martes, 15 de noviembre de 2016

TRES POEMAS DE EMILY DICKINSON Y UNA PELÍCULA “HISTORIA DE PASIÓN”


 En mi flor me he escondido...

En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases,
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.
Versión de L.S.

Morir no duele mucho
Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.

Ensueño

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.
Versión de Carlos López Narváez


UNA PELÍCULA “HISTORIA DE PASIÓN

El cineasta británico, Terence Davis, ahonda en el universo de la poeta Emily Dickinson, muestra de forma fidedigna la  personalidad de una mujer de carácter difícil que rompió los moldes que la oprimían, sin adaptarse en ningún momento a lo que su época esperaba de ella, hasta tal punto que llega a  a desafiar la religión, la moral y las convecciones del momento.

 Durante su vida rehuyó de las formas más tradicionales de socialización para recluirse en la seguridad del hogar familiar, cumpliéndose lo que la profesora del Mount Holyoke le vaticinó a la escritora siendo aún joven: "Estará sola en su rebeldía".
Davies, nos presenta una película que plasma escena de interiores melancólicos, y de exteriores lujosas, destacando los jardines de las típicas casas solariegas. Una trama original sobre la condición humana, sobre elementos autobiográficos de la poeta.

"Quite passion" es una película realizada con rigor en la que la muerte está presente como un personaje solemne, tanto que casi me atrevo a decir que la trama gira primordialmente alrededor de la muerte, de las sensibilidades y las emociones que están a flor de piel.

Lo mejor es que a lo largo de todo el metraje el director con un gusto exquisito en lo artístico como en lo visual roza la genialidad a través de sus poemas, añadiendo una belleza extraordinaria a la película.

 Y aunque solo le publicaron unos pocos poemas en vida, ella misma explicó en la película que encontró en la poesía el único consuelo Tras su muerte en 1.886, Emily Dickinson alcanzó la fama.

Historia de una pasión, dirigida por Terence Davies
Reparto; Cynthia Nixon, Jennifer Ehle, Keith Carradine entre otros.  
Géneros Biografía, Drama
Paises: Gran Bretaña y Bélgica.

 Fotos: Emily Dickinson, tomada de las redes internet, Portada de la película "Historia  de una pasión y la actriz que representa en la película a Dickinson: Cynthia Nixon.

facebook/rosariovalcarcel

sábado, 12 de noviembre de 2016

“LEOCRICIA, LA POETISA BLANCA”, HISTORIA DE UNA PELÍCULA RODADA EN LA ISLA DE LA PALMA



                A LA SOCIEDAD AMOR SAPIENTIAE
                Con férreo diente la corteza dura
                de nuestra madre tierra, audaz destroza
                el arado, que mano vigorosa
                va impulsando por árida llanura…, Leocricia Pestana Fierro (1853-1926)

Este precioso poema me lo envió hace unos dos años Ginés Lao Mendoza, director de cine de autor, junto con una invitación para participar en la película Leocricia, “la poetisa blanca”. Un largometraje que él estaba rodando en la isla de La Palma.

Conocí a Ginés en el Museo Domingo Rivero de Las Palmas de Gran Canaria, aquel día yo presentaba un libro de poemas. Y Ginés me comentó que él era escritor y cineasta, que ya había rodado algunos cortos como “Psiquiátrico de la Fe” e “Inocentes armas de guerra” y creo que también  “El sector”.

Aquella misma tarde me habló del rodaje de “Leocricia, de dos libros que había publicado: “Desde mi ansiedad” y “Ansiedad, más allá de la frontera” de las enfermedades psicosomáticas. Sospeché que tenía una habilidad innata para relacionarse: 



 -Considero la ansiedad como el cáncer del siglo XX y XXI, está matando a mucha gente. -Eso me aseguró.

Ginés Lao, ha sido el primero en realizar un largometraje documental sobre la “Dama Blanca”, Leocricia Pestana Fierro, sobre la historia de una mujer con un pensamiento abierto, nacida en la isla de La Palma, pensadora y seguidora de la obra de Voltaire, cosa que le produjo ciertas complicaciones en la sociedad de entonces. Una poeta valiente, culta, lectora voraz, pensadora y enamorada. Al morir su marido siempre le enviaba flores con unos versos, muchos escritos en sus pétalos.

Al principio el proyecto se diseña para hacer un corto pero tras largas conversaciones con  Isidro Tejera, Ginés queda tan entusiasmado con la visión que le aporta sobre la poetisa tachada de masona, anticlerical y republicana que se convierte en su fuente de inspiración y, según sus propias palabras, decide con unos pequeños ahorros realizar un largometraje. Aprovechar las vacaciones y algún fin de semana para trasladarse, desde Gran Canaria en donde vive y trabaja, a la isla bonita. Poner en marcha el trabajo.

Y sin estudios de rodaje, sin recursos económicos, con una sola cámara, algo de maquillaje y peluquería. El precioso vestuario de época diseñado por Marisol País, numerosos colaboradores como la escritora Sandra Lorenzo, muchísima ilusión y muchas ganas de trabajar, el director-guionista se pone en contacto con Víctor Hernández Correa y Manuel Poggio.  

Y me dice Ginés, que fue entonces cuando comprendió que debía dar el salto a la gran pantalla: -Todo iba ocurriendo de una manera tan maravillosa e inesperada que se me apilaban las imágenes ¿Cómo puedo explicártelo? Empecé a trabajar duro en el posible guion y las ideas que se me ocurrían no eran ideas, sino sueños.

Busca escenarios por calles silenciosas, por plazas y senderos. Le muestran espacios que le seducen como la Escuela de Música, el Colegio Luis Albendea y Gómez de Aranda y la casa particular de San Andrés. Así como la Quinta Verde, el histórico inmueble de la familia Massieu-Monteverde construido en el siglo XVII que está ubicado en las laderas del barranco de Dolores, en Santa Cruz de La Palma y la casa familiar de D Elías Santos Abreu, amigo de Leocricia.

E invita a Luis Morera, polifacético creador a participar en la película con su famosa composición a “La Quinta Verde” un poema que canta al amor, a la vida, a los sueños posibles y al Universo… Y escuchamos: Cada mañana veo el sol/y siento ganas de vivir/es tan perfecto tu camino/que estabiliza mi existencia...

Por fin Ginés Lao tiene el relato. Los seres y las cosas comienzan a desfilar ante sus ojos. Y pone en marcha el argumento, la ambientación y la atmósfera cinematográfica. El papel de Leocricia Pestana Fierro lo interpreta de una forma magnífica, la actriz de ARTEnaciente Carmen Rosa Mendoza Concepción, fotógrafa ocasional, más conocida por Tata.    

Planos que nos acercan a una película en blanco y negro de finales del diecinueve y el plano actual donde unos jóvenes interpretados por Valentina Rodríguez, Pablo y Lucas Hernández, Abian Lázaro Calero, Cira Rodríguez y Ayatimas Pérez, compañeros de un Instituto, comienzan a interesarse por la poesía de Leocricia con una admiración particular. A interesarse por la música y el misterio que envuelve a la Quinta Verde, todo un espectáculo para la imaginación.


Una película en el que el pasado y el presente se entremezclan en la cinta. Un presente en la que unos jóvenes viven las peripecias de la adolescencia y quizás, alguno de ellos, sin saberlo, podrá convertirse en la gran revelación. Una película en la que la historia y el mito se entremezclan con un efecto de lo que está más allá de la realidad, eso que podríamos llamar el efecto poético.

Una especie de documental en la que todas las escenas están grabadas en plano de secuencia y “cámara en mano” tanto en interiores como en exteriores. Y como dato curioso, Ginés al igual que Alfred Hitchcock aparece como actor en la trama de la película.

Rodada en San Andrés y Sauces, en Puntallana y en el  teatrino de los Sauces y en Santa Cruz de La Palma.  Participan también en el rodaje otros actores de ARTEnaciente como Cristina Rodríguez, Juan M. Lorenzo, Mercedes Martín, Pedro Herrera, y otros actores aficionados. También invita el director del film a personajes de la cultura palmera como el mencionado Luis Morera, la escritora Rosario Valcárcel, el historiador Víctor Hernández Correa o el investigador José Guillermo Rodríguez Escudero.

El crear un largometraje sin recursos económicos fue un proyecto tan ilusionante como utópico, pero los Ayuntamientos y gran parte de la población de San Andrés y Los Sauces, Puntallana  y Santa Cruz de La Palma se involucran.

Y finalmente no es una película de Hollywood ni con efectos especiales, pero es una película digna, un referente para un público de cualquier edad que quiera conocer parte de la bonita isla de La Palma y la existencia de la poeta palmera Leocricia Pestana Fierro, una de las mujeres más insignes que ha dado La Palma, solidaria, caritativa, sonetista excepcional y célebre intelectual, injustamente olvidada.

Felicito a un hombre excepcional, a un director de cine infatigable: Ginés Lao Mendoza. Y a tod@s los que se han dejado la piel para sacar adelante el proyecto. Y dejo a los espectadores que cuando vean la película alcancen su sentimiento propio de esta historia, de esta entrañable película.

face/rosariovalcarcel

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA VOZ DE LEONARD COHEN


Eduardo Sanguinetti




HA MUERTO LEONARD COHEN, UN POETA COMO NINGUNO... HIZO DE SU VIDA UNA CEREMONIA DIGNA DE SER TOMADA COMO REFERENCIA... HA TRANSITADO MÚLTIPLES SENDEROS EN BÚSQUEDA DE LOS TRASCENDENTE, DEL AMOR, LA RELIGIÓN, LAS RELACIONES, LA SEXUALIDAD Y LA POLÍTICA... CREO PRESENTÍA SU FINAL, PUES EN SU ÚLTIMA ENTREGA, "YOU WANT IT DARKER" ABORDA EL TEMA DE LA FINITUD, DE SU MUERTE.
DESCANSA POETA!.. ERES ETERNO... POR SIEMPRE!

sábado, 5 de noviembre de 2016

UN POEMA ESPAÑOL-INGLÉS, TONY HARRISON

                                    Larga distancia II      
                      
A pesar de que mi madre llevaba muerta dos años
papá mantiene sus zapatillas templadas junto a la estufa
pone las botellas de agua caliente en su lado de la cama
y sigue renovando su abono de transporte.

No podías dejarte caer. Tenías que telefonear
el pospondría el encuentro una hora para darse tiempo
para recoger las cosas de ella y aparentar solo
como si su amor aún vivo fuera un crimen que ocultar.

No podía arriesgarse a que mi recelo lo arruinase
aunque estaba seguro de que muy pronto oiría la llave
rascar en el cerrojo oxidado y acabar con su pena.
Sabía que ella solo había salido a por té.

Creo que la vida termina con la muerte, y eso es todo.
ustedes no han ido juntos de compras; de la misma manera,
que en mi nuevo listín de teléfonos de cuero negro está tu nombre,
y el número desconectado al que aún llamo.  



Long Distance II

Though my mother was already two years dead
Dad kept her slippers warming by the gas,
put hot water bottles her side of the bed
and still went to renew her transport pass.

You couldn’t just drop in.  You had to phone.
He’d put you off an hour to give him time
to clear away her things and look alone
as though his still raw love were such a crime.

He couldn’t risk my blight of disbelief
though sure that very soon he’d hear her key
scrape in the rusted lock and end his grief.
He knew she’d just popped out to get the tea.

I believe life ends with death, and that is all.
You haven’t both gone shopping; just the same,
in my new black leather phone book there’s your name
and the disconnected number I still call.



Tony Harrison, es un poeta Inglés, traductor y dramaturgo.  Nació en la ciudad norteña de Leeds en 1937, de una familia pobre, pero pudo obtener por unas becas brillantemente ganadas el privilegio de una sólida educación clásica en una buena escuela secundaria. Leeds, Grammar Schooll y en la Universidad de Leeds y recibió su educación en las obras clásicas.

 Es uno de los poetas más importantes de Gran Bretaña y muchos de sus trabajos se han realizado en el Royal National Theatre

Entre sus volúmenes de poesía, conviene destacar The loiners (1970), The school of eloquence and other poems (1978), Continuous (1981), V (1985), Loving memory (1987), The blasphemers´banquet(1989), Selected poems (1984), V and other poems (1990), A cold coming: gulf war poems (1992) y The graze of the gorgon (1992).

Como traductor, ha realizado las siguientes adaptaciones del francés para la escena inglesa: The misanthrope (1973) de Moliere, Phèdre (1975) de Racine y Oresteia (1981) de Esquilo, que bien podrían considerarse como piezas originales que toman como punto de partida la obra clásica.  



Traducción español, Roberto Samper. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SILENCIOS, DE UN ESPECIAL PERIODO, JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ-DÍAZ


Veníamos de todos nuestros puentes, / en la música de la multitud. /Desde las barandas / lanzábamos largos aretes /amarillos, / a la barahúnda de la calle, / chasqueaban en la cuneta. / Girábamos en el aire, / muy cerca del devenir. / Muy cerca, /solos en la noche. / Cómo sería amarte. / Cómo sería, / Amor.

Después de haber leído y prologado el poemario de Juan Francisco González-Díaz, “Una mujer es” NACE, 2012, en el que el tema del amor y el erotismo estaban presentes a lo largo de toda su obra. Estos días me acerco a su última publicación “Silencios, de un especial periodo” y, descubro con emoción que, esa voz sigue transitando, esta vez muy cerca del devenir, del acontecer: Cómo sería amarte, cómo sería…, repite con una estremecedora elocuencia, y quizás su palabra surge así como sentido a una existencia de silencios. 

A una existencia en un tiempo concreto de su país, en una etapa de desolación, de pobreza, de pérdidas y de belleza en la Cuba de finales de mil novecientos noventa. 

            En “Silencios, de un especial periodo” González-Díaz saca a la luz un tiempo concreto y nos traslada a una realidad de vivencias que se insertan en un espacio poético, en una etapa de melancolía, de penurias y de pérdidas. Nos traslada al eco de su memoria. Y en sus versos adjetiva vicisitudes, sonoriza ideas y  verbaliza sueños.

Sin embargo, a pesar de que su lírica está marcada por la separación de los lugares y seres queridos, de los silencios que él vivió y de los conmovedores efectos, destila su poesía una cierta serenidad y una entereza pensada y reposada. Una poesía repleta de simbolismos y añoranzas líricas, situaciones humanas y casi me atrevo a decir trágicas.  

El caballo de San Jorge
Por las calles andan los inmortales,
el caballo de San Jorge pasta frente a la casa
mientras comemos las alcachofas del jardín
condimentadas con el verdor de la impaciencia.
Todo es demasiado perfecto.
faltan los encendedores de la luz
y en el río no revienta
ni un milímetro de agua.

Vuelve el poeta una y otra vez a lo largo del poemario a su memoria, a una memoria objetiva, a la verdadera esencia del recuerdo. Al silencio que habita la poesía y para ello atraviesa los oscuros niveles y desciende a la Cuba empobrecida en busca del verdadera ambiente y nos muestra el reverso. Nos muestra el saqueo y el abandono, el dolor y la miseria.

Olor a polvo viejo exhalan. / De soslayo / rehuyen las miradas y aceptan / que el mundo sea los frijoles / Los frijoles y el polvo… /

            Nos entrega Juan Francisco González- Díaz, una poética valiente entre el lirismo adverso y la magia de una épica. Plasma la creación poética como proceso de conocimiento sobre la realidad social; el desolador paisaje de entonces y las formas de supervivencia.



“Silencios, de un especial periodo” está compuesto por una treintena de poemas cortos en versos libres. Un libro editado por el Centro Canario Estudios Caribeños –El Atlántico-, dentro de la colección que lleva por nombre ‘Cuadernos La Gueldera’, 2015. Incluye un prólogo del narrador y promotor cubano Arístides Vega Chapú. con una bella portada realizada por la pintora grancanaria Elva Ramírez Brandón, en la que podemos ver un precioso acrílico titulado “Rincón habanero”, recreación a partir de “Portales de La Habana” y fotografía de Guillermo Bello.

Juan Francisco González Díaz es un hombre de plurales actividades, poeta y narrador, psicoanalista y antropólogo cubano residente en Las Palmas de Gran Canaria. Pertenece a la Escuela de Poesía “De Canarias al Mundo” y el Centro Canario de Estudios Caribeños –El Atlántico-. También coordina el Taller Literario “Espejo de Paciencia” y el Taller de Poesía “Dulce María Loynaz” de Las Palmas de Gran Canaria. Tiene una decena de obras publicadas.

“Silencios, de un especial periodo” es un poemario sobre una época “traumática” de Cuba, escrito de una forma concisa y precisa como dice el prologuista Arístides Vega Chapú. Aunque yo añadiría que es una poesía concentrada y con una gran capacidad para fundir la desnudez de la palabra con la complejidad del sentimiento.

Juan Francisco González-Díaz ha sido capaz de transformar con su lírica el silencio en belleza y la belleza en una poesía que perdurará.  



 Foto: Portada del libro, "Silencios, de un especial periodo"
y Juan Francisco González Díaz con su esposa, Elva Rrodríguez Brandón, autora de la portada del libro.

sábado, 29 de octubre de 2016

De nuevo el Día de los difuntos, el Día de los muertos.


 flores, flores... para los muertos!
                         "Un tranvía llamado deseo"

El mes de Noviembre es el mes de la nostalgia, del misterio que nos roza, de los recuerdos.

Y cuando llegan épocas de crisis se revive la añoranza. Tiempos en que algunos corríamos por las verdes praderas con sueldos decentes y dinero para despilfarrar. Se revive la nostalgia de pasar las tardes-noches en casa viendo la televisión. Una televisión que nos parecía maravillosa con series como El fugitivo, Embrujada o Los ángeles de Charly. Y tardes de lluvias y de partidos de fútbol y hombres sentados delante del televisor siguiendo el partido al mismo tiempo que lo escuchaban a través de un transistor

Pero la programación estrella de la tele del mes de noviembre era El Tenorio de Zorrilla. "Estudio Uno" se constituyó en guardián de la cultura y emitía una serie casi siempre teatral donde afrontaba los misterios del corazón o un Tenorio que intentaba dar una explicación a esas preguntas que sobre la vida y la muerte nos hacemos los humanos con un Don Juan seductor y burlador de mujeres que asesinaba a hombres y deshonraba a los muertos. Un Don Juan que raptaba y seducía a una bellísima Doña Inés.

Y en el teatro como en el cine no puedo olvidar una secuencia inolvidable ¿Quién teme a Virginia Woolf?  El momento en que Edward Albee hace un homenaje a Tennessee Willians y entra Burton con un ramillete de flores secas repitiendo la famosa frase de "Un tranvía llamado deseo" ¡Flores, flores para los muertos! Y el grito desgarrador de Elizabeth Taylor porque su marido ha roto el pacto y ha asesinado al hijo ficticio.

Lo peor es que cuando llega el Día de los Difuntos y el de Todos los Santos me resulta triste pensar en nuestros seres queridos. Y no sé por qué vuelven a flotar esas palabras de la obra de T. Williams, la temperatura del aire desciende, se respira un intenso frío que va acompañado de recuerdos, de generosidad, de inteligencia, de amor. Por unos días nos contaminamos del efluvio de la muerte y dejamos atrás los egoísmos y los resentimientos. Y en silencio lloramos nuestras pérdidas.

El origen de la noche de Halloween, se remonta a la cultura céltica. Y era la noche en que los espíritus de los difuntos eran libres y vagaban por la Tierra. Creían que las almas benditas regresaban a la tierra, nos visitaban por unas horas. En una ocasión hubo entre esas almas un espíritu malévolo que iba por las casas pidiendo “truco o trato” y la leyenda asegura que lo mejor fue hacer un trato, es decir pactar con el espíritu, para librarse de las posibles maldiciones Y como protección surgió la idea de crear horrendas calabazas y encenderlas por dentro, no para darles luz como hacemos nosotros con nuestras velitas ardiendo, sino todo lo contrario son una velitas que tienen como fin espantarlos. Evitar encontrarse de nuevo con el espectro.

“Los antiguos griegos llevaban a sus muertos
pasteles, leche y vino. Nosotros seducidos
por una ilusión más refinada, sino más sabia,
les ofrecemos flores y libros”

Marcel Proust, Los placeres y los días

En la cultura anglicana y en la  luterana también cobraban vida los espíritus tanto que en algunas zonas la gente no dormía en sus camas esa noche para que los difuntos tuvieran un fugaz descanso.


En Méjico el día de los difuntos fue un culto anterior a la llegada de los españoles, ellos conservaban los cráneos como trofeos y los mostraban durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. 

Aún hoy mantienen la representación de la muerte, les hacen fiestas en los cementerios, elaboran altares en sus casas, e incluso les depositan sus alimentos preferidos. Celebran el Día de los Muertos Chiquitos, de los niños fallecidos, una Festividad que precede al Día de los Difuntos. Elaboran el pan de muertos que simboliza el ciclo de la vida y la muerte, y cocinan frijoles y arroz. Hoy completan la ofrenda colocando fotos de sus hijos disfrazados de calabazas o de brujitas.

En España y en Canarias en particular la familia se reunía y los mayores contaban a los pequeños de la casa los recuerdos de los que se habían ido. Todo alrededor de la mesa en donde siempre había algunos frutos secos, castañas, anís y con suerte vino de la cosecha familiar. Después acudían a los cementerios a limpiar las lápidas, enramar las tumbas y dedicar una oración de recuerdo y respeto a sus finado. Después el día 1 se celebraba el Rancho de Ánimas. Un grupo de personas recorrían las casas. Cantaban y tocaban el timple por los enfermos y por las ánimas de la familia.  

Hoy combinamos las costumbres tradicionales con otras más pintorescas llegadas del otro lado del Atlántico, así los cementerios se siguen visitando para enflorar y limpiar las tumbas de nuestros seres queridos que cobran vida. Les hablamos de acontecimientos presentes o pasados, de cosas que compartimos juntos. Pero con la muchedumbre los diálogos se entrecruzan y sin querer se crea malentendidos y miradas de extrañeza y de silencio y vagamos de un tema a otro.

En definitiva los que poseemos una ciega fe religiosa rezamos por los que se fueron pero no por el fin de su vida, sino por la continuación de un ciclo quizás porque eso nos da un efecto tranquilizador.

Pero cuando llegamos a una edad respetable entramos en una pesadilla y aturdidos rezamos más por nosotros, les pedimos a los que están más allá y a todos los dioses habidos y por haber para que nos ayuden con una muerte serena, en paz y con rapidez. Todo con la esperanza de que no nos trasladen a una mala residencia de ancianos o evitar ser durante un tiempo enfermos terminales, una pesada carga familiar.

En definitiva deseamos morir sin molestar a los demás.

Foto: Livia Amaya Samper  y foto entresacada de Internet.

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL PADRE "THE FATHER”, RAYMOND CARVER



El bebé estaba en una canasta al lado de la cama, y llevaba puesto un pelele y un gorro blanco. La canasta de mimbre estaba recién pintada, acolchada con pequeños edredones azules, y sujeta con cintas de color azul claro. Las tres hermanitas y la madre, que se acababa de levantar de la cama y aún no se había despertado del todo, y la abuela rodeaban todas al bebé y observaban cómo miraba con fijeza y de cuando en cuando se llevaba el puño a la boca. No sonreía ni reía, pero a veces parpadeaba y movía la lengua entre los labios cuando una de las niñas le pasaba la mano por la barbilla. El padre estaba en la cocina y les oía jugar con el bebé. — ¿A quién quieres tú pequeñín? — dijo Phyllis—, y le hizo cosquillas en la barbilla. —Nos quiere a todos — dijo Phyllis—, pero al que quiere de veras es a papá, ¡porque papá también es chico! La abuela se sentó en el borde de la cama y dijo: — ¡Mirad su bracito! Tan gordo. ¡Y esos deditos! Igualitos que los de su madre. — ¿No es una preciosidad? — dijo la madre—. Tan sano, mi niñito. —Se inclinó sobre la cuna, besó al bebé en la frente y tocó la colcha que le tapaba el brazo—. Nosotros también le queremos. — ¿Pero a quién se parece, a quién se parece? —exclamó Alice, y todas ellas se acercaron a la canasta para ver a quién se parecía. —Tiene los ojos bonitos —dijo Carol. —Todos los bebés tienen los ojos bonitos —dijo Phyllis. —Tiene los labios del abuelo —dijo la abuela—. Fijaos en esos labios. —No sé...—dijo la madre—. No sabría decir. — ¡La nariz! ¡La nariz! —gritó Alice. — ¿Qué pasa con su nariz? —preguntó la madre. —En la nariz se parece a alguien —dijo la niña. —No, no sé... —dijo la madre—. No creo. —Esos labios...— dijo entre dientes la abuela—. Esos deditos... — dijo, destapando la mano del bebé y extendiéndole los menudos dedos. — ¿A quién se parece este niño? —No se parece a nadie —dijo Phyllis. Y todas se acercaron aún más a la canasta. — ¡Ya sé! ¡Ya sé! —dijo Carol—. ¡Se parece a papá! —Todas miraron al bebé de muy cerca. — ¿Pero a quién se parece su papá? — preguntó Phyllis. — ¿A quién se parece papá?— repitió Alice, y entonces todas ellas miraron a la vez hacia la cocina, donde el padre estaba en la mesa, de espaldas a ellas. — ¡Vaya, a nadie! —dijo Phyllis, y se puso a lloriquear un poco. —Calla —dijo la abuela, apartando la mirada. Luego volvió a mirar al bebé. —¡Papá no se parece a nadie! —dijo Alice. —Pero tendrá que parecerse a alguien —dijo Phyllis, secándose los ojos con una de las cintas. Y todas salvo la abuela miraron al padre, que seguía sentado en la cocina. Se había dado la vuelta en su silla y tenía la cara pálida y sin expresión.

Foto de Carver, escritor. 

domingo, 23 de octubre de 2016

GAMBIA, LA SONRISA DE LAS AVES


                                                                                              A Cristina y Guillermo Guarini
                                                                                             
Hace más de quince años, mis amigos Mercedes y Federico me hablaron de un viaje maravilloso, de un viaje a Gambia, el país más pequeño de África continental. Pensé que, como suele suceder cuando contamos los viajes, habían magnificado el recuerdo.

El sábado llegamos al aeropuerto de Banjul y nos recibió el calor pegajoso y la sonrisa de Omar, el guía que nos iba a acompañar al hotel en una camionetilla. Nos dio la bienvenida y cruzamos la capital que lucía el aspecto de las viejas poblaciones coloniales. Y tras unos veinte kilómetros de traqueteo llegamos a Kololi.



Por el camino observé una carretera repleta de construcciones de hojalata que parecían palomares, edificaciones abandonadas, mercados de colchones enrollados, máquinas de coser viejas, electrodomésticos, puertas de hierro forjado, incluso había cabras, vacas y ovejas que pastaban cubiertas de lana sucia mientras esperaban por un buen cliente. Todo era un mercado de telas de mil colores. Una actividad que no nace por el deseo de ser creativos sino por la necesidad de sobrevivir. Yo miraba a derecha y a izquierda, parecía una fiesta.

Finalmente Luis y yo llegamos al hotel y pasamos del ambiente pobre al rico, del urbano al turístico. Recorrimos los jardines y nos encontramos con parejas de enamorados, monos, pavos reales y aves multicolores. Y estaba mirando el pájaro azul cuando tropecé con la mirada de Dembo, profunda, con una triste felicidad. Dentro de mí se produjo una emoción sorprendente. 

De nuevo por la noche, cuando paseábamos por la bulliciosa población nos volvimos a encontrar parecía preocupado pero nos sonrío y con un apretón de manos exclamó:

-How are you? Después con instinto protector, afirmó orgulloso:- ¡Gambia, no pasa nada! 

Una frase que todos repiten y que es mucho más que un slogan turístico; es toda una declaración de intenciones. Me maravillaba la alegría con la que viven. Las voces llenas de risas. Dembo, locuaz, habló de su vida cotidiana. Bromeaba y nosotros nos reímos. Después nos contó que estaba alojado en el hotel, trabajando en no sé qué. Hablaba inglés y yo no entendía bien lo que me estaba diciendo.

El lunes siguiente, Zuleimán, otro guía, se ofreció a llevarnos a nosotros y a nuestros amigos Cristina y Guillermo al mercado de Serekunda. Y me sorprendió cómo los gambianos, humildes y con gesto alegre, alfombran aquel laberinto de calles y callejones sin asfaltar, sucios, malolientes que giran y giran como serpientes bajo un calor cegador. ¡Cómo organizan aquella desorganización! Me acordé de los mercados europeos tan limpios, repletos de flores frescas. ¡Qué diferencia y qué belleza a pesar del olor a pobreza!

Por aquellos días los musulmanes celebraban el Año Nuevo y algunas mujeres compraban gallinas vivas, carnes o pescados ahumados. En aquel revoltijo desfilaban transportando sobre sus cabezas barreños con mangos, zapatillas, cacahuetes o verduras repletas de moscas. Otras mujeres se trenzaban el pelo unas a otras. Había tanta gente que, apenas conseguía avanzar sin pisar a los vendedores, que acampados esperan ganarse algunos dalasis para comprar un saco de arroz y sobrevivir.

Al anochecer disfrutamos de los tambores, sonaban atronadores, alegres. Todos queríamos bailar. Parecía un ritual.

Aquella noche apenas pude conciliar el sueño. Medité sobre las desigualdades de este mundo, la falta de Sanidad y la Educación que allí es obligatoria y gratuita solo hasta los doce años, en el trabajo infantil y en la mortalidad. Pero de pronto me llegó el recuerdo de Dembo, en cómo me piropeó, en cómo cogió entre sus brazos a una extranjera para bailar, en cómo riéndose decía:

-¡Es una chica bonita!

Y al recordarlo sentí una inquietud alegre. Se me escapó un suspiro.

Al día siguiente cambiamos el paisaje. Navegamos en pequeñas canoas por las mágicas aguas del río Gambia y, sigilosos transitamos entre las raíces del manglar que nos observaban mientras bebían aguas dulces y saladas, mientras palpitaban con el revoloteo de las diminutas mariposas amarillas y el sonido acompasado de la garza y el pelícano que al vernos levantaban el vuelo.

Después, en Brikama, regateamos y compramos collares, bolsos, objetos de madera. Yo me llevé dos pulseras de recuerdo, una para Dembo y otra para Luis. Observamos la negritud del ébano y el rojizo de la caoba, cómo barnizaban y abrillantaban aquellos pequeños troncos y cortezas por las que seguían desfilando hormigas como si el árbol aún fuera árbol.  

Y por encima del graznido de las aves entre caminos de tierra, senderos y atajos se entremezclaban los poblados y las aldeas aún mojadas por la estación húmeda, los curanderos que leían la mano, las niñas pequeñas cargando cubos de agua en sus cabezas. Y lo más hermoso los saludos de los niños que gesticulaban, alzaban sus bracitos, corrían, algunos descalzos, detrás del vehículo para alcanzarnos y gritaban:

-Tubab, tubab, tuba  (adiós, gente blanca).

Asocié esa imagen con aquellos niños canarios que hace muchos años también corrían detrás de los primeros ingleses que llegaron a Canarias. Corrían esperando que les regalaran unos peniques. Y reflexioné sobre el matrimonio precoz y, en si a las hijas de Dembo le habrían practicado la ablación. 
Fuera un búho gritó y un aliento de muerte recorrió mi alma.

El jueves llegamos a otro mercado multitudinario, a la playa de Tanji. Al pisar la arena sentí el fuerte olor a los arenques ahumándose, el olor al pescado y al marisco fresco, el olor a las aguas fecales que corrían hacía el mar. Todo era un alborozo,  hombres y mujeres con baldes en las manos y otros seleccionando el pescado que había llegado en las barcas pintadas. Y pensé en las pateras que se rompen, en los barcos fantasmas y las sombras de seres carnales a la deriva. Pensé en la capacidad de aquellos hombres y mujeres para retar a la naturaleza y vencerla.

Según avanzaba, diseminado por la arena, nos tropezábamos con tripas de pescado repletas de moscas, cientos de neveras oxidadas, ventas ambulantes, latas vacías, zapatos y redes esparcidas, cebas y conchas. Y en el cielo gaviotas y más gaviotas revoloteando, graznando, al acecho para devorar cualquier resto de pescado o marisco que los pescadores tiren por la borda. Y de pronto escuché la llamada a la oración de la tarde. 

Han pasado algunos días pero si me concentro lo suficiente en el recuerdo, puedo engañarme y ver la belleza de sus mercados, la mirada de Dembo, profunda, con una triste felicidad, puedo escuchar el silencio del griterío de los mercados. Puedo ver la sonrisa de las aves alargar la mano y acariciarlas.

facebook/rosariovalcarcel

                               

miércoles, 19 de octubre de 2016

POEMA DE LA ETERNA INFINITUD, LUIS ÁNGEL MARÍN


                                               A mis amigos Luis León Barreto y Rosario Valcárcel

                                  Hay días que no estoy en el Mundo
                                 me convierto en Poema y desciendo
                                 hasta la última estrella.

                                 La palabra se hace sombra
                                 y la sombra un Don Quijote embistiendo
                                 a los molinos aún por llegar.

                                 La Soledad no es una clepsidra
                                 con los brazos extendidos
                                 también tiene su llanura
                                 y sus montañas de luz
                                 donde lo arcano semeja una adolescencia.

                                 Diríase que es un tío-vivo
                                 con lenguaje veronal
                                 pulsando los gestos
                                 en la profecía del Silencio.

                                 Cuando el poeta toca
                                 el santo y seña extiende su mantel.

                                 En el epicentro de la umbría
                                 hay una señal de la cruz
                                 que da claror a los pasos del delirio.

                                 Y no hace falta salir de la gruta
                                 para encontrar lo desconocido
                                 el Absoluto está en todas partes
                                 ser desnudez de uno mismo
                                 es la metáfora redonda
                                 y el huracán que envuelve la existencia.


Luis Ángel Marín es un poeta zaragozano que reside en la isla de La Palma desde 1987. Aunque lo cierto es que lo conocimos en el Ateneo de Madrid, repleto de público, mientras recitaba unos poemas de sus primeros libros.

Su lírica aporta al lector nuevos caminos de reflexión, nuevas formas de plantear la vida, los recuerdos. La libertad  de creación porque él escribe sobre la irrealidad, sobre esa poesía que según sus propias palabras está por llegar. 

Todo es génesis. Todo es principio, afirma Luis Ángel Marín, un escritor que rompe con el lenguaje y nos lleva al desasosiego. Y para ello, en cada uno de  sus poemas, procesa la realidad, la investiga, busca la plenitud a través de sus emociones y del intelecto, y convence. Convence por su dominio técnico, su metalenguaje y su forma de captar y plasmar esa realidad.

Pero sobre todo convence porque sabe sorprender, porque es un poeta audaz que evita los moldes pasados y une la poesía con la filosofía como conciencia. Y al  igual que el poeta chileno Vicente Huidobro trabaja el creacionismo. Crea el poema tomando a la vida sus motivos y transformándolos para darles una vida nueva, sin elementos anecdóticos ni descriptivos. Para Luis Ángel Marín el creacionismo es el fundamento de su universo vital. 

ORÁCULO

Tengo la sensación de no estar.
Es tanta la oquedad que vaga entre
las manos
                                es tanta la noche que murmura en
las paredes.     
Cada lienzo me llevo a la soledad
                                               Insepulta
y allí penetro en lo sordo.
Los colores me persiguen con puñados
                                de música que buscan en mi lápiz
su verdad.
La luz siempre será mi testamento.“El oficio de las pirámides”

Con su juego dialéctico y su tono existencial analiza la condición humana, la cotidianidad y la convierte en verso libre. Se enfrenta a una poesía como vida.

Recientemente ha publicado junto con la poeta Rosa Amor del Olmo un nuevo libro “El Oficio de Las Pirámides” Precioso título. Un bello libro de poemas en el que ambos se nutren, de la luz, del abismo, de la plenitud de la conciencia.

La poesía de Luis Ángel Marín es una lucha entre el Ser y el No Ser donde la razón, el ensueño y el dominio van cogidos de la mano en un estilo que él denomina Integracionismo. Tiene trece poemarios publicados. Ha sido traducido a varios idiomas y ha ganado varios premios nacionales e internacionales.

Por eso en estos tiempos en que todo vale, en estos tiempos de desánimo y desaliento cultural, su poesía nos envuelve en sus mundos interiores, en sus palabras que son la complejidad del hecho de vivir, el naufragio de la vida, en definitiva en los ecos de todos nosotros. Por lo que estoy convencida de que la poesía de Luis Ángel Marín ha de quedar.


 Foto Luis Ángel Marín, eldiario.es

martes, 18 de octubre de 2016

LA MUJER EN LA NOVELA DE GALDÓS.

EXPOSICIÓN PICTÓRICA EN EL CENTRO COMERCIAL LAS ARENAS 

Sin mujeres no hay arte; [...] Ellas son el encanto de la vida, el estímulo de las ambiciones grandes y pequeñas; origen son y manantial de donde proceden todas las virtudes. Pérez Galdós en el homenaje a Benavente.



Durante su periodo de creación literario el gran escritor Galdós parece deslumbrado por las mujeres tanto que usa su pluma para dibujar lo más íntimo de ellas, la entereza única que percibía, sus vidas. El alma femenina que tan bien conocía.

Era un gran analista de las personas en aquella España pobre. Mantuvo un análisis pesimista pero valiente sobre los males de España, sobre las mujeres heroicas que sacan sus familias adelante, sobre las mujeres que mantienen la apariencia, las mentiras aparentes de  disfrutar palcos en el Teatro Real para ver la ópera aunque no puedan cenar, mujeres que en “Misericordia” se dedican a mendigar o mujeres como las de  “Fortunata y Jacinta” en la que hace una descripción perfecta de dos tipos de mujer: la aristocrática y la mujer del pueblo llano.

Y hoy con motivo de su 173 aniversario del nacimiento del escritor grancanario, el curador de esta Exposición, Diego Casimiro, ha querido celebrarlo con una colectiva de gran belleza, de deleite estético, y para ello se ha inspirado en los personajes femeninos de sus novelas, en esos seres humanos que dan vida a las obras de Galdós.

Ha  invitado a una treintena de creadoras que han evocado lo visual dentro del escrito. La trascendencia de las protagonistas, la trascendencia de su vivir y los misterios internos de su sinvivir. Los conflictos de los mortales.

Han interpretado la mirada, la fantasía y la ilusión, la sensación escondida de encuentros y desencuentros. Los deseos pequeños y los miedos grandes. La fragilidad del mundo interior hecho de palabras escritas.                                    
Una exposición de mujeres que recrean a mujeres. Tratadas en algunos casos desde el academicismo, y en otras desde las técnicas pictóricas más actuales, a la mujer enigmática y a la soñadora, la vitalidad y el sufrimiento, la atmósfera y el drama de la mujer en  la España anquilosada del siglo XIX.

Nos exponen la mujer rebelde, la que quiere levantar la voz, la que lucha frente a las coacciones nefastas de un clero que las dominaba condenando la carne y la pasión al pecado. Mujeres fantasmales que tratan de escapar de tanta servidumbre.
Descubrimos a través de óleos y pasteles, esmaltes, acrílicos, texturas y pan de oro, a través de espátula o pinceles con un tratamiento realista, simbolista o vanguardista, la elocuencia de mujeres apenas siluetadas, mujeres imaginarias.

Las pasiones reprimidas y los amores no correspondidos. El toque erótico y la iconografía religiosa, las voces y los silencios, el filo de la nostalgia de esos seres literarios, casi humanos que vive en nuestra conciencia.

Estamos ante una exposición que une dos artes, que recrea el diálogo entre la literatura y pintura, entre lo social y lo individual y nos proporciona un cierto impulso romántico.

Una exposición representada por artistas nacionales y extranjeras, un homenaje a D. Benito Pérez Galdós diversa y con carácter. Contemplamos el sufrimiento y el gozo, la rebeldía y la servidumbre de mujeres que son apenas presencias, mujeres imaginarias, mujeres con la audacia y la fuerza que supo retratar Benito Pérez Galdós con tanta certeza.

Una exposición colectiva que podrán ver EN EL CENTRO COMERCIAL LAS ARENAS HASTA EL DÍA 31 DE OCTUBRE. 

sábado, 15 de octubre de 2016

Bob Dylan, Nobel de literatura 2016

Por Eduardo Sanguinetti @soluterionte, Filósofo y poeta.

Bob Dylan, un talentoso poeta popular, gana el Premio Nobel de Literatura 2016. 
Las letras de sus canciones y el sonido de su música, accionó cual alarido de una
 generación (la del /50 y /60), indignada y harta de guerras, de segregación racial, del hambre en el mundo, de educación caduca, de depredación de la naturaleza, de justicia para pocos y de las desigualdades siempre.

El Nobel, otorgado, a un poeta de la Generación Beatnik: Bob Dylan, fundador de memorias, que interpreta su poesía bajo la forma de canciones, tal como hacían los antiguos griegos, que solían acompañar sus obras con música.
Toda creación poética es histórica; todo poema es apetito por negar la sucesión y fundar un reino perdurable. Si el hombre es trascendencia, ir más allá de sí, el poema es el signo más puro de ese continuo trascenderse, de ser permanente imaginarse. El poeta es imagen porque se trasciende, tal el caso de Dylan.
La poesía nace en silencio, en el no poder decir, pero aspira irresistiblemente a recuperar el lenguaje como realidad total. El poeta vuelve palabra todo lo que toca, sin excluir al silencio y a los blancos del texto. El poema acoge al grito, al giro de vocablo, a la palabra infectada, al murmullo, al ruido y al sin sentido: no a la in-significancia.
En una época en la que el sentido de las palabras se ha desvanecido, estas actividades no son diversas a las de un ejército que ametrallase cadáveres.
Dejo un fragmento de una poesía devenida en canción de Dylan, lo dice todo para los “Nadie” que gobiernan en este mundo y sus acólitos escribas, con perfil de intelectuales del podio del neoliberalismo:
“…No puedo evitar avergonzarme
de vivir en un país
Donde la justicia es un juego.
Ahora todos los criminales
con sus trajes y corbatas
Están libres para beber martinis
y mirar el amanecer…”
Bob Dylan (Hurrricane, 1976)
Mientras tanto la vida, en Argentina y el mundo, sigue su derrotero de domesticidades intrascendentes. La Reina Máxima de Holanda, nacida en Argentina, devenida en ciudadana holandesa, pasó por Buenos Aires, como asesora especial del secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, en Inclusión Financiera para el Desarrollo y lanzó frases altisonantes en una conferencia de prensa en la Quinta de Olivos. Frases inaplicables hoy a la “realidad argentina”. A un pueblo hambreado y reprimido, es absurdo hablarle de “ahorro”, cuando no llegan con el magro sustento, percibido mes a mes, a pagar su techo… si es que lo tienen. Dylan le dedicaría un poema mínimo a la reina Máxima.
Macri en tanto, manifesta su intención de ir por la reeleción en 2019. Parece que la mentira, la incompetencia, la frivolidad, la represión y la libertad de expresión ausente, son un condimento perfecto para perpetuarse en el poder, ¿sobrevuela el Síndrome de Estocolmo por Argentina?… ¿habrá escuchado y leído a Dylan este financista offshore?
Como hombre dotado de mis elementos constitutivos, dueño de mí mismo aún, elevado más allá de la cotidianeidad y del pasajero sentimiento de cosa archivada, como integrante de la Generación Beatnik, denunció este sistema neoliberal en su cenit. Me sirvo de la justiciera arma de la idea y del ideal, en Tiempo de Poesía, contra la bestialidad de un sistema manipulador y con graves patologías, que está llevando a cabo un holocausto en las sombras, al pueblo argentino, que obedece ciegamente los mandatos de quienes dictan y rigen sobre sus existencias anestesiadas y en ausencia de sentido vital.
A quienes opinen sobre lo que sea, debemos exigirles respeto, al que he definido en mi ensayo Alter Ego (1984, Ed. Corregidor), como “el sentimiento de la libertad de los otros, de la dignidad de los otros, la aceptación sin ilusiones, pero también sin la menor agresión o la menor hostilidad y desdén por un ser tal como es”… la libertad de una comunidad para expresarse es un derecho inalienable, hoy eliminado, para protegerse de las arbitrarias y violentas acciones represivas de gobiernos mentirosos, agoreros del síntoma, esclavos de la metáfora en que han convertido este tiempo y sus pasajeros… al margen del Rock and Roll y su clave revolucionaria original.
Miles viven hoy aún en un mundo de cuentos y fábulas, donde el mañana está lejos, pero lo hacen en un mundo muerto, con cobardía para enfrentar este mundo nuevo, con circunstancias absolutamente nuevas, que precisan actitudes absolutamente diferentes a las utilizadas para existir en un mundo que ya no existe, salvo en la memoria de los que no se habitúan a este incierto presente que transitamos.
Hemos vivido enfrentamientos armados y de ideas, censuras, exilios… Hemos visto morir a miles luchando por ideales que jamás se cristalizaron… Todo ha continuado, en la realidad, todo ha cambiado, en la realidad, todo ha cambiado en verdad… El dolor por el absurdo nos atraviesa.
Basta todo un aparato de publicidad montado, apuntalado por las corporaciones económico mediáticas, para que casuales Don Nadie, lleguen a puestos en el pasado considerados de trascendencia… y remitirse a ser un Selfie o una gigantografía al borde de alguna autopista, mostrando sus sonrientes y espantosos rostros siliconados y coquetos, con frase asimilada, breve, vacua y un tanto estúpida, como: “cambiemos”, para desatar el clamor de una comunidad que los votará, coronando su mediocridad en estos gobernantes, enemigos de lo popular, que Dylan, en su obra, representa de manera concreta y absoluta.
El Nobel de Literatura, ganado por un poeta popular como lo es Bob Dylan, conduce a un enfoque coherente, una concepción dinámica de la ideología de la cultura, y de su significado para aquellos de nosotros que, a nuestra manera, creemos en el rock ‘n’ roll como el movimiento cultural y popular más importante del siglo XX, y puede ser descrito en términos de cohesión sólo si se trata de algo más que un mero entretenimiento de consumo y travestismo.
En su origen, fue marginal el “movimiento Beatnik”, al que se asimiló Bob Dylan. Se enfrentaron con su poesía al sistema capitalista y sus víctimas: los invisibles. Sus detractores fueron el poder político, religioso y burgués, asesinos de la vida.
Todo está presente en el futuro que aguarda concretar el deseo de vivir en poesía, cualquiera sea el rol que elegimos para transitar esta existencia.