martes, 28 de agosto de 2018

A propósito de los “Cuentos gozosos” de Rosario Valcárcel.


Escrito por Elena Villamandos.

Los treinta y cinco cuentos que engloban esta composición literaria de Rosario Valcárcel vienen a conformar un tapiz cargado de matices, de sabiduría, de capacidad de observación de la escritora donde, además, da cobertura a muchas de las experiencias adquiridas a lo largo de su vida.

Tejido este tapiz con las mejores de sus sedas que son la sensibilidad, el tacto, la variedad de registros y la cercanía con la que la pluma de esta escritora suele conmovernos, estos treinta y cinco cuentos nos muestran momentos y escenas de la vida cotidiana desde una perspectiva muy intimista, desde el universo interior de Rosario, con todos sus matices y con toda su manera de percibir el mundo que nos rodea que, a la postre, no es tan diferente a como lo vivimos todos. Por eso no nos resulta difícil entrar en este universo de hechos cotidianos, de recuerdos de la infancia, de juventud, de aconteceres amorosos, sin dejar de vernos permanente reconocidos y de sentirnos retratados, como en un espejo que proyectase nuestra propia luz y también nuestras propias sombras.


Narrados con la ternura y la inocencia que caracteriza la escritura de Valcárcel, cada uno de estos cuentos resulta un pequeño diamante para la reflexión, el alegato social, la reivindicación de los placeres, el rescate de la memoria individual, no sin su toque de humor y de elegante ironía y tampoco exentos, especialmente los cuentos más eróticos, de cierto romanticismo que se respira, yo creo, que en casi toda su obra perteneciente a este género, que no es poca.

Otros relatos de corte más social le sirven a Rosario para, desde el testimonio de los personajes, sacar a la luz y denunciar la difícil situación que viven mujeres y niñas en países como la India. Cuentos tales como “Almas errantes” o “Boda ilegal”, nos muestran las pésimas condiciones en las que quedan las mujeres una vez han enviudado o las bodas ilegales que se producen entre hombres en edad adulta y niñas en la India. Por otro lado, en el cuento titulado “Mokhtar”, queda retratado el duro testimonio de un inmigrante del vecino continente africano y su odisea en patera hasta las costas canarias. Así Rosario se nos presenta como una escritora de corte crítico, realista, expresando sin excesivos artificios ni posturas cínicas y vacilantes, con un lenguaje claro, limpio y fácil de entender, su faceta más humanitaria.

Dentro de este mismo tipo de relatos quiero destacar también los siguientes títulos: “En la residencia de pensionistas”, “El tío Blas” y “Topacio”, pues en ellos toca temas tan a la orden del día como el abandono de los ancianos en las residencias o la situación de las mujeres inmigrantes hispanoamericanas que trabajan de cuidadoras y empleadas del hogar en casas de canarios, o las consecuencias del maltrato animal desde la realidad vivida por el propio animal, en este caso un toro, un extenso alegato este contra el “arte de la tauromaquia”, y lo pongo entre comillas por no decir “la tortura de seres vivos y su posterior inhumana matanza”.


El otro tipo de relatos con el que nos encontramos son aquellos que rescatan escenas de la memoria del pasado, tanto del más lejano como del más reciente, y que catalogo dentro de lo que serían los relatos de la experiencia. En ellos evoca Rosario situaciones relacionadas con experiencias vividas tanto del territorio de la infancia como de las otras etapas de la vida. Por ejemplo, en el cuento “A solas con los muertos” que es el primero del libro, Rosario refleja la percepción de la muerte a través de sus dos personajes y de los fenómenos paranormales que les suceden. En “Las mareas del Pino”, nos retrata, con ese enfoque especial con que Rosario suele iluminar sus recuerdos de la playa de las Canteras, una tierna escena de su infancia. Quiero hacer también aquí una especial reseña al cuento titulado “Piolín” donde, narrando la necesidad que un pájaro canario en Madrid tiene de bañarse dentro de su jaula para poder empezar a cantar, refleja de manera implícita la necesidad que los canarios tenemos de estar cerca del océano.

Por otro lado y como ya dije anteriormente, están los cuentos de marcado tinte erótico. Estos, reivindican el placer de los sentidos y, usando las escenas eróticas en su primer plano, no dejan sin embargo de mostrarnos el mundo interior, emotivo de los personajes. Sus personalidades, sus problemas de pareja, sus contrariedades emocionales y la manera en que estas son resueltas a través del sexo, del encuentro con el otro, y del placer que se derrama en la desnudez de los cuerpos que es a la vez lascivo y a la vez inocente, romántico y al mismo tiempo pícaro y lleno de guiños al liberalismo y a la apertura y normalización de la sexualidad, sea de la orientación que sea.



Solo me queda decir que, estos “Cuentos gozosos” de Rosario Valcárcel, se encuentran publicados en el mismo libro que los “Cuentos traviesos” de Luis León Barreto y que, aunque aquí solo reseñe la obra de Rosario, vale la pena leer el libro completo, pues los de Luis igualmente no tienen desperdicio alguno y merecerían otra reseña completa.

Con un formato precioso, el libro en su conjunto se nos presenta producto de una complicidad entre Rosario y Luis que se nos insinúa tierna e íntima, donde el espacio literario de cada uno es respetado por el otro, al igual que sus tan distintos universos narrativos, apoyándose para la publicación pero sin pisarse en el acto creativo.

No quiero acabar sin hacer un comentario sobre los dibujos de la portada que son realmente exquisitos, realizados por las ilustradoras Luz Sosa Pérez y Katerina Espevakovka.

En fin, un libro para leer a fondo y para disfrutar desde muchas visiones y reflexiones humanísticas más allá del acontecer de la palabra visible.


Fotos, Elena Villamandos, Rosario Valcárcel y las dos portadas del libro Cuentos gozosos, Cuentos traviesos, así como una vista del público asistente en la presentación del Club La Provincia y El Museo León y Castillo de Telde con Conchi Vera.

martes, 21 de agosto de 2018

Recordando al poeta palmero, Antonio Pino Pérez





LAURELES DE LA PLAZA


Laureles de la Plaza centenaria
que proyectáis una tupida sombra,
y en la noche profunda y solitaria,
arrulláis un misterio en vuestra fronda.

Porque evocáis la estirpe legendaria

de un pasado feliz que nadie nombra,
porque rezáis una inmortal plegaría,
por vuestra verde plenitud redonda.

Porque os perfuma un hálito de historia
y despreciando las miserias vanas
buscáis la luz, que es alcanzar la gloria,
Yo os bendigo, laureles de Los Llanos
Conmovidos por voces de campanas
Y entrelazados con amor de hermanos.

Laureles victoriosos, impasibles,
de la añorada selva trasplantados
para esparcir alientos indecibles
sobre la urbana paz de los tejados.

Quitasoles lujosos, increíbles,
en un verde perenne consagrados,
Para inspirar ensueños imposibles
Y acallar el amor de los hastiados.

Me llama la esperanza alentadora
de vuestras copas anchamente erguidas
a evocar en su sombra protectora.

Los recuerdos que el viento se llevó:
el secreto fugaz de tantas vidas
que la muerte implacable deshojó.

Laureles de la Plaza de Los Llanos…
Atrio del Templo, vegetal, abierto
a la comba de todos los arcanos
con el encanto de un refugio cierto.

Recortados laureles ciudadanos
en esta Plaza, que es hogar y es huerto.
Laureles compasivos, casi humanos,
donde siempre arribamos como a un puerto.

Decidles a la Virgen, mi Señora,
que hoy venimos a verla penitentes
a implorarla perdón por el que llora,

y a buscar en la fiebre de un anhelo,
laureles que circundan nuestras frentes
Con la aureola de un girón de cielo.



Antonio Pino Pérez (1904-1970) nace en El Paso y tras finalizar sus estudios en la Escuela de Odontología de Madrid en 1934, ejerce dos años más tarde en La Palma donde trabaja como dentista tanto en la capital de la isla como en el municipio de El Paso. Alcalde, concejal y consejero del Cabildo, ejerce una importante labor a favor de la declaración de La Caldera de Taburiente como propiedad pública.

Su obra "Dándole vueltas al viento", prologada por el cronista oficial de Los LLanos y poeta, Pedro Hernández, se presenta en 1982 en la Casa de La Cultura de El Paso.

Es notable su aportación a la creación de los Carros Alegóricos: Luz y Sombra, La Antesala de la Muerte, El Reinado Eterno, La Nave de la Esperanza, Alrededor de la Cruz y Canto Sobrenatural. Desde el 2014 la Biblioteca Municipal lleva también su nombre.

Hijo Predilecto de El Paso. Cada tres años, con motivo de la Festividad de La Bajada de la Virgen del Pino, su ciudad rinde homenaje a la poesía y a la figura Antonio Pino Pérez.

Recientemente se ha reeditado el libro ABARIM, que fue presentado por el también poeta Ricardo Hernández Bravo, conocedor de la obra desde su época de estudiante, en la que encontró una poesía intensamente vitalista que aunaba reflexión existencial, compromiso con el dolor humano y un fuerte sentido de la espiritualidad vinculado a la comunión con las bellezas del mundo.

Foto: Antonio Pino P y Laureles de Indias en la Plaza de Aridane, La Palma.

viernes, 3 de agosto de 2018

Poema español- aleman. Me gustaría morir en una isla del Egeo,


Me gustaría morir en una isla del Egeo 
abrazando al sol.              
Ulises Gaviota sobre el radiante mar,  
diluida por el desdén caeré como un saco.

Me gustaría morir en una isla del Egeo,
un atardecer anaranjado de septiembre.
donde el paisaje baña los ideales.

Antes saldré del Pireo,
con mis velas como alas, tensaré las jarcias
aspiraré la fragancia de los perfiles malvas: 
el ritual del mar  
yendo y viniendo. 
Me gustaría morir en una isla del Egeo,
entre sus risas y sus silencios.
La memoria es una página vacía, la nostalgia
de haberlo perdido todo.
una playa sin olas,
acrópolis sin dioses.


Cuando llegue el último suspiro

en lo alto de la colina
miraré hacía el poniente, huiré,
y oculta escucharé la profusión de
deidades y demonios.

El sol como bengalas me guiará,
ninfas y vestales indicarán
mi sendero.
Volveré al paraíso. 

Cuando llegue la hora                         
me desvaneceré tranquila
para encontrar mi espíritu.
Conoceré filósofos antiguos en otro lugar
ancianos del tagoror,

los sabios y perversos de Tyterogakat 
y las otras islas.



AUF EINER INSEL DER ÄGÄIS MÖCHTE ICH STERBEN,
Die Sonne umarmend.
Odysseus-Möwe über dem strahlenden Meer,
von der Gleichgültigkeit aufgelöst werde ich fallen wie ein Sack.

Auf einer Insel der Ägäis möchte ich sterben,
an einem orangenen Abend im September,
dort wo die Landschaft die Ideale umhüllt.

Zuvor werde ich Piräus verlassen,
mit meinen Segeln wie Flügel, werde die Taue spannen,
die Düfte der malvenfarbigen Profile einatmen:
das Ritual des Meeres
gehend und kommend.

Auf einer Insel der Ägäis möchte ich sterben,
umgeben von ihrem Lachen und ihrem Schweigen.
Das Gedächtnis ist eine leere Seite, die Wehmut,
alles verloren zu haben,
ein Strand ohne Wellen,
eine Akropolis ohne Götter.


Wenn der letzte Seufzer kommt
auf dem Gipfel des Hügels
werde ich nach Okzident blicken, werde fliehen,
und versteckt den unzähligen
Göttern und Dämonen zuhören.

Die Sonne wird mich wie eine Leuchtkugel leiten,
Nympfen und Vestalinnen werden mir den Weg
weisen.
Ich werde ins Paradies zurückkehren.

Wenn die Stunde schlägt,
gelassen werde ich mich auflösen,
um meinen Geist zu treffen.
Ich werde alte Philosophen kennen lernen, an einem anderen Platz
die alten Männer des Tagoror,
die Weisen und Perversen von Tyterogakat,
und der anderen Inseln.


Foto portada, obra de la pintora Inés Melado.

jueves, 26 de julio de 2018

Hoy día de los abuelos. Un recuerdo a la abuela.


…La abuela había crecido en unos tiempos difíciles. Nunca fue universitaria, pero te encantaba oírla hablar de teatro, de música o geografía de una forma poco académica, con la frescura y la libertad de quien aprende por placer y con la vida misma. Me enriquecía con sus diálogos sutiles, su estética pintoresca y folklórica sobre cualquier tema. Tampoco accedió a lo que llaman el mundo del trabajo; qué ironía, pues su vida fue un continuo bregar sin traspasar las paredes de su casa. En aquel castillo estaba su mundo. Nunca se le oyó quejarse del puesto que la sociedad le había reservado, quizá no se veía en una oficina.

Si alguien le preguntaba cuáles eran sus ocupaciones, se limitaba a contestar que ella era una mujer de su casa. Mañana, tarde y noche, sin derecho a vacaciones ni a bajas temporales.

Muchas horas viví por suerte junto a la abuela y a menudo en mi memoria aparece su presencia envolvente. Me paraliza recordar como manejaba las relaciones humanas y, su rostro me parecía aún más hermoso que el de otras abuelas: sus ojos inquietantes, la piel blanca, aterciopelada, pero tan diferente al de su juventud. Su paisaje había estado expuesto a la vida que le tocó vivir.


―Qué ganas tengo de darme un viaje.

Soñaba con visitar Escocia, sus lagos, riachuelos y verdes montañas. Pero aquella espléndida excursión siempre se aplazaba.

La crianza de sus hijos y la mirada hacia atrás la habían sumido en un mar de frustraciones y nostalgias. La llegada de los nietos la liaron en una repetición de su destino, pero lo tomó con una actitud más placentera y gratificante. No era muy dada a las efusiones, pero regalaba su existencia día a día.

Algunas tardes, mientras me acariciaba el pelo y me estrechaba contra sus pechos,  se sentía fuera del mundo. Entonces me enseñaba su álbum de fotografías y postales antiguas, porque necesitaba desempolvar su historia. En aquellas imágenes aparecían muchas mujeres realizando tareas domésticas, tanto en el frente de la guerra como en la retaguardia. Y yo le preguntaba si su madre y la madre de su madre habían trabajado.

―Claro –me respondió. Pero sin sueldo; habían vivido tiempos aún más difíciles, cuando debían trabajar las tierras además de cuidar de sus hijos, de sus casas y de los familiares de más edad, a quienes debían atender en su propio hogar. Sólo el trabajo en los talleres de confección fue considerado una industria de guerra, y tuvo un poco de remuneración.

Cuando alguien se ponía enfermo, la abuela sacaba su temperamento decidido y establecía normas y cuidados, tuviese o no importancia la enfermedad. Separaba la loza y los cubiertos del enfermo, cambiaba la cama a diario, preparaba alimentos reconstituyentes: sopas de gallina y trozos de pan con tropezones de mantequilla para engordarnos, pues se preocupaba por la delgadez de esta familia. Además estaba al pie de la habitación hasta que el enfermo se recuperaba del todo. ¡Ah, y en mis camisillas me cosía unas bolsitas de alcanfor. Me protegía de los catarros!

A la hora de dormirme, me sentaba en el filo de la cama. Nunca se tumbaba junto a mí, sino que permanecía cerca, para recordarme mis oraciones. Su fuerte siempre fueron las relaciones sociales y en algún momento también las divinas. Juntas repetimos algunas estrofas. Espantamos los miedos de la oscuridad, mientras con la mirada colocaba todo en su sitio.

Cuando el abuelo se jubiló, el porvenir le empezó a sonreír y por fin pudo ver algunas de las maravillas con las que había soñado. Estuvo en los Campos Elíseos, la catedral de Notre Dame, los puentes del Sena. Nunca olvidó el barrio bohemio de pintores de Montmartre, ni los palacios de Sissi en las afueras de Viena. Sus viajes estaban hechos de momentos únicos.

Los hijos se habían marchado hacía ya muchos años, los nietos ya habían crecido y la abuela comenzó a sentirse sola. Sus fuerzas languidecían pero no deseaba renunciar a sus obligaciones, voluntariamente asumidas. La soledad empezó a ganar terreno, las sombras se derrumbaban.

―Ya no le soy útil a nadie. Y como no soy eterna...

En su cabeza se barajaban frustraciones y añoranzas. Su corazón estaba cansado de luchar contra el desaliento y por eso quiso cruzar el horizonte, dejar atrás los cumpleaños, jugar otra vez  en el mar y abrir de par en par la ventana para alcanzar las estrellas.

Fragmento de mi libro: La Peña de La Vieja y otros relatos.

Foto: Mi cumpleaños con padres,( después abuelos), hermanos y amigos.

martes, 17 de julio de 2018

DE DAKAR A LA PALMA, EXPOSICIÓN DE PINTURA, ABDOULAYE DIOP


La Real Sociedad Casino de Los LLanos de Aridane y el Área Cultural AC/DC  dirigido por el curador de arte Diego Casimiro  nos presentan al pintor Abdoulaye Diop. Una exposición hermosa que enlaza Dakar con La Palma. La expresión y los sentimientos del Atlántico. La verdadera África atravesada por el clamor de sus habitantes, por el sonido de sus ríos y de su música 


Nacido Abdoulaye en Senegal no puede escapar de su propia naturaleza fascinante de su país, por eso nos transporta a su particular universo emocional, a su realidad como ensueño,  a su pincelada, a la seducción de la orilla ondulante del mar para acercarnos a la profundidad. Para mostrarnos una exposición que se concreta a través del juego de vibraciones producidas entre el espacio, el color y la música.


De una tierra afectada y saqueada, la suya. que parece que flotan, azules o grises quizás como representación del viaje, de la inmigración o de esa unión del pasado y el presente con el futuro. 



De las pateras, de los viajes y el miedo, de las presencias, la magia y la religión como espacio de salvación y de manifestación divina. Nos acerca con sus pinceles al viento, el agua, el fuego. La energía invisible.


Los  valores y aspiraciones de un país: África con una exposición magnífica que pueden visitar hasta el día 30 de julio en la Real Casino de Aridane.  Felicito a todos los que lo han hecho posible.

miércoles, 11 de julio de 2018

Wendy Guerra, una poeta cubana

Vientos sobre la isla

Vientos de cambio pretendían soplar sobre mi isla,
Vientos de cambio que muchos temían, que muchos querían detener.
Y se alzaron voces y gritaron calladas desde el silencio de las letras,
las letras rotas impregnadas de memorias sobre el blanco de un papel.
Vientos de incertidumbre, de esperas sin objeto, de morir o matar la libertad.
Y el dulce lamento de los isleños,
de los intelectuales soberbios de la patria sin fronteras
se unió de pronto a un ritmo y un tono, en una sola voz enérgica
con la de aquellos que allende los mares, una vez habían surcado las aguas
para emprender su norico recorrido con el alma pegada a su tierra
y la pluma repleta de una misma, autentica y cruda realidad.
Tormentas de arena, aguaceros que caen en torrentes
Pretenden acallar esas voces que no callaran, que se alzaran de pronto
A través de sus letras, desdibujando utopías y fabricando verdades
Que viajaran lejos, que se harán escuchar;
Porque los vientos de cambio que amenazaban mi tierra
Pasan sobre la isla, abanicando el espacio y se marchan de largo
Dejándonos huérfanos a los de afuera y los de adentro Cubanos todos,
deseando lo mismo: !!Que el cambio sea solo para LA LIBERTAD!!

Ropa interior

Dejamos sobre las duchas de los hombres nuestros cuerpos
bien amarrados a la tubería solar.
Marcamos territorio como animales en celo
con las trusas saturadas de arena y el olor sideral que los aísla.
En los baños quedan restos del sexo que les hicimos ayer,
agua de flores y velas de vainilla derramada.
Lágrimas rotas en el encaje profano de la madrugada.
He perdido mis aretes disueltos en el jabón de una lujuria breve
y las cremas señor untan tus sábanas, como veneno de diosas
argentadas.
Mira como arrebatamos la libertad de sus mentes.
Abrimos la culpa en el paraguas dilatado de la tarde.

Wendy Guerra nació en La Habana en 1970. Desde su infancia trabajó como actriz en Cine y Televisión. Se graduó de Dirección de cine, en la especialidad de guion, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana. Participó en el taller de escritura que el novelista colombiano Gabriel García Márquez animaba cada año en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba.

Su novela Todos se van recibió el Premio de la Editorial Bruguera. Y fue condecorada en Francia con la Orden de las Artes y las Letras

Ha recibido varias becas de especialización: en París, Nueva York, Los Angeles, para la búsqueda de información sobre la escritora Anaïs Nin. De ese trabajo ha resultado su tercera novela: Posar desnuda en La Habana. Ha sido traducida a trece lenguas pero sus novelas no han sido publicadas en el país de origen.

En 2010, el gobierno francés le otorgó la Orden de Chevalier des Arts et des Lettres. Escribe para el diario El Mundo (España).En su último libro editado por Alfaguara (Posar Desnuda en la Habana, 2011) la escritora espía en los diarios de la escritora Anaïs Nin y su fugaz paso por Cuba.

Foto e información entresacada de internet.



domingo, 8 de julio de 2018

Naufragio de amor, libro de poemas de una poeta palmera.


La poeta Consuelo Rodríguez presenta en el Museo Poeta Domingo Rivero su poemario Naufragio de amor, un acto literario arropado por las voces de una docena de poetas. Una noche de emociones y amigos amenizada por el piano de Menchu Mediavilla.




Empecé a escribir a los doce años para revelarme contra mí misma, pero la timidez me impide desvelar mis sentimientos”,  Consuelo Rodríguez


Conocí a Consuelo Rodríguez a través de las redes sociales: por casualidad. Y en seguida me habló de su poesía, de un nuevo libro titulado “Poemas”. Me invitó a presentarlo en la isla de La Palma, en Aridane. Y la verdad, esa petición me pareció algo tan inocente y al mismo tiempo tan bello, teniendo en cuenta mi cariño por la isla y por sus habitantes, que le pedí que me enviara un libro para leerlo. Desde la primera lectura me propuse esbozar unas líneas. Presentarlo.

A partir de ese momento creció entre nosotras una estrecha amistad que me llevó a la lectura de sus poemarios: “Poemas” y “Naufragio de amor”, libros que me han servido para alcanzar ese inusitado enigma que encierra la poesía suya. Para aceptar y reconocer que el verso de Consuelo da cabida a todos y a cada uno de los temas esenciales del ser humano: la pérdida, la melancolía, el amor, y siempre  el desamor. 

Después, /de tanto tiempo sin venir/ llegaste a mí/ vestido con carros/ de fuegos celestiales, / yo entonces te hubiera querido. / Y mi alma se hubiera convertido/ en un sí…

Siempre el desamor, como si la poeta sintiera dentro de ella un árbol que echa raíces, que se despliega, le oprime las entrañas y conquista su propia soledad. Una soledad que ella desgrana de la memoria y de la experiencia amorosa, de los deseos insatisfechos y el crudo desencanto por la existencia, por ese caminar asfixiada, al borde del abismo igual que una náufraga. Tanto que cabría preguntarnos ¿Son estos versos autobiográficos? Y nos responde el poema:


Sí, desenredé los edredones casi al apagarse, / sutil y plácida me detuve a contemplar la lluvia. /Anduve cerca… de copiar almanaques/ columpiándome/ en los dioses del día/ los rojos pétalos me cubrieron de plumas los pies/ Y te quise cuando solo vi mi rostro/ dentro de las tinajas que alumbraban mi sed…/ El patio aquel era la vida/ que acaricia por dentro el sosiego/ de las últimas gotas de la tormenta. / Sí, aunque no lo creas te quise, / deje al borde del camino enjambres rotos, / peldaños de júbilo, / canciones salvajes, cuerdas de guitarra,/ el Sol en los días del Oeste./  Te quise y tú lo sabes, aunque me pongan una corona/ de oro y laurel en la frente, no renunciaré a volver/ al mar… al silencio… a los pinos… al barro…./ Te untaré con mis dedos la frente/ y volverás a escuchar la voz que te dice: Vuelve.

Consuelo Rodríguez siempre está dispuesta a recuperar los recuerdos y a construir imágenes poéticas, historias de amor y de desamor que bullen en su cabeza. Poemas que exhalan por un lado la pasión estremecida y por otro un olor a tristeza contra el mundo y su destino personal. Un proceso poético que no es el resultado de una búsqueda sino la plasmación de un encuentro.

Para ello simboliza los sentimientos en imágenes desgarradas que abren sus fauces al paisaje de su Tierra, a las canciones y los cuentos, a la magia de la vida cotidiana. A la contemplación de la lluvia y la monotonía de los días, al paso del tiempo y la sensación de que nunca sucede nada en la isla de La Palma.

Y en sus noches de insomnio en que le asaltan repentinos accesos de miedo, Consuelo rememora con energía desatada los sentimientos, los sueños, los amores perdidos, la desesperación… Entonces se aferra al borde del naufragio, e igual que una breve historia de amor machadiano, sueña el poema. Lo crea. 

Recuerdo el hogar/ y un suspiro inquieto al entrar la noche oscura. / Lloraba recordando los días que me entregué/ a ti como una espiga de trigo/ abierta al roce de los pies/ pero distantes muy distantes de la diosa Nyx/ que mojaba la noche bajo su manto.

“Naufragio de amor” es un libro con una bella portada de Goretti Rodríguez, editado por NACE, Nueva Asociación Canaria para la Edición, en el que Consuelo Rodríguez explora la siempre literaria imagen del naufragio, de ese naufragio mudo, de ese naufragio del espíritu del que hablaba el poeta Luis Natera, de esa “pasar humano” por la vida, alcanzar la isla y sobrevivir.


Pero en “Naufragio de amor” también hay momentos para la exaltación como cuando se refiere al poema:

Pronto se reirán de mí los suburbios. / Los acompasados / Relojes del tiempo muerto/ Las vasijas llenas de vino que derraman la noche. / Pronto, pronto llegará la luz, reiré a carcajadas. / Y oiré música detrás de los juncos del Nilo.


O momentos para la profunda pasión y los sueños puros, para amar la vida con intensidad, observar esas parejas cogidas de la mano retornando el vuelo hacia su adolescencia, volviendo a resucitar con el sol, como afirma la poeta. Momentos llenos de esplendor con la palabra y con sentimientos hechos melancolía, sombra y dolor.  

Un descubrimiento Consuelo Rodríguez, una poeta fiel a sí misma que escribe para proyectar  su realidad en direcciones múltiples, dolientes, reflexivas, profundamente humanas. 

Fotos cortesía de Soplos de Brisa Cultural  y Fernando  Gómez Hernández, Olivia Falcón...


miércoles, 20 de junio de 2018

DOS POEMAS DE LA CUBANA LEGNA RODRÍGUEZ IGLESIAS


Separar lo macabro de lo hermoso

he ido.
caminando por.
la ruptura.
la pendiente.
los mogotes.
y sí.
dije sí cuando me preguntaron si.
pero cuando yo pregunté si.
todo.

fue.
disparejo hasta romperse.
parecido.
al agua de arroz.
el esfínter.
la sombra en el arroz.
contra.
mi esfínter.
en el arroz.
han puesto.
mogotes.
para.
lejos.
ir.
caminando para.
allá.
donde hay tanto.
de aquello.
y tanto.
de lo otro.
y tanto.
de lo que gustan mis dientes,
de pobre madera fresca.
tirada.
sin capacidad.
ni.
caso

 El poema que no terminé

con el papel de los sobres de todas las cartas de amor
que me han enviado
cerré el puño y cerré la puerta
no pasó nada
solo anduve correteando
por las barandas de los balcones del palacio de la reina de la prosperidad
aunque la preciosa reina sin corona estaba
sí bailó
movió tanto su dedo alrededor de mi colon
que desde ese día bailo
al final de la tarde
las cosas que prosperaron reposan bajo mi lengua

abandoné las cartas de amor
abandoné la astronomía, la biología, las matemáticas,
la política
solamente tuvo éxito la teoría de la atracción
la literatura y los poemas quedaron del otro lado
habría querido terminar aquel poema
un poema donde las barandas de los balcones del palacio de la reina
de la prosperidad
iniciaban un abismo
y en ese abismo caía yo
delirante
como el mundo


Es miembro de Ia AHS y de La UNEAC. Prémio Calendário de Poesia 2012. Prémio Iberoamericano de Cuento Júlio Cortázar2011. Prémio Fundación de La Ciudad de Matanzas. Poesia y Novela, 2011. Fue finalista en el Prémio de Poesía Nicolás Guillén, 2010. Obtuvo mención en el concurso de poesía  La Gaceta de Cuba, 2011 y 2010. Y en la Feria del Libro de Miami, que organiza el Miami Dade College (MDC) en colaboración con The National Poetry Series, anunció que la poeta cubana Legna Rodríguez Iglesias es la ganadora del Premio Paz de Poesía 2016, por su manuscrito Miami Century Fox.

Tiene publicados los libros:
 ¿Qué te sucede, belleza?, (cuento) Editorial Seddebelleza,2012. 
Ne Me Quite Pas (Cuento), Editorial Abril, 2010
Los Mágicos (Literatura Infantil), Editoïial Cauce, 2008 
Ciudad de pobres corazones (Poesia),  Editorial Ácana, 2008.
El Mundo de Laura (Literatura Infantil) Ediciones.ÁvilaInstalando me (Poesia) Editorial Ácána, amagüey, 2005.
Zapatos para no volver (Poesia) Ediciones Ávila, Ciego de Ávila, 2004.
Arroz con Mango (Poesia para niños)Editorial Áeana, Camagüey, 2002.
Querida Lluvia (Poesia). Editorial Ácana; Camagüey, 2002. :


viernes, 15 de junio de 2018

Alumnos del Virgen del Mar exponen en la sala de arte del parque García Sanabria, Tenerife



Noticia entresacada del periódico Noticias Press.es

 “El espacio que habito. Una mirada al paisaje de mi isla” es el título de la exposición de alumnos de ESO y Bachillerato del colegio Virgen del Mar, que se inaugurará a las 18 horas de mañana, miércoles 13, en la sala de exposiciones del Parque García Sanabria. La muestra reúne una selección de pinturas, dibujos, fotografías y poesías realizadas durante el presente curso por los estudiantes de las asignaturas de educación plástica, visual y audiovisual, lengua castellana, fotografía, tecnología y música, que han analizado las obras de varios pintores y poetas canarios. Durante el acto inaugural, el coro y grupo de música del colegio interpretarán una serie de piezas musicales cuyo tema es el paisaje. Entre las pinturas y dibujos paisajísticos que han estudiado figuran los de Jorge Oramas, Bruno Brandt, Julio Blancas, Cristino de Vera, Pedro de Guezala, Luis Palmero, Rufina Santana, Pedro González y José Luis Pérez Navarro.

Entre las poesías han analizado las de Josefina de la Torre, Pino Ojeda, Cecilia Domínguez Luis, Rosario Valcárcel, Pedro García Cabrera, Luis Feria, Tomás Morales y Agustín Espinosa.

De esta manera, los alumnos han conocido y apreciado las obras de mujeres y hombres, artistas y poetas, que han contribuido a la expresión del paisaje canario. En este proyecto de estudio estético los alumnos también han reflexionado sobre los lugares que habitan y frecuentan, espacios que les influyen, pero a los que también, ellos, como habitantes activos que deben ser, influyen y forman. La intención ha sido que se centren en el potencial emocional que estos espacios les brindan para, de este modo, concebir un paisaje como un lugar con el cual se relacionan, expresándose y comunicándose por medio del dibujo, la pintura y la poesía. Los visitantes de la exposición también podrán conocer la aplicación móvil que los estudiantes han diseñado en la asignatura de tecnología sobre el paisaje urbano de la ciudad de La Laguna, como guía de paseo al turista que la visita. 




 Una de las características principales del colegio Virgen del Mar, desde su creación en el año 1965 por los directores fundadores María Lola Rodríguez y Manuel Chinea, al igual que en su actual andadura con el director Alberto Chinea, es la importancia concedida a las actividades artísticas, entre otras, como contribuyentes al desarrollo integral de los alumnos. También se incide en la valoración, en su justa medida, de nuestra cultura y entorno, nuestras tradiciones y peculiaridades, de manera que los alumnos se preparen para forjar una comunidad mejor, abierta a la comunidad internacional.

La muestra, que ha sido coordinada por el profesor Juan Matos Capote, se podrá visitar hasta el 26 de junio.

Gracias a todos los que han hecho posible esta muestra y gracias también por contar con mi poesía.



sábado, 26 de mayo de 2018

Elena Villamandos, libro de poemas


POÉTICA Y VIDA, (Poesía reunida, 2010 -2017) ELENA VILLAMANDOS G.

Cuando leí el libro de poemas “Poética y Vida” de Elena Villamandos llegué a la conclusión de que su libro es como un volcán: arrollador. Y pensé, entre risas silenciosas, que quizás los versos no fueron escritos por mi poeta amiga, sino por un programa informático. Pero en seguida comprendí que lo había escrito ella, porque los versos reflejan esa capacidad que posee Elena para captar y plasmar la realidad, para  elaborar un lenguaje vital y dejar fluir la palabra y el arrebato, para  regalarnos ese aliento suyo tan humano.




“Poética y vida” es su primer libro de poesía en el que concentra siete años de su vida (2010, 2017), en el que nos afirma que somos seres dominados por el placer y el tiempo, por un tiempo que nos arrastra a una carrera sin sentido, a una carrera que nos conduce a la muerte.

Una poesía en la que Eros y Thanatos están presentes. Una poesía repleta de deseos y de sufrimiento, de las relaciones amorosas. De reflexiones y de la contemplación cotidiana del lujo de vivir, de las cosas que la rodean, a veces reservada, a veces íntima pero la poeta lo procesa a través de un recorrido vital impregnado de libertad, voluntad  y amor propio. A partir de sus experiencias y de aquello que ha aprendido en el día a día, y es entonces cuando la poeta plasma la esencia humana en el verso.

Hay algo que se hace/ en el antes, el ahora y el mañana,/ permanece en lo que hay/ en lo que fue y en lo que será/ que se eleva y que se hunde/ y que flota frente a tus ojos/ en tus labios/ en tu cuello y en mi oído/ habla y se dispersa/ en lo abrupto de la roca/ en la piel de la manzana/ en el volar de la abeja, / en los libros de los hombres / y en el tic tac de sus relojes./ Algo inatrapable, sólido, acuoso, que observa el horizonte/ y a la vez se vierte en él/ y es el tiempo que habitamos/ más allá de nosotros.

Y en seguida lo poético se va definiendo, al mismo tiempo que su voz se interioriza y aparece  un himno a la construcción de las emociones, con una cadencia que manifiesta la raíz de hechos reales que va poetizando en el poema “El abuelo”:

Padre, /sostén ese ataúd sobre tus hombros/ que ni el llanto ni el dolor te hagan caer, / así comienza el poema de El abuelo y continúa: Padre, / sostén esa cajita así, con fuerza, / donde mi niño tranquilo, está dormido, / sujétalo, por dios, / y que no caiga, / pues yo a tus hombros de abuelo/ lo confío.

Como vemos Elena nos ofrece, desde una perspectiva elegiaca, una visión transparente sobre la experiencia humana. Toda una escenografía dolorida, llena de imágenes en la que vida y muerte se entrelazan como parte esencial de la vida. La presencia neorromántica de la muerte.
Pero incorpora también  a través de todo el poemario lo erótico y lo poético, en ese morir para llegar a ser. Deseos y anhelos carnales, corpóreos, para quizás llegar a la plenitud del instante efímero gozado como eternidad.



Te juro que lo he intentado con otras… /Dónde quedó tu dulce/ humedad en mi mano, / donde el estremecedor de tu / cuerpo todo en mis dedos, / donde la íntima complicidad/ de tus pies entre los míos, /el olor de tu cuello, / el suave y animal mordisco/ en el lóbulo de tu oreja/ donde tu avispada sonrisa/ bajo los edredones…

Elena Villamandos comenzó a escribir con 8 años y me confiesa:

-Empecé a escribir historias del jabato, mi tebeo preferido, y la encuadernaba malamente para venderlas a los amigos del cole. Más tarde al llegar esa edad en lo que nos parece que empieza a agrietarse todo, retomo la poesía como actitud de rebeldía, aunque en realidad yo siempre me he considerado narradora más que poeta.


Lo que nos confirma que Elena siente la necesidad de reconstruir historias, que es una poeta de la oralidad, de los matices de la comunicación, pero también del uso de las expresiones, que indican el tiempo transcurrido, las vivencias, los ecos pasados pero siempre tratando de ver más allá de la realidad visible. Camina en el tiempo y se sustenta en la memoria como en la fugacidad del presente.  
En el año 1999, gana el premio de cuentos de Caja Canarias con el cuento titulado “Trazos Interrumpidos” y en el 2000 el premio de relatos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Es autora de la novela Pasajeros del tiempo, una novela que tuve el placer de presentar también en este mismo espacio - Museo Domingo Rivero- y que nos muestra un gran conocimiento sobre felicidades e infelicidades, desencuentros familiares, conflictos y crisis cotidianas entre personas que se conocen bien. 

Poética y vida (poesía reunida 2010-2017) se divide en ocho poemarios: Poemas del tiempo y de lo humano; Poemas a Pablo; Zoología de interiores; Cancionero suicida. Poemas del amor, el olvido y la muerte; Leyendo poemas de amor; De pasillos e interiores; Resurrectorio y Zen. 

Poética y vida es el eslabón de una gozosa tarea que pronto  se sumará a nuevas publicaciones líricas. Poética y vida es un libro de poemas en el que Elena Villamandos, procesa la realidad a través de sus sentidos y la manifiesta a través de sus emociones. Es un libro que nos envuelve en los ecos de todos nosotros, seres conscientes del naufragio de la vida. Un libro que deja constancia de todo cuanto cierne al ser humano.

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com


martes, 22 de mayo de 2018

EL POETA HÉCTOR CELANO EN EL GABINETE LITERARIO, EL PRÓXIMO 8 DE JUNIO


El próximo viernes, 8 de junio La Asociación Silvestre de Balboa invita a Héctor Celano a dar un recital poético en el Gabinete Literario.

En días pasados Héctor Celano ha participado en diferentes eventos como en el homenaje a Francisco Tarajano, en La Casa Cantabria, en el Círculo Mercantil...




La poesía de Mariló Álvarez se adentra en la magia y en la búsqueda de los sueños poéticos de la luna, de los sentimientos, del amor y de  la vida, de la percepción sensorial y de su visión del mundo a través de la palabra poética. Concierta la poesía intimista con lo intuitivo. Su poesía es un vínculo sentimental con los recuerdos y suele añadir una presencia de adornos poéticos y elementos autobiográficos.


A Mariló le apasiona hablar sobre la pintura de Ángel Gustavo, su marido, y se siente tan cómoda hablando sobre pintura, recitando o narrando una historia que lo considera una fiesta.



Todo calla bajo la voz ardiente de tu nombre/ Tú sin nombre / Tú sin nombre en la noche desnuda de palabras/ Bajo tu clara sombra vivo… O muero…/ En una intensa búsqueda de almas y luceros / Con un dedo en los labios te llamo / Te reclamo/ Y sueño juegos de agua en la cima de los árboles / Donde la luna alejada de mi / Arroja coronas sobre el cielo…

Héctor Celano, es todo un juglar, un poeta y actor de gran experiencia en recitales. Nos regala la cadencia y la belleza verbal de una poesía que conoce para ser y para crear, que hay que cerrar los ojos con fuerza para oír el destello del infinito, el entresijo del verso. Actúa el poeta, a veces, como registro de la realidad latinoamericana y las aspiraciones de justicia, aunque la geografía de su país, Argentina está  presente en su poesía.

Tiene 13 libros publicados en Argentina, Cuba e Italia. En sus actuaciones pueden adquirir un libro titulado Crónicas del Milenio en Radio Habana Cuba, editado en Cuba. O un CD
titulado Esencia  en el que incluye poemas que pertenecen a sus libros Identidad. Palabras que se entretejen en composiciones musicales conocidas como Yesterday o Yolanda, interpretadas por el Trío Cuba.

Invicta estirpe 
Ofrendar versos palabras estrofas / a un héroe / requiere arrodillar el verbo / para alzar la mirada del poema / con cristalina gratitud de océano. / Más si la entrega recrea cinco sueños
cinco dedos trenzados en un puño / con el fervor de enérgico mambí /erguido en su raigambre…

Héctor Celano (1950) es un poeta comprometido, residió en Cuba y en los últimos años se sumó activamente a las acciones internacionales para reclamar la liberación de los cinco cubanos apresados en Estados Unidos y encarcelados bajo cargos de espionaje. Se mueve con total libertad y un alto vuelo poético.





Y como a lo largo de la historia la poesía y la música han ido de la mano, participarán también en el evento El Coro de La Casa de Cantabria con piezas del folklore cántabro, y Carmen Mediavilla
periodista y música tocará unas piezas al piano.



Finalmente la  narradora y poeta Rosario Valcárcel hablará sobre una visita a Cantabria, un lugar hermoso. Una lectura sobre la presencia del paisaje cántabro, las vacas, la lluvia y la melancolía. Sobre una casa centenaria.  La memoria de la infancia, los olores y las evocaciones de sus habitantes.




El 24 de mayo se presentó la velada poética en el Círculo Mercantil y lo presentó la poeta y cantante Soly Medina y no faltó como en los recitales románticos: un piano, poemas y recitadores.


Y, de nuevo los escritores, Mariló Álvarez y Héctor Celano nos deleitaran con su musicalidad y sus imágenes, con una selección de poemas, todo un intercambio de la palabra que nos permitirá conocer mejor a ambos poetas.

Imágenes de actuaciones en La Casa Cantabria, el pasado miércoles, 23 de mayo en donde participa junto con él Mariló Álvarez y Rosario Valcárcel.