrito sobre los recuerdos.
Un libro que escribí en los años en que viví en Madrid. Momentos en que se creó en mí una necesidad de evocar y transmitir. De escribir sin nostalgias o acaso sí.
La visión que tenía del mar no ha cambiado, sigue siendo aquel espacio sobrenatural, mágico en donde pasé mi infancia. Lo que ha cambiado es la conciencia del mismo y eso es lo maravilloso. 

¿Qué la lleva a escribir? ¿Qué recuerdos tiene de esos primeros instantes con la literatura?  ¿Qué temas la inspiraban? ¿Alguien la alentó en su vocación?

Todos los isleños y especialmente los creadores nos identificamos con el mar porque él nos transmite imágenes, nos cuenta cosas, ideas… Nos inspira.
Pero además yo tuve la suerte de entrar en la literatura y en el cine de la mano de mi padre. Un ser que inventaba historias, que contaba cuentos y que llenó mi universo de murmullos y sueños, de animales que hablaban. De cuentos que él se inventaba.
También me inspira la realidad, la propia vida, el amor las fotografías y sobre todo el cine de antes, ese cine clásico de mi adolescencia en donde todo se imaginaba, se soñaba. Sueños que siguen siendo necesarios para escribir.   

Empezó con los relatos, pero también hizo poesía, ¿por qué el cambio? ¿Qué necesidades no podía cumplir la narrativa?

No creo que haya sido un cambio brusco porque dicen que mi narrativa es poética. Aunque en realidad escribir poesía es algo más hondo, más profundo, más meditado, más potente, más silencioso.  El camino hacia la raíz. Con la poesía la palabra a veces tiembla y sufre, otras  acaricia y goza.
Para mí escribir poesía ha sido un reto heroico.
¿De qué manera colmó sus ansias comunicativas el poemario “Las máscaras de Afrodita?  A propósito, ¿no nos sacamos la máscaras ni para dormir? ¿Es que nunca nos mostramos tal y como somos? 
Aunque ya había participado en antologías con algún poema. El poemario Las Máscaras de Afrodita colmó mis ansias de levedad y de autenticidad interior.
En el mundo actual todos somos productos de nuestra cultura, de una etiqueta. En cierta medida  nos disfrazamos, utilizamos una máscara quizás para defendernos de nuestros miedos o para cumplir un rol ante la sociedad. 
Pero para los artistas eso es una ficción porque nuestra escritura no puede, o no sabe mentir. No podemos ocultarnos detrás de máscaras. Necesitamos contar nuestros secretos, nuestras emociones…

¿Se siente mejor en su rol de poeta?  ¿Qué ventajas otorga ser un narrador y a qué no puede aspirar un poeta dentro de la literatura?

En mi rol de poeta puedo crear seres metafóricos, puedo ser más auténtica. Como narradora puedo contar, hacer ficción o narrar la realidad sobre la rutina y la languidez que se produce en la vida cotidiana de las parejas, sobre el poder de la fantasía y el sexo. Me permite fabular, explayarme en el tema que surja. Me permite adoptar figuras e imágenes diferentes a la vez.

Pero los temas del amor y el erotismo no aparecen por vez primera en su poemario, sino ya antes, en su libro “Del amor y las pasiones”, y en “El Séptimo Cielo” sin embargo, muchos críticos coinciden en afirmar que es con “Las Máscaras de Afrodita” donde se encumbra su talento en el ámbito amoroso-sensual-erótico.

Mi literatura ha tenido desde sus comienzos  una carga sensual, de fantasía, el placer y el sufrimiento, la conciencia de lo efímero de la vida.  Me alegra saber que con “Las Máscaras de Afrodita” ha sido mi momento más amoroso-sensual-erótico.
Ahora bien al estar escrita por una mujer puede aportar elegancia, dulzura, sensualidad, intimidad o ternura… Quizás las mujeres podemos aportar una presencia diferente de nosotras mismas, esa imagen moderna de mujer que se impone como ser que reivindica su sexualidad y no como objeto deseado.

Muchos expresan que con el erotismo hay que ir con mucha sutileza, o mejor dicho, con mucho tacto y esas precauciones se extreman cuando se trata de abordarlo en la literatura. Supongo que a las mujeres se les pide más, o quizá, se espera menos de ellas. Como fuere, ¿cómo se llega a ser considerada la pionera de la literatura erótica canaria hecha por mujeres? ¿En qué momento aparece mostrando su propuesta y por qué impacta tanto?  Y, algo más, hasta ese instante ¿qué habían o no hecho sus colegas hombres por la literatura erótica canaria?

En Canarias ha habido un vacío. Las sociedades patriarcales frenaron y negaron el disfrute de la mujer. El placer ha estado marcado por la religión, la culpabilidad y los tabúes. El deseo y el gozo eran entendidos como sombras pecaminosas, vivíamos entre el cielo y el infierno. Existía una incapacidad para hablar del sexo mismo, de alguna forma se sublimaba. Y por lo tanto no ha sido un tema que se haya prodigado en los tiempos pretéritos.
Hoy el erotismo está de moda en todos sus registros escritos. Como mujer, estoy considerada la pionera de la narrativa erótica en Canarias.

¿Ha cambiado en algo la actitud que tienen los lectores frente a la literatura erótica? ¿Siguen siendo ellos los que más buscan lecturas de este estilo? Y las mujeres, ¿qué esperan de este tipo de libros?

Para la sociedad actual todo es erotismo, se emplea en la publicidad, en la política, en el cine. Estamos saturados de seducción erótica. Y creo que la mujer es la que más busca este tipo de literatura, quizás porque durante mucho tiempo estuvimos vetadas.  Este tipo de libro puede enseñar a los hombres y a las mujeres a querernos más, a ser más libres.  

Cuando se habla de literatura erótica sana ¿entra a tallar la autocensura, los prejuicios, la culpa o la desinformación?  ¿Nos hacemos un lío con los conceptos? ¿La mayoría entiende más o menos lo mismo? El escritor reúne en su escritura el recuerdo de unas experiencias reales.

La sexualidad femenina es un descubrimiento de los años sesenta, gracias a ese momento la mujer se hizo visible, se despoja de sus prejuicios y expresa sus sentimientos más profundos. El escritor/a de alguna forma cuenta sus experiencias y sus sueños. Hoy la mujer explora y descubre su cuerpo, realiza juegos eróticos, se encuentra libre de la culpa, del pecado. Y creo que hoy, nadie se hace un lío con los conceptos.

Mi literatura erótica habla del amor, de los cuerpos encontrados, de acontecimientos, del placer del juego, la ironía, la narración libre y desenfadada, de experiencias personalizadas y de  las relaciones humanas que sufren  metamorfosis. Del sexo como salvación que sale al encuentro de la pequeña muerte y la convierte en aliada de la vida.

¿Qué tipo de literatura erótica es la suya si queremos ubicarla en un contexto determinado?  ¿Cómo definiría su trabajo en este aspecto?

Mi trabajo lo definiría como un canto a la libertad, a la vida, a la belleza. Decía Dostoievsky que “Solo la belleza salvará al mundo”. Yo creo que “el sexo puede salvarnos del mundo”. Es un antídoto ante las desgracias, ante la muerte

Pero su preocupación o interés literario también se extiende hacia el lado de la niñez. Vemos que ha hecho poesía infantil, participado en coloquios realizados en escuelas y  forma parte del colectivo Andersen, ¿no cree que es nuestra obligación devolverle a los niños su edad, su estado natural? En otras palabras, dejar que vivan su tiempo sin apuro y no permitir que envejezcan prematuramente con cosas de adultos.

Totalmente de acuerdo yo siempre digo que yo, afortunadamente, he vuelto a ese mundo de la infancia, de dónde nunca tenía que haber salido. Al mundo que más se acerca a la perfección y del cual siempre estamos aprendiendo. Por eso soy partidaria de que los niños vivan su infancia sin prisas y que la vivan intensamente porque ella será la energía que le servirá para su vida de adulto.

Dio el salto a la novela en 2012 con su obra “Moby Dick en Las Canteras Beach”, que recrea  el
rodaje de la película “Moby Dick” en aguas canarias. ¿Qué tiene de usted, María Teresa, la adolescente narradora de esta historia?  Sin duda hay acontecimientos que nos marcan de por vida, pero con el correr del tiempo, los evocamos algo distorsionados. Sobre todo eso pasa con los que nos hicieron felices, sin embargo, los recordamos mejor de lo que en verdad, fueron, ¿no cree? 

Di el salto a la novela con Moby Dick y para ello me sumergí en el mundo de los platós, del rodaje de Moby Dick, protagonizado por Gregory Peck y dirigido por John Huston en las aguas de mi playa de Las Canteras.
 María Teresa, la narradora de mi “Moby Dick en Las Canteras Beach”, tiene de mí la memoria inconsciente asociada a las cosas que mi familia, amigos y vecinos contaban sobre el rodaje que tuvo lugar en Gran Canaria.
Recuerdos que se relatan en la novela, que no se han distorsionado porque antes de empezar a escribir me documenté con los periódicos de la época. Además tuve la suerte de tener las voces de algunos de los protagonistas canarios, que intervinieron en el rodaje, en un CD titulada “Salvar la Memoria Moby Dick y Tirma” que realizó en la isla Luis Roca Arencibia.

¿Qué espera de su futuro literario?

Espero del presente. No quiero afrontar el futuro sino vivir el presente y en él poder seguir trabajando, leyendo y mucho, tanto para mi proceso de escritora como para mi vida espiritual, porque estoy convencida que a través de la lectura puedo enriquecer mi vida, incluso llegar a ser mejor persona.


Foto de Elga Reategui y portada de libros.
elgareategui.blogspot.es