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lunes, 22 de octubre de 2012

Fly poems: Cuadernos de poesía


Los que nos vamos, /en breve/os dejamos/estos árboles/rielantes/de escarcha…/ Wir, die wir abtreten werden/in Kürze/ hinterlassen euch/diese Bäume/ glitzernd... Manifiesto de Isa Guerra

               Una de las cosas que más me gustan cuando estoy de viaje es llegar a un parque, a una cafetería o a un hotel  y encontrarme con un libro. Con cualquier libro sea una biblia, un libro de poesía, una novela o una revista. Ni el idioma, ni el tamaño me importa, porque lo que realmente me gusta es el juego, la seducción del encuentro con el libro. Averiguar su mundo de silencios. El disfrute del lenguaje con ese libro que ha dejado olvidado algún viajero o algún cliente en un parque, en un hotel, en una cafetería o en una de esas cabinas telefónicas llamadas bookcrossing, donde puedes coger libros o intercambiar con alguno tuyo.
Por eso me ha resultado interesante esta iniciativa llevada a cabo por cuatro poetas canarios, cuatro escritores que han creado poemas en unas voces que suenan conjuntas. Una colección traducida al inglés y al alemán editado por ellos mismos.Una presentación que se ha hecho en el museo poeta Domingo Rivero en Las Palmas de Gran Canaria.

Lágrimas sobre papel/ Danza sobre un suelo de seda/ Caminos por túneles cuya/ luz nos lleva a la conquista de unos labios… Tears on paper/ Dancing on a silk floor/ Paths through tunnels/ its light leads us to the conquest of lips…  Lágrimas sobre papel” de Dunia Sánchez.

Los poetas y el título de sus obras son: Antonio Arroyo Silva con su poemario “Un paseo bajo los flamboyanes”, Berbel (María del Pino Marrero) “Poemas voladores”,  Dunia Sánchez “Y tendré un sueño” y por último, Isa Guerra con su “Manifiesto bilingüe”.

Comentaron los escritores que este trabajo constituye una apuesta decidida por la multiculturalidad con un único objetivo: que la poesía traspase fronteras que los poemas se hagan viajeros y llegue a otros lugares en todas las lenguas posibles, porque como dice el poeta chileno Leo Lobos la diversidad de las lenguas lejos de ser un castigo como supone el mito de Babel, está presente para que nosotros podamos atravesar la prueba de lo extranjero.

Cada noche escaneo las antiguas tristezas/ de renglón a renglón/ Observo que salgan claras las imágenes del tiempo…Every night I scan the old grieves/ Line by line/ I ensure the images of the time are clear… “Cada noche escaneo” de Berbel

Los cuadernos de poesía están también orientados a los colegios y para ello se ha incluido una pequeña guía didáctica, una especie de estrategia de motivación previa a la lectura. Los textos han sido traducidos por el Prof. Donald Riggs (Drexler University of Philadelphia) Por. And poet Neil LeadBeater (Edimburgo, Scotland) y Giovanna Bleyer y Criatiane Grando (Brasil)y  Lery MacKean, Sydney. También Ana Carrión y Daniel Romero y Karl Müller

El cuaderno de Antonio Arroyo lleva una imagen de una obra pictórica de la poeta-pintora Dunia Sánchez Padrón y los otros cuatro los ha ilustrado la también poeta-pintora Berbel.
   
Una iniciativa que ya está en marcha porque a los organizadores del mismo les gustaría continuar enviar al aire palabras poéticas. Editar más cuadernillos con otras voces y otros destinos, que se convierta en un proyecto tan atrayente que nos sobreviva. 
 
La barca del poema ha de saltar/ cataratas del cielo: la barca de papel empujada/ a un abismo de nubes llegará a las llanuras… The boat of the poem has to shoot/ the rapids of the sky: the paper boat has to be launched /into the abyss of clouds to reach the plains“Un paseo bajo los flamboyanes” de Antonio Arroyo.

Facebook/rosariovalcarcel/escritora;   www.rosariovalcarcel.com

miércoles, 16 de mayo de 2012

LOS CAMINOS DEL AGUA


 …El agua continúa con sus trabajos.
El oficio de golpear la madera

que cruje bajo mi piel

en las esquirlas de una soledad dilatada

y yo me aferro a la madera

como un clavo ardiente

que me salve

entre oraciones y suspiros.

                                                      BERBEL


A veces la vida y la poesía se juntan, se hacen preguntas se entremezclan de tal forma que se hace difícil distinguir donde termina la existencia y donde comienza la lírica.
En “Los caminos del agua” Berbel nos descubre el mar que nos estremece y nos hace tiritar de emociones. El mar que simboliza la mortalidad y la esperanza, el mar que acoge el sueño y el aliento de una nueva vida. El viaje. La memoria colmada de momentos. 
Toca los temas eternos de la existencia, las peripecias de la inmigración, el terror y la amargura de esos hombres y mujeres despojados del calor familiar que buscan silenciosos un camino entre las olas, entre los fantasmas de la oscuridad del océano.
Le grita a las verdades y a los sentimientos, a la violencia y a la muerte cotidiana pero sin desesperación ni desaliento, quizás porque como poeta presenta las cosas como debieran ser y no como son. Y aunque mezcla y armoniza la verdad con la realidad su poesía huye del mundo, se refugia en la niñez. Se sumerge en el universo de los cuentos, en las esencias, en los ecos y en el color. En el movimiento que coordina con tanta exactitud como las estrellas del Universo. 

     
En “Los caminos del agua” sus versos se deslizan, dan vueltas, cantan, juegan al juego de la música y los sonidos. Convierte el ritmo en imágenes poéticas, desentierra tesoros y hace magia del drama. Sabe contarlo.
El lenguaje en muchos de sus poemas se hace melodioso, reiterativo:
Aila aila aila aila ailaaaaaaaaaaaaaa

Adel viene de la lluvia.  

Conoce  sol, viento, tierra.

Adel viene de la lluvia.

Allí fue por tiempo, por tiempo.     

Aila aila aila aila ailaaaaaaaaaaaaaa

Otras veces busca la razón y la emoción, el entorno del ser humano, su comportamiento, sus voces:
Remángate el alma, Khadí,

Nos seas flojo, anda.

Ponte en pie y ve en busca del grano.

Abre tu corazón a las aves y aprende,

Ellas ya amanecieron.

   
Berbel es además narradora, pintora, ceramista, ilustradora, fotógrafa, directora y guionista de cine, pero sobre todo es una mujer sensible, con una ternura que se desborda de una forma espontánea en sus versos, en su poesía.
 “Los caminos del agua” forma parte de una colección de Ediciones Idea llamada El Mirador, cuyo objetivo es propiciar un encuentro intergeneracional de poetas contemporáneas. La directora de la colección es la escritora Elica Ramos.

miércoles, 4 de abril de 2012

LA SEMANA SANTA

      
Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó y preguntaban: ¿Quién es éste? Y la muchedumbre respondía: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.
   

A medida que el tiempo pasa, me doy cuenta que el mundo ha cambiado totalmente y que por supuesto han cambiado nuestras vidas, nuestras formas de enfrentarnos a cualquier acontecimiento.
Por eso al llegar la Semana Santa me entra añoranza. Y me acuerdo de los ejercicios espirituales, de la lectura de los libros ejemplares, de películas sobre la Biblia, Benhur o Los Diez Mandamientos… Era el símbolo del amor y los reencuentros de las familias. Eran tiempos de ver a nuestros abuelos asomados a las ventanas para contemplar las procesiones, la gloria de las imágenes, las señoras ataviadas con mantillas negras y con nuestras mantillas blancas. De escuchar alguna saeta.
El mundo parecía que se paraba, los sentimientos se manifestaban en las calles. Eran Tiempos memorables para lo religioso, para las imágenes, para los imagineros como nuestro José Lujan Pérez, un grancanario que culminó la fachada neoclásica de la catedral de Las Palmas.
A mí la Procesión que más me gustaba era la del domingo de Ramos, la de la burrita. Era el día en que por fin estrenaba mi vestido nuevo, así que vestida de guapa entre ciento de niños y niñas esperábamos con las manos en alto, agitando las palmas y aplaudiendo. Yo abría y cerraba los ojos asombrada al ver al Señor con su carita tan sonriente. No parecía el dueño del mundo. Esa mañana el Sol siempre nos acompañaba y los bombos y platillos sonaban a alegría. ¡Cómo me gustaba escuchar las cornetas y los redobles de tambores!  Desfilar al lado de la banda de música y contemplar a aquellos primeros turistas, espectadores asombrados, haciendo fotografías. 
Después mi padre me subía en los cochitos del Parque de San Telmo, en los caballitos que subían y bajaban, en la ambulancia o en la caldera que daba vueltas y vueltas. 
Y al llegar a mi casa, mi madre nos sorprendía con algún postre. En esos días preparaba sus torrijas y la casa olía a canela y a limón.
Todos los días de la semana había una procesión y de las iglesias salían filas de devotos. No recuerdo bien las imágenes que sacaban el lunes pero sí que era el día de los seminaristas. ¡Qué serios avanzaban en procesión detrás de los tronos! Aunque el día más conmovedor era el día que trasladaban a la Virgen para que viera a su Hijo, era el día del Santo Encuentro, que coincidía con el miércoles. Algunas mujeres lloraban.
Así  las imágenes recorrían casi a diario el casco histórico, menos el jueves que visitábamos las iglesias, Los Monumentos. Me llamaba la atención la fuerza de aquellos santuarios, las velas que ardían erguidas en la penumbra como custodiando las imágenes de los santos que estaban cubiertos con telas de color malva. Y en un altar, bajo una luz tenue se explayaban enormes cestas de rosas, azucenas, claveles, gladiolos…, entre una platería reluciente y bellos jarrones repletos de flores y más flores.
Entonces nos arrodillábamos y musitábamos oraciones.
A partir del lunes santo se escuchaban lamentaciones y cantos de sufrimiento. El tiempo cada día se empeoraba más y más, como una señal de dolor. Incluso algunas veces llovía y en las casas se hacía un silencio. No se podía cantar, ni manifestar alegrías, las ropas se oscurecían. Se hacían Via Crucis y se cantaban Misereres. Las calles olían a incienso y  las radios sólo emitían música sacra, marchas fúnebres y las Siete Palabras que duraban una eternidad.
Después  silencios, muchos silencios. Yo cerraba los ojos y sólo veía lanzas, coronas de espinas, cruces y clavos. Sentía miedo. Menos mal que Dios es compasivo y hacía que llegara el sábado. Entonces se escuchaban las campanas. Resucitaba el tiempo.     
Hoy se habla de la huelga por la reforma laboral, de la crisis económica, de las vacaciones de primavera, de que las zonas de acampadas están repletas, que se han cubierto las plazas hoteleras, que el lleno se repite en las zonas costeras. Se habla del arranque de la Semana Santa, de los muertos de la operación de tráfico, de que la gasolina sube en esos días. De actividades y cursillos para que los niños no se aburran en su tiempo libre. 
Y algunos siguen creyendo que el paraíso terrenal está en estas manifestaciones, en la fuerza que emanan, en el rito al dolor. Otros piensan que los niños actuales desconocen esas historias, desconocen la Biblia, los personajes y los misterios.
Niños que cuando ven la procesión de la burrita se preguntan ¿Quién es éste?

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miércoles, 28 de marzo de 2012

La banda de música de Los Llanos de Aridane

Banda de Música de Los Llanos de Aridane. .
    La música es la forma más bella de lo bello
                                                                       José Martí


       La forma de mi vida actual está, ciertamente determinada por mis raíces, por mi infancia.
       Por mi abuela María de Las Casas, la telegrafista de Los Llanos de Aridane, por la Plaza de España, por una pequeña pendiente, una especie de tobogán por donde los niños nos deslizábamos entre sus laureles de Indias, por el recuerdo de la recogida de las almendras. Por la Banda de música que tocaba con brío melodías clásicas, famosas zarzuelas, canciones folclóricas.
     La Banda, compuesta por virtuosos profesionales, estaba invitada a todas las fiestas y funciones públicas. Con sus alegrías y sus tristezas como una madre amorosa, siempre supo hacerse un hueco.    
      Por aquellos años sesenta yo era una adolescente y junto con mis amigas nos acercamos a la Plaza. Debía ser Viernes Santo en el valle de Aridane, cuando escuché por vez primera la Marcha Fúnebre de Chopin, era una de sus interpretaciones clásicas y a mí me pareció una celebración a la vida. Las calles alrededor estaban llenas de gente, paseaban muy emperifolladas, estrenando sus ropas. Me sonreían.  
     La chiquillería corría de un lado para otro, se agitaba. Los mayores reservaron con antelación los mejores sitios, permanecían en silencio, emocionados se les humedecían los ojos. La Banda lo controlaba todo y nadie hubiese podido negarlo, no hubo cosa más bella que aquel momento. De la Cumbre palmera descendía un aire frío, un olor a humedad, la Plaza estaba empapada. Y yo pensé en los signos de la muerte, en que la eternidad quizás se parezca a la vida. Entonces sentí que la Naturaleza se sacudía. La música nos abrazaba.
        Más tarde en mi casa intenté canturrear el concierto sin que nadie me escuchara. Siempre desafiné, el canto ha sido mi asignatura pendiente, hasta tal punto que en el Bachillerato marcaba de memoria el compás, movía las manos  mientras cantaba las notas: do re, mi, fa, sol, la si, do… Esas cosas estaban fuera de mi alcance.
       Han pasado muchos años desde que se creó la Banda de música en esa isla bonita, en Los Llanos de Aridane. Y han pasado por la España de los tiempos difíciles, por la España en que la gente vivía trincada. Pero gracias a la generosidad del pueblo, a suscripciones anónimas, ayudas municipales y sobre todo a un grupo de vecinos aridanenses pudieron adquirir instrumentos, formar una institución y permanecer viva durante tres siglos.
      El 29 de abril del 2008 la Corporación Municipal aprobó por unanimidad concederle la medalla de oro de la ciudad a la Banda de música coincidiendo con su 150 aniversario.
       Hoy, unos años más tarde con motivo de las Fiestas programadas para la Semana Santa me he vuelto a estremecer al acordarme de los conciertos de la Banda de Música, de las notas de la Marcha Fúnebre de Chopin.  

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