martes, 20 de noviembre de 2012

JOSÉ RAFAEL HERNÁNDEZ: SE ME OLVIDÓ TU VOZ Y ELEGÍA EPISTOLAR.

Aún sigo en la playa/ de Las Alcaravaneras , / empapado de alegrías/ e infantiles recuerdos./ Aún permanezco/ en su orilla, levantando/ altas torres y castillos, / para que el mar juguetón/ los derribe luego…/         “Se me olvidó tu voz”, José Rafael Hernández

He querido comenzar con este poema de José Rafael porque él, al  igual que Alberti equipara su niñez al mar  de su infancia, a la playa  y a los juegos. Un poeta que quiere ser  testigo de su propia vida, de su infancia, quizás porque siente la necesidad de rodear el recuerdo. Un recuerdo algunas veces feliz y aislado de dificultades y otras, rodeado de penurias. Y precisamente ello es lo que  forma el yo adulto. Lo que en mi opinión justifica este poemario “Se me olvidó tu voz”

Así recuerda también a través de su palabra poética, a los maestros. Con referencias a las cualidades botánicas 
Maestros: vosotros/ cuidáis los árboles/ desde el verdor primero, / lo regáis con el agua de la sabiduría, / vigiláis atentos su crecimiento, contempláis con orgullo/ como despuntan los brotes por las ramas, /lo podáis para que no se vicien…/

Pero también recuerda en " Se me olvidó tu voz" a Tomás Morales,  a los inmigrantes, al volcán del Hierro, a la madre, a los gatos, a los que ni la vida, ni después de la muerte logró silenciarlos... Evoca a María, herida de Parkinsón. Un poema de profundas sensaciones amorosas, en donde se advierten rasgos del género confesional:

El poeta/ ha tenido/ muchas mujeres/ -a las que llamaba/ sus muñecas-/ a lo largo/ de la vida. / Sin embargo/ existe una, / la más frágil / y desvalida, / que no toca/ por no romperla, / aun amándola/ todavía, / una vieja muñeca/ de grandes ojos/ azules, / rota y descosida.

"Se me olvidó tu voz" es un libro que expresa la anécdota vivida, el amor y  la soledad. El  paso del tiempo, el hombre en el entorno. Versos cortos que evocan las vivencias del alma del poeta: emociones y  sensaciones,  recuerdos,sueños y el presagio de la muerte.

 Y presentamos también “Elegía epistolar", (cartas a poetas memorables). Elegías que al igual que hicieron los griegos  y más tarde los romanos entona cantos líricos, escritos en donde le toca ser testigo de su vida, y de los otros, ser una voz plural. Y lo ha hecho de una forma tan pedagógica que han sido recomendados en los Centros de Enseñanza . En “Elegía epistolar" disfruta y sufre en el recuerdo. Invoca a través de cartas a autores como Alfonsina Storni, Machado, Miguel Hernández Walt Whitman, Charles Baudelaire.  Pero también son destinatarios de su homenaje, Tomás Morales, Saulo Torón, Pedro García Cabrera.

Carta a D. Alonso Quesada
Alonso:
Te imagino en la vieja oficina del Puerto rodeado de libros de contabilidad, asediado de número y operaciones aritméticas, silenciosamente entregado a un trabajo que  no amaba.

Estos cuarenta ingleses esta  noche se juntan/ para hacer un balance porque termina el año. / Y el más viejo de todos, el tenedor primero/ -¡jaranero divino!- a mi entrada alzó el vaso/ y con una postura de orador de Hyde Park/ grita:-¡Brindo, señores por el amigo Byron!-/ Los demás se sonríen –una burla británica- / Yo sigo a mi pupitre y empiezo mi trabajo…

Aquí se ve la misma resignación que en el poema en que haces referencia a la penuria del hogar paterno, y si entonces bendecías las estrecheces, ahora ante la mercantil incomprensión de aquellos ingleses, te limitas a encogerte de hombros, no sin antes rociarlos con una leve llovizna de ironía….

Y a Domingo Rivero
De todos tus poemas, amigo, subyuga por su belleza el titulado “Yo a mi cuerpo”, uno de los sonetos más bellos y sorprendentes de la poesía española, pero escrito aquí en las islas, por un canario, con la carga de olvido y soledad que supone la palabra:

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en qué vivo?/ Por  qué con humildad no he de quererte, / si en ti fui niño y joven y en ti arrribo / viejo, a las tristes playas de la muerte?

No maldices tus entrañas. Al contrario que otros, no consideras el cuerpo como un pesado lastre. Lo ves como lo que es. Como nuestro compañero inseparable. En la soledad. En el amor. En el sufrimiento. En la propio muerte deshaciéndose con nuestros sueños…

“Elegía epistolar” (cartas a poetas memorables) y “Se me olvidó tu voz” son títulos editados por la Real Sociedad Económica del País

Nuestro poeta  ha ejercido de abogado pero desde muy joven ha colaborado en periódicos con ese registro social  tan suyo, lleno de coherencia y de visión del mundo y de la vida. Su poesía da fe del mundo sensible que el poeta intelectualiza.

Y ya en el año 1963, publicó una obra lírica titulada “”Desde la sombra”  Más tarde en el 86 publica su primer libro de Sátiras “Poemario del Halcón”  Sátiras que son  encantamiento y magia, sonrisa y  alivio  contra la miseria y el desamparo, contra los tiempos difíciles que estamos viviendo. Actualmente, el poeta,  posee una página de internet: Satirimundi (www.satirimundi.com ) con gran afluencia de  visitas internacionales.

José Rafael Hernández es un ser entrañable, sin artificios, lúcido, repleto de amor.  Es un ser que ha  sabido descubrir el alma del hombre, su consciencia, los finos hilos de la ironía  la singularidad del ser. La soledad.

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sábado, 17 de noviembre de 2012

LA VOZ MIRADA.- Aquiles García Brito

El mar no tiene tiempo
es la felicidad,
 Aquiles García Brito

 Hace ya algún tiempo que mi amigo Aquiles, me envió un regalo en forma de borrador, su primer libro de poemas y me llevé una sorpresa porque conocer a los amigos a través de sus obras es un lujo.

     Y la verdad es que la sorpresa ha sido bastante grata. He descubierto que apuesta por una poesía cercana y entendible, una poesía llena de encanto y sinceridad. Una poesía que pasa su mirada por el paso del tiempo, la relación amorosa, el sentimiento del desamparo, de la enfermedad o el miedo a la caducidad de la vida. A la muerte.
      Así su primer poema Phoenix Canariensis se adentra en el significado mitológico de la palmera, en el árbol sagrado de los antiguos canarios, en su simbología ancestral. El poeta contempla a través de él, la infancia y la memoria: 
  El columpio que me llevaba/me traía y de nuevo ahora/me eleva a su follaje, /es la misma certeza/que bajo su fresca caricia/ adquirí en la fugaz infancia:/Esta es mi casa./ cuna de dioses mitológicos,/ árbol de vida, hija del mar/ en los reinos antiguos…
 El árbol está visto como padre protector. Y el poeta aspira a ser el Ave Fénix capaz de renacer de los estragos del pasado. 
      
      En su segundo poema el autor habla de la sociedad de consumo, de las luces y abalorios, de un centro comercial multitudinario, lleno de ruidos. Y de nuevo hay una mirada de añoranza, de recuerdo, de melancolía hacia el pasado, del almanaque del Che, los arrebatos idearios, el fuego de los primeros amores que difícilmente vuelve a prender con la misma fuerza. Pero el poeta consigue el equilibrio dando un salto del pasado al presente:
 ….Los sábados libres son amplios; /contienen los domingos. /Pasa por el adosado, pasión
Y para escapar de la rutina y la trivialidad, se rebela, invoca el compromiso, pero antes será necesario clarificar los objetivos, puntualizar las posiciones:
       …¡Claro que quiero renacer!/Pero debo liberarme primero/De esta pesadilla doméstica./   Ni respeta los fines de semana./No, mejor no pases en breve./No voy a montar en aviones sin rumbo./ Te digo algo me comprometo.

 Otras veces en la oscuridad del dormitorio, en su cama hay ilusiones desparramadas, vidas ajenas y sueños que se esconden entre lo placentero y la pesadilla sigilosa, y envuelven al poeta en las dudas del enamorado, en el miedo: 7

       Allí te encuentro con otro hombre/el mismo siempre, /el de todos los sueños.

 Igual que para Neruda, el paso del tiempo y la muerte son una preocupación como en el poemario Residencia en la tierra, y concretamente En tango del viudo:
      Y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses/ y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. En Aquiles también existe esa reflexión constante sobre la fugacidad de la vida, ese misterio sorprendente y eterno, ese descontento de la naturaleza, de que se va a morir sin posibilidad de modificar o rescatar el pasado. Ese descontento del hombre como ser social.
      Imposible volver a ser/ como las hojas de aquella palmera, /cuya sombra la vislumbra impertérrita, /que toman su vigor del mismo tronco. /Nunca jamás. Tres éramos mañana.

     El paisaje también está presente como un medio de proyectarse a sí mismo, así en “Un día en la playa” el autor renace la fantasía ante el mar, los rituales de los bronceadores y los cuerpos. El cromatismo.      
  …Se descubre el jardín/ de mil una incipientes flores/ y lunas encharcadas, /origen de este aroma/ a guerra entre pandillas y cangrejos/ a los amoríos entre las barcas…/
      El poeta rompe los límites de la realidad y remonta el vuelo a esos espacios inmensos de la imaginación.
       Y en el tramo último del libro, vuelve a reflejar nuestro autor la preocupación por el poder aniquilador del tiempo, la relatividad de las cosas zanjadas siempre por el tiempo, la muerte como entidad todopoderosa. Ese misterioso compañero que nos ampara en el comienzo y en el final de nuestras vidas. Así Ante la inminencia del la tragedia… que es el primer verso de un soneto. Se aprecia la proximidad del desenlace, la herida crónica de sabernos seres perecederos. El descenso a los infiernos.  
       A Aquiles Javier Garcia Brito de pequeño le gustaba la actividad artística, y en su etapa escolar se inventaba obras de teatro para los amigos de su barrio, y lo más curioso es que se ayudaba de guiñoles o figuras de cartón que él mismo elaboraba. Más tarde, ya en la adolescencia, participó en varios concursos de narrativa y obtuvo algún premio de poesía, incluso a nivel nacional, donde recibió una mención especial. Formó un grupo de rock que realizó actuaciones y apariciones televisivas, alcanzando un cierto reconocimiento local.
      Actualmente escribe poesía y relatos, y participó con un cuento titulado "El Color de los Alisios", aparecido en la colección "Voluntad y Palabra", publicado por Editorial Idea.
      Hoy se dedica a la composición musical de temas propios y a poner música a poemas de otros autores, así como bandas sonoras para cortos de cineastas locales. Aquiles es un poeta que evoluciona y que me ha hecho recordar al otro Aquiles, al héroe griego por su ímpetu y su coraje en este mundo tan difícil como es el mundo del arte.
       Entendió que hay que mirar el mundo de una forma especial y poner los ojos en las cosas que nos rodean, entendió los lazos de complicidad que hay entre el lector y el poeta. Ha entendido el lenguaje a través del cual se expresa esa mirada.  
La Voz mirada es un libro publicado por la editorial Idea en la colección Aguerre que contiene unas bellas ilustraciones de su hija Arime. Es un libro escrito con las emociones. Un poemario que te invita a callar para escuchar la voz, la voz mirada del poeta. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Santa Brígida recuerda a una poeta: Ana Déniz


La cólera vieja/ y sumisa que se agolpa/en mi puño prieto, /rojo, tenso pequeño;/como semilla germina,/revienta y florece diáfana/al roce del rayo blanco… Ana Déniz

Ana Déniz era la bibliotecaria del pueblo de Santa Brígida, y además era una gestora cultural, una persona con poder imaginativo que animaba a músicos, a grupos musicales, a fotógrafos, a escritores: Propiciaba el diálogo cultural.

Pero sobre todo era una poeta intimista, una poeta que amaba el amor y la naturaleza, y tanto describía un amanecer frío como un invierno de su tierra, como un día transparente lleno de luz o un paisaje de palmeras, de árboles. Lugares de su tierra, como de la ficción.

Y pudimos comprobarlo en el homenaje que se le hizo el pasado sábado en la Casa de la Cultura del pueblo que la vio crecer. Un acto que fue amparado por el Ayuntamiento de Santa Brígida y amenizado por la música en vivo de un grupo musical. Y dirigido por Rubén Díaz que lo llevó con entusiasmo pero al mismo tiempo con una emoción contenida y organizado por los  escritores José Miguel Junco y Santiago Gil.  Asistieron al acto, vecinos y amigos gente de la cultura. Y poetas que señalo a continuación porque ellos fueron los que pusieron la voz a unos poemas de Ana pero también leyeron otros dedicados a ella. Un recital repleto de tanta belleza que enseguida se hizo grande, más íntimo.
 
Marcos Alonso, Antonio Arroyo, Aquiles García Brito, Javier Cabrera, Nicolás ángel Díaz, Santiago Gil, Juan Francisco González, Isa Guerra, Pepe Junco, Felipe Landín, Félix Martín Arencibia, Leonilo Molina, Tino Prieto, Ángel Ramos, Purina Santana, Dunia Sánchez, Pedro Socorro y Rosario Valcárcel.
Y estos son algunos de los poemas que se leyeron, que recorrieron la palabra de Ana Déniz, su poesía: 

Cuando pintas los bordes de la silueta/y sigues el camino sinuoso del color;/la mariposa etérea y cristalina del arte/que crece y vive donde gestan a los astros,/guía tu lápiz a través de la perlada hoja…

Hoy,/tus palabras/transeúntes/no jugarán/en las calles/de mi mirada,/ni correrán/extasiadas/por las aceras/de mis ojos,/ni bailarán/en sus pupilas…

Cuando las olas rompan en la orilla de mi corazón,/cuando el mar salado cure mis oscuras heridas,/cuando el agua se filtre en la arena de mi piel… Ana Déniz

Ana Déniz una poeta que escuchaba su corazón y al mundo que le rodeaba. Una poeta que yo la recordaré con un diálogo reposado y una sonrisa tímida. Una poeta que permanecerá en la memoria de todos los que la conocieron.

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sábado, 10 de noviembre de 2012

Ganó el populachero



Artículo entresacado del feis de Zoe Valdés.-

 (Una visión que me ha sorprendido).

Sí, ganó el candidato de Mariela Castro y el de Hugo Chávez, también el de una gran población latina en Estados Unidos, que no sabiendo cómo derrocar las dictaduras que imperan o imperaron en sus países, se fueron a construir otra en el Imperio que les dio cobijo, ayudas sociales sin trabajar, y por cierto, que todavía no los ha legalizado a una gran mayoría de ellos. Demografía, vientres que paren por no reventar, para que se los críen los que pagan impuestos.
Otros que votaron por Obama son los niñatos de papá y mamá, a los que sus padres les han pagado la carrera hasta el último centavo, y todo el mundo sabe lo caras que son las carreras en Estados Unidos, y que no han tenido que sufrir los horrores del comunismo, porque sus padres los liberaron de ellas. Y así les pagan. Para colmo chantajean a sus padres con los nietos para que se conviertan al islamismo, digo, al obamismo.
Votaron por Obama además los cubanos de nueva generación, los del cuchillo entre los dientes, los que quieren vivir entre Miami y Cuba, haciendo negocete de mulas, y viviendo del cuento, a costilla del sudor y de la sangre de los que trabajan en Estados Unidos y de los que mueren en las cárceles castristas.
Y claro, como el mundo es cada vez más un verdadero estercolero, y Estados Unidos ya es el bidet donde se lavan el trasero y las patas lo peor de este mundo, no podía ser de otra manera.: Ganó el inepto, aunque populachero, el de la deuda impagable, ¿les recuerda algo eso a los cubanos?
En cuanto al Tea Party y el Partido Republicano, una basura reaccionaria el primero, y una antigualla el segundo. Por eso perdieron. Salvo de todo eso al candidato Romney, pero no tuvo agallas, fue elegante, y la elegancia no se usa. ¿O no han visto la fealdad asombrosamente chabacana de los desfiles de moda últimamente? Todo se resuelve con unas licras negras y cualquier trapajo encima.
Un mormón, que hablaba francés, vivió dos años en Francia, un empresario rico, que sabe cómo sacar una empresa adelante, pero tal vez no un país. De todos modos no le dieron la oportunidad de probarlo.
Obama es peor, ni empresario, ni presidente, un fantoche de la izquierda rabiosa, y del peor Hollywood, un representante de toda la hipocresía de este maldito y aburrido planeta en el que vivimos.
Bueno, volvamos al arte, y al erotismo, y a la poesía, ¿y por qué no a la pornografía? Siempre será mejor que la política.



miércoles, 7 de noviembre de 2012

Juan Calero, Tercer Premio del XVII edición de las Jornadas de la Viña y el Vino, en La Palma

 “El vino hidrata y suaviza el alma, adormece las preocupaciones,   Sócrates
                                        “…y  alababa el vino que le ponía en las nubes, aunque no se atrevía a dejarle mucho en ellas porque no se aguase.”, Miguel de Cervantes

EL VINO, LA SANGRE DE LA FIESTA

Un par de tradiciones anuncia el cortejo
 viejos ritos del lagar y las pipas en la bodega.
 Ordena el timple desatar las cuerdas.
Sobre el jolgorio se arma la parranda
 todos súbditos del canto alegre
 pámpanos y sarmientos se agregan a la cepa
 y cualquier picoteo es el mejor manjar.
 El vino, el jugo de la vida, la sangre de la fiesta.  
 Fuego de la hoguera, brote del volcán.
 Seduce sonidos, texturas, olores.
 Corre por las gargantas la esencia del día.
 Es vicio, es consuelo, remedio y motivo.
 Pero qué tiene el vino para calentar el invierno
 ya sea espumoso, dulce, blanco, amargo, tinto
 si desde los albores disfrazó al árabe y al persa
 servido en cualquier idioma
 nivela todas las mesas
 desde la aristócrata hasta el más modesto bar
 al cobarde envalentona y al pobre reina.
 Pero cuidado, al vértigo liberado desnuda
 y baila frenético su arrebato con sensual lujuria.
 Es campo fértil, embriagador,
 inexplicable, atrevido.
 En un tiempo que corre más deprisa
 sutil alguien evoca endechas otras historia
antes de que los caminos, los de siempre
 vuelvan a ser rumbos y certezas
 naciente pleamar desde la cumbre hasta la orilla
 mientras la aurora en su túnica blanca
 con su sabio deber cotidiano
 apaga las esquirlas con sus pies florecidos.

Siempre que me hablan de un poeta cubano, me viene a la memoria el gran novelista Guillermo Cabrera Infante, aquel narrador que cuando yo estrenaba adolescencia, él ganó  su primer premio internacional con 'Tres tristes tigres', el Premio Biblioteca Breve, de Seix Barral. Ambientada en La Habana de 1958. Pero hoy no les quería hablar de Cabrera Infante, ni de José Martí, sino de un poeta cubano del siglo XXI que vino desde Cuba a nuestras tierras Canarias.

Un poeta de padre palmero y madre cubana que nace en La Habana, Cuba y que actualmente preside la Agrupación Cultural ARTEnaciente, una agrupación cultural del noreste de La Palma que en menos de cinco años ha realizado 72 eventos de teatro, pintura, escultura, fotografía, cerámica, artesanía, música y literatura, que como otros muchos, trabaja por la cultura en la isla de La Palma.

Ha desarrollado los géneros de poesía, cuento y novela y compone versos casi sin proponérselo. Y aunque él dice que su verdadera vocación es  la pintura, caricatura y el diseño gráfico. Yo creo que él está destinado a la poesía.

Ha obtenido varios premios de poesía tanto en La Habana como en Santa Cruz de Tenerife y ha publicado "Pasajero sin oficio"y  "Palabras del balsero”, unos textos escritos con gran intensidad, en el que palpita el drama, el homenaje a esos emigrantes, a esas pateras, que como luces que se esconden, cruzan nuestro Océano.

Pero este año nuestro poeta ha querido acudir a la cita, participar en La Fiesta de San Martín, con un poema que refleja el evento escénico, el ambiente, el ritmo poético. Con un poema que ha sido seleccionado con el tercer premio. Que nos impregna de una atmósfera repleta de ritual festivo. Un poema que nos ofrece una pequeña visión de una fiesta. Un poeta, llamado Juan Calero, que demuestra el compromiso con el entorno de la isla de La Palma.

Mis felicitaciones para El Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vinos de “La Palma”, para  Juan Calero, autor de este poema y para todas aquellas personas que hacen posible que las Fiestas de San Martín de la isla de La Palma sigan vivas.
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domingo, 4 de noviembre de 2012

Un pintor, Orlando González. Retrospectiva 20 años


Desde la Atalaya de mi mente/desde allí no se ven las ciudades/desde allí se ve con el corazón/donde reside el viento que me trae tu voz/ desde allí si hablas todo estará en equilibrio.  Orlando González

A pesar que desde muy joven Orlando González tenía una inclinación hacia el dibujo y sacaba unas notas excelentes en sus clases, sus primeros pasos  artísticos comenzaron en 1982 en la Escuela Luján Pérez, con nuestro pintor Felo Monzón. Y al igual que otros pintores, él comienza experimentado en el dibujo y en las técnicas. Realiza composiciones, óleos sobre lienzos con los objetos y la realidad tal como la ve.  Pero muy pronto la pintura adquiere un papel importante en su vida. Dan fe  de ellos los muchos dibujos y lienzos que durante ocho años realizó.

Y llegaron los años noventa cuando nuestro pintor realizaba Bodegones y Paisajes a los que se les puede atribuir un carácter romántico. Vasijas que a pesar de ser uno de los primeros ejercicios reflejan la tibieza de las cosas recién creadas, como el de las lecheras que pertenece a su colección particular, y apunto como dato curioso, que fue pintado en la casa-taller de uno de sus primeros profesores Miró Mainou.

En esa década de los noventa crea una pintura definida, escenas de Paisajes insulares, de su infancia, de su adolescencia. Así se adentra en sus espacios preferidos: montañas, valles, barrancos, un bosque de pinos olvidados. Vistas en que casi siempre insinúa un cielo sedoso que respira, o unas nubes que se ensombrecen, como son los caseríos, creados de una forma que parece casual, con líneas simples y un punto espontáneo, pero que logra una buena conjugación de colores y tonalidades dulcificados. Así podemos ver el pueblo húmedo de S. Mateo o de Temisas realizados con colores verdes. O estirar el cuello para observar las cumbres de Tejeda que miran a Tamadaba. O el Barranco de la Mina con un sentido de soledad o de melancolía profunda y sensible. Obras de las que nuestro pintor se muestra orgulloso.

La mayor parte de los Paisajes de esta década son pinturas descriptivas inspiradas en hechos naturales, aunque previamente seleccionados o buscados en el recuerdo, en esa imagen que perdura en el tiempo, en su memoria. Otras veces recurre al mundo onírico, a lo bucólico, a ese mundo basado en los sueños, tan usado por los surrealistas.

Y se recrea en los detalles del Paisaje tradicional, pero lo manipula e idealiza tanto que a mi me ha hecho recordar a la Campiña neo impresionista “Cercanías de Bolonia” del pintor holandés Koppelaar.   
Paisajes que salpica de árboles que parecen bolitas de lana entre pequeñas casas de colores o montañas coloreadas con una paleta azul. Una pintura alegre, casi naif. Y algunos lienzos de casitas humildes, sin tejas, ni chimeneas. Obras que poseen las líneas de otro de sus profesores, Juan Betancor.   
También de esa década pertenecen las marinas, en donde recrea armonías de color: la arena casi dorada y los verdes casi turquesas, consiguiendo profundidad y luminosidad como en el mar de la isla de Lobos y las Dunas de Maspalomas o el del Paisaje con el Teide al fondo, en las que las tonalidades son magníficas. 

Y ya en la década del 2.000 podemos observar las marinas dedicadas a Pasito Blanco, a la isla de Lobos y a Fuerteventura. Escuchar el equilibrio del silencio y contemplar la vegetación que vaporosa florece sobre la arena, que se defiende de las ráfagas del viento. Descubrir como el mar se va azulando porque Orlando, al igual que el poeta Rubén Darío suelta al aire las alas azules de sus rimas, y capta con sus pinceles la tibieza del color frío.

Y siente nuestro pintor la necesidad de resucitar “El dedo de Dios”. Una marina en la que no plasma la realidad externa sino la naturaleza de sus emociones, como él lo recuerda. Así potencia nuestras sensaciones a través de un colorido brillante, incendiado, casi violento.

Porque nuestro artista necesita transformar su Paisaje, sus caseríos iniciales, las vivencias de una pintura emocional para llegar casi al abstracto. Y habita la invisibilidad de otro profesor Emilio Machado y plasma manchas amarillas, malvas, celestes. Una pintura sin límites definidos, porque la pintura está en el aire entre luces y sombras que huelen a sereno.
Y al igual que el pintor francés, Monet usa la libertad de la expresión pictórica y realiza el “Serialismo” con el Paisaje de la Tierra y del Mar, con esa lucha que han entablado Gea y Poseidón, dioses que personifican las fuerzas del Universo. Así contemplamos una Tierra que emerge de un mar de transparencias como si se tratase de dos islas misteriosas, tan cambiantes, que cada vez que las miramos son diferentes, un panorama de tonalidades y atmósferas que rozan con la abstracción.

Orlando González, nacido en Gran Canaria, es un pintor inteligente y ordenado en su trabajo, fiel a su infancia, a sus recuerdos a los amigos y asimismo. Al que le gusta viajar y en sus viajes visitar museos como el Museo de  Arte Moderno y el Guggenheim de Nueva York. Y compartir la emoción de los artistas: músicos, cantantes, bailarines, acróbatas que están en las calles, en las esquinas, en los metros, en los muelles, en los parques. Y quizás de estas visitas nació el rascacielos de Manhattan.

Un rascacielos que es un poema, repleto de envolturas de cristal, con unos versos azules que se yerguen quizás para elevar plegarias al cielo, para combatir los fríos y las neblinas. Un poema que se encuentra entregado y atado al mundo exterior. Un rascacielos que se humaniza y adquiere plenitud.

Mis felicitaciones  a Orlando González por esta Retrospectiva 20 años, por la visión pictórica de un universo imaginario, el suyo.

Una exposición que pueden ver en: . Doctor Verneau nº 5 bajo (MUSEO CANARIO) de Lunes a Viernes de 17 a 21 h. y hasta el viernes 9.

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viernes, 2 de noviembre de 2012

Garajonay, la esperanza de la vida en la pintura de Natalia Bellis


  Del alto de Garajonay sale una estribación enorme, que al Oeste, se extiende a lo largo del valle de Hermigua y que parece situada allí para esconder la mirada de los envidiosos, este paraíso terrestre.
                    Cinco años de estancia en Canarias, 1981, René Verneau

Sobre este paisaje gomero, repleto de nieblas y un mar de nubes blanquísimas desarrolla Natalia Bellis gran parte de esta exposición. Porque nuestra pintora ha dejado atrás los mundos cotidianos para internarse junto a sus dos perras Kahla y Kyrah en el Parque del Garajonay. Para deambular por  su  bosque animado, por el santuario en donde residen las ninfas de los bosques y presentarnos hoy un interesante recorrido de su pintura.
Y se ha quedado unos días en su floresta brumosa para escuchar el susurro de los  árboles encantados que se balancean y crepitan. Explorar los rincones más pequeños y recónditos plenos de color y de fantasía, de sus colores intensos, alegres y brillantes, de la luz y la atmósfera del Garajonay. Para captar el instante, la luz, la atmósfera. Las esperanzas de la vida.
Para escuchar como sopla la brisa en la lujuria vegetal surcada por laureles y líquenes, brezos y tilos, hayas, helechos, musgos. Y sobre este paisaje desarrollar su nueva obra que yo la definiría casi de onírica. Porque ella sabe plasmar los helechos gigantes, la textura de las hojas, la corteza de los árboles, transmitir las pequeñas manchas de luz que se filtran por entre las hojas, casi inmóviles. Sabe captar la humedad de los musgos colgantes y las hojarascas del suelo.
Natalia Bellis se ha adentrado en el corazón de la laurisilva entre los nacientes que florecen y los árboles entrelazados que sobreviven gracias a que el Garajonay se riega con lágrimas, como dice Joaquín Araujo, naturalista y escritor. Con los vientos alisios. Ha profundizado en el bosque, en sus raíces para fraguar su técnica, su cromatismo de verdes y marrones que se esparcen sobre otras tonalidades de verdes, sobre su universo imaginario. 
Los comienzos de Natalia Bellis fueron con el pintor Rubén Darío Velázquez quien le enseñó la pintura moderna. Después poco a poco ha ido buscando su propia personalidad, sus ensoñaciones y sus fantasías en contacto con los jardines y la flora, con el mundo espiritual, con una naturaleza que ella quiere plasmar como lugar idílico
Así habita la tierra, su alma. Y plasma con fidelidad el detalle, la verde penumbra, el dulzor de las plataneras que beben de la acequia, los árboles que suspiran y se agitan en pautas soñolientas. 
Porque su pintura, que es no es otra cosa que comunicación de ideales y sentimientos, recuerda el olor a las mañanas tibias y las noches frescas, su suave brisa, al aroma de las plantas que le penetra por todos lo poros. Porque ella se empapa de cuanto hay de misterioso, de mágico, de susurrante en las hojas de los árboles, en el verde, en las aguas oscuras. Y entonces le vienen destellos: el sereno, los matices, las formas, el sabor peculiar del fruto, la poesía misteriosa, el color, y como diría Borges el peso del alma.
 Y le da rienda suelta a su fuerza vital, a sus emociones, y pinta escenas insulares: plátanos verdes, muy verdes, la corteza de los árboles, su bellota, sus hojas tiernas o maduras y las flores en los distintos momentos de florescencia, los helechos gigantes Y derrocha pinceladas luminosas con gamas de colores artificiales porque no le gusta reflejar la realidad tal cual la ve, sino aquella que surge de la memoria del olvido, de la fantasía.
Le gusta a Natalia Bellis evocar las sensaciones que emanan de la luz, del color y del juego que desborda con libertad, de una búsqueda constante que se expresa en el recurso emocionado de la memoria, de un color que es sinónimo del paraíso. De la exuberancia de nuestras tierras, perdurables y pasajeras de la vida como ha hecho con la obra dedicada a la isla de la Gomera antes del terrible incendio.
 Y así como nuestro conocido Néstor pintó biombos repletos de flores, loros  y hasta el popular rascacio, Natalia nos ofrece igualmente biombos con decoraciones vegetales, trazos que parecen pintados en el aire con fondos de masas oscuros que reflejan su capacidad decorativa, acentuada por un cromatismo alegre, muy personal. Porque ella al igual que César Manrique está convencida que el arte tendría que resultar útil para la vida, para el bienestar y la felicidad humana.
 Que el arte puede abrirnos la puerta al mundo de los sueños.

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lunes, 29 de octubre de 2012

Halloween, el día de los difuntos.


     flores, flores... para los muertos!
                         "Un tranvía llamado deseo"

El mes de Noviembre es el mes de la nostalgia, del misterio que nos roza, de los recuerdos.
Y cuando llegan épocas de crisis se revive la añoranza, aquellos tiempos en que algunos teníamos sueldos decentes, dinero para despilfarrar. Se revive la nostalgia de pasar las tardes-noches en casa viendo la televisión que nos parecía maravillosa con series como El fugitivo, Embrujada o Los ángeles de Charly. Y tardes de lluvias y de partidos de fútbol y los hombres sentados delante del televisor seguían escuchando la retransmisión a través de un transistor.
Pero la programación estrella de la tele del mes de noviembre era El Tenorio de Zorrilla. 

"Estudio Uno" se constituyó en guardián de la cultura y emitía una serie casi siempre teatral donde afrontaba los misterios del corazón o un Tenorio que intentaba dar una explicación a esas preguntas que sobre la vida y la muerte nos hacemos los humanos con un Don Juan seductor y burlador de mujeres que asesinaba a hombres y deshonraba a los muertos. Un Don Juan que raptaba y seducía a una bellísima Doña Inés.
Y en el teatro como en el cine no puedo olvidar una secuencia inolvidable ¿Quién teme a Virginia Woolf?  El momento en que Edward Albee hace un homenaje a Tenenesse Willians y entra Burton con un ramillete de flores secas repitiendo la famosa frase de "Un tranvía llamado deseo" ¡Flores, flores para los muertos! Y el grito desgarrador de Elizabeth Taylor porque su marido ha roto el pacto y ha asesinado al hijo ficticio.
Lo peor es que cuando llega el día de los difuntos y el de todos los santos me resulta triste pensar en nuestros seres queridos. Y no sé por qué vuelven a flotar esas palabras de la obra de Williams, la temperatura del aire desciende, se respira un intenso frío que va acompañado de recuerdos, de generosidad, de inteligencia, de amor. Por unos días nos contaminamos del efluvio de la muerte y dejamos atrás los egoísmos y los resentimientos. Y en silencio lloramos nuestras pérdidas.

El origen de la noche de Halloween, se remonta a la cultura céltica. Y era la noche en que los espíritus de los difuntos eran libres y vagaban por la Tierra. Creían que las almas benditas regresaban a la tierra, nos visitaban por unas horas. En una ocasión hubo entre esas almas un espíritu malévolo que iba por las casas pidiendo “truco o trato” y la leyenda asegura que lo mejor fue hacer un trato, es decir pactar con el espíritu, para librarse de las posibles maldiciones Y como protección surgió la idea de crear horrendas calabazas y encenderlas por dentro, no para darles luz como hacemos nosstros con nuestras velitas ardiendo sino para espantarlos, para evitar encontrarse de nuevo con el espectro.
  
En la cultura anglicana y en la  luterana también cobraban vida los espíritus tanto que en algunas zonas la gente no dormía en sus camas esa noche para que los difuntos tuvieran un fugaz descanso.

En Méjico el día de los difuntos fue un culto anterior a la llegada de los españoles, ellos conservaban los cráneos como trofeos y los mostraban durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. Aún hoy mantienen la representación de la muerte. Construyen altares en su casas y en espacios públicos, les hacen fiestas en los cementerios, e incluso les depositan sus alimentos preferidos como agua símbolos de la vida, velas, pan de los muertos, frijoles o arroz. La imagen de las calaveras esta presente. Sin embargo, ahora llegan a colocar fotos de sus hijos disfrazados de calabazas o de brujitas.

Y en España combinamos las costumbres tradicionales con otras más pintorescas llegadas del otro lado del Atlántico, así los cementerios se siguen visitando para enflorar y limpiar las tumbas de nuestros seres queridos que cobran vida. Les hablamos de acontecimientos presentes o pasados, de cosas que compartimos juntos. Pero con la muchedumbre los diálogos se entrecruzan y sin querer se crea malentendidos y miradas de extrañeza y de silencio y vagamos de un tema a otro.

En definitiva los que poseemos una ciega fe religiosa rezamos por los que se fueron pero no por el fin de su vida, sino por la continuación de un ciclo. Eso nos da un efecto tranquilizador.

Pero cuando llegamos a una edad respetable entramos en una pesadilla y aturdidos rezamos más por nosotros, les pedimos a los que están más allá y a todos los dioses habidos y por haber para que nos ayuden con una muerte serena, en paz y con rapidez. Todo con la esperanza de que no nos trasladen a una mala residencia de ancianos o evitar ser durante un tiempo enfermos terminales, una pesada carga familiar. Deseamos morir sin molestar a los demás.

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jueves, 25 de octubre de 2012

Pintura al Aire Libre.- Isabel Echevarría


Una vez más Isabel Echevarría ha sido noticia.
Ha ganado el premio que otorga Gran Canaria patronato de Turismo en el XV Concurso de Pintura al Aire Libre, que organiza la Asociación de Empresarios de la Zona Mesa y López.
70 años en guagua en Las Palmas, acrílico y oleo sobre tela, 50 x 100. Ha sido la obra que ha presentado nuestra pintora de origen filipino. Una pintura que compone una crónica de aquellas guaguas de nuestra infancia, a aquellas con carrocería de madera, sin puertas y con unas ventanas particulares porque no tenían cristales. Y si llovía el cobrador, que viajaba de pie y recorría el pasillo para cobrar a sus clientes desenrollaba una lona sobre el marco del tragaluz para que no nos mojáramos.

Isabel Echevarría ha plasmado la visión del recuerdo, a la manera de la historia, con símbolos y personajes. Sugiere vivencias, anécdotas de guaguas, guagüeros y viajeros. Ilustra el recuerdo popular del trasporte en nuestras islas, de las guaguas o jardineras como las llamaban en las islas occidentales.

En esta edición del XV concurso de Pintura al Aire Libre, Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, se inscribieron 286 personas y participaron más de 215 personas, de distintas edades y nacionalidades, procedentes  no sólo de los distintos municipios de la isla de Gran Canaria, sino del resto de las islas y de la Península (Madrid, Granada, Barcelona, Sevilla, Ceuta, Málaga, Cádiz, Murcia, etc) se sintieron atraídos por este evento. En base a sus características de carácter popular y a su dotación económica,  está considerado  el segundo más importante a nivel nacional. La dotación económica del concurso fue de 19.800,00 €, distribuidos en 19 premios. El primer premio, que otorgó la Asociación Mesa y López, fue de 3.000,00 €. El  segundo de 1.500,00 € lo otorgó el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y resto de los premios fueron de 900,00 € cada uno, otorgados por 17 empresas patrocinadoraS.

Esta obra de Isabel Echevarria "70 años en guagua" pertenece a una serie que está trabajando titulada "Tiempos en paralelo"

Los organizadores nos informan que con los cuadros premiados se realizará un catálogo y una exposición en la Sala de Exposiciones de la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme c/ Castillo, 6.  Del 12 de noviembre al 10 de diciembre.

Mis felicitaciones a todos los ganadores. A Isabel Echevarría, a los empresarios de la Zona Mesa y López. A tod@s los que han hecho posible este evento. A tod@s los que han participado.




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lunes, 22 de octubre de 2012

Fly poems: Cuadernos de poesía


Los que nos vamos, /en breve/os dejamos/estos árboles/rielantes/de escarcha…/ Wir, die wir abtreten werden/in Kürze/ hinterlassen euch/diese Bäume/ glitzernd... Manifiesto de Isa Guerra

               Una de las cosas que más me gustan cuando estoy de viaje es llegar a un parque, a una cafetería o a un hotel  y encontrarme con un libro. Con cualquier libro sea una biblia, un libro de poesía, una novela o una revista. Ni el idioma, ni el tamaño me importa, porque lo que realmente me gusta es el juego, la seducción del encuentro con el libro. Averiguar su mundo de silencios. El disfrute del lenguaje con ese libro que ha dejado olvidado algún viajero o algún cliente en un parque, en un hotel, en una cafetería o en una de esas cabinas telefónicas llamadas bookcrossing, donde puedes coger libros o intercambiar con alguno tuyo.
Por eso me ha resultado interesante esta iniciativa llevada a cabo por cuatro poetas canarios, cuatro escritores que han creado poemas en unas voces que suenan conjuntas. Una colección traducida al inglés y al alemán editado por ellos mismos.Una presentación que se ha hecho en el museo poeta Domingo Rivero en Las Palmas de Gran Canaria.

Lágrimas sobre papel/ Danza sobre un suelo de seda/ Caminos por túneles cuya/ luz nos lleva a la conquista de unos labios… Tears on paper/ Dancing on a silk floor/ Paths through tunnels/ its light leads us to the conquest of lips…  Lágrimas sobre papel” de Dunia Sánchez.

Los poetas y el título de sus obras son: Antonio Arroyo Silva con su poemario “Un paseo bajo los flamboyanes”, Berbel (María del Pino Marrero) “Poemas voladores”,  Dunia Sánchez “Y tendré un sueño” y por último, Isa Guerra con su “Manifiesto bilingüe”.

Comentaron los escritores que este trabajo constituye una apuesta decidida por la multiculturalidad con un único objetivo: que la poesía traspase fronteras que los poemas se hagan viajeros y llegue a otros lugares en todas las lenguas posibles, porque como dice el poeta chileno Leo Lobos la diversidad de las lenguas lejos de ser un castigo como supone el mito de Babel, está presente para que nosotros podamos atravesar la prueba de lo extranjero.

Cada noche escaneo las antiguas tristezas/ de renglón a renglón/ Observo que salgan claras las imágenes del tiempo…Every night I scan the old grieves/ Line by line/ I ensure the images of the time are clear… “Cada noche escaneo” de Berbel

Los cuadernos de poesía están también orientados a los colegios y para ello se ha incluido una pequeña guía didáctica, una especie de estrategia de motivación previa a la lectura. Los textos han sido traducidos por el Prof. Donald Riggs (Drexler University of Philadelphia) Por. And poet Neil LeadBeater (Edimburgo, Scotland) y Giovanna Bleyer y Criatiane Grando (Brasil)y  Lery MacKean, Sydney. También Ana Carrión y Daniel Romero y Karl Müller

El cuaderno de Antonio Arroyo lleva una imagen de una obra pictórica de la poeta-pintora Dunia Sánchez Padrón y los otros cuatro los ha ilustrado la también poeta-pintora Berbel.
   
Una iniciativa que ya está en marcha porque a los organizadores del mismo les gustaría continuar enviar al aire palabras poéticas. Editar más cuadernillos con otras voces y otros destinos, que se convierta en un proyecto tan atrayente que nos sobreviva. 
 
La barca del poema ha de saltar/ cataratas del cielo: la barca de papel empujada/ a un abismo de nubes llegará a las llanuras… The boat of the poem has to shoot/ the rapids of the sky: the paper boat has to be launched /into the abyss of clouds to reach the plains“Un paseo bajo los flamboyanes” de Antonio Arroyo.

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viernes, 19 de octubre de 2012

El paraíso azul de Eduardo Luis Garoz

Yo era un niño y era ella una niña junto al mar, 
En el reino prodigioso que os acabo de evocar…    Edgar Allan Poe

Lo que me une a Eduardo, más que la pintura es su atracción hacia el mar, hacia el amanecer como símbolo de comienzo, de la luz y de la magia de la creación.
Una atracción que se extiende a su pintura, al paisaje del mar, al horizonte lejano, a la contemplación del flujo y el reflujo que se troca en unos azules infinitos. En unos azules que trata en un tono sensual, apelando a los sentimientos, a los placeres sencillos, a la necesidad de captar sus sensaciones cromáticas, a la luz de cada instante, a su esencia casi irreal.  Al goce de los sentidos.
Por eso refleja el mundo del mar de una forma desenfadada  y alegre, y  pinta el silencio de unas piedras verdes o malvas, amarillas o grises. Las pinta entre los charcos y el murmullo de sus olas completamente alejado de los problemas cotidianos, con un estilo amable y un colorido brillante, porque él al igual que Sorolla, al que admira desde su juventud, ha encontrado el alma del mar, sus orígenes. Ha descubierto la relación misteriosa que rodea al hombre con la inmensidad azul, esa relación en la que lo natural y lo sobrenatural interactúen juntamente.
 Así, lo mismo que el pintor valenciano, Eduardo Luis Garoz perfila escenas familiares como el retrato de su pareja, Lidia Monzón,  y personajes infantiles femeninos que gozan al aire libre,  alrededor de los baños, en un mar cálido, en la playa con olas o sin ellas. Y podemos ver en uno de sus óleos un homenaje a la infancia: a una niña que penetra en el azul de Maspalomas con su bañador rosa. O una pintura que nos traslada a la costa de su memoria, a San Pedro de Alcántara, en Málaga, en donde con una cierta ternura plasma a dos de sus hijas disfrutando de un día de verano..
Quizás nuestro pintor se inspira en el azul omnipresente del Mediterráneo, cuando se bañaba en la costa de la Malagueta, en su luz profunda y mágica. Pero pinta también el mar de Agaete y el de Maspalomas, y el mar de Playa Blanca donde podemos reconocer como era la ciudad por allá, por los años 80. Contemplar los acantilados y los reflejos de las grúas amarillas que brillan como símbolo de poder.
Porque nuestro pintor sabe captar con sutiles pinceladas el viento y el olor a salitre. Y esa brisa insinuante que  arranca olas y nos deja ver sus fauces espumosas desde donde surgen calles imaginarias que parece que convergen en ese punto en que se funde lo vivo con lo muerto. O ese mar sereno con los matices del centelleo del sol sobre la orilla como el de “Bella mañana en Maspalomas” o el “Océano de Agaete”  rompiendo contra piedras trenzadas de colores y de destinos.
Pinta Eduardo escenas  de amaneceres o de mediodías. Y transita entre olas arrolladoras, en el intermedio entre una vida y otra, cuando  la cresta salpica por los azules apasionados  y  por la espuma blanca, con una obra que da vida al cartel anunciador de esta exposición, una obra con gran movimiento visual sobre el mar de la playa de Las Canteras, en el momento de la Exuberancia. 
Eduardo Luis Garoz ha sido periodista y ex director de Radio Cibelio durante muchos años. Pero tuvo la suerte de tener  a un profesor de EGB llamado Enrique Pérez Almeda,  que era pintor y que logró despertar en él, el entusiasmo por las artes plásticas. Así pronto se sintió tentado y empezó a ejecutar dibujos con lápices con una gran exactitud. Y complacía a sus padres y amigos cuando le pedían que le pintara una casa, un paisaje o un Cristo para su abuela. Pero el fantasma que lleva el artista le ha perseguido. Y no ha dejado de pintar, de capturar el mundo de sus sueños.
Y hoy Eduardo Luis Garoz, igual que Juan Ramón Jiménez, se ha llenado de lirismo y de sencillez para brindarnos su pintura, su mar, sus niñas. El paraíso azul que no es más que ese sueño de abrazar la eternidad de las cosas.

Exposición abierta al público en el Círculo Mercantil desde el 18 de Octubre al 8 de noviembre 2012
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viernes, 5 de octubre de 2012

El origen de la vida y el Cosmos en Francisco Lezcano


     Quería ir a Marte en el cohete, por eso les dijo a gritos a los hombres uniformados que quería ir a Marte. Les dijo que pagaba impuestos, que se llamaba Pritchard y que tenía el derecho de ir a Marte…. Antes que pasaran dos años iba a estallar una gran guerra atómica, y él no quería estar en la Tierra en ese entonces.
 El contribuyente, de Ray Bradbury
                                        
Desde el inicio de sus días, el hombre ha imaginado, ha soñado y ha fantaseado alguna vez con vivir en un mundo bello, igual que en un paraíso perdido. Poder ser felices entre leyes perfectas e infalibles que hagan de nuestra vida una fantasía eterna.

Porque la vida sin sueños no tendría sentido y eso lo sabe Francisco Lezcano, por eso desde que era muy niño, igual que un caballero de la corte, ha salido en busca de la aventura. Se ha fijado en los  habitantes de la edad de Piedra, en aquellos pintores que fueron capaces de plasmar a los animales y a las personas que veían a diario. Ha observado la pintura
rupestre que admira como un arte alegórico porque a través de ella nos permite la comunicación a mundos sobrenaturales. A ese arte que es representativo de toda la pintura que le seguiría.

Así Lezcano nos muestra figuras humanas en paisajes telúricos, sus huellas, que están ahí para afirmar la presencia de seres en nuestro planeta y en otras esferas. Y nos recuerda el lugar que ocupan en la cadena de la vida. Figuras sencillas que plasman el misterio de la existencia, creadas con una gran fuerza y sutileza.
Porque nuestro artista transita universos imaginarios y reales, se plantea los problemas de la civilización moderna: despiadada y vacía, el poder amenazador de los agujeros negros, de la difusión de la conciencia de las masas, y, sobre todo, ese fantasma del poder esclavizador y destructor que es el hombre-máquina, creado para organizar y controlar.

Escarba nuestro poeta en los mundos de espacios infinitos, futuristas, desconocidos, inhóspitos, en espacios míticos, lleno de magia y de lírica, en donde al igual que en “Un mundo feliz de Aldous Huxley, en el que sacrificaron a sus habitantes para crear nuevas formas de vida, nuestro pintor,  también como un viajero intergaláctico, se anticipa en su pintura como ha hecho siempre en su literatura, y nos conduce como si estuviésemos dentro de un mundo de ciencia ficción a esas tierras de ultramundos, donde la tierra no es el único sitio en el que habita el ser humano porque éste último sale a la conquista de otros universos, para juntos alcanzar las estrellas.
Y lo hace quizás como medida de salvación o de evasión de un mundo desprovisto de sorpresas.  Sale a la conquista de otros universos, a viajar de Saturno a Júpiter y  de Júpiter a Ganímides, a una nueva civilización fantástica. Nos traslada a ese misterio repleto de hechizos y sueños del inconsciente. Nos introduce a eso que podríamos llamar la Plenitud.

Y logra preservar el misterio de la vida, a través de su técnica mixta con la que hace una simbiosis, una amalgama usando procedimientos tradicionales, re-descubiertos por él y otros reinventados logra espacios de la imaginación, que embriagan por su fuerza cromática. Y consigue el viaje de arriba, el viaje al Cosmos.

Y crea lienzos que adquieren una dimensión edénica, repleta de rumores y temblorosas olas, donde podemos escuchar el hervor de las arenas del desierto o el ruido del viento o de un mar placentero. Donde podemos observar  varios soles, desmedidos, donde las montañas como el mar sirven de nexo de unión con el mundo. La vida de otros seres, algunos híbridos. Elementos cargados del valor sensorial como fuente de goce.

Así en esta exposición contemplamos visiones planetarias, los vapores del cielo rojo de Marte, tierras extrañas, recónditas, en donde los picos de los volcanes tocan el cielo. Macizos, chimeneas encendidas, plantas y criaturas que nacen de las profundidades, cactus gigantes. Y hongos: una constante en su obra. Grandes pájaros mudos, y mariposas que anidan huevos, como símbolo de vida y reencarnación del alma.

Francisco Lezcano nos muestra en esta exposición simbolista, un trabajo lleno de poesía y de color, de experiencia estética. Un Universo extraordinario, que nos impulsa a descubrir el devenir misterioso de la humanidad, sus secretos, a recorrerlos en una búsqueda casi espiritual.

Una exposición que ha nacido de la necesidad de celebrar la vida, de evocar o de descubrir cosas a través de un estado del alma, a través de soñar mundos de belleza en los que refugiarse de la mediocridad.

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domingo, 30 de septiembre de 2012

SOLOS EN CASA.


  ¡Ábreme la puerta! Ábreme la puerta o soplaré y soplaré y tu casa tiraré.

              Del cuento Los tres cerditos.                   

                                                                                               A todas las abuel@s 

                     En casi todas las casas en donde habitan niños el despertar se transforma en un sobresalto, en un correr de un lado a otro con los mismos movimientos, repitiendo las mismas cosas, el mismo cantar. Todo debe funcionar correctamente para que los quehaceres cotidianos y las demandas culturales y sociales puedan ser atendidos. 
    La vida cada día transcurre como en un acto circense: las madres y padres caminan sobre una cuerda floja, corren, se ven agobiados por la multiplicidad de sus vidas, pero no les importa porque la educación física e intelectual de sus hijos es lo primero.
    Pero lo que más desborda a las parejas es el llevar y traer a los niños a sus colegios, el compaginar los horarios de clases con los de los trabajos de la familia, el qué hacer con los niños cuando se han acostado sanos y se levantan con fiebre o simplemente quien va a buscarlos a la escuela cuando finalizan sus clases. Este es otro cantar.
      Ahora bien casi siete millones de niños al regresar del colegio llegan a una casa vacía, llena de sonidos, de cosas, están solos para desvelar el tiempo, un tiempo indefinido que ahora se le llama no estructurado. Están solos para indagar y resolver el manejo de un hogar con sus miles de peligros: la cocina, el fuego, personas desconocidas, el acceso a Internet…
      Cuando yo era pequeña las ocupaciones de las mujeres eran digamos más creativas o contemplativas. No teníamos nunca suficiente dinero y vivíamos trincados pero creíamos tener todo lo que deseábamos, vivíamos para el hogar, para saborear el parloteo ya que no existía la televisión.
    Y cuando llegabas del colegio las madres estaban en casa, esperándonos con una sonrisa humana. Sí, la mayoría siempre estaban en casa, estaban en todo momento. Momentos que con el paso del tiempo los recordamos con cierto romanticismo.
     Más tarde esa labor de las madres fueron sustituidas por l@s maravillos@s abuel@s, pero el mundo ha cambiado, afortunadamente para ellas. Así las que pertenecen al siglo XXI son muy, muy diferentes de aquellas que conocimos, tienen intereses y deberes, son personas dinámicas, activas, necesitan un tiempo de tranquilidad, de lectura y en algunos casos de estudio. Se lanzan a reconquistar el tiempo perdido, a viajar, a descubrir. No pueden ocuparse de la crianza ni del acompañamiento de sus nietos. 
     Por lo que llegamos a la conclusión que aquella generación que enriqueció la infancia y los sueños de los niños, esa generación de abuel@s que desató la imaginación de sus nietos y los llenó de ensueños ya no volverá del mismo modo.
    Porque hoy los niños pasan su infancia encerrados en casa delante del televisor, del ordenador. No salen a jugar solos, libres. Ya no se ven corriendo por las calles, ni saltando al teje, ni montando en bici. A algunos se les llama “niños de la llave” porque llevan una llave colgada al cuello para abrir un mundo lleno de lobos, un mundo de miedos, de soledades. De ausencias.
    Ahora parece que la solución es que haya colegios abiertos, centros de convivencia, más guarderías. De momento los padres y las madres hablan con sus hijos les enseñan con gran sutileza a enfrentarse a los peligros y amenazas, planes de emergencias. Les enseñan cómo jugar y soñar en las largas esperas, cómo sentirse a salvo.
   Confían en la aventura de existir y les procuran herramientas imprescindibles para su seguridad.

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jueves, 27 de septiembre de 2012

Una poeta, Teca Barreiro

Hace ya unos años que conocí a Teca Barreiro Llorente. Pero la primera vez que la oí recitar un poema fue con motivo de la presentación del número II de la revista de la Asociación Canaria de Escritores, Insularia,  aquel día, ella leyó el poema “Encuentro con el pasado” Y debo confesar que me impactó su forma de leer poesía, el timbre de su voz, español- portugués, la expresión, el tono con el que pronunciaba cada palabra, el entusiasmo, la atmósfera. Cómo era capaz de crear el fenómeno poético, parecía que estaba enamorada de la poesía.

A partir de aquel día, entablamos una amistad tanto con ella como con su marido Noel Olivares, poeta también, y de quien puedo decir, buen amigo. Una amistad  basada principalmente en la literatura. .Compartíamos de vez en cuando los mismos espacios y poco a poco comprendí que Teca también es un ser especial. Me contó que había nacido en Salvador de Bahía y que desde los años ochenta residía en Gran Canaria. Licenciada en psicología ejercía como terapeuta. También me reveló que para ella la poesía es comunicación, gestos cotidianos, contar acontecimientos, vivirlos y por qué no soñarlos.

Pero un día, la vida le presentó un aviso y tuvo que suspender su actividad profesional, dedicarse a acciones de tipo contemplativo. Y suele decir que “desde que corre menos siente que llega más lejos”. Oyéndola me hizo recordar a ese ese refrán que dice -que no hay mal que por bien no venga-,  porque este imprevisto le ha dado la oportunidad de realizar encuentros literarios, así como impartir talleres de escrituras a grupos de mujeres. Y tan a gusto se siente que se ha convertido en su actividad principal. 
Ha participado en proyectos literarios colectivos, tanto de relatos como de poesía, y ha colaborado en revistas con sus poemas. En la actualidad está gestionando la publicación de un poemario bilingüe: español-portugués.

 “Encuentro con el pasado”  Un poema de la nostalgia, del paso del tiempo, de la memoria.  
Porque Teca sabe recrear el estado poético almacenado en su memoria. Lo recuerda porque ella, como tod@s los poetas,  tiene una memoria capaz de albergar aquellos detalles que pasaron desapercibidos para otro. Y cuando lo recuerda, no evoca la vivencia en sí,  sino la conciencia soñadora, el paisaje interior y externo del recuerdo, que durante un tiempo ha permanecido en su memoria. Y con ese sentimiento ahonda en él y habita en su conocimiento, en el encuentro.  
Encuentro con el pasado

las raíces del ser se ocultan
tras la ventana rota
la vieja cortina
eclipsa la silueta del paisaje

Ir hasta el fondo del pasillo
de esquinas oscuras
sentir el miedo frío
en la carne distante
la herrumbre en las verjas
de los sueños olvidados
la niña tiembla de duda:
huir con los ojos cerrados
o sonreír a los fantasmas sin rostro.

El pasado es un circo
con payasos dormidos
y sin público
un sunami que inunda
la playa de algas secas
y viejas caracolas
nidos de mar petrificados
por la salitre del tiempo.

No hay vuelta atrás.

Encontro com o passado
As raízes do ser escóndem-se/ detrás de janela quebrada/ a velha cortina/ opaca silueta da paisagem/  
Ir até o fundo do corredor/ de esquinas escuras/ sentir o mêdo frío/ na carne distante/ a ferrugem nas grades/ dos sonhos esquecidos/ a menina treme de dúvida:/ fugir com olhos fechados/ ou sorrir aos fantasmas sem rosto/
O pasado é um circo/ com palhaços adormecidos/ e platéia vazía/ um sunami que inunda/ a praia de algas sêcas/  e caracóis envelhecidos/ ninhos de mar petrificados/ pela salitre do tempo/
nâo há volta a tras.           Salvador –Bahía-Brasil, mayo/2005

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