martes, 24 de junio de 2014

Un coleccionista de arte, Diego Casimiro.

Diego Casimiro ha sido un gran coleccionista. Desde niño se aficionó a coleccionar cosas. Coleccionó monedas, sellos de correo que intercambiaba con sus amigos y conocidos. Coleccionó tableros de ajedrez y libros, todo tipo de libros: ensayo, poesía, narrativa, libros antiguos que ahora se dedica a regalar a sus amigos, porque quizás la colección que mejor ha sabido hacer a través de su vida sea esa la de la amistad.

Desde muy joven Diego tuvo inclinación por el arte, pero fue en los años setenta cuando Nano Doreste y su mujer le invitaron a visitar la recién inaugurada galería Vegueta, le enseñaron que ese oficio era algo que había que ver y entender, que exige tiempo y esfuerzo aprenderlo. Acometió la idea con fuerza y vida y entre las horas en museos, dentro y fuera de las islas, a los que asistió durante los viajes que tenía que realizar por su negocio de heladerías y sus contactos con el mundo comercial como agente colegiado internacional, aprendió a enriquecer la mirada, a comprender su simbolismo, el sentido y el lugar que ocupa el arte en la cultura y en la vida.

Pronto se sintió atrapado por la pintura. Y quizás entendió aquello que dijo Antonio Muñoz Molina “El arte adquiere toda su dimensión cuando te enseña a mirar la vida”. Y esa relación con artistas, galeristas, museos y cultura le ha llevado a investigar en profundidad la técnica pictórica, le ha despertado a través de los años el conocimiento y el interés, la confianza en sí mismo, el amor por el arte. Le ha llevado a realizar actividades culturas, a construir y gestionar exposiciones de pinturas colectivas e individuales, tanto con artistas noveles como Dagne Cortés, Javier Rodríguez López, Dunia Sánchez… como con artistas de gran prestigio como Emilio Machado, Francisco Lezcano o Isabel Echevarría entre otr@s.

A comprar lo mejor del artista, a poner ilusión y tiempo, a coleccionar durante varios años un conjunto de pequeños tesoros artísticos, de telas poderosas, repletas de manchas, colores, texturas, surcos que exaltan el color. A investigar en profundidad estallidos de óleos, acuarelas, esculturas. Ese lenguaje impresionante que es la pintura.  

Y desde el día 11 de junio hasta el 2 de julio Diego Casimiro nos presenta en la Sala del Centro Comercial El Muelle de Las Palmas de Gran Canaria, su colección particular “Estelas del Mediterráneo”

Una colección en la que ha reunido un importante conjunto de cincuenta obras de distinto formato, realizadas con diferentes técnicas y soportes. Cuarenta autores todos residentes en el mediterráneo, aunque unos veinte de la colección ya han fallecido. Simboliza esta exposición una especie de vibración sentimental, un conjunto muy armonioso donde podemos contemplar a pintores de la talla de Miró a un Julio Viera Fleitas, residente en Palma de Mallorca desde hace muchos años, SanJuán Tarré, Joan Jandró o un Miquel Barceló.

Muchos de ellos han sido premiados y distinguidos en prestigiosos certámenes, otros representados en museos internacionales, nacionales, instituciones oficiales o privadas o en colecciones particulares repartidas por todo el mundo.

Con esta exposición dice Diego Casimiro ha pretendido mostrar “otras miradas” distintas, divergentes de las importantes corrientes artísticas inmersas en Canarias en esos mismos años. Una exposición que revela la preocupación constante de coleccionar formas plásticas, historias que transporten al espectador a vivir una experiencia, otro mundo. Una muestra que ha convivido con más de un centenar de obras de su colección, obras de artistas canarios, peninsulares y extranjeros, que quizás algún día también serán expuestas públicamente.


Pero lo maravilloso es poder penetrar en ese mundo del coleccionista, en ese mundo de Diego Casimiro en donde la belleza y la verdad habitan en unas obras que piensan y dialogan entre sí. Que nos cuentan historias y conviven con un ser que le expresa sus necesidades, sus sueños y sus deseos.
En donde los artistas plásticos le dan la vuelta a la realidad, a la existencia, a la aventura, con esa capacidad que tiene el arte de emocionarnos, de entender el sentido de estar vivo.

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jueves, 19 de junio de 2014

NOCHE MEIGA

Resultaba increíble que estuviéramos otra vez juntos, después de tantos años nos tropezamos en su tierra. La verbena se celebraba en la playa de Panxón. En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos grandes fuegos comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima, no sé si fue un intento de proporcionarme calor o de protegerme de los poderes ocultos del fuego. Mi corazón latió con gran fuerza.

Regresó la música, el eco conquistó las voces. Todos bailábamos de una forma enardecida, abrazados a nuestras parejas sin pronunciar una palabra girábamos y girábamos. Las meigas, acompañadas de un enorme griterío, invadían el paseo marítimo. Era un baile de amanecida, quizás esperábamos ver danzar al sol junto a los gigantes y cabezudos. Los olores característicos de los recitales, los perfumes calientes, dulzones. Los humos de la madera quemada y los efluvios de sudor me bloquearon. Terminaron emborrachándome.

Reconozco que mi primera reacción fue de sorpresa, incluso de enfado, pero mi corazón y mi sexo no se ponían de acuerdo. Me dejé llevar, sus pasos de baile eran pegaditos, aprisionados. En medio de la oscuridad y de la muchedumbre, su pierna entre las mías. Tuve que hacer un esfuerzo horroroso, no quería que notase mi apetito. Sus actos eran decididos, su masculinidad, sus embestidas. La cabeza no me obedecía y el ritmo era tan frenético que en algunos momentos mi cuerpo semejaba una pelota agitándose velozmente para conseguir –a través de la música chillona- la posición adecuada. Empujaba, me atraía hacia él con violencia. Susurraba la letra de la canción que estábamos escuchando. Yo estaba ciega de alcohol. Enloquecida, daba vueltas y más vueltas: uno… dos… tres… Me apretujaba con sus fuertes brazos, me flaqueaban los pies. Levantaba mi falda, tocaba mis piernas sin rumbo, o quizás en una dirección segura. Encontró mis pliegues más íntimos, más oscuros. No se detuvo. Los arañó. Yo no respiré. No veía a nadie. Palpaba su sexo caliente, grande. Ahora bailábamos muy pegados, me estremecí igual que si hubiese metido el dedo en la corriente eléctrica.
Mi madre no me había aleccionado, sólo prevenir y refrenar. No me aconsejó como debía, se dedicó a sermonearme: una chica decente no debe hacer esto o aquello, es mejor que no hagas lo de más allá. Cerré mis oídos.

En la arena las tinieblas nos observaban, parecía que estábamos a punto de contemplar un eclipse total. Dos hogueras grandes  comenzaron a inflamarse. Se movían dentro del agua, los rayos láser alumbraban la hora mágica de la noche de San Juan. Pensé que medio país estaba haciendo el amor. Brotaron las hogueras, surtidores de acuarelas, y el ruido de los petardos, cohetes y bengalas se oyó por toda la ciudad. El alma del cielo se liberaba, lucía vestida de miles de colores. Sentí escalofríos y él me pasó el brazo por encima…

       Parpadeé y tuve la impresión de retroceder a través del tiempo, de regresar a los primeros años de mi infancia en la isla. Nos pasábamos varios días recogiendo trastos viejos por todo el barrio, preparando la base de la hoguera. Encender la hoguera era todo un ritual. Queríamos darle más fuerza al sol. Recorríamos las casas de los vecinos y coleccionábamos gran variedad de enseres. Era la ofrenda a las llamas: ropas inservibles, sillas viejas, mesas destartaladas, cajas que quizás contuvieron cartas secretas. Revistas y periódicos que nunca se leyeron. Pedazos de mobiliario llenos de historias. Debíamos quemar el mal.Por las calles los papahuevos anunciaban la fiesta, el triunfo de la luz sobre la oscuridad. ¡Me divertía tanto corriendo tras ellos! Sonaban tambores, maracas y cornetas. Desfilaba. Ellos bailaban, saludaban se acercaban a los niños. Se abalanzaban. Los asustaban.
En la arena hicimos un montón con los cachivaches que habíamos recolectado. Era la noche para la liberación, para exorcisar malos tiempos. El chico que más me gustaba me cogió la mano, me la apretó…
Las parejas que habían bajado a la arena anhelaban que oscureciera, los chiquillos del barrio practicaban canciones, saltos y brincos. Jugaban se divertían. Esperaban que pronto ardieran las hogueras y escalaran alto, tan alto como las casas. Que se abrieran de par en par los castillos fantásticos y las princesas encantadas se desencantaran. Esperaban que dieran las doce.
            Chocolate, molinillo, corre, corre
            que te pillo.
           A estirar, a estirar,
           Que el demonio va a pasar.

Si las hogueras estaban a punto de ser prendidas. Hacíamos coros. Satanás también pretendía bailar alrededor de nuestras almas. Aquella noche no iba a dormir. Era la fiesta del infierno.
El fuego era el protagonista….
                        Fragmentos de “La noche meiga” entresacado de mi libro “El séptimo cielo


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domingo, 15 de junio de 2014

Prem Rawat // Maharaji - "Vivir es una celebracion"

Dice Rawat que sentirse bien es posible porque estamos repletos de bienestar por descubrir, por eso nos invita a través de sus conferencias, no solo a acceder a esa perspectiva de la vida como algo completo y perfecto, sino a enseñarnos unas pautas o técnicas que nos ayuden a recuperar la percepción del bienestar perdido. A aprender unas pautas que él las llama Conocimiento

El mensaje de Prem Rawat representa una gota de esperanza, un recordar que gracias al conocimiento del alma quizás podríamos sorprendernos de nosotros mismos.Ver el mundo en el que vivimos de una forma más simple. Y aunque sabemos que no es nada nuevo y que debajo de lo sencillo se esconden pasiones, soledad, incomprensión, crisis económica. Prem, como otros hicieron antes,  apuesta por la vida y propone mediante sus enseñanzas, a aprender a potenciar y redireccionar nuestra percepción para que, de nuevo, recuperemos las sensaciones maravillosas olvidadas.

¿Puedes ocuparte de este asunto, también?'. Y respondo: 'Sí, claro, como no'. Y ese es el día en que me convierto en un malabarista, sin entender que...
-- Facilidad para personas con déficit auditivo --

Lo sabes. Sabes lo importante que es esta vida. Lo sabes. No es nada nuevo. Sabes que todo el dinero del mundo no puede comprar ni un solo aliento. Lo sabes. Ni uno. Lo sabes. Ahora lo que tiene que suceder es que entiendas lo que ya sabes. No que lo ignores, sino que lo entiendas.

Porque el día en que empieces a entender lo que ya sabes será el día en que de verdad, de verdad, empieces a vivir. No a sobrevivir, a vivir. Porque vivir es una celebración. Vivir es la celebración de la existencia. Y necesitas vivir. Necesitas evolucionar todos los días. No una vez al día, o una vez a la semana, o una vez al mes, sino cada uno de los días que se te conceden. 

¿Qué se requiere? ¿Qué se precisa para tener respeto por el agua? ¿Qué se necesita para respetar la comida? ¿Qué? ¿Qué? Se necesita sed para respetar el agua, nada más. Ni fórmulas, ni discursos, ni libros. Sed. Y cuando esa sed se vuelve rotundamente clara en un ser humano, entonces empieza la verdadera búsqueda del agua. 

Necesidad. Cuando la necesidad está clara, todo lo demás encaja. Mientras no lo está, lo que realmente queremos resulta ambiguo, cada día ese deseo es ambiguo. Te despiertas por la mañana y piensas: "¿Qué vas a hacer hoy? Vaya, tengo tantas cosas que hacer. Tengo que ir de compras, ir a la oficina, hacer unas cuantas llamadas...". Pero para quien ha entendido de qué trata esta vida, resulta claro todos los días: "Hoy voy a vivir. Voy a celebrar mi existencia. Y sí, iré a comprar la leche, y claro que iré a la oficina y haré lo que tenga que hacer, pero eso no me va a impedir celebrar el día de hoy". Esta es la diferencia esencial entre la claridad y la ambigüedad. 

¿Qué puedo hacer? Mientras hago malabarismos con todas las bolas, ¿acaso me pregunto por qué estoy haciendo eso? ¿Se supone que soy un malabarista? Si se supone que soy malabarista, entonces debo hacer malabarismos. ¿Pero quién me convirtió en un malabarista? Pues yo. "Sí. Haré esto también, y eso también y aquello también." Y alguien me pide: "¿Puedes ocuparte de este asunto, también?". Y respondo: "Sí, claro, como no". 

Y ese es el día en que me convierto en un malabarista, sin entender que mi responsabilidad principal, la primordial, la primera, es con esa sed interior que cada día me pide que me sienta plenamente satisfecho.
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Foto de Prem Rawat.
En youtube encontraras numerosos vídeos sobre su filosofía de vida.

jueves, 5 de junio de 2014

CLAUDIO MAGRIS EN LAS CANARIAS

Dice la escritora catalana Nuria Amat en su libro Viajar es muy difícil: “Las ciudades están hechas de personas. Las ciudades literarias están hechas de escritores. Qué mejor recuerdo del viajero para con el lector (viajero también él pero quieto) que el envío de una postal ofreciendo la imagen viva y coloreada de las mejores instantáneas de viaje. Qué mejor regalo para un lector que las vistas de distintos escritores moviéndose por la ciudad fantasma”. Esta columna intenta recuperar las postales que han dejado los escritores de lugares para ellos entrañable.
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El mar, en español, es masculino, como en italiano, pero la gente de la costa que lidia concreta, físicamente con él, lo llama la mar, en femenino. Acaso también gracias a ese artículo el mar resista al nihilismo, a la irrealidad que parece sustraernos lo tangible de las cosas, los objetos y la experiencia sensible, la continuidad de la vida y su transmisión. El carácter épico del mar es también y sobre todo terrible, naufragios y tempestades, pena y lejanía, pero nunca abstracto, ficticio. Tal vez por ello pueda ser símbolo, a pesar de tanta furia devastadora, de la armonía, haciendo que la angustiada fantasía contemporánea logre imaginar, incluso en una película como Abyss de Cameron, que de las profundas tinieblas del océano no surgen monstruos, sino criaturas buenas que vienen para salvarnos; “variopintas mariposas”, como las llama Giovanni Grazzini en su Cine ’89 cual si señalara que la gracia y la levedad, la armoniosa aparición del bien, se habían refugiado en el fondo del mar. […]
Famosas por sus playas, a menudo estropeadas por una especulación de las peores en la construcción, las Canarias revelan una extraordinaria belleza sobre todo en su paisaje variado como el de un continente —ora áspero, ora exuberante— en los colores, en las plantas, especialmente en el azul de la jaracanda y en el rojo del tulipero del Gabón, en los grandiosos cráteres volcánicos del Teide. En Gran Canaria, el Roque Bentaiga era venerado como santuario por los originarios habitantes de la isla; mirando esta maciza cumbre metafísica, se piensa en el monolito de 2001: una odisea en el espacio y se comprende la relación entre la divinidad y las montañas. En Icod, en Tenerife, hay un drago antiquísimo. El drago es el árbol por excelencia de las Canarias, un mítico símbolo de las islas, objeto y lugar de culto y veneración. El de Icod es viejísimo, según algunos pluricentenario y, según otros, milenario; se yergue, pero sobre todo se ensancha y se expande, corre el riesgo de caer por demasía de fuerza, por exceso de vitalidad, por haberse dilatado demasiado en el mundo. En su tronco y sus ramas se abren surcos como arrugas o facciones, afloran barbas venerandas y cejas frondosas, protuberancias de manos callosas y hendiduras de ojos demoníacos. Ese árbol es una pluralidad; es tantos árboles, es un monte incidido por tajados y ríos, es un rostro que se transforma en múltiples rostros, una maraña, es la mueca y la irónica sonrisa de la metamorfosis.
Frente a ese drago se siente la seducción de la vejez, rica en tiempo e historias sin final, dionisíaca en la proliferación de su disolverse; la edad de ese drago, y también la muerte que ésta anuncia, tienen una majestuosa grandeza, pero sobre todo una inquietante vitalidad erótica, una transformación y regeneración sin fin.
Fuente: Claudio Magris, El infinito viajar (traducción de Pilar García Colmenarejo), Anagrama, Barcelona, 2008.
Delia Juárez G.
Autora del libro Gajes del oficio. La pasión de escribir y coordinadora de las antologías colectivas Y sin embargo yo te amaba. 

lunes, 2 de junio de 2014

MIENTRAS NO DIGAS TE QUIERO, LOLA BECCARIA

  LAS ESCRITORAS LOLA BECCARIA Y ROSARIO VALCÁRCEL PROTAGONIZARON EL PASADO  2 DE JUNIO, UN  ENCUENTRO LITERARIO EN LA CASA MUSEO PÉREZ GALDÓS (Cano, 2 y 6 Las Palmas de Gran Canaria dentro del ciclo "En este inmenso Atlántico que nos une)


Lola Beccaria es doctora en Filología Hispánica y se ha formado en Terapia Gestalt. Publica su primera novela, ‘La debutante’, en 1996. En ese mismo año publica una obra de teatro perdida de Lope de Vega, ‘El otomano famoso’, descubierta, y editada, por ella misma cuando trabajaba como documentalista en la Biblioteca del Palacio Real.


En 2001 queda finalista del Premio Nadal con su segunda novela, ‘La luna en Jorge’. Colabora en el argumento para el guión cinematográfico de la película ‘Fausto 5.0′, proyecto de La Fura dels Baus . En el 2004 publica ‘Una mujer desnuda’ en el 2006 Mariposas en la nieve. En el 2009 es Premio Azorín con El arte de perder. En el 2011 publica Zero y en el 2014 “Mientras no digas te quiero”.
Lola Beccaria y libro
Por su parte, la poeta y narradora grancanaria Rosario Valcárcel que hizo el papel de anfitriona tiene varios libros editados alrededor de la literatura erótica entre los que destacan ‘Del amor y las pasiones’, ‘El séptimo cielo’ ‘Sexo, corazón y vida’ y el poemario ‘Las máscaras de Afrodita’. Valcárcel habló del amor, de los cuerpos encontrados, de acontecimientos, del placer del juego, la ironía, de experiencias personalizadas y de las relaciones humanas que sufren metamorfosis. Nos habló del sexo como salvación que sale al encuentro de la pequeña muerte y la convierte en aliada de la vida.
En ‘Mientras no digas te quiero’, Lola Beccaria gira alrededor de las emociones, los sentimientos y el amor. Gira alrededor de un mundo que relata la historia más antigua del hombre: el amor y el desamor en todas sus facetas. Nos presenta un grupo de mujeres con distintos puntos de vista, defraudadas de la vida, perdidas cada una a su manera se apuntan a un taller de seducción para superar sus propias limitaciones, sus miedos. Para disipar las densas nieblas que sin que nos demos cuenta, se interponen en las relaciones de pareja, para ahuyentar las tristezas y volver a encontrar un lugar en una sociedad en la que se sienten perdidas.
Dice Lola Beccaria “Creo que nunca los hombres habían estado tan enfadados con las mujeres ni las mujeres con los hombres y todo es por falta de comunicación”.
La autora rastrea la necesidad de alejar los fantasmas sociales que impiden un pleno desarrollo de la mujer. Recoge las claves más importantes de la personalidad humana para conocernos de una manera sencilla y fácil. Y practica en su obra ‘Mientras no digas te quiero’, lo que en psicología llaman las constelaciones, y a través de ellas se desatan una sucesión de vivencias narradas con realismo y humor. Nos revela los conflictos y las carencias que todos los seres humanos poseemos, las dificultades para alcanzar la madurez afectiva. Nos descubre que el sexo como experiencia física aislada no nos basta y que la libertad asusta por la soledad que sobrelleva. Porque tod@s en el fondo deseamos ser amad@s.
Algunas veces se piensa que una novela escrita y protagonizada por mujeres que tiene como tema central el amor es un libro escrito para mujeres, pero nada más lejos. ‘Mientras no digas te quiero’ es un libro que habla del amor y la pasión, la ternura y los miedos, de la soledad, la ruptura y la pena. Los sentimientos más que las acciones.
Mientras no digas te quiero’ es un libro para los que buscamos el conocimiento, un libro que presenta los problemas que asedian al corazón humano. Un libro para seres humanos, sean hombres o mujeres.

Rosario Vallcarcel y libro
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jueves, 29 de mayo de 2014

ENTREVISTA DE ELGA REATEGUI A ROSARIO VALCÁRCEL

Rosario Valcárcel: “Yo creo que el sexo puede salvarnos del mundo”

Su reino es el sueño perpetuo y camina sobre las aguas de la sensualidad. Está hecha de arena y sentimiento, y se alimenta de sol. Es poeta y como tal, puede ser turista en otras dimensiones y charlar de tú a tú con habitantes mágicos, pero como narradora también  es capaz  de meterse en la piel de comunes mortales y adentrarse en los terrenos de sus insatisfacciones, dolores y ansias. 
Eso y más es Rosario Valcárcel, una autora que es considerada la pionera de la narrativa erótica canaria. Los invito a conocerla.

 ¿De qué manera influye el lugar donde ha nacido o su hábitat en la personalidad u obra de un escritor o creador?  Usted que lo ha hecho en una isla,  y obviamente, cerca al mar, ¿cómo se ve a sí misma y de qué forma interpreta su obra?  ¿Qué le debe a ese entorno?

En mi obra siempre aparece de alguna manera  el mar, aparece el amor y el miedo que siento hacia él. Las imágenes tanto visuales como auditivas de mi playa de Las Canteras, su arena blanca, el nombre de sus piedras, la fauna marina. Las islas. Las calles en donde jugaba de pequeña, el cine, el entorno en donde  crecí y me enamoré. Todo ello ha ocupado un lugar especial al que le debo alegrías, logros, emociones, nostalgias…

Su primera obra “La peña de la Vieja y otros relatos”, como era de esperarse, tenía que ver con el
 mar, pero con aquel de sus recuerdos,  ¿obviamente existe un antes y un después en la visión que se tiene de algo cuando somos niños y luego adultos?  ¿Quién cambia en  verdad,  el mar o el espectador,  ninguno o ambos?
Concretamente en mi primer libro “La Peña de la Vieja y otros relatos” es un homenaje a la playa de Las Canteras, al cine de siempre, la Navidad, el Carnaval, a una ciudad más humana. A mi infancia entre Gran Canaria, Tenerife, La Palma. Un libro escrito sobre los recuerdos.
Un libro que escribí en los años en que viví en Madrid. Momentos en que se creó en mí una necesidad de evocar y transmitir. De escribir sin nostalgias o acaso sí.
La visión que tenía del mar no ha cambiado, sigue siendo aquel espacio sobrenatural, mágico en donde pasé mi infancia. Lo que ha cambiado es la conciencia del mismo y eso es lo maravilloso. 

¿Qué la lleva a escribir? ¿Qué recuerdos tiene de esos primeros instantes con la literatura?  ¿Qué temas la inspiraban? ¿Alguien la alentó en su vocación?

Todos los isleños y especialmente los creadores nos identificamos con el mar porque él nos transmite imágenes, nos cuenta cosas, ideas… Nos inspira.
Pero además yo tuve la suerte de entrar en la literatura y en el cine de la mano de mi padre. Un ser que inventaba historias, que contaba cuentos y que llenó mi universo de murmullos y sueños, de animales que hablaban. De cuentos que él se inventaba.
También me inspira la realidad, la propia vida, el amor las fotografías y sobre todo el cine de antes, ese cine clásico de mi adolescencia en donde todo se imaginaba, se soñaba. Sueños que siguen siendo necesarios para escribir.   

Empezó con los relatos, pero también hizo poesía, ¿por qué el cambio? ¿Qué necesidades no podía cumplir la narrativa?

No creo que haya sido un cambio brusco porque dicen que mi narrativa es poética. Aunque en realidad escribir poesía es algo más hondo, más profundo, más meditado, más potente, más silencioso.  El camino hacia la raíz. Con la poesía la palabra a veces tiembla y sufre, otras  acaricia y goza.
Para mí escribir poesía ha sido un reto heroico.
¿De qué manera colmó sus ansias comunicativas el poemario “Las máscaras de Afrodita?  A propósito, ¿no nos sacamos la máscaras ni para dormir? ¿Es que nunca nos mostramos tal y como somos? 
Aunque ya había participado en antologías con algún poema. El poemario Las Máscaras de Afrodita colmó mis ansias de levedad y de autenticidad interior.
En el mundo actual todos somos productos de nuestra cultura, de una etiqueta. En cierta medida  nos disfrazamos, utilizamos una máscara quizás para defendernos de nuestros miedos o para cumplir un rol ante la sociedad. 
Pero para los artistas eso es una ficción porque nuestra escritura no puede, o no sabe mentir. No podemos ocultarnos detrás de máscaras. Necesitamos contar nuestros secretos, nuestras emociones…

¿Se siente mejor en su rol de poeta?  ¿Qué ventajas otorga ser un narrador y a qué no puede aspirar un poeta dentro de la literatura?

En mi rol de poeta puedo crear seres metafóricos, puedo ser más auténtica. Como narradora puedo contar, hacer ficción o narrar la realidad sobre la rutina y la languidez que se produce en la vida cotidiana de las parejas, sobre el poder de la fantasía y el sexo. Me permite fabular, explayarme en el tema que surja. Me permite adoptar figuras e imágenes diferentes a la vez.

Pero los temas del amor y el erotismo no aparecen por vez primera en su poemario, sino ya antes, en su libro “Del amor y las pasiones”, y en “El Séptimo Cielo” sin embargo, muchos críticos coinciden en afirmar que es con “Las Máscaras de Afrodita” donde se encumbra su talento en el ámbito amoroso-sensual-erótico.

Mi literatura ha tenido desde sus comienzos  una carga sensual, de fantasía, el placer y el sufrimiento, la conciencia de lo efímero de la vida.  Me alegra saber que con “Las Máscaras de Afrodita” ha sido mi momento más amoroso-sensual-erótico.
Ahora bien al estar escrita por una mujer puede aportar elegancia, dulzura, sensualidad, intimidad o ternura… Quizás las mujeres podemos aportar una presencia diferente de nosotras mismas, esa imagen moderna de mujer que se impone como ser que reivindica su sexualidad y no como objeto deseado.

Muchos expresan que con el erotismo hay que ir con mucha sutileza, o mejor dicho, con mucho tacto y esas precauciones se extreman cuando se trata de abordarlo en la literatura. Supongo que a las mujeres se les pide más, o quizá, se espera menos de ellas. Como fuere, ¿cómo se llega a ser considerada la pionera de la literatura erótica canaria hecha por mujeres? ¿En qué momento aparece mostrando su propuesta y por qué impacta tanto?  Y, algo más, hasta ese instante ¿qué habían o no hecho sus colegas hombres por la literatura erótica canaria?

En Canarias ha habido un vacío. Las sociedades patriarcales frenaron y negaron el disfrute de la mujer. El placer ha estado marcado por la religión, la culpabilidad y los tabúes. El deseo y el gozo eran entendidos como sombras pecaminosas, vivíamos entre el cielo y el infierno. Existía una incapacidad para hablar del sexo mismo, de alguna forma se sublimaba. Y por lo tanto no ha sido un tema que se haya prodigado en los tiempos pretéritos.
Hoy el erotismo está de moda en todos sus registros escritos. Como mujer, estoy considerada la pionera de la narrativa erótica en Canarias.

¿Ha cambiado en algo la actitud que tienen los lectores frente a la literatura erótica? ¿Siguen siendo ellos los que más buscan lecturas de este estilo? Y las mujeres, ¿qué esperan de este tipo de libros?

Para la sociedad actual todo es erotismo, se emplea en la publicidad, en la política, en el cine. Estamos saturados de seducción erótica. Y creo que la mujer es la que más busca este tipo de literatura, quizás porque durante mucho tiempo estuvimos vetadas.  Este tipo de libro puede enseñar a los hombres y a las mujeres a querernos más, a ser más libres.  

Cuando se habla de literatura erótica sana ¿entra a tallar la autocensura, los prejuicios, la culpa o la desinformación?  ¿Nos hacemos un lío con los conceptos? ¿La mayoría entiende más o menos lo mismo? El escritor reúne en su escritura el recuerdo de unas experiencias reales.

La sexualidad femenina es un descubrimiento de los años sesenta, gracias a ese momento la mujer se hizo visible, se despoja de sus prejuicios y expresa sus sentimientos más profundos. El escritor/a de alguna forma cuenta sus experiencias y sus sueños. Hoy la mujer explora y descubre su cuerpo, realiza juegos eróticos, se encuentra libre de la culpa, del pecado. Y creo que hoy, nadie se hace un lío con los conceptos.

Mi literatura erótica habla del amor, de los cuerpos encontrados, de acontecimientos, del placer del juego, la ironía, la narración libre y desenfadada, de experiencias personalizadas y de  las relaciones humanas que sufren  metamorfosis. Del sexo como salvación que sale al encuentro de la pequeña muerte y la convierte en aliada de la vida.

¿Qué tipo de literatura erótica es la suya si queremos ubicarla en un contexto determinado?  ¿Cómo definiría su trabajo en este aspecto?

Mi trabajo lo definiría como un canto a la libertad, a la vida, a la belleza. Decía Dostoievsky que “Solo la belleza salvará al mundo”. Yo creo que “el sexo puede salvarnos del mundo”. Es un antídoto ante las desgracias, ante la muerte

Pero su preocupación o interés literario también se extiende hacia el lado de la niñez. Vemos que ha hecho poesía infantil, participado en coloquios realizados en escuelas y  forma parte del colectivo Andersen, ¿no cree que es nuestra obligación devolverle a los niños su edad, su estado natural? En otras palabras, dejar que vivan su tiempo sin apuro y no permitir que envejezcan prematuramente con cosas de adultos.

Totalmente de acuerdo yo siempre digo que yo, afortunadamente, he vuelto a ese mundo de la infancia, de dónde nunca tenía que haber salido. Al mundo que más se acerca a la perfección y del cual siempre estamos aprendiendo. Por eso soy partidaria de que los niños vivan su infancia sin prisas y que la vivan intensamente porque ella será la energía que le servirá para su vida de adulto.

Dio el salto a la novela en 2012 con su obra “Moby Dick en Las Canteras Beach”, que recrea  el
rodaje de la película “Moby Dick” en aguas canarias. ¿Qué tiene de usted, María Teresa, la adolescente narradora de esta historia?  Sin duda hay acontecimientos que nos marcan de por vida, pero con el correr del tiempo, los evocamos algo distorsionados. Sobre todo eso pasa con los que nos hicieron felices, sin embargo, los recordamos mejor de lo que en verdad, fueron, ¿no cree? 

Di el salto a la novela con Moby Dick y para ello me sumergí en el mundo de los platós, del rodaje de Moby Dick, protagonizado por Gregory Peck y dirigido por John Huston en las aguas de mi playa de Las Canteras.
 María Teresa, la narradora de mi “Moby Dick en Las Canteras Beach”, tiene de mí la memoria inconsciente asociada a las cosas que mi familia, amigos y vecinos contaban sobre el rodaje que tuvo lugar en Gran Canaria.
Recuerdos que se relatan en la novela, que no se han distorsionado porque antes de empezar a escribir me documenté con los periódicos de la época. Además tuve la suerte de tener las voces de algunos de los protagonistas canarios, que intervinieron en el rodaje, en un CD titulada “Salvar la Memoria Moby Dick y Tirma” que realizó en la isla Luis Roca Arencibia.

¿Qué espera de su futuro literario?

Espero del presente. No quiero afrontar el futuro sino vivir el presente y en él poder seguir trabajando, leyendo y mucho, tanto para mi proceso de escritora como para mi vida espiritual, porque estoy convencida que a través de la lectura puedo enriquecer mi vida, incluso llegar a ser mejor persona.


Foto de Elga Reategui y portada de libros.
elgareategui.blogspot.es

martes, 27 de mayo de 2014

ROSALUNA Y LA VELETA MAGICA, Melu Vallejo

                    No sé por qué me dedico a esto…Me refiero a escribir, y en especial a la escritura como medio para narrar historias, relatos imaginarios que nunca han sucedido en eso que denominamos mundo real. Discurso sobre la inutilidad de las artes, Paul Auster

Cuando era pequeña me cautivaba la lectura de los libros de Charles Perrault y de Grimm, aquel caudal de sensaciones y de vivencias capaces de trasladarnos a ese maravilloso mundo de los cuentos, de dioses que construían el Universo entre palacios de colores iluminados o de mundos encantados en donde vivían las hadas. Me cautivaba ir descubriendo el lenguaje simbólico que escondían las portadas de colores de los libros, los dibujos fantasiosos que ilustraban el interior. Pero lo más apasionante era que sabías que podía ocurrir cualquier cosa, que los personajes  te iban a llevar  por caminos insospechados, mágicos.

Y eso es lo que he vuelto a vivir con el nuevo cuento de Melu Vallejo: Rosaluna y la veleta mágica. Sí, porque es un cuento que comienza más allá del cielo, que comienza en el firmamento donde viven las estrellas.

 Hace mucho, muchísimo tiempo, cuando los dioses empezaban a construir el universo, en unos de sus palacios nació una niña a la que llamaron Luna. Se parecía a una de esas hadas buenas y, además, se convirtió en una gran chica. Muchos jóvenes dioses la pretendía, pero ella los rechazaba. Sabía que si llegaba su verdadero amor, lo reconocería al instante.

Un cuento estructurado en tres partes. Un cuento que narra hechos que pertenecen al mundo real, pero que al mismo tiempo nos traslada a los pequeños mundos ilusorios, al mundo de las imágenes de las hadas, al mundo mitológico con un acontecimiento prodigioso como fue la Creación del Universo y el amor imposible entre el Príncipe Sol y la Princesa Luna.

Luna reconoció en el joven Sol a su amor soñado. Pero ¿por qué no podía acercársele; por qué ni tan siquiera podía tocarle la mano?
Pobre Luna, lloraba desconsolada sin hallar respuestas a sus preguntas. Tantas fueron sus lágrimas que terminaron saltando como chispas por el cielo. Y así fue como nacieron las estrellas.



La segunda parte de la historia nos cuenta que de todos esos prodigios nace una niña RosaLuna, que vive en un mundo real, que crece y estudia, que va a la Universidad y que conoce a un muchacho muy simpático que terminó siendo su novio. Pero Rosaluna posee un aura especial un don especial en sus manos llenas de tierra, dice la autora, que le  permite descubrir las alegorías y los secretos de la Naturaleza. Ello le hace llegar a ser una empresaria de éxito.

Un día, que se despertó muy temprano, casi antes del amanecer, vio unas ramas en el alféizar de la ventana. Se levantó con mucho cuidado y las recogió. Se quedó asombrada: eran justamente las hojas de aquellas plantas que había estado pidiendo y con las que ella sabía que se curaría rápidamente.

Pero su novio empezó a mostrarse muy inquieto. Estaba obsesionado por las historias que la gente contaba acerca de una piedra fabulosa, un talismán que encerraba grandes secretos, y  que estaba relacionado con el misterioso origen de Rosaluna…

Ella le respondía que lo único importante era que se quisieran, que eso debía ser suficiente para él. Pero al parecer, no lo era para su inmensa curiosidad. “Si consiguiera esa piedra decía él…
Al final, solo la Veleta Mágica fue capaz de conducirnos a desvelar todo ese misterio.

Rosaluna y la veleta mágica es una breve narración editada por Ediciones Anroart, ilustrado por Tino Armas con imágenes fotográficas llenas de flores y talismanes repleta de color.

Un cuento más de los muchos cuentos de hadas que esta escritora de nacionalidad inglesa y española, Melu Vallejo escribe y cuenta a  miles de niños en colegios, hospitales, en ferias, incluso en su casa. Una casa que parece una caja de música en donde se conserva el mundo de la ilusión, una casa decorada con escenarios iluminados por destellos de piedras preciosas, de gasas doradas y plateadas, de tiaras y coronas, de pétalos de rosas, de ese mundo de la infancia del que nunca he querido salir. De un mundo que nos permite disfrutar a grandes y a pequeños, hacer realidad nuestros sueños.

Rosaluna y la veleta mágica  es uno de esos cuentos que nos ayudarán a comprendernos mejor la vida, que nos ayudará  a que no se pierda del todo lo vivido o quizás nos puede ayudar a entender la muerte, porque como decía el filósofo si fuésemos inmortales no contaríamos historias.

En definitiva recomiendo este nuevo cuento de Melu Vallejo: Rosaluna y la veleta mágica,  porque en ella vamos a encontrar sonrisas, escondrijos, ese mundo de la ilusión y la magia donde habita nuestra autora. Un mundo que podría protegernos contra casi todos los problemas de la vida.

Fotos Melu Vallejo y Rosario Valcárcel en la Feria del Libro 2013, Las Palmas de G. Canaria.

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lunes, 26 de mayo de 2014

CELEBRACION DO DÍA DAS LETRAS GALEGAS

 El pasado día 16 de mayo se celebró en La Casa de Galicia en Las Palmas de Gran Canaria el día de Las Letras Galegas

Un acto entrañable que estuvo acompañado por la Coral de la Casa de Galicia y la presentación de la última obra del escritor José Espiño Melian  quien leyó el poema "Penélope" y presentó su último libro "Un centenar de lagartos"

José Espiño recorrió la obra y la vida del poeta  Xosé María Díaz Castro creando un clima cálido repleto de esos sonidos gallegos tan cantarinos y al mismo tiempo tan dulces. De palabras amasadas de bosques y senderos, del olor de la tierra gallega.



PENÉLOPE
Un paso adiante  e outro atrás, Galiza,
e a tea dos teus soños non se move.
A espranza nos teus ollos se esprenguiza.
Aran os bois e chove.

Un bruar de navíos moi lonxanos
che estrolla o sono mol coma una uva.
Pro ti envólveste en sabas de mil anos,
e en sonos volves a escoitar a chuva.

Tranguerán os camiños algun día
A xente que levaron. Deus é o mesmo.
Suco vai, suco vén, ¡ Xesús María!,
E toda cousa ha de pagar seu desmo.

Desorballando os prados como sono,
O Tempo vai de Parga a Pastoriza.
Vaise enterrando, suico a suco, o Outono.
¡Un paso adiante e outro atrás, Galiza!
                                   Xosé María Díaz Castro, “Nimbos”

Xosé María Díaz Castro fue traductor y escritor español en lengua gallega. Ingresó en el año 1929 en el Seminario Santa Catalina de Mondoñedo, aunque no se ordenó, y fue profesor en Madrid, donde se trasladó en el año 1948. Debido a sus conocimientos de catorce idiomas trabajó como traductor en el Instituto de Estudios Hispánicos y en el Ministerio del Interior.   

Fue autor de una única obra, el poemario Nimbos (1961), que influyó en los poetas en lengua gallega , por su perfección y por su preocupación por Galicia y los problemas básicos del ser humano, la vida, la muerte y el tiempo. Con estos versos se inicia Penélope, el poema más editado y traducido del poeta a quien este año, La Real Academia Galega tuvo el honor y el acierto de dedicar el DÍA DE LAS LETRAS GALLEGAS.

Es uno de los más profundos poemas de tema social. Forma parte de su única obra publicada, en el año 1961, por editorial Galaxia. Un poemario titulado: Nimbos.
Díaz Castro se encuentra en el Olympo gallego al lado de poetas como Manuel María, Celso Emilio Ferreiro, Avilés  de Taremancos, Aquilino Iglesia, Novoneyra o Rosalía de Castro.

Xosé Díaz Castro fue uno de los candidatos más cantados de los últimos años.

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jueves, 22 de mayo de 2014

MANUEL PADORNO, DOCE AÑOS DESPUÉS


 

Manuel Padorno Navarro.  Nació en Santa Cruz de Tenerife un 30 de septiembre y murió un 22 de mayo del 2002 en  Madrid, un día antes de cuando tenía que ofrecer el recital de sus últimos poemas.



Atlántica pirámide de luz

Delante del Paseo Las Canteras
atlántica montaña, pueden verse
(hermoso Theyde elado) sus laderas
en llamear azul, subir, arderse
hasta volcar, volcánicas esferas
las llamaradas blancas, rehacerse
por arriba del cielo, en las afueras
de la celeste bóveda perderse.
En ti trabajo, fuego, desde el alba,
llama siempre atendida cada día,
edificada claridad al trasluz.
Oh construcción de la mañana, salva
tu permanencia y tu rigor vigía
invisible pirámide de luz.
Efigie canaria, 1994


Padorno fue una figura relevante  en las islas y fuera de ellas. Junto a Elvireta Escobio, Manolo Millares, Martín Chirino y José María Benítez  formó el grupo de artistas y escritores vanguardistas de Las Palmas. Y quizás uno de los mejores poetas en español del siglo XX. Con su esposa Josefina Betancor se instala a principios de los sesenta en Lanzarote, donde escribió 'A la sombra del mar', libro de gran influencia en la poesía española. Posteriormente se traslada a Madrid y desde 1965 dirigió, con Luis Feria, la colección 'Poesía para todos', núcleo aglutinador de poetas y pintores de la Generación del 50.


Padorno fue un poeta canario, atlántico y eso le encuadra en la tradición de la literatura canaria desde Cairasco hasta Morales, pasando por Viana. Además, fue un poeta avanzado, incluido en la generación española de los 50 en cuanto a motivaciones estéticas. Un gran vitalista que se conocía tan bien a sí mismo, a sus derroteros íntimos que supo moverse,  entrar y salir del mundo con ese dominio del lenguaje que lo caracterizo tanto como persona como poeta.

Su pasión era la luz de su tierra, y volvió a vivir con ella cuando regresó en los años noventa a Las Palmas de Gran Canaria. En los noventa, ya instalado en su casa junto al mar de Las Canteras continuó escribiendo intensamente, además de seguir con su habitual actividad cultural, con lecturas, conferencias y varios viajes dentro y fuera de España.

También produjo una extensa obra pictórica en la que se distinguen varias etapas y nueve carpetas de obra gráfica realizadas entre 1970 y 2001
"El motivo principal tanto de mi pintura como de mi poesía, desde siempre, es desvelar el mundo exterior, ir penetrando y fijando una nueva lectura del mundo, lo que yo llamo el "afuera" fundamentado principalmente en el tema de la luz y el mar."

Accesit del Premio Adonais de Poesía en 1962, Premio Canarias de literatura en 1990 y en 1993 Premio Nacional Pablo Iglesias de Letras y Pensamientos. Ganó el primer premio Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.  Los últimos años de su vida residió en Punta Brava en Las Playa de Las Canteras.
En cada uno de los poemas de Manuel Padorno se manifiesta la personalidad artística del poeta. Poemas en donde define con presición el mar, su playa de Las Canteras. Poemas que cautivan. Pero es en la luz en donde Manuel Padorno condensa toda su poesía.

La nube rosa

Aquel color encima la entretiene
deslizada en el mar, la nube rosa,
palo de batear, cabezas tiene;
en sus extremos vuela despaciosa.

Rosada nube sobre el mar (conviene
no perderla de vista), vaporosa
podría desguazarse, si retiene
su calado La Barra sigilosa.

Encima de la playa como barca
fondea alrededor, su sombra llega
tirada por un hilo de mi mano.

La nube rosa sideral abarca
el espacio, la sombra que me anega:
su figura paseo sombreado,
                                                Efigie canaria, 1994

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martes, 20 de mayo de 2014

La soledad en “Aprendiz de gigoló” con trailer de la película.

https://www.youtube.com/watch?v=KFQKxWnO5-g

 Es una película que nos ofrece las peripecias de dos amigos, Fioravante, (John Turturro) un ser callado, serio, poco atractivo y aparentemente dotado de pocas cualidades amatorias, y el propio Woody Allen, quien interpreta a Murray un personaje peculiar, inteligente y con sentido del humor que se le ocurre la idea de montar un negocio explotando las posibles habilidades amorosas de su amigo.

Inicialmente a  Fioravante no le pareció buena la propuesta pero termina haciendo de tripas corazón y acepta su destino. Así realiza los servicios que su amigo Murray le organiza y acaba siendo aprendiz de gigoló, un trabajo que les proporcionará a ambos dinero en abundancia y la posibilidad de conocer a mujeres fantásticas.
  
Termina ofreciendo sexo, ménage à trois con la Sharon Stone y su amiga Sofia Vergara.  Momentos de éxtasis en los que el amor no está presente, en los que todo es un juego pactado, un enredo de episodios eróticos entre sus clientas. Y la peripecia de una vida efímera que le sumirá en su propia soledad. Relaciones de incomunicación pero al mismo tiempo repleta de instantes que pueden llegar a ser hermosas y fugaces, divertidas y tristes.

Una comedia cuya historia central es la soledad. Esa soledad que nos enfrenta con la realidad, con la vida y en este caso con la pasión.

Pero un día Fioravante conoce a Avigail, un personaje exquisito interpretado por Vanessa Paradis, una viuda judía ortodoxa, una mujer misteriosa que consigue abrir las puertas de la sensualidad.  Aparentemente frágil pero al mismo tiempo tan fuerte que lleva al protagonista a meditar, a pensar, a lanzarse de nuevo en su vacío. Quizás porque Avigail representa la soledad, una soledad autoimpuesta, llena de ternura y de libertad.

Fading Gigolo es una producción estadounidense  con diferentes climas, donde el absurdo predomina. Una película  en donde Woody Allen sigue experimentando con ese  juego del lenguaje  al que nos tiene acostumbrados aunque esta vez escrito por Turturro  y con atractivos resultados.  

Dirigida por John Turturro es un film urbano ambientado en la ciudad de Nueva York, en una comunidad judía de Brooklyn. La banda sonora con canciones de Dalida y de la propia Vanesa Paradis. “Aprediz de gigoló” es una comedia erótica, cuyo trasfondo es la soledad.


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