
En estas elecciones para elegir representantes de España
en Europa resulta que se organizan debates públicos y sólo acuden dos partidos
políticos, el PSOE y el PP, como si fueran los únicos que existen en España. Es
como si quisieran eternizar e institucionalizar el bipartidismo, estilo yanqui
, y se olvidaran de la pluralidad política hispánica.
La representante del PSOE le dio un buen repaso a Cañete
y venció por goleada, a pesar de los consabidos tópicos que sacó a relucir su
contrincante. Pero ella lo hizo más
reposada, más contundente, más puesta en su papel de defensa de las clases
trabajadoras y demás desencantados de esta España cupletera, que no cambia ni
avanza, para no variar.

La otra lectura se refiere a la guinda puesta por el
señor Arias Cañete en su declaración posterior, alegando que no quiso machacar
a la Valenciano, intelectualmente hablando, para que no lo considerara un
machista. Palabras que han causado precisamente, el efecto contrario, poniendo
en duda que este personaje pueda defender a España y al feminismo en el Parlamento europeo. Por cierto, no se
está hablando mucho en los debates de esta embrollada Europa, que no nos da
sino disgustos y recortes. Se prevé que en las elecciones del 25 la abstención será
bastante notable y que el resultado será equilibrado para los dos principales
partidos. Sólo sus fans enfervorecidos y admiradoras masoquistas pueden
defender la actitud de este ministro venido a menos que quizás sepa bastante de
economía y de agricultura, pero de sicología,
muy poco. El ex-ministro, lo único que ha hecho con su barrabasada, es
favorecer a la señora Valenciano y al PSOE. Creo que el PP no está ya para
cometer más equivocaciones de las cometidas, que no tienen nada que ver con la
“herencia recibida”, sino que es ya herencia propia. Han creado un clima de
inestabilidad laboral pavoroso y han
favorecido a un banca voraz, con nuestro propio dinero y eso la gente, el
pueblo, no lo olvida. Salvo los que solo tienen lagunas en su memoria, que
también los hay...
Aparte de lo dicho, los españoles se percatan de que
antes de estas elecciones ha habido disidentes, o traidores, como les llaman
algunos, que han abandonado sus partidos para crear otros nuevos. La racha la
inició años atrás Rosa Díez, que abandonó el PSOE siguiéndole otros
socialistas. Después vinieron Vidal Quadras y otros más que se han montado sus
chiringuitos taifianos en diversas partes de España, para predicar su verdad y
su mesianismo salvador.
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