sábado, 3 de enero de 2015

LA FIESTA DE AÑO NUEVO



Cuando escucho las campanadas de Fin de Año
abro antiguos álbumes de fotos,  
aspiro el olor de mis padres 
escaparates en tafetán rosa,    
parejas de ballet que danzan valses y minués,
mientras vinos y manjares giran alrededor
de la perversa justicia de los pobres, 
                         del abrazo de lo desconocido.

Cuando escucho las campanadas de Fin de Año
encendemos el árbol de Navidad, escanciamos 
el champán, y tú, como en los cuentos de hadas, 
me enlazas por la cintura de mi vestido nuevo, 
confiesas lo mucho que me amas,
y entre velas y zapatitos de cristal,
haces promesas, juramentos efímeros. 
                         Cruzas el sueño de la vida.

Y en el palacio clandestino, recibo la luz       
de los volcanes, tu cielo cálido, 
el temblor de los goces. 
Entonces saboreo el rostro de la vida,
las alegrías del Nuevo Año:
Saboreo villancicos, voladores y la tierra 
que prende de nuevo. El ciclo perenne 
de la vida que se extingue
                          y reverdece. 

 Feliz Año Nuevo Con mi abrazo apretado. Luis y Rosario



Foto de mi nieta Livia Amaya  Samper,