viernes, 21 de febrero de 2020

Espejos y fantasía erótica, poema del espejo


POEMA DEL ESPEJO
Déjame ser tu espejo, supliqué aquel día,
recuerdo que tu mano se estremeció en la mía.
Jose Angel Buesa
José Ángel Buesa
Yo que envidio tu espejo, quiero saber que siente
al copiar en la alcoba tu cuerpo adolescente.
Detrás de los almendros, casi como del fondo
del mar, surgió la luna, con su espejo redondo.
Te vi de pie en la sombra, junto al lecho vacío
se oyó un rumor de sedas, como el rumor de un río.
Y yo, como el espejo de aquella alcoba oscura,
yo, allí solo contigo, reflejé tu hermosura.
Fue un instante, en la sombra. No sé bien todavía
si eras tú, si fue un sueño, o una flor que se abría.
Muchacha de la noche de un día diferente,
yo no envidio a tu espejo, ya sé que nada siente,
Ya sé que te duplica sin comprender siquiera
que eres mujer, y hermosa como la primavera,
Pues si lo comprendiera saltaría en pedazos
por el ansia imposible de tenderte los brazos.
José Ángel Buesa
Observar nuestro cuerpo, acariciarlo en el momento del acto sexual y enviar besos a nuestro reflejo, nos puede ayudar a admirar nuestra belleza, a expresarla. A comunicarnos con el espejo, a sincerarnos con él. A observarnos, a memorizarnos, y a la vez nos puede provocar una excitación, una envoltura libidinosa, complaciente. Un deseo sexual.
La comunicación de los reflejos a través de los espejos se puede considerar como la búsqueda de nosotros mismos en donde podemos expresar sensaciones naturales, sensaciones que nos transportan a unas alturas eróticas inesperadas, porque no podemos olvidar que somos seres creativos y ese encuentro sexual con nosotros mismos podría ser un momento maravilloso para jugar y sentir, para alimentar nuestra alma.
Pero hay que tener cuidado porque puedes caer en la ipsofilia, que consiste en la excitación por uno mismo. La persona misma es el objeto sexual. Y dicen que tiene su origen en el mito del narciso.
El uso de los espejos estuvo prohibido en los monasterios. No obstante para la religión sintoísta el espejo es símbolo de la virtud del espíritu, es un objeto sagrado que refleja integridad y pureza eterna, las interioridades del alma.
Y hablando de espejos la Venus del Espejo o Venus y Cupido, una de las obras más misteriosas y famosas de Velázquez, muestra una mujer que disfruta contemplando su propia desnudez, por allá por los años mil seiscientos aproximadamente. El artista nos la presenta en una pose erótica, tumbada sobre una cama y mirando a un espejo que sostiene el dios del amor sensual, su hijo Cupido.
José Ángel Buesa fue un poeta cubano nacido en el año 1910 y fallecido en 1982. En su adolescencia se muda a Cienfuegos y empieza a plasmar en sus versos el paisaje que lo rodea. Aún joven se traslada a la Habana, donde se incorpora a los grupos literarios existentes. Pero más tarde se ve obligado a abandonar Cuba para empezar una peregrinación por España, Islas Canarias, El Salvador y finalmente Santo Domingo. Murió en la República dominicana.
Buesa puede no ser el mejor de los poetas contemporáneos cubanos, pero, paradójicamente, es uno de los más queridos por la gente llana, lo que comúnmente conocemos como “el pueblo”.
Aparentemente estuvo enterrado en Santo Domingo durante unos años, pero un grupo de fanáticos de sus poemas de Puerto Rico consiguieron, con la anuencia de su viuda, que sus restos fueran llevados a Miami, donde ahora descansan.
facebook/rosariovalcarcel/escritora

sábado, 15 de febrero de 2020

Premios Oscar 2020


     
Por Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta.

Noche un tanto más aburrida que de costumbre que consagró a Bong Joon Ho como el primer director que consigue el Oscar a mejor película por una producción no hablada en inglés "Parásitos".

Irónico, que una película que ha sido filmada para denunciar, ridiculizar y hacer daño, a cuenta de la soberbia de los privilegiados en un mundo superlativamente desigual e injusto como éste, se haya convertido en el privilegiado éxito de la temporada. Siendo consecuente, si hiciera nuestra (o la Academia de Hollywood hiciera suyas) las enseñanzas del film coreano, la gala de los Oscar no tendría que existir, o al menos no presentarse a competir.

Demuele de inmediato lo que pretende denunciar Bong Joon Ho, pierde toda la potencia de la autenticidad, al pregonar lo que no cristaliza en acto de vida, o sólo es una fábula metafísica el film, el mensaje elocuente es para distraer a millones de espectadores que dejan su dinero en las salas de cine, la eterna historia capitalista que el coreano intenta derrumbar. La hago más fácil, no se puede estar en contra del cambio climático y volar en jet privado.

La Academia decidió quedarse con la anomalía dentro de un discurso general más o menos homogéneo. Mirando con cierta distancia, hay que decir que la mayor parte de las películas nominadas tratan del cine en el cine; del cine como experiencia compartida; del cine como historia común; del cine, de la memoria, del tiempo mismo del cine. “Érase una vez... en Hollywood”, que habla de exactamente lo que dice el título, pasando por “El irlandés”, que no es más que una lectura hacia dentro, entre dientes, de la filmografía entera de Scorsese en la voz de Scorsese, pasando igualmente por “Dolor y gloria”, que no es más que cine que devora cine, Almodóvar al cubo, ninguna de ellas ganó. Venció la opuesta, “Parásitos”. Entonces, adiós al ensimismamiento global, bienvenido cine denuncia y combativo, al menos en la pantalla.

Joaquin Phoenix ganó sobremerecidamente el Oscar al mejor actor, recibido entre lágrimas y emoción inocultable. Laura Dern consiguió lo suyo no tanto por su trabajo en la ninguneada “Historia de un matrimonio” como por el mejor y más comentado monólogo de los últimos años visto en una pantalla (el de la Virgen María). Brad Pitt mejor actor secundario, también hizo referencia al impeachment. El film maestro “El irlandés” quedo sin nada, luego de presenciar como la irrelevante Ford vs. Ferrari se llevaba dos Oscar. Eso duele. Su único premio fue el reconocimiento público y emocionado a Scorsese de, otra vez, Bong Joon Ho, el único con capacidad para salirse del guion.

Luego la resucitada Renee Zellweger se llevó también lo que le tocaba por “Judy”, remasterizada en un film para olvidar. Todo predecible, inexplicable, ¿deducible? En fin, es Hollywood, no la vida, que transita por otros senderos, los esencialistas, impuestos en tendencia vintage, por usinas del mundo espectacular de la academia hollywoodense que nos cocina el porvenir cada año… y el show continúa.



martes, 11 de febrero de 2020

Dos poemas de la poeta cubana, Lizette Espinosa



  PUEDO SENTIRTE
 
A mi padre
Irrumpo junto al viento
en la casa solitaria.
Puedo cerrar los ojos
y sentirte.
Tus pasos como besos,
tu aroma como agua de montañas.
No has olvidado nada.
Las voces en la radio,
el café borboteando
su negro melodrama.
Y yo no abro los ojos,
para verte llegar de nuevo
hasta mi cama.

  

 DE LA TIERRA

Soy tierra,
y de la tierra nace
mi voz primigenia.
Son de tierra los días
que amasan mis manos.
Soy verde,
grama húmeda recién podada
donde pastan los dioses.
Soy,
principio y fin
de un árbol.
                         De la tierra y otros poemas


  Lizette Espinosa: Nació en La Habana, Cuba (1969). Es poeta y narradora. Ha desarrollado su vida profesional en el campo del diseño aplicado a la arquitectura y la ingeniería. Es co-autora de: Pas de Deux, libro de poemas y relatos publicado en el año 2012 por Snow Fountain Press.

Colabora en revistas literarias como Baquiana, Conexos, y Nagari. Poemas suyos han sido incluidos en publicaciones digitales en Argentina, Colombia, España y Estados Unidos. Actualmente reside en Miami, Florida

  

Información de las redes sociales.

martes, 28 de enero de 2020

Un poema español alemán, Rosario Valcárcel


SOY DISCÍPULA DE AFRODITA

y como ella nací en el mar, 
inicié a las novias en los
secretos del turbio sexo,
de la belleza y el infinito

vacío del amar.
Y como Horacio les enseñé
a gozar de este día, sin contar      
con el mañana.

Atributos de la diosa fueron
la dulzura del placer,
sus preciados atavíos,
deshojar jazmines y tribulaciones
en el aleteo de la noche.

Y como ella quisiera ser paloma y delfín,
libar copas de intrigas
con sabias sacerdotisas,
atravesar las sebas oscuras,
trenzar ramas de laurel.
Retozar en la ternura de
humanos dichosos.

Soy discípula de Afrodita,
seré el viento de Chipre,
tendré la gracia del mármol,
y el amargor del membrillo.
Cabalgaré las olas, peldaño a peldaño,
me uniré a su carro triunfal,
inventaré nuevos ardides.

Pocos hombres sobrevivirán.




ICH BIN SCHÜLERIN VON APHRODITE

und wie sie wurde ich aus dem Meer geboren,
ich führte die Bräute in die Geheimnisse
des dunklen Sexes ein,
der Schönheit und der unendlichen
Leere des Liebens.

Und wie Horaz lehrte ich sie,
diesen Tag zu genießen ohne
auf das Morgen zu achten.
Eigenschaften der Göttin waren
die Sanftheit der Lust,
ihre kostbaren Gewänder,
Jasminblüten und Drangsale zu entblättern
während des Flügelschlages der Nacht.

Und wie sie wollte ich Taube und Delphin sein,
Pokale voller Intrigen darbringen
mit weisen Priesterinnen,
dunkle Algenbänke durchdringen,
Lorbeerzweige verflechten.
Mich winden in der Zärtlichkeit
glücklicher Menschenwesen.

Ich bin Schülerin von Aphrodite
ich werde der Wind von Zypern sein,
die Anmut des Marmors haben
und die Herbe der Quitte.

Ich werde die Wogen besteigen, Stufe um Stufe,
mich ihrem Triumphwagen anschließen,
neue Tücken erfinden.

Wenige Männer werden überleben.
                                                         Del libro bilingüe Las Máscaras de Afrodita 

Portada del libro, Inés Melado.

jueves, 16 de enero de 2020

Los versos del varadero, Loli Moreno Hernández


Inclinados 23, 44º

Mi destemplanza no está hecha para pasear pieles.
Usurparla.
Derretida por entero,
Al calor de una caricia
                                    Pide.
Escribo en las ramas.
                                    Te habito.


Vida
Atada al silencio, /saca a paseo /acallados ladridos. / En el bosque, / rápido respiro refresca. / El pestañear/ de su apéndice / vida alumbra.  
    
Hace más de un año, Loli Moreno me regaló un ejemplar de un libro de poesía titulado Los versos del varadero. Y en su dedicatoria la poeta escribió:Compañera de las letras, para mí una de las artífices de que este sueño se cumpliera.

Loli había cumplido uno de sus sueños. Un sueño del que algunas veces hablamos, el sueño de publicar algún día un libro de poemas. Es cierto que durante un tiempo yo le animé a que experimentara, a que escribiera, incluso participó en un taller de literatura erótica que yo impartí en la Biblioteca Insular. Sabía que la lírica es un largo viaje pero
que el camino  cambiaría su vida, tanto que recuerdo que le sugerí que participara en uno de los talleres de poesía que coordinó, durante casi una década, el también amigo y poeta, narrador y editor Juan Francisco González-Díaz.

Y en ese contexto se produjo la ilusión y los deseos de aprender, la necesidad de expresar los sentimientos, de participar y manifestarse. De traspasar los límites y trascender a través del arte. Y, casi sin que se diese cuenta se cumplió la gestación de esos doce poemas publicados en la antología poética titulada Los versos del varadero.
Y en esa ansia de comunicación celebra la búsqueda del amor como asunto literario o quizás como confesión biográfica o simplemente como sentimiento de un estado.

 Amor aunque con reservas, con dudas de correspondencia. De hecho Elsa López, autora del prólogo del libro, manifiesta: Loli Moreno escribe en las ramas de un árbol de tristeza al que no quiere poner nombres.




Una poesía que nos muestra la cercanía de la poeta:

…De los tempranos juegos / pierde la mirada, / al coqueteo de sonrisas…

Una poesía que fluye en una espiral de soledad y pasión, de aliento posible y de esperanza que se diluyen entre la duda y lo no dicho. Una poesía que pinta deseos y se detiene en los recovecos de las ensoñaciones.

 …Huye, /taciturna/ escruta paredes que gritan. / Divaga, / baila la siembra. / Fuera de sí, no se habita/ Rodeada su alma, está sola/


Explora la poeta las zonas de la intimidad y la memoria, la soledad y la aceptación de la derrota. Salta de un verso a otro con versos cortos, huye de sí misma para encontrarse en un nuevo espacio habitado por la poeta.


Los versos del varadero es una antología poética publicada por el Centro Canario Estudios Caribeños 2018. Lleva una  preciosa portada descriptiva del poeta Juan Carlos Mestre. Un volumen con una cuidada selección de poemas en los que participan los siguientes autores:

Martín del Carmen Abreu Almeida, Bachir Ahmed Aomar, Olga Cabrera Negrín,Yubi Cisneros Mussa, Juana Olivia Falcón Falcón, Pino Lorenzo López, Ana María Martín González, Miguel Ángel Navarro Herrera, María Teresa Naveira Gómez, María Isabel Padilla Santervaz y el fundador Juan Francisco González-Díaz, fundador y coordinador de los Talleres Espejo de Paciencia y Dulce María Loynaz que se iniciaron sobre el 2010 y el 2013 hasta principios del 2018.


Por lo que puedo afirmar que esta antología, los versos del varadero, existe gracias al trabajo semanal y al amor por la poesía, a la seriedad del trabajo en equipo en la que, entre otras actividades, investiga y selecciona lecturas que sugieren los componentes del grupo de los Talleres antes mencionados. Un universo abierto a la aventura poética.

Un lugar de encuentro con la palabra y con la reflexión de las emociones en las que Loli Moreno Hernández celebra la amistad, se siente mejor dentro de su mundo y se enriquece con la Belleza.

Fotografías entresacadas de las redes sociales.

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jueves, 9 de enero de 2020

Un poema de Doris Lessing en español e ingles.


 Fábula

Cuando miro hacia atrás me parece recordar el canto.
Aunque siempre estaba en silencio aquel salón largo y tibio.

Impenetrables, creímos, esos muros,
oscurecidos de escudos antiguos. La luz
brillaba sobre la cabeza de una chica o sobre sus piernas
jóvenes despatarradas. Y las voces bajas
subían en el silencio a perderse como en el agua.

Además, estando todo tibio y quieto como una mano,
si uno de nosotros corría las cortinas
una lluvia bordada soplaba afuera con descuido.
A veces se colaba un viento que hacía bambolear las llamas,
proyectando sombras agazapadas en las paredes,
o afuera aullaba un lobo en la noche vasta
y al sentir que se nos helaba la carne, nos juntábamos.

Pero la danza seguía por un rato
—así me parece ahora:
formas lentas que se movían serenas a través
de charcos de luz tejiendo una red dorada sobre el piso.
Así debe haber seguido, para siempre, como un sueño.

Pero entre un año y otro —¿cambió el viento?
¿La lluvia al final pudrió las paredes?
¿Vinieron los hocicos de los lobos a empujar los rayos caídos?

Hace tanto.
Sin embargo a veces me acuerdo del salón cortinado
y escucho las voces lejanas y jóvenes que cantan.





Fable

When I look back I seem to remember singing.

Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable, those walls, we thought,

Dark with ancient shields.  The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,

If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on –

That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, for ever.

But between one year and the next – a new wind blew?

The rain rotted the walls at last?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams?

It  is so long ago.

But sometimes I remember the curtained room
And hear the far-off youthful voices singing.


(de Fourteen Poems, 1959).

Nació el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, actualmente Irán. Hija de padres británicos, Lessing es una escritora que ha plasmado buena parte de su experiencia autobiográfica africana en su obra. Así lo hizo en sus comienzos con “The Grass is singing” (Canta la hierba), publicada en 1950, y en buena parte de su obra posterior, impregnada por las esencias del continente africano, donde ha pasado parte de su vida. En 1962 publicó la novela que la lanzó a la fama internacional, “The golden notebook” (El cuaderno dorado), y luego consolidó su fama con una serie de títulos de temática africana, como “African histories” (1964). Su compromiso político le llevó a criticar abiertamente a los gobiernos racistas de Rodhesia (actual Zimbabue) y Sudáfrica, lo cual le supuso el impedimento de entrada a esos países. Su última obra, publicada este mismo año, es “The Cleft” (La hendidura). Publicó también bajo el seudónimo de Jane Somers, Gano el Premio Nobel de Literatura en el año 2007

Inglesa por adopción pero profundamente enamorada de Rhodesia, Doris Lessing nos ha dejado un testimonio inexorable. Fue una de las autoras que más se comprometió con las diferencias socialmente aceptadas entre hombres y mujeres, y que lucho por la igualdad de oportunidades.

Imagen e información entresacada de las redes sociales.





sábado, 28 de diciembre de 2019

¿QUÉ SÉ YO DE LA NAVIDAD?


Es la pregunta que se hizo Paul Auster cuando el New York Times le encarga un cuento navideño que finalmente se lo inspiró su amigo Auggie Wren, un fotográfo que retrata, diariamente la misma esquina del barrio de Brooklyn. Una historia que fue la simiente de la película Smoke. Un relato que recorre la realidad sentimental del alma humana. 


Porque la literatura descubre mundos nuevos, materializa el sueño en un papel, decía Patrick Modiano. A veces es inspiración de películas, un regalo que nos recuerda el significado de La Navidad, desde los clásicos de los hermanos Grimm y Andersen al Cuento de Navidad de Charles Dickens, al maravilloso film ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, retrato de la nostalgia navideña, una razón de ser y de estar en el mundo.

Películas inspiradas en hechos ficticios o reales. Familias que, en alas del progreso intentan infundir  la esperanza de que algún día podremos vivir en un mundo mejor. Y acogen a un mendigo en su mesa entre manjares, vinos y el arbolito que parpadea entre copas y acordes de villancicos, entre risas o llantos de la Noche Buena. Películas basadas en ideales de dolor, en el caos, olvido e indiferencia de pueblos sometidos al terrorismo, violencia, guerra, en las que la fuerza de la Navidad solo es capaz de conseguir unas horas de tregua. No el fin del conflicto, esa paz tan deseada y recordada en estas fechas. La paz duradera que no se gana porque la guerra es un negocio repugnante de poderosas potencias militares que hieden.

¿Qué sé yo de la Navidad?     

De esa Noche que nace el Niño Dios, de aquella infancia en que Papá Noel golpeaba la puerta de nuestra casa y, sin saber qué hacer, ni qué decir: gritábamos, movíamos las manos y los brazos con gran alboroto, mientras él agitaba una ruidosa campana y se acercaba a cada uno de nosotros que lo observábamos con cierto temor.

Entonces, sin prisas y con aire de bondad, se inclinaba ante el árbol navideño que habíamos adornado con tanto amor, y depositaba a sus pies numerosos regalos colmando las aspiraciones de todos. Mientras yo, a escondidas tras los pantalones de mi padre, miraba como se despedía.

Han pasado muchos años pero todavía estoy poseída por ese hombre del que no estoy segura de que fuese de carne y hueso, de que fuese real, por lo que al igual que Auster, confundida, me pregunto:

¿Qué sé yo de la Navidad?  

Fotografía, de las redes:
 Nacimiento de arena en la playa de Las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria.


sábado, 21 de diciembre de 2019

El disparo de la discordia, primer libro de poemas de Elena de Saá Godoy


2
Ahogamos nuestra vida
por decir lo siento,
por las promesas
que no pudimos cumplir.
Ahogamos nuestra vida
y nos hicieron sentir peor
en eso que llamamos…
¿amor?


Desde muy jovencita, Elena de Saá Godoy tenía la costumbre de contar sus pensamientos, sus reflexiones en una especie de diario. Porque a ella le gusta escribir ideas, poemas, cosas. Le gusta susurrar o gritar entre versos, quizás porque pronto averiguó que la literatura y la música, el baile y el deporte y, en especial la poesía tiene poderes milagrosos contra los cambios físicos emocionales, las depresiones, el mundo injusto ante el cual ella en algún poema se rebela.


Aunque en general la poesía que nos presenta hoy transita por esos lugares del encuentro, de las felicidades humanas, de los ensueños y la desolación. En este primer libro que ella dedica a su madre, María José Godoy, y que publica la editorial Punto rojo titulado El disparo de la discordia, viaja por la memoria personal y el amor, que a veces es emoción, confesión y dialogo. Un diálogo que consigue que las palabras suenen y escuchemos melodías y el sonido de las onomatopeyas, consigue que nos acerquemos a unas fotografías y visualicemos el poder de las imágenes que refuerzan el mensaje. Imágenes que son añoranza escrita.

Su pulsión poética la lleva a escribir también prosa poética. La lleva a imaginar y nos manifiesta esperanza y optimismo, como en los versos: Imagina que estamos / nadando juntos en un océano / lleno de amor. / Imagina por un instante / que la guerra ya se ha acabado. / Imagina que con la música / se ha solucionado todo /porque, /imaginado acabaremos ganando. Imagina.

Felicito a Elena de Saa Godoy, un descubrimiento de una jovencísima veinteañera, mujer tímida y de mirada serena, tercera en la generación de una familia en el que esto de escribir parece que está impregnado en el ADN. Una poeta que nos ha hecho partícipe de sus más fuertes fantasías y su firmeza, de los fuegos artificiales del amor y el desamor, tanto que me ha dejado gratamente sorprendida ese universo suyo soñado y vivido. 


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sábado, 14 de diciembre de 2019

Él por mí, yo por él, exposición de pintura Saro Armas.


El pasado año, en este mismo mes de diciembre, un dios perverso nos visitó con su guadaña y se llevó a nuestro amigo el pintor Javier Escudero Cuervas Mons. Pero nos dejó su obra y sobre todo la influencia que ejerció en su alumna la pintora que presentamos esta tarde Saro Armas. Una pintora que ha querido homenajear a su maestro en esta exposición, titulada: El por mí, yo por él.

Javier Escudero era Licenciado en Geografía e Historia. Un hombre polifacético que se dedicó a la pintura artística y como profesional al modelismo naval y la escenografía. Un ser sensible y generoso que llega a Canarias en 1998 con muchas ideas pero arrastrando heridas íntimas. El único futuro que le pertenecía era el presente.

Un presente que vivía día a día con dificultad y reserva, que resistía impartiendo clases de dibujo y pintura, vendiendo alguna obra, pero su vida comenzó a alzarse delante de él como un vacío que compartía con compañeras del arte, amig@s generos@s que le brindaron su apoyo y amistad, ese sentimiento humano que nos liga al mundo y a la esperanza. Compañeras- alumnas- amigas como nuestra pintora Saro Armas, quien me cuenta:

-En aquella época en que comencé a recibir clases con Javier. Dibujé, pinté, experimenté. Trabajé con silenciosa concentración y constancia. Intentaba ser una esponja, esperaba grandes cosas de aquellas clases. A veces me parecía que me transmitía sus conocimientos secretos. Se acercaba a la obra que yo realizaba, se alejaba, volvía a examinarla con atención. Yo tenía la cabeza llena de ideas. Seguía sus instrucciones, pero lo más importante entre nosotros se creó una alianza y llegamos a pintar a cuatro manos. Hoy pueden ver algunos de ellos como el titulado Resurgir.

Poco a poco Saro se acerca a pintores como Paul Cézane o Gustave Klimt, y buscando la  forma de plasmar la expresión de la emoción se acerca a Vicent Van Gogh y Edvard Munch y une en un mismo cuadro La noche estrellada y el Grito de estos dos grandes genios de la pintura. Emplea diversas técnicas en su trabajo como la plástica digital en la que la obra se hace más brillante y alegre, como en la trilogía titulada poemas del Ser, en el que nos presenta  la mujer amada, libre y respetada. 

Con Javier vivió numerosas experiencias con esa alegría que conlleva la empatía. Algunas veces al terminar las clases se sentaban juntos y silenciosos jugaban al ajedrez, bajo la atenta mirada de Mattise, un precioso gato de color blanco. Juntos concursaron en la convocatoria de pintura rápida de Mesa y López, y en un trabajo de pintura corporal, e incluso llegaron a participar como actores en un cortometraje titulado XXX versus Amor, que circula por Youtube. Celebraban, las propuestas colectivas, los momentos felices.

Saro se interroga por la esencia humana y nos presenta obras que oscilan entre la realidad y lo onírico. Retratos entre la emoción y la realidad y, frente a una pintura realista envuelta en lazos familiares como las obras de sus nietos o la de su hija Paola, nos presenta algunas obras con un toque surrealista.

Siente la necesidad de buscar en el mundo interior y, se decanta por figuras que transcienden lo material, y expresa una realidad distinta a lo perceptible, iluminando de colores vibrantes las figuras. También siente la necesidad de expresar la realidad pero de una forma simbólica y usa el pincel para contarnos historias. Capta la ambigüedad, la belleza del sexo, el desnudo. El diálogo entre las mujeres, lo femenino, sometiendo las figuras a un cambio de foco, los incorpora a nuevos universos.

Visibiliza el mundo lésbico y gay. Cuerpos masculinos y cuerpos femeninos como en la obra confidencias: El desnudo y la vitalidad de dos figuras pintadas, de dos mujeres que están a punto de disfrutar de los placeres de la vida; lo femenino.



Ha realizado Saro exposiciones individuales y colectivas, ha ganado algún premio. Imparte talleres a niños y alguno de ellos ha sido clasificado en certámenes. Su último trabajo del que se siente muy orgullosa ha sido el presentado hace unos días en el Ámbito Cultural del Corte Inglés titulado "Guerrer@s ( Ave Fenix)" obras  de sus alumnas, pacientes oncológicos de la AECC.

Con esta exposición- homenaje, Saro reivindica la memoria, la mirada, la pérdida, la obra del pintor Javier Escudero Cuervas Mons. Reivindica la pintura y el sentimiento de un amigo. Javier.

La exposición estará abierta hasta el día 13 de enero en el Hotel Fataga, Néstor de la Torre, 21. Las Palmas de G.canaria.


viernes, 6 de diciembre de 2019

Juego de niños, encuentros y desencuentros Osvaldo Cipriani.




Osvaldo Cipriani, es un artista que experimenta con la realidad, y a través de ella realiza montajes fotográficos que convierte en sugerencias y destellos líricos.

En esta muestra titulada Juego de niños. Encuentros y desencuentros, Osvaldo se ha puesto a jugar, e igual que un niño ha canalizado su afición lúdica dejando que las sensaciones fluyan entre miradas y sentimientos que le llaman la atención. Y nos ofrece fotografías que son un juego entre lo racional y lo infantil, entre las penas y las glorias de este mundo irracional.

Sentado frente al ordenador indaga constantemente en las posibilidades estéticas de su trabajo, de un trabajo que realiza desde lo alto de su piso, décimo séptimo con vistas al mar de Las Canteras, en el que vive con Pilar, la muchachita de su vida, como él la llama.


Y exorciza elementos, descubre el horizonte y la danza de las olas, cruza el raso cielo y el arrebato de la luz. Y crea su personal emoción de lo relevante, algunas veces con un tratamiento cubista y planos simultáneos y otras en asociaciones de imágenes repleta de lirismo y movimiento que son una de las claves de esta exposición.

Y sobre todo repleta de pensamiento, como las fotografías de las plataformas petrolíferas, y en especial la titulada plegando el horizonte: Imagen de las petroleras y el impacto que produce el derrame del crudo en una Naturaleza que grita por sobrevivir. Una fotografía de gran belleza en la que no se puede obviar las dos caras de esta realidad ecológica.

Para este juego de niños, Cipriani parte de la poesía del humanismo que transforma a la naturaleza en humana y a lo humano en aventura. Y me confiesa:

-Intento mostrar una verdad transcendente, para descartarla, puesto que en la realidad no hay nada transcendente. Pero tampoco hay realidad. Hay quizás, un caleidoscopio vertiginoso que deja entrever algunas formas de posibles acciones.


Y entre esos pensamientos nos desvela la activación del cuerpo, el “yo” terrenal y la manifestación del amor, la entrega, la desnudez que dicen, que expresan, sugieren en la sensualidad de un abrazo entre un fondo íntimo. O en el desnudo cándido de una muchacha extasiada ante una ola. Una ola  que se niega a ahogarse al llegar a la orilla y se desata en el juego de la muerte.

Y nos sumerge en una escena teatral, en el que presenta cuatro mujeres cubiertas totalmente de una malla con gestos aparentemente interrumpidos. La imaginería religiosa en el que la Cruz recuerda la muerte de Cristo. Y se compromete con el sentimiento trágico de la violencia de género y la igualdad. Las tensiones dramáticas. No olvidemos que nuestro artista desde muy joven terminó sus estudios de Arte Dramático en Argentina, y eso es un tesoro que germina de una forma natural.

También podemos ver en Juego de niños: lienzos en los que asoma el paisaje colmado de matices azules y verdes entre los grises, y el color tierra que dan sensación de armonía y enlace entre ellas.

Y aunque sabemos que lo invisible es un desafío para la fotografía, Osvaldo ha dedicado más de treinta años a la enseñanza de la fotografía. Ha expuesto en varias partes del mundo, como España, Italia, Francia, Argentina, Corea o China, entre otras actividades, y tiene el ojo muy entrenado, tanto que consigue visibilizar lo fantástico, aquello que decía Borges la fantasía en el arte. Y dentro de la fantasía, Cipriani crea visiones poéticas que parecen rastros de nubes libres, tan libres como las líneas del horizonte jugando con las visiones del agua.

Afirma el artista que ha titulado a esta exposición Juego de niños, porque nada, fue nunca tan profundamente real y, por supuesto, trascendente, como nuestros juegos de niños.



Una exposición que pueden ver en el Club La Provincia, León y Castillo, 39. Las Palmas de Gran Canaria, hasta el 27 diciembre. 


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viernes, 29 de noviembre de 2019

Marieta de las Casas, Aquellas pequeñas cosas


El pasado sábado día 23 El Área de Igualdad de Los Llanos de Aridane en el ciclo denominado Pioneras ha reconocido la labor profesional de María de las Casas
Mis padres me llevaban en verano a la isla de La Palma, a Los Llanos de Aridane.
Una ciudad a la que llegas después de atravesar un paisaje poderoso engendrado por los fuegos y moldeado por el mar y por la naturaleza de su tierra y volcanes. Una ciudad en donde yo, de niña, disfruté con amigas yendo a varear almendras o deslizándome por los arrulladeros de la Plaza.

Luego la vida, el trabajo, los hijos me alejaron durante años. Pero la emoción de aquellos veranos nunca se ha disipado. Como tampoco se me han olvidado las dos noches de navegación que teníamos que hacer para llegar a la isla de La Palma.

¡Qué alegría sentía al llegar a Los Llanos, ver a la familia! Yo no podía quitar mis ojos de la abuela. También estaban los tíos, algunos de mis primos, Petra. ¡Cuánto cariño había en sus miradas! Mamá besaba y abrazaba a toda la familia. Papá en seguida se acercaba a su madre, a la tía Juanita y a Petra, las besaba en la frente. ¡Qué revuelo se armaba! De pronto mamá me daba un codazo, que era la señal para que no me despistara con los saludos.

¡Aquellas pequeñas cosas!

María de las Casas nació el último día del año 1891 en una ciudad pequeña e íntima, en Santa Cruz de La Palma y heredó la afición literaria de su padre. Con solo nueve años, comenzó a participar en funciones teatrales en Santa Cruz de La Palma a beneficio de los fondos de la Cruz Roja. Y declamó con tono solemne y voz clara y alta, un trabajo de su padre Pedro J de Las Casas Pestana.


Un año más tarde, la Asamblea Suprema de la Asociación de La Cruz Roja, le concede a Marieta, la Medalla de plata de la Institución. Tenía tanta seguridad en sus relaciones sociales que no había fiesta benéfica en la que no participará con aplomo y sonrisa intelectual.
Muy pronto logró el título de Bachiller en el Colegio de Segunda Enseñanza Santa Catalina y fue la primera mujer nacida en La Palma que obtuvo esa titulación. Más tarde se creó un gran prestigio dentro de su promoción cuando se diplomó como Maestra superior de Primera Enseñanza.

Desde muy pequeña, escuché a papá, hablar y hablar de las virtudes de la vieja, como él llamaba a su madre:

-Conoce el arte de escribir, de la enseñanza y las escenas teatrales. Domina cualquier tertulia y sus opiniones siempre las suaviza con ironía y buen humor.

Con dieciocho años participó en una velada literaria musical a beneficio de los más desfavorecidos de Fuerteventura. Aquella noche intervino también su amiga Juana Tabares y nos sorprendió con un poema de la poeta Leocricia Pestana. Marieta hablaba de ella con gran respeto.

Por cierto, que en 1927 doña Juana Tabares (1888-1956), se convirtió en la primera mujer concejal de Los Llanos de Aridane. Y en su Homenaje el 23 de junio de 1953. María de las Casas, tomó la palabra y después de extenderse en emotivos recuerdos de sus largos años de ausencia…añadió:

Felicito al pueblo y al Municipio por los honores que los altos poderes han concedido a nuestra dilecta paisana Juana Tabares.

María de las Casas, ingresó al Cuerpo de Telégrafos en 1909. En un primer momento la destinaron a Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz. No estoy segura de si realmente se desplazó a la península. Lo que sí sé es que estuvo en Gran Canaria, en la ciudad de Telde, durante un tiempo, en el Paso de La Palma, y que dos meses antes de acabar 1911, la Junta Provincial de Instrucción pública la nombró auxiliar de la Escuela de Niñas del Distrito Norte de Santa Cruz de la Palma.

El 31 de julio de 1914 José Julio Valcárcel Ramírez y María de las Casas se convierten en marido y mujer. Marieta tenía veintidós años y estoy segura que disfrutó de la boda. ¡Era tan religiosa!  Y que al pie del altar un cura de santidad experimentada, pronunció esas palabras de felicidad que dan sentido al ritual.


Muy pronto, creo que fue al morir sus dos niñas, se traslada a Granadilla de Abona, Tenerife. Allí nacieron sus tres varones, José Julio, Pedro J. y Antonio Valcárcel. Ejerció de jefa de Telégrafos, fundó y dirigió la academia de Segunda Enseñanza Nuestra Señora de las Mercedes. Colaboró en iniciativas sociales y culturales que redundaron en el bien de la Villa Y fue tan querida que actualmente el lugar en donde está ubicado el actual Centro Cívico y la calle lleva el nombre de María de las Casas. 

Pero mucho antes, ya podemos encontrar, publicaciones de artículos suyos en periódicos o entrevistas como:

 Desde muy niña —contaría poco más que mi hijo Julito, o sea unos siete u ocho años—me dio por los cuentos. Mi padre me los pagaba a cinco céntimos... ¡Oh, aquellos tiempos!... Entonces cinco céntimos… Era toda una personilla. Yo, que me diferenciaba de mis compañeras por mi amor a las Letras, los trocaba en sendos cuentos de Calleja, que leía con avidez. Más tarde, próxima a terminar mi carrera de maestra, comencé a colaborar en los diarios que dirigía mi padre...
     ¿Y se llamaban?—la interrumpimos.
     No recuerdo bien... Creo que La Solución, Hija de la Palma, etc., etc.
     ¿Fue larga su colaboración? —Colaboraba sin colaborar.
     ¿Y eso?
—Verá: Entonces en Canarias no existía el elemento femenino en las redacciones. Mi padre no quiso que firmase y... no firmé. Sin embargo, mi colaboración fue larga.

No olvidemos que, por aquellos tiempos, la mayoría de las mujeres literarias tuvieron que refugiarse en seudónimos masculinos, en la oralidad, por eso  gran parte de la obra se ha perdido o es de difícil rescate.

Por lo que vemos esa inquietud periodística de María de las Casas la tenía desde su infancia. Colaboró con crónicas sociales y culturales, relatos, poemas, en periódicos como el Diario de Avisos, en la Gaceta de Tenerife, La Provincia, Falange y en revistas de ámbito nacional, como Crónica y Mundo gráfico. Y tanto desde su isla como fuera de ella reflejando muchas veces el amor que sentía por La Palma. Y leo:

Lector palmero Valor, fe, fraternidad,  esa es la clave del triunfo. No desmayéis defendiendo vuestros fueros, Así haciendo ahora lo que siempre habéis hecho en pro de vuestra grúa ¡la nuestra! podéis muy pronto saludar la luz de la victoria, podéis estar seguros del porvenir de la raza, de la grandeza de la bien amada Benahoare.
Isla bella, madre mía  Cuánto más viajo y más lejos, más dentro de ti estoy  y a medida que las primeras enjoyan mi gozo, más leve se me muestra la sombra de los inviernos.” … María de las Casas. Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, junio1927.

Como escritora ganó diversos premios literarios. Publicó  también cartas a los niños, a la mujer, a las madres a las que ensalza en muchos de sus artículos.

De regreso a Los Llanos de Aridane, continúa ejerciendo de telegrafista, de maestra de la vida en periódicos, crónicas, en las Fiestas de Arte. En algunas de ellas participó con otros escritores como refleja el Diario de Avisos el 11 de agosto 1960 en Fiesta de Los Llanos.

 Las estampas tenían mágicos efectos de luz y colorido. Los trabajos literarios que ilustraron la fiesta eran de los escritores doña María de las Casas y don Pedro Hernández…

Perteneció la señora de las Casas a una generación de hombres y mujeres en la que no se valoraba el talento de las mujeres. Estaban condenadas a ser lo que en la jerga del siglo se llamó “niñas de su casa” Para desempeñar cualquier actividad necesitaban de una extrema disciplina y mucha suerte. Marieta tuvo esa suerte porque la disciplina fue, por fortuna, una parte de su herencia.



Su compleja personalidad es seguramente uno de los principales atractivos de María de las Casas. Fue leal a sí misma, con el convencimiento de que el periodismo y la literatura eran esenciales, ya que a través de ella  arrancaba los secretos a la vida, a la isla en donde podemos pasar de la realidad al ensueño con facilidad, del cielo enrojecido de los atardeceres al silencio inmóvil de millones de estrellas desconocidas.  Una “ciudad de ensueño” como se le llamaba en tiempos del cronista don Pedro Hernández, Antonio Gómez Felipe y la propia Marieta:

No sabe esta humilde cronista qué atractivo tiene Los Llanos de Aridane. Ciudad del sueño, se la llamó hasta hace poco. Ciudad de ensueño, le dicen hoy. Y con el prefijo, su símbolo es exacto. En sus fiestas hay una embriaguez de vida, de animación, de alegría; se encuentra y se siente tal afán, que nos arrastra hacia la multitud y nos hace ir a ella.
Artículo titulado: Por nuestras fiestas. En la ciudad de ensueño. María de las Casas. (Diario de Avisos, 16.08 1957)

¡Qué importante son los retratos de nuestras mujeres, de sus mentes, de su indumentaria! María de las Casas vestía sencilla, muy sencilla. Sin embargo tenía una presencia poderosa, tanto que yo algunas veces me quedaba como hipnotizada. Con su melenita lisa, muy blanca, según papá, era canosa desde que tenía 35 años. Su piel empolvada y su mejillas sonrosadas, su boca fina, sus manos… pero lo que más llamaba la atención era que a través de sus gafas de cristales muy gruesos, a través de sus ojos brillaba la inteligencia. Y pensé que, igual que ocurre con personajes de talento, era sólo el arte lo que había retocado su fisonomía.
Por los años sesenta, su aspecto no parecía saludable, aparentaba muchos años, muchos pero no descuidaba sus facultades. Seguía soñando en ejecutar grandes planes tanto para ella como para sus nietos a quienes enseñaba literatura, matemáticas, francés… Soñaba para ellos con posiciones privilegiadas, inteligentes casadas/os  con carreras universitarias: abogados,  médicos.

¡Aquellas pequeñas cosas!

Eso fue hace mucho tiempo, claro, pero recuerdo bien como de su cuello colgaba una cruz oscilando en una cadena, una cruz que simbolizaba su creencia tan presente en su vida, en la educación y en la moral, no solo de ella sino de la mayoría de las familias de aquella época. Pero lo que más me llamaba la atención era que, junto al crucifijo también prendía una pequeña llave. Una llave que abría la caja donde se guardaba los dineros de los giros, telegramas, notas, los servicios telegráficos. Una vez al mes debía hacer el arqueo con esa llavecita que ella guardaba celosamente. 

En la casa de Telegrafos vivían tres grandes mujeres: María de Las Casas, Juana Carmona y Petra. Formaban parte de lo que yo llamo las heroínas de la época.

Tanto mi tía Juana como Petra, parecían bastante mayores de lo que en realidad eran, quizás por su forma de vestir o simplemente porque cuando somos pequeñas creemos que los ascendientes son muy mayores. Mi tía iba y venía por toda la casa, haciendo esto y lo otro, moviendo sus dulces ojos castaños. Organizaba la casa, ayudaba con la correspondencia de la abuela, en la oficina de Telégrafos…

¡Aquellas pequeñas cosas!

Papá transformó a su madre en un ser perfecto. Admiraba su capacidad de trabajo a jornada completa, la singularidad de su talento; que por cierto, alguien decía que es la verdadera patria universal y, hablaba de ella con gran pasión, por eso al morir la abuela, sintió un vacío tan grande que, me atrevo a decir que ella vivía en él después de muerta.

Escribía mi abuela de las antiguas verdades: amor y honor, religión y piedad, sacrificio y sueños. Y desde el tiempo que todo lo magnifica la veo sentada junto a mí, en una de las mesitas en la pérgola del Casino de la Plaza de España de Aridane cobijada bajo las dulces buganvillas.
En los artículos de María de las Casas se vislumbran la mujer que fue, su personalidad, los tiempos frágiles que vivió, y sobre todo el testimonio de aquella realidad social. Le preocupaban las víctimas de la opresión, de las injusticias de este mundo. De esa realidad que ella vivió repleta de creación y del infortunio, de la moral rígida y la religión. Según su biógrafo se la consideró una excelente conferenciante, poseedora de una oratoria brillante a la que unía una vasta cultura.

El 27 de marzo de 1967, muere Marieta. Esa pérdida fue un golpe inesperado para mí, tanto que pensé que nunca estamos preparados para las despedidas. Pero ¿Cómo se prepara una para la muerte de una abuela? ¿Cómo prepararse para ese combate contra el destino?
Hoy hago recuento de mis vivencias, del Valle de Aridane, siempre igual o siempre diferente. Hago recuento de mi memoria sentimental, de mis pequeñas alegrías  y doy las gracias por todo a esta ciudad. Pero también doy las gracias a una gran mujer, que fue mi abuela: Marieta de las Casas. 
 
Gracias al Área de Igualdad del Ayuntamiento de Los LLanos de Aridane, especialmente a Elena Pais y a Susana Díaz por esta iniciativa de mujeres PIONERAS de los LLanos de Aridane.

Gracias al Presidente del Cabildo Mariano Hernández Zapata por su, siempre cariñosa, presencia al homenaje de mi abuela. Gracias a Carmencita Hernández y a Miguel Pérez por sus emotivas palabras, así como el dúo músical compuesto por Cristina Doménech (clarinete) y Jorge Latorre (tuba). Gracias al numeroso grupo que se acercó a arroparnos en un precioso día soleado y con tantas actividades en la isla de La Palma.