miércoles, 10 de septiembre de 2014

“Violette” la figura de Leduc, con tráiler.

https://www.youtube.com/watch?v=Wn9lXROhkIw

Isabelle me recostó de espaldas sobre el edredón, me levantó y me sostuvo entre sus brazos: me llevaba a otro mundo que era completamente desconocido para de allí lanzarme a otro mundo que ni siquiera había imaginado. Sus labios abrieron los míos ligeramente, me humedecieron los dientes. Su lengua carnosa me daba miedo, pero su extraña virilidad no batalló para entrar en mí. Distraída y calmadamente, esperé. Violette Leduc en La Bastarde

Violette Leduc: Escritora francesa 1907, 1972. Fue un ser repleto de emociones y sentimientos. Una persona insegura y solitaria en constante lucha contra sí misma, siempre buscando el amor. Un alma obsesionada por encontrarse a sí misma, por encontrar su lenguaje. Su obra.


Su vida, sus turbulentos amores, el dolor de no sentirse suficientemente querida por su madre y no aceptada por la sociedad, que la consideró durante un tiempo bastarda, son los temas que se agolpan en sus libros. En unos libros que escribió porque tuvo la suerte de encontrar a un mecenas, un fabricante de perfumes, Jacques Guérin -homosexual, quien sintió que la voz de esa autora contenía ecos de su propia vida—, y la sostuvo económicamente hasta que se asentó artísticamente. Pero, sobre todo porque logró conocer a Simone Beauvoir quien la protegió y la impulso a escribir, a volcar sus sentimientos lésbicos y sexuales.

Pero Leduc no se limitó a  escribir su vida, a contarla simplemente. Ella lo que hizo fue enhebrar su historia con talento y poesía. Estar en su obra. Escribir la más elocuente y conmovedora descripción de amor entre dos mujeres. Una obra que no deja de ser novela y ficción pero también realidad y autobiografía, donde ella fue su propia heroína. Por eso cuando le preguntaban:

 “¿Cuánto de usted hay en su libro?” siempre contestó: Todo.

Ganó el Goncourt en 1964 con su libro de memorias Labastarda que publicó en 1964 y que no tardo en convertirse en Best Seller aclamado por pensadores como Jean Paul Sartre Jean Paul y Jean Cocteau.

En la película “Violette”, su director Martin Provost rescata del silencio la figura de Leduc. Rinde homenaje a  una gran escritora prácticamente desconocida en Europa y conocida solo por una minoría en Francia.

Leduc fue la primera que escribió sobre el aborto. El suyo lo contó paso a paso -"si el niño hubiera nacido no habría podido escribir"-, y, además, habló con un realismo descarnado de su identidad sexual, de la homosexualidad, de sus amores lésbicos en el colegio, del erotismo y consiguió el éxito literario en una sociedad europea patriarcal y machista.

Martín Provost, director de la película “Violette” protagonizada por Enmanuelle Devos, recoge la historia de esta escritora, su desánimo, la tristeza y la palidez de su vida, el cortejo a amores frustrados y el dolor de la rebeldía. Cómo conoció a Simone de Beauvoir, de quien se enamoró obsesivamente, hasta los días de sus éxitos literarios. Provost nos sumerge en lo oculto, la sombra, la mirada de una escritora. Nos presenta su sexualidad su amor de mujer, tema por el cual fue en su momento censurada.

Solitaria, acomplejada por su aspecto físico poco agraciado, Violette Leduc sabía que a las mujeres nos cuesta todo mucho más, pero nunca perdió la fe, luchó contra todos los tabúes establecidos. Y con esa lucha y la ayuda y confianza de la autora de El segundo sexo, Simone de Beauvoir, quien vio cada quince días durante toda su vida, logró conquistar el terreno literario. Pasar a la posteridad.

"Alguien tiene que decir lo que ella escribe, es necesario". Fue la frase que Beauvoir repetía de su amiga, Violette. Ella convenció a los editores para que publicaran los libros de esta gran creadora. Hoy al leer a Violette Leduc piensas que actualmente se puede escribir de todo, pero para llegar a esto fue necesario que hubiera mujeres como ella que escribieran en un mundo con ideas erróneas, que abrieran las puertas a la libertad. Y eso nunca lo debemos olvidar, sentencia el cineasta que reconoce que siempre pensó en Devos para el papel principal.


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